NOtas de autora: Hi! aqui con otro capi de este fic que ya pronto termina le quedan dos capis incluido el epilogo buhhh lo voy a extrañar es un fic muy querido, bueno espero que este capi les guste y va dedicado todas por su tiempo en que leen y agradezco a Ai midori por ayudarme con la corrección y darme ánimos siempre...
-Yo aún te amo- dijeron al mismo tiempo.
Ambos sintieron que el tiempo se paralizó. Una nueva sensación les invadió todo el cuerpo. No podían siquiera girar la mirada, todo era tan difícil, temían que lo que escucharon fueran mentiras, engaños de su maltratado corazón.
-Yo… Bueno…- Allen no giraba, pero en sus ojos se acumulaban las lágrimas.
-Moyashi, sólo por hoy, podríamos olvidarlo todo.
Kanda lo miraba de forma insistente, el albino sólo tiritaba. Todos esos sentimientos se arremolinaban en su interior.
-¿Comenzar de nuevo? Sabes que de igual forma tendremos que sentarnos a platicar.
-Algo difícil entre nosotros.
-Exacto- una risa verdadera salió de sus labios, algo que no había hecho hace un par de días.
-Suena cursi pero me gusta que sonrías.
-Esas palabras en tu boca no parecen reales, tú no eres así.
-¿Cómo crees que soy?
-Un bastardo, engreído, celópata, que no es capaz de decir sus sentimientos, pero que creo que me ama y me cuida al final de cuentas, y que yo también amo- sonrió girando su vista y chocándola contra la oscura de su esposo, sus miradas se conectaron no dejándose ir y se quedaron así por unos minutos.
Kanda se levantó acercándose a Allen, éste se sintió nervioso, todo su cuerpo estaba ansioso por diferentes situaciones. Entendía un poco más sus sentimientos, además sabía que no podría reprimirlos más. Tal vez sería buena idea olvidar todo por hoy.
-Kanda- susurró suavemente haciendo estremecer a Yu.
Allen se paró y ambos se miraron nerviosos sin saber qué hacer.
-Pienso que tal vez podríamos aceptar el regalo de nuestros hijos, a pesar de que hay muchas cosas por solucionar, creo que podríamos intentarlo de nuevo, si tú todavía me quieres contigo.
-¿Esto responde a tu pregunta?- Kanda lo tomó suavemente por el mentón rozando los labios rosados del otro, con los suyos.
Allen apretó la polera de Kanda sintiendo que con esa suave caricia todas las preocupaciones pasaban a segundo plano. Estaban latentes, pero abrió las puertas a que esos sentimientos bonitos que tenía dentro de sí lo invadieran, y que los buenos recuerdos se abrieran paso entre los recuerdos dolorosos.
-Quiero bailar contigo- propuso Allen.
Kanda lo miro extrañado.
-¿Recuerdas la primera vez que bailamos juntos?- sonrió con nostalgia.
-Sabes que recordar aquello me hace parecer como si tuviéramos 50.
-Pues yo lo siento muy lejano y necesito sentirlo cerca, necesito recordar porque me enamoré de ti, necesito recordar los sentimientos bonitos por ti- casi sonó a un reclamo.
Kanda sonrió ante ello.
-Cumpliré con tu capricho, pequeño Moyashi.
Allen se abrazó a él y Kanda pudo disfrutar de su calor. Entonces, Allen se separó y prendió el equipo de sonido pasando las emisoras hasta que encontró una de música suave.
Kanda lo miraba con una sonrisa.
Recordaba perfectamente aquella vez que lo obligaron ir al cumpleaños de Lenalee, fue arrastrado por amenazas de ella y jaloneado hasta ahí por Alma, que quería conocer al amor de su vida porque hacia un tiempo que no salía con alguien. Le debía algunas a Alma así que no tuvo más remedio.
Cuando llegó, se acomodó en un rincón observando todo y ahí lo divisó, al costado de un chico mayor de piel canela y cabello negro algo rizado. De alguna manera, no le causó gracia pensar que el chiquillo estuviera saliendo con alguien. Lo desechó al momento, no es como si le importara. Por ocurrencia de su amiga Lenalee, ella los jaló a ambos para presentarles.
-Mira Kanda, él es Allen, estamos en la misma aula y él es su primo Tyki- "así que es su primo" pensó, sintió cierta calma ante eso.
-Tú… ¿Por qué me tenias que decir el salón equivocado? ¡Eres un desconsiderado!
Esa vocecita irritante lo hizo estallar, de alguna manera le exasperaba ese tonito chillón.
-Tú eres el idiota que se pierde, Moyashi.
-Que no soy Moyashi, maldito desgraciado. Me perdí la clase por tu culpa- rabiaba el menor.
Lo admitía le daba gracia pero no lo demostraría.
-Hey Allen, ¿este chico te hizo algo?– Tyki siempre cuidando del menor.
-Deberías cuidarlo mejor y enseñarle a que se ubique, qué fastidio.
Se iba retirar pero una mano en su hombro lo detuvo, giró y era aquel tipo, lo miraba amenazante.
Se miraron por un tramo de tiempo. Después ambos se fueron y aquel tipo abrazó por los hombros a Allen, Kanda solo observaba. Ese chico que nunca se separaba del albino y éste siempre le sonreía cuando él hablaba; le molestaba y bastante.
-Así que éste es el chico que te gusta, Yu- sonrió de forma maliciosa a su amigo de infancia.
Kanda estaba tan absorto que no se dio cuenta cuándo era arrastrado a la pista de baile por Alma. Pero cuando lo notó, tenía en frente suyo a un muy sonrojado Allen, quien estaba por irse, pero algo le impulsó a tomarlo de la cintura con mucho cuidado y a pegarlo a su cuerpo sintiendo su calor entre sus brazos, sin despegar su mirada de la del albino. Para luego comenzar a mecerse suavemente al ritmo de la música.
-Yu, pero sí fuiste cruel por mandarme a otro lugar, estando tan cerca– vio aquel puchero. A pesar de ya eran adultos, su albino tenía aún ciertos gestos infantiles que él amaba.
-Ya cállate, pequeño.
-Que tengo más de 20, no soy pequeño.
Kanda sonrió ligeramente, apretando más contra sí ese delgado cuerpo que tenía entre sus brazos. Ambos se movían suavemente al ritmo de la música, y Kanda enterró su nariz en los mechones blancos de Allen, sintiendo tensarse. Acarició la espalda de su Moyashi, eran las mismas sensaciones de cuando bailó con él. Aquella vez, las mismas que sentía cada vez que lo tenía cerca, aunque en realidad parecía que se fortalecían más.
Su Moyashi tenía razón, tal vez había sido bueno recordar. Aquella vez fue separado por Tyki, quien ya no le gustó que estuviera manoseando a su primo, pero tenerlo así de cerca no lo había podido evitar.
-Hey Kanda, estamos paso a paso. No te apresures.
-¿Qué fue con lo de Kanda, eh?
-Pues, si tú me llamas Moyashi yo te llamo Kanda- se colgó de su cuello y lo permitió.
Se detuvieron y se admiraron, terminando en un beso más profundo y Kanda apretando deliciosamente el cuerpo de Allen.
El albino podía sentir ese amor y esa pasión renacer. Todas esas emociones que sintió despertar desde que se conocieron. Todos eso pensamientos cursis y maldiciones a aquel chico guapo que lo mandó a buscar otro salón. Toda esa sensación cuando por primera vez Kanda lo sujetó de la cintura y él del hombro para bailar. Sonrió en medio del beso separándose, por fin podía recordar esas cosas. La curiosidad le picaba.
-¿Por qué bailaste conmigo en el cumpleaños de Lena?
-Creo que ya lo sabes, aunque en ese momento era tan idiota que no lo noté.
El albino rió suavecito, y Kanda lo miraba con deleite.
-Dime por qué me mandaste a otro salón- de nuevo hizo a ese adorable puchero.
-Ya no importa.
-Quiero saber qué tan bastardo eras para hacerle eso a un chico tierno y lindo como yo.
Kanda lo miró sorprendido.
-¿Crees que no soy consciente de cómo me veo?
-Por eso puedes manejarme a tu antojo- rió con picardía y cierta lujuria, acercándolo a su cuerpo de nuevo. La mirada iluminada de Allen se oscureció.
-¿Qué pasa?
-Sólo que tengo miedo de cómo acabe esto.
-Sólo déjate llevar por ahora-
-Pero tendremos que…
-Por ahora, sólo somos nosotros dos, sólo siente.
Yu besó sus cabellos, lo abrazó para después acercarse y besarlo, moviendo suavemente sus labios por los rosados del otro. Después, lamió el contorno y metió su lengua, saboreando todo el interior. Con una de sus manos empujó la cabeza de Allen haciendo el beso más profundo. Éste sólo se dejaba llevar, olvidando sus miedos, devolviendo con igual ansias.
Allen estaba con las mejillas encendidas, y algo agitado por aquel beso. Kanda se iba acercar al otro, pero éste se alejó con una sonrisa.
-Tengo hambre.
Kanda rió por aquello.
-Yo tengo hambre de otra cosa y tú sabes de qué.
-¡Um, pervertido! Controla tus hormonas.
-Las he controlado lo suficiente, más de 2 años.
Allen abrió sus ojos. Sabía que Kanda no había tenido una relación formal, pero pensó que de vez en cuando tendría algún encuentro con alguien.
-Pensé que tú…
-Sólo soy obsesivo con el sexo contigo, no me importa acostarme con alguien si no eres tú.
-Yo…- tenía que decirle que él tampoco lo había hecho con alguien.
-No importa, Moyashi- Kanda pasó por su lado -Ven acá idiota, vamos a comer.
Allen, mordiendo su labio inferior, lo siguió.
-¿Por qué estamos en tu habitación?
-Porque no estamos en casa, no hay cocina, es obvio Moyashi.
-No me explicas por qué- su voz se cortó cuando dentro de la habitación de Kanda había un carrito lleno de alimentos y vinos entre otros afrodisíacos.
-Parece ser lo único que hay de comer, y no nos recibirán la llamada, cortesía de tu primo.
-¿Tyki?
-Así parece.
Allen sonrió ligeramente y tomó la mano de Yu, quien sorprendido ingresó a la habitación junto con él. Hizo que Kanda se sentara en el suelo y le dio un suave beso, y comenzó regar por el suelo la comida.
-Hey Moyashi, ¿tienes idea de lo que estás haciendo?
-Bueno, ya que no podemos estar en campo abierto y no quiero comer en la cama ¿está bien aquí, no?
Kanda simplemente asintió ayudándolo y haciendo que Allen se sentara sobre su regazo, para poder así besarlo y acariciar sus piernas. Mientras lo hacía, se separaron y Allen se sentó, apoyándose en Kanda, éste lo envolvió con uno de sus brazos comenzando a comer las frutas. A Kanda no le gustaba, pero sólo con ver que Allen se lo ponía en su boca y luego lo acercaba a la suya no podía negarse.
Terminaron de comer entre besos y caricias. Ambos se recostaron en el piso mirando el techo, Allen acercó su mano a la de Kanda y las entrelazó. Éste sólo sonrió de medio lado apretando más la mano de Allen.
-Kanda, ¿recuerdas nuestra primera cita?
-¿Cuál? ¿La verdadera o la que caímos como idiotas engañados?
-Hey no hables así, que le debemos mucho a nuestros amigos.
Allen se apoyó en su pecho y lo observó. Kanda acarició sus mechones blancos que caían por el rostro.
-Sí, les debo mucho.
Y definitivamente así era, porque si ese día no hubiera caído en la trampa de Alma y su Moyashi en la de Lenalee, no habrían llevado más allá su relación. Esa tarde, cuando lo vio no estuvo seguro si era una bendición o una maldición, pero al terminar el día supo que algo había nacido entre ellos.
-¡Hey! Tú, pervertido, me querías llevar a la cama desde ese momento y yo no lo entendía.
-Como adoraba lo tierno y dulce que eras.
Rodó por el piso quedando sobre Allen, quien sólo sonrió invitándolo. Kanda no desaprovechó la oportunidad y lo besó de forma lenta mientras con una mano acaricia su rostro y con la otra se sostenía para no aplastarlo por completo. Rompió el beso y comenzó a descender moviendo su lengua por toda la mejilla y por su mentón para comenzar a besar el cuello. Allen dirigió su mano al cabello de Yu desatándolo, acarició los sedosos mechones de cabello riendo porque le provocaban cosquillas.
-Esa mirada me recuerda a nuestra primera vez.
Allen sonrió.
-Eres un pervertido, sólo tenía 15 años y tú ya querías hacerme cosas pervertidas desde la primera cita.
-No te las hice, date por satisfecho.
-Hey, no lo estás negando.
-En verdad quería romper esa ropa delgada que te cubría, quería tenerte debajo de mí
Allen se sonrojo.
-¿Y ya no quieres?- se atrevió a preguntar.
-Es lo que más quiero ahora aparte de que…
-No digas nada- sonrió- Pero siempre tratándome como si fuera de cristal.
-Siempre parecías tan inocente y con esa mirada.
-Yo fui el primero en besarte.
Kanda sonrió ante aquel recuerdo. Era cierto, a decir verdad, Allen lo había besado primero. Ponía excusas tontas y terminaba yendo al colegio al que prometió no regresar y ahí lo veía. Terminaba llevándolo a su casa y Allen se negaba. Después termino dándole clases de matemáticas y ni él mismo sabía por qué, ya que lo que le pagaba no era la gran cosa. A veces caminaban lado a lado cerca de la casa del albino, pero ese día habían peleado infantilmente y de ese mismo modo Allen caminó, pero unos tipos quisieron robarle, lógicamente el chico no se dejó y golpeó al tipo que le había dado una nalgada diciéndole que parecía nena.
Pero como eran cobardes quisieron golpearlo, y quién sabe qué más hacerle entre varios. Así que no lo soporto más, lo ayudó, y terminaron algo moreteados. Él, además, con el labio roto.
Estaban en la escalera cerca a la plaza de la ciudad, Allen compró gasa y desinfectante, y le limpio la herida. Al principio no se dejaba, pero cuando se encontró con esos ojos no pudo evitarlo y el chico albino posó sus labios sobre los de él tímidamente.
-Eso no cuenta, sólo era una caricia.
Allen hizo un puchero.
-Te molesta que haya sido más desinhibido en mostrarlo, es que eres un amargado- cruzó sus brazos.
-Vamos a ver lo qué este amargado puedo hacerte.
Lo besó con más pasión, mientras sus manos se paseaban por el contorno. Se hizo espacio entre las piernas de Allen y éste le correspondió con igual devoción, pasando sus brazos por su cuello, sucumbiendo a su deseo y sentimientos.
-Te quiero Yu.
-¿Sólo te quiero?
-Te amo, Bakanda.
-Moyashi…
Su besó se intensificó y Kanda suavemente subió la polera de Allen, éste lo miro sonrojado.
-Quiero que continuemos. Sólo hazlo, Yu.
Kanda lo observó un tanto sorprendido. En realidad no pensaba llegar más lejos, pues Allen había rechazado ser tocado tantas veces. Se sintió como la primera vez, porque, a pesar de haber tenido muchos sueños eróticos con Allen, cada uno más caliente que el anterior; nunca se había acostado con alguien. Así que, cuando lo tuvo por fin debajo de sí, tiritando nervioso y algo asustado, por un momento no supo qué hacer pues temía asustarlo.
Los sentimientos de Allen siempre fueron puros y transparentes, no quería hacerle daño, pero ahí lo tenía: temblando, dispuesto a entregarse a él. Eso le complacía porque él mismo se lo había pedido, "demuéstrame que de verdad me amas". El chico se acercó y lo besó. Él se encargó de llevarlo a su recamara y recostarlo en la cama. Por un momento pensó en levantarse y no continuar, su futuro amante era muy joven y si el padre del chico quería, podría denunciarlo por violación o algo así.
-¿Yu, no te gusto?- preguntó tímido, pudo ver en esos ojos tristeza.
Sonrió, nunca había pensado que aún existieran personas tan hermosas y tiernas.
-Me encantas- susurró en su oreja haciéndolo temblar y la habitación, se llenó de suspiros de ambos mientras se entregaban por primera vez al deseo.
-¿Qué pasa Yu? ¿Estás pensando en alguien? Tienes una mirada y sonrisa pervertida- esbozó un puchero, el Bakanda ya estaba caldeando el ambiente y se atrevía quedarse mirando la nada con una mirada y sonrisa pervertida.
-Sí.
-¿En quién?– cruzo sus brazos sobre su pecho.
Kanda sonrió satisfecho. Sabía que su Moyashi podía ser un tanto celoso a veces, así que sólo separó los brazos para sorpresa de Allen y alzó su polera.
-Hey no.
-Pensaba en nuestra primera vez.
Allen quedó con los ojos abiertos.
-¿Tú no habías estado con nadie tampoco?
Kanda evitó sonrojarse, así que miró a otro lado.
- No idiota, ya te dije que sólo te deseo a ti, y no había deseado a otro chico o chica por más que se restregaran en mi cuerpo, hasta pensé que era frígido.
Allen estalló en una carcajada.
-¿Te da risa? Conocerás la ansiedad de mi amigo por entrar a ese lugar
Allen calló de repente sonrojado.
-No digas cosas pervertidas así y sólo bésame.
Y así lo hizo. Lo besó con más confianza, había roto el hielo y habían alejado de sus mentes todo lo malo que habían pasado con aquellos recuerdos.
Rompieron el ansioso contacto. Agitado, el oriental se paró ayudando a Allen a hacerlo. Se miraron confirmando que ambos querían que sucediera. Kanda, tratando de calmarse, retiró la polera delgada que traía debajo de la anterior "mucha ropa ", pensó Yu; de Allen quien se sonrojó por el escrutinio de su pareja. Kanda lo tomó de la mano y lo arrastró hacia la cama matrimonial que debieron haber ocupado.
-Eso fue cursi para ti- sonrió con ternura Allen dejando que el cuerpo de su esposo lo cubriera por completo, la adrenalina quemaba su sangre.
-Aprovecha, sólo por hoy.
Repartió besos por el rostro del menor y éste se sentó, ayudándolo a quitarse la playera. Se abrazaron y cayeron sobre la cama mientras se besaban con mucha pasión, Allen profundizaba el beso mientras Yu paseaba sus manos por los contornos sintiendo esa suave piel que tanto había anhelado en este tiempo. Ambos se miraron y cada uno sonrió a su modo, tal vez un futuro mejor les esperaba.
Los besos y las caricias se intensificaron. Kanda lamía uno de los pezones de Allen mientras éste acariciaba su espalda y sus cabellos, abandonándose al placer y a los sentimientos que se arremolinaban. Kanda descendió besando todo su abdomen. Había esperado mucho para esto, pero cuando llegó al ombligo y el menor se arqueó, comprendió que si seguía tan solo un poco más no podría detenerse.
-¿Estás seguro?
Allen entreabrió sus ojos. Para Kanda era un imagen muy erótica, tenía a la persona que más amaba totalmente sonrojado, con los labios entreabiertos y con una respiración agitada, junto con alguna gotas de sudor resbalando.
-Claro que sí, no importa si mañana no…
Kanda lo calló con sus labios.
-Si tú estás seguro de que no te arrepentirás, es suficiente.
-Está bien, yo también quiero estar contigo- esa suave sonrisa tierna y dulce le daba calma y a la vez despertaba más su pasión.
Sin esperar más, desabrochó el pantalón del menor, jalándolo y sacándolo, para seguir con la ropa interior, lo observó quedándose quieto.
-¿Ya no te atraigo tanto?- preguntó Allen de una forma provocativa, pasando una de sus manos por todo su pecho y a la vez dando un ligero gemido con el nombre de Yu.
-Pero qué dices Moyashi -"nunca había visto algo tan hermosos y erótico"- Hacía tiempo que no te tenía desnudo a mi disposición- susurró en un oído.
Allen se aferró a su cuello y lo atrajo a un beso corto, ambos con sonrisas picaras- No es cierto, te colaste mientras me daba un baño.
-Sí, pero me dejaste con las ganas, pero hoy de aquí no sales- le dio una pequeña lamida en su mejilla haciéndolo hervir en pasión.
-Yu… tómame ya.
-Tranquilo.
Se besaron más profundamente mientras se daban un abrazo. Kanda descendió sus manos hasta llegar a los muslos tocándolos con descaro, apretándolos, sintiendo esa suave piel erizarse al contacto. Metió su mano entre ellas logrando hacer un campo y flexionándolas para mayor comodidad. Allen mordió su labio inferior dejándose hacer todo lo que Kanda quisiera, había extrañado tanto esas sensaciones en su cuerpo.
Kanda también lo miró con hambre y algo de desesperación, hacía mucho que no estaba con Allen. Las últimas veces que lo hicieron era en sus últimos días de relación, ese recuerdo les entristecía pero prefirieron cambiarlo por su primera vez, aunque en aquellos tiempos ninguno era tan desinhibido, sobre todo Allen.
-¿Recuerdas cómo temblabas entre mis brazos la primera vez?
-Era un niño y tú un aprovechado- gimió bajito cuando Kanda toco su entrepierna, volvió a gemir más su nombre cuando sintió la lengua del otro en ella.
Su mente se fue de la realidad, concentrándose en sentir placer absoluto. Sólo atinó sujetar los cabellos de Kanda y con la otra mano agarró las sábanas de la cama.
-Sí, eras tierno y dulce - volvió a lamerle, pronto llegaría al orgasmo, así que se separó y lo observó de nuevo, la sola imagen lo excitaba más.
Allen estaba envuelto en la nube de placer que sentía, respirando agitadamente por las caricias. No sintió cuando Kanda abrió más sus piernas y se posicionaba entre ellas, sólo emitió un grito de dolor cuando el otro intento entrar, se separó.
-Idiota, sabes que tú debes…
Kanda no comprendía. Se había sentido muy excitado, así que supuso ir a la siguiente fase, después de todo Allen no había dejado de tener intimidad con Lavi así que pensó que no era necesaria la preparación. Pensar en eso le molestaba y más pensar que todo el recorrido que había hecho con su boca en la piel de su albino había sido recorrido por otro. Pero ahora, al ver ese rostro de miedo y con lágrimas se sentía mal, supuso que de todas maneras necesitaba un poco de preparación por los meses que no había tenido intimidad con alguien.
-Lo siento, supongo que por lo meses que…
Allen seguía llorando. Se maldijo, se acercó y lo abrazó limpiando sus lágrimas.
-Fui un idiota, olvidé que eres -"lo mejor que tengo en esta vida, y tan frágil"- Me dejé llevar, mi dulce Moyashi.
-Tú sólo piensas con eso. Creo que ya se me fueron la ganas- hizo un puchero, estaba sonrojado.
-Hey, no puedes dejarme así.
-Fuiste muy bruto, no pienso seguir sólo porque quieres un revolcón.
-Sabes que no es así.
Allen lo miro con duda limpiando sus lágrimas.
-En serio, pareces un niño pequeño.
-No soy ningún niño pequeño y porque ya lo hayamos hecho no significa que…
-Shh…
Allen iba replicar, pero ese dulce beso y las caricias en su espalda lo relajaron, cerró los ojos dejándose caer en la cama. Kanda sonrió de nuevo, acarició toda la piel a su disposición, dándole tiernos besos en sus labios para transmitirle lo importante que era para él y lo masturbó haciendo que Allen cayera en esa nube de placer. Ensalivó sus dedos, mientras Allen trataba de respirar y apretaba las sábanas.
Kanda descendía hasta besar y dejar marcas en los muslos del menor, deleitándose. ¡Vaya que había extrañado poder tocarlos de esa forma!, sintiendo la suave y apetecible que era la piel en esa zona y lo firme que estaban sus músculos. Abrió y estrujó sus glúteos, metiendo sus dedos entre ellos, acariciando el contorno para meter un dedo. No pensó que apretara tanto pero la ligera mueca de dolor que fue reemplazado por placer le hizo preguntarse algo: ¿Acaso el menor no había tenido sexo con Lavi antes?
Metió el segundo y Allen dio otro gritillo de dolor:
-Ve más despacio por favor.
Kanda le dio un beso y comenzó besar su cuello.
-Por supuesto, fui un bruto, hace tiempo que no lo hacíamos.
-Claro… Ya se siente mejor-Kanda metió el tercero, y estaba punto de perder la cordura por el calor y la forma exquisita en que sentía el interior de Allen. Había olvidado lo bien que se sentía-¿De todas formas, no estás tan acostumbrado?
-Claro que no, si hace más de dos años que no tengo relaciones- se calló.
Kanda sacó sus dedos y lo miró en pregunta, Allen enrojeció y sacó la almohada debajo de su cabeza cubriéndose con ella.
-Habla moyashi.
Negó con la cabeza.
-Que me respondas-pidió tratando de calmarse.
-Está bien, yo… ¡Demonios! ¡Que no se te suba el ego!, yo no he tenido relaciones con alguien más, tampoco con Lavi, nunca pude.
Kanda relajó sus facciones y algo en su interior se calmaba, lo hacía sentir feliz. Sacó la almohada, miró los ojos cristalizados del otro y sus mejillas enrojecidas.
-Entonces, siento haber sido tan bruto- le dio un suave beso - Déjame prepararte como es debido.
Y mientras lo besaba con amor seguía dilatando la entrada de su amante. "Sólo eres mío, mi Moyashi". Se sentía feliz de que el otro no haya podido estar con alguien más. Terminó de prepararlo y sacó sus dedos. El momento había llegado. Rompieron el beso, y Allen se removía un tanto inquieto.
-Sólo hazlo Yu... A pesar de todo te amo.
El pelinegro asintió y besó su frente, dejó que Allen lo abrazara para sostenerse y él alzó las piernas albinas en sus hombros. Entró en él de un golpe, sintiendo entre sus brazos como Allen se arqueaba, había olvidado lo flexible que resultaba el Moyashi en ese tipo de situaciones. Sonrió con algo de malicia, atrayéndolo haciendo que se sentara sobre su miembro, sintiendo cómo éste era apresado deliciosamente. Allen se aferro a él, envolvió la cintura de su esposo con sus piernas y el cuello con sus brazos. Kanda sintió esos suaves arañazos en su espalda, eso sólo aumentos su deleite.
Allen al principio sintió un poco de dolor, pero con cada movimiento de las caderas de Kanda se perdería en algún lugar distante donde solo estaban él y Yu, amándose, sintiéndose uno. Había extrañado tanto sentirse de esa forma, amado y deseado con la única persona con la que podía compartir un momento tan intimo. Comenzó a llamarlo al sentir la pasión desbordarse, Kanda había tocado aquel punto que lo llevaba a las nubes. Arqueó de nuevo su espalda y recordó algo que le gustaba a Yu. Con una ligera sonrisa arqueó su espalda todavía más y aprovechó para contraer sus músculos internos y pudo escuchar aquel gemido fuerte y ronco de la garganta de Kanda. Y a la vez cómo éste lo abrazaba de forma posesiva.
Sentía que pronto llegaría al orgasmo, así que recostó a Allen y siguió embistiéndolo un par de veces más hasta que emitió el último gemido con el nombre de su albino al mismo tiempo que éste gritaba de placer su nombre.
-Moyashi- acarició sus mechones blancos con ternura.
Allen aún agitado, recostó su cabeza cerrando sus ojos, calmando los latidos de su corazón. Sonrió, había extrañado mucho sentir esas sensaciones después de estar con la persona que amaba.
-Yu, aún tenemos cosa en que pensar.
-Shh, no arruines el momento.
Kanda estaba más feliz que nunca, había extrañado horrores volver con su Moyashi.
-Umm pero aún no está todo solucionado.
-Pues yo creo que sí.
-Claro que no.
-Entonces por qué te entregaste a mí de nuevo.
Allen se sonrojó y le dio la espada, causando una risa en Kanda, siempre tan tierno su Moyashi.
-Idiota Yu, tu sabes por qué, simplemente quería hacer el amor contigo y ya.
-¿Por qué me mentiste?
Allen volteó, cubriéndose con la sábana como una oruga.
-Sabes que una sábana no se interpondrá si te quiero tomar de nuevo.
-Como si lo fuera permitir.
-Si quieres lo intentamos, mi Moyashi.
Se puso sobre él y ambos sonrieron, pero Allen hizo una mueca de falsa molestia.
-Yu, creo que con una vez fue suficiente.
-Eso dices tú, pero he tenido que aguantar las ganas de poseerte cada vez que dormíamos juntos- besó su cuello- Déjame tomarte otra vez.
Allen sintió su cuerpo estremecer, pero se sentó,
-No, necesitamos aclarar muchas cosa y creo que ya hemos estado en la nube por mucho tiempo- dio un suspiro, temía que ése hubiera sido el último momento bonito con Yu.
De pronto sintió que Kanda se sentaba, pero se posicionaba detrás de sí, no pudo detenerlo porque él mismo se sentía bien. Se dejó envolver por los brazos de Yu enlazándolos con los dedos
-Dime ¿por qué?
Kanda no contesto.
- ¿Por qué te obsesionaste conmigo? ¿Por qué eras tan celoso? Yo nunca vi a otra persona que no fueras tú.
-Lo sé, tus ojos, siempre me miraban de esa forma cálida y sincera, diferente a como mis padres se miraban-dio un suspiro, iba deshacer el abrazo pero Allen no lo dejó.
-Abrásame, Yu.
El otro dio una sonrisa.
-Bien, al principio pensé que era sólo por protegerte, porque eras muy inocente y había muchos que te miraban de una forma que… Demonios, no podía aguantarlo. Me gustabas y mucho, y esa apariencia frágil, cada vez que te ibas pensaba que alguien podía hacerte daño.
-Yu, a mí me gustaba que me cuidaras pero eso se salió de las manos. Al principio pensé que era como Tyki, aunque creo que también era algo celoso.
-Pero él nunca tocó el pecado con sus manos.
Allen giró la vista interrogativo.
-Yo te hice mío y no podía imaginarte con otro ¿lo entiendes? Primero fue sólo una forma de protegerte pero después todo se fue al carajo y enloquecí.
-De celos- terminó el albino, mordió su labio inferior- Yo tuve algo de culpa en todo.
-Si ser tan llamativo naturalmente, pues entonces tienes toda la culpa- lo estrechó entre su brazos- Ahora lo único que quiero es tenerte así, entre mis brazos y que ningún malnacido se acerqué a ti o nuestros hijos-"quiero protegerlos, daría lo que fuera por poderte tener así siempre".
-Eso no se puede Yu, yo al final y al cabo tuve que aprender cuidar de mí y cuidar de los niños, aunque creo que sólo les he hecho daño.
-Idiota, yo tuve la culpa, aunque a pesar de eso no pienso dejarte ir.
Allen volteó y se besaron con dulzuras, el albino se soltó de una mano y acarició el moretón que Yu tenía, ya no se notaba tanto pero aún estaba ligeramente morado, le dio un beso ahí.
-Siento el golpe, creo que tienes derecho a devolvérmelo.
-Prefiero cobrármelo de otra manera- le dio una mordida en su cuello.
Comenzó acariciar todo el pecho del menor y a repartir besos por todo el cuello, presionó uno de sus pezones haciendo emitir suspiros de placer a Allen.
-Me gusta los sonidos que haces con tu boca, Moyashi.
-Pervertido- susurró mientras dejaba que las manos de Yu lo acariciasen y él se aferró con un brazo al cuello de Yu.
-Bien que te gusta.
-Pervertido Bakanda.
-Soy tu esposo después de todo.
Allen abrió los ojos y se soltó de Kanda, éste algo confundido dejó las caricias.
-Yu hay que hablar seriamente antes de seguir.
-Está bien, luego continuamos.
-Eso no lo sabemos.
Kanda suspiró.
-Está bien, ¿qué quieres saber?
-Bueno ¿qué haremos?
-Es obvio, vamos a volver y celebrar el cumpleaños de nuestros hijos como se debe, después de tener una buena reconciliación hasta quedar satisfechos. Creo que podríamos aprovechar nuestras vacaciones mejor de lo que hasta hora lo hemos hecho y romper el papel de divorcio y luego aprovechar el tiempo…
-¡Bakanda! Sabes a lo que me refiero.
-¿Qué se te hace difícil?
-¿Cómo qué?
-Habla.
-Bueno idiota, no podemos volver así, es decir yo... te amo y todo eso, pero no estoy seguro, no lo sé, yo también te he decepcionado.
-Que mantuvieras una relación con Lavi no importa, tú sigues siendo mío- sonrió con malicia- Tuve que desvirgarte por segunda vez.
El rostro de Allen se coloreó, lanzándole un almohadón.
-Yu idiota, cállate, ya no soy virgen, tú mismo te encargaste de eso hace bastantes años.
-Y fue un placer hacerlo.
-Cállate- el adorable color en sus mejillas no se iba de él.
-Pero Kanda, no sé si puedo volver contigo.
Eso hizo que el semblante de Kanda se pusiera serio. Respiró profundo para no tomar ese delgado cuerpo y estrellarlo contra la cama y hacerle el amor hasta que entendiera que sólo podían estar con él.
-¿Por qué demonios no? ¿Acabamos de hacerlo no?
-Sí, pero... No lo sé, no están fácil.
-¿Me amas o sólo fue sexo?
Allen se molestó.
-Claro que te amo idiota.
-¿Entonces?
-Pero no puedo perdonare, es decir, te perdoné pero no puedo olvidar y siempre sentiré miedo de que hagas algún tipo de... No sé, siempre sentiré que me mandas a seguir, temo que vuelvas a ser posesivo, celoso, tanto hasta llegar al punto de…- sus lagrimas lo traicionaron y eso calmó los ánimos de Kanda, no podía verlo llorar.
Lo abrazó de nuevo y tomó su rostro dándole un beso suave en los labios.
-Tenme un poco de confianza, no voy a lastimarte ni a ti ni a los niños, es difícil de creer cuando caí en esa locura y golpee a tu paciente y aquellas veces que te tomaba por la fuerza.
-Eso no es del todo.
-Te manipulaba, no es fácil, pero no lo voy a volver a hacer y lo de Lavi, es sólo que sentí que te estaba lavando el cerebro.
Allen agachó su mirada.
-Lo siento, debí contarte que Lavi me seguía pero de cierta forma me había acostumbrado y quería evitar peleas, pero él era muy insistente. En cierto modo, tienes razón estaba logrando confundirme.
Kanda se sorprendió, lo iba soltar pero Allen se volteó arrodillado frente a él. "Tan deseable e indefenso".
-Es sólo que sentía miedo, yo no siento nada por él, es más, me confundí porque sabía en el fondo que nunca te dejé de amar pero no quería salir lastimado.
-Yo tampoco te quiero dejar ir, Yu.- soltó, y Kanda dio un suspiro cansino.
-Sabes que te contradices ¿no?
-Sí, pero así es el amor supongo.
-¿Qué propones?
Allen pareció meditarlo.
-También debemos pensar en nuestros hijos, ¿tú crees que cuando crezcan nos juzguen?
-No lo sé- él también temía que lo juzgarán cuando crecieran.
-Entonces lleguemos a un trato- Allen extendió su mano, Kanda se iba burlar pero al ver el semblante serio, cerró el trato con un apretón de manos para luego atraerlo hacia él y besarlo de forma apasionada.
Después del beso la caricias hicieron presencia, que mejor manera de cerrar el trato haciendo el amor pensó Allen. "¿Pero cuál trato? Aún no hemos acordado nada", pensó alarmado, sin darse cuenta ya estaba de espalda a Kanda abrazando la almohada, dejando que su esposo disfrutara de todo lo que su cuerpo dejaba al descubierto. Kanda estaba sobre él, olfateando sus cabellos para después lamer y morder el lóbulo de su oreja. Allen giró el rostro y juntaron sus labios en un beso, quiso girarse completamente pero Kanda hizo más presión con su peso, sacándole un jadeo.
-Déjame disfrutarte como es debido- comentó extasiado de tener totalmente sumiso a su Moyashi ofreciéndole una agradable vista.
Allen sonrojado, se limitó a acomodarse mejor sobre las almohadas, abrazándolas y aferrando sus manos a ellas, había decidido sólo disfrutar de lo que su esposo le hiciera.
Gimió al sentir cómo su esposo lo acariciaba por todas partes. Debajo de él estaba la otra almohada haciendo que su cadera se levantase para gusto de Kanda, los beso húmedos recorrieron toda su espalda y él sólo se perdía en las sensaciones de placer y en el agitado movimiento de su corazón, era inmensamente feliz.
Luego, Yu siguió descendiendo hasta llegar a la espalda baja y hacer algunas succiones haciendo que gimiera aún más. Sintió las fuertes manos de su esposo masajear sus glúteos, haciéndolo retorcerse de placer, esas manos parecían disfrutar de su piel porque recorrían todo su cuerpo una y otra vez. Ese pensamiento lo sonrojó más y apretó fuertemente las sabanas, sintió un par de mordidas en sus nalgas y luego en sus muslos, solamente pensaba en el placer que sentía y no en lo vergonzoso de esa posición y si no era vergonzoso. Kanda acomodó más las sábanas y la almohada para que su parte trasera quedara levantada y a disposición suya, sólo enterró su rostro en el colchón gimiendo audiblemente.
Lo estaba preparando para lo que venía, pero más parecía que Kanda disfrutaba hacerlo porque sabía que ya estaba dilatado por la actividad anterior. Una vez, sólo disfruto de todo, lo sintió entrar lentamente, ya no dolía, sólo podía disfrutar del momento. Lo sintió dentro de él, entrando y saliendo, y todo su calor sobre él mientras besaba su cuello y sus brazos lo envolvían deliciosamente, eran uno y encajaban perfectamente.
-Bien, tú, maldito Bakanda pervertido, ¡te diré cuál es el trato! -gritó más furioso consigo mismo por haberse dejado llevar otra vez y no haber quedado en un acuerdo en el asunto.
"Tú tienes la culpa por verme con esos ojos de niñito indefenso"
-Sólo diré que te veías violable.
-Bien, que si no acordamos esto se queda acá y tendrás que usar tu amiga mano para calmarte- suspiró frustrado abrazando la almohada, porque cierta parte le dolería si se recostaba boca arriba.
-¿Te duele?
-Idiota- pensándolo mejor, usaría a Yu de almohada. Así que con algunas molestias terminó recostando sobre el pecho de Kanda.
-Bien, te diré: No quiero más gente siguiéndome por tus órdenes, ni escenitas de celos, ni que me controles con quién salgo, que no es como que salgo un motón.
-Déjame decirte que bien sabes que lo de celos no se me quitará tan fácilmente- observó el rostro contrariado del otro- Pero no habrá gente investigándote - prometió sinceramente, y vaya que le costaba.
-Tampoco me hagas escenitas.
-Hey si te miran como si te fueran a almorzar.
-El único que voy a dejar que me almuerce eres tú y lo sabes.
-Pero si algún patán…
-Si algún imbécil intenta hacerme algo, dejaré que lo dejes sin descendencia, lo prometo.
Kanda sonrió con malicia.
-Pero quiero que te calmes si nos encontramos… No sé, con alguien y si me coquetea un poco…
Kanda enarcó una ceja.
-No es que me guste, pero tampoco puedes golpear a mucha gente, sabes no a todos les gustan los hombres.
-No importa.
-Si me hacen alguna proposición indecorosa tienes mi permiso de romperle la cara.
-Está bien, ¿es decir que bajo tu autorización?
-Sí, ¿algún problema?
-Manipulador, entonces quiero que mi amigo de allá abajo se sienta querido seguido.
Allen enrojeció.
-Digo, si no puedo calmar estrés matando a esos desgraciados.
-Pues, a tu amigo le gustará, pero a mi trasero no. Idiota, duele cuando es sexo maratónico, además recuerda que tenemos hijos.
-Podemos perdernos una vez al mes.
-Está bien, pero quiero que salgamos en una cita antes y me convenzas.
-Quieres que sea cursi.
-¡Hey, que se conquista todos los días! No hagas que me arrepienta- susurró un tanto triste.
-¡Joder, está bien!
-Tienes que dedicarle tiempo a los niños.
-Claro que lo haré idiota, debo cuidar de ellos también.
-Tampoco seas celópata con ellos.
-Como digas, querida esposa...
-Tengo miedo de lo que dirán- Allen ocultó su rostro en el cuello del otro.
-Ya, Moyashi- acarició sus cabellos y lo estrechó entre sus brazos.
-¿Crees que nos odien?
-No seas idiota- pero él mismo temía ello.
- ¿Y en el futuro?
-Haremos todo para que olviden o por lo menos toda la felicidad que tendrán será mayor a sus lágrimas.
Allen sonrió, se sentía bien con Kanda, cuidado y protegido, y que a su lado no podía pasar nada malo.
-Prometo no golpearte de nuevo- mordió su labio inferior.
-Me lo merecía, igual y me cobrare contigo, en la noche de nuestro aniversario.
Allen lo observó sonrojado, pero asintió.
-Porque el día será para los niños.
-Exacto- murmuró Kanda mientras acariciaba el rostro del otro y éste sonreía entre las caricias.
Y así cómo estaban se dejaron llevar por el sueño, dejando sus mentes viajar a un futuro feliz.
Notas finales: Holas espero no haber tardado tanto con este capi, bueno que mas puedo decir , me gusto escribir este capi ya que al fin estos tontos se se reconciliaron...y el siguiente capi cerraremos historias y el siguiente sera el epilogo. Muchas gracias por leer y por dejarme sus comentarios , espero que este capi hay sido de su agrado y me dejen reviews ... nos vemos!
