HOLAAAAAAA
e.e bienvenidos al ultimo capitulo de "Deriva", algo que de lo que seguro no se percataron era que este fic era un yaoi... no es cierto! e.e solo quería bromear ._. (Tal vez no los asuste aquí, pero mas adelante si los vo a asustar -risas malvadas-... me gusta el humor ácido...)Bueno, creo que acabando este capitulo ya puedo respirar tranquila... un momento... ¡Mi tarea de matemáticas! e.e se preguntaran ¿Porque después de este capitulo hay otro, si este es el final? (lector toma un jet pack y se va volando) :p eso lo verán cuando le den click en siguiente capitulo". No crean que estuve hecha bolita en mi cama todo el tiempo (quisiera...) cada día escribí aunque sea un poco de esta capitulo que son mas de 7 mil palabras y regularmente son menos de 2mil ._.
Los personajes son propiedad de Dan Povenmire y Jeff Swampy Marsh, solamente Georgina, Angela y Vaipolor son míos
Capitulo 9: Utopía
FINAL
"Ya no hay sueños de verdad si no se tiene fe"
Los estudiantes parecían locos, como si tuvieran gusanos en la espalda y ardillas en los pantalones.
¿Y como no estarlo? si era el último dia de clases de diciembre. Ya solo faltaba menos de una hora para salir, algunos sentían 'garabatos' en si estomago con deseos de salir a hacer algo para divertirse... o llegar a su casa a dormir. Tenían dos semanas libres, sin maestros, sin tarea, sin proyectos, sin preocuparse. Solo carpe diem y hakuna matata.
Las chicas platicaban sobre su aspecto para la fiesta con comentarios como "Tenemos que estar listas a tiempo, son bañarnos, peinarnos, que nuestro vestuario este perfectamente combinado con accesorios y maquillaje... ¡El tiempo no alcanza!" Mientras que los chicos... todo lo contrario, según ellos estaban listos en 5 minutos cuando las chicas pedían 5 horas mas
Isabella usualmente estaba en 'bola' con sus amigos y amigas, pero ahora estaba sentada en el ultimo asiento de la ultima fila, sola. Bueno, hasta que el chico al que ella quería olvidar y sacarse de su corazón para siempre se sentó en frente de ella ¿¡Porque tiene que ser tan difícil!.
—Hola, Isabella—Saludó alegremente Phineas
—Hola—Saludó Isabella intentado parecer desinteresada, volteando a ver un cuaderno que tenia en sus piernas
—Que bien, último día y mas tarde tendremos fiesta—Dijo Phineas ideando cada segundo del día—Sí iras ¿Verdad?
Isabella levantó la mirada y se topo a Phineas mirándola, con sus ojos brillantes y azules hipnotizándola.
El que nada espera nunca sufre desengaños. Salvo algunos pocos poetas y mojes iluminados retirados en lo alto de un monte, los demás si tenemos nuestras ilusiones. Es mas, no es que las tengamos, es que las necesitamos. Alimentan nuestros sueños, nuestras esperanzas y nuestras vidas como una bebida energética con dosis extra de cafeína. Isabella no estaba dispuesta a soñar; aunque todo indicaba que alguien había dejado sus sueños en eterna espera: Phineas
—Claro que iré—Dijo Isabella cayendo en los ojos de Phineas—Nunca me perdería una fiesta organizada por Phineas y Ferb
—Genial—Dijo Phineas y le dedicó una sonrisa a Isabella
Al decir eso, Phineas se fue con sus amigos e Isabella... ¿Con la suya?. Ella no estaba segura que era Georgina verdaderamente;si si amiga, enemiga, conocida o extraterrestre. La pelirroja ya había hecho sufrir mucho a Isabella, le había echado de todo en la cara. Pero como dice Oscar Wilde: Un amigo de verdad te apuñala de frente. Isabella ya no sabia quienes eran sus amigos, pero si que los necesitaba.
—¿Que salida vas a tomar?—Le preguntó Georgina a Isabella. La ultima no entendio
—¿Qué?
—Vas a venir a la fiesta de navidad ¿No? ¿Si sabes que va a haber mucha comida?
"¿¡Como no se me ocurrió eso!" Se gritó Isabella en la cabeza. La chica mantuvo silencio durante un largo tiempo. Las palabras no solo sirven para expresar emociones, también ayudan para alejarte de ellas
—De acuerdo, no contestes
En ese momento, Vaipolor en su versión 'clásica' entró al salón con un sombrero en la mano
—¡Muy bien, todos a sus lugares y callados!—Ordenó Vaipolor—Por órdenes de dos niñitos de nariz extraña me veo obligado a anunciarles del intercambio de regalos.
Vaipolor puso el sombrero en el escritorio y puso unos papelitos dentro de el
—Por orden de numero de lista uno por uno pasen a tomar uno de estos papeles—Continuó hablando Vaipolor—En ellos dice el nombre de la persona a quien deberán darle un regalo para la fiesta
Los estudiantes pasaron uno por uno a tomar un papel, intentando no voltear a ver a Vaipolor, pues este les podía dar un rugido en la cara. Cuando ya todos tenían sus papeles comenzaron a platicar sobre de quien les había tocado y que les regalarían
—¡Silencio!—Ordenó Vaipolor, orden que todos obedecieron en menos de un segundo—no hay excusa para hablar, se supone que son santas secretos y que todo esta en orden ¿no es así?
—Umm... Profesor—Llamó Irving—Yo tengo un problema, me toco darme un regalo a mi mismo
—Estas castigado
—¿¡Por qué!
—Por cuestionar al maestro ¡Doble castigo!
Irving sabia que lo mejor era quedarse con la boca cerrada. El timbre de salida sonó y todos salieron como vaca locas a la que les abrieron la puerta del corral, o peor aun, como chicos a los que les habían abierto la salida para las vacaciones de navidad. El horario de ese día era diferente, en Estados Unidos usualmente salen de clases a las 4Pm, pero ahora salieron una hora antes. Y otra cosa inusual era que las fiestas se hacían en un sábado en la mañana en el salón, pero ahora era un fiesta organizada por Phineas y Ferb, por lo que todo seria diferente. Ahora tenían todo el gimnasio para los estudiantes de su salón. Así que la fiesta seria ese mismo día a las 7 de la tarde
Aunque Isabella fuera judía y celebrara hanuka, ella no se perdería una fiesta organizada por Phineas y Ferb. Pensó que tal vez es la podía animar, pes ahora estaba triste o desanimada la mayor parte el tiempo. Llego a su casa para empezar a arreglarse, empezó temprano para poder acabar a tiempo, porque igual que todas las chicas, Isabella pensaba que "5 horas no eran suficientes para lucir bien"
Sorprendente mente, hacia frío. El frió ya era algo inusual en invierno, por tanta contaminación que hacia que el clima cambiara de esa manera. Lo más frío que se esperaba serian 15 o 14 grados, pero había 7. Tal vez Isabella no iría a la fiesta, ademas, se empezaba a sentir muy débil. Pero también sentía que necesitaba animarse un poco, no estaría aburrida el resto de su vida. Isabella buscó ropa linda pero para protegerse del frió y encontró un lindo pantalón negro y blusa morada de manga y cuello largo. Con eso y un lindo brazalete le bastaba. A ella no le gustaba mucho maquilarse, de niña lo hacia para jugar, pero ahora no mucho, porque no lo necesitaba, pues ya era muy bonita. En otras ocasiones tal vez un brillo labial...
—¡El tiempo no alcanza!—Se desesperó Isabella al ver cómo su cabello se esponjaba y no lo podía regresar a la 'normalidad'
Después de lavar, secar y peinar su caello, Isabella ya estaba lista
—Y con 30 minutos de ventaja—Se dijo mirando el reloj
La pelinegra bajó las escaleras con sed y decidió servirse un vaso de agua, pero no pudo. No podía levantar el vaso ¿Quien no puede levantar un vaso? No era que se sintiera débil, si no que simplemente no podía
—Ya no tengo sed—Se dijo a ella misma—¡Mamá, ya me voy!
—¡Cuídate mucho, hija!—Le gritó su mamá desde su habitación
Ella decidió no perder el tiempo e irse con 27 minutos de anticipación, tal vez sus amigos necesitaran su ayuda para algunas cosas de la fiesta. La chica montó en su bicicleta y comenzó a pedalear, pero su vista poco a poco se tornaba nublosa, solo podía ver las luces de los vehículos que pasaban delante de ella. Con miedo a ser atropellada, Isabella se dispuso a ir caminando. Poco a poco recuperaba su visión normal, lo que le permitía ir en su bicicleta... si es que y no hubiera llegado a la escuela por segunda vez en el día.
Isabella recargó su bicicleta en la pared de la escuela y entro al lugar. Lo que no se imagino fue que justo cuando entro a la escuela, un chico le robó su bicicleta
—Wiiiiii—exclamó el ladrón
Después de ese largo "Wiiii" solo se escuchan sonidos escandalosos de accidente automivilistico y el "ouch" del chico ladrón al mismo tiempo que una de las ruedas de la bicicleta pasa rodando en frente de la entrada de la escuela.
Isabella caminó al gimnasio, donde se llevaría a cabo el festejo. Ya era tarde, el cielo se veía lindo, las nubes parecían remolinos. Abrió la puerta y ahí estaba Phineas, que al parecer quería hacer una escultura de hielo. También estaba Ferb, que parecía ser el modelo para la escultura usando una toga blanca como en la antigua Grecia. También estaba Buford, preparando comida como un chef profesional. Mientras tanto, Baljeet inflaba globos, pero todo le salia mal, ya que cada globo que inflaba le reventaba en la cara
—Hola, chicos— Saludó Isabella pasando al lugar
—Hola, Isabella—Contestó Phineas con una sonrrisa
—¿Necesitan ayuda?—Preguntó la chica, quien dejo una bolsa de regalo para el intercambio en una mesa
—Em... sí— Dijo Phineas mirando de derecha a izquierda—Baljeet tiene problemas con inflar los globos
—¡No es cierto!—Retobó Baljeet, quien demostró sus palabras inflando un globo y haciendole un nudo perfecto—¿Ven?
Pero para si desgracia, el globo se reventó en la cara de Baljeet en menos de dos segundos
—Ese fue el ultimo—Dijo Baljeet decepcionado
—Bueno, olvida lo de los globos Isabella—Dijo Phineas—Lo único que nos falta para acabar es poner unos vasos y platos en aquellas dos mesas
Phineas señaló dos mesas largas y sin nada mas que un mantel rojo cubriéndolas. Isabella pudo ver unos vasos y platos desechables en una esquina del gimnasio , así que caminó hacia ellos para ponerlos en su respectivo lugar. Lo malo fue que en el camino se comenzó a marear un poco. Después de acomodar platos y vasos, Isabella salió del gimnasio para ver si alguien llegaba, y si, había alguien; Georgina y otras personas que venían en grupos o solas. Isabella abrió la puerta para que pasaran en cuanto llegaran, ya que estaban varios metros lejos de la entrada.
La pelinegra volteó la cabeza hacia las mesas y casi se volvia loca al ver tanta comida en una sola mesa, había de todo. Y en otra mesa postres. Había una fuente enorme de chocolate, también estaba la escultura de hielo que Phineas había hecho de Ferb en la mesa para las bebidas
"No comas" Fue lo único que pensó Isabella. "Ni siquiera veas la... fuente de chocolate" la pobre casi babea "¡Ya! no pienses el... olor de ese pastel de fresa recién orneado... ¡Basta"...¿Como llego la comida ahí tan rápido?
Isabella se llevó las manos a su cabeza para apretarla fuerte, como si fuera un limón, hasta que fue interrumpida
—¿Donde pongo esto?—Preguntó Georgina, quien tenia una caja pequeñísima en la mano
Isabella se quedo un poco congelada al pensar "Todos me vieron apretar mi cabeza como si quisiera hacer una limonada..." Miró a su alrededor y al parecer Georgina fue la única que vio como la delgada chica se hacia jugo de cerebro
—¿Me puedes contestar?—Preguntó la pelirroja
—Lo siento—Se disculpó Isabella—¿Qué dijiste?
—Nada—Dijo Georgina en tono algo molesto al ver a un chico que ponía una bolsa de regalo en una mesa. Georgina hizo la misma acción
—¿Es para el intercambio?—Preguntó Isabella
—No, es para limpiar el baño con mi unicornio—Dijo sarcástica Georgina
"¿Porque últimamente digo tantas tonterías?" Se preguntó Isabella "El hambre no me deja pensar"
—Wow, mira eso—Dijo Georgina. Ella se referia a la mesa de comida y a la de los postres—Cuanta cominda. Y una muy buena escultura de Ferb hecha en hielo para las bebidas ¿No crees?
Al decir eso, volteó a ver a Isabella, pero esta ya no estaba. Regresó la vista a la comida y vio un desastre total de comida hecho por Isabella. La poca gente que había llegado estaba manchada con la comida que Isabella salpicaba. Tiró una de las mesas accidentalmente, la fuente de chocolate cayó de lado, haciendo que el piso se inundara de el delicioso dulce color café. A Isabella no le importo como se veía en ese momento y comenzó a hacer "Angelitos de chocolate" y reía matemáticamente
—¿Isabella? ¡Despierta!—Le gritó Georgina
—¿Que? ¿Estas embarazada? ¿Como? ¿donde? ¿cuando? ¿Por qué?—Dijo Isabella rápidamente sin pensar. Efectivamente, solo soñaba despierta. No había hecho nada—Mejor no respondas esas preguntas, no quiero saber...urg
Isabella miró a su alrededor. Por un segundo ella estaba bañada en chocolate y al otro estaba limpia. Solo un sueño. Ella esperaba no perder el control y hacer el ridículo en frente de todos, o mas bien, en frente de Phineas. Era verdad que ella quería dejar de amarlo, pero no podía. Era muy difícil olvidar a alguien y sacarlo del corazón si pasaste los mejores momentos con él, lo amas desde la infancia y estas forzada a verlo de lunes a viernes siete horas al día, si no es que más. Tirarse a un poso lleno de pirañas es menos doloroso
Más gente comenzó a llegar al lugar. Había buena comida, buena organización, un ornitorrinco, un espectáculo de malos chistes hecho por el profesor Vaipolor, juegos organizados por los hermanos... en pocas palabras, todo era perfecto (A excepción de los chistes del maestro...) Pues era una fiesta organizada por Phineas y Ferb. Todos se divertían... Bueno, todos menos Isabella, que estaba sentada en una esquina del gimnasio mirando todo y preguntándose "¿Por cuanto tiempo debo soportar esto?".
Ella quería ir con sus amigos, pero no podía. Su vista se nublaba nuevamente y no tenia fuerzas. Sentía que en cualquier momento podía no soportar y comer hasta morir o dormirse en el suelo. El sol ya se había ido desde hace algo de tiempo y la fiesta seguía. Vaipolor tomo un micrófono, bajó el volumen de la música y comenzó a hablar, mas bien, a gritar
—¡Voy a llamarlos para que recojan sus regalos del intercambio! ¡Si no llegan a tiempo me los quedo yo!
— Profesor, no es necesario gritar—Interrumpió Irving—Tiene un microfono
—¡No me digas que hacer!—Gritó Vaipolor, tomó una caja de regalo de la mesa y se la arrojo a Irving, quien debilucho cayó al suelo frío—¿Y que no estabas castigado?
Irving se paró y se quedó con cara de cachorrito
—Muy bien, hora de mencionarlos—Vaipolor tomo un regalo y comenzó a decir los nombres
(Los escribiré de esa manera para que no se revuelvan entre los nombres y si puedo, sacarles una risita :3)
*De Cindy Entes para Eddy Ficio
*De Elsa Nitario para Elmer Kado
*De Elba Zurita para Omar Ciano
Phineas, distraído vio a Isabella sola y decidió ir con ella. Caminó a la esquina donde estaba su enamorada y se sentó en un lugar al lado de ella
—Hola, Isabella ¿Que estas haciendo?—Preguntó Phineas alegre
—Ho...—Comenzó a decir Isabella, pero fue interrumpida por un rugido de león que salía de su estomago
—Debes de tener mucha hambre
—Claro que n..—De nuevo fue interrumpida por un rugido aun mas fuerte que el de un león; el rugido de una novia celosa
Isabella comenzaba a abrazarse su estomago del hambre que tenia, si vista se ponía cada vez peor y se sentía mareada. Phineas la miro y comenzó a preocuparse. La chica mitad mexicana se había rendid ante el hambre que sentía, pensó que al pararse e ir por aunque sea un poco de fruta ya no se sentiría tan mal. Isabella se paró, pero algo pasó.
Sus piernas comenzaban a temblar y no pudo mantenerse parada. La chica cayó en su silla al lado de Phineas y se volvió a escuchar una tormenta en su estomago, la pobre casi no tenia color
—Isabella ¿Te sientes...?
Phineas no pudo acabar la oración, ya que la cabeza de Isabella aterrizó en su hombro, acción que hizo que el pelirrojo se sonrojara
—¡Isabella! Aquí nos pueden ver...
—No, Phineas—Tonto—Me siento mal...
Después de decir eso, se paró nuevamente , pero sus piernas tablaron como espaguetis. Si la vista de Isabella estaba mal, ahora estaba peor, su estomago se encogía y se mareaba. La mente de la pelinegra daba vueltas, podía ver todo lo que la rodeaba; desde los estudiantes divirtiéndose hasta Vaipolor, dándole sus regalos a los chicos pronunciando sus nombres
—De Adyson Sweetwather para Irving... ups, no vino a tiempo, me quedo con el regalo—Habló Vaipolor—Muy bien, el ultimo... de Phineas Flynn para Isabella García-Shapiro
Justamente en ese momento la vista de Isabella, que era nublosa, se volvió completamente negra y la chica cayó al duro suelo. Lo ultimo que recuerda ver fue estar tirada en el suelo con rugidos de león en su estomago, gente acercándose a ella y lo ultimo, que jamas olvidara, el mas preocupado de todos; Phineas, pidiéndole ayuda a Vaipolor. Fue lo que vio Isabella con su mala vista
Isabella abrió poco a poco los ojos. Se asustó un poco al ver que ella no estaba ni en u casa ni en la fiesta. No tenia su ropa, de eco ni se sentía vestida a pesar de que si lo estaba, pero con una ropa diferente y delgada. "¿Me secuestro el pedobear o que?" se bromeó con sigo misma Isabella, para intentar tranquilizarse un poco.
La chica se quedó pensando en la nada durante un tiempo hasta que el rugido de su estomago la 'despertó'. Isabella miró su ropa y el lugar. En frente de ella estaba una ventana y vio que ya era de noche. La pelinegra trataba de recordar como llegó ahí, donde estaba, quién la trajo a ese lugar, pero no podía, todo estaba al revés. De lo ultimo que pido ver solo tuvo el recuerdo de la cara de Phineas a flor de piel. Isabella miró bien el ligar y se dio cuenta de donde estaba
—Esto es un hospital—se dijo—¿Pero qué...?
De nuevo intentaba recordar lo que pasaba, pero todo daba vueltas en su cabeza u estaba mas revuelto que un plato de cereal
"¿Por qué estoy aquí?" se preguntó Isabella "¿Y porque me caí?" se preguntó Isabella. Ella no 'cayó', mas bien, se desmayó. De nuevo, intentó recordar que había pasado en la fiesta. Solo recordaba haber ayudado con los platos, alucinar con la comida y estar con el estomago mas vació que la mente de París Hilton (Si ofendí, no me odien, mi única intención era ser creativa ^^;).
Intentó que todo eso cuadrara en su mente y lo logró, al principio no lo quería aceptar, aunque ella ya lo sabia y se lo repetía constantemente en su cabeza.
"Tengo anorexia" se dijo a ella misma en la mente "No comí nada y me desmaye" Dio un gran suspiro "Pero esta no es la primera vez que me desmayo y ... ¿Estar en un hospital por desmayarme?"
—¿Cree que ya este bien?—Se escuchó una voz afuera del cuarto donde estaba Isabella
"Phineas" Pensó ella, reconoció la voz en un segundo
Una enfermera abrió la puerta del cuarto y miró a Isabella
—¿Te sientes bien?—Preguntó la mujer—¿Necesitas algo?
—Si... no... no se, em...—Balbuceó Isabella
—En cualquier cosa, solo dime—Dijo la enfermera y se fue
Cuando la mujer se marchó, Phineas aprovechó para entrar al cuarto. Se veía ligeramente cansado, pero para su fortuna había una silla al lado de donde estaba Isabella y decidió sentarse ahí. Isabella no sabia que decir, pronunció lo primero que se le vino a la cabeza
—¿Que fue lo que pasó?—Preguntó Isabella
—Te desmayaste—Comenzó a decir el pelirrojo—el doctor de la escuela te iba a llevar solamente a la enfermería, pero cuando te cargó te notó muy ligera, así que antes de despertarte te pesaron y estabas un 38% abajo del peso normal... y eso es muy grave... En esos casos debes venir al hospital y aquí estas
Isabella no sabia que decir ni hacer. "Mi prima muere y yo estoy en el hospital ¿Que mas tiene que pasar para aprender la lección?" pensó Isabella. Guardó silencio por unos segundos, perdida entre sus pensamientos
—Pero no eres la única—Dijo Phineas—Georgina esta en el cuarto de al lado
Isabella se quedó sorprendida
—¿Ella también se desmayó?—Preguntó Isabella
—Casi se come la mesa de postres con todo y mantel, comió tanto de golpe que se desmayo, el doctor la cargo, estaba muy ligera y se repite la historia
Isabella estuvo al borde de la muerte, solo de esa manera se dio cuenta de que se podía perder de mucho y que la suerte, aunque siempre este con ella, le podía hacer una jugada mala y darle la espalda como un amante infiel. Se dio cuenta de que lo que hacia era una tontería que le impedía hacer su vida y que interrumpiría sus planes, pasatiempos y momentos indos con la gente que quiera 'para mañana' cuando el momento perfecto fue ayer.
Todo había sido por él amor que ella sentía a Phineas, pero ¿Que ella ni tenia fe en todo lo que ella hacia por él, su larga amistad, el afecto que ambos se tienen y los mementos lindos de ambos? Ese era un sueño de verdad y ya no hay sueños de verdad si no se tiene fe. "Un día de estos voy a vender mi alma" pensó "Pero nadie me la va a comprar..."
Isabella tenía en su poder unos lentes color rosa, aunque ella no lo sabia. De hecho, todos tenemos en nuestro poder esos lentes y pocos somos los quien nos damos cuenta. Los usamos en dos momentos de la vida... y de la muerte. La primera es cunado nos enamoramos. Uno ve a esa persona a travez de esos lentes de color rosa; se perdonan errores, defectos, malos hábitos y demás cosas. De esa forma ese es el ser mas 'perfecto' del mundo, como si fuera una mezcla de una monja y un comediante.
La segunda vez que los usamos es cuando alguien muere; vemos a esa persona a través de esos lentes. Nunca vemos a esa persona que murió como un estudiante mediocre con cara de tonto y mal aliento, si no a un estudiante de honor, guapo atleta y con sonrisa Colgate
Isabella había visto a Phineas y a Liz por medio de esas gafas. A Liz por que murió y a Phineas porque la enamoró. Phineas veía a Isabella por esos lentes, por amor. Isabella estaba a punto de ser vista a través de esos lentes por las demás personas y no exactamente por 'amor'. Esos lentes no son de plástico, ni de dulce. Tampoco son como los lentes de corazón que usa Georgina. Esos lentes son de cristal muy frágil.
Phineas se quedo mirando a Isabella e intentaba una manera de preguntarle el porque ella estaba tan delgada, si a ella le pasaba algo malo para no comer. Sea lo que sea, ahí estaba el para ayudarla. Por eso es su amigo
—¿Estas bien?—Fue lo único que pudo decir él
Isabella no sabia si volver a protegerse con el escudo de mentiras o decir la verdad de una vez
—No, no lo estoy
Ella eligió la segunda opción.
—¿Porque?—le preguntó él cada vez mas preocupado—¿Qué pasa? ¡Puedo ayudar?
En ese momento tampoco sabia si cubrirse con su mantita de mentiras que ella misma había tejido o decir la verdad. Se le hizo un nudo en la garganta, salió un rugido de su estomago y el corazón le latía a 100000 veces por segundo. La tristeza la asfixiaba y tenia ganas de llorar, aunque no sabia muy bien por que. También necesitaba 'sacarlo' pero la única persona de confianza a quien conocía era Phineas, pero decirle lo que le sucedía era un silencio envuelto en agonía. Después de trabarse y morder su propia lengua, pudo soltar unas palabtas
—Por que no... yo... tengo un problema—Dijo ella sintiendo el corazón latiendo mas rápido que un auto de carreras—Tengo...—Dio un suspiro y pensó cada palabra— Tengo anorexia. Eso pasa.
Isabella cerró fuertisímo los ojos y sumergió su cara en la sabana que la cubría. Un nuevo ruido se escucho de la tripita de la chica. Ella poco a poco se iba asomando para ver la expresión de su amigo, quien tenia una cara de impresión
—¿Anorexia? —Preguntó el—¿No es esa enfermedad de la que investigamos el año pasado en la clase de tutoría?¿De cuando vimos ese vídeo de la chica super modelo que vomito su comida?
Isabella asintió con la cabeza tímidamente, Phineas casi se vuelve loco
—¡¿Que? ¿¡Como! ¿¡Por que! tu no... pe-pero —Trabó Phineas mordiendose la lengua y moviendo los brazos—¿¡Que no sabes que...? Y tu.. y yo.. ¡Y Zaboomafú!
Mientras tanto, en el cuarto de al lado...
Georgina abría poco a poco los ojos "¿Que pasa?" se preguntó. Se sentó y abrió los ojos "Un hospital... creí que despertaría en la cárcel" se dijo en la mente
—¿Ya despertaste?—Preguntó Angela, quien paso al cuarto
—¿Que haces aquí?
—Acompaño a mi padre al trabajo, me gustaría ser veterinaria...
—¿¡Que! ¡¿ Veterinaria? ¿Por que me traen a una...?
—Calma, calma... quiero ser veterinaria y esto es lo mas parecido a una veterinaria...
—¿Me querías hacer una broma?
Angela solo soltó una risita y se aparto de la puerta, dando paso a un hombre de pelo castaño con una que otra cana casi invisible
—Hola, Georgina—Saludó el padre de Angela, quien ya conocía a la pelirroja
—Hola, señor—Respondió la chica—¿Que fue lo que pasó?
—Tu estomago estaba muy vació e ingeriste muchos alimentos en un solo tiempo corto—Comentó el doctor
—¿Y en español...?
—Comiste como cerdo y tu panza casi revienta—Dijo Angela echándose en un sillón pequeño y comiendo frituras de queso
—Ademas, estabas muy ligera y descubrimos que estas un 43.6% abajo del peso normal. Esto es muy grave y rara vez se presenta algún caso de una persona que pesa casi la mitad de su peso normal.—Habló el doctor
"Bla, bla, bla, feel like a sir" Pensó Georgina "¿Que le cuesta hablar en español? Puf, los doctores hablan como escriben, así: مرحبا، أنا طبيب وعدم كتابة مثل الشخص العادي" Los bobos pensamientos de Georgina la rodeaban, pero algo en ella le decía que debía escuchar con atención
—¿Por que no habías comido?—Preguntó el adulto
—Porque yo, em... es difícil explicarlo con palabras ¿entiende?
—Si, entiendo, Georgina—se dio la vuelta—Voy a atender otro paciente, en cualquier caso dame un llamado con Angela. Angela, cuida a Georgina por unos minutos
El doctor se fue y Angela miró con malicia a Georgina
—¿Adivina que?—Dijo malvadamente la rubia—Logre contactar a tu noviecito hecho de pixeles
Georgina abrió los ojos y mostró una sonrisa
—Te presento a la persona que te hará actriz, modelo, millonaria y no se cuantas cosas mas—Dijo Angela como anfitriona de programa—Te presento... ¡A tu novio!
Georgina reacciono con una sonrisa, que fue borrada inmediatamente al ver a su 'queridito'
—No se tu, pero yo en vez de casarme con el preferiría criar ositos de goma en un bosque de chocolate—Dijo Angela sarcásticamente
—¿¡Tu hermano menor!—Dijo Georgina casi gritando—¿¡En serio!
—Sip—Dijo el niño—Me puse cosas que nadie es ni tiene, un nombre de un famoso... ¡Y ya!
El niño mostraba una sonrisa mientras que Georgina, una cara de asco.
—Te lo dije—Siempre tengo la razón ¡JA!—Ya te puedes ir, hermanito
Dicho esto, el hermano de Angela se fue corriendo "Iré a un restaurante a poner anillos en las copas de todas las mujeres" Alcanzó a gritar el niño mientras reía
Ya que se alejó, Angela miró la cara de asco que tenia Georgina
—Por distancia funciona—Dijo Angela—Porque estas alejada del mal aliento, malos hábitos y otras cosas desagradables
—¿Porque lo dices? ¿Te ha pasado?
—¡No! esas cosas no son de mi agrado, solo lo saque de un libro—Respondió la rubia y dio una risa corta—Se que odias que lo diga, pero...
—Me lo dijiste, lo se
—¿Crees que no se tu problema—Continuó hablando Angela—Por eso estas aquí. Debes cambiar ese habito de vomitar tu comida
—¿Como sabes de eso?
—No es un secreto, con tu obsesión por ser delgada y lo mal que huele tu baño...
—¡Yo se que tú también lo haces!
—¡Claro que no!
—Entonces explica, ¿Porque eres tan delgada?
—Es genética—Explicó Angela—Mi mamá lo es, mi abuela lo es. Solo afecta a las mujeres de mi familia
La pelirroja bajó la mirada, triste
—Es que no puedo—Comenzó a hablar—mi hermana era mi modelo a seguir, a admiraba y quería mucho. Siempre a la moda, rodeada de gente, tan popular, sin preocupaciones. Un día, cuando yo cumplí once años, ambas comimos muco pastel, después de eso quise ir al baño y me encontré a Abril vomitando el pastel a propósito, me dio asco y no sabía por qué lo hacia, pero si que era lo que ella hacia. Esa imagen me persiguió hasta los 13 años, donde yo fui la que vomitó cuatro piezas de pizza. Me sentí mal, pero poco a poco se volvió una costumbre y descubrí como era en verdad mi hermana. Comencé a discriminar gente, no importaba que fuera delgada, solo quería hacerlos sentir mal, porque al hacerlo me sentía superior. Como a esas pobres chicas que... ¡Angela! ¡No te duermas!
—¡Que pase el desgraciado!... un momento... ¿Que pasó?—Balbuceó Angela babeando mientras se despertaba— Que sueño tan raro...
—Creo que ya pasó lo suficiente para aprender esto—Dijo Georgina con muchos pensamientos que dejaria guardados para la noche, ya que sabia que sufriria insomnio —Tengo que cambiar
De vuelta con Isabella y Phineas
Phineas fue a buscar un teléfono para avisarle a la señora García-Shapiro sobre que su hija estaba en el hospital. Tal vez lo peor ya había pasado, eso pensaba ella. No sabía que hacer ni pensar, ahora lo único que quería era dormir. Tal vez comer, aunque aun dudaba un poco en comer, necesitaba ayuda y si comería seria muy poco. Esperaba a que la pesadilla acabara u todo fuera como antes
El chico regresó al cuarto del hospital donde se encontraba Isabella
—¿Te sientes bien?—reguntó
—Un poco mejor—Respondió Isabella—y.. ¿Por que no vino Ferb?
—Ah, si. Él está intentando despertar a Buford, se quedó dormido en la fiesta después de comer mucho pastel
En el gimnasio de la escuela...
Ferb brincaba sobre el estomago de su amigo bravucón para que este despertara. Después de unos brincos pudo despertar a Buford
—¿Que? ¿Ya es mañana?—Preguntó Buford parándose
Ferb negó con la cabeza y le hizo una señal al bravucón para que se fueran de ahí, pues eran los dos únicos. AL salir, Buford se detuvo cuando vio a Gizmo el perrito que iba todos los días a la escuela para comerse lo que Isabella dejaba. Buford lo miró y siguió su camino, pero para su sorpresa, el animalito lo seguía. Buford se incomodaba con eso y decidió arrojar una rama que estaba en el piso para que el perro se fuera y funcionó. El bravucón siguió caminando, pero el perrito se puso en frente de él con la rama en el ocico mientras movia la colita. Buford lo miro con cara de cachorrito y no pudo más. Lo cargó y se fue caminando con él
—Te llevare a tu nuevo hogar... oh, no esto es demasiado cursi, casi vomito arco iris— Dijo Buford empalagado—¿Que sigue, un unicornio montado por un duende?
El chico caminó hacia su casa y a lo lejos logró ver un unicornio montado por un duende
—¿¡En serio!
Regresando con Isabella y Phineas...
—Me tengo que ir—Habló Phineas y se paró— pero mañana te veré , espero que todo mejore para ti, de verdad, me preocupa mucho
Isabella se sonrojó
—Adiós— se despidió Phineas y cerró la puerta
"¡Se preocupa por mi!" se gritó ella en la mente "Quisiera no emocionarme, pero es imposible. Tal vez solo sea una preocupación de amigo, pero se notó muy preocupado y... ¿No que lo querías olvidar? Admítelo ¡No puedes!" Isabella se sumergió en la sabana "Nada es perfecto. Es verdad que ya no hay sueños de verdad si no se tiene fe, pero muchos no tenemos fe y a veces hasta nos sobra. Pero para muchos, es una utopía. Un sueño imposible, que no se puede realizar, una ilusión y nada mas que eso... tal vez una alucinación... Tal vez... Espero que mi sueño no sea una utopía y se cumpla sin tener que pasar por este lugar en esta situación"
La pelinegra se acomodó en su cama para poder descansar aunque sea un poco. Phineas y el doctor habían llamado a su mamá, por lo que no tardaría en llegar y tendría que quedarse atenta por si llegaba.
Un Mes después
Isabella tranquila en su cuarto hasta que escucho a su mamá llamarla
—¡Isa!—Gritó Vivian—Tu amigo Phineas esta aquí
La chica cerró su cuaderno y bajó rápidamente las escaleras. Vivian ya no estaba, pero Phineas estaba parando a mitad de la sala
—¿Adivina que, Isabella?
—Hola, Phineas ¿Qué pasa?
—Sólo vine a traerte... ¡Un poco de pastel!
El pelirrojo puso ante los ojos de Isabella un delicioso pastel de chocolate
—¿Se te antoja?—Preguntó Phineas con malicia
—No, no tengo hambre, em... iré a enterrar a un muerto
Phineas dibujó una cara triste, decepcionado
—No has hecho nada por tu problema ¿verdad?
Isabella quería llorar, no sabia muy bien porque, pero ser resistiría
—¡Es que simplemente no puedo!—Dijo ella desesperada—¡Ponte en mi lugar! Todo fue por alguien que quiero mucho...
—¿Alguien al que quieres mucho te convertiría en anorexica?
Eso le dolió a Isabella. Lo que Phineas no sabía era que ella se refería a él
—Es que yo... nada, tú no comprenderías—Dijo Isabella recordando la inocencia de Phineas
El chico desvió un poco la conversación
—¿Y porque no le dices a tu mamá?—Preguntó el, pero vio como Isabella negó con la cabeza—Isabella, por favor, estuviste en el hospital y podría ser peor si sigues así
La pelinegra miró a su amigo, quien se veía preocupado. Phineas tenia razón, no hay duda de que ha madurado un poco ¡Ya era hora!
—Tal vez se lo diré...
—¿"Tal vez"? más preocupada estaría cuando estés de nuevo en el hospital, recuerda que yo mande al doctor de vacaciones y me hice pasar por él para que tu mamá no se enterara del problema, porque pensé que se lo dirías...
—Es que no la quiero preocupar y tal vez pueda exagerar o mal interpretar las cosas
Phineas se sentó al lado de Isabella
(N:/ Si no te gusta el humor ácido no leas esto XD sólo lo puse para quitar tanta tristeza por algo es clasificación T :p e.e)
—Sí, en eso tienes razón—Habló Phineas—Una vez me pasó algo parecido...
Phineas miró a la nada esperando un flashback e Isabella miraba el lado opuesto
—No, mira mas a la derecha
*Flashback*
Linda limpiaba la mesa y en ese momento llegó Phineas con timidez
—Mamá ¿Te puedo decir algo?—Preguntó Phineas nervioso
—Claro, hijo
—Bien...—Tragó saliva— es que últimamente me he estado tocando...
Linda se quedo congelada y sorprendida
—Y me sale una cosita blanca...
—Phineas—Interrumpió Linda—Ya no quiero saber... pero estuve preparada para estas cosas y... mira en mi bolso
El pelirrojo caminó a la sala por la bolsa de su mamá y saco un paquete de papel de baño
(N:/ Si no conoces a los memes sáltate todo lo escrito entre comillas")
—"Papel de baño marca 'Why not?' para niños faperos de 10 a 15 años. De la familia de 'Creepy Gusta'. Recomendado por el pedobear"
Phineas se quedó mirando el papel de baño
—¡Mamá!
—¿¡Que!
—¿Cómo me va a ayudar el papel higiénico con la caspa?
*Fin de Flashback*
(N:/ Ya puedes seguir leyendo tranquilamente ._. y si te asustaste... ¡Esa era la idea! e.e)
—Ese día había invitados...
Isabella mantuvo la cara neutral ante el recuerdo de Phineas
— Debiste ser mas especifico...
—Sí, tienes razón—Admitió Phineas—Pero aquí la importante eres tú. Prométeme que le dirás
Phineas extendió su dedo meñique para hacer la promesa. Isabella estaba quieta y callada. Sabía que si ella prometía hacer eso, muchas cosas cambiarían y ya no sería fácil nada. Pero tampoco seria fácil vivir así, con su problema; la anorexia
Isabella con nervios extendió su dedo lo entrelazo con el de Phineas
—Recuerda que el dedito es un sello—Dijo Phineas—Algo infantil, lo se...¿Me lo prometes?
—Te lo prometo
En ese momento Phineas sintió algo. Cómo un buen presentimiento. Sentía que ahora Isabella no mentía, que haría lo correcto. El pelirrojo tomo a Isabella de los brazos y la llevo a su cuerpo, haciendo un lindo abrazo. Isabella se sonrojó al igual que Phineas. Ese abrazo pudo haber sido eterno si no fuera porque Vivian regresó
—Fui a comprar unas cosas—Anunció la señora con unas bolsas de papel café en los brazos— Pondré las cosas en la cocina...
La mamá de Isabella, cómo dijo, se fue a la cocina de la casa. Isabella y Phineas se miraron
—¿Crees que sea el momento?—Le preguntó ella
—¿Tú crees que sea el momento?—Le dijo él
Isabella le sonrió y lo abrazó una vez más
—Gracias—Dijo la pelinegra y se soltó de su amigo—Y por cierto... ¿Quién eres y que le haz hecho al verdadero Phineas?
El pelirrojo soltó una risita. Isabella con miedo fue a donde estaba su mamá con temor. Después de ver a Isabella desaparecer en la cocina, Phineas se va caminando a su casa.
—Creo que tengo que desatar al verdadero Phineas, lo deje mucho tiempo en el sótano...
e.e me voy a saltar este espacio en negritas y ocupe el 'décimo capitulo' , por así decirlo, donde contesto reviews y demas cosas, bla bla bla.
CLICK EN EL BOTONCITO CON EL MENSAJE SUBLIMINAL DE "SIGUIENTE" PARA SEGUIR LEYENDO
