Los días pasaron, demasiado tranquilos tanto para Bridgette como para Félix, y aunque eso se suponía que tenía que ser una buena señal a ninguno le daba buena espina aquella situación.
Félix agradeció esa paz y tranquilidad que sentía, sin embargo era una paz tensa y forzada. Y no se refería únicamente a los akumas. En su vida como civil esa tranquilidad que sentía y tanto había ansiado le resultaba insuficiente, o mejor dicho, insatisfactoria de alguna forma. Si bien era cierto la tranquilidad que sentía por no tener encima a Bridgette todo el tiempo, le resultaba en ocasiones placentera, la tensión que ocacionaba ese hecho era palpante. Puede que Bridgette ya no le acosara pero en su lugar otros diez pares de ojos se turnaban para dedicarle una mala mirada. Porque aunque no todos lo hubieran notado al momento a lo largo de la semana, no solo notaron el cambio en el comportamiento de Bridgette sino que también tuvieron la desfachatez de echarle las culpas a Félix. Esa chica no podía dejar de fastidiar. Sin embargo, muy a pesar de eso, debía darle las gracias, aunque fuera internamente por el rumbo que estaba intentando tomar, el cuál, debía admitir, despertaba un poco su curiosidad.
Por su parte, Bridgette seguía doliendole. Pero era algo rutinario, algo como aquello no se superaba en un día, tomaba su tiempo. Sin embargo, sus acciones sus pensamientos, sus decisiones, últimamente se sentía más contenta con ellas, porque podía ver como afectaban positivamente a su alrededor. Porque aunque no le mirara todo el tiempo seguía en contacto con Félix, como con cualquier otro compañero y podía notarlo, su decisión había sido acertada. Félix estaba más relajado y aunque fuera a paso de tortuga, se iba adaptando al contacto con las personas, pero no podía decir mucho de ello puesto que tan solo había pasado una semana. Todo sana poco a poco, después de todo.
Por otro lado, como Ladybug continuaba practicando con las alas cada tanto, pero no era algo que pudiera hacer muy seguido, usarla la cansaba tanto como pasar un día corriendo a tope, tardaba mucho en recuperarse. Afortunadamente estar tan cansada de alguna forma facilitaba su concentración, o dicho de otra forma dificultaba que se distrajera, lo que le ayudaba a estudiar para los exámenes.
Y por mucho que practicara, y por mucho que se esforzara en ser mejor cada día había algo...algo que le impedía completar su evolución y ahí es donde entraba la actual situación de los akumas, pues el asunto tenía mucho que ver con Chat Noir.
― Muy bien clase, iré llamando por orden de lista, así que vengan y entreguen sus exámenes ― avisó Madame Bustier. Entonces Bridgette despertó de su ensimismamiento y miró a su hoja alterada, sorprendiéndose a saber que estaba completo ― Félix Agreste, Chloé Bourgeois, Ivan Bruel, Alya Césaire, Juleka Couffaine, Bridgette Dupain, Mylène Haprèle...― respirando hondo mientras caminaba hacia el escritorio de Madame Bustier, releía las respuestas, la verdad es que debía de haber pasado un buen rato desde que las escribió, eso y estaba muy cansada, porque no recordaba cuando había terminado.
Entregó el examen y volvió a sus sitio.
― ¿Qué tal te fue? ― preguntó Alya.
― ¿Bien?
― Bridgette estudiaste ¿verdad? ― la chica asintió ― ¿entonces?
― Es que me resultó ¿muy fácil? No sé, estuve la mitad del tiempo..
― Sí, te vi, eres la primera persona que conozco que se ha dormido en un examen ― rió en voz baja ― y lo completa ― aclaró.
― Es que estuve estudiando hasta muy tarde y estoy un poco cansada ― dijo haciendo su típica mueca que usaba para mostrar vergüenza.
― No te preocupes solo queda una hora ― la animó su amiga.
― ¡Bueno clase! ― exclamó Madame Bustier llamando la atención de todos ― Es hora de hablar de fin de curso. Como todos los años, el viaje de fin de curso consiste en un viaje de ski a Los Pirineos ― (No me invento esta excursión mi liceo lo hace todos los años, mola bastante, así que el precio es más o menos el real) Ante estas palabras parte de la clase vitoreó ― Bien, voy a llamar a quienes van a ir, y a quienes le falta algo por pagar.
― Ivan Bruel, ¿tienes la autorización?
― Sí, aquí tiene.
La excursión era bastante increíble. Y todas las clases de cuarto año iván, pero obviamente no era gratuita, costaba unos seiscientos euros por persona e incluía, hotel, comida, clases de ski y el alquiler del material y algunos años, también una visita a Disneyland, por eso te daban un año para reunir el dinero, ya sea vendiendo productos del catálogo de la escuela, rifas, etc.. Pero a pesar de todas las ventajas y oportunidades, había muchas personas que no iban.
― Bien, gracias chicos. Entonces hay cinco personas que no van, Chloé y Sabrina. ¿Por qué no van?
― Oh, si vamos a ir, pero a unas pistas privadas de papá ― presumió Chloé.
― Que bien, sigamos ¿Alya?
― Todos los años voy con mi familia a Marsellas, es una tradición ― respondió sonriendo su amiga, aquello era cierto, y se había olvidado por completo de ello, tendría que pasar tres meses sin Alya. La susodicha se giró hacia Bridgette y le susurró ― Así que tu tendrás que informarme de las Ladynovedades.
Genial, ahora sería una especie de copia de Spiderman, autoreportando sus logros a la prensa.
― ¿Félix y tú?
― Trabajo ― dijo él serio.
― ¿Y Bridgette? ― dijo alzando la mirada para verla.
― Yo, no puedo permitirme el viaje ― aquello no era cierto del todo. Era cierto que si les pedía el dinero a sus padre ellos serían capaces de dárselo, sin embargo, no quería tener que recurrir a ellos, su familia no era precisamente rica y perder seiscientos euros no era broma. Además con su doble vida como Ladybug, no tenía tiempo para ir vendiendo rifas casa por casa.
― Oh, bueno, espero.. que ― la campana sonó, salvando a Madame de una incómoda situación.
― ¿Eso es cierto? ― preguntó Nino, dándose la vuelta para encarar a su amiga.
― En parte, no me gusta pedirle dinero a mis padres, a ellos les cuesta mucho ganarlo y aunque pudiera ir, ya me conocéis acabaría siendo el núcleo de una bola de nieve a pie de la montaña ―rió divertida, a lo que sus amigos respondieron de la misma manera.
Por su parte Félix estaba extrañado. Si aquello hubiera sucedido un mes antes hubiera estado fastidiado porque hubiera dado por sentado, y con mucha razón además, que Bridgette se quedaba únicamente para seguir con su rutina de acoso hacia su persona, pero ahora, solo podía decir que se despedía de ella una semana antes de lo esperado, y no podía decir que se sintiera completamente feliz por ese hecho, pero muy pocas veces había sido feliz en su vida y todas ellas se limitaban desde sus 4 hasta sus 7 años, antes de que su madre muriese.
Aquella pelea no había tenido nada de normal.
O al menos eso pensaba Félix repasando los acontecimientos en su cabeza mientras se encontraba sentado el tejado de la alcaldía. Primero, había visto en las noticias que un akuma estaba atacando y se transformó, llegó a la escena, soltó un par de chistes y se puso en marcha. Después, Ladybug apareció, pero no parecía Ladybug, o si, el caso es que su traje era completamente diferente, por no hablar de sus armas. Lo siguiente que pasó fue que antes de que pudiera decirlo derrotaron al akuma y se vieron rodeados por periodistas y esa era una sensación que a él no le gustaba así que huyó después de todo aún quedaba mucho tiempo de transformación, según lo que vio Ladybug había hecho lo mismo pero la había perdido entre edificios. Lo cual era una pena porque podían haber aprovechado el tiempo que les quedaba. Juntos. Sonrió juguetonamente solo de pensarlo.
Entonces lo sintió, su cuerpo se volvió torpe y se quedó estático, alguien le estaba tocando el pelo, alguien le estaba recogiendo el pelo.
― Tienes suficiente como para hacer una coleta ¿lo sabías? ― pudo distinguir la voz de Ladybug a su espalda. Se supone que en una situación como esta el no estaría haciendo más que disfrutar y sería la ocasión perfecta para flirtear con la heroína, sin embargo él seguía siendo Félix Agreste, alguien que nunca antes había tenido la oportunidad de estar en una situanción parecida con una chica y por mucho que lo intentaba, la falta de experiencia era su enemiga en esa situación.
Fue entonces cuando Ladybug notó la rigidez de su compañero.
― Oh, lo siento ― Ladybug soltó el cabello del chico y se sentó a su lado.
Al cortar el contacto, el chico respondió, intentando crear una atmósfera relajada, pero seguía demasiado nervioso para que aquello funcionase: ― No te preocupes mi Lady, puedes tocar todo lo que quieras. ― su voz salió nerviosa.
― No tengo derecho a eso Chat, desde hace un tiempo quería hablar contigo, yo...
― Shhh...yo primero. ¿Donde puedo conseguir uno de esos? ― dijo señalando a su traje.
― ¿Un traje de mariquita para chica? No creo que quisieras algo así ― el chico rió un poco más relajado.
― No, ahora en serio, ¿qué le ha pasado a tu traje y como puedo hacerlo yo con el mío? ― dijo el chico interesado.
― He evolucionado ― dijo ella haciéndose la interesante.
― ¿Cómo un pokemon? ― la chica rompió a reír.
― Eso es lo que dije yo ― dijo entre risas, mientras tanto Félix solo sonrió al ver la escena. ― Pero no, es una evolución emocional, es purificar el alma. Te das cuenta de los errores que has cometido, los admites, los intentas corregir...evolucionar significa intentar ser la mejor versión de ti mismo.
― Oh, entonces ya está hecho porque yo soy más que purrrfecto ¿no crees mi Lady? ― dijo alzando la ceja coqueto.
― No estás ni cerca ― bromeó ella ― pero...Chat, esto es serio. Quiero hablar contigo porque creo que he cometido un error y...
― ¿Conmigo? Imposible. Si te refieres a todas las veces que me rechazaste, no importa yo sé que me amas ― No era casualidad que bromeara en un momento tan tenso. Sabía por dónde iban los tiros y no lo quería. Él estaba feliz así, no necesitaba más, así que intentaba evitar por todos los medios la confrontación.
― Es exactamente de eso de lo que quiero hablar, Chat. Sé que te he rechazado muchas veces, pero creo que nunca te he explicado lo que siento y eso te puede haber causado confusión, yo...
― Mi Lady, no tienes que decirlo ― dijo levantándose.
― Pero necesito hacerlo, siento que debo hacerlo ― se levantó ella también.
No, esto no podía estar pasándole, no a él. Ya sabía que sus sentimientos no eran correspondía, sin embargo si le confirmaba que ella no sentía nada por él, su mundo se derrumbaría, estaba seguro.
― Por favor no lo hagas ― dijo dándole la espalda.
― Chat ― le llamó.
― No ― se cubrió las orejas, no sabía por qué sus ojos ardían tanto ― no quiero escucharlo ― salió corriendo, no lo haría, si dependía de él, no escucharía nada.
― ¡Chat! ― dijo ella al salir corriendo para perseguirlo.
La persecución no se resolvió hasta unos diez minutos después cuando Ladybug en un movimiento desesperado usó un yoyó para atraparle y provocó la caída de ambos en otro tejado. Antes de que el gato se pudiera escapar corrió a desarmarlo, este forcejeo acabó con la victoria de la chica quien tiró su bastón al otro lado del tejado y se montó encima del chico para que este no pudiera tener opción de escapar.
― ¡Chat! ¡Escúchame! ― la chica gritó para detener los forcejeos del muchacho, y cuando se detuvo, al ver en la posición en la se encontraban y la chica pudo observar las lágrimas en sus ojos.
Con cuidado le ayudó a levantarse y le abrazó.
― Chat ― el gato con cuidado respondió despacio a su gesto ― yo, no puedo decir que no siento nada por ti, porque te aprecio mucho, eres mi compañero y eres mi amigo, eres probablemente en la persona en la que más confío, y en la que más creo. Pero no creo que sea justo para ti, mi comportamiento. Me has estado confesando tu amor una y otra vez y yo solo lo he despreciado. Y yo mejor que nadie sé lo que duele eso, y no solo eso sino que también te dejé creer que había una esperanza. Ocasionándote únicamente dolor. Chat yo lo siento, pero...
― ¿Estás diciendo que no hay ninguna esperanza para nosotros? ― dijo él en voz neutral.
― No ― Chat se separó y la miró a los ojos. ― Chat, yo, pasé por una experiencia horrible, relacionada con el desamor. Me preocupa que te pase esto ti, yo sigo recuperándome, y no te puedo asegurar que pueda abrir mi corazón de nuevo, y aunque lo haga no sé cuánto podría tardar.
― Yo puedo esperar, yo...
― Chat, yo he vivido la experiencia de amar a una persona por ambos, pero eso no funciona si nadie te ama a ti, porque eventualmente querrás más y la otra persona será incapaz de dártelo.
― Pero...
―Mirándolo desde otro punto, te das cuenta de que no puedes enamorarte de mi ¿cierto? Yo soy una imagen, un símbolo, mi yo, de verdad, mi yo auténtico no es como Ladybug, te podrías decepcionarte al ver la realidad y... ― Félix la entendía, él no era precisamente igual en su forma civil a como lo era como Chat Noir ― lo que quiero decir es ¿estás seguro de que lo que sientes es amor? Yo no sé, a lo mejor sí, pero quizá no lo es, y es ese caso...
― Te entiendo ― dijo cabizbajo.
― No pretendo decirte lo que debes hacer, si quieres seguir con tu actitud de siempre yo no te detendré, pero te pido que analices tus sentimientos, te tomes un tiempo para... sufrir una evolución emocional. Trata de ser la mejor versión de ti. Contigo mismo.
El chico sonrió a su compañera quien le dedicó una sincera sonrisa.
― Yo..lo intentaré. ― dijo Chat asintiendo ― pero ¿lo del traje es todo sorpresa? Porque tengo algunas sugerencias.
No se pueden quejar el capítulo es largo, siento mucho haber tardado tanto en actualizar, estoy de vacaciones y este es el único capaz que subiré hasta que llegue a casa, espero que les haya gustado.
Al parecer tienen muchas ganas de ver celos. Aún no sé cómo introducir a los personajes pero por decisión popular los quantic kids serán introducidos en la historia.
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