Bueno, espero que este capitulo sea de su agrado. Tarde un poco en subirlo dado que tengo dos nuevos cachorros y tengo que cuidarlos. En fin, espero sea de su agrado el capitulo. Ansío recibir sus Review por lo que tengan que decirme del capitulo y criticas constructivas. :3
Este capitulo es el mas largo subido hasta ahora, así que si quieren que sean mas largos, quizás tarde un día mas en subirlos.
En fin, los derechos de autor de la serie son propiedad de Alex Hirsh y de Disney.

Zoro Espinosa; Me alegra que te guste el fic. Espero que siga siendo asi.

Capitulo 8: Buenas noticias.

Ford y Stan habían comprado ya todo lo que había puesto el gemelo mayor en una lista, el tiempo que habían hecho no fue demasiado, entre el camino al centro comercial y las compras, ellos no hicieron ni 40 minutos. Cosa que hizo notar el de traje oscuro. Y deduciendo que Soos y Melody no se reprimirían en lo que estaban haciendo, decidieron pasar a comer en cualquier lugar que les llamara la atención, siendo este, un restaurante amplio con un sombrero mexicano como techo. Cosa que llamo demasiado la atención de Ford eh hizo que arqueara una ceja mientras veía el establecimiento con intriga.

-¿Qué pasa seis dedos? ¿Te llama la atención la comida mexicana?- Pregunto el gemelo mientras ponía una mano sobre el hombro del mayor, mientras con la otra hacia un movimiento alzándola y señalando al lugar.

-¿Hermanos Brothers? ¿Sabes que es la misma palabra pero en diferente idioma Stanley?- Cuestiono a la par que arqueaba una ceja.

-Jajaja… Eso no importa, vamos, pasemos a comer. A todos les encanta la comida extranjera.- Decía mientras le volteaba a ver su auto estacionado al otro lado de la calle y con el seguro automático, se aseguraba de que nadie se lo llevara.

-Hum… Jamás había comido aquí. Supongo que puedo hacer el intento, digo, ya estoy demasiado viejo como para decir que no quiero probar cosas nuevas.- Informo Ford mientras se encaminaba al local, seguido de cerca por su gemelo.

-¡Así se habla nerd!- Animado Stan le dedico un ligero golpe en el hombro del mayor, a lo cual este solo rio y abrazo por el hombro a su hermano.

Entraron al establecimiento, pasando la mirada por el lugar y cayendo en cuenta de que no habían demasiados clientes, solo un par de parejas y un grupo de jóvenes demasiado ruidosos. Siendo participe de estos últimos una castaña que reía a todo pulmón y que hacia caras graciosas logrando que todos se rieran. Los mayores al ver que se encontraba ahí su sobrina-nieta, lo pensaron mucho antes de tomar asiento, ya que creían que serian una molestia al no encajar con los jóvenes y que de hecho, los pondría incomodos. Y con una mirada entre ellos, asintieron, pero antes de completar su huida del lugar, un grito los saco de su táctica.

-¡¿Tío Stan?! ¡¿Tío Ford?! ¡¿a dónde van?! ¡Pasen!- La chica de frenos los había descubierto en plena huida, se miraron nuevamente solo para encogerse de hombros y dirigirse al grupo de jóvenes.

-H-Hey, ¿Que tal todo chicos?- Stan se ponía una mano en el cuello al hacer esa pregunta.

-No sabia que les gustaba la comida mexicana señores Pines.- Confusa por su presencia, Wendy no se pudo contener en cuanto a los gustos del par de mayores.

-Ah, pues ya ves, Ford jamás había venido. Así que quiere probar algo nuevo.- Él antiguo señor misterio señalo con el dedo índice de la mano derecha al señor de seis dedos a su izquierda. Logrando así que se pusiera nervioso mientras se tensaba por lo dicho.

-Jeje… Si, ya ven. Uno puede comer tentáculo de Kraken un día viajando por altamar, pero jamás había tenido el placer de comer algo proveniente de México.- Él mayor se ponía nervioso en cuanto a lo que el mismo menciono.

-¡Wow! ¿A comido tentáculo de Kraken? ¿Señor Pines?- Nate se notaba claramente impresionado, y mientras Ford y Stan se miraban felices tomaron asiento en la misma mesa que los jóvenes mientras sonreían gallardamente.

-Je, de hecho si. Dos meses después de que nos fuimos al ártico a ver una anomalía nos encontramos con un Kraken y después de pelear con el para evitar que hundiera el Stan O´War II nos encontramos de que dejo un tentáculo pegado en el mascaron del bote. Lo quitamos de ahí y le pregunte a Stan si quería. Pero prefirió comer un tiburón que choco de frente con el bote.- Miro divertido a su gemelo mientras este se encogía de hombros y desviaba la mirada al techo al recordar cual fue su comida de ese día lluvioso en el ártico.

-¡¿Comió tiburón?!- Gritaron en forma de pregunta todos mientras veían con fascinación al gemelo menor.

-Jejeje… Si, ya saben. Si la vida hace que un tiburón choque con tu bote, comételo.- Finalizaba el anciano su dicho alterado mientras inflaba el pecho. Mientras Ford le veía divertido y los jóvenes veían con asombro.

-¡Wow! Es increíble…- Fascinado, Thompson no supo que mas decir, salvo, elogiar al par de mayores que tenia frente a él.

-Je, y eso no es todo chicos. Ford, cuéntales de la vez que nos peleamos contra los Yetis del Everest mientras yo voy a pedir nuestra comida.- Stan se levantaba de su asiento encaminándose al mostrador para ordenar su comida.

-Oh claro. La pelea con los Yetis.- Estaba recordando Ford mientras ponía una de sus manos en la barbilla, queriendo así que los muchachos se presentaran aun mas intrigados por lo que estaba por contar. Siendo Robbie y Pacifica los únicos que mostraban semblante seria y fingido desinterés.- Pues verán, era un día normal, el frio nos hubiese helado las venas de no ser por el whisky de mi hermano. Queríamos pasar de Nepal a China. Pero la rivalidad entre Stanley y yo era demasiada, así que al ver el Everest decidimos tener una competencia de ver quien subía primero a la cima. Si Stanley con el garfio volador, o yo con mi pistola magnética.- Ford empezaba a relatar la historia mientras su gemelo se encontraba pagando en el mostrador. Y regresando a la mesa con las charolas, entregándole la suya a su hermano y después empezó a comer mientras se divertía con las expresiones de los jóvenes. Incluso los que se resistían a no querer prestar atención al final se rindieron y compartían la misma mirada que los demás. Les veía divertido a la par que curioso, el a su edad no se imaginaba que las historias de un par de señores mayores pudieran ser interesantes, pero sin duda era por que su familia y él eran la excepción a muchas reglas. Ningún señor normal sobreviviría a todo lo que el y su hermano habían sobrevivido y sin duda, sabia bien que ambos solo se irían cuando estuvieran lo suficientemente viejos.

-Y entonces termine enganchado a ese antiguo tanque de oxigeno, el Yeti se veía furioso cambio la postura y tomo aire, solo para lanzar un grito con el que llamo al resto de su manada. Esta no tardo en llegar. Pero Stanley apareció de la nada y empezó a pelear con sus bóxers de bronce. En cuanto pudo desactivo mi arma magnética y al caer solo pude ver como me lanzaba un bate de madera. Supe que era lo que me sugería, así que lo tome sin pensarlo dos veces y empezamos a pelear contra los Yetis. Pasamos media hora en la pelea, pero no sabría si considerarlo una victoria o un empate, ya que las bestias salieron huyendo. Como sea, moraleja de la historia. Nunca le escupas el whisky a la cara de un Yeti, o este te perseguirá por todo el monte y llamara a sus amigos.- Al terminar la historia ambos hermanos rieron por ser en serio esa la moraleja, dejando así a los chicos con miradas de asombro, nadie podía decir que no era cierta la historia. Dado que la contaba el mayor de los Pines. El científico de 12 doctorados.

-¡Wow, eso es increíble tío Ford!- Mabel se encontraba fascinada por la historia que recién acababa de terminar.

-Jeje… Si.- Ford se había tranquilizado, aunque aun le daba risa el recordar como fue perseguido por el Yeti. Pero, restándole importancia, decidió empezar a comer, notando que era el único que faltaba.

-Y eso que esa fue la historia mas corta, hubo una ocasión en la que nos vimos prisioneros de un grupo de súcubos. Y en esa ocasión fue turno de Ford el salvarme… ¡Jajaja!- Stan se reía mientras recordaba los sucesos acontecidos en Canadá.

-Stanley, esa historia es demasiado para los jóvenes. Además, esta nuestra sobrina.- Ford reprochaba a su gemelo mientras le codeaba las costillas.- ¿Te tengo que recordar como es que casi te dejan sin energía vital?- Arqueo la ceja mientras le miraba sin emociones.
Este, al recordar los explícitos detalles de cómo fue su captura, volteo a ver al grupo de jóvenes, deteniéndose en su sobrina. Y siendo poseído por la poca moralidad que le quedaba decidió que era cierto lo que decía su hermano, eran demasiadas las cosas que le habían hecho en ese calabozo que podría calificar como una película para mayores de edad.

-Cierto, cierto. Mejor esa historia no… Hum… Ya se nos ocurrirá algo, pero por lo mientras, ¿Que tal la comida seis dedos?- Curioseaba mientras veía como su hermano disfrutaba del platillo.

-Sin duda increíble, envidio a Dipper que hace poco estuvo en México.- Ford alzo su taco para que lo vieran mientras le señalaba con la mano, y provocando que todos le miraran con asombro al saber que el gemelo mayor tenia información de su sobrino.

-¿Dipper fue a México?- Candy estaba impresionada, no sabia que el mayor conocía esos aspectos del muchacho.

-¿Hum? Oh si. Fue hace poco. A un curso de ingeniería… ¿No es increíble? Tiene solo 15 años y ya ha hecho mas que yo a los 30…- Él seis dedos se mostraba orgulloso por su sobrino. Pero fue sacado de sus pensamientos al ver que su sobrina le hacia un gesto de guardar como sorpresa el como se encontraba Dipper, el mayor lo noto y guardándose lo que su sobrino le contaba por e-mail, volvió a hablar.- Pero lo demás de el es una sorpresa. Y seguro que todos nos la llevaremos al verlo.- Finalizo mientras volvía a comer.

-Jeje… Si, pero bueno. Ahora que lo recuerdo, ¿Tío Ford? ¿Tío Stan? ¿Cómo le hicieron para viajar a través del mundo? Se supone que ambos nombres fueron manchados con los delitos de Stan cuando era mas joven, sin mencionar que "según" Stanley Pines esta muerto.- Mabel se mostraba confusa, y mientras miraba al par de gemelos buscaba una respuesta simple.

-Oh, eso. Bueno. Tiene que ver con los favores que le hace Preston, a Stanley…- Ford frunció un poco el ceño al recordar que debía de estar agradecido de poder usar su nombre en un aeropuerto y que la seguridad de este no lo desvistiera para buscar cualquier cosa de carácter ilegal.

-Sip, gracias a esos favores ahora Stanford Pines no tiene ningún registro delictivo y Stanley Pines se encuentra vivo.- Contestaba el gemelo menor mientras ponía ambas manos en su cintura.- Sin mencionar de que ahora puedo usar otro de mis nombres falsos, y es uno de mis favoritos. Andrew "8-Ball" Alcatraz- Pronunciaba con orgullo a la par que se limpiaba una lagrima de felicidad. Pero con lo mencionado solo logro hacer reír a los chicos y avergonzar a su hermano.

-Wow, nunca pensé que existirían ancianos tan geniales.- Asombrado, Lee no pudo contener su emoción.

-Ja… Y seguro ustedes serán iguales.- Decía Ford mientras tomaba un sorbo de su refresco.- Miren que adentrarse en una tienda embrujada solo por que si, eso es igual de impresionante, yo hubiese querido hacer algo como eso a su edad, o hacer lo mismo que tu, ¿Posar para una foto en pleno fin del mundo? Genial.- Ford les elogio a los muchachos del lado de Wendy haciendo que mostraran una sonrisa.- Y ustedes, ¿pelear con unicornios a puño limpio y llevarse sus tesoros? Simplemente increíble.- Elogio a las chicas del lado de Mabel.- Oh, pero sin duda, me impresiono lo que una vez me contó Dipper… ¿Hacerle frente a un fantasma categoría 10? Él no paraba de hablar de cómo, junto contigo, hicieron tal hazaña en la mansión. Eres increíble.- Alago a Pacifica, y en un acto involuntario, la chica solo se ruborizo de la pena al saber que el chico Pines había hablado tan bien de ella.

-Dipper… ¿Dijo eso de mi?- Apenada, la chica desviaba la mirada mientras jugueteaba con un mechón de su cabellera rubia a la par que se mordía ligeramente el labio inferior, se mostraba feliz de saber que el muchacho había dicho a su mentor el como hizo frente a tal amenaza. Pero al notar las miradas de todos decidió volver a su antigua actitud.- Cof cof* Quiero decir, claro que lo hizo. Lo se, soy lo mejor…- Intentaba sonar creída, pero solo confirmaba a Stan y a Ford algo obvio.

-Hum, si, bueno. Esta eso y también esta la vez que tu y el muchacho pelearon contra una bruja en el bosque.- Stan intentaba hacer que la chica volviera a su estado de vergüenza, lográndolo muy fácilmente.- Me menciono como el fue capturado por la bruja, y cuando estaba a punto de cocinarlo vivo se vio frustrada por que tu le tiraste arboles encima.- Él anciano había dicho el cómo la rubia había rescatado al chico Pines, logrando así que esta se pusiera un poco roja de la pena.

Pero no cualquier pena, seguro Dipper no había contado lo que sucedió poco antes de que este fuera capturado por la bruja. Estando ambos en el oscuro y frio bosque, el muchacho pudo ver el como la chica Northwest se encontraba con un llanto de frustración al verse encerrados en ese escenario, y en un acto de heroísmo, le abrazo a Pacifica mientras le ponía su sudadera logrando que esta se calmara y a su vez, haciendo que la muchacha le devolviera el abrazo. Pero antes de que ella pudiera decir algo, él joven Pines la empujo a unos arbustos para que esta no fuera capturada por su malvada asediadora. Lo demás después de eso, solo eran detalles de cómo la chica había encogido arboles con la lámpara especial del chico Pines y los guardo en una bolsa. Y para cuando encontró a la bruja, le fue fácil ponerse en la copa de un pino y lanzando los arboles al aire para después proceder a regresarles su tamaño verdadero.

Pero dejando a un lado el como la joven rubia recordaba lo que sintió con ese cálido abrazo, la joven asiática le miraba con cierto ímpetu, y simplemente se limitaba a cruzarse de brazos mientras le veía con el ceño ligeramente fruncido, para después, en un acto de curiosidad, decidió indagar mas al respecto a las aventuras que compartieron el chico Pines y la muchacha Northwest.

-¿Alguna historia mas de Dipper que merezca elogio? ¿Señor Pines?- En el tono de la chica se notaba un pequeño toque de los celos que le generaron el oír, de que ese par se escapo al bosque en una ocasión.

-¿Ah? Oh, bueno…- Stan, malinterpretando lo que la chica había pedido, y deduciendo a que se refería que ella no quería quedarse atrás; decidió contar una aventura de la joven Chui y del mismo castaño.- También esta la vez que tu y él fueron a esa mansión abandonada a las afueras del pueblo, para poder averiguar si estaba bajo el control de un espíritu elemental de hielo.- Finalizo sin prestarle mucho interés, recordando el como su sobrino una vez regreso a la cabaña mientras el sol apenas salía. Y cuando este le pregunto que le paso, solo se limito a dar lo mas simplificado posible el que paso esa noche que ambos fueron a investigar aquel evento paranormal.
Candy, al caer en cuenta de que el anciano no había dicho lo que quería oír, si no, que había dicho lo que era un secreto hasta ese momento; no pudo reaccionar de otra forma mas que quedarse estática, sintiendo como el rubor se apoderaba de sus mejillas.

Pacifica, al no estar completamente en trance mientras recordaba lo que sucedió esa noche, pudo escuchar perfectamente el como Stan decía lo ultimo de la chica Chui. Volteando al instante y comprobando por el enrojecimiento de su amiga, supo que era verdad lo que oía claramente, pero decidió callar, puesto que no sabia exactamente que fue lo sucedido en esa aventura, y de hecho, no sabia por que tenia esa sensación, una que solo podía sentir cuando se enteraba que alguien tenia interés en el muchacho Pines.

Mientras tanto, los demás presentes solo se limitaban a mirar extrañados la actitud de ambas chicas, pero mas que nada, la muchacha de frenos esperaba con todas sus ansias el que ninguna le preguntara si sabia acaso algo sobre las aventuras de su gemelo. Puesto que efectivamente, ese par se contaba todo. Nunca guardaban un secreto a no ser que este fuera demasiado personal. Así que, tratando de cambiar de tema, Mabel hizo una pregunta que invertiría el ambiente en ese momento.

-¿Y tíos? ¿A todo esto, por que salieron a comer afuera?- La chica, de manera inocente creía que así el ambiente plasmado en ese momento se iría. Pero solo logro que los gemelos mayores se miraran de manera incomoda, discutiendo mentalmente si era una buena idea platicar de lo sucedido en la cabaña. Y con un gesto en la mirada solo se limitaron a contestar de la manera mas simple.

-Pues, en la cabaña estaba el ambiente demasiado tranquilo. Así que salimos a comprar unas cosas.- Explicaba el mayor mientras daba un ultimo sorbo a su bebida. Pero en su cabeza solo se encontraba una recreación de lo que le había contado su hermano, provocando así que un escalofrió le recorriera la nuca.

-Oh, ¿Y que compraron?- Cuestiono la castaña a la par que arqueaba una ceja.

-Unos materiales con los que tengo planeado hacer una capsula y con ella, transportar al Cambiaformas al laboratorio de la mansión cuando esta termine de ser fumigada.

-¿E-Él Cambiaformas? Dime tío Ford… ¿Sigue criogenizado como cuando lo dejamos tiempo atrás?- La chica Pines no pudo evitar pensar en la profecía que le dedico el monstruo a su querido gemelo. Por su parte, la chica pelirroja pensó primero en como fue derrotado el ser con tal habilidad, pero, después su mente divagó. Pensando así en como el chico lloraba al creer que era ella quien yacía en el suelo, "sus sentimientos eran muy sinceros", pensaba para si misma.

-¿Ah? ¿A que te refieres? Yo solo active las maquinas y en ellas me marcaba que en una capsula de criogenización estaba el Cambiaformas.- Ford se encontraba confundido por lo que le decía su sobrina.

-Cuando vayas a sacarlo, ¿Puedo ir?- Pregunto de manera insistente, ella quería ver con sus propios ojos algo directamente del pasado.

-Y-Yo también quiero verlo.- Se apuntaba Wendy, sorprendiendo así a los presentes. Pero no por el hecho de que se apuntara a tal cosa, si no, por que en su mirada tenia un brillo extraño, y sus mejillas se encontraban ligeramente enrojecidas.

-A-Ah, pues supongo que esta bien. Luego les diré cuando lo moveré, por que primero tienen que terminar el trabajo de fumigación.- Arqueaba una ceja por el repentino interés en sus experimentos. Pero decidió ignorarlo.- A todo esto, ¿Alguien me puede decir la hora?- Preguntaba Ford pasando la mirada por todos los presentes.

-Son las 06:30 de la tarde señor Pines.- Tambry contesto a lo que el señor les había pedido. Pero sin dejar de ver su celular.

-Vaya, si que hemos divagado. ¿Crees que ya habrán acabado?- Preguntaba el mayor a su gemelo, el cual, tuvo un tic nervioso ante esa pregunta, pero después de pensarlo un momento, decidió de contestar de manera seria.

-Yo creo que si, no creo que duraran demasiado tiempo.- Stan intentaba con todas sus fuerzas el no pensar en lo que la pareja estaba haciendo.

-¿A que se refieren? ¿Quién acabo que cosa?- Mabel se encontraba confusa, al igual que el resto de los jóvenes.

-A-Ah, un trabajo que estaba haciendo Soos… Ya sabes como es… De creativo.- Stan no podía contener la risa. Haciendo que Ford de igual manera se tapara la boca para no soltar una carcajada.
Los chicos, al vernos, no lograron descifrar que era lo que le provocaba tanta gracia a los mayores. Pero al verlos levantarse, sabían bien que ya se retiraban.

-¿Vienes Mabel? ¿O vas a pasar un rato mas con los chicos?- Cuestionaba el mayor mientras aun se cubría la boca por el chiste de su gemelo impidiendo así que una risa traicionera se le saliera.

-Ah… ¿Candy, Grenda? ¿Qué dicen si nos desvelamos como en los viejos tiempos?- Mabel volteaba a ver a sus amigas mientras les hacia la pregunta.

-Por mi suena bien.- Candy se acomodaba los lentes mientras pronunciaba las palabras.

-Seguro, ¿por que no?- Grenda desinteresadamente asentía, sin caer en cuenta de que la chica de frenos sonreía con picardía a un lado de ella. Pero a los pocos segundos lo dejo de hacer solo para voltearse a su rubia amiga.

-¿Qué dices Paz? ¿Quieres empezar a cumplir la apuesta que vas a perder?- Sonaba burlesca, la chica de frenos no soporto restregar de manera anticipada su victoria.

-Aunque me encantaría decirte que no quiero pasar una noche a tu lado, esta vez no puedo decir eso, y eso es por que no es que no quiera, si no, por que esta noche no puedo. Mis padres saldrán y seguro dejaron unas cuantas tareas de hogar que yo debo de hacer.- Fastidiada, la chica Northwest rodaba los ojos al mismo momento que recordaba que no seria la primera vez que sus padres hacían algo así.

-Hum, vaya, que mala suerte. ¿Y tu Wendy? ¿Quieres pasar la noche?- La joven Pines aun no se rendía al querer hacer que mas gente se apuntara.

-Mmm… La verdad no se, chicos, ¿tenemos mas planes para esta noche?- La pelirroja no recordaba si ya había quedado en algo con su grupo, puesto que si era así, no les podía dejar plantados.

Los chicos se miraron entre ellos. Y después de unas miradas inquisitivas empezaron a hablar.

-De hecho, tengo que regresar temprano a casa para dejar la camioneta.- Contestaba Thompson.

-Yo quería terminar mi videojuego.- Lee no tardo en decir sus planes para la noche.

-No he dormido muy bien estos días dado que tenia los finales de la escuela, así que quería aprovechar que son vacaciones para descansar lo mas que pudiera.- Nate informaba de manera culposa su cansancio y agobia miento que le causaba la escuela.

-Yo tengo planes para la noche.- Informaba de manera desinteresada Tambry, sin despegar los ojos de su celular el cual sostenía con la mano derecha. Y de manera automática, con la mano izquierda tomo la mano de Robbie por debajo de la mesa. Haciendo que este sonriera de manera involuntaria.

-Si, yo también tengo planes.- Él chico Valentino informo sin dar mas explicación.

-Bueno, viéndolo así. Me apunto chica.- Decía Wendy mientras chocaba el puño con su amiga de suéter extravagante.

-Bien, siendo así el caso, vamos.- Finalizo Stan mientras se encaminaba a la salida. Siendo seguido por los demás presentes.
Pasaron un par de minutos en los que todos se despedían y hacían planes de verse al día siguiente, al menos, Wendy y los demás chicos de 18 años. Ya que Mabel y "sus chicas" solo se despidieron de la chica Northwest con un "hasta mañana". Y con eso dicho, la rubia se encamino rápidamente a su nuevo domicilio.
Subieron al auto del gemelo menor, se abrocharon los cinturones y se encaminaron a la vieja cabaña del misterio.

El camino fue demasiado animado, entre risas y bromas de mal gusto, no supieron cuanto tiempo hicieron en el trayecto, puesto que durante este; el auto hacia diferentes paradas para que las chicas pasaran a sus casas y de esa forma, pudieran recoger sus cosas para pasar la noche con la castaña de frenos, Mabel, por su parte planeaba para sus adentros algunas cosas que quería desenmarañar. Como los secretos que tenia Grenda de su relación con Marius. O el repentino interés de su amiga pelinegra por su gemelo. Pero lo que de igual forma se preguntaba, era el por que la pelirroja se apunto a incursionarse junto con ella y su tío al antiguo bunker para ver al cambiaformas. Sin duda muchas preguntas, pero ella era demasiado intuitiva, y en esa pijamada haría hablar a las chicas. Una sonrisa se formo en sus labios, en el camión solo podía pensar en el ansiado momento que pudiese volver después de mucho tiempo a Gravity Falls, y sin duda su primer día en este no había estado para nada mal. Y con el deseo de que el resto del verano fuera igual, dedico esa sonrisa hacia fuera de la ventana, viendo el paisaje rojizo por el atardecer. Apreciando lo que ha sido y lo que le esperara a partir de ese momento.

Llegaron a la cabaña del misterio sin contratiempo alguno, bajaron del auto y se encaminaron hacia la entrada de la tienda de regalos de la cabaña, siendo los de hasta el frente Ford y Stan; mientras cargaban cajas de cartón repletas de materiales de laboratorio, para así, cubrir con sus cuerpos cualquier escena explicita que pudieran presenciar los jóvenes. Pero al entrar en la tienda solo vieron a Soos acomodando la mercancía en los estantes de manera ordenada, a la par, que hacia el inventario de la tienda. Melody, por su parte, se encontraba haciendo cuentas junto a la maquina de dulces, sentada en un par de cajas.
Al entrar y ver que todo estaba en orden, se aliviaron bastante los gemelos, y se adentraron aun mas con sonrisas amplias. Que no tardaron en ser devueltas por la joven pareja.

-¡Hola!- Ambos saludaron de manera amplia a los mayores y a las chicas.

-Volvimos.- Informaba Ford mientras se adentraba a la mitad de la tienda.

-¡Hola Soos! Hola Melody!- Saludaba de forma animada y carismática la chica Pines- ¿Qué hicieron el día de hoy?- Cuestiono al ver que todo seguía igual de cómo se fueron. Pero a tal pregunta los mayores solo se dedicaron una mirada que reflejaba un poco de nerviosismo.

-Nada, no hubo nada interesante que hacer.- Informaba Melody mientras dejaba la libreta de las cuentas debajo de la caja registradora. Pero a tal acto, Ford pudo observar como la muchacha tenia la playera al revés. Y con un codazo en las costillas y una seña con el mentón, se lo hizo saber a su hermano. Este, al ver lo que el seis dedos le señalaba no pudo contener una pequeña risa, risa que contagio al gemelo mayor.
Los demás presentes les veían con extrañeza por la forma tan repentina de reírse sin siquiera contar un chiste.

-Ah… ¿Todo bien señores Pines?- Melody, extrañada por el comportamiento de los mayores no pudo hacer mas que preguntar por su repentino humor.

-Oh si, todo esta bien.- Ford no podía parar de reír levemente y con algo de pena. Quizás por que le parecía increíble que aquel joven muchacho que una vez conoció en el pasado hiciera esa clase de cosas en una tienda.- En fin, me voy a bajar al laboratorio para empezar a trabajar en la capsula.- Informo el gemelo mientras ponía las cajas que estaba cargando en el mostrador y abría la puerta secreta de la maquina de dulces con el dispositivo en su muñeca. Volvió a tomar las cajas y se volteo a su hermano.- ¿Podrías ayudarme a bajar las cosas Stanley?- Este solo se encamino al frente de el, puesto que ni siquiera había soltado las cosas desde que las tomo el auto, ni siquiera cuando abría la puerta de la tienda.

Ambos bajaban por el pasadizo secreto, para su suerte, el Raromagedon no causo muchos estragos al laboratorio de Ford, y solo tuvo que ponerle una nueva puerta secreta, ya que el ascensor se encontraba intacto. Y mientras bajan por este, les era imposible escuchar nada mas que su propia conversación.

-¿Qué les pasa? Están demasiado animados, ¿No creen?- Melody hizo notar levemente la deducción que tuvo al verlos.

-Están así desde que nos los encontramos para comer.- Contesto Mabel sin darle mucha importancia. A lo que la pareja solo se miro compartiendo una mirada de confusión, pero después Soos hizo un gesto de que no debía de preocuparles, su novia lo entendió a la perfección y decidió no dedicarle mas de sus pensamientos.

-Bueno, nos vamos a mi cuarto.- Se despedía la chica mientras salía de la tienda para ir a las escaleras.- Nos avisan cuando este lista la cena.- Finalizo alzando la voz desde el corredor. La muchacha era seguida por sus amigas y estas solo se limitaron a despedirse con la mano de la pareja. Pasaron por la sala y en ella vieron a Abuelita sentada frente al televisor, dormida. Con cuidado de no despertarla caminaron de manera lenta y sin hacer ruido.

Llegaron a la habitación del ático, entrando, vieron melancólicamente el lugar, que no había cambiado para nada después de todo ese tiempo. Pero Mabel fue la primera en romper con el momento de recuerdos.

-Bien, llegamos, justo como lo recuerdan, ¿No, chicas?- Les pregunto a sus amigas.- Oh cierto, jamás habías entrado a nuestro cuarto, ¿verdad? ¿Wendy?

-De hecho si, un par de veces.- Decía sin mucha preocupación.

-¿En serio? ¿Por qué? Que yo recuerde jamás habías entrado.- La chica Pines se encontraba confundida por la afirmación de la pelirroja.

-Una vez Dipper me invito a pasar, por que tenia que ayudarlo a buscar algo.- Informaba a la par que se encogía de hombros y desviaba la mirada.- Estábamos buscando una caja de plástico negra. No me dijo que era, pero cuando la encontré y se la di, la puso en su mochila rápidamente. Y agradeció como si le hubiese salvado la vida.- Se mostro sin preocupaciones mientras alzaba los hombros en señal de que no se le diera demasiada importancia.

-Bueno… Esa solo fue una vez, ¿y las otras?- Pregunto Candy, se notaba confusa por la expresión de la leñadora al decir que fueron "un par de veces".

-A-Ah… Después de eso, el me invitaba a ver películas de terror aquí en el cuarto.- Informaba a la par que se paseaba por el lugar, tomando asiento en la cama del gemelo.

-¿Películas de terror?- Mabel no sabia por que su gemelo no le diría algo de ese tipo. Puesto que recordaría el hecho de que el le contara sobre que invito a su antiguo amor a pasar a su cuarto a ver tales películas.

-Si, pensé que le prestabas mas atención a Dipper, por que estuve presente y oyendo el como te pedía permiso por teléfono la primera vez que quedamos en ver una peli en su cuarto. Ya que habías pasado esa tarde formada para poder entrar a un concierto de una de tus bandas.- Wendy arqueaba una ceja a la par que se notaba un poco sorprendida de que la chica Pines no recordara ese hecho.

-Oh… Ya recordé… Puede que… Esa vez que me llamo, no lo haya escuchado. Y que casualmente le dijera que si a todo.- Decía de manera culposa mientras se sobaba el codo.

-¡Jajaja! ¡Eso explica todo chica!- La mayor de las presentes se reía divertida mientras se ponía de pie.- Pero bueno, ¿y que solían hacer cuando se quedaban en las pijamadas?

Las chicas, animadas, se miraron entre ellas. Y mientras acomodaban todo lo necesario para esa noche, jugaban un poco de "Verdad, reto o no"… Siendo las preguntas de un carácter indecoroso, y los retos un poco infantiles a la par que vergonzosos. Pero nada de eso les importaba demasiado. Ya que les fascinaba pasar el tiempo así, incluso Wendy, que era 3 años mayor que las demás, le parecía demasiado divertido el poder jugar de esa forma.
El rato se les fue en las platicas y bromas, no pudieron notar cuando ya había pasado tiempo suficiente para bajar a cenar. Pero decidieron parar de jugar para encaminarse a la cocina. Ya que el mayor de la casa les hablaba desde la planta baja. Y sin perder mas tiempo, decidieron dejar para después la diversión.

La cena transcurrió de la forma mas tranquila posible, Soos platicaba con el señor que consideraba su padre; ya que este había olvidado lo sucedido esa tarde, Melody platicaba con Wendy; puesto que ellas dos se habían vuelto amigas algo cercanas y las chicas platicaban entre si. Siendo Ford y Abuelita los únicos que no decían nada, dado que el mayor de los gemelos estaba ensimismado con una libreta llena de formulas matemáticas y la señora se encontraba comiendo de manera lenta sin ninguna intención de hablar. Paso el rato, la cena termino y procedieron todos a retirarse a sus respectivos cuartos, Stan se dirigió al antiguo laboratorio, donde habían puesto un par de camas en donde antes estaba el portal. Ford fue a su estudio para poder terminar su trabajo. Melody, Soos y Abuelita se encontraban viendo una telenovela en la sala. Y las chicas, volvieron al cuarto del ático; para así, continuar con su pijamada.

Las jóvenes se pusieron sus pijamas, siendo las de las tres menores parecidas a las de hace tanto tiempo. Y la muchacha Corduroy solo se puso unos shorts negros y una blusa de tirantes. Tomaron asiento en el suelo sobre sus respectivas bolsas de dormir. Para así poder continuar con el juego anterior, siendo la joven Mabel la primera en preguntar.

-Bien, va hacia la izquierda, así que… Grenda ¿Qué oscuros secretos escondes de tu relación con Marius?- La picardía de la muchacha era evidente, quería satisfacer su necesidad de curiosidad, y mientras veía a la nerviosa de su amiga sabia que efectivamente había dado en el clavo al ir directo al punto.

-Ahhh… ¿No deberías preguntarme primero que me gustaría escoger entre verdad y reto? ¿Mabel?- La chica encontró la excusa perfecta para zafarse de la insinuación de la castaña.

-Oh, cierto. Bueno, ¿Verdad, Reto o no?- La chica le pregunto mientras entrecerraba los ojos, ella podía esperar para preguntar en otro momento.

-E-Este…- Grenda lo sabia, no tenia escapatoria, aunque pidiera "no", sabia que solo seria cuestión de tiempo el que su amiga le sacara la verdad. Pero dos podían jugar lo mismo. Si bien era ella la primera en recibir la pregunta, sabia que habían otras dos. Y una de ellas mostro demasiado interés en el hermano de su acusadora, así que sabia bien que se le olvidaría en cuanto pasara a otro tema…- Agr… Tu ganas Mabel. Verdad.- Resignada, decidió rendirse.

-¡Si! Bueno, creo que ya sabes la pregunta.- Mabel era maliciosa, y le gustaba provocar bochorno a los demás.

-Si, la se. Son solo secretos de pareja, ya sabes, lo normal. No hemos llegado tan lejos…- Se limitaba a decir mientras sentía como la sangre se juntaba en sus mejillas.

-¡Detalles! ¡detalles! ¡detalles!- Exigían las tres chicas mientras chocaban con ritmo los puños en el suelo.

-Solo hemos llegado a segunda base mientras nos besábamos en su cuarto.- Confesaba la chica a la par que cerraba con fuerza los ojos, queriendo que con esa respuesta bastara para que ellas finalizaran sus peticiones. Cosa que para su sorpresa, así fue.

-Vaya chica, que aventada.- Decía Wendy mientras se inclinaba hacia el frente empujando levemente a la ruborizada joven.

-Cuanta intensidad.- De forma animada, Candy se acomodaba los lentes mientras se ponía ligeramente roja.

-Jejeje… Sigues tu Chui…- Mabel le veía inquisitivamente y con picardía. A lo que la chica asiática, segura de si misma, decidió que era momento de proseguir.

-Jejeje… Esta bien. En ese caso, pregunta, porque escojo verdad.- Finalizo mientras se cruzaba de brazos y mostraba una mirada confiada.

-¿Ah si? Bueno… Dime… ¿Qué sentiste cuando te enteraste de que Dipper se fue al bosque, a solas, con Pacifica?- La pregunta de la chica Pines fue certera, y aunque eso le provocara que la pelinegra le preguntara después si ella sabia de esa salida, valía la pena el saber la respuesta. Respuesta que, estaba tardando en llegar. Ya que la joven Chui se encontraba de un tono de rojo bastante intenso, su sonrisa se había ido, y la mirada que denotaba confianza ahora solo estaba perdida en el vacío.- Ah… ¿Candy?- Mabel se preocupo por su amiga, ya que esta no se inmutaba en su estado actual.

-Celos…- Murmuro lo suficientemente bajo como para que nadie le escuchara, no quería que ellas escucharan.

-¡¿Celos?!- Nuevamente, Mabel demostraba no tener pizca alguna de discreción.- Pero… ¿Por qué?

La chica Chui, frunció ligeramente el ceño a la par que volteaba levemente la mirada hacia una de las paredes, y con cierto enfado, pronuncio.- La pregunta fue "¿que sentí?". No "¿por qué?"…- Fue lo único que se limito a contestar. Pero esa, a su vez, fue una respuesta clara para las presentes.

-Bien, Wendy, ¿Verdad, reto o no?- Preguntaba a la chica pelirroja sin perder su característico buen humor, y esta, sin perder su despreocupación, contesto.

-Verdad…- Fue simple, no esperaba ocultar nada que fuera de interés para nadie. Salvo, una cosa.

-¿Por qué te apuntaste para ir conmigo y con el tío Ford a ver al Cambiaformas?- Arqueaba la ceja, ella no comprendía el porque del repentino interés de la mayor presente.

-Pues…- Por un momento se puso nerviosa, para después recordar que no era nada de que preocuparse en si.- Solo quiero recordar el como se veía Dipper antes, aunque sea en esa espeluznante estatua de hielo.- Contesto mientras se encogía de hombros, provocando así, mayor interés en las chicas.- Bien, le toca a Grenda preguntar.- Comento mientras sonreía animadamente. Estas, contagiadas por el animo, decidieron proseguir con el juego. Concentrándose tanto en este que no les fue posible notar que sus risas se lograban escuchar por el resto de la cabaña. Todo empeoro cuando estas pusieron música para continuar con la diversión.

Paso el rato, las verdades habían quedado atrás, y solo aceptaban retos entre ellas. Retos que iban desde ponerse ojos de vidrio en el vientre y pintarse caras, hasta ver quien podía atarse primero a una viga del techo con cinta adhesiva. La música de chicas, estridente por naturaleza, lograba llegar a los oídos de lo demás habitantes, salvo claro, por un par de ellos. Los gemelos se encontraban ahora en donde antes estaba el portal. Tres pisos por debajo de la tierra, no hacían mas que platicar de lo que harían al día siguiente.

-Sabes Stanley, pienso que deberías de tener una charla con Soos…- Le dijo de repente, haciendo que su hermano escupiera el café que acababa de sorber de su taza preferida.

-¿U-Una charla? ¿De que?- Intuía la respuesta, pero contaba con que hubiera malinterpretado las intenciones de su hermano.

-Sabes a que tipo de charla me refiero... Vamos Stanley, eres casi como un padre para el…- Finalizo mientras le miraba con reproche. Su hermano, por su parte, solo se limito a ver la taza que tenia en la mano. Una taza para café común y corriente. Salvo por un detalle. En ella habían escritas las palabras "#1 Boos Dad" Siendo tachada con rotulador la palabra "Boos" y con el mismo, tenia escrito la palabra Dad. ¿Quien había sido? Nadie mas que aquel muchacho que conocía desde que este cumplió 12 años. La melancolía le invadió, y no pudo evitar mostrar una sonrisa.

-Esta bien, veré cuando puedo hablar con el.- Finalizo mientras fingía molestia.

-Pues procura hablar con el mañana. Por que acabo de recibir un mensaje de Fidd, la mansión estará lista para que regresemos el martes por la mañana.- Informaba el mayor mientras enseñaba su celular con el mensaje.

-Vaya, esas son buenas noticias.- Stan mostro asombro al ver que la mansión estaría lista en tan poco tiempo. Pero después volvió a ensimismarse con sus pensamientos. Debía de tener una charla con el joven Soos para que este tuviera mas cuidado a lo que ser hombre se refería. Necesitaba advertirle ciertas cosas mas sobre lo que podría pasar si no tiene cuidado, y para finalizar, debía decirle que le estimaba mucho. Aunque eso ultimo podía esperar.

-Bueno, es tarde, lo mejor será dormir…- Decia Ford mientras se acostaba en su cama.

-¿Ah si? ¿Qué horas son?- Pregunto incrédulo.

-Son las 23:00 hrs… Y mañana habrán muchas cosas que hacer. Al menos para mi, aunque puede que para ti también. Ambos hermanos procedieron a acobijarse, mientras el menor agradecía que ahora durmieran en un lugar tan apartado del ático. Ya que así no escucharía risas toda la noche.

Mientras tanto, en un auditorio en Japón.

Dipper se encontraba recogiendo sus cosas de la mesa para así poder irse a su hotel y proceder a dibujar planos de circuitos eléctricos y poder practicar un poco mas la guitarra. Volteo a su alrededor, viendo así a los demás presentes. Noto el como los de una empresa, adversaria a la de su padre, se encontraban aun vendados por la pelea del otro día. "Tampoco fue para tanto" se decía así mismo al ver que estos exageraron en cuanto a los cuidados para su pronta recuperación. Estaba a punto de retirarse cuando el director se paro al frente de todos, ganando así, su atención.

-Escúchenme por favor. Tengo un anuncio que darles.- Decía mientras que alzaba los brazos a la altura de su pecho.- Anteriormente les informábamos que debido a unos problemas con la administración del auditorio era posible el que el curso terminara antes de lo planeado. Bueno, lamento informarles que ese momento ha llegado, mañana, martes, será nuestro ultimo día en este curso de Matemáticas Aplicadas. Ya mandamos un correo electrónico; por las molestias, a sus respectivas representaciones. Así que, ahora solo me queda disculparme con ustedes, y espero, que hayan logrado algo en el poco tiempo que tuvimos.- Finalizo el director. Se retiro lentamente y los integrantes hicieron lo mismo. Los participantes caminaban despacio hacia la salida. Unos aliviados al tener ya vacaciones. Otros, desanimados por la noticia. Dipper, por su parte. Mostraba una sonrisa de par en par en su rostro. En cuanto salió del edificio, emprendió una carrera rápida al hotel. Subió hasta su cuarto y se desvisto lo mas rápido que pudo. Saco con torpeza su ropa de la maleta y se vistió de forma rápida, sin ponerse zapatos o tenis se dejo caer en la cama mientras sacaba su celular y marcaba rápidamente un numero. Tardo un poco en conectar la llamada por ser internacional, pero no le importaba, quería que eso acabara ya. Al cabo de unos instantes el tono de marcado dejo de sonar y contestaron al otro lado de la línea.

-Hola padre.- En la voz del joven Pines se le notaba la felicidad.

-…

-Ah, solo llamaba para saludar, ya sabes, lo normal. Ah, y que ya van en paquetería mas regalos, pero estos de Japón.- Seguía feliz, cosa que noto su padre.

-…

-¿Hum? Oh, por nada, por nada… Dime pá. ¿Has revisado tu correo electrónico?

-…- Un silencio se hizo presente en el cuarto del hotel, el chico Pines miraba alegre y divertido el techo. Pronto, escucho una respuesta al otro lado de la línea.

-…

-Jajaja… Si. Pero bueno, que se le puede hacer, ¿No? Reservare un vuelo para llegar de manera directa a Oregón.- Finalizo el chico Pines.

-…

-Descuida, llegare directamente al aeropuerto de Medford, así que no tendré que hacer escalas y llegare lo mas pronto posible.

-…

-No, déjalo así, no le digas nada… Les daré una sorpresa.- En la cara del chico Pines se veía una sonrisa amplia. Quería gritar de la emoción, quería irse ya a Gravity Falls.

-…

-Jeje… Ok. Descuida, siempre tengo cuidado.

-…

-Sip, dile que también la quiero. Hasta luego. Los dejo dormir. Bye.- Se despidió el chico. Se levanto rápidamente de la cama, aun con el celular en la mano. Corrió la puerta de vidrio pudiendo así ver desde el balcón la ciudad de Japón aun con luz de medio día.- Supongo que es buen momento para dar una vuelta por la ciudad.- Feliz bajaba el celular mientras presionaba un botón en pantalla. En esta, se veía escrito;

Vuelo del aeropuerto de Haneda; Tokio, Japón a Medford; Oregón, EE. UU.
Tiempo de vuelo: 11:00 horas
Clase: Económico.
Hora y fecha de salida (Local): Martes a las 15:00 hrs

-Total, ya esta todo listo. Así que daré una vuelta por el lugar una ultima vez… Jejeje… No puedo creer que tanto se pueden cambiar los planes cuando recibes una buena noticia.