Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pero la historia si. Y que a nadie se le ocurra decir lo contrario. :P

Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de el/la protagonista.

Lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.

Los protagonistas son humanos.

La historia está escrita desde el punto de vista de Renesmee Cullen.

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9.

- Perdona, Nesie, pero nunca creí que te lo ibas a tomar tan mal. - dijo Jacob. Su voz sonaba como si se sintiera culpable. - Solo... Leah solo era una amiga, por aquel entonces. Empezamos a salir poco después de la graduación. Respecto a lo de la paliza... eso no fue culpa tuya.

- Claro que si. Lo hicieron porque te grité y ellos querían complacerme. - murmuré. Me dolía mucho pensar en aquella época. - Y si. Conseguiste ponerme celosa.

- No me digas. - exclamó, riendo. - Lamento mucho no haberte llamado en todo este tiempo.

- Y yo lamento no haber ido a verte al hospital.

- Ya está. Eso pasó hace mucho tiempo. Ahora lo único que importa es que tienes que recuperarte. - besó el dorso de mi mano y continuó acariciándola. - Así que a dormir.

- Vale. - me rendí. Jacob me quité los tacones y me tapó con la sábana. - ¿Ya te vas?

Cogió la silla que había en la habitación y la puso al lado de mi cama. No hizo falta que dijera nada. Se acomodó en la silla, me cogió de la mano y cerró los ojos.

- Buenas noches, Nessie.

- Buenas noches, Jake.

Cerré los ojos y, en pocos segundos, me dormí.

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Desperté cuando oí varias voces que venían del pasillo. Abrí los ojos y miré mi mano, que seguía unida a la de Jake, que dormía como un tronco. No se despertó hasta que no le di con la almohada un par de veces.

- Nessie, ¿Que pasa? ¿Te encuentras bien? - dijo, incorporándose.

- Me ha parecido oir unas voces en el pasillo.

- Voy a ir a ver. - besó el dorso de mi mano y salió de la habitación. No había pasado ni medio minuto que ya volvía a estar en la habitación. No venía solo. - Pequeña, tienes visita.

Tanya, Emmett, Victoria, Alice y Jasper entraron en la habitación, con un pequeño ramos de flores cada uno.

Todos se quedaron conmigo hasta que me trajeron la comida a la habitación.

Tanya y Victoria se veían muy distintas. Estuvieron hablando con Emmett y Alice, cosa que no había sucedido nunca. Me sentí muy feliz al ver a todos mis amigos juntos.

El único que se quedó en la habitación cuando me trajeron la comida fue Jacob, que se empeñó en darme de comer como si fuera una niña pequeña. Y yo le dejé que lo hiciera.

- ¿Por qué estás haciendo esto? - dije, limpiándome la cara, ya que mientras hacía el avión, dándome de comer un yogurt, estrelló la cuchara contra mi mejilla.

- ¿El qué? ¿El avión? - dijo, poniéndose a reír, y se comió una cucharada de yorgurt.

- No, tonto. Quedarte aquí, conmigo.

- Eres la mejor amiga que he tenido nunca - dijo, dejando de reír, evitando mirarme a la cara. - Nunca podría perdonarme el no estar contigo en estos momentos.

- Pero... La universidad... Y tus padres... Y... - "¿Por qué se queda? Así, lo único que está consiguiendo, es que me enamore más de él."

Toc, toc.

Cuando se abrió la puerta y la vi entrar en la habitación, me quedé con la boca abierta de lo alucinada que estaba. Jacob me dio un beso en la mejilla y salió de la habitación en silencio, dejándome a solas con la que había sido mi mejor amiga durante cinco años.

Se quedó en la puerta, mirando hacia todos los lados menos a mí.

- Hola.

- Hola. - susurró. Se aclaró la garganta y sacó algo del bolsillo de su cazadora. - ¿Como te encuentras?

- Bien.

- Me alegro.

- ¿Como estás tú?

- No muy bien, la verdad. Te he traído esto. - se acercó a mi y dejó un anillo en la mesita en la que tenía la bandeja de la comida. - Anoche se te cayó sin que te dieras cuenta.

- Gracias.

Cuando había despertado del coma, me había dado cuenta de llevaba el anillo en el dedo. Era el anillo que Jacob me había regalado en mi catorce cumpleaños y que le tiré a la cara cuando le grité durante el baile. No me había dado ni cuenta de que se me había caído.

- ¿Que te ha pasado en la cara? - me di cuenta de que Rosalie tenía un ojo morado y un pequeño corte en la frente.

- Intenté pegar a Jasper y me di contra la puerta del coche. - dijo, sonriendo devilmente. - Pero me lo merezco.

- No digas eso. Siéntate, por favor.

- Soy de lo peor. - dijo, dejándose caer en la silla que tenía al lado, donde Jacob había pasado la noche. - Lo siento mucho. - murmuró.

- Perdona, ¿Qué es lo que has dicho? - dije, haciéndome la sorda.

- ¿Tengo que repetirlo? Porque sé que me has oído perfectamente. - dijo, sonriendo devilmente.

- Si. - me puse a reír y Rosalie se unió a mis risas.

- Siento mucho no haber venido a verte mientras estabas en coma. Y, sobretodo, lo que dije anoche. Y haberte pegado, claro.

- Gracias.

- Podría decir que lo hice porque iba borracha.

- Muy borracha. - inquirí.

- Si... Pero solo lo hice porque estaba celosa.

Estiré mi brazo y tomé su mano entre las mías.

- Pero... - no pude contenerme y no se lo pregunté. - ¿Por qué estabas celosa de mí?

- Eres guapa, simpática, amable con todo el mudno... Todo el mundo te quiere.

- A ti también.

- No. A mí me odian, pero nadie me dice nada porque me tienen miedo.

- Eso es porque tienes el poder. Yo odio tener el poder. Solo quiero que estén conmigo por lo que soy, no por lo que creen que soy.

- Yo también quiero eso. - mientras hablaba, una lágrima empezaba a resbalar por su mejilla. - Joder. Ya se me ha metido algo en el ojo. - dijo, secándose las lágrimas.

- Yo puedo ayudarte a conseguirlo.

- ¿Como?

- Ya se me ocurrirá algo. No te preocupes.

Rosalie se sentó a mi lado en la cama y me abrazó, ya sin disimular que estaba llorando. Dejé que llorara hasta que se quedó sin lágrimas.

Jacob entró en la habitación y nos encontró aun abrazadas. Le vi sonreir desde la puerta. Quiso salir de la habitación, pero le indiqué que no se marchara. Rosalie se separó de mí, se puso en pie y se volvió hacia Jacob.

- Espero y deseo que algún día puedas perdonarme. - dijo, sin atreverse a mirarle a la cara.

- Ya estás perdonada.

- ¿Qué? ¿Tan pronto? - exclamó, claramente sorprendida.

- No soy nada rencoroso.

- Gracias, Jacob. - le dio un breve abrazo, vino a darme un beso y se marchó dando brincos de la habitación.

Jacob recogió las cosas de la comida y las sacó de la habitación. A los cinco minutos, volvía a estar sentado a mi lado.

- ¿Ha ido bien la cosa con Rosalie?

- Ha ido perfectamente. - me acomodé en la cama y me tumbé bien. - Es una gran persona, pero ella aun no lo sabe.

- Solo está celosa de ti.

- Ya lo sé.

- ¿Ah, si? ¿Como?

- Ella misma me lo ha dicho. - me tumbé de lado y me quedé mirándole. - Tengo que idear algo para que empiece a relacionarse con los demás.

- ¿Que tienes en mente?

- Una fiesta, en mi casa. Solo unos pocos amigos, para que no se sienta abrumada. Cuando me haya recuperado, claro.

- Es una buena idea. - me cogió de la mano y se quedó mirando el anillo, que había vuelto a ponerme. - Al no vértelo puesto anoche, creí que lo habías perdido.

- Rosalie lo encontró. Se me cayó anoche cuando... me caí. - dije, evitando hablar del lamentable espectáculo que se formó. - No pensé que aun lo tuvieras.

- Esperaba poder dártelo de nuevo. - besó el anillo y continuó besando las yemas de cada uno de mis dedos. - Deseaba poder estar a tu lado de nuevo. Nunca perdí la esperanza.

- Jacob...

- No he podido dejar de pensar en ti ni un solo minuto.

- Yo... - estaba empezando a ponerme muy nerviosa. Ya no sabía ni lo que estaba haciendo.

Mi mano recorría su mejilla, pasando mis dedos por sus labios. Abrió lentamente la boca y fue chupando mis dedos, consiguiendo que empezara a excitarme como nunca antes. Se sentó lentamente a mi lado, en la cama. Intenté besarle, pero él besó mi mejilla y me cogió de ambas manos.

- No puedo.

- ¿Por qué no?

- No puedo evitar que todo esto es causado por el accidente.

- No termino de entenderte. - dije, cada vez más sorprendida y alucinada. Cada vez tenía más ganas de lanzarme a sus brazos, a por sus labios. - ¿Me estás diciendo que esto que siento no es amor, sino simple agradecimiento? ¿Crees que no te quiero de verdad?

No respondió.

No hizo falta.

Su silencio fue más revelador que cualquier palabra que hubiera podido decirme.

Me solté de sus manos y me di la vuelta, dándole la espalda. Estaba teniendo la reacción de una niña pequeña cuando no se sale con la suya, pero es que no quería que me viera llorar por su rechazo.

- Nessie... - su mano acarició con suavidad mi brazo, lo que aun me ponía las cosas más difíciles.

- Jacob, vete a casa. Ambos necesitamos descansar. - dije, intentando que no se notara que estaba llorando.

- Pero...

- Vete, por favor.

- ¿Nos veremos mañana? - preguntó. Sentí como se levantaba de la cama, pero le vi reflejado en el cristal de la ventana. No se movía de mi lado.

- ¿No tienes exámenes?

No respondió. Eso era un si. Estaba claro.

- Vendré a verte lo antes posible. Lo prometo.

Se alejó de mí y, para mi pesar, se fue.

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Otro capítulo llegó.

¿Que os ha parecido?

Espero que me deis vuestra opinión.

Besitos!