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El Samezuka, Tú, y Yo
Disclaimer: personajes no son míos
Advertencia: intento de Rintori
Capítulo 9
Gou
—¿Te vas a Australia… con Nanase?
Si es que de verdad Rin es idiota. Ya estoy cansado de buscarle insultos a la basura que tengo por amigo. O es que igual me había convertido en fan de Nitori. Ni sé cómo ocurrió.
—Pensé que odiabas Australia —insistí.
—No lo odio. Sí tuve mis problemas pero… oye, ya deja de cuestionarme. Ai está bien con esto, Gou también ¿por qué tú no?
Fijo que Nitori no estaba del todo bien, pero preferí no insistir.
Viajábamos en tren. Nos dieron una semana de vacaciones y las habitaciones del Samezuka se vaciaron de estudiantes deseosos de reencontrarse con sus familias. Ver a Uozumi desprovisto de sus ropas negras, sus bototos con púas, y sus piercing, fue una de las cosas más raras.
—Pero si siempre estoy sin ellos cuando nadamos —insistió Uozumi quien no entendía el porqué de tanto alboroto—. Está mi abuela en casa y tiene noventa y tres años. Si la infarto me desheredan.
—Tus orejas se ven raras con tantos agujeros —Momo se paró en puntas para examinar de cerca los lóbulos perforados de Uozumi, pero Minami golpeó la mano de Momo y le dijo que no fuese insolente con sus senpai. Alguien (yo) tosió algo que se escuchó como «¡celoso!» y Minami me dio un puntapié.
A diferencia de Uozumi, las ropas de Rin eran despreocupadas y holgadas, como de costumbre. Usaba un collar artesanal vaya yo a saber con qué motivo, y un reloj que dijo, fue regalo de un tal Rasseru de Australia. Pero esta vez, su cabello rojo, por primera vez en la historia, lo llevaba peinado hacia atrás.
—Mi madre siempre se queja de lo desastroso que voy siempre. Uozumi tiene razón, a veces hay que ceder si se trata de la familia —comentó Rin acomodándose unos mechones tras las orejas.
Observé a través de la ventana. El paisaje se hacía cada vez más agreste.
—¿Tu madre lo sabe? —pregunté.
Rin tardó en contestar.
—¿Lo de Australia? Sí. Lo de Ai… no sabría explicárselo. Mira, no es tan fácil. En Australia… pero seguro que tú tampoco hablas de tu vida privada con tus padres. Tampoco me has contado nada a mí. ¿Por qué debo ser el único que habla de estas cosas?
Entonces dije lo estúpido:
—No te he contado porque no me has preguntado.
Rin sonrió de manera burlona. Iba a ser que no.
—¿Entonces sí tienes una vida privada después de todo? ¿Y bien? No me vas a decir que no has salido con nadie. —Seguí observando a través de la ventana. No estaba seguro de cómo responder a lo que se vendría a continuación—: ¿Con quién?
Cerré los ojos y sonreí.
Luego de solo perder al Mario Kart, volví derrotado a la habitación. En total, fueron dos horas con treinta minutos que estuve fuera, tiempo suficiente para que Rin y Nitori hablaran o lo que surja. Cuando entré, la habitación estaba en penumbras. Encendí la luz lo suficiente para percatarme que Rin dormía plácido. Me fije que acababa de cambiar las sábanas.
Eso era un claro lo que surja.
Apagué la luz, y con ropa, me tumbé sobre la cama. También estaba exhausto, aunque tal vez por razones diferentes a las de Rin.
Abrí los ojos y despegué la mirada del paisaje agrícola.
—Antes de contarte, te recuerdo que tengo un hombro malo.
Rin no tardó en entender la implicancia de mi sonrisa.
—Hijoputa.
Y aunque me dio una patada de lleno en el estómago, era obvio que no empleó toda su fuerza.
·
·
El día que se embarcaba a Australia, Gou y yo acompañamos a Rin hasta la estación de trenes. Gou había ayudado a Rin a desempolvar ropas de invierno, y le deseó suerte mientras lo envolvía en una bufanda que Rin se quitaría apenas llevase medio metro avanzado en tren.
A diferencia de Rin, Gou rara vez lloraba, y se mantuvo firme aunque odiaba cada vez que su hermano se marchaba. Yo pasé un brazo por la espalda de Gou y la estreché a mi lado, y juntos despedimos a Rin desde la distancia.
Con el tren ya en movimiento, Rin asomó medio cuerpo por la ventana y le gritó a su hermana:
—¡Cuidado con Sousuke!
Gou me abrazó con fuerza, y yo seguí despidiendo a Rin con la mano. Y cuando el tren se perdió de vista, ambos caminamos por la caleta de pescadores y entramos en una tienda de comida.
—Hace tiempo que no estábamos solos, Sousuke-kun. Cómo sigues del hombro.
Le respondí que bien. Después admití que necesitaba una operación. Ella pidió un agua carbonatada y una ensalada de frutas, y yo una gaseosa y papas fritas. Entonces, con los platos de comida al frente de nosotros, le pedí que me hablase de su vida.
Me contó de sus obligaciones en la escuela, de su amiga Hana quien estaba loca por Rin y Tachibana en partes iguales, de los chicos del Iwatobi, y en especial, de Nanase. Todos hablaban siempre de ese estúpido Nanase.
—¿Por qué no te agrada, Sousuke-kun? —preguntó ella pinchándome algunas papas fritas—. No lo niegues, se te nota en la cara. ¿Es porque a mi hermano le encanta competir contra él? No tienes que sentirte reemplazado. Son amistades distintas.
—Entiendo eso, pero… —también pinché algunas papas.
No me correspondía a mí revelar las intimidades de Rin. Si dijo que su madre no sabía nada, posiblemente Gou tampoco. Su relación con Aiichirou era, en teoría, un secreto.
Un pésimo secreto, ya lo sabíamos tres en el Samezuka, y era cuestión de tiempo para que Minami recopilara la prueba conclusiva y lo regase por toda la academia.
—¿Pero...? —instó Gou alargando la última sílaba.
En el pasado, Gou y yo siempre hablábamos de Rin. Sin embargo, ninguno de los dos le conocía demasiado. No al Rin de ahora. Y aunque a mí no me gustaba tener secretos con Gou, con cualquiera excepto con ella, esta vez opté por los eufemismos.
—Pero hay otras personas que sí se pueden sentir heridas con esta decisión de Rin. Un viaje a otro país… Si se iba a tomar la molestia de invitar a alguien, pudo haber elegido a alguien más importante que a un cualquiera.
—¿Cómo a cualquiera? Haruka-senpai no es un cualquiera.
Sí, ese es justamente el problema.
—A lo que voy… hay personas que son más importantes, muy importantes para Rin. O dime ¿cómo te sentirías si yo eligiese a tu amiga Hana para irme a Australia en lugar de ti?
—Que te vas a aburrir con Han… —entonces Gou golpeó la mesa con ambas manos haciendo peligrar la estabilidad de nuestras bebidas, y luego se abalanzó sobre mí: lo había comprendido—. ¿Dices que…? ¡¿Dices que mi hermano tiene novia?! ¡Es eso! ¡Eh! ¡Responde Sousuke-kun!
Gou se veía muy bien cuando se alteraba. Sus mechones desordenados se abrieron como abanico.
—Yo no diría que es como una novia… —pero fui incapaz de reemplazar la palabra novia por novio, y en lugar de aquello dije esto otro—: A Rin no le gustan las etiquetas.
Gou se mostró repentinamente seria.
—Mi hermano es un despreocupado. Pero tiene que ser una chica muy celosa si está a disgusto de que Rin intente ayudar a un amigo. ¿Quién es Sousuke-kun? ¿La conozco? ¿Es bonita? Debe serlo porque mi hermano es el más apuesto. Mi hermano nunca me cuenta sus cosas...
Solo sonreí. No tenía permitido dar más detalles.
—No culpes a Rin por no contarte. Tú tampoco le hablaste de lo nuestro. Somos japoneses, somos reservados, es así.
Ella me robó más papas fritas y su expresión fue coqueta. Su cabello podía ser más desordenado que el de Rin, pero nadie la tildaría jamás de desarrapada, más bien lo contrario.
—Ojalá la lleve a casa algún día.
Y cuando ya iba por la décima fritura, defendí mi plato con todo mi cuerpo y grité:
—¡Joder no me comas más mis papás!
Pero Gou se las arregló para seguir robándome como si nada.
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Después de comer, caminos descalzos por el borde de la playa. Como siempre, yo tuve que cargar sus zapatos. Gou a veces es muy princesa. Le confesé que vi a otras chicas durante mi estadía en Tokio. Nada demasiado serio, pero tampoco nada demasiado santo. Ella se limitó a responder que todos tenemos pasados, y algo mencionó de ese Mikoshiba Seijuurou.
Nos volvimos a ver en la cena, porque la madre y el padrastro de ella invitaron a mi familia. Para esa ocasión, Gou se había trenzado el cabello y usaba un vestido gris perla. Yo, con la camisa fuera del pantalón, no podía compararme con su belleza.
Nuestros dedos se rozaron bajo la mesa cuando buscamos una excusa para retirarnos de la mesa antes de los postres.
Y lo que ocurrió después, es mejor que Rin nunca lo sepa.
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La semana transcurrió rápido. Entre las cosas que hice, le pregunté a Gou si le gustaban los insectos. Dijo que no. Me prometí contárselo a Momo apenas tuviese la oportunidad. Solo eso, claro.
Me terminé de leer un manga que me prestó Nakagawa, y le hablé a mis padres de la operación. Mi madre lloró porque vive para eso, y mi padre me preguntó si usaba la venda ortopédica. Respondí que me habían regalado una hombrera de neopreno. Me abrí la camisa para enseñársela y él se sintió satisfecho.
Gou volvió a preguntarme por la novia de Rin una vez más. Fue durante el último día de vacaciones, en la playa, mientras observábamos el mar.
—¿Cuánto llevan?
—Es difícil de decir. Ya te dije que a Rin...
—No le gustan las etiquetas —terminó ella y suspiró—. ¿Pero a ti te agrada?
—Pensaba que era poca cosa para Rin —admití—, pero estaba equivocado. Tiene una fuerza de voluntad increíble. He pensado, cuando alguien te motiva a superarte y ser mejor persona, en cualquier ámbito de la palabra…
Las olas del mar eran suaves ese día. Los chicos jugaban en la orilla y hacían castillos de arena negra.
—Hay algo que no te gusta, se te nota —Gou me apartó unos mechones del rostro.
Crucé los brazos tras mi cabeza y me tendí en la arena. Gou enterró sus pies.
—No lo sé. A lo mejor es que soy un chapado a la antigua, pero esto de que no tengan nada formalizado como que no… No ves mucho a Rin, pero te puedo decir que está muy enamorado. Pero no sé si pueda llegar a ser algo recíproco.
Si a Nitori no le importaba que Rin fuese a Australia con Nanase, algo raro había allí.
—A veces —continué—, me pregunto si esta persona con la que está Rin, no habrá confundido admiración con amor. Porque es tal vez la persona que más le admira.
Gou se giró para mirarme a los ojos, y dijo en plan broma:
—Más que ese chico Nitori-kun lo dudo. Nitori-kun sí que admira a mi hermano.
—Sí, bueno… —y me pareció absurdo seguir así— ¿Sabías que tu hermano le dice Ai a Nitori? Ai. Como suena.
La boca de Gou se abrió ligeramente. Al igual que su hermano, hacía conexiones rápido.
Notas
Porque, como ya habíamos aclarado, Ai significa amor.
Holas a todos! Creo que sí, que quedan pocos capítulos. Cuando planeo una historia, lo que hago es establecer una serie de acontecimientos que deben ocurrir, pero el cómo los distribuyo a través de capítulos es algo que decido en el momento, por ello nunca tengo una idea de cuantos capítulos tendrá una historia. Mi caso extremo es un fic de otro fandom que ya va en el capítulo 30, y al fin ¡Al fin! está concluyendo (son casi 2 años escribiendo)
Gracias como siempre, a quienes siguen, leen y/o comentan esta historia. Nos estamos leyendo. Adieu!
Japiera Clarividencia
