Los personajes que se utilizaran aquí no son míos son de la mangaka Rumiko Takahashi, solo los uso con fines de entretenimiento.
Necesidad.
Miro con cierto cariño a la aldea ayudándose mutuamente después del ataque de aquel impertinente demonio a los aldeanos. Lo había logrado derrotar con cierta facilidad, pero aun a si había dejado muchos destrozos con su derrota. Tomo la tabla de madera requerida para tapar un hoyo en el techo de una de las cabañas. Se había ido de voluntaria a ayudar a los aldeanos junto con Sango, Miroku, Shippo y a regañadientes, Inuyasha.
-Muchas gracias, Kagome-sama. -la dulce voz de la anciana la trajo de vuelta a la realidad.
-No es nada. -le entrego la tabla y estaba por irse a ayudar a otra cabaña cuando la mujer la tomo de la mano con delicadeza. -¿Sucede algo?
-Me parece que ya ayudo a muchos e la aldea, debería seguir el ejemplo de la joven exterminadora e irse a relajar a las aguas termales. -la azabache giro su vista al encontrarse con que Sango regresaba de su baño, se lo tenía bien ganado, había ayudado a más personas en la aldea que ella. -No se preocupe, después de todo, ya nos ha ayudado bastante, se merece un descanso.
-Lo pensare, gracias. -con una alegre sonrisa se alejo de la mujer para encaminarse junto con Sango. -¡Sango-chan!
-¿Que sucede, Kagome-chan? -la castaña se volvió para mirarla frente a frente.
-¿Crees que es buena idea que yo fuera a darme un baño? -su amiga la miro pestañeando rápidamente.
-¡Claro que sí! Te lo mereces.
-¡Muchas gracias!
Kagome se adentro en la cabaña para rebuscar en su gran mochila amarilla una toalla y se encamino corriendo a las aguas. No creía que iba a tardarse tanto. Sango por su lado miro como su amiga salía con alegría desbordando de ella en dirección a las aguas que les habían recomendado unas mujeres, insinuando que sus maridos no sabían de la existencia de estas y que no tendrían ningún problema. Se adentro en la cabaña para sentarse a relajarse un poco más, las termales la habían dejado con ganas de echarse una siesta, pero entro en alerta al percatarse de la entrada de alguien la cabaña.
-¿No sabes dónde está Kagome? -rolo los ojos con una sonrisa. Ni siquiera con ese hechizo podía dejar de preocuparse por ella.
-Fue a darse un baño. -respondió casi sin pensar, reprendiéndose mentalmente.
-¿Un baño? -esa pregunta le sonó con malicia. -Entonces creo que la acompañare.
-No creo que le agrade la idea...
-Le encantara.
Él salió rápidamente de la cabaña, dejándola con cierta preocupación. Desde que el joven albino le había comentado sobre la época de apareamiento estaba un poco desconcertada. Nunca supo en que días empezaba, pero a juzgar por esa actitud de Inuyasha después de esa platica, sospechaba que sería pronto... O quizá no... Él ya no era tan pervertido como antes. Ahora ya no le tocaba el trasero o los pecho a Kagome con tanto descaro frente a ellos, ahora sabía contenerse un poco. ¿Sería que el efecto del hechizo se estaba esfumando? Podrías ser.
Miraron a ambos lados, la época de apareamiento empezaría esa noche y ellos aun no tenía a nadie para juntarse. No era su culpa ser un par de agros de aspecto grotesco. Y aparearse macho con macho no era una idea que les apeteciera mucho. El olor dulce y de alguna forma, picante de lo que parecía ser una hembra se acercaba. Ambos se relamieron extasiados con tal encantador aroma. Olía como una humana, pero había algo atrayente en ella... Ambos se asomaron discretamente de entre los arbustos. Observaron como aquel olor de hembra se convertía en una mujer preciosa, con ropas extrañas, pero con unas piernas exquisitas. Trataron de acercarse pero no lo lograron. ¿Esa mujer ya estaba marcada? Se concentraron en notar como el cuerpo femenino se despojaba de las ropas raras para quedar totalmente desnuda, metiéndose con cuidado en las aguas termales y suspirando se gozo.
Aun no estaba marcada, pero apostaban a que había un macho queriéndola cortejar, pero era obvio que aun no lo conseguía, seguramente aquel macho seria débil y por eso ella no lo quería aceptar.
La excitación del agro mayor comenzó a crecer, esa diosa era preciosa y el sol tratando de ocultarse, la hacía ver aun más deseable. Sin poder evitarlo salió de su escondite haciendo bastante ruido, alertando a la muchacha quien de inmediato se cubrió con una mano sus senos, buscando con la mirada al causando de tal escándalo.
-No temas, hembra. No pienso matarte... No ahora, primero me apareare contigo y después veremos que sucede. -la voz grotesca y gutural de ese youkai simplemente lograron que se asustara.
Se reprochaba mentalmente por no traer su arco y flechas con ella, pero estaba tan ansiosa de poder meterse a las aguas termales y relajarse que se esfumo de su cabeza esa idea. Salió con rapidez del agua y se envolvió en la toalla con velocidad envidiable. ¿Por qué no le había pedido a Sango a Kirara para cuidarla? Pudo haber hecho muchas cosas pero ninguna la hiso.
-¡No escaparas! -trato de correr, pero una garra de esos youkai sujetando firmemente su muñeca detuvieron su huida. -¿Crees que debamos usar la posición que le robamos a esa youkai?
-Yo creo que sí, para obtener que nos complazca a ambos.
¿Pasión? ¡No quería saber nada más! Trato de zafarse del agarre potente, pero le fue inútil, el ogro era abismalmente más fuerte que ella. Con recelo miro como uno de los agros sacaba una botella de una bolsa que traía consigo. Trato de patearlos, pero fue elevada en el aire, la toalla casi se le cae y tuvo que reafirmarla contra su pecho, gimiendo levemente por el dolor en su brazo cargando con su propio peso.
-Quédate quieta. -murmuro ese horroroso ogro abriendo la botellita y colocando dos de sus garras en su boca con la clara intensión de abrírsela. Trato de cerrarla con fuerza, pero las garras se abrieron paso y su boca quedo expuesta, el liquido de la botella se adentro en su boca, trato de escupirlo, sin embargo, le cerró la boca a tiempo, impidiendo que el liquido se regara.
No pensaba tragar esa cosa, no tenía ningún sabor, algo que le causaba nauseas. Intento desesperadamente escupirlo, pero lo le funciono. Tenían bien sujetada su mandíbula. Los ogros artos de ese comportamiento tan negativo, mientras que uno le sostenía la boca, el otro le dio un leve tirón en la mano, logrando que al tratar de gritar, el líquido que retenía con tanta fiereza, terminara por tomarlo.
-¡Kagome!
Ambos ogros soltaron a la mujer instantáneamente, dejándola tirada en el pasto mientras buscaban con la mida al imbécil que se atrevía a interrumpirlos. Inuyasha gruñía furioso, esos youkai lograron ponerle sus asquerosas garras encima a la joven azabache. Iban a pagarla caro, muy caro.
-Vete de aquí si no quieres ser... -pero el agro no termino sus palabras porque inmediatamente el ambarino se lanzo a propinarle un buen golpe.
Mientras el hanyou se encargaba de asesinar a sangre fría a los ogros por su atrevimiento. Kagome estaba en el suelo sintiendo sus piernas muy cansadas y su cuerpo acalambrado, trato de pedirle ayuda al hanyou, pero no lo logro, su voz no salía. Pronto comenzó a sentir mucho calor, y no necesariamente era por las aguas termales que irradiaban vapor como si no hubiera mañana. El calor en su cuerpo se propago desde sus pies, hasta su cabeza, pasando por su intimidad hasta sus pechos, sus pezones erectos no tardaron en aparecer y comenzó a jadear. El calor era casi insoportable, su sexo comenzaba a palpitar furiosamente. ¿Qué demonios había sido esa pócima?
-Inu... -ella se mordió su labio inferior al sentí que estaba por gemir.
El aludido se giro, había asesinado ya a los ogros, los había desintegrado con el Kaze no Kizu. Al verla tan hermosa sobre el pasto, los ojos vidriosos, sus mejillas sonrojadas, sus labios entreabiertos y por supuesto, su cuerpo totalmente desnudo, recostando su pecho sobre la toalla, dejándola ver en una pose muy sugerente y sexy.
-¿Estás bien? -trato de ignorar sus deseos, sabía que ella estaba bien por su olor. Oh, diablos... Su olor... Había pasado de ser dulce e inocente a ser cautivador, placentero y picante... Oh... Diablos, la boca se le hacía agua.
Ella no le respondió, lo miro detenidamente. Sus facciones masculinas... Sus orbes dorados, su cabello plateado, su cuello... Cerró los ojos con fuerza, detallarlo de esa forma solo había logrado que se incomodara peor que antes.
Él trato por todos los medios ignorar ese olor tan atrayente y se acerco para ayudarla a levantarse. Vaya sorpresa que se llevo al sentir como ella se pegaba a sus labios en un beso brusco y demandante. La toalla que sostenía contra su pecho termino tirada en algún lugar del pasto. Poco le importaba ese pedazo de tela, en especial al sentir sus brazos abrazarle por la cabeza, ella profundizaba el beso de una manera que lo volvía loco. Sin perder tiempo adentro su lengua en la húmeda boca de ella. La muchacha gimió complacida. Él la abrazo por la cintura pegándola más a él, rosando su cuerpo desnudo contra el de él aun vestido. Ella dejo de abrazarlo y sus manos comenzaron a viajar hasta sus hombros, donde comenzó a quitarle el traje de ratas de fuego junto con el kosoude, Inuyasha le ayudo a despojarse de esa prenda, sin dejar de besarse apasionadamente. Ella se alejo levemente de su cuerpo, detallando su pecho musculoso, pero de alguna forma estético.
-Toca lo que quieras. -él le autorizo a hacer con su cuerpo lo que ella quisiera. Complacida paso sus manos, acariciando la piel masculina con la punta de sus dedos, sintiendo como se erizaba bajo su toque.
Sin poder evitarlo, comenzó a acariciar sus pechos tan suaves y perfectos... Había extrañado tocarlos... Quiso llevarse uno a la boca, pero ella se lo impidió de inmediato, bajando su cabeza a su cuello, mordiéndolo levemente. Contuvo un gruñido de satisfacción y paso sus garras por el contorno de la cintura femenina, disfrutando de las caricias de la mujer.
Ella con malicia, bajo su mano hasta la entrepiernas del joven, Inuyasha gimió complacido al sentir esa mano tan cálida sobre su miembro un con ropa. Ella se pego nuevamente a sus labios, enredando su lengua con la de él.
-Joder... Kagome... -gimió extasiado, su mano lo rozaba sobre la ropa, volviéndolo loco con cada roce, ansiaba mucho que lo sacara y le acariciara directamente.
-Inuyasha, yo... -trato de formula alguna palabra, pero le dio una leve embestida, gimiendo con el contacto de ese bulto contra su feminidad desnuda. -Por favor...
Sabía que era lo que la muchacha quería y él lo deseaba más que nada, quería sentir como se hundía dentro de ella sin descanso. Recordando sus pensamientos anteriores y el recuerdo del roce de sus manos sobre él... Su miembro se comenzó a poner más duro de solo pensarlo y a decir verdad, era algo que deseaba... Después de eso, podía hacerle lo que quisiera...
-¿Que piensas hacer a cambio?
Sus mejillas sonrosadas, pasaron a ser de un rojo carmín. Realmente estaba excitada y húmeda. ¿Que más quería ese hombre?
-L-lo que tú quieras... Pero por favor... Duele... -sin pensarlo mucho, movió sus caderas contorneando el pene despertado del ambarino. Demonios tenerla tan deseosa y moviendo su cuerpo de esa forma... Por poco y sucumbe a los deseos de la encantadora chica, pero el merecía una pequeña recompensa después de todo el tiempo que trato de hacerla suya... Aunque admitía que él era el culpable... Oh, bueno, aceptaba que solo buscaba escusas para no sucumbir tan rápido ante ella y cumplir su fantasía. ¿Que tenía de malo?
-¿Lo que sea?
-Lo que sea. -confirmo pegando sus senos a su fuerte pecho, aplastándolos y por consecuente, sintiendo sus pezones erectos clavados en su piel.
-Bien. -la abrazo bruscamente, pegando sus dos cuerpos aun mas. Kagome gimió, ella estaba muy caliente y sentía que estaba muy húmeda. Diablos... Deseaba tanto que él le metiera el pene sin misericordia y comenzara a follarla lo más duro que su fuerza sobrehumana pudiera. Se acerco a su odio y con un ligero jadeo le pidió ese "pequeño" favor. -Quiero que chupes mi pene.
Gimió levemente por la petición. Sin saber que la manejaba en ese momento, sus manos comenzaron a acariciar sus abdominales con un poco de ansiedad, se sentía apenada. ¿Por qué estarlo? Ni idea, pero se sentía avergonzada como en su vida. ¿Sería porque ella era la que ahora iba directamente a matar? Podía ser.
Cuando sus manos finalmente llegaron al borde de la hakama la desabrocho con avidez, no fue tan difícil como pensaba... Trago grueso. Aun no le quitaba la parte baja del traje y esa potente erección se alzaba frente ella. Con nerviosismo bajo finalmente la tela.
-Que grande... -trato de murmurar por lo bajo, pero la endemoniada audición del joven la escucharon.
-Imagínatelo cuando finalmente este entre tus piernas. -le susurro con sugerencia. Sus manos comenzaron a temblar y su nerviosismo aumento... Tal vez... No. No podía, su sexo le pedía a gritos hacerlo para que te una vez Inuyasha la penetrara.
Respiro hondo para tratar de tranquilizarse. Llevo sus manos a la gran erección frente a ella, colocándolas en la base. Inuyasha gruño de puro placer, sus manos se sentían aun mejor sin la estorbosa ropa.
A decir verdad, no sabía muy bien como empezar, sus amigas le habían tratado de explicar sobre el sexo oral, pero nunca les quiso hacer caso... Ahora se arrepentía rotundamente de no haberlas escuchado en su momento.
-¿Sucede algo, Kagome? Sabes que si no estas dispuesta a hacerlo no hay problema, podemos volver a la aldea y fingir que esto aun no puede suceder... -rogo para sus adentros que ella nos e negara, pero al verla tan quiera pensó que no podría contenerse.
¿"Fingir que esto no puede suceder"? Tal vez se había saltado una o dos palabras importantes para completar esa frase, pero pronto la euforia mesclada con excitación la domino. Sin poder evitarlo, el recuerdo de Kikyo besándose con Inuyasha la atormento.
Puede que él se aburra de esto y la busque a ella... No... No quiero...
No quería que él se entregara a otra mujer que no fuera ella, especialmente si esa mujer era Kikyo. Relamió sus labios, lubricándolos con saliva suficiente según su criterio y sin medir mucho sus acciones, llevo su miembro a su boca, sintiendo como la carne caliente junto a su gran tamaño, inundaban su boca, sentía que ahora era diminuta a comparación a esa erección. La cabeza del pene la saco de su boca, comenzando a lamerla con todo el placer que podría darle. A decir verdad, se sentía raro sentirlo dentro de su boca, pero los jadeos y gemidos de Inuyasha le hacían pensar que valía totalmente la pena...
Inuyasha hecho la cabeza hacía atrás, gruñendo con verdadero placer... Oh, joder... Se sentía tan bien su boca caliente y su saliva exquisita sobre su miembro y cuando uso su lengua para lamerlo... Vaya... Por inercia, llevo sus manos a la cabeza de la mujer, acariciando sus mechones azabaches para después apretarlos con fuerza, con su otra mano, le ayudaba con su tarea de subir y bajar sobre su miembro. Moviendo su mano de abajo hacia arriba, guiándola.
-¡Ahh! Kagome, se siente bien... Tu boca... -esos jadeos, por dios, esos jadeos la excitaban más. Sentía su sexo humedecerse más, anhelando sentir su atención... Sentir su miembro entrar y salir de ella en una forma apasionada y salvaje, moviendo su cuerpo por completo con cada embestida...
Enrollo levemente su lengua sobre su miembro, para después volver a meterlo en su boca. La saliva que había usado en exceso bajaba por la comisura de sus labios hasta el pasto. Trato de alejarse de él para tomar aire, pues a cada segundo se le dificultaba un poco más. Él alejo la mano "guía" de su cabeza, dejando a su otra mano apretando sus sedosos cabellos. Inuyasha trataba de regularizar su respiración, se sentía tan excitado y a punto de terminar, pero sabía que ella debía de tomar un poco de aire antes de continuar. Bajo su mirada en un vago intento recomponerse, pero al verla jadeando agitadamente, con su lengua afuera con un hilo de saliva que viajaba desde sus labios hasta la punta de su pene. Su lujuria aumento y solo tuvo en mente la saliva de la mujer que aun estaba sobre su miembro...
Sin previo aviso, ella continuo con su labor un poco más recuperada, esta vez, sus movimientos fueran mucho más bruscos y eso él lo noto al instante. Su mandíbula se tenso y volvió a colocar su mano libre sobre su cabeza, esta vez ayudándola con rapidez, metiendo su miembro sin piedad dentro de su boca. No podía evitarlo, el placer le estaba nublando los sentidos y lo último que él quería era que ella se alejara de su lado.
Sintiendo como su miembro palpitaba dentro de su boca, supo que ya era hora de comenzar a darle mucho más placer de agasajo. Con sus dos manos que hasta ahora servían como protector por si al joven le asaltaban ligeros espasmos de placer, comenzó a moverlas con movimientos ascendentes, mientras que seguía el ritmo que el hanyou había marcado con su mano sobre su cabeza. Mechones rebeldes comenzaron a caer desde sus hombros hasta rosar ligeramente su erecto pene. Muchas sensaciones lo estaban embargando a la locura, pero su límite fue cruzado al sentirla como paso de lamer a succionarlo con ganas. Oh, mierda...
-¡Joder! -gimió al sentir como el orgasmo lo llevaba al borde de un abismo negro. Su cuerpo se libero de tanto placer acumulado.
Su semen lleno la boca de la mujer, incluso comenzó a correrle por los bordes de su suave boca, pues Inuyasha aun no se había percatado que tenía su mano sobre la cabeza femenina impidiéndole huir. Kagome respiro dificultosamente por la nariz, pero al sentir que no era suficiente, cerró los ojos tragando el caliente y espeso liquido...
Cuando el hanyou finalmente recobro un poco más la compostura, alejo su mano de la cabeza femenina, mientras que con la que sostenía con fuerza unos cuando mechones, acaricio su cabeza en forma de aprobación por lo genial que se había sentido.
-Diablos, Kagome... Se sintió muy bien. -ronroneo roncamente, pero al no recibir respuesta se alarmo. La levanto por los hombros buscando con la mirada lo que le sucedía.
Ella lucia bien, su respiración que hace momentos era dificultosa, ahora era tranquila. Suspiro aliviado, registrando en su mente la apariencia tan perfecta de la chica. Su flequillo se le pegaba a frente debido al sudor, sus mejillas habían vuelto a ser sonrosadas, pero al ver que su esencia aun seguía en los costados de sus labios sonrió satisfecho. Estiro su mano hasta alcanzar la toalla y le limpio el rostro con cuidado.
El acto de lujuria que ella había cometido le tomo por sorpresa, pero una sorpresa verdaderamente agradable, pero sabía que eso ella no lo había hecho con sus cinco sentidos. Se reprendió mentalmente por haberse aprovechado de un momento de vulnerabilidad en la chica, pero no pudo evitarlo, verla desnuda y que con su cuerpo literalmente le pidiera a gritos que la cogiera, era mucho para su autocontrol.
Se acomodo el kosoude y después le coloco su haori, cubriendo sus partes clave. La cargo al estilo nupcial y fue en busca de las ropas extrañas que ella solía llamar "uniforme" y se encamino a la aldea.
Cuando llego con rapidez a la cabaña de la anciana miko, esta lo recibió con sorpresa. En la cabaña solo se encontraba esa vieja, pero ni rastro de Kikyo, era algo que le agradaba saber. Kaede lo miro con cierto recelo y con tono despectivo le pregunto:
-¿Que sucedió? ¿Le hiciste algo? -Si solo supiera la pobre... quiso reír, pero sabía de sobra que esa miko cuando se lo proponía, podía darle una gran paliza.
-No. -respondió aun que sabía que era mentira. -Detecte a dos youkais cercanos a ella y cuando me dirigí a ellos, ella estaba inconsciente, pero no lograron hacerle nada porque los asesine. -explico colocando a Kagome sobre el futou que Kaede había preparado.
-Ya veo. -Kaede no estaba muy convencida, sabía que había algo que le ocultaba el hombre, pero trato de no insistir tanto... Por ahora. -Ve y busca a Sango, dijo que si no volvía Kagome pronto, iría a buscarla.
No dijo nada y salió rápidamente de la cabaña.
Kaede se giro a la joven miko quien parecía despertarse poco a poco.
-Ya despertaste, que bueno.
-Yo... -Trato de hablar, pero por alguna razón, tenía los músculos de los labios algo entumecidos. Que raro... Y pensándolo mejor, su baca sabía rara... No había un sabor desagradable, pero si uno extraño que por alguna razón no le incomodaba mucho.
-¿Que recuerdas?
-Recuerdo que... Unos ogros que atacaron en las aguas termales... Pero llego Inuyasha a Salvarme... A partir de eso no recuerdo nada. -respondió colocando su mano en su frente, la cabeza le daba vueltas...
-Ya veo. -la anciana se giro y continuo haciendo la cena.
Kagome trato de levantarse del futou, pero al intentarlo, su intimidad le dolió mucho obligándola a volverse a acostar. ¿Por qué le dolía tanto su sexo? Quizá fue cuando uno de los ogros la soltó bruscamente y seguramente se golpeo con algo.
Pero aun había un recuerdo borroso en su memoria...
Inuyasha se sentía satisfecho, incluso después de sentir el hiraikotsu golpeándole la cabeza y escuchar una especie de reprimida y agradecimiento por parte de la joven exterminadora, se sentía feliz. Tal vez se sentía de ese modo al haber logrado un avance con Kagome a pesar de que seguramente había sido obra de una pócima de esos ogros, pues cuando los estaba matando, pudo notar que llevaban muchas pócimas consigo.
Sacudió su cabeza. La época de apareamiento acababa de empezar, pues la noche ya había caído, pero a pesar de eso, se sentía bien. Tal vez por ser un hanyou el efecto de la época de apareamiento no le hacía efecto tan rápido o quizá también era porque Kagome había hecho uno de sus deseos realidad... Se decantaba por la primera opción, pues era más que obvio que nunca tendría suficiente de la muchacha azabache, pero por ahora, estaría satisfecho.
Continuara...
¡Holiwis moffins!
¿Qué hago aquí tan rápido? Me asalto la inspiración de pronto, fue algo raro... Me senté en la computadora a escribir y dije el meme de Monster Inc: "Charles, hoy vengo inspirado"
No sé qué decir... ¡Kagome fue la pervertida en este capítulo! Pobre Inu, le jodieron el plan. ¡Ja ja ja!
Angel Sangriento: ¡Gracias 17-sempai por ayudarme a que esta woman pervertida me perdonara! Y sobre la cura... Aquí todas somas unas pecadoras, no te abstengas r7w7r. Sobre el FanArt ¡¿HARIAS ESO POR MI?! ¡Me siento importante y querida! ¡Nadie nunca me había querido tanto! (Por eso no tienes pareja) ¡No te metas, que estoy muy feliz! ¡Por su pollo que acepto ese FanArt mamuh! ¡Y obviamente por tu canción, no lo dudes, yo pagaría esos millones por escucharla! Especialmente esa parte del bóxer me mato XD. ¡Nos vemos pequeña moffin pecadora ;D!
C2r3i4s5t6a7l8: ¡Espero que este capítulo también valga la espera de algo zukulemto!
Guest: ¡zuculencia por ahí, zuculencia por acá, zuculencia por delante y zuculencia por detrás!
Yani Anderson: ¡No fue con mala intensión el retraso de la zuculencia, lo juro por las copias baratas de ahí! (¡EH!) Y perdón por las frustraciones, juro que a partir de aquí ya hay más perversión 7w7... O al menos en casi todos... Se lo que se siente que te esmeres en un reviw y que no te den ni los buenos días (inserte pacman triste) Pero no creo que Shippo vuelva a traumarse con... (¿Entonces que es ese capítulo de ahí?) ¡SHHH! ¡Aun no deben de saber! Quizá a Kikyo no la verán en un tiempecito, pero créanme que esa mujer en lo último que piensa es en rendirse (?) ¡Espero que con esto sacie sus ganas de perversión!... Por cierto, a mí también me corren del convento de monjas... Especialmente si se enteran que escribo esto ¡Ja ja! ¡Nos vemos!
¡El próximo capitulo se viene fuerte!... Literalmente 7w7r
¡ADIOS!
