HARRY POTTER Y LA REINA DE BELLEZA

Capítulo nueve: Preparándose

— Todo comenzó hace rato — empezó a contar Parvati —. Como nos ofrecimos a cuidar a Lavender, ella quiso llegar y hacer su voluntad aquí, y quiso quitarle su camastro a mi hermana, tan solo porque le gustaba más que el que tenía Chang.

— Es cierto — afirmó Padma —, entonces le dije que no estaba en posición de hacer lo que le diera la gana, porque hablaríamos con Dumbledore sobre su conducta y no íbamos a dejar que se saliera con la suya, después de lo que le hizo a Pansy, aunque en realidad se lo quería hacer a Hermione.

— Bueno, eso ya no importa — dijo Ron —, lo que importa es saber de dónde vinieron esas bestias.

— Estábamos ya tratando de dormir — dijo Ginny —, y yo escuché una especie de siseo, como cuando pasas la mano sobre la pared. Fue algo muy tenue, pero con el silencio que reina aquí, se escuchaba con claridad.

— Yo también lo oí — dijo Hermione — pero no le hice caso, pensé que era alguna de las chicas respirando fuerte.

—E-eso vino después — dijo Lavender, interviniendo —, y era yo, porque ese animal me cubrió la boca y la nariz.

— Y a mi me cayó encima el otro — dijo Padma —, justo cuando me iba a levantar a ver qué pasaba, porque alcancé a escuchar ruidos.

Cgueo que ega yo — dijo Fleur —, a veces hablo dogmida, o hago güido con la boca.

— Hermione y yo si despertamos — dijo la pelirroja —, porque creímos que se trataba de otra broma de Fleur.

— ¿Broma? — preguntó Harry — ¿Y por qué creyeron eso?

— Larga historia — dijo Hermione —. Miren, cuando por fin nos acostamos, Lavender no dejaba de hablar, diciendo que se iba a desquitar, que no se iba a quedar de brazos cruzados, y otras cosas a las que ya no puse atención. Luego se quedó callada, creo que fue al ver que no le hacíamos caso. Entonces, se escuchó el siseo que describió Ginny, pero no hicimos caso. Luego, Fleur comenzó a hablar entre sueños, y pensé que estaba jugando, entonces me enderecé y en la penumbra, vi a Lavender que se agitaba bajo algo negro, y de inmediato le grité a Fleur que dejara las bromas, pero recordé que nosotras teníamos en nuestro poder la manta que iba a usar para embromarnos, entonces lavender sacó parte de la cabeza de esa cosa negra que la cubría, y vi que estaba haciendo esfuerzos por respirar, entonces grité, despertando a las demás, y fue cuando el otro lethifold le cayó a Padma encima. Buscamos rápido las varitas, pero en ese momento entraron Pansy y los profesores, quienes expulsaron por esa ventana a los lethifolds.

— Lo sabemos — dijo Harry —. Vimos a Pansy cuando llegó gritando ante la cabaña de los maestros, y por eso decidimos venimos a ver si estaban bien. Pero, ¿por qué estabas tan tarde allí, Pansy?

— Yo venía de la enfermería — respondió Pansy —. Me dieron algo para mi piel, que apenas está haciendo efecto, y me dijeron que tal vez tardaría, y que me fuera a dormir para ver si mañana ya estaba mejor. Y ya me dirigía a mi barraca, cuando alcancé a ver algo negro que se estaba "escurriendo" por la ventana de esta barraca, gracias a la luz de la luna que le da de lleno a ese lado. Me imaginé lo que era, y corrí a buscar ayuda.

— Y yo —, dijo Lavender dirigiéndose a Pansy —, pues, te lo agradezco Pansy, no estaría aquí si no hubieras ido por ayuda. Gracias, ojalá que pu-puedas per-perdonarme (snif) algún día…

Lavender dejó correr las lágrimas por sus mejillas, mientras Pansy la abrazaba. Al parecer, todo estaba perdonado y olvidado entre ellas.

— Bueno — dijo Ron —, pues gracias a eso la cosa no pasó a mayores. Pero no me dice por qué estabas abrazando al profesor Snape, Mione querida.

Hermione se sonrojó, sentía una gran vergüenza y no podía articular palabra. Entonces Harry acudió en su ayuda.

— Ven Ron, vámonos. Tal vez nos busquen para arreglar el problema de los lethifolds sueltos, puede haber más. Yo te explicaré lo que quieres saber, tengo una idea de lo que pasó.

Ron se dejó llevar por su amigo, no sin antes mirar significativamente a su novia. Hermione no pudo levantar la vista del piso, hasta que los chicos se retiraron.

— ¿Por qué no les dijiste nada amiga? — le dijo Ginny a la castaña —. Ron se fue muy enojado, lo conozco, tal vez le dure bastante antes que quiera verte otra vez.

— Sí Ginny, lo sé — contestó Hermione —. Es que… no me salieron las palabras, estoy tan avergonzada…

—Pues esperemos que Harry pueda hacer algo Mione. Ya sabes cómo es Ron cuando siente celos.

Mientras tanto, en su barraca Ron y Harry hablaban sobre el incidente, y el moreno se esforzaba por hacer comprender a su amigo que sus celos estaban infundados. Por fin, el pelirrojo pareció comprender mientras escuchaba de boca de su amigo lo que éste le había dicho a Ginny.

— …Y entonces me transformé frente a ella, cuando estaba a punto de embrujarme por besarla con la forma de Lupin. Cuando volví a ser yo, le dije que a todos los jueces nos obligaron a beber multijugos para cambiar lugar con algún otro juez, y que a ti te había tocado cambiar lugar con Snape. Tal vez Ginny se lo contó, y por eso creyó que eras tú cuando lo vio. Debes creerle Ron, ella te es fiel porque te ama.

Ron meditó un momento, y respiró hondo antes de contestarle a su amigo.

— Está bien Harry. Creo que ella me ha soportado más errores a mí. Me porté mal amigo, le pediré perdón en cuanto haya oportunidad. La amo Harry, y no la quiero perder.

— Así se habla amigo, y te aseguro que no la perderás. Ahora, vamos a la cama, no sea que nos busquen por lo sucedido.

Al otro día, Todas fueron llamadas al área de la fogata, para recibir un anuncio de parte de la directora Maxine.

— Queridas niñas, he sido enterada de una situación extraordinaria, que requerirá tomar acciones inmediatas para su seguridad. No entraré en detalles para no alarmar a nadie, así que solamente les pediré que preparen sus pertenencias, pues partiremos hoy mismo a Beaubaxtons, para continuar con su preparación para la gran final.

Un gran murmullo comenzó a sonar entre las filas de las chicas, el cual fue acallado de inmediato por la directora.

— Asimismo, por causas de fuerza mayor, les informo que tendremos un cambio en el jurado para ese día. Dos de nuestros jueces tendrán que volver a sus ocupaciones, pues se encargarán de darle solución al problema que hoy nos obliga a partir. Así que pronto sabremos quiénes serán los sustitutos, el día de la final.

Y así, las chicas regresaron a Beaubaxtons, a prepararse para la gran final. Al llegar, volvieron a sus dormitorios en el orden que tenían; Hermione con Luna y Pansy., a quien ya se le veia mejor; y Ginny con Padma y Lavender, quien esperaba su hora de partir. La directora Maxine fue a llamarla en persona hasta su habitación.

— Señorita Brown — le dijo seriamente —, he venido a comunicarle que esta era hasta hace un momento su hora de partir, pero he recibido instrucciones que cambian algunas cosas. No puedo permitir que siga concursando, pero tampoco se irá a su casa.

— ¿Eh? — dijo Lavender asombrada — ¿Cómo dijo directora?

— Digo que, gracias a sus amigas y al veredicto del jurado, usted puede quedarse a ver la final, y seguir conviviendo con sus amigas, si ellas no tienen inconveniente. Aquí le entrego de vuelta sus pertenencias mágicas.

Lavender se alegró mucho, y casi sale corriendo a ver a Pansy, mas la directora la detuvo un poco más.

— Sólo recuerde señorita, nada de intervenir con el concurso o esta vez tendrá que irse, ¿de acuerdo?

— ¡Sí, sí directora, me portaré bien! — gritó Lavender, saliendo hacia la habitación de al lado, y despidiéndose con la mano de Ginny y Padma. Las chicas sonrieron al verla irse.

En la habitación de al lado, Hermione, Luna y Pansy seguían desempacando, cuando Lavender entró como huracán, buscando a Pansy con la mirada. Nada más encontrarla, se abalanzó hacia ella, y la abrazó con tanta fuerza que la dejó sin aire por un momento.

— ¡Gracias Pansy, gracias amigas! — les gritó a las tres —. Ya sé que ustedes son las "culpables" de que pudiera quedarme, no importa ya si concurso o no. Lo que importa es que estaré con ustedes, y más contigo Pansy. ¡Gracias de verdad!

— Je, je, no hay de qué Lav… ¡UUUGGHHH! — alcanzó a decir Luna, antes de sentir el fuerte abrazo de Lavender, quien luego de darle otro abrazo a Hermione, regresó otra vez con Pansy y, tal vez llevada por la emoción del momento, le dio un rápido beso en los labios. Pansy se quedó de una pieza, al igual que su amiga, y ambas voltearon a ver a las otras dos, con el rostro colorado y sin saber qué decir.

— Er… yo no vi nada — dijo Luna haciéndose la desentendida —, ¿y tú Hermione?

— ¿Eh? ¡Ah, no, nada, no vi nada de nada! — dijo la castaña saliendo de la impresión.

— Esto… eehh, yo… pues… ya me voy… je, je, las–las veré en los ensayos… bueno, pues… a- ¡adiós! — dijo Lavender mientras se acercaba a la puerta, para luego salir rápidamente hacia su dormitorio. Pansy no salía aún de su asombro. Un sin fin de sensaciones revoloteaban por su cabeza en ese momento, y solo salió de su ensimismamiento cuando Ginny entró.

— ¡Hola! ¿Puedo pasar? — dijo alegremente, callándose al entrar y ver la cara de todas — Me imagino que Lavender ya pasó por aquí. ¿Y qué tal, está contenta?

— Bastante — dijo Hermione con un dejo de sarcasmo en su voz —. No te imaginas cuánto.

— Eh, bueno — dijo la pelirroja con algo de desconcierto —. En fin, lo que vine a decirles es que estamos llamadas a presentarnos en el gran salón en cuanto terminemos de instalarnos. Padma ya se adelantó, y yo solo vine a avisarles. Si ya están listas, vamos de una vez.

— ¡Sí, vámonos ya! — dijo Luna, tomando a Pansy de la mano.

— Eh, sí, sí, vamos — dijo Pansy en tono distraído.

— Oye Pansy, qué bueno que se te quitó el embrujo en la piel — le dijo Ginny —, ya te ves mucho mejor.

— ¿Eh? Ah, sí claro, gracias — le contestó la aludida mirando al vacío, mientras la rubia la halaba del brazo.

— Oye Herms — le dijo la pelirroja a su amiga en voz baja, mientras andaban por el pasillo —, ¿qué diablos le pasa a Pansy, le pasó algo con Lavender?

— Pues… en realidad sí — contestó la castaña también en voz baja —, pero no es lo que te imaginas. De hecho, creo que ni te lo imaginas.

Ginny se le quedó mirando, en espera de que continuara, pero Hermione le hizo entender a señas que le contaría en otro momento.

Al llegar al gran salón, vieron con asombro que todas las concursantes habían hecho grupos, y que mientras algunos ensayaban coreografías, otros ocupaban la pasarela, y otras revisaban las perchas de vestuario. Luna y Pansy estaban precisamente ahí, ésta miraba a la rubia sacar y colgar vestidos, y le preguntaba a Pansy cómo le lucirían. Más allá, cerca de la pasarela de modelaje, estaba Lavender, sentada mirando los ensayos de las demás, y giraba la vista de cuando en cuando hacia Pansy.

— Bueno, creo que yo iré a la pasarela — dijo Hermione —, ¿y tú amiga?

— Yo iré a lo del baile — contestó Ginny —, se ve divertido. Te alcanzaré en un rato.

Las amigas se separaron, pero mientras Ginny se dirigía al área de las coreografías, fue alcanzada por Pansy, quien aprovechó una distracción de Luna para ir a hablar con la pelirroja.

— Ginny, qué bueno que te veo — le dijo Pansy —, necesito hablar contigo. Tú eres la única persona que sé que podría ayudarme.

A Ginny le pareció extraña la petición de Pansy, pero igual asintió. Hablaron mientras caminaban de vuelta a donde estaba Luna, y durante el trayecto la cara de la pelirroja iba mostrando los grados de asombro que sentía ante lo que Pansy le decía. Finalmente, ambas voltearon a ver a Lavender, que miraba distraídamente el ensayo de pasarela que ejecutaba en ese momento Hermione asistida por Fleur; y asintió con la cabeza. Pansy le agradeció con un corto abrazo, y se fue a alcanzar a Luna, mientras Ginny se acercaba a la pasarela. Hermione terminaba su turno en ese momento, y Lavender se levantaba para irse.

— ¿Y bien? — dijo la castaña —. Te vi hablando con Pansy, y por la cara que traes, creo que ya sabes lo que pasó.

— Sí — contestó la pelirroja —, pero también sé lo que va a pasar.

Hermione puso cara de extrañeza, que se convirtió en asombro cuando su amiga la puso al tanto de lo que había hablado con Pansy.

— Bueno — dijo Hermione al fin —, si eso es lo que quiere, pues ayudémosla. Total, es su decisión.

— Cierto — dijo Ginny —, y nosotras no somos nadie para juzgarla. Anda, vamos.

Ginny se acercó a donde estaban Pansy y Luna, mientras Hermione iba en busca de Lavender. La pelirroja empezó a distraer a la rubia, cosa que Pansy aprovechó para retirarse y volver a su dormitorio. Al llegar, se sentó en la cama y esperó, mientras pensaba con cuidado cada palabra que iba a decir. Luego de un rato, llamaron a la puerta.

— ¿Pansy, estás ahí? — dijo una voz familiar desde afuera — ¿Puedo entrar?

— Claro, pasa — dijo Pansy, tomando valor en una gran bocanada de aire.