Harry pov.
No sabia muy bien como, pero de alguna forma Remus había conseguido escabullírseme y por tanto me encontraba solo en mi gran habitación. Lo que significaba tiempo para pensar… lo que mas odiaba... todos los malditos pensamientos y recuerdos que evitaba durante el día acudían a mí atacando desde cada punto y logrando derribar la frágil mascara que conseguía construir durante el día.
En este momento por ejemplo no podía sacar de mi cabeza el recuerdo de esa tarde y la canción de Draco. Esa canción había conseguido realmente llegar a lo mas profundo, logrando quebrarme por completo. Si cerraba los ojos podía recordar perfectamente como sus manos de deslizaban por las teclas del piano tal como si este fueran una extensión de su cuerpo. Podía recordar la increíble emoción impresa en cada palabra. La agónica melodía que conseguía colarse por cada uno de mis poros y parecía desgarrar el aire. Aun ahora horas después reviviendo el momento las lágrimas fluían de mis mejillas mientras intentaba dejarme vencer por el sueño para escapar por un momento de mi dolorosa realidad.
La noche había estado llena de sueños intranquilos y sensaciones encontradas, por lo que al amanecer harto de dar vueltas en la cama decidí levantarme y dar un paseo por el castillo para intentar calmar al menos un poco mi animo. Horas después cuando finalmente logre armarme del valor necesario para enfrentar el nuevo dia y la misma farsa me dirigí hacia el salón comedor. Era temprano todavía pero la mayoría de los alumnos y profesores ya se hallaban sentados, disfrutando del bullicioso desayuno. Sin siquiera planteármelo dirigí la vista hacia mesa de Slytherin para encontrarme con el mismo panorama de siempre. Los pocos habitantes de la casa que quedaban reunidos en un apretado grupo en un de las puntas de la gran mesa. Y Draco sentado solo en la otra punta aparentemente leyendo el diario, pero con la mirada perdida.
No me tomo mucho tiempo decidir que era lo que iba a hacer. Nunca fui de esas personas que analizan las cosas y sus consecuencias antes de actuar. Lo mío era mas bien tirarme a la piscina y luego revisar el nivel del agua. Así que allí fui, directo a sentarme a la mesa de Slytherin a la derecha de la rubia serpiente.
Pero que?! Como demo!?..- exclamo abriendo los ojos exageradamente mientras me miraba sin poder comprender.
Tal vez Draco si terminas una frase completa me sea mas fácil entenderte.- le respondí amablemente con un tono ligeramente burlón mientras tomaba una tostada y comenzaba a comérmela.
Como demonios es que tu el puto Gryffindor por excelencia puede sentarse a la mesa de Slytherin?!- consiguió exclamar después de unos segundos.
Oh! Fácil, en realidad el sombrero iba a ponerme en Slytherin en mi primer año, pero yo el pedí que me deje en Gryffindor...- vi como la incredulidad asomaba por debajo de su conocida mascara.- Supongo que ya que podría haber perfectamente pertenecido a esta casa tengo un lugar en ella...- le comente tranquilamente ignorando el bullicio que nos envolvía en ese momento y la gente señalándonos desde las diferentes mesas.
Ok, supongamos por un momento que me creo que el niño dorado del mundo mágico tiene su parte de retorcida serpiente...- frunció el seño pensativo-... Ok, en realidad ahora que me detengo a pensarlo no es tan difícil de imaginar..- le sonreí asintiendo mientras me zampaba otra tostada con mantequilla.- de todos modos... que demonios haces sentado aquí conmigo!?
Quería desayunar contigo.- dije como si fuera lo mas normal del mundo sirviéndome jugo de calabaza, a los pocos minutos al notar la insistente mirada voltee para verlo clavándome la mirada con una ceja arqueada.- Acaso tiene algo de malo?
No, no lo tiene. - asentí contento dispuesto a seguir con el desayuno cuando el rubio empezó a enumerar con los dedos.- si descontamos que: estas sentado al lado de la persona menos querida de todo Hogwarts, tu antiguo némesis con el que jamás pudiste cruzar alguna palabra fuera de maldiciones o insultos, haciendo amistades con el hijo de un mortifago, la gente te mira como si te estuvieran brotando madragoras de las orejas, vas a tirar por la borda tu fachada de inmaculado héroe de guerra, y acabas de dar a conocer a el mundo que el niño dorado de Gryffindor puede llegar a ser una serpiente retorcida como el loco demente al que venció. – hiso un gesto pensativo y luego añadió sarcásticamente.- Si descontamos todo aquello no tiene nada de mala en absoluto!
Bueno ves? Eso es lo que yo decía, no tiene nada de malo!- le respondí sonriente y soltando un leve risa cuando bufo incrédulo.- quieres una?- le pregunte ofreciéndole la tostada con mantequilla que acaba de untar.
No tienes remedio Potter...- dijo mirandome con resignación mientras yo asentía orgulloso. – Ok a jodido, jodido y medio... que mas da! - y tomo la tostada que le ofrecía mientras yo el sonreía y el gran salón volvía a estallar en murmullos mas atronadores aun.
Remus pov.
Dios! Ciertamente ahora me arrepiento de haberle devuelto el mapa del merodeador al cachorro! Es que no hay un maldito lugar del castillo que no conozca?! Ese era el pensamiento que básicamente rondaba por mi mente desde hacia alrededor de dos semanas atrás cuando había sido acorralado por Harry...
Claro que otro pensamiento que acudía recurrentemente a mi mente era el beso que ambos habíamos compartido, quien iba a decir que el niño podía ser además de tan dulce tan sensual! Iba a volverme loco como siguiera así... pero es que no podía vivir escapándome por los atajos de Hogwarts de Harry y tampoco podía enfrentarlo y hablar con el a solas, porque después de lo que había pasado temía no tener la fuerza suficiente para rechazarlo.
Lo veía tan triste... tan falto de amor... tan solitario... tal y como yo me sentía, y eso no era bueno para un niño de su edad. Pero tampoco yo lo era. Sin embargo su dulzura... su ingenuidad... su sensualidad me atraía tanto que me era casi imposible de resistir... sean sinceros! Ustedes podrían resistirse a semejante belleza de criatura que se les entrega en bandeja a cada momento!? Si alguien sabe como no me iría nada mal que me pasara la receta porque mi pobre mente no resistirá mucho más con todo esto! Y por si fuera poco solo faltaban 2 días para la luna llena por lo que mis instintos más bajos estaban más despiertos y fuera de control que nunca...
Remus... – apreté las manos fuertemente contra el marco de la ventana mientras un estremecimiento recorría mi columna, conocía perfectamente al dueño de esa voz, era justamente el motivo de que estuviese a estas horas de la noche recluido en lo alto de la torre oscura con la esperanza de que no me encontrara.- vas a dejar de esquivarme de una vez?
