Capitulo 9: Mar, peligro y encierro.

Camino por ella observando como algo que había sido la ciudad más famosa de toda Spira hacia mil años, ahora tan solo eran ruinas y durante la época de Sinh estaba repleta de lucilos, que daban vida a nuevos monstros; ahora tan solo eran ruinas turísticas con suerte alguien podría hallar algún cofre, con algo que valiera la pena, al menos así lo recordaba Paine; hasta que se dio envuelta en un panorama que había cambiado mucho, desde que ella había pisado por ultima vez.

La espesa neblina evitaba su visión a larga distancia por lo que apenas veía donde pisaba; los rayos y truenos eran perceptibles si miraba al cielo o se quedaba oyendo con viveza, pero para ella poco le servía esto. Se detuvo dándose cuenta de que seria inútil seguir caminando en círculos sin saber donde se encontraba ella misma.

Decidió recargarse en la pared y esperar a que disminuyera las condiciones climáticas que le impedían continuar, pero para ella pasaron horas y todo seguía igual, puso atención a su alrededor pues había escuchado ¿Un disparo? O un ¿trueno?

Se incorporo decidida a buscar de nuevo a Andrea, pero algo le detuvo era como sentir un Deja vú, se agacho y empezó a tantear el terreno con sus dos manos, hasta que sintió tocas una especie de aparato este se encontraba completamente mojado por la lluvia, lo acerco a su rostro para observarlo y se dio cuenta de que era un celular y estaba empapado de sangre.

Sintio una punzada en el corazón ¿De quien era? El celular aun se encontraba encendido, le temblaba las manos cuando observo que el chip debió era suyo y que el celular era de Andrea.

-¿Qué te ocurrió? – Susurro para si misma.

Se quedo ahí hasta que la neblina comenzó a dispersarse, alcanzo a ver lucilos muchos por lo que ella debió ser herida pero alcanzo a matarlo, o tal vez ocurriese al revés, siguió rastros de sangre pero estos solo la internaban a las grutas, se encontró una gran mancha de este liquido escarlata el rastro desaparecía en una cueva repleta de agua.

Decidió acampar al lado de aquella cuerva; consiguió algunos palos con los cuales encender fuego y saco algo de comida que la señora le había regalado para el viaje, comió y se calentó organizando sus cosas que pudieran causarle aquel daño a su ¿Amiga?

Y si Andie se arrastro hasta donde había agua y fue aquí donde alguien decidió acabar con ella y de repente se escucharon varios disparos seguidos en la lejanía, Paine presto atención a ellos. ¿Qué demonios ocurría en Zarnack?

La lluvia comenzó a caer, la fogata con la que se alumbraba en la oscuridad de la noche se esfumo, siguió en busca de Andrea, se aproximo a la cueva inundada y comenzó a sumergirse dejando sus pertenencias a atrás, a excepción de su espada pues sabría que la necesitaría más adelante.

Faltaba unos minutos mas para llegar a Besaid, desde ahí alcanzaba a ver la isla, Rikku estaba sentada detrás de él, la observo de reojo y recordó aquel reclamo que le hiciese hacia unos días en su oficina, respecto a Gina "que no quería que la lastimase igual que a ella"

-Oye chica Cid – Le hablo para armonizar el viaje entre los dos - ¿Por qué la insistencia de venir aquí?

-¡Tengo nombre! – Se levanto molesta y dando una fuerte patada en el suelo.

-Como digas "Chica Cid" – El rubio puso énfasis en las últimas palabras para vengarse de la rubia, una de tantas.

Rikku lo ignoro y se dispuso a volver sola a la recamara, dejando a Gippal a mitad de la platica y su pregunta sin contestar, cuando la vio desaparecer a través de la puerta, puso al piloto automático y la siguió.

-Chica Cid aun no terminamos de hablar- La alcanzo y la volteo – Y bien ¿Por qué venimos?

-Me llamo Rikku… vamos repite conmigo Ri-kku – como el rubio no se dispuso a repetir el nombre de ella, decidió molestarlo un rato – Vamos Gippal tu puedes, no es Tan difícil, es mas confió en que puedas.

-Claro que puedo, lo que pasa es que para mi eres la Chica Cid – Revolvió los cabellos de la rubia mientras esta le daba algunos golpecitos leves. – Me vas a decir ¿Por qué venimos? ¿Si o no?

-Si - Le sonrió, durante esos segundo Gippal, se perdió en la mirada de la rubia, sus ojos eran tan… y regreso de nuevo su atención a lo que ella decía – Y veras por eso vine aquí, porque quiero hablar con Yuna y arreglar todo con ella, para buscar a Paine y mantener a la gente que quiero a mi lado.

-No te preocupes – Rikku estuvo a punto de decirle gracias cuando escucho el final de la oración – Ya me tienes.

-Tonto – Le saco la lengua de nuevo y le dio la espalda haciéndose la indignada.

Ninguno de los dos se dio cuenta del tiempo que había pasado y que la nave estaba lista para descender, así que esta comenzó la acción.

-Ha chica Cid, resta… - Gippal no pudo terminar la frese pues comenzaba a sentir la fuerza de gravedad sobre el, cayo de espaldas al suelo, a penas se estaba recobrando el aire perdido, por el golpe cuando la rubia le cayo encima como una araña, ambos dieron volteretas y giros, hasta que por fin la nave se detuvo.

Ambos se estaban recobrando del susto y de unos golpes que se habían dado entre ellos mismos, cuando se dieron cuenta de la posición en que se encontraban; Gippal estaba en el abajo de la rubia con ambas manos a su espalda y esta las tenia entre el pecho y la cabeza de este, enredado en su cabello, mientras sus extremidades inferiores estaban entrecruzadas.

-Ya te gusto estar sobre mi, Chica Cid – Intervino Gippal

-No, pero debemos dejar de caernos y lo peor juntos – Lo dijo con cierta melancolía y amargura. –Además el que lo ha disfrutado eres tú, porque yo no veo nada que me guste en ti.

-Ha que si eres cruel – Respondió ayudando a levantar a Rikku, observándola si esta no tenia ningún golpe fuerte – Claro que tengo algo.

-No – Negó con la cabeza y rio.

-¿A no? ¿Y entonces porque aceptaste ser mi novia?

-Éramos tan solo unos niños – Le contesto, ambos se quedaron a la expectativa de las actitudes del otro. –Corrijo yo era una adolescente y tu apenas un niño.

Gippal soltó un carcajada por el comentario de Rikku, hasta ahorita todo iba muy bien, así que podría dedicarse a revivir viejos tiempo con Rikku, dejándole a Nooj y Baralai el recatar de Paine.

-Vamos a ver la playa chica Cid-

Regreso enfurecido al interior de templo tomo a Gina del brazo y le dijo a Hermano que la agarrara, mientras el se aproximo de nuevo a la chica de cabello negro, ojos grises, morena clara y de estatura medio quien fuese la secretaria de Gippal.

-¿A dónde iba? – Le volvió a apuntar, mientras observaba de reojo a los mecanistas.

-¡No lo se! El nunca nos dice – Respondió asustada, viéndose acosada de nuevo por la pistola.

Cid sintió la sangre le hervía, otra mentira mas de esa mujer no la aguantaría, apretó el gatillo y se escucho el ruido que hacia, la peli negra se lanzo al suelo cubriéndose la cabeza con amabas manos, se dio cuenta que el padre de Rikku ya no estaba bromeando, pero su lealtad iba hacia Gippal.

-¡Fue a Kilika, ahí llevo a su hija! – Respondió muerta de miedo pero consiente de la mentira, ni siquiera levanto el rostro para que Gina, no, notara que mentía.

-Hijo vámonos y trae a Gina con nosotros – Le ordeno al menor y al mismo tiempo caminaban en dirección a la salida.

-¡¿Qué? – Sollozo la castaña asustada.

Nooj disparo múltiples veces al monstruo y retrocedió rápidamente, lanzo otra bomba y esta detono, lastimando a la serpiente, Tidius a duras penas pudo esquivar al cine pies y alcanzo a Nooj, lo miro de soslayo eso no era algo que se esperaba ahí.

-Bonita bienvenida – Dijo Tidius, al tiempo que mas monstros entraban.

-Creo que si- Tomo la ultima bomba que le quedaba y miro al rubio - ¿Vez aquella abertura en la pared?

-Si – Levanto la espada para alejar al cine pis - ¿Y?

-Voy a arrogar esto y quiero que corras con todas tus fuerzas ahí, si nos quedamos aquí no podremos con todos ellos ¿Entendido? – El rubio asistió para decirle que estaba de acuerdo y espero el momento exacto para correr.

El castaño disparo pera alejar a los animales y arrogo la bomba, los dos se echaron a correr hacia la pequeña abertura, Tidius alcanzo a pasar y Nooj detrás de él.

-Maldita pierna – La golpeo con el puño y miro a Tidius este lo tomo del brazo y lo obligo a correr, se ocultaron detrás de una pared.

-¡¿Qué diablos? - Apenas articulo, esas palabras un chorro de fuego entro por la abertura, Nooj solo abrió los ojos como platos – Creo que ese cien pies, no era tan inofensivo.

-Vamos por acá – Le siguió sin rechistar ahora que podían ver, pues la neblina se había retirado; caminaron en silencio por las piedras apiladas; Nooj sintió que estaban dando círculos en la niebla.

-Oye – Dijo Tidius - ¿Y que la quieres?

-¿A quien? –

-¡Paine! – Grito a todo pulmón el jugador de bitzbol.

-Shh…. Cállate – Lo miro enojado – Quieres atraer mas… solo grita.

-¿Qué? – Lo miro confundido.

-¡Que grites! ¡Paine! – Nooj vio las cosas de alguien recargadas en la pared, podrían ser de Paine, ella podría estar cerca de ahí, camino en dirección a las cosas, vio una video cámara vacía, no tenia ninguna información – Sigue gritando.

-Yuna sígueme – Menciono Baralai abriendo la puerta.

Caminaron por los pasadizos del edificio de Nuevo Yevon, completamente en silencio, Yuna había olvidado todas las emociones que paso ahí, junto con sus amigas y cuando enfrentaron a Sinh, cada paso ahí revivía una vivencia en su mente. Dándose cuenta de lo egoísta que fue al ver solo por ella y no pensar en los demás.

Llegaron ante una enorme puerta, resguardada por la figura de todos los eones, permaneció mirando la puerta y se encontró que detrás de esta no había nada, más que el vacio. Miro consternada a Baralai pidiéndole un explicación o instrucciones de lo que ambos hacían ahí.

-Esta es la máxima cámara del orador – Baralai se acerco y acaricio la puerta – Es diferente a todas las demás de Spira en ella podrás conseguir a todos los eones y poderes de un invocador, pero también te enfrentaras a las pruebas mas duras.

-¿A donde lleva esa puerta? - Yuna se acerco a Baralai y toco la puerta que inmediatamente se abrió mostrando el vacio.

-Eso depende de ti, Yuna: puede llevarte a donde desees, pero arriesgas mucho puedes perderte en una realidad ficticia, donde estarás tu sola, aunque te veas rodeada de gente.

-Lo lograre Baralai, lo prometo –

-Creo en ti Yuna, pero pasaras por diferentes pruebas – Yuna asistió subiendo los retos que tendría que enfrentar pero para todo bien había grandes sacrificios y esa vez no era la excepción.

El peli blanco la vio caminar decidida hasta la puerta cuando Yuna entro en ella, una luz cegadora el rodeo, después ambas puertas se cerraron en un ruido sordo, que se escucho por todos los túneles de Bevelle. Se sentó en una esquina donde podía ver la puerta y los eones rodeándola. Saco su celular y marco a Gippal.

-¡Hey! – Le saludo el rubio.

-Gippal las coas no son como las esperábamos – Le menciono.

-Mis planes tampoco son lo que esperaba ¿Me ocupan? – El oji azul parecía estar susurrando, pues hablaba muy bajo.

-No aun, no solo quisiera pedirte un favor amigo. -

-Dime-

-Se trata de la mejor nave de batalla que tengas – le pidió.

-¿Es por lo de Zarnack? – Murmuro el rubio.

-Si, dejaremos de perseguirte para buscar a Paine, la situación se complico –

- Lo entiendo amigo ve a Djose y habla con Steve, el te la dará, amigo que alivio ya tengo al padre de la chica Cid persiguiéndome; si ocupas lo que sea no dudes en pedírmelo – El rucio se apretujo en el armario donde estaba escondido.

-Gippal; gracias por todo –Escucho la risa alegre de su camarada y le contesto.

-Eso hace los amigos Baralai – Estaban ambos arrepentidos cuando Spira estaba separada a causa de los tres. – Tengo que colgar hay gaviotas en el alambre.

-¡Hey! ¿A quien le dices asi? – Escucho a Rikku gritándole en albhed a su amigo.

-Adiós - Colgó el celular aun no había terminado de hablar con el rubio pero ya seria para otro momento ahora tenia que cuidar de Yuna y esperar a que saliera de la cámara del orador.