Hola cómo están?

Espero que bien.

Este capítulo es uno bastante sencillo y es de transición.

Crepúsculo, no es mio es de S. M.

Pov. Bella.

Que le pertenecía? Acaso estaba loco? Edward estaba muy equivocado si creía que yo le pertenecía. Por Dios! Yo soy mi propia persona! Que me olvidaría de Alec? Pues claro que no!

Alec, es un hombre que despierta en mi innumerables sentimientos, sentimientos muy confusos que me hacían ilusionarme cada vez más.

Siempre que leía un mensaje suyo, o hablaba con él, en mi interior surgía una calidez y la más pura manifestación de esperanza.

Simplemente no quería dejar de verlo y menos por Edward.

Puse los ojos en blanco, a lo que él se molestó y me tomó del mentón, para después rugirme.

-. No hagas eso Isabella- y como el no me dice que hacer, lo volví a hacer y en respuesta él apretó más su agarre, causandome daño-. No hagas eso con tus ojos- parecía... asustado?

No, claro que no!

Suspiré y cerré los ojos.

-. Suéltame!- exigí. No quería que me tocara. No lo soportaba, me enfermaba.

-. Para qué? Para irte con el Vulturi? Con tu amante?- sonreí ante la mención de la palabra "amante" -. Cómo te atreves si quiera a serme infiel? Y tras eso te besas con él en pleno centro comercial! -miró fijamente mis labios y cuando enfocó su mirada en la mía, me asustó-. No vas a estar con nadie más que no sea yo, no besarás a nadie más- sus orbes de color esmeralda, barrieron mi cuerpo sin mesura-. No te vestirás asi!- sentenció.

-. Vete a la mierda Cullen!- lo empujé y me puse de pie-. Tú, mi me fuiste infiel, el mismo dia de la boda, y yo te vi. Me has lastimado sin descanso, sin pararte a pensar en lo que yo siento- me acerqué al espejo y arreglé mi cabello-. No se por qué te empeñas en que yo esté contigo, si tú no me toleras, ni yo a ti- alisé las arrugas de mi vestido y en eso vi la alianza en mi dedo.

A través del espejo, lo vi parado detrás de mí, su semblante era frío, calculador y espeluznante. Dios! Este hombre estaba enfermo.

Me giré y mientras lo hacía, me quité el anillo.

-. Sabes? Tiempo atrás, yo estaba emocionada y soñaba con casarme contigo, ser tu esposa, la señora Cullen, pero ahora, odio tanto a mi marido como el apellido. Y sabes por qué deseaba casarme contigo?- tomé su mano y en ella coloqué la alianza de platino- . Porque te amaba, pero ahora solo te odio- tomé mi bolso y revisé que todo estuviera en orden, al parecer el muy imbécil no había visto mi móvil- . Ahora solo espero, que ya no me jodas más.

Retrocedí y me dirigí a la puerta, dejando atrás, a ese hombre tan hermoso, pero que era tan horrible por dentro un hombre, que es el padre de mi hijo, como también al que más odio.

-. No puedes dejarme!- en dos zancadas lo tuve detrás de mi, tomandome de la cintura-. No puedes- su cabeza se escondió en mi cuello e inhaló mi aroma.

Lastimosamente yo podía odiarlo, pero mi cuerpo traicionero lo reconocía y añoraba. Y me odiaba por ello.

-. Suéltame- exigí por segunda vez, pero el me pegó más a su cuerpo, restregandome su erección-. Edward! Para!- mi voz salió como un gemido.

Esa era mi gran contradicción, lo deseaba y odiaba al mismo tiempo.

Maldita sea!

-. No vas a dejarme solo, no me vas a dejar tu también, menos con mi hijo- esperen... el dijo hijo? Lo sabía, pero cómo?-. Eres mía, solo mía, no me dejarás, no como ella, no lo harás- oh mierda. Este hombre estaba loco.

Pov. Emmett.

Estaba emocionado, la profesora Rosalie, había propuesto un viaje a Orlando, Florida. Me moría de ganas por contarle a Belly hot.

El viaje sería en dos semanas y era el examen. Una explicación extensiva sobre el itinerario que había que seguir.

Me gustaría poder ir con Bella, así se despejaba un poco. Su matrimonio era un fiasco.

Pensaba en eso mientras guardaba mis cosas. Ya me había tardado bastante, por estar cavilando tanto.

Cuando guardé mi último libro, levanté la mirada y vi a la profesora Hale, recostada sobre la puerta cerrada con llave y con la ventanilla cerrada. Mientras ella me miraba fija y glotonamente.

Estabamos encerrados.

Fruncí el ceño y ella sonrió como lo hace una depredadora natural.

Se acercó a mi, con la gracia de un felino. Yo retrocedí hasta que topé con pared y ella se pegó a mi, tanto que sentía sus pezones erguidos contra mi pecho, mientras sus pequeñas manos acariciaban mi entrepierna. Me había quedado paralizado.

-. Tú no eres gay Mc. Carty- y de un momento para otro mis pantalones cayeron al igual que mis boxers-. Tú lo que necesitas es una verdadera mujer- y sin más descendió y me tomó en su boca.

...

Gracias por leerme.

Los quiero.

Besos.

No se hasta cuando pueda actualizar, no tengo Internet y ya regresé al colegio, pero es seguro que actualice antes de fin de mes.