Bien estimado lector, estoy por concluir esta serie, no es la primera que hago, pero si sera la primera que termine, lo cual me llena de satisfaccion.

Este es un capitulo especial, ya que me quedo demasiado largo en vez de dividirlo en 3 partes decidi subirlo asi, de este tamaño, lo cual espero no les moleste. Solo faltara un capitulo, el 10, el cual al parecer, tambien sera especial.

Ojala les agrade, me esforze en terminarlo ahora que etsoy en unas pequeñas vacaciones, bueno lean pues.

Capitulo 9

El cuerno de la abundancia. Eso era sin duda lo que aquella zona de árboles y arbustos era para los chicos.

Una vez terminaron su abundante comida ambos se sentaron un rato, tenían que pensar en que mas harían, ahora que las cosas volvían a mejorar, y antes de que pudiesen volver a empeorar.

-Tenemos mucha suerte, si cogemos un poco de estas frutas y las llevamos en la mochila podremos dejar de preocuparnos de la comida por un par de días.- Comentaba Tai observando los árboles, pensando en que seria bueno llevar consigo.

-Me parece muy bien, seria algo agradable tener realmente algo bueno que comer.- Comentaba la chica mientras se ponía de pie, de momento no se sintió muy bien, y buscaba caminar un poco y respirar profundamente.

Tai seguía observando los árboles cuando vio a Jun inclinarse rápidamente y de inmediato comenzar a devolver el alimento recientemente consumido.

-¿Estas bien?-Pregunto Tai acercándose a la chica con preocupación.

-Si… solo… creo que comí de mas.- Dijo la chica cuando un nuevo devolvimiento llego cortando su habla una vez mas.

Era normal, sin agua fresca el estomago trataba de compensar la pequeña deshidratación, extrayendo lo mas que podía de las frutas, pero una vez hecho esto necesitaba mas agua, había expulsado todo lo que no aprovecharía inmediatamente.

La chica termino y se sentó un rato, se sentía muy mal, pero ya se le estaba pasando.

-¿Ya estas mejor?-Pregunto Tai acercándose a la chica con un pequeño pedazo de corteza.

-Si, creo que si.- Dijo la chica con un tono que trataba de convencer, mas que a Tai a ella misma.

-Toma esto, te hará sentir mejor.- Tai le dio el pedazo de corteza curvada, la cual servia de recipiente para el jugo de frutillas que Tai había exprimido.

-Gracias.- La chica tomo el pedazo de corteza y bebió rápidamente el jugo, el cual sabia acido, pero bastante bueno, esperando no devolverlo, ya no lo soportaría, el estomago le dolía después de tan brusca reacción.

Afortunadamente su estomago recibió muy bien el liquido, haciendo que sintiera un gran alivio.

-¿Ya te sientes mejor?-pregunto el chico mirando atentamente a la chica sentada en el suelo.

-Si, me ha hecho muy bien, gracias.- Dijo la chica sonriendo, se había vuelto su movimiento especial por así decirlo, sabía que Tai las recibía con agrado.

-Quedémonos aquí por el resto del día, descansemos, y mañana nos iremos.- Dijo el chico sentándose a su lado.

-Me parece bien.- Al igual que Tai, Jun quería disfrutar un poco mas del agradable lugar.

Jun permaneció un tiempo recostada, recuperándose, cuando tuvo la certeza de que ya estaba bien se atrevió a volver a comer.

También cambiaron sus pantalones, y se quitaron las calcetas, las cuales eran una desgracia, negras y tiesas, no dudaron en que las dejarían en aquel lugar, no querían cargar con ellas, lo mismo con los pantalones, Tai le dio uno de sus dos prendas restantes. Por un momento aguanto la risa, el pantalón le quedaba algo grande a la chica, pero se las arreglo para poder usarlo cómodamente, sin embargo a Tai le molestaba un poco las heridas de las piernas, sobre todo una, la cual molestaba bastante, pero procuro no darle mayor importancia.

Cuando pasaron de medio día, y mientras Tai seleccionaba la frutilla mas apetecible para llevar en la mochila, Jun se dio cuenta de una cosa, Tai no había sufrido la deshidratación como ella, pero sin en cambio rengueaba un poco de la pierna izquierda, como si le molestara algo, y su rostro se veía algo cansado con forme pasaba el día.

Al llegar la tarde ambos chicos descansaban sentados, con la agradable brisa que llevaba a sus olfatos el delicioso aroma frutal, y dejaba a tras el recuerdo del asqueroso aroma del pantano. Reían relajadamente, contando pequeñas anécdotas de sus vidas, cosas graciosas que hacían muy ameno el permanecer ahí, casi olvidando su situación y descansando realmente como si solo fuese un día de campo.

Casi terminaba el día, la luz amarillenta de la tarde volvió a hacerse presente, pero era distinto al día anterior, la tranquilidad contrastaba completamente con la ansiedad y desesperación que habían vivido.

-Ojala pudiéramos estar así de tranquilos siempre.- Comento la chica con un suspiro.

-Seria muy bueno.- Respondió Tai.

-¿Cómo estarán nuestras familias?

-Preocupadas, supongo.

-Si, ya no puedo esperar para verlos a todos de nuevo, a mi mamá, a papá, incluso al latoso de Davis.- Dijo Jun abrazando sus rodillas.- ¿Cómo crees que nos reciban?

-No tengo idea, creo que habrá muchas lágrimas.- Contesto el chico causando una pequeña risa en Jun.

-Si, supongo que así será, espero que después de todo esto, cuando por fin termine, no te olvides de mí.- Jun lo comento de manera rápida e inocente.

-No tengo la intención de siquiera intentarlo, y no creo que pueda.- Respondió Tai.

-No se si pueda haber algo entre nosotros fuera de todo esto, pero no quiero quedarme con una inquietud, algo que me a pasado muchas veces.- Comento la chica con un tono mas serio, y después de pensarlo un poco.

-¿De que se trata?- Pregunto Tai un poco intrigado y sintiéndose algo nervioso por que fuese a decir.

-Me ha pasado muchas veces, cuando me ilusiono con alguien y al final acabo decepcionándome siempre pienso que quisiese haber hecho algo.- Contaba la chica metida en sus recuerdos.- Siempre me he quedado con las ganas de recibir un beso de la persona que me gusta.

Las palabras de Jun sorprendieron a Tai¿le estaba pidiendo un beso, o ¿simplemente le contaba algo personal?

Ambos chicos se vieron a los ojos, y así se quedaron un rato, sin decir palabra, y el rubor comenzaba a mostrarse en ambos rostros.

-Tai, ya habíamos decidido dejar esto para después, pero me sentiría mas tranquila si…- La chica no pudo terminar sus palabras.

-No se si… es correcto.- Musitaba Tai cuando observo como la chica se acercaba lentamente, cerrando los ojos y sintiendo su aliento chocar contra su rostro.

Todo iba perfecto, Tai no se iba a resistir, estaba cerrando los ojos, preparándose para recibir los labios de la chica.

Jun se acerco con cuidado, no quería espantar a Tai, por así decirlo, ya había pensado en eso algún tiempo y decidió que era un buen momento, tuvo que arrastrase un poco, pero por fin estaba a la distancia indicada, todo estaba perfecto, entonces se apoyo en la pierna de Tai y todo se frustro.

-AHHH.- Tai se quejo ante la presión que ejercía la chica con su mano en su pierna izquierda, haciéndolo sudar.

La chica lo observo sorprendida, luego con un rápido movimiento le subió el pantalón para ver su pierna, tenia una herida especialmente mal, tomaba un color violáceo a la altura de su pantorrilla.

-Tai, esto se esta infectando.- Dijo la chica en voz baja.

-Eso pensé, no quería preocuparte.- Se disculpo el chico con un gesto de dolor.

-Idiota, no estamos como para dejar estas cosas, esto se ha infectado, si no te atendemos podría empeorar.- Dijo la chica recriminando con un tono duro.- Tomare el alcohol de tu botiquín.

-Ya no hay, por eso no lo he usado, solo hay un poco de gasa, aguja y un poco de hilo.-Respondió el chico.

-Necesitamos encontrar agua para poder limpiarte, ya de por si se ve muy mal¿puedes caminar?-Pregunto con preocupación

-Si, supongo que no podré correr los cien metros planos, pero si puedo caminar.- Contesto el chico queriendo mostrar un gesto de sonrisa en medio del de dolor que inundaba su rostro.

-Dame un minuto.- La chica fue rápidamente a la mochila y saco unas tiras de la ultima playera de Tai, la parte mas limpia, con la que pensaba tratar de limpiar lo mas posible aquella herida, y taparla de manera que no estuviera tan expuesta ayudada de la gasa restante del botiquín.

Durante cerca de veinte minutos la chica hizo su mejor esfuerzo, mientras Tai se quejaba, el contacto en aquella zona le causaba mucha molestia y dolor.

Al terminar, Jun utilizo un pedazo de tela a modo de venda para evitar que la herida siguiera tan expuesta colocando gasa sobre la herida, a pesar del pantalón, y como medida para que el roce con el pantalón le resultara menos molestia de lo que debería ser.

Suspiro al terminar su trabajo, observo a Tai y lo observo durmiendo, no debía ser fácil aguantar el dolor, el pensamiento de que el beso estaba muy cerca le hizo morderse el labio inferior, pero decidió dormir también, la noche empezaba a cubrir todo, y al día siguiente tendrían que poner todos sus esfuerzos en encontrar agua, por ella y por él, era absolutamente necesario.

Durmió un poco inquieta, tuvo pesadillas, en las cuales ella y Tai nunca regresaban a ver de nuevo a sus familias, se perdían por siempre en el bosque… y entonces la pesadilla no era tan terrible, estar con Tai era alentador, pero cuando los primeros rayos del sol comenzaron a brillar en el firmamento la hizo despertar.

Se tallo los ojos, observo el alrededor, se sacudió un poco al sentir la brisa ligeramente fría de la mañana, percibió el agradable olor de los árboles, y miro hacia donde dormía su compañero de aventura.

Se preocupo un poco al verlo respirar con algo de dificultad y sudar ligeramente.

-Tai, despierta.- Dijo la chica acercándose al chico, le toco la frente y se tranquilizo un poco al notar que su temperatura no era tan elevada, descartando fiebre, pero sin embargo estaba algo alta, además de que el semblante tenía un color pálido.

El chico abrió sus ojos, pestañeo un poco y se incorporo lentamente.

-¿Cómo te sientes?- Pregunto la chica

-Un poco mareado, pero nada más, creo que hasta el dolor en mi pierna es menos.- Dijo Tai sin convencer mucho a Jun.

-Bueno, lo mejor es irnos, desde ayer dejaste lista la mochila, así que comamos algo y vayámonos de este lugar, debemos encontrar agua.-Dijo la chica mientras se ponía de pie y le daba la mano a Tai para ayudarlo a hacer lo mismo.

Ella misma se sorprendía un poco al recordar sus palabras, antes hubiese dicho, "vayámonos de este lugar, debemos encontrar la manera de salir de este bosque", pero ahora reconocía que a veces había que dejar las cosas mas importantes para después, y tratar de solucionar lo inmediato, tener prioridad en ciertos aspectos.

Comieron en silencio, al terminar decidieron seguir con su recorrido, por fin regresarían a buscar su salvación definitiva, no a buscar su salvación circunstancial como habían estado haciendo.

Tai se acerco a la mochila, la iba a tomar cuando Jun se la arrebato.

-De ninguna manera, ahora me toca cargarla a mí.- Repuso la chica colocándosela.

-Pero es mi mochila.- Reclamo Tai.

-No te la robare, pero no estas en condiciones de cargarla, no te quieras hacer el fuerte, así que no me discutas mas.- Termino Jun apoyando el índice de su mano derecha en la nariz del chico que no reclamo mas.

Caminaron, dejando atrás aquel lugar donde habían tenido unos momentos de tranquilidad, atravesaron unos arbustos espinosos con cuidado y tras ellos desapareció aquel espacio de paz, ambos dieron un vistazo atrás antes de dejarlo completamente.

Jun se sentía renovada, con el control de la situación, por primera vez en mucho tiempo, el cargar la mochila no le causaba molestia, aunque aun se preocupaba pues Tai caminaba a su ritmo, pero siempre arrastraba la pierna izquierda un poco, denotando que la infección tenía que seguir igual o peor.

Aun con eso caminaron a un buen ritmo, siempre atentos a poder escuchar o ver el preciado liquido que les era tan esencial en ese momento.

A la llegada del medio día ambos sudaban, sin embargo Tai mucho mas, y además cesaba, como si hubiese estado corriendo, lo cual preocupo a Jun, así que decidió hacer un alto y comer algo, aunque mas que nada quería que Tai se recuperara un poco.

-Gracias.- Decía Tai mientras recibía un puñado de frutillas.

-Come bien, necesitamos seguir caminando.- Dijo la chica con una sonrisa.

Ambos comieron con calma, aunque el aspecto de Tai no mejoro, seguía sudando mucho y a decir verdad se sentía un poco mareado, y la pierna lo molestaba mas a cada momento, pero trataba de disimularlo, no quería preocupar mucho a Jun, dado que no podría hacer nada, lo primero era encontrar el agua, no había mas solución.

Ambos terminaron su pequeño almuerzo y se pusieron en marcha nuevamente, aunque Jun no separaba los ojos de Tai.

Entonces tomo conciencia de que ese día cumplía una semana de estar perdidos, se le antojaba una eternidad y sin en cambio no era tanto tiempo.

Tai por su cuenta se concentraba en no tropezar, quería descansar, pero no lo diría, no podía, aun no, Jun se estaba esforzando y él no iba a hacer mas lento el trayecto.

Pero conforme avanzaba la mañana y llegaba a convertirse en tarde su andar se hacia mas penoso, y Jun lo notaba, pero respetaba el esfuerzo del chico, aunque a ella misma le causara malestar verlo esforzarse así, pero por otro lado entendía que era necesario.

Jun sentía un poco de dolor en los hombros, en poco tiempo se había acostumbrado a estar sin carga, ahora que regresaba a llevar una mochila le pesaba un poco pero no la cedería, era una chica que aceptaba los retos, y este era uno, y no se dejaría vencer.

Finalmente, pararon a descansar y comer, ambos estaban bastantes cansados, eligieron un pequeño terreno libre, donde había unas cuantas piedras de un tamaño considerable para poder sentarse un momento.

-Cuando continuemos caminando yo llevare la mochila.- Dijo Tai mientras comía unas bayas que pintaban de rojo su boca.

-De ninguna manera, he aceptado que no paremos tan seguido, pero no aceptare eso, tu pierna te duele cada vez mas.- Respondió la chica con un tono que no aceptaba objeciones, sin embargo Tai iba a reclamar cuando Jun continuo.- Y no me digas que no, se nota, no dejare que te esfuerces de mas, ya lo has hecho mucho ahora, es mi turno.

Tai se quedo observando el piso un momento, y luego sin decir más continúo comiendo aceptando las palabras de la chica aunque no de buen agrado.

Una vez terminaron su comida, decidieron descansar un poco más.

-Espérame un minuto.- Dijo la chica levantándose rápidamente y corriendo hacia el bosque.

Tai se sorprendió un poco por esto, pero no podía hacer nada por detenerla.

Pensando que no podía hacer nada más que esperar decidió darle un vistazo a su infección. La destapo con cuidado, retiro la gasa que la cubría y observo que el tono violáceo seguía ahí, solo que mas extendido, eso era malo.

Con dolor se comenzó a colocar de nuevo la gasa, en ese momento llego Jun.

-¿Qué se supone que haces?- Pregunto Jun con tono colérico.

-eh… solo revisaba como estaba mi pierna.- Respondió Tai, no quería ser sorprendido por Jun por que ya anticipaba esta reacción de parte de ella.

-Me lo pudiste haber pedido a mí, terco.- Dijo la chica mientras se acercaba con una gran rama en su mano, la cual dejo en el suelo para acercarse a Tai.- Déjame verla.

-No, ya esta mejor.- Comento Tai tratando de tapar la herida.

Se escucho un golpe, era la mano de Jun golpeando la de Tai para apartarla.

-Escucha Tai, dije que la iba a revisar, así que no trates de impedirlo.- Jun retiro nuevamente la improvisada venda y la gasa para observar la infección.

-¿Contenta?- Pregunto Tai algo molesto y mirando hacia otro lado.

-Nada, esta empeorando.- Contesto la chica y comenzó a poner todo de nuevo.

-No te preocupes, no esta tan mal como se ve, aun puedo caminar bien.- Dijo Tai tratando de poner todo en calma.

-Lo dudo mucho, por eso te conseguí esto.- Comento Jun levantando la rama que traía consigo, una de casi el tamaño de Tai, y de un grosor considerable.- Lo puedes usar de bastón para apoyarte.

Tai observo con desagrado el palo.

-No lo usare.- Dijo rotundamente cerrando los ojos.

-Mira Tai.- Dijo Jun apretando los ojos y el bastón.- Tienes dos opciones, lo usas y así continuamos con nuestro recorrido o te niegas y yo te lo rompo en tu cabezota llena de aire caliente.

Tai abrió los ojos, observo a la chica un momento y sonrió.

-Muy bien, creo que me obligas a tener que elegir la primera opción.- Jun abrió los ojos y con una sonrisa triunfal le dio el bastón a Tai.- ¿Sabias que te ves linda cuando te enojas?

-No trates de halagarme ahora, mejor sigamos.- La chica se hecho la mochila a la espalda.- Ni tu te creíste eso.

"Pero es cierto" pensó el chico, pero prefirió no exteriorizarlo, "aunque te ves mejor sonriendo".

Ambos continuaron su caminar, no sabían a donde iban, pero sabían que buscaban, caminando en aquella tarde, que se hacia calurosa y con el sonido de algunos grillos a su alrededor, cosa que les dio un poco de confianza.

Mientras las familias eran llevadas hasta la orilla del rió Biwako.

-Aquí encontramos evidencias de que estuvieron aquí.- Decía unos de los líderes de la búsqueda, el cual guiaba al grupo.

Llegaron hasta donde Tai y Jun habían pasado su primera noche, junto a la barca destruida y los vestigios de lo que fue su primera fogata.

-Y según el rastro parece que siguieron la orilla del lago por un par de días, pero al final regresaron al bosque.- Culminaba el sujeto.

-¿Por qué habrán regresado al bosque?- Se pregunto el padre de Jun.- Era mas seguro seguir la orilla.

-No lo sabemos, pero encontramos algunas huellas, pequeñas, las cuales también se dirigen al interior del bosque, parecen de perros, pero no estamos seguros, por aquí no hay granjas, y no se han reportado mascotas perdidas en Otsu, pero tal vez aquello los obligos a regresar al bosque.

-Dios, podría ser alguna manada de animales salvajes.- Comento la madre de Jun.

-Es improbable, en esta zona hace tiempo a habido escasez de fauna, pero no descartamos que hayan sido perseguidos por algún grupo de perros perdidos.

-¿Es todo lo que tienen?- Pregunto el padre de Tai.

-Pues no, encontramos la mochila de la chica, debe habérsele caído o se la arrebataron, seguimos el rastro con un grupo de sabuesos, pero lo perdimos al llegar a la zona pantanosa, no sabemos si rodearon o entraron, pero en este momento los grupos de rescate están buscando en un radio de unos veinte kilómetros, esperamos que los encontremos en las próximas horas.

-Ojala así sea.- Musito la madre de Tai.

-Jun, espero que este bien.- Dijo Davis agachando la cabeza.

-No te preocupes, mi hermano esta con ella, se que la cuidara.-Contesto Kari con seguridad.

Mientras tanto los chicos seguían caminando cuando la tarde comenzó a morir.

Tai avanzaba al lado de Jun, y ahora aceptaba que la chica había tenido razón, la pierna le seguía doliendo y si no fuese por el bastón seguramente caminaría mas lento de lo que de por si caminaba en ese momento.

-Creo que ya está bien por hoy.- Dijo Jun deteniéndose.- Descansemos, durmamos y mañana seguiremos.

-¿No es demasiado temprano, aun se puede ver.- Se atrevió a decir Tai, procurando tener un tono firme, aunque se sentía realmente cansado, con un dolor punzante en su infección, algo mareado y sudando mucho.

-Pero yo ya me canse.- Dijo Jun, aunque en realidad lo hacia por Tai, pero no quería hacerlo ver débil.

Ambos escogieron el lugar más limpio y plano que pudieron para poder sentarse.

-Preparare la fogata.- Dijo Jun levantándose tras descansar un poco.

-¿Es buena idea?- Se adelanto a decir el chico.- confió en que por fin nos libramos de esas bestias, pero ¿y si no es así, nos encontrarían fácilmente.

-También lo pensé, pero no podemos estar sin ver nada, será más fácil ver si algo se acerca.- Respondió la chica, Tai lo pensó un momento y asintió.

La chica se dispuso a recoger algo de ramas cuando Tai se acerco a la mochila, la abrió y observo su interior ahora lleno de frutillas, aunque en realidad, no tan lleno, había menos de lo que había calculado que habría, si seguían consumiendo las frutas con la misma rapidez que hasta ahora para mañana en la tarde no tendrían ya nada.

Cuando Jun encendió la pequeña fogata ambos discutieron sobre ello, ambos comieron un poco y acordaron tratar de economizar su consumo al día siguiente.

Después de ponerse de acuerdo en aquellos asuntos decidieron dormir, lo hicieron lo más pegados a la fogata que pudieron para sentirse mas seguros.

Jun paso una noche aceptablemente bien, le molestaba un poco no tener con que cubrirse, siempre amanecía con un poco de roció matinal.

Tai sin embargo no paso tan buena noche, la infección no avanzo mucho, pero sin en cambio su temperatura si se había elevado y amenazaba con convertirse en fiebre.

Jun fue la primera en despertar, observo los vestigios de la fogata, se despabilo un poco y enseguida se levanto, observando que había madrugado un poco, ya estaba clareando, sin embargo eran cerca de las seis, si no es que un poco antes.

Se levanto a pesar de ellos, era mejor comenzar a caminar en busca de agua, en verdad ya estaba sintiendo nuevamente que se deshidrataría y no quería repetirlo.

Se acerco a Tai que aun dormía, lo movió un poco y el chico abrió sus ojos, los cuales no le gustaron nada a la chica.

-¿Cómo amaneciste?- Dijo la chica

Tai se incorporo lentamente, su rostro no era muy alentador, su palidez se había acentuado en el rostro.

-Me duele un poco la cabeza, pero creo que es todo.- Dijo casi en un murmullo.

Se levanto con cuidado, y tomo su bastón.

-¿Estas seguro de que puedes continuar?-Preguntaba Jun muy preocupada.

-Si, no te preocupes tanto, si me siento mal descansaremos.- Contesto tratando de dar una sonrisa que no le salía.

Aceptando que tenían que encontrar agua, y con prisa, ambos comenzaron su andar, no se quedaron a comer algo, en el camino comían unas cuantas frutas.

Y ambos chicos ignoraban que sus rescatistas estaban ya muy cerca.

-¿Tienen noticias?-Preguntaba la madre de Tai, que junto con todos los presentes presentaban ojeras.

-Encontramos unas prendas sucias, parece que al final si entraron al pantano, han de estar cerca, además si siguen la dirección que al parecer tomaron, pronto saldrán del bosque, hay un pueblo en esa dirección.

Todos escucharon estas palabras con gran alegría, y sus fuerzas se recobraron, siguiendo al líder de la búsqueda.

Así trascurrió la mañana, el grupo se acercaba cada vez mas, sin embargo Jun y Tai seguían caminando desconociendo por completo esto.

-Mira Tai.- Exclamo emocionada la chica, el primer grito de verdadera alegría desde hace un tiempo.

La chica señalaba una pequeña construcción de madera, que estaba entre unos árboles, aproximadamente a cien metros de donde estaban ellos en ese momento.

Era una construcción rustica, muy pequeña, pero parecía que era habitada, o por lo menos alguien había ahí, era lo que esperaba, hay debía haber agua.

La chica despego la mirada de lugar para ver a su acompañante que no había pronunciado palabra alguna, y se sorprendió a verlo caer.

Tai había soportado lo más que pudo el desmayo. Su temperatura se había disparado, ahora si tenía fiebre. Cuando escucho el grito de Jun, y observo la construcción sonrió, pero su cuerpo no lo soporto más y por sin cedió.

-Tai, Tai responde.- La chica inmediatamente se acerco al chico y lo reviso con presteza.- Se desmayo, y tiene fiebre.

Miro nuevamente el lugar, estaba cerca, haciendo un gran esfuerzo se hecho a Tai a su espalda, y con el bastón lo sujeto de las piernas. Le costaba trabajo avanzar, pero no podía dejar a Tai.

Después de un gran esfuerzo logro llegar a la pequeña construcción de madera, bastante rustica y básica, solo tenia una ventana sin vidrio, y la puerta no tenia cerrojo, solo estaba atrancada con una rama, Jun la pateo y entro al lugar bajando con cuidado a Tai y recostándolo en el suelo.

Entonces Jun analizo el lugar, de apenas dos metros de cada lado, era bastante chico, solo había una pequeña mesa, y lo demás estaba cubierto por garrafones, una cantidad considerable, cerca de treinta garrafones, de cerca de veinte litros de capacidad cada uno.

Jun observo el líquido en aquellos garrafones, algunos de colores ligeros, la mayoría de líquido transparente, probablemente agua.

-Alguno debe contener agua.- Dijo con esperanza, y se acerco a revisarlos.

Su mente se turbo un poco al destapar uno de aquellos garrafones, un penetrante olor salio, era alcohol. Esto sorprendió un poco a la chica, era sospechoso encontrar bebidas alcohólicas en esa cantidad y en aquel lugar, pero dejando esos pensamientos para después decidió seguir buscando el líquido vital.

Reviso aun los garrafones con líquido de color, todos contenían alcohol, distintos tipos, Vodka, Ginebra, Ron, Brandy y demás tipos de bebidas, pero ninguno contenía agua.

Ya estaba renunciando a la idea de encontrar agua cuando atrás de todos los garrafones observo un grifo, su salvación.

-Gracias.- dijo sin pensar, se acerco con avidez al grifo y trato de abrirlo, estaba bastante duro, sin embargo no ceso en su esfuerzo y logro hacer girar la llave de paso, y por fin, el liquido salio.

Bebió con gran euforia, el agua recorría una gran cantidad de tubería seguramente, por que el agua tenía un ligero sabor a cobre, pero era consumible y para la chica bastante reconfortante.

Una vez que sacio su sed busco y encontró un recipiente pequeño, en el sirvió un poco de agua y se la dio a Tai, sentándolo con esfuerzo y abriendo su boca para hacer que el liquido pudiera se ingerido.

El chico tosió un poco, pero pareció recibir bien el líquido, de inmediato Jun le quito el pantalón y las gasas, observo la mancha violácea, no había avanzado más, pero se estaba acentuando el color, cosa que no le gusto mucho a la chica.

Una idea cruzo rápidamente por su mente, abrió la mochila y extrajo los últimos pedazos de la última playera de Tai, enseguida abrió un garrafón y empapo el trapo con licor, escogió la primera garrafa que vio, la cual contenía whisky, y de inmediato comenzó a limpiar la herida de Tai con el liquido.

El liquido provoco escozor inmediato al contacto con la herida infectada, lo cual provoco que Tai abriera los ojos y comenzara a quejarse.

-Aguanta Tai, es necesario.- Dijo la chica al notar que el chico había despertado.

Tai apretó los dientes y soporto lo mejor que pudo mientras la chica trataba de desinfectar la zona.

Esta operación duro alrededor de veinte minutos, cuando Jun pensó que ya era suficiente, entonces lavo unas tiras de tela, y con ellas cubrió nuevamente la herida de Tai.

Luego Tai pido de beber, ella le llevo un poco de agua. No lo dejaría levantarse hasta que se cerciorara de que estaba mejor, además le coloco unos trapos húmedos en la frente, como él había hecho con ella con anterioridad.

-Esto es muy raro, no me da confianza este lugar.- Comentaba Tai una vez que Jun le explicaba lo que había en los garrafones.

-A mi me pasa lo mismo, esto me parece un almacén de bebidas, pero es raro que no tengan etiquetas.- Comento Jun meditando.

-Alguna vez escuche que cerca de Otsu había una banda que se dedicaba al tráfico de licor, no quisiera pensar que estamos en uno de sus almacenes.- Comento Tai causando un leve temblor en Jun.

-Si es esa la situación, no creo que esa gente nos ayude, lo mejor será descansar y salir de aquí lo antes posible.- Dijo la chica suspirando por su mala suerte.- Descansemos aquí lo que queda del día, mañana nos iremos a primera hora, ya cuando estés mejor, y esperemos que no sea el lugar que tememos o que no nos encontremos con esos sujetos.

Tai asintió y así pasaron el resto del día, mientras sus familias se acercaban cada vez más a ellos, a un paso moderado, pero los chicos les llevaban unos kilómetros de ventaja, y además tuvieron que descansar, la gente buscándolos estaba agotada, y sus familias también, y aunque querían seguir la búsqueda no seria posible hasta que tuvieran un poco de descanso.

La noche transcurrió con tranquilidad para todo mundo, pero al amanecer las cosas cambiarían.

Tai se despertó por unas voces que escucho, apenas despuntando el alba.

-Mira que linda parejita.- después de eso abrió los ojos abruptamente cuando sintió el puntapié en su estomago que lo dejo sin aire.- Levántate niño.

Al abrir los ojos vislumbro, en medio del dolor, a un par de sujetos, de mal aspecto y peor carácter, el otro sujetaba a Jun, tapando su boca para que no gritara.

-Que mal niño, escogiste un mal lugar para venir con tu noviecita a jugar.- Dijo el sujeto que sujetaba a Jun, la cual se retorcía tratando se zafarse de aquel hombre.

-¿Quiénes… quienes son ustedes?- Pregunto Tai tratando de incorporarse y recobrar el aliento.

-Nosotros hacemos las preguntas.- Contesto el otro sujeto y tomo a Tai por el cuello de su playera, levantándolo violentamente.- Este es nuestro negocio, y tienen la mala suerte de haberte topado con él.

El sujeto señalo los garrafones y Tai comprendió que sus sospechas eran correctas, eran los traficantes de licor, ahora ¿Qué harían?

-Bueno, lo siento por ustedes chicos, pero ya descubrieron esto y no podemos permitir que lo cuentes.- Decía mientras soltaba a Jun y la arrojaba al lado de Tai.

-Bien chicos, ya lo saben, hasta aquí llegaron, lo lamento.- el sujeto cerro la puerta y se volvió hacia ellos.

-¿Y como lo haremos?- Pregunto el otro sujeto.

-Pues creo que el método rápido.- Dijo buscando algo en su bolsillo del pantalón.- Aunque la chica es linda, no me importaría tomarme mi tiempo.

Los ojos de ambos sujetos brillaron con malicia.

Jun sintió terror, se sintió realmente perdida, no podía escapar.

Tai sentía rabia, primero por la actitud de los nefastos sujetos, y después por sus palabras, le hacían arder la sangre, pero no podía actuar descuidadamente, debía pensar con la cabeza fría, o de seguro no saldrían de esta.

Jun sintió como las lágrimas comenzaban a correr por su rostro, los sujetos comenzaron a acercarse, miro a Tai y de momento sus lágrimas cesaron. La mirada del chico era dura, pero hacia los sujetos, y de alguna forma le causaba algo de seguridad, no lo comprendía, pero tiempo después lo comprendería totalmente. La hacia sentir segura por que es la mirada de un hombre que esta dispuesta a dar la vida por una mujer, un hombre enamorado.

Los sujetos se acercaron un poco mas, entonces Tai actuó, se lanzo contra uno de los sujetos, lo golpeo con todas sus fuerzas en el estomago, pero no fue suficiente, inmediatamente el hombre lo lanzo al suelo y comenzó a patearlo.

-Tai.- Grito Jun

-Deberías preocuparte por ti linda.- Dijo el otro sujeto mientras la tomaba por la cintura.

Jun sintió asco ante el contacto y comenzó a forcejear, logro arañarle el rostro y morder su brazo.

-Este ya esta listo.- Dijo el sujeto que golpeaba a Tai cuando este dejo de moverse.- Controla a la chica.

El otro sujeto abofeteo a Jun y esta termino su resistencia.

Tai escucho los golpes, pero no se levantaría de inmediato, necesitaba una oportunidad, levanto un poco la vista, vio a los sujetos observando a Jun, tenia que actuar rápido.

Recordó el bastón, lo busco con la mirada y lo vio, estaba a unos centímetros de él. Lo tomo, lentamente lo jalo hacia si mismo.

El dolor de su pierna era constante, pero en ese momento no lo sentía, la rabia y adrenalina evitaba que sintiese dolor.

Uno de los sujetos levanto el rostro de Jun, el cual aun se resistía, pero ya sin mucha fuerza.

El otro observaba cuando escucho un ruido atrás de él. Su reacción fue demasiado tarde, Tai lo golpeo en pleno rostro con el palo, rompiéndole la nariz con el primer contacto. El sujeto cayo de espaldas, rodó y trato de incorporarse cegado por el dolor cuando Tai le dio un segundo golpe en la nuca, lo cual lo termino desmayado por el trauma en la cabeza.

-Maldito.- Mascullo el sujeto que sujetaba a Jun, estaba soltando a la chica para atacar a Tai cuando Jun lo sorprendió, colocando un efectivo rodillazo en su entrepierna.

El sujeto se doblo de dolor, aulló un poco y se arrodillo con la mano en su entrepierna.

Tai tomo de la mano a Jun y la jalo, salieron de la pequeña bodega y pretendían correr como almas que lleva el diablo cuando el sujeto salio rápidamente aun aullando de dolor y sujeto la muñeca libre de Jun, evitando que esta huyera, lo cual no permitió a Tai irse.

-Malditos mocosos, los haré picadillo.- Gritaba mientras sacaba una navaja de su bolsillo, la cual mostró y comenzó a blandir hacia Jun.

Tai ante esto trato de golpear a el sujeto con el bastón, sin embargo el sujeto anticipo el movimiento, hizo el cuerpo a un lado y Tai erró el golpe golpeando el suelo. El sujeto pateo la mano de Tai, este soltó el bastón.

El sujeto volvió su mirada a la chica, entonces alzo la navaja y pretendía descargarla en el cuerpo de la chica.

Tai miro con horror esto, entonces de un rápido movimiento se interpuso entre la chica y el camino de la navaja.

Tai cerró los ojos esperando el corte. Jun se sorprendió al sentir el cuerpo de Tai cubriéndola, y la desconsoló, el chico se sacrificaría por ella.

Todo paso en un momento, se escucho un gruñido y después el grito del sujeto.

Jun y Tai abrieron los ojos y se sorprendieron de lo que observaron.

El traficante tenía la mano inmóvil, un lobo lo tenía sujeto con sus mandíbulas.

-Maldito animal.- Gritaba el hombre mientras trataba de zafarse.

Finalmente logro que el animal lo soltara, entonces lo encaro con la navaja en la mano. Enseguida, fue rodeado por tres animales más.

Jun se quedo petrificada, nunca espero eso, pero de momento salio de su ensoñación cuando Tai tiro de ella, tomo su mano y comenzaron a correr tratando de alejarse de ese lugar.

Apenas habían recorrido escasos cincuenta metros cuando escucharon al hombre gritar, y un aullido, cosa que no pudieron interpretar en sus sentimientos, podría ser tranquilidad, horror o incluso terror, por que ya nos sabían que era peor, si aquellos sujetos o los malditos lobos, aunque por le momento los lobos habían sido de ayuda.

Corrieron lo más rápido que pudieron cerca de veinte minutos cuando ya la adrenalina había bajado.

Ambos chicos respiraban con dificultad.

-Tenemos que continuar.- Dijo Tai entre respiraciones entre cortadas.

-Si, aunque creo que ya estamos mas seguros.- Contesto la chica con la misma respiración.

-Piénsalo un momento.- La respiración de Tai se había normalizado ya un poco. Nada como perderse en el bosque para adquirir la mejor condición física. "Programa: piérdete en el bosque poco más de una semana, camina sin parar, corre de lobos hambrientos y traficantes de alcohol, y no olvides balancear tus comidas".- Si os sujetos la libraron vendrán a por nosotros, y si de lo contrario los lobos reclamaron su botín, puede que no estén satisfechos y nos sigan.

-¿No puedes dejarme tener la ilusión de que estaremos bien, solo por un momento.- Reprocho la chica.

-Lo siento, pero no quiero ser un mártir de la naturaleza.- Respondió el chico incorporándose completamente.

-Yo tampoco, quiero vivir.- Respondió la chica incorporándose también.

-Entonces vámonos. Sentencio Tai

Ambos comenzaron a caminar, el dolor había regresado a la pierna de Tai, pero era menor al día pasado, el tratamiento de Jun había resultado en algo, aunque no era definitivo. Jun por su lado pensaba en que ahora si no tenían nada más lo que llevaban puesto, ni mochilas, ni ropa, ni alimento ni agua, todo se había perdido en su trayecto.

El cielo se había cubierto de nubes, y un trueno aviso a los chicos que pronto seria más difícil su situación.

Tai solo movió la cabeza negativamente, y Jun suspiro cansada, pero por lo menos por un momento no se preocuparía por el agua, con este pensamiento una sonrisa se dibujo en su boca.

En esos momentos los rescatistas habían encontrado la fogata mas reciente hecha por los chicos.

Sabían que iban en dirección a el pueblo de Imazu, si no se hubiesen despegado de la orilla hubiesen llegado a el pueblo de Takashima.

Unas horas después, cuando la lluvia comenzó, descubrieron la bodega de los traficantes, y a uno de ellos desmayado en el interior, al otro lo encontraron entre unos arbustos, muerto y con muchas mordidas, pero de sus agresores ni rastro.

Este hallazgo hizo que se formara un nudo en el estomago de los familiares de los perdidos. Sin duda pasaron por ese lugar, la prueba contundente era la mochila de Tai, y tal vez habrían presenciado lo que pasó, estaban en peligro. Los esfuerzos se multiplicaron.

La lluvia causaba muchos problemas, el suelo se había hecho resbaloso, Tai y Jun avanzaban con muchos problemas.

-Así no se puede caminar.- Protesto Jun.- Descansemos.

-De acuerdo.

Ambos chicos tuvieron que descansar a la intemperie, no había donde cubrirse de la lluvia, los árboles eran de menor tamaño y ninguno servia para cubrirse del agua.

-¿Cómo esta tu infección?-pregunto la chica tiritando un poco de frió.

-Ha estado mejor.- Repuso el chico y en seguida tomo a Jun en sus brazos.

-Tai.- Dijo ella sintiendo el cuerpo húmedo del chico y su calor.

-Es para que no pasemos tanto frió.- Respondió él.

-Tai… hace rato, ibas a… a sacrificarte.- Musito la chica ocultado su rostro en el pecho del chico.

-No quería perderte.- Respondió Tai y tomo la barbilla de Jun con su mano para verla a los ojos.- No quería.

-Gracias.- Respondió ella sin apartar su vista.

-¿Aun quieres el beso?- Pregunto el chico perdido en los ojos de Jun. La chica asintió.

Tai acerco su rostro empapado al de la chica, ella hizo lo mismo, llevándolo a la altura del de Tai. Tai miro los labios de la chica, estaban algo cuarteados por todo lo pasado, pero en ese momento le parecían hermosos, deseables, jugosos. Jun sintió que Tai subía sus manos de la cintura a su espalda, eso le dio más seguridad, observo los labios del chico, eran perfectos para ella.

Tai se acerco hasta que rozo los labios de la chica con los suyos, este primer contacto sorprendió a ambos separándose unos centímetros, pero de inmediato volvieron a acercarse a culminar lo empezado terminando por pegar sus labios y disfrutar el momento.

Podían sentir el calor del otro, Tai bajo su mano derecha a la cintura de la chica y la otra la mantuvo en su espalda, atrayéndola contra si, y haciendo pequeños círculos con su índice en la espalda de la chica.

Jun sintió aquello y sin pensarlo mas rodeo con sus brazos el cuello de Tai, haciendo que ambos cayeran de espaldas en la suelo húmedo, lo cual pareció no importarles mucho.

Cuando se separaron para poder respirar un poco ambos se sonrieron.

-Tai, no quiero separarme de ti.- Susurro la chica al oído de Tai.

Tai iba a reanudar la posesión de sus labios cuando escucho un aullido cercano.

-Malditos, justo ahora.- Dijo la chica enfadada.

-Mejor sigamos, ya habrá tiempo para todo.- Respondió Tai, aunque el mismo no hubiese querido detenerse.

Ambos chicos se incorporaron y siguieron su camino en medio de la lluvia.

Pasaron cinco minutos escasamente cuando unos gruñidos los hicieron volver la mirada.

Atrás de ellos había tres de las fieras, al parecer no les había gustado la última presa, o tal vez pensaron en conseguir mas alimento para cuando escaseara, no importaba, lo único cierto es que estaban ahí, a unos metros de ellos.

-Corre.- Grito Jun.

Ambos chicos comenzaron a correr, cosa muy difícil debido a la falta de tracción del suelo, resbalaban, y los animales se acercaron rápidamente.

No pudieron avanzar ni cien metros cuando se vieron acorralados, habían llegado a una pendiente, desde ahí eran cerca de treinta metros de altura, bastante como para pensar en saltar, aunque tenia una pendiente no muy pronunciada, pero al final de cuentas peligrosa.

-Diablos.- Mascullo Tai cuando vio que no había escapatoria, y mas aun cuando diviso a lo lejos unas casa, después del precipicio solo eran cerca de medio kilómetro y llegarían a una comunidad, aunque no sabia que se trataba de Imazu.- Estamos tan cerca.

Cuando regreso la vista a las fieras, a las tres fieras supo que los atacarían.

Pero antes de poder anticiparlo una cuarta fiera, la que faltaba se le arrojo desde el costado izquierdo, logro tomar el brazo derecho de Tai con sus mandíbulas, el chico retrocedió sorprendido y con el tremendo dolor de la mordida en el brazo y sin querer empujo a Jun que resbalo y cayo por el precipicio.

-¡Jun, no!- Gritaba Tai mientras forcejeaba por lograr soltarse de las mandíbulas del animal. No vio más que la chica cayendo unos metros, y luego rebotar contra la pendiente y quedar inerte, aunque no siguió cayendo, se quedo a unos metros de la cima.

Forcejeo un poco mas y por fin logro soltarse, el animal retrocedió un poco gruñendo, Tai se apoyo en una rodilla, y con su otra mano tomo la herida, sangraba, pero no era lo que mas le preocupaba.

Las fuerzas lo abandonaban, amenazaba desmayarse, pero no quería. Volvió la mirada hacia la pendiente, solo tenia que bajar y ayudar a Jun¿pero como se desharía de aquellas bestias, no lo sabia, y la verdad dudaba que con las fuerzas que lo abandonaban pudiese lograrlo.

Su mirada se nublo, solo alcanzo a ver como se arrojaban sobre el, y escuchar un sonido estridente, como una trueno, y no supo mas de si, cayo sin sentido.

Jun sintió como era empujada por Tai, fue demasiado sorpresivo, solo vio alejarse a Tai, solo contra aquellas bestias, y sintió como tocaba el suelo y un profundo dolor en la cabeza. Había golpeado contra una roca, enseguida perdió control de su cuerpo, no pudo moverse mas, apenas podía mantenerse conciente, trato de levantar la vista, observo como las bestias se abalanzaban contra el chico y después un ruido estridente, como un disparo, una luz cegadora y nada más, cayo en la inconciencia.

Bueno, como ya mencione este capitulo es 3 veces mayor que los demas¿como lo se, pues cada capitulo me ocupa generalmente, 6 hojas de word, pero este en especial ocupo 18.

Aclarando un poco, nunca fue mi intencion dejar un final abierto en su totalidad, tendra una culminacion, la cual ya esta pensaba, pero habra que pulirla, y esa sera en el proximo capitulo.

A.son.do.mar.(nunca he entendido el por que de tu nick:p): Separados y encontrados, juntos y encontrados? XD son originales, pero si hago otro Taijun seradesligado de este, te lo aseguroXD

Junengrey: Si quieres continuarlo no me opongo, tienes via libre, pero antes lee el capitulo final, tal vez no sea como piensas que dejare el fic ;).

Bien, es todo, el siguiente sera el final( no me canso de escribirlo), asi que lo tratare de hacer con mas calidad que el resto XD

saludos

Goshujin Sama