Libro 1: "Harry Potter y la piedra filosofal"
Cap. 9: La Piedra Filosofal. Quirrell y Snape. Norberto.
Harry, más que por hacerle caso al director, no tuvo más opción que no volver a ver el espejo. Pues al día siguiente Lucius Malfoy fue a por él y Draco a Hogwarts. Ninguno de los niños pensó en Nicolás Flamel, el espejo de Oesed o en la piedra filosofal y Snape. Para Harry esa había sido la mejor Navidad de su vida. Los Malfoy lo trataron como a un miembro más de la familia. Lucius, que a simple vista atemorizaba, realmente solo era sereno. Narcissa, era tal y como Harry la había imaginado por sus cartas, una mujer tranquila y que no se negaba a dar amor a sus hijos o a Harry. Y Dária, ella era absolutamente igual a Draco, caprichosa y mimada, e igualmente llegaba a ser indeseable en situaciones, la copia exacta de Draco. ¿Cómo no quererla?
Harry tuvo pesadillas que olvidaba al despertar.
El día antes del comienzo de las clases volvieron a Hogwarts, le contaron a Hermione sobre el espejo y sobre Nicolás Flamel. Y la chica excitada dijo que le esperaran allí mientras iba a la torre de Gryffindor.
-¡Nunca pensé en buscar aquí!-dijo al llegar, con un libro enorme –Lo saque de la biblioteca esta mañana para tener un poco de lectura ligera.
-¿Ligera?-Dijo Ron, pero Hermione lo ignoro y comenzó a buscar entre las páginas-
-Lo sabía, ¡lo sabía! Nicolás Flamel-murmuró-es el único descubridor conocido de la Piedra Filosofal. Escuchen:
El antiguo estudio de la alquimia está relacionado con el descubrimiento de la Piedra Filosofal, una sustancia legendaria que tiene poderes asombrosos. La piedra puede transformar cualquier metal en oro puro. También produce el Elixir de la Vida, que hace inmortal al que lo bebe. La única piedra que existe pertenece al señor Nicolás Flamel, el notable alquimista y amante de la opera. El señor Flamel, que cumplió seiscientos sesenta y cinco años el año pasado, vive una vida tranquila con su esposa Perenela (658años) en Devon.
-¿Ven? El perro debe de estar custodiándola. Seguro que Flamel le pidió a Dumbledore que la guardara, porque son amigos y debe saber que alguien la busca-hablo Hermione-
-¡Por eso sacó la piedra de Gringotts!-terminó Draco.
-No es raro que alguien la quiera–dijo Harry, evitando nombrar a Snape. Aunque Draco ya se había resignado-
A la mañana siguiente, en clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, Harry y Draco discutían el que harían si tuvieran una Piedra Filosofal.
Los días pasaban y los entrenamientos de Quidditch de Harry cada vez eran más intensos. Harry seguía teniendo pesadillas, solo que esta vez si las recordaba, unas trataban sobre ver a sus padres ser atacados con un rayo verde, otras sobre los Malfoy siendo torturados, pero las que más le aterrorizaban, eran aquellas en donde veía a Draco morir. La temporada de Quidditch había comenzado. Con ello su primer partido contra Ravenclaw, esta vez Snape sería el árbitro. Algo muy beneficioso para Slytherin, pero Harry tenía sus razones para querer estar lejos del profesor.
-No deberías jugar-le había dicho Ron-
-Podrías reportarte enfermo-dijo Hermione-
-O, le dices a Flint que ponga jugar a Terence-dijo Draco.
-O simplemente juego y no le doy el gusto a Snape-dijo Harry-
Resignados, Ron y Hermione se fueron a su clase de Transformaciones.
-Eres tan raro-dijo Draco de repente-eres tan poco Slytherin que me asusta. Pero eso me gusta en cierto modo.
-gracias, supongo-
-Éste es el momento en el que dices que amas todo de mí-se quejo Draco. Harry no pudo aguantar y rompió en risas. Últimamente esa era una clase de broma entre ellos-
-Vale, vale. Amo que me digas que soy indigno de Slytherin-
-¡Yo jamás he dicho eso!-
El día del juego, Harry subió a su escoba con la sensación de estar a salvo ya que Dumbledore estaba presente. Lo que él no sabía, era que cierta serpiente y ciertos leones, habían estado practicando el Maleficio de las Piernas Unidas.
El partido comenzó y no duró ni cinco minutos para cuando Harry tenía la Snitch entre sus dedos. Las tribunas bullían. Aquello era un record, nadie recordaba que se hubiesen atrapado tan rápido la Snitch.
Mientras los Slytherin bajaban al campo, Harry aterrizó y Dumbledore se le acercó.
-Bien hecho. Muy bueno que no buscaras ese espejo…que te mantuviera ocupado…excelente-dijo bajito y luego se fue-
Harry vio a Snape, y le pareció que sonreía, por una milésima de segundo.
Un rato después, Harry salió del vestuario para dejar su Nimbus2000 en la escobera. Estaba muy contento. Había demostrado que no era solo un nombre celebre. Se detuvo en la cabaña rememorando la última hora. El había hecho que Slytherin se fuera por las nubes con aquel partido, le había demostrado a Snape de lo que era capaz…Y hablando de Snape.
Su figura bajaba por los escalones del castillo. Era evidente que no quería ser visto, iba al bosque prohibido. ¿Qué sucedía? Todos estaban en la cena.
Subiendo sobre su escoba, Harry lo siguió sigilosamente. Volaba en círculos cada vez más bajo. Hasta que escuchó voces.
-…n-no sé p-por qué querías ver-verme a-aquí de entre t-todos los lugares, Severus…-se escuchó la temblorosa voz de Quirrell
-Oh, pensé que mantendríamos esto en secreto –dijo Snape-Después de todo, los estudiantes no pueden saber nada de la Piedra Filosofal. ¿Ya has averiguado como burlar a la bestia de Hagrid?
-P-p-pero Severus, y-yo…
-Tú no quieres que yo sea tu enemigo, Quirrell.
-Y-yo no s-sé qué…
-Tú sabes perfectamente lo que quiero decir
Una lechuza dejo escapar un grito y Harry casi se cae.
-…tu pequeña arte del abracadabra. Estoy esperando.
-P-pero y-yo no…
-Muy bien-lo interrumpió Snape-Vamos a tener otra pequeña charla muy pronto, cuando hayas tenido tiempo de pensar y decidir donde están tus lealtades.
Y se fue del claro. Dejando a Quirrell inmóvil.
-¡Potter! ¿Se puede saber dónde estabas? Todos te están esperando en la sala común –dijo Draco, quien lo buscaba con Hermione y Ron.
-Ahora eso no importa-dijo Harry sin aliento-vamos a una habitación vacía, ya verán cuando oían esto.
Se aseguró de que Peeves no estuviese dentro antes de cerrar la puerta y contarles lo que había visto y oído.
-Así que teníamos razón, es la Piedra Filosofal y Snape trata de obligar a Quirrell de que lo ayude a conseguirla. Le preguntó si sabía cómo pasar a Fluffy y dijo algo sobre el "abracadabra" de Quirrell…
-¿Eso… quiere decir que ay más cosas custodiando la piedra además de Fluffy?-preguntó Draco
-Seguramente. Quirrell debió haber puesto algunos hechizos Anti-Artes Oscuras que Snape necesita romper.
-¿Quieres decir que la piedra estará segura mientras Quirrell se oponga?-preguntó alarmada Hermione
-En ese caso no durará mucho-dijo Ron.
Quirrell debía ser más valiente de lo que pensaban. Las semanas pasaron y él se fue poniendo más pálido y delgado, pero no parecía ceder. Cada vez que pasaban por el tercer piso, los chicos pegaban la oreja en la puerta para ver si Fluffy estaba gruñendo.
Hermione hizo horarios para repasar y subrayo con diferentes colores sus apuntes. Y obligaba a Ron, Draco y Harry a hacer lo mismo.
-Hermione, faltan siglos para los exámenes.
-Diez semanas-replicó-Esos no son siglos para Nicolás Flamel.
-Pero nosotros no tenemos seiscientos años-recordó Ron.
-Yo no pienso hacer lo que una sangre sucia me diga-bramó Draco a Harry.
Otra vez, ese lado que no le gustaba de él. El ofensivo.
-Nosotros nos vamos. Suerte Ron-y Harry arrastró a Draco consigo. No quería que el rubio la hiciera llorar con sus comentarios.
Los profesores parecían pensar igual que Hermione, pues mandaron tantos deberes que las vacaciones de pascua no resultaron tan divertidas como las de Navidad.
Era difícil relajarse con Hermione al lado. Recitando los doce usos de la sangre de dragón o practicando movimientos de varita.
Quejándose y bostezando, Ron y Harry pasaban la mayor parte de su tiempo libre en la biblioteca con ella. Y, aunque Draco hizo los peores berrinches, Harry lo llevaba con él. Chantajeándolo, como buen Slytherin.
Una tarde los chicos vieron a Hagrid en la biblioteca. "¿Qué haces aquí?" le preguntaron.
-Estaba mirando-dijo con voz evasiva-¿Y ustedes que hacen?¿No estarán buscando a Nicolás Flamel aun?
-Lo encontramos hace siglos-admitió Draco-
-Y también sabemos lo que custodia el perro-dijo Ron-es la Piedra Fi…-
-¡Shh! No pueden andar por allí diciéndolo a gritos ¿Qué les pasa?
-En realidad, solo queremos preguntarte unas cosas-dijo Harry-como que cosas protegen la piedra, además de Fluffy…
-¡Shh! Miren, vengan a verme hoy, no les prometo decirles algo, pero no vayan hablando por allí. Los alumnos no deben saber. Van a pensar que yo se los dije-
-Te vemos más tarde, entonces-dijo Harry y el guardabosque se fue.
-¿Qué escondía detrás de la espalda?-preguntó Hermione.
-Era un libro de dragones-dijo Draco-
Después de discutir las leyes sobre los dragones, fueron a la casa de Hagrid. Todas las ventanas estaban cerradas. En el interior el calor era sofocante. La chimenea ardía.
-Nos preguntábamos si hay algo que custodie la piedra, además de Fluffy.
-Por supuesto que no puedo. Primero; no lo sé. Segundo; ustedes ya saben demasiado. Esa piedra esta aquí por una buena razón. Casi la roban de Gringotts, pero eso ya lo saben.
-Vamos, Hagrid, puedes no querer contarnos pero tú sabes todo lo que sucede por aquí-la barba de Hagrid se agitó y vieron que sonreía-Nos preguntábamos en quien más podría confiar Dumbledore, además de ti.
El pecho de Hagrid se ensanchó.
Después de una larga charla, lo más que pudieron sacarle fue que solo él y Dumbledore sabían cómo pasar a Fluffy.
-¿Podemos abrir una ventana?-preguntó Draco. Y Hagrid vio hacia el fuego.
-No puedo, lo siento.
-¿Dónde lo conseguiste?-preguntó Ron. En la caldera había un huevo de dragón-Debe haber costado una fortuna.
-L-lo gané… la otra noche estaba en la aldea, tomando unas copas y me puse a jugar a las cartas con un desconocido-
-Pero ¿Qué harás cuando salga del cascaron?-preguntó Hermione-
-Estuve leyendo un poco. No es tan difícil cuidarlo. El que tengo es un Ridegback Noruego. Son muy raros.
Continuaron en eso un rato más, antes de volver. Todos se preocupaban por lo que pasaría con Hagrid si descubrían que tenía un dragón ilegal.
Harry descubrió que Draco podía ser igual de exigente que Hermione, por lo cual siempre entregaba sus trabajos a tiempo, y sin duda lo prefería a él antes que a la castaña, por lo menos disfrutaba estudiando las expresiones del rubio. Hermione les izo un horario de repaso a los tres. Y esta vez Draco le hizo cumplir el suyo a Harry. Se estaban volviendo locos.
Entonces, durante el desayuno, Hedwig le entrego dos cartas a Harry, como siempre la de Narcissa que decía "Buenos días, querido, espero que estés bien y cumpliendo con tus deberes. Sorpréndenos con tus notas" y otra de Hagrid que decía "Está a punto de salir"
En el recreo, los cuatro se encontraron y fueron a la cabaña.
-Ya casi está fuera-les había dicho Hagrid al llegar-
El huevo estaba en la mesa. Todos se acercaron y esperaron unos minutos hasta que hubo salido completamente. Era feo, pensaron todo, menos Hagrid.
-Hagrid, ¿Cuántos tardan en crecer los Ridegbacks Noruegos?-preguntó Hermione.
Hagrid iba a contestarle, pero palideció de pronto. Se puso de pie y corrió a la ventana.
-¿Qué sucede?
-Alguien estaba mirando. Era un chico… va corriendo hacia el colegio-
Draco y Harry se acercaron a la ventana. Draco lo reconoció de inmediato. Nott había visto al dragón.
Nott los puso nerviosos toda le semana siguiente. Ellos pasaban su tiempo libre en la cabaña intentando hacer cambiar de opinión a Hagrid. Él había decidido llamarlo Norberto. Estaba fuera de juicio.
-Tienes que dejarlo ir. Nott en cualquier momento le contara a Dumbledore.
-Yo sé que no puedo quedarme con él para siempre, pero no puedo echarlo, no puedo.
Inesperadamente, Draco hablo:
-Charlie, tu hermano, Weasley. El trabaja con dragones, ¿no?
-¡Por supuesto!¿Qué piensas de eso, Hagrid?
Al final acepto. La semana que le siguió fue horrible. La noche del viernes, como a eso de las doce, Hedwig llegó con la repuesta de Charlie.
"Querido Ron:
¿Cómo estás? Estaré encantado de quedarme con el Ridegback Noruego, pero no será fácil traerlo aquí. Lo mejor será hacerlo con unos amigos que vienen de visitarme la semana que viene. El problema es que no deben verlos llevando un dragón ilegal. ¿Podrían llevarlo el sábado a medianoche a la torre de Astronomía? Ellos se encontraran allí contigo, envíame la respuesta lo antes posible.
Besos,
Charlie."
Se miraron. Y Draco estalló en risas repitiendo "Besos, Charlie"
-Tenemos la capa de invisibilidad, creo que podrá cubrir a Norberto y a dos de nosotros.
Aceptaron de inmediato, antes de enviarla se la pasaron a Ron y Hermione, en la torre de Gryffindor.
-Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea, pero… primero te beso antes de llevar a ese animal-fue lo único que dijo Draco.
A la mañana siguiente, se encontraron con un obstáculo. Al parecer Norberto había mordido a Ron en la mano y ésta se inflamó. Por lo cual el pelirrojo tuvo que ir a la enfermería.
Cuando los tres jóvenes lo fueron a visitar, alarmado Ron les dijo:
-Nott vino y le dijo a Madame Pomfrey que me pediría un libro. Estuvo riéndose de mí. Pero eso no es lo peor. El libro que se llevo es el que tenía la carta de Charlie.
-No podemos hacer nada. Ya es muy tarde-dijo Draco-tendrán que arriesgarse.
-¡Yo no podre llevarlo! Tienes que ir tú, Malfoy. Tienes así será más rápido-dijo Ron-
No le dio tiempo de responder ya que madame Pomfrey los saco. Fueron a casa de Hagrid y le contaron.
-¡Claro!¡Yo te digo que no llevare a esa cosa y tú me obligas a llevarla!-se quejaba Draco.
-Yo no te obligo a nada… aunque dijiste que antes de eso me besarías. A ver, ¿Dónde está mi beso?-dijo en modo juguetón. El rubio enrojeció.
-¡Ya desearías, Potter!-decepcionado, Harry fingió su mejor risa.
Tendrían que haber sentido pena cuando Hagrid se despidió del dragón.
Como se las arreglaron para llevar la jaula hasta la torre del castillo fue algo que nunca supieron. Cuando casi llegaban a la escalera de mármol de la torre, una luz se encendió. Dejando ver a McGonagall y Nott.
-¡Castigo y cincuenta puntos menos para Slytherin! Vagando en medio de la noche…¿Cómo te atreves?- gritaba-
-Usted no lo entiende, profesora. Harry Potter vendrá, y con un dragón.
-¡Que absurda tonterías!¿Cómo te atreves a decir esas mentiras? Vamos, hablare con el profesor Snape de ti, ¡vamos Nott!
Después de eso, subir las escaleras fue pan comido. Una vez arriba se quitaron la capa.
-¡Estúpido Nott! Perdimos cincuenta puntos-se quejo Draco.
-Piensa en los que no hubiesen quitado si nos hubiesen visto. Además, ¡lo castigaron!
Diez minutos después, Norberto se había ido. A Nott lo habían castigado. Nada podría arruinar su felicidad, o eso pensaron.
Al pie de la escalera los esperaba Filch. Y habían dejado la capa arriba.
