Una voz varonil que provenía del pasillo rompió aquel momento.

PF:-¿Qué está pasando?

Finn se levantó un poco apresurado y cuando logró estar de pie ayudó a Gumball a levantarse.

F:- Nada, nada, solo resbalamos, no nos mires como si estuviéramos haciendo algo malo.
G:- A-así es, no hay de qué preocuparse... ¿Pero dime porque estás aquí flama? ¿Problemas?
PF:- No nada de eso, vine a buscar a Finn, me dijeron que había venido para acá así que aquí estoy.
F:- No tenías por qué preocuparte, necesitaba hablar con Gumball.
*Contestó un poco molesto*

Gumball sentía una extraña tensión en el aire y no sabía el motivo de aquella situación tan incómoda.

G:-Pero ya terminamos de hablar así que no hay necesidad de que te quedes Finn, yo estoy bien. Nos vemos después, de todos modos tengo un reino que atender.
*Sonrió a los dos invasores en su cuarto*

PF:- ¡Genial! Ya oíste Finn ya vámonos.
F:- Si ya escuché. Hasta luego Gumball vendré a verte en la noche, cuídate.
G:- Claro, y recuerda que mañana tenemos muchas cosas que hacer, hasta luego.

Terminando de decir esto último Finn y el ardiente príncipe salieron de la habitación y del castillo sin dirigirse una sola palabra. Ya estando en el pueblo más específicamente en un parque un poco solitario en donde se detuvieron Finn comenzó la plática.

F:- ¿Qué te sucede? ¿Por qué fuiste a buscarme?
PF:- Tenía miedo.
F:- ¿Miedo, miedo a que?
PF:- Miedo a perderte a que terminarás delirando de nuevo por él, miedo a que Gumball por sentirse solo quiera refugiarse en ti.
F:- ¡Por favor! Príncipe ya te dije que Gumball no me quiere y prometiste no hacer escenas.
PF:- ¡Eso es mentira! Se ve en sus ojos que él te quiere aunque sea un poco pero te quiere y si sé que lo prometí pero me gustas y estos días que hemos pasado juntos me ayudaron a darme cuenta que quiero tener otro tipo de ración contigo.
F:- Príncipe... Tú ya sabes cuales son mis sentimientos... Y-yo lo quiero a él.
PF:- Yo... lo sé pero eso no quiere decir que no puedas quererme a mí y olvidarlo, dame una oportunidad yo sé que podemos ser felices.

Finn quería a Gumball pero sabía que jamás le podría corresponder de la misma forma, había algo en la mirada del peli rosado cada vez que hablaba de Marshall y eso nadie podía cambiarlo. Tal vez era una gran oportunidad de intentar dejar sus sentimientos hacía Gumball además Flama era divertido, guapo y tenía un espíritu aventurero como Finn, no tan grande pero igual lo poseía. Lo pensó varios minutos en silencio y al fin respondió esperando que fuese la mejor decisión.

F:- Está bien príncipe yo te tengo cariño y tal vez pueda nacer algo más entre nosotros.

*Mostraba una sonrisa dulce y llena de esperanzas*

La felicidad que Flama sentía era muy grande y a pesar de que era muy pronto para decir que amaba a ese chico humano si podía decir que lo quería y le gustaba mucho y tenía la oportunidad perfecta para hacer que este chico sintiera lo mismo por él.

Unos cuantos días pasaron. Gumball atendía su reino, al estar tan ocupado ayudaba a que no pensará tanto en aquel vampiro que era dueño de sus sueños y también ayudaba que no se había sentido muy bien, había pasado tiempo con Finn, Jake y sus dulces ciudadanos, eso le hacía un poco feliz, en estos días conoció mejor a Finn y realmente llegó a tenerle mucho cariño pero había algo que le parecía muy extraño y eso era Flama. Durante los días que pasaron Flama estuvo un poco raro hasta podría decirse que celoso de que pasarán tiempo juntos y le parecía extraño hasta donde sabía Flama y Finn solo eran amigos ¿o no? Antes de que el príncipe rosado llegará a algo en su cabeza interrumpieron sus pensamientos, un guardia banana se acercaba un poco agitado.

GB:-¡Príncipe! Hay una pelea en un bar del pueblo.

G:- Ustedes son los encargados de eso guardia banana, no entiendo por qué el alboroto, además me siento un poco mal y ya me iba a dormir.
GB:- Perdón pero lo que pasa príncipe es que no es un dulce ciudadano el que está causando problemas sino Marshall, el rey vampiro y usted sabe que él es muy fuerte y todos los guardia bananas le tienen miedo, así que pensamos que usted podía hacer algo.

La impresión que recibió al escuchar ese nombre lo había dejado sin palabras ¿Marshall estaba en el dulce reino? ¿Cuánto tiempo llevaba en el pueblo? ¿Era momento de arreglar las cosas?
Sin decir nada más corrió a la taberna que se le ocurrió primero, vino a su mente porque sabía que ese lugar era el favorito de Marshall.
Entró y lo vio, ahí estaba todo borracho y causando alboroto con otros borrachos, Gumball se acercó lo más rápido que pudo lo tomó del brazo, hizo que girará hacia él y le dio un gran y fuerte abrazo lo cual hizo que el borracho rey vampiro se tambaleara un poco y por un momento se resistió hasta que se dio cuenta quien lo estaba abrazando, Gumball lo tomo de la barbilla con un poco de torpeza acercándose lentamente con la intención de juntar sus labios en un tierno y dulce beso después de días sin verse pero antes de que sus labios se juntarán Marshall se alejó.

M:-Hola su majestad ¿A qué ha venido? ¿A que sea su títere de nuevo? Pues adivina que... Ya no me interesas, ya te remplace.

*dijo tambaleándose y con un ligero hipo a causa de la borrachera*
Gumball y Keil (que también estaba presente y al parecer sobrio tratando de controlar a su amigo) se sorprendieron mucho al escuchar las palabras de Marshall.

G:- ¿Marshall de que estas hablando?

*dijo con el ceño fruncido y temeroso por la respuesta*
M:- Pues que ya tengo a alguien más.
G:- ¿A-así? Y ¿a quién?
M:- Bueno te presento a mi novio Keil, es muy guapo ¿no?

Después de decir eso Marshall tomó a Keil por la cintura acercándolo y enfrente de Gumball lo beso haciendo que al peli rosado se le llenarán los ojos de lágrimas mientras comenzaba a formar una mueca de tristeza y sin más salió corriendo de aquel lugar al que a nadie parecía importarle lo que estaba pasado.

Al salir Gumball de la taberna Keil se apartó bruscamente de aquel beso.
K:- ¿Qué te sucede? ¿Por qué hiciste eso? Marsh yo te quiero mucho pero no pretendo ser tu juguete para que le des picones.
M:- ¡Hay por favor! Solo fue*Hip*broma, ya no te esponjes.
K:- Pues déjate de bromitas, lastimaste a ese chico, hay Marshall mañana esto te va a pesar.
M:- Ya deja los dramas, vamos a*Hip*seguir la fieeeesta.
K:- Creo que fue suficiente por hoy Marshall vámonos para tu casa.

El príncipe tenía el corazón hecho pedazos se dirigió a su castillo sin ánimos de nada. ¿Que había sido eso? Acaso Marshall todo este tiempo estaba jugando con sus sentimientos o era acaso que él era otro de sus jueguitos, al pensar en todo eso una rabia combinada con un corazón roto hacia que sus fuerzas disminuyeran y se mareara. Cuando entró por fin a su castillo Finn y el príncipe Flama estaban en la sala esperándolo y Gumball al acercarse se percató de que estaban tomados por la mano.

F:-¿Qué pasó príncipe? ¿Arreglaron las cosas?

*Con un nudo en la garganta y una triste sonrisa respondió*

G:- Creo que aclaramos todo.
F:- ¡Qué bien! Me alegro tanto por ustedes. Yo quería contarte que desde hace unos días salgo con Flama y pues en dos días regresa Fionna y creo que ya es tiempo de irme.

Las emociones eran demasiado. Coraje, dolor, tristeza, fiebre e impresiones acabaron con su...

***Alto***
Lee la nota

Bueno e aquí un capitulo mas de Polos opuestos.

¿Que les pareció el capítulo?

Aprovechó para informarles que esta cerca el final :3 déjenme recomendaciones y de más. Gracias por leer, los amo /-\ hasta el próximo lunes.