EPÍLOGO

ME PIDIERON UNO, NO PODÍA NEGARME.

Gracias a las hermosas personitas que me comentaron el final. Perdón por tardar tanto U.U pero me case y tuve un bebé (niña) y pues ella era todo en lo que podía pensar ahora que está más grande y con lo del IchiRuki (Quien leyó el manga sabra, no haré más spoilers "no leer mi otro Fic SIN DAÑO A TERCEROS contiene spoilers") no podía atrasarlos mas.

-Perdón el mal editado, ando en mi cel, mi compu se daño y aún no la arreglo :S

Grande vida al IchiRuki.

Que se joda Tite Kubo.

Vida y amor a todos mis lectores.

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Pvos:Rukia

Aún recuerdo la primera vez que conocí a Ichigo.

Era invierno y otra vez había discutido con Kaien, apenas hace un par de años que había nacido mi Shirayuki y otra vez estaba embarazada. Desde una cafetería buscaba empleo, Kaien accedió a quedarse con Shirayuki sólo una hora en lo que encontraba trabajo, él fue claro, no alimentaria otra boca sólo, no podía huir de él, llevarme a mis pequeños pero no puedia.

¿Qué iba a hacer? ¿Vivir en la calle?

No podía.

Estaba a punto de llorar cuando una mano me dio una pluma, era mía.

—Gracias estaba tan concentrada que no note que se calló —levanté la mirada y un hombre no mucho mayor a mi, de cabello naranja y ojos marrones sonrió.

—Descuida. ¿Buscas trabajo?

—Si, bueno —titubee—, no creo encontrar un trabajo embarazada y con una niña, pero trato.

—¿Tienes estudios? —pregunto sentándose a mi lado.

—No, me quede a mitad de la universidad.

—¿Qué estudiaste?

—Lenguas extranjeras.

—Sabes, yo necesito una secretaria para mi consultorio. Sería perfecto para ti.

—¿De verdad?

—Claro, soy el doctor cirujano Kurosaki Ichigo.

—Yo soy Rukia Kuchiki.

Y así nuestra amistad empezó, poco a poco me enamoraba de él, de sus idioteces, su forma gentil de ser con quien lo necesitaba, sus aportaciones a fundaciones para madres solteras y niños con alguna enfermedad eran inmensas, lo hacía anónimamente, sólo yo sabía.

Él no tenía ningún secreto conmigo. Sólo yo sabía todo de él, la muerte de sus padres, lo sólo que se sentía y el rencor que tenía hacia las mujeres interesadas.

Cuando me dijo que estaba enamorado me maldije internamente mil veces, muchas veces trate de decirle mis sentimientos pero terminaba aclarándole que éramos amigos y por ello le quería.

Ella era hermosa, a pesar de que me veía bien con las cosas que Ichigo me había comprado me sentía fea a su lado, ella era pelirroja, alta, grandes curvas y era el estilo de chica que ves en una portada de moda. Era perfecta.

Cuando me entere por labios de Renji que se casarían mi mundo se vino abajo, esa misma noche Ichigo dijo tantas cosas tan hermosas, casi nos besamos y, bueno, sólo yo soy tan ingenua para creer algo así.

La mañana siguiente cuando creí que todo estaba perdido Ichigo se arrodilló con un ramo de chappy's y me pidió ser su esposa.

Nunca tuve el sueño de rehacer mi vida desde que Kaien y yo terminamos y ahora Ichigo me abría las puertas a un mundo que no conocía, el de ser amada por un hombre.

Unos labios besan mi espalda desnuda, no debo girar para saber que cierto pelinaranja me busca.

En nuestro quinto aniversario de bodas, Ichigo dejo a los niños con Orihime, a pesar de todo lo ocurrido es una buena amiga y una magnífica tía, además, pronto será mamá.

Estamos en un hotel de Canadá, con Ichigo he conocido el mundo, hemos viajado tanto que al final de cada vuelo toma mi mano, la besa y dice " el mejor mundo para la mujer que cambió el mío", me cuesta mucho trabajo golpearlo aunque es demasiado romántico pero, se hace un esfuerzo.

Sigue un camino hasta mi espalda baja, la piel se me hace de gallina.

—¿Vamos a esquiar?

—Si —giro sobre la cama e Ichigo me sonríe, su ojos brillan—. Estaba recordando el día que te conocí —acaricio su barba.

—Me acerque a ti porque me gustaste mucho.

—Tú también me gustaste.

—Rukia, quieres otro hijo.

—¿Qué?

—Amo a los fastidiosos. Yuki y Kaien ya están grandes, ambos tienen 15 y 13, tenemos dinero, podemos darnos el lujo de tener otra niña.

—Ah, está ya sabes que será.

—Quiero una niña que se llame Misuki, que tenga cabello negro, piel pálida y mis ojos, ah, y que no tenga tu carácter como los mocosos.

—Ichigo.

Beso mi nariz.

Le abrace fuertemente, mi vida era triste y estaba sola, Ichigo llego a salvarme de todo ello, yo no soy nada sin él, y él no es nada sin mi. Nos complementamos, como un eclipse.