Hola de nuevo. Aquí estoy con un nuevo capítulo. Espero que os guste y me comentéis que os ha parecido. Muchas gracias a todos lo que me dejaron sus reviews, me hacéis inmensamente feliz.
Harry Potter no me pertenece, solo me divierto escribiendo locas ideas fuera del canon
Capítulo 9
La mirada de Sirius se perdía por la ventana, sus los ojos rojos del llanto. Harry, su pequeño cachorro, su cervatillo, estaba en las manos de Lord Voldemort... Cuando pensaba en lo que ese mal nacido podía hacerle... Cuando imaginaba lo que su ahijado podría estar pasando. Quizás... Quizás incluso se encontrase ya junto a sus padres. Si así fuera al menos tenía el pequeño, débil y triste consuelo de que no estaría sufriendo en alguna mazmorra olvidado, a manos de aquel psicópata.
-Sirius... -sintió la mano de Remus acariciando su nuca al mismo tiempo que su voz llegó a sus oídos, sintió también el beso sobre la piel, caliente y suave-, ya, no llores más...
-Remus... -levantó los ojos para mirarle, encontrándose con una mirada que sufría igual que la suya propia-, y si... y si Harry está...
-¡No! -agarrando al animago por los hombres le apretó y luego lo acercó a su pecho, casi temblando-, no está muerto Canuto, no...
-Tengo miedo Rem...-murmuró mientras escondía el rostro en el pecho ajeno.- ¿Cómo hemos podido fallarle de esta forma?¿Por qué siempre parece que no importa lo que hagamos, somos incapaces de protegerle?
-No lo sé Sirius, pero todo estará bien... Harry es fuerte, como James y tenaz, como Lily, ¡ha conseguido superar cosas que ningún miembro de la Orden ha siquiera imaginado! Desde que llegó a Hogwarts ha pasado por mil peligros y ha seguido adelante. Desde que tenía solo un año de edad ha sido un superviviente. Sobrevivirá... Sino, no sería Harry.
-No es solo eso Rem...-un sollozo bajo se ahogó en el pecho del lobo antes de que Sirius alzase los ojos para encontrarse con la mirada dorada.- él... él está en manos de ese... ese maldito monstruo... Remus, ese maldito le odia, debe estar torturándolo...-su llanto se hizo más fuerte al pensar en aquello-, ¿y si le tortura con crucios hasta...? ¿Hasta volverlo loco como Bellatrix y los Longbottom...? Rem tengo tanto miedo...
-Todos tenemos miedo-le susurró mientras tomaba su rostro para dejar un beso en sus labios-. Todos estamos asustados Sirius. Pero pase lo que pase llorar no va a solucionarlo. Si queremos rescatarlo tenemos que ser fuertes Siri, no vale echarse a llorar y rendirse. No llores más, todo estará bien...
Con un suspiro se acurrucó contra el licántropo al tiempo que asentía, limpiando sus mejillas húmedas con el dorso de a mano. Dejó que Remus lo consolara con sus palabras y sus caricias... aunque en realidad no dejaba de torturarse con pensamientos sobre su cachorro...
"Harry..." ****************************************
Sentado en un sillón de la vieja y anticuada Prince Manor Severus miraba el fuego de la chimenea con verdadero nerviosismo. "Maldita sea...". Realmente no sabía que hacer, porque si lo que había visto era cierto y no un producto de su imaginación -algo claramente imposible ya que él jamás imaginaria cosa semejante- el lado de la luz estaba jodido, total y completamente jodido, porque si El Señor Tenebroso había enamorado, conquistado o lo que fuera a Harry Potter ya podía olvidarse Dumbledore y todos los de la Orden de que el-niño-que-vivió acabara con la guerra... pero, ¿y él? ¿Qué se suponía que debía hacer él ahora? ¿Seguía a Dumbledore o al Lord? Se había pasado a la luz por Lily... para proteger a su hijo... y ahora resulta que ese hijo se pasaba al Lado Oscuro... "Eso no importa..." se dijo a si mismo, una promesa es una promesa... protegería a Potter sin importar en que lado estuviera... y hay tenía la respuesta a sus preguntas... No era fiel ni a Dumbledore ni al Lord Oscuro... aunque le repateara solo pensarlo... era leal a Potter, a Harry Potter... Su vida estaba consagrada a protegerlo como propio castigo auto-impuesto por lo ocurrido con sus padres... Había sido culpa suya y solo suya que Voldemort se enterase de la profecía... Por esa razón no era ni un miembro de la Orden ni un Mortífago... Solo era un hombre que se sentí culpable y que aun amaba el recuerdo de la primera y una persona que había tocado su corazón... Así que seguiría a Potter, estuviese donde estuviese... y era hora de que el chico lo supiera...
Había conseguido salir de la habitación convenciendo a Tom de que me iba a dar un ataque claustrofóbico así que había sido escoltado por Nagini hasta el despacho de mi amado, donde me había apropiado de su silla y había cotilleado sus libros hasta encontrar uno que me causó curiosidad. Pero cuando solo llevaba la mitad del primer capítulo de Magia Perdida a travésde los siglos unos brazos me envolvieron y la voz del Lord Oscuro le hizo dar un vuelco a mi corazón. Giré el rostro para poder verle a los ojos, sonriendo.
-Tengo algo para ti,-me susurró al mismo tiempo que se inclinaba y me besaba la frente.
-¿Qué es?-salté a sus brazos, soltando el libro en el sofá.
Él se rió de mi impaciencia y me besó suavemente antes de sentarme sobre el escritorio. Metió la mano en su bolsillo con aire misterioso y una lentitud dedicada a torturarme. Finalmente soltó una nueva risa baja y sacó una media máscara, que llegaba por encima de la nariz, negra con detalles rojos asemejando las escamas de una serpiente. Era una autentica obra de arte. Cuando me la tendió la acerqué a mi rostro para verla de cerca y me di cuenta de que no asemejaban escamas... ¡eran verdaderas escamas de serpientes rojas incrustadas!
-¿Qué..?-tenía el aliento cortado por la pequeña y hermosa maravilla en mi mano.
-Pensé que te gustaría poder caminar libremente por la Fortaleza...- sus palabras hicieron que me tirase a sus brazos para besarle toda la cara. Sentí su risa vibrar en su pecho bajo mis manos antes de que me besará hasta perder el aliento. Al separarse puse un puchero pero sonriendo me colocó la mascara.- Hermoso.
Sus labios volvieron a tomar de los míos, con impaciencia mientras sus manos me pegaban a su cuerpo, tomando mi cintura. Aproveché cada segundo de ese beso, enredando los dedos en su largo y suave cabello para poder acercarlo a mi cuerpo. Mordí su lengua, haciéndole gruñir. Amaba provocarlo, tentarlo... Justo estaba metiendo las manos bajo mi camisa cuando un par de toques suaves en la puerta le hizo separarse con un gruñido de enfado. Me reí de su rostro fastidiado y me senté bien sobre la mesa.
-Adelante -refunfuñó Tom.
Un mortífago que no pude reconocer por la máscara sobre su rostro entró y se apresuró a arrodillarse ante Tom. Pude ver como éste rodaba los ojos y tuve que evitar reírme. Miré de nuevo al mortífago, que permanecía en silencio. Claramente Tom se impacientaba ya que murmuró -tan bajo que casi yo no pude oírlo- "inútiles".
-¿Qué quieres? -terminó preguntando con un siseo, haciendo que me mordiera el labio, evitando reír de nuevo. Él solo usaba ese siseo para intimidar a sus servidores, aunque a mi me parecía muy sexy.
-My Lord, los asignados a la misión han vuelto amo.-murmuró el hombre con un claro temblor en su voz.
-Bien, que se reúnan todos en el comedor y me esperen.
-Si, my Lord.- el mortífago se levantó dispuesto a irse pero Tom siseó de nuevo, haciéndole detenerse, completamente tenso.
-Macnair...- al oír aquel nombre recordé aquel día, en mi tercer año, cuando un verdugo vino a matar a Buckbeak.
-¿A... amo?- entonces por fin reparó en mi presencia y se quedó mirándome un instante, antes de volver a bajar la cabeza, aterrado.
-Él es... mi Ángel Caído -al oír aquel nuevo nombre rodé los ojos haciendo sonreír a Tom-, no es un mortífago, os supera con creces, quiero que avises a todos los demás, mi Ángel camina a mi lado, no por detrás, os arrodillaréis ante él como conmigo, le mostrareis el mismo respeto que me mostráis a mi, ¿entendido? El que no obedezca estas ordenes acabará como comida para Nagini.
-S... sí, amo, por supuesto.- hizo una profunda reverencia hacia mi antes de repetir el gesto con Tom y apresurarse a salir del despacho.
-Ya esta -me sonrió mientras me rodeaba con un brazo pareciendo muy satisfecho consigo mismo-, ya no tendrás problemas para salir y caminar por la Fortaleza cuando quieras.
Le dediqué una dulce sonrisa mientras aguantaba un suspiro. Sabía que lo hacía por mi, para que estuviera a salvo en la Fortaleza y no tuviera que seguir encerrado en mi habitación pero me iba a costar todo eso de las reverencias y el respeto rayando en el miedo. No deseaba que sus mortífagos me tratarán así. Preferiría que simplemente no me vieran.
-Dime algo -murmuró suavemente mientras me acariciaba la mejilla al ver que me quedaba pensativo y no respondía.
-Te amo-fue mi respuesta.
