ENAMORADA DEL ENEMIGO
Nuevamente... Un montón de disculpas por el retraso de la publicación. Si, se que ya se esta volviendo algo que siempre pasa. Pero prometo que no volverá a ocurrir ya que tengo los siguientes capítulos hechos. Me e concentrado en terminarlos, para publicarlos más a seguidos y no tenerlos todos los días pegados a la pantalla del ordenador averiguando si e subido nuevos capítulos en vano. Tal vez esta vez me demore unos cuantos días en publicar el próximo capitulo pero necesito ponerle los últimos detalles. Igual y gracias a todos por esperar pacientemente, y otro montón de gracias por sus anhelantes comentarios. Bueno, ahora si los dejo leer en paz. Nos vemos abajo!.
CAPITULO 8: "Baile de navidad".
"El amor es fuerte como la muerte".
Algo en mi cabeza. Algún tornillo, alguna neurona, algún... ¡Qué sé yo! Total, algo en mi confusa cabeza se había descompuesto cuando con tanta calma supe aceptar la propuesta de Scorpius.
"DECIRLE A MIS PADRES DE NUESTRA RELACION"
"UN MALFOY + UNA WEASLEY"
"YO UNA WEASLEY... CON... ¿CON SCORPIUS MALFOR?" Además de Malfoy, una sangre limpia.
Genial! Era la cosa más patética que jamás había oído en mi vida.
Y hasta en sueños mi corta mentalidad humana aun no se creía la clase de persona que podía ser, ¿Como podía ser tan falta de corazón que ni siquiera me diera lastima de que en contadas horas les diría a mis padres que los estaba traicionando? ¿Que estaba incumpliendo cada una de sus reglas en secreto y ahora después de tanto tiempo lo sacaría a la luz tan relajadamente como si nada estuviera pasando?
De repente mi sueño dio un giro de 180 grados y se situó en un lugar en el que probablemente no me gustaría volver nunca.
Casa.
Estaba en casa, era todo exactamente igual. Los suelos de madera, los techos de teja, las paredes de un hermoso color hueso espeso y aquel familiar olor a comida casera que irradiaba en cada lugar de la casita en la que viví mis primeros años de vida.
De repente apareció de la nada mi padre, atravesó la puerta como un rayo y se sentó en el pequeño sofá que ocupaba casi toda la sala, me concentre en la expresión de su rostro. Estaba enojado. No. Enojado no. Furioso. Y yo lo sabía mejor que nadie.
-¿Cómo pudiste, Rose? - Hablo al fin cuando ya creía que se me quedaría mirando sin reparo. Su tono de vos aumento significativamente. -¡Eres una Weasley! ¿Entiendes? y una Weasley ¡Nunca! ¡Jamás! Se convertiría en pareja de un... -hiso una mueca de repugnancia. -Un sangre limpia. Un... un Malfoy.
-Pero tu también eres un sangre limpia papa. -Me defendí.
-No, nada, Rose. Son cosas muy de diferentes y... -Me contradijo, hiso una pausa y prosiguió. -...de todas formas ningún Weasley puede llegar a ser tan indigno de rebajarse ante un Malfoy. Nunca.
La piel de la nuca se me erizo cuando dijo "Malfoy" y de repente me empezaron a caer lágrimas de los ojos.
Esto no es cuestión de orgullo, papa. Quise decir pero las palabras se me atascaron en la garganta y solo salían sollozos en vez de ellas. Así que solo en mis pensamientos pude defenderme y decirle que no era cuestión de orgullo si no de amor, del profundo amor que sentíamos los dos.
¡Nunca! ¡Nunca! ¡Jamás!. Las palabras las tenía tan metidas en la cabeza que parecía que fuese a estallar de un momento a otro. Nunca. Nunca podría llegar a ser esposa de un sangre limpia, además de que mi familia me desheredaría, también mis padres y mi hermano no me dirigirán mas la palabra además de que deshonraría a todos. Jamás. Jamás podría llegarle a los talones a un Malfoy y tampoco por regla fraterna, podría desposar a uno de ellos eso era traición de primera clase.
-¡Te has enamorado del enemigo!-Sentencio mi padre antes de que se le fuese la conciencia y comenzara a quedar sin aire.
-¿Papa?
Tenía una mano sobre el pecho y sus ojos azules mostraban un dolor enorme.
-¿Papa? ¿Qué pasa? ¿`Pa-pa?¡¡¡¡¡¡Mama!!!!!
Mi madre se demoro unos minutos antes de asomar la cabeza por la puerta de la cocina, vacilante. Como si tuviera miedo de intervenir.
-¿Ya se ha acabado la discusión? -Pregunto sin dejar de mirarme. Suspiro y salió completamente de marco para dejar ver su cuerpo entero. -Rose... tu sabes que a tu padre no le gusta que interfiera en esta... ¡¡¡¡¡¡Ron!!! -De repente se percato de que mi padre ya hacía en el sofá agonizando.
-¡¡¡¡¡ ¿Qué demonios le pasa a papa, mama?!!!!! -Grite sin poder aguantar más el nudo que se me formo en la garganta. La vos se me quebró y empecé a llorar nuevamente.
-¡No llores, Rose! -Me exigió mi madre. -¡Has algo útil, ve y llama a la ambulancia!
Dure unos instantes en recomponerme y percatarme de el sentido de las palabras de mi madre. Entonces me levante de el frio suelo y corrí lo mas que pude hasta llegar a la cocina, donde estaba el teléfono. Marque el número tan rápido que me sorprendí de mi misma que con tanta agonía saliera el número correcto.
-Hospital Británico del Norte ¿En qué le puedo ayudar? -Respondió una mujer en la otra línea.
-Señorita, mi padre esta...
-¡¡¡¡RON, NO!!!- Grito mi madre desde lo lejos de la sala y el teléfono se me resbalo de las manos.
-¿Bueno? ¿Sigue ahí? -Hablaba la mujer desde el teléfono que ahora colgaba de la mesa.
-¡¡¡ROOONNNN!!!! -Volvió a gritar mi madre, se hiso un silencio infinito y después rompió a llorar. -¡¡¡Ron, No, no me dejes Ron, no!!! -Murmuro más despacio sin dejar de sollozar.
Y entonces entendí que no seguía vivo.
-Rose... -Una vos hermosa me llamaba. Seguro, era el ángel de mi padre que se lo venía a llevar.
Rompí a llorar desesperadamente.
-¿Rose? ¿Estás bien? Despierta. -La vos del ángel siguió hablando. -¿Rose?
Quería despertar, pero no podía. Tenía los parpados tan pesados que me costaba hasta respirar, y aun en mi mente tenia la imagen de mi padre tirado en el suelo agonizando lentamente sin que yo pudiese hacer nada.
Algo me agito el brazo con suavidad.
-¡Rose! -Pronuncio la misma vos un tanto más duro. -¡Soy yo, Scorpius! Despierta.
Y mis ojos se abrieron de golpe.
Apenas decían aquel nombre "Scorpius" mi corazón latía desaforado y todo aquello que se consideraría imposible para mí se hacía posible en un segundo. Un enamoramiento demasiado profundo a aquel nombre o es que simplemente escucharlo me hace volar los sesos.
Sentí que los ojos me ardían cuando pude abrirlos y tuve que parpadear un par de veces para acostumbrarme a la repentina luminosidad que había en mi habitación. Pero dejaron de dolerme cuando observe claramente el perfecto rostro de mi novio.
-Eh. Scorpius. -Me senté en la cama rápidamente dándome cuenta al instante de que la habitación estaba vacía y las camas de los lados también y estaban ordenadas-¡¿Cómo has llegado aquí?! -Lo mire preocupada. -¡Si te descubre Minerva Mc...!
-Nadie me va a descubrir, Rose. -Me aseguro interrumpiéndome y haciendo que me calmara un poco.
-¿Qué hora es? -Pregunte de pronto cuando fije la mirada en una de las ventanas y note que estaba demasiado claro para ser temprano.
-Las nueve. -Me contesto. Luego se hecho a reír glacialmente. -Y hoy es 14 de Diciembre de...
-Eso ya lo sé.
-Bien, y... aprovechando que hoy tenemos día libre ¿Que te gustaría hacer?
Dude por unos momentos. Aunque adoraría ir a patinar en la perfecta pista de hielo natural que había afuera, en los bosques del colegio. Prefería hacer otra cosa.
-Podríamos ir a practicar el baile. -Propuse.
-¿Para qué...?. Yo que sepa has mejorado tus pasos últimamente.
Resople frustrada.
-No. -Lo contradije. -Enserio, Scorp, no quiero pasar mi pena delante de tanta gente.
Me toco la mano con la punta de los dedos y después decisivamente los entrelazo en los míos.
-Bien. De acuerdo. -Mascullo. -Pero sigo pensando que has mejorado.
-¿Enserio?
-No. - Y se hecho a reír de nuevo.
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Solté un suspiro cansado cuando Maddy volvió a mirarse al espejo por quinta vez en menos de 30 segundos. Agonice.
-¿Maddy?
-Si Rosie, ¿Qué pasa? -Se volvió hacia mi sonriente.
-¿Podrías dejar de mirarte al maldito espejo? Me tienes mal.
-Oh! Lo siento. Solo quiero estar linda para Lorcan... Tú sabes. -Me dijo sin ningún tono de remordimiento.
-Claro. -Suspire.
Aun se me hacía imposible pensar que Lorcan estuviera enamorado de ella. Y no es que tuviera malos gustos porque al contrario Maddy era muy hermosa, tanto que diría que sobre pasaba los limites en los que una mujer debería estar y mucho más hermosa que yo, su piel morena era bella y sus ojos grises extrañamente hipnóticos.
-¿Y tú no piensas arreglarte? -Me pregunto interrumpiendo mis pensamientos.
-¿Es que no ves que Emi tiene como una hora de estar metida en el baño? -Le conteste señalando la puerta de madera.
-Mm... Pero no te alteres. -Me dijo. -Todavía falta uf... -Miro su reloj. -tres, ¿Que? ¿Dos horas?
La fulmine con la mirada.
-¡¡¡¡Emiii!!! -Grite eufórica.
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-Esta hermosa. -Comento Emi con su formal vos de señorita refinada.
-¿No bromeas?
-No. Ni al caso. Estas muy linda ¿Cierto Maddy? -Se volvió a ver a nuestra amiga que aun seguía mirándose al espejo como loca.
-Eh ¿Qué? -Pregunto despistada.
-Nada, Olvídalo. -Se volvió hacia mí nuevamente y me mostro su codo para que pegara el mío al suyo. Entrelazando nuestros brazos. -¿Ya nos vamos?
-¡No, esperen! -Chillo Maddy. -Aun me falta un retoque.
Emi y yo rodamos los ojos.
-Maddy, estas bien. -Le dijo. Maddy negó aturdida. Y Emi volvió a mirarme. -Bueno, entonces vámonos nosotras dos ¿no?
-¡NO! ¡No me dejen! -Maddy corrió hacia nosotras. -No se atrevan a dejarme.
Emi y yo nos echamos a reír mientras Maddy trataba de alcanzarnos.
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En medio de los pasillos había un montón de espejos y no soporte la tentación de mirarme de pasada en cada uno de ellos. Mi vestido me lo había mandado mi madre, según ella diseñado por una de las mejores estilistas de Inglaterra, me conforme con saber que era un hermoso vestido color azul cielo, un poco escotado por la parte de atrás y atado al cuello con una cinta blanca, tenia botones para cerrarlo en la parte de atrás bien guardados que no se notaban mucho y tenía una pequeño pollerin que no exageraba los limites y se veía totalmente equilibrado. Las zapatillas que llevaba eran transparentes. Mi peinado al natural, nunca me gustaron los peinados demasiado extravagantes, prefería llevar mi cabello suelto y hecho en barias ondas para que se viera ondulado a lado y lado de mi rostro, y llevaba una pequeña coronita que me prestó Emi que lucía perfectamente con el vestido, un collar que me había regalado papa hacía mucho tiempo pero que nunca lo había utilizado y que aun permanecía intacto como la primera vez. Mi maquillaje era suave y totalmente una obra maestra que solo Maddi y sus evidentes dotes para el maquillaje podía hacer. Quería mostrarme a la altura de Scorpius aunque sabía que eso era prácticamente imposible, sabía que aunque me pusiera lo más hermosa que pudiera al lado de scorpius no se notaria mucho la diferencia.
Las tres bajamos juntas por la escalerilla. De repente hay estaban nuestras parejas, todos vestidos con sus hermosos atuendos de fiestas formales y pensé que estaba teniendo un delirio cuando vi por primera vez a Scorpius, tan bello y sencillamente hermoso que a cualquier chica que no tuviera la fuerza que tenía yo para no terminar en el suelo ya lo hubiese hecho hace mucho.
-Hola. Estas hermosa. -Susurro Scorpius despacio cuando me tendió la mano para bailar. -¿Me permites?
Asentí y nos acomodamos en el centro de la pista junto a otras parejas. Luego me di cuenta de que el salón estaba perfectamente decorado, la formalidad se expandía por todas partes y las luces estaban a medias dejando lugares extremamente sombríos junto a los rincones. Scorpius iba vestido formalmente, peinado formalmente y bailaba formalmente. No olvidaba ni si quiera un paso y me abrumo lo cotidiano.
Lo vi todo tan perfecto y malditamente calculadado que me dio claustrofobia.
-¡Podrías dejar la maldita formalidad, Scorpius? -Le dije cuando dimos nuestro primer paso en la pista.
El rio en mi oído y luego en el pego sus labios:
-Es algo natural, Rose. -Murmuro.
Puse los ojos en blanco ante tales palabras. Últimamente Scorpius estaba muy ego centrista o simplemente todo esto de baile le había cambiado su perfecto humor. Pero claro, ¿Que Malfoy no era ego centrista? Si Scorpius no fuera ego centrista bien diría yo que no era hijo de Draco.
Empezamos a bailar algo suave, parecido a un vals pero no lo era. Recuerdo que pase toda la tarde practicando con Scorpius y ahora que todo transcurría en plena normalidad y todo era perfecto a simple vista me daban ganas de salir corriendo cuando sentí que el aburrimiento de lo cotidiano me abrumaba por completo. Había pasado todos los días por la misma escena. La sala de baile. Hogwargs. Las mismas odiosas parejas. Scorpius y yo. Tal vez lo único que no me hacia salir corriendo en ese mismo instante era saber que tenia al hombre más hermoso de la tierra a mi lado, bailando con migo y haciéndome sentir como la más afortunada de las mujeres. El me había escogido a mí. Solo a mí. A la torpe y de carácter odioso (Rose Weasley) a la pelirroja hipersensible y tonta, pecosa y vergonzosa chica que no hacía más que derretirse por el.
No me había dado cuenta que me había quedado viendo el perfecto rostro de mi novio como una estúpida y el solo sonreirá ante mi encanto con sus fracciones. Sus cejas, sus pestañas, sus ojos azules, su nariz, sus labios. Sus labios. Todo en el era perfecto, hermoso. Sus labios. Solté un suspiro al contemplar nuevamente aquellos labios carnosos, rojos naturalmente y recordé el sabor y la suavidad que había en ellos. Entonces, me di cuenta de que no estaba embobada viéndole la cara, estaba embobada viéndole los labios. Hoy no había besado a Scorpius, y me moría por hacerlo.
Busque con la mirada por todo el salón hasta que encontré un oscuro en un rincón. Voltee a ver a mi pareja la cual me miraba dudoso como preguntándome con los ojos: ¿Qué piensas hacer, Rose?. Lo tome de las muñecas y lo jale con migo. Sonreí alegremente mientras arrastraba a Scorpius junto con migo a aquel lugar. Cuando estuvimos en el descubrí que era más oscuro de lo que me había imaginado y casi no podía verle la cara a mi novio, solo sus ojos azules resplandecían en la negrura, ya que hasta ahí no llegaban las luces. Sin querer esperar mas rodie su cuello con mis brazos y me puse de puntitas para que mis labios pudieran rosar los suyos. El coloco sus manos al rededor de mi cintura y me apretó mas contra el respondiéndome apasionadamente.
-¿Y ahora quien es el incontenible? -Insinuó Scorpius divertido en el descanso del beso.
-Yo, mi amor. -Le constaste repentinamente embriagada de amor. -Pero es que eres tan... tan, hum ¿Cómo te digo? -Scorpius se encogió de hombros. -Eres tan tú que me sacas mi lado apasionado. Te juro que si no te besaba hace unos momentos, me volvía loca.
El soltó una risita ante mi confesión y después volvió a apoyar sus labios sobre los míos con dulzura.
-Yo también, Rose. -Me dijo con la boca pegada a la mía.
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La fiesta demoro más de lo estimulado. Pero me sorprendió mucho que cuando ya la cabeza me comenzaba a dar vueltas por ver tanta monotonía se prendieran las luces típicas de discoteca y pusieron música moderna. Además de que llegaron mis bandas favoritas a cantar esa noche y otras cuantas desconocidas, pero no por eso cantaban tan mal. Scorpius y yo bailamos hasta que los pies se nos agarrotaron y la cerveza sin alcohol comenzaba a hacerme efecto.
-¿Quieres irte ya? -Me pregunto Scorpius preocupado, observando fijamente como me tambaleaba de un lado a otro.
-Por favor. -Le suplique fuera de sí.
El sonrió y entre laso sus dedos con los míos. Caminamos juntos por los solitarios pasillos hasta llegar a las escaleras que dividían los dormitorios de chicos y chicas.
Me voltee a ver a mi novio y él me tomo desprevenida cuando me planto un beso en los labios.
-Ha sido una gran fiesta, Rose. -Comento. -Gracias por aceptar ser mi pareja, sin importar lo que dijeran los demás.
-No tienes nada que agradecerme mi vida. -Le dije. Me acerque más a él y le acaricie las mejillas con la punta de los dedos. -Yo tendría que agradecerte a ti. Por ser tan lindo como siempre y por... ahorrarme el mal trago de ser la única chica de sexto año en quedarse encerrada en su cuarto y perderse la gran fiesta por no tener pareja.
Scorpius sonrió de una manera encantadora y se me fue el aire por unos momentos.
-Te amo. -Conseguí decirle después de un largo tiempo en silencio. En el que solo nuestras miradas hablaban entre cuchicheos.
-Yo también. -Contesto.
Uno de los acontecimientos mas grandes de mi vida pasarían después de esta noche, y aunque quisiera ya no había vuelta atrás. Ya me había enamorado desesperadamente de Scorpius Malfoy y no había nada que él, toda la gente del mundo y yo pudiera hacer contra ello. Era de aquel amor que yo consideraba irrompible, descarado, eterno. Nunca lo dejaría de amar, ese era mi propio propósito, algo tan fácil de hacer como el hecho de respirar, y si él estaba con migo no temería a nada porque frente a todas las contradicciones del mundo, sea de mis padres, de mis hermanos, de mi familia, de las demás familias, de todo el que quisiera. El, nuestro amor y yo sobreviviéramos sin lugar a dudas.
Porque yo lo amaba y el a mí.
Por que... Nuestro amor era fuerte como la muerte.
Solo encontramos una única y perfecta manera de terminar aquella velada. Fundir nuestros labios en un beso de puro amor.
Continuara…
¿Y que tal les ha parecido?! No, se...-Ustedes jusguez con toda confianza.
Espero los Reviews y hasta la proxiima.
Luna d'Nieve.
