Título: LA Vuelta al Mundo en 80 Días, o Cómo Arruinar Una Vida Perfecta.
Author: MAINE
Fandom: Harry Potter
Pairing: Draco/Ron
Rating: RN. del A.: para todos aquellos que han tenido tantísima paciencia.
Capítulo 9
UNA PROPOSICION INDECENTE
Cuando eres la más joven de siete hermanos¡y la única chica!, tienes que aprender a hacerte respetar sino quieres que seis sobreprotectores e insoportables hermanos mayores controlen cada detalle de tu vida. Virginia "Ginny" Weasley estaba acostumbrada a pelear para conseguir salirse con la suya: en casa jugando con sus hermanos a las muñecas /en caso de negativa: recurrir a mamá/, en el colegio donde cualquier chico que le sonriese acababa acosado e interrogado /en caso de no dejarla en paz: recurrir a mamá/, en una tienda para evitar vestidos desde el cuello hasta los pies /en caso de mogijatería: recurrir a ma... ¡Mmm!, quizás debería probar algo nuevo./
Sí, Ginny no era el tipo de chica que se asustara fácilmente pero ser llamada al despacho del director representaba el tipo de situación en que "recurrir a mamá" podía ser más peligroso que benéfico.
Lo primero era averiguar porqué motivo la llamaban. A fin de cuentas, a diferencia de sus hermanos [excepto Percy, por supuesto. Nunca debe olvidarse uno del inmaculado expediente de San Percival, ella no era conocida por meterse en líos.
A ver¿qué podía ser?
¿No entregar el ensayo de Herbología?... No, eso significaría detención, nada más.
¿Saltarse la queda del miércoles?... Nah, sería McGonagall quien querría hablar con ella.
¿La escapada con Luna al Bosque para ver unicornios? ... Detención otra vez. Con Hagrid¡ick/¡Oh, vamos! Hagrid es adorable pero su idea de animales inofensivos... ¡espeluznante!/
¿Sustituir el champú de Parvatti por miel?... McGonagall otra vez. /Y después de todo no sirvió para endulzar nada a la pobre chica./
¿Pintar "Parkinson es un troll" en los lavabos?... ¡Rayos!, eso supondría detención con Snape /aunque nadie podría decir que fuese una mentira./
¿Cambiar los ojos de salamandra por canicas?... Snape otra vez /¡Merlín, ese hombre debía de tener los calderos más limpios de toda Inglaterra!./
¿Hacer desaparecer la cámara de Colin?... No, McGonagall también.
Acaso...
Y si...
No, no podía ser, pero...
¿Cómo...?
Aunque si...
Quizás si ella no...
¡Oh, dioses!
¡La habían descubierto!
¡No debía de haber usado la cámara de Colin para fotografiar al equipo de Ravenclaw en las duchas!
¡Iban a expulsarla¡Mamá la mataría¡Ron moriría de vergüenza¡Los gemelos...¡Los gemelos estarían tan orgullosos¡Aah!
¿Cómo podían haberla descubierto? Había sido muy discreta, se había asegurado de que nadie la viese.
¡Era el final!
/¡Rayos, debería haber cobrado más por esas fotos!/
- Entre, señorita Weasley.
/Allá vamos./
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Mientras en el otro extremo del colegio...
-¡Ey, chicos¿Habéis oído las últimas noticias?
-¡Hola, Seamus! –respondió un coro de Gryffindors supuestamente estudiosos.
-Dicen que han llamado a Ginny al despacho de Dumbledore.
-¿Ginny? –preguntó Ron curioso. -¿Estás seguro¿Mi hermana Ginny?
-¿Y sabes que quiere Dumbledore? –inquirió Harry rápidamente.
-Eh..., no. Pero Dean dice que quince minutos antes él vio a Billy yendo hacia el despacho.
-¿Billy? –se sorprendió Ron.
-Hmmm, curioso –murmuró Harry.
-¡Oh! Y Terence me ha asegurado también que han visto a Snape murmurar cabizabajo hacia el despacho de Dumbledore.
-¿¡Sanpe¿¡Cabizbajo!? –eso superaba la imaginación de Ron.
-Mmmm, sí, es posible que... –Harry seguía elucubrando hacia destinos desconocidos.
-Sabía que no debía de vender las fotos tan caras –murmuró Hermione con la cara sumergida en un enorme tratado.
-¿Qué fotos? –exclamaron Harry, Ron y Seamus.
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El despacho de Albus Dumbledore, director de Hogwarts, engañaba así como el resto del colegio. La estrecha escalera de caracol hacía pensar en una habitación pequeña y oscura, sensación que quedaba anulada por los grandes ventanales y por la cantidad de material que Dumbledore había conseguido recaudar en sus años de dirección.
Ginny estaba convencida de que la habitación sería el sueño de su padre y la pesadilla de su madre.
Libros amontonados por todos lados, enormes sillas con colgaduras, candelabros casi uno encima de otro, pensieves, bolas de cristal,... y eso sin contar lo que había sobre la mesa de Dumbledore: plumas de colores llamativos con tinteros estrambóticos, abrecartas de empuñaduras fantásticas, folletos de productos Weasley, informes esc... ¡productos Weasley!
-Pase, pase, señorita Weasley. Estábamos esperándola.
¿Estábamos¿Quién...?
-Hola, Ginny.
¡Glups¡Billy¡Y tan serio! Problemas, eso solo podía significar problemas. Y de los graves.
-¿Cree que será capaz de entrar y cerrar la puerta, señorita Weasley?¿O eso excede sus capacidades?
¡Snape, también¡Y tan... tan...! Bien, "tan" como siempre. A fin de cuentas, lo extraño en Snape sería una sonrisa en vez de su amarga expresión usual.
Aunque conociendo su historia se podía entender; claro que se suponía que ella era "demasiado tierna e inocente" /palabras de su madre/ para saber algo respecto "amores cruzados" /otra vez palabras de su madre./
¡Cómo si ella hubiese querido escuchar!
Buenooo... Sí.
¡Ey¿quién podía culparla? Los Cotilleos sobre Profesores debería ser asignatura imprescindible para cualquier alumno que se preciara.
Y no se la podía culpar si, casualmente, ella tenía pegada la oreja a la puerta de la cocina aquella vez que sus padres habían estado hablando sobre el profesor Lupin.
Para un tipo viejo no estaba nada mal.
Pero Bill y Snape, juntos, en el despacho de Dumbledore solo podía significar problemas, graves problemas para la "tierna e inocente" Ginny.
Tiempo para medidas desesperadas.
No quedaba más remedio que recurrir al manual 'Cómo evitar ser castigado hasta los 90 años' de los gemelos:
REGLA 32: Poner cara inocente y negar, reiteradamente, estar en el país en el momento de los hechos.
-Bien, señorita Weasley, estoy seguro de usted está impaciente por saber el motivo por el cual la hemos llamado.
-Eh... yo...
-Oh, tranquila, señorita Weasley, le puedo asegurar que usted está en ninguna manera obligada a ofrecerse...
¿Ofrecer¿Ofrecer qué?
-Siempre puedes decir que no, Ginny –intercedió Billy seriamente.
-Exactamente¿por qué debo estar yo presente en esta "reunión"? –se quejó Snape.
-...pero en cuanto usted comprenda la importancia; qué digo importancia; la trascendencia de su misión...
¡¿Misión!?
-No tienes porque hacerlo, Ginny.
-¿Debo estar yo aquí?
-...piense tan solo en todo el bien que de ello puede derivarse. ¡Ah, el amor! Cómo olvidamos todos la fuerza de esa innegable magia...
¿Am...¿Amor¿Pero qué...?
-No estás obligada a hacerlo, Ginny.
-Y yo sigo aquí¿por qué?
-... como los lazos entre las casa se entrecruzaran y forjaran nuevos destinos. Destinos que están en nuestras manos nutrir y confortar...
¡Oh, Merlín¿¡Destinos!?
-No debes forzarte a hacerlo, Ginny.
-Recuerdo que sigo aquí. Y no me gusta.
-... ya que juntos, con amor y comprensión, la felicidad se extenderá hasta derramarse en todos los corazones. ¡Ah. sí! Depende de nosotros, de todos nosotros, cobijar y proteger tales dones, tal y como nuestras queridas palomas...
-No creas que debes hacer... ¡¿Palomas?!
-Por favor¿por qué sigo yo aquí?
-... y estoy seguro de que usted, señorita Weasley, con su joven y amoroso corazón concordará en la importancia de su colaboración¿verdad?
... ¿Me toca hablar?
-Recuerda que no estas obligada a hacerlo, Ginny –repitió, otra vez, Billy.
-Y yo recuerdo que sigo sin querer estar aquí –insistió, sin mucho éxito, Snape.
Veamos¿qué posibilidades de salir cuerda de aquí tenía si decía no?
-... ¿sí?
A fin de cuentas quien no se arriesga no gana.
-¡Estupendo, señorita Weasley! Estoy seguro de que él se alegrará de contar con su ayuda.
¿Él?
¿Cuándo había aparecido un "Él" en la conversación?
-Yo tampoco quiero estar aquí. –Un lamento surgió de las sombras de una esquina del despacho.
Ginny giró rápidamente hacia la voz lastimosa y... Sí, allí, en un rincón, encogido, con cara de haber sido totalmente humillado, estaba... ¡¿Draco Malfoy!?
