¡Hola¡
Aquí me tenéis para otro capítulo, espero que lo disfrutéis.
Sin más que agregar, espero que les haya gustado el pasado capitulo y un beso enorme a las personas que comentaron.
ADVERTENCIA: LOS PERSONAJES Y/O LUGARES SON ABSOLUTAMENTE PERTENECIENTES A J.K. ROWLING, MENOS LOS HERMANITOS BLACK-WEASLEY, ESOS SON MIOS, MIOS, MIOS Y SOLAMENTE MIOS.
•°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°•
Hermicienta
Capitulo 07: La Guerra Comienza
•°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°•
Este peinado no le asentaba perfectamente bien, los rulos no eran mucho lo de ella pero el vestido combinaba mejor con ellos.
Esas eran las preocupaciones de Astoria Greengrass la noche de su cumpleaños.
Aunque un anhelo más importante se escondía en el fondo de esa perfecta imagen que le transmitía el espejo: que Draco pro fin pusiera fecha a la boda y ella pudiera disponer a sus anchas del dinero de los Chadman.
Ellos habían sido amigos de sus padres, aunque ella no se llevara bien con esa mocosa que parecía un león. La nueva niñera se le parecía un poco, aunque claro, la última vez que Astoria había visto a la niñita, ambas tenían 3 años.
Seguramente, si siguiera viviendo seria monstruosamente fea, se dijo Astoria mientras se disponía a salir de su baño.
-Hola, señora –dijeron los mocosos come mocos que habían llegado hace poco a la mansión, arruinando su existencia-. Tío Draco dijo que la espera en el salón Gris.
¿Salón Gris? ¡Pero ese salón estaba en la otra punta de la mansión, nadie iba allí desde que Lucius había muerto!
Pero si fue Draco, a lo mejor había ido a buscar el anillo ancestral de matrimonio.
Una sonrisa apareció en su rostro, era de comprender que quisiera intimidad, el ala norte de la mansión era la que usaban comúnmente estaba ahora atestada por visitas.
Los niños la miraban y miraban, según recordaba eran gemelos.
-¿No tienen nada mejor que hacer? –los reprendió.
-Adiós, señora, y mucha suerte –le dijeron antes de salir corriendo mientras reían.
Debió intuir algo, sentirlo o prevenirlo, pero no lo hizo. Camino y camino antes de llegar al Salón Gris. Tenía unos suntuosos sillones muy elegantes y grises, en conjunto con las paredes.
También una alfombra y todo gris. Pero…
Estaba vacío.
De pronto, sintió que la puerta era trabada.
No.
Esto no podía estar pasándole a ella.
No podía estar encerrada en la otra ala de la Mansión mientras su fiesta de cumpleaños era festejada.
•°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°•
Había pasado una hora y nadie se acordaba de ella, pronto seria la finalización del baile.
Pero, ¿Con quién lo estarían festejando si ella no estaba?
Algo debía ir mal.
Había algo que no cuadraba, sabía que tenía que ser una broma de esos mocosos trogloditas, pero ¿Cómo se las habían ingeniado para que nadie se enterara de su ausencia?
Draco tendría que estar buscándola, seguro que sí.
•°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°•
Debían ser como las seis de la mañana cuando recién recordó que había un ducto de ventilación. Llego llena de telarañas y suciedad, pero llego a la habitación de esos diablos.
Ahora verían quien era Astoria Greengrass.
Cuando entro al cuarto, lo hizo con una mueca de furia y resolución. Aunque no le duro demasiado porque sobre los pies de la cama de la sangre sucia había un vestido: era gris y hermoso, de diseñador también.
Era su vestido.
El mismo que Astoria llevaba puesto en esos instantes pero que estaba roto en algunas partes, a diferencia de ese otro que estaba limpio y cuidado.
La confusión la lleno, ese debía ser el truco que habían usado los mocosos del demonio.
Avanzando, tomo el vestido y con una agitación de la varita que había ido a buscar minutos antes, lo hizo trizas.
Solo un pequeño trozo quedo sobre la cama donde antes se alzaba la obra de arte, solo los recuerdos le quedarían porque si fuera por ella también los borraría, aun cuando no sabía cómo hacer un desmemoriado convincente.
Luego, salió del cuarto pero se encontró cara a cara con Draco.
-Astoria, pensé que estaría durmiendo luego de bailar tanto –le pregunto mientras le acariciaba el rostro dulcemente, con una mirada rara en sus ojos grises.
-Eh… Ah… Sí, claro.
No sabía que decirle, pero tenía que hacer como que nada había pasado porque si estaba en lo cierto, la sangre sucia la había suplantado y no muy mal por la sonrisa tierna en el rostro de su futuro marido.
-Esos besos en el baile, fueron los mejores de mi vida, Astoria –le susurro suavemente, haciendo que los ojos de Astoria se agrandaran imperceptiblemente por el horror: su prometido había besado a una sangre sucia y no era consiente-. Quería decirte que…
-¿Qué? –le pregunto con prisa Astoria, estaba confundida pero no tanto, la situación poco a poco de iba aclarando y no estaba del todo mal para ella por como Draco la estaba tratando mejor que nunca.
-Estoy dispuesto a que elijas una fecha que te guste para nuestro casamiento, porque Astoria Greengrass, ¿Quieres darme el grandísimo honor de convertirte en mi esposa, la acompañante de mis días?
Draco estaba arrodillado cuando termino de decir eso, estaba emocionado por esos besos que se habían dado sobre la pista de baile.
-Sí, claro que si –respondió Astoria mientras sonreía perversamente, esos niños le habían hecho el favor más grande de su vida y aun no eran consientes de ello.
Pronto se enterarían.
•°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°••°o.O O.o°•
CONTINUARA…
