THE LAST DAY
By: Yû Okawa
Caos, eso era todo lo que había en ese momento y él era incapaz de moverse a voluntad, ni si quiera tenía la fuerza suficiente para hablar, gritar o susurrar. A momentos todo se volvía negro y confuso, como si se quedase inconsciente, se iba perdiendo. Sabía que no duraría mucho, tenía que hacer algo, iba a hacer algo, aunque no supiese que o cómo.
Ya no era dueño de su cuerpo, era como si muriese, solo que no tenía dolor, solo sentía como si un velo negro lo cubriese y lo aislase del mundo, era algo tan pesado que le costaba recobrarse y volver a luchar pero, aquello era más fuerte que él, que su voluntad, sus sentimientos, su todo.
¡No podía más!
Si no fuese por la desesperación, por el dolor él ya se hubiese dejado ir y es que en su lucha por recobrar el control de su cuerpo, por controlar al Noah, había hecho algo inconcebible, imperdonable, algo que le obligaba a desesperarse aún más. Había logrado mantenerse consiente. Él, Allen Walker era un mero espectador dentro de su cuerpo y el Noah dentro de él lo sabía y trataba de borrar su conciencia nuevamente pero Allen no cedía en su lucha de recobrar su cuerpo.
No lo había logrado, fallaba miserablemente y sus fuerzas se iban poco a poco, estaba perdiendo pero no dejaría que le quitarán a nadie más, que aquel maldito ser usará su cuerpo para dañar a quienes quería y a quien amaba. Primero, Lavi. Aquel ser había tomado posesión de su cuerpo repentinamente y solo dios sabía cuánto tiempo había pasado inconsciente.
Solo logró despertar cuando ruidos lejanos se colaron, como si rayos de luz se filtrasen y rompiesen con la bruma de oscuridad en la que se encontraba, despertándolo de su estado de inconciencia para solo sentirse aterrorizado al darse cuenta que era un espectador dentro de su cuerpo, podía ver todo a través de sus ojos como si fuesen dos ventanas al exterior, incapaz de liberarse. Tardo en darse cuenta que no estaba encerrado en alguna habitación si no dentro de su propio cuerpo, siendo consiente de como el Noah desgraciado había señalado a Lenalee como uno de sus blancos principales.
A través de sus ojos vio como este miraba a Lenalee, gritó desesperado, lucho por recobrar su cuerpo pero solo escuchaba al Noah burlarse de él y decirle cuan inútiles eran sus intentos por recobrar lo que le pertenecía. Se dirigía rápidamente a la china y el trataba de detenerlo, desactivar su inocencia, pero había sido traicionado por su cuerpo, ni si quiera podía tomar control de su boca para emitir algún sonido que alertara a la china quien luchaba contra un Akuma nivel dos.
La inocencia lanzo aquellos lazos blancos que eran como cuchillas contra la china una vez estuvo dentro de su rango de alcance pero no dio en su objetivo. "¡Oh, Lavi!"
"¡Y tan buen amigo que era!" se burló el Nea, cuando su inocencia atravesó seis veces en la espalda a Lavi y una en el cuello, con ello acabando con la vida del pelirrojo, quien había usado su cuerpo para proteger a la china. El poder de Nea y el manejo de su cuerpo lo hacía un arma letal, rápido, poderoso, ágil, casi invencible.
Lloró, se sentía frustrado, desesperado, un prisionero de sí mismo. ¿Cómo pudo pasar eso?
Pero nada se comparó cuando observo a su amiga mirar perpleja a Lavi, sostener en sus brazos a su moribundo amigo quien moría sonriéndole a Lenalee, diciéndole que no llorará por él, por un momento ella parecía incapaz de moverse, gritar o decir algo, solo las lágrimas se derramaban copiosamente. Ajena a los gritos de buscadores y demás exorcistas, incapaz de creer que Allen hubiese perdido su batalla contra Nea.
¡Él aún seguía luchando! ¿Pero cómo iba ella a saberlo si aquello se libraba dentro de su mente?, era una batalla silenciosa a los del exterior, luego la china reacciono, le llamo por su nombre, le rogó que regresará que no se rindiera, ¡y mierda que si no lo quería así!
Nea atacó a su amiga, sin importar cuanto le rogó que la dejase en paz, cuanto intentó forzar mover su cuerpo a voluntad, solo logró desviar uno de los ataques al recuperar el movimiento de una mano, pero no fue suficiente, uno de los listones le atravesaron la pierna, dejándola incapacitada de huir.
Lo último que recordó fue a ella llorando, rogándole que luchará que no se rindiera, gritándole con desesperación antes de que su cabeza fuese arrancada de un tajo por sus garras. Luego oscuridad, desesperanza, casi resignación, no lucho más, perdió la conciencia.
Había perdido a sus seres queridos. Se sumió en un negro sueño, donde no había nada, donde ni si quiera él existía, ya comenzaba olvidar quien era él, olvidaba que alguna vez fue Allen Walker, exorcista.
Ya nada lograba hacerle recuperar las ganas de luchar contra aquel Noah, ni los gritos de los buscadores, las explosiones a su alrededor, los gritos de otros exorcistas o de los mismos Noah, toda aquella destrucción y dolor ya no le alcanzaba. Él ya ni si quiera lograba escuchar con nitidez aquel ruido de fuera, se iba perdiendo, haciéndose lejano hasta que desapareció completamente.
—¡Moyashi!
Esa voz…¡Kanda! Solo necesito escuchar aquel molesto apodo para regresar con fuerzas renovadas, en otro momento le hubiese molestado y reñido por aquello pero no ahora, aquello le había dado felicidad. Lo sabía, sabía que aquello pronto terminaría. Kanda cumpliría su palabra y acabaría con él.
Por un momento recuperó su cuerpo y logró decir su nombre. "Kanda" había dicho en un susurro, sentía el viento frio y las heridas que le habían infringido mientras estuvo al mando Neah, le hicieron sentirse feliz, había tomado su cuerpo y Kanda lo miraba sorprendido. Quizás el mayor pensaba que el Noah había logrado subyugarlo, pero nuevamente sintió aquella presencia tirando de él, como si miles de manos le tomaran el cuerpo y lo jalaran hacia abajo con fuerza, trato de mantenerse en control un poco más pero sabía que perdería.
— ¡Mátame!- gritó con todas sus fuerzas, mirando de forma suplicante al oriental quien parecía no creerse aquello, sentía en sus mejillas las lágrimas que derramaba, la desesperación le mantenía aferrado a no perder el control pero aquella fuerza, la voz del Noah llenando sus pensamientos no le permitían concentrarse lo necesario.
—¡Por favor, a Kanda no!-rogó sin importarle que el aludido le oyese suplicarle a Nea por su vida. Aquello solo duro segundos. Nea retomo el control y lo subyugo, lo replegó y condeno a seguir siendo un espectador, podía sentir una fuerza sobrenatural tratando de aplastar su conciencia.
Nea se reía como maniaco y Kanda se miraba serio, inmutable, como si las palabras de Nea apenas tuviesen un efecto en él. Empuño mugen y no dudo en lanzarse en su contra. Jamás había visto a Kanda tan decidido, tan serio, tan sombrío. Suspiro aliviado, sabía que él cumpliría su promesa, que no dudaría en matarlo sin importar que, que no bajaría la guardia por ser él.
Aun así trataba desesperadamente y con más fuerza de recuperar su cuerpo, de darle alguna ventaja al oriental, había perdido a seres queridos pero no perdería a Kanda. No a quien amaba.
¡De cuantas cosas se arrepentía ahora!, no podía evitarlo, sabía que estos tenían que ser sus últimos momentos vivo, no había manera de liberarlo, no podían deshacerse del Noah sin matarlo a él y tenía fe en que el oriental lo lograría, le mataría, debía hacerlo. Por ello, por saber que pronto moriría no podía evitar tener pensamientos estúpidos, que no debían tener cabida en ese momento de desesperación, pero los tuvo, no pudo evitar recriminarse por nunca haber sido sincero con el oriental, por no haber intentado acercarse a él más, por no decir lo que sentía.
Aquello solo le hizo decidirse, ¡tenía que hacer algo!
La batalla era brutal, Kanda cortaba a Neah, la asestaba golpes y lo hería de gravedad pero al mismo tiempo el recibía ataques fuertes, los cuales le hacían perder mucha sangre. Si no hacía algo Kanda moriría desangrado o algo. Allen quería ser útil, aunque fuese solo una vez en la vida.
¡No podía dejar que Nea hiciese lo que quisiese con su cuerpo! Reunió todas sus fuerzas y en último momento de desesperación recuperó nuevamente su cuerpo, justo en el momento exacto. Kanda se había lanzado contra él atravesándole el corazón. Nea hubiese logrado esquivar ese ataque de haber tenido el control, pero Allen había tenido la suerte de recuperar su cuerpo en ese momento para ser atravesado.
No sintió dolor por su herida como el que sintió cuando vio el rostro perplejo de Kanda al darse cuenta que a quien había herido mortalmente no había sido a Nea si no a Allen le retorció hasta el alma. El albino le sonrió y no pudo evitar escupir sangre a causa del daño.
Kanda sacó la espada de su cuerpo y le tomó con un brazo, evitando que cayera en el suelo, este se arrodilló, aun sosteniendo a Allen, dejó la espada a un lado y lo miró. Allen comenzaba a ver borroso por eso dudaba de que la expresión de Kanda mostrase tanto dolor.
¿Acaso se sentía triste por él?
Con las pocas fuerzas que le quedaban alzó su mano y acarició suavemente el rostro de Kanda mientras le sonreía luego de darle las gracias. Este parecía sin palabras, en cambio le tomó la mano cuando esta perdió la fuerza para continuar acariciando el rostro del oriental.
—Estamos a mano.
Y Allen se rió un poco por aquello, sin duda Kanda no era bueno con las palabras. Ya no veía nada, todo fue cubierto por una densa oscuridad pero aún escuchaba, y poco a poco dejaba de sentir dolor o aquellas gotas húmedas que caían en su cara.
¿Es que lloraba Kanda por él? No, aquello era imposible, no ese hombre fuerte y orgulloso.
"Te volveré a encontrar"
Fue lo último que escucho de Kanda. Ya no sentía nada para cuando escuchó esas últimas palabras, si no hubiesen sido por ellas no hubiese notado que Kanda aún seguía a su lado.
Luego…nada.
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Se sentía cálido, pero algo le molestaba, estaba agotado, cansado emocionalmente y físicamente, quería descansar para recuperarse pero el maldito zangoloteo le obligó a abrir los ojos y mirar a Kanda molesto.
—¿Por qué…
—Otra de tus pesadillas.-dijo Kanda, quien no se molestó en preguntarle. Siempre que soñaba con ello, gritaba en sueños y provocaba que el oriental se despertará y lo despertará para evitarle la pesadilla.
A veces era lindo y solo lo zangoloteaba, otra veces lo pateaba fuera de la cama, lo bueno que esa pesadilla no ocurría cada noche, si no estaba seguro que Kanda le pediría mudarse y es que a este, carecía de paciencia.
Le vio volverse acostar, dándole la espalda, este no le preguntaba ya más de que trataba su pesadilla por que la respuesta era siempre la misma "no recuerdo" era lo que siempre le contestaba, aunque era una mentira, no sabía cómo contarle que soñaba que él intentaba matarlo y que al final él lo mataba atravesándolo con una espada.
Se quedó mirando el techo de la habitación que compartía con Kanda. Aquel sueño…solo se podía alegrar de saber que era solo eso, que nunca pasaría. No sabía si aquello alguna vez fue real o no, pero el prefería pensar que era solo un sueño. No importase eso ahora, porque su vida actual era bastante buena y él no podía ser más feliz que ahora, compartiendo su vida con alguien a quien amo desde que lo vio.
Al momento de conocerlo, de verlo entre la gente que lo iba a escuchar tocar el piano, no pudo evitar sentirse atraído, de tener esa sensación que hacía sentirse que ya lo conocía, como si fuese una premonición o un tipo de intuición que le dijo que se habían estado buscando sin saberlo.
Sonrió estúpidamente y abrazo de forma entusiasmada a Kanda por la espalda sin importarle las quejas del mayor y que le recriminará que él mañana tenía que ir temprano a trabajar y quien sabe cuanta cosa más.
Allen le abrazaba con fuerza y sonriendo como idiota le dijo aquellas palabras que parecía que nunca eran suficientes, "¡Te amo!" y en respuesta a esto el mayor se volteo y le beso tranquilamente, disfrutando del beso para luego tornarse más demandante, donde su lengua entraba a gusto a su boca. No supo como pero Kanda se las había arreglado para situarse sobre él, uniendo sus caderas, haciéndole sentir su duro miembro sobre el suyo.
El estar desnudos facilitaba las cosas e intensificaba el contacto al sentirlo tan directo y la piel caliente del oriental solo aumentaba su pasión, causando que este le siguiera en aquella sinuosa danza donde ambos miembros se restregaban.
Sin duda no quería ni pensar en la posibilidad de que ese sueño fuese algo más que eso.
Nota: Se me ocurrió mientras me debrayaba pensando en un final para -man *quitar el yaoi y lo posterior al sueño* (más que un sueño es una memoria de la vida pasada de Allen como exorcista, reencarnaron, no sé si logré dejarlo en claro con mi redacción, si no, disculpen) y pensé en escribirlo. ¿Por qué no ponerlo en pieces? Las que leen pieces ya están acostumbradas a mis mamadas mentales, así que una más al cajón no hace daño. Me sirve para practicar y al leer sus opiniones mejoro, pienso que eso me ayuda a ser mejor y reflexionar sobre mi yo como "fanficker".
¡Gracias por leer!
