Disclaimer: Los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi, creadora de la serie Sailor Moon. Esta historia es escrita sin ningun fin lucrativo.


10. Mentirosa, mentirosa

Esa mañana se levantó con mucha pereza, no quería ir a clases pero no le quedaba de otra. Se arregló como de costumbre. Antes de salir miró la cama de su compañera, se encontraba vacía. La violinista no llegó a dormir la noche anterior, de seguro estaba con sus padres. Se colocó sus beats para acallar a su entrometida conciencia y al ritmo de Nothing else matters bajó las escaleras. Al abandonar el edificio se colocó los lentes de sol. Caminaba con las manos metidas en los bolsillos de la chaqueta, la vista fija, oculta tras la oscuridad de sus gafas que hacían juego con el cintillo de sus auriculares. El flequillo rebelde cubría sus sienes, no se molestó en colocar los mechones tras la oreja, pues se veía sexy o al menos eso fue lo que le dijo una de sus conquistas. Totalmente ensimismada caminaba la rubia, encerrada en su mundo pero alguien tomó su antebrazo con suavidad obligándola a voltear.

-Buenos días – sonrió con esa dulzura característica.

-Buenos días Kaioh – saludó quitándose los cascos.

-Grité tu nombre un par de veces y como no logré tener tu atención tuve que correr para alcanzarte.

-¿Me creerías si te digo que siempre la tienes? Lo siento escuchaba música.

-No te preocupes. Oye compré algo para ti – dijo alargándole el vaso de café.

-Gracias.

-Gracias a ti por lo que hiciste por mí el fin de semana.

-Lo haría otra vez sin pensarlo. Es lo que haría por mis amigos. Por cierto ¿Cómo te fue con tus padres?

-No lo sé, no les presté mucha atención – la rubia enarcó la ceja – mi mente seguía en el rave.

-Entonces ¿te gustó?

-¡Muchísimo! hace tanto tiempo que no me divertía de esa manera, de hecho creo que nunca la había pasado tan bien en mi vida. Debo salir contigo más seguido – se sonrojó un poco.

-No me quejaría en absoluto. Cuenta conmigo.

-Prometo no emborracharme – ambas sonrieron.

-Intuyo que no estás acostumbrada a tomar así – la violinista negó con la cabeza. – Mich se te fueron los tiempos con tanto alcohol.

-Lo sé y estoy apenada contigo – bajó la mirada.

-No tienes que, tu cuerpo te pedía a gritos que te alocaras. Además la pasamos bien.

-Pues sí, quiero que se repita – la rubia se sacó las gafas.

-¡Wow! ¿En serio? – La violinista asintió afirmativamente – Para la próxima me embriago yo y tu conduces.

-No creo que eso sea posible.

-¿Por qué no?

-No se conducir – dijo apenada.

La velocista parpadeo un par de veces ¿su compañera le tomaba el pelo?

-Eso es algo elemental ¿cómo es que…? Esto ni siquiera tiene sentido – se rascó la cabeza - Vaya ahora veo que fue irresponsable de mi parte no preguntar antes ¿te gustaría aprender? – se escuchaba entusiasmada.

-Mmm no lo sé, es que papá dice que las chicas no conducen – se encogió de hombros.

-Ja viejo machista es porque no me ha visto a mi tras el volante. Creo que estás grandecita… y bien formadita – dijo para sí – como para que te digan que hacer o no.

-Tienes razón – se encogió de hombros. – Estoy dispuesta a que me enseñes a conducir – sonrió de lado.

-¡Genial! – exclamó con alegría.

-Buenos días señoritas – saludó Zafiro.

-Hey ¿cómo estás? – contestó alegre al saludo la aguamarina.

-Muy bien – sonrió como de costumbre el chico Blackmoon. – Por cierto Kaioh, el fin de semana rockeaste – a la chica se le colorearon las mejillas.

-Lo dices porque tu hermano y tu primo querían ponerle las garras encima a la sirena. No le hagas caso a Zafiro – la rubia intentó calmar a su compañera – Estuviste genial.

-¿Segura? – preguntaba con cierta incredulidad la peli verde.

-Confía en mí. Yo te cuidé toda la noche.

-No creo que toda la noche, bueno al menos no es lo que se ve en tu labio – se burló el pelinegro – ¿quién fue la caníbal?

-Como si lo supiera. Deja de molestar.

-Haru ¿de verdad no hice nada indebido? – la chica estaba realmente preocupada.

-No Mich, yo estuve ahí.

-Gracias otra vez – la rubia se encogió de hombros.

-Haru ¿me prestas tus beats?

-No – respondió cortante.

-¿Por qué? Quiero escuchar música – se quejaba el chico.

-Porque me los prestará a mi – dijo la nadadora al tiempo que le sacaba los auriculares, colocándoselos ella. – ¿Quién es? – preguntando por el nombre de la banda. La rubia le dio una mirada a la pantalla del reproductor.

-Metallica, la canción se llama master of puppets.

-Mmm me temo que no la he escuchado – tanto Haruka como Zafiro se quedaron perplejos ante la confesión de la aguamarina.

-¡No me jodas! ¿No te suena Master of puppets, I'm pulling your strings twisting your mind and smashing your dreams? – Cantó la rubia.

-No – respondió algo apenada.

-Oh Kaioh acabas de herir a Tenoh. Metallica es su banda favorita.

-No sabes conducir y no conoces Metallica ¿Quién eres?

-Alguien aislada del mundo – respondió con cierta vergüenza.

-Eso lo discutimos después de clases.

La primera clase con Nicholas fue un martirio, no hacía más que comentarios referentes a la fiesta y el desempeño de la violinista en ésta, por si fuera poco planteó discretamente las distintas teorías para dar con la razón del labio roto de la rubia. No se cansaría hasta sacarle a la velocista su versión.

-Kaioh – el profesor Kumada la veía con cierta confidencia, como quien está por jugar una broma – ¿Qué representa el Síndrome de Asherman?

-Bueno – empezó diciendo la aguamarina – es una enfermedad uterina adquirida, caracterizada por la formación de adherencias dentro del útero – dijo con seguridad.

-¿A qué se refiere con adherencias señorita Kaioh? – volvió a preguntar el melenudo.

-Al tejido cicatricial – respondió rápidamente la chica.

-¿Producto de qué? – parecía que su profesor quería verla fallar.

-Existen varias razones: después de operaciones de la zona pélvica, como cesáreas, por ejemplo. Una operación para extirpar fibromas o después de un legrado que fue realizado debido a un aborto involuntario completo o incompleto, debido a una retención de placenta con o sin hemorragia después de un parto, o a un aborto provocado.

-Muy bien ¿qué es un legrado? – Nicholas era insistente quería que Michiru se quebrara.

-Este maldito está atacando a mí… a la sirena. Un legrado es…- su profesor la interrumpió.

-No le he preguntado a usted Tenoh – reprendió en tono duro – cuando lo haga se lo haré saber – le dedicó una sonrisa cínica.

-Esta me la pagas mechudo.

-Ahora bien ¿en qué quedamos? Oh sí, con Michiru, responda a mi pregunta por favor.

-Legrado es el raspado de la mucosa o membrana interior del útero. Es un procedimiento ginecológico muy común y se realiza sobre todo para tratar o diagnosticar las causas de hemorragias uterinas anormales.

-Regresando con el síndrome de Asherman, dígame, como ginecóloga ¿qué tratamiento propondría usted señorita – miró a la peliverde y le sonrió con cinismo – Tenoh?

-¿Quién le dijo a este imbécil que yo quiero ser ginecóloga? La histeroscopia – dijo sin vacilar.

-¿Por qué?

-Debido… – la interrumpió

-Haruka ponte de pie y exponle tu criterio a la clase – la rubia lo fulminó con la mirada.

-Debido a que es un procedimiento muy común aunque el médico tratante debe ser cuidadoso para no generar nuevas cicatrices y empeorar la situación de la paciente.

-Ahora las preguntas son para todos.

-Yo optaría por la electrocauterización – se dejó escuchar un joven.

-¿Estás loco? – Haruka se mostraba sorprendida e indignada.

-¿Por qué? – chico miraba con arrogancia a la rubia.

-Todavía tienes la desfachatez de preguntar – respondió mosqueada – Cauterizaras el útero de una mujer.

-¿Y qué? – el castaño hizo una mueca.

-¿Y qué? – Michiru se levantó de su puesto – Te parece poco dejar estéril a una mujer con un procedimiento como ese.

-No seas tan romántica, la paciente padece síndrome de Asherman de un modo u otro quedaría estéril.

-No voy a permitir que este idiota se meta con Michiru. Dependerá de la gravedad del trauma inicial. Ni que la paciente tenga el Asherman más severo se recomienda la electrocauterización – el debate empezaba a acalorarse – sabes ahora entiendo porque reprobaste ética… dos veces – en su rostro se dibujo una sonrisa.

-Imbécil – se escuchó de fondo.

-Blackmoon ¿tienes algo más que agregar? Aparte del insulto – cuestionó un poco más relajado Nicholas.

-Estoy de acuerdo con Tenoh y Kaioh – carraspeó – pienso que el método que propuso Koji es una barbaridad, no todos los Asherman tienen la misma severidad y estos se pueden prevenir – Zafiro se expresaba seguro de cada una de sus palabras – mediante la administración de misoprostol así se evita la invasión al útero.

-¿Provocando abortos? – ironizó Koji.

-No idiota – el pelinegro respondió de mala gana – se te olvida que el misoprostol provoca la inducción del parto al promover las contracciones uterinas y la preparación del cuello uterino para el trabajo del parto y con respecto a los abortos ese medicamento ayuda a reducir las adherencias intrauterinas. Ahora que lo recuerdo también reprobaste farmacología.

-En tu cara, perra – se burló la rubia.

-OK niños, terminó la clase – sonreía de oreja a oreja – Blackmoon, Tenoh y Kaioh no presentaran el examen de la semana que viene ya aprobaron, el resto si lo hará. Por cierto Koji – el chico esperaba expectante – tu licencia queda revocada y ustedes tres quedan contratados – bromeó Kumada.

El salón se vació quedando solo Michiru, Zafiro, Haruka y Nicholas.

-Vamos a la clase de Tomoe ya saben que no le gusta que lleguemos tarde – comentó el chico Blackmoon.

-¿Por qué no te adelantas con Michiru? – la rubia le hizo una seña con los ojos, la que el ojiazul captó.

-Entonces vamos caminando Kaioh.

-OK. No tardes Haru – dijo al tiempo que se alejaba.

-¿Qué te pasa? – preguntó la velocista en tono amenazador a Nicholas.

-¿De qué? – se cruzó de brazos fingiendo demencia.

-De la forma en cómo atacaste a Michiru, crees que soy idiota.

-Ahora resulta que no le puedo hacer un interrogatorio a una de mis alumnas.

-La estabas acosando con tus preguntas – levantó un poco la voz – ¿Qué intentabas probar? ¿Qué está aquí por capricho? ¿Solo para fastidiar a su padre?

-Honestamente sí. Una niña rica como ella estudiando medicina – empezó a reír.

-No hagas juicios de ella porque no la conoces, no es ninguna hueca y te ha demostrado que tiene mucha capacidad. – defendía a la aguamarina.

-Cálmate Haruka, le gastaba una broma a Kaioh – intentó apaciguar los ánimos de la rubia. – No entiendo tu actitud – la miró como tratando de descifrar algo, luego sonrió – ¿Te gusta Kaioh? – preguntó entre sorprendido y divertido.

-¡No! – rodó los ojos.

-A mi me parece que sí, solo que no lo quieres admitir.

-Ya te dije que no – seguía molesta.

-Eres una mentirosa Haru.

-Cierra el pico. Mejor me largo.

Se marchó furiosa. Daba largas zancadas para alcanzar a sus amigos, aún seguía molesta por el impasse con Nicholas. En su rostro se reflejaba.

-¿Todo bien Tenoh? – preguntó Zafiro.

-Excelente.

La clase de Tomoe fue algo lenta. De vez en cuando la rubia y compañía intervenían en la explicación del profesor, aportando sus conocimientos. Los chicos se alegraron de forma significativa cuando se les informó que en un par de meses empezarían las asistencias hospitalarias. Debían elegir un compañero para las prácticas así que la aguamarina le propuso a la rubia si quería ir con ella a las prácticas en el hospital. Haruka no pensó dos veces para aceptar la proposición de la violinista. Estaba más que satisfecha porque la sirena la pensó como su primera opción.

-Haruka eres una traidora – acusó el peli negro.

-¿Yo? ¿Por qué lo dices? Sabes que jamás haría algo así.

-Me dejaste por un par de tetas. Se suponía que tu serías mi compañera para las clínicas – se cruzo de brazos.

-Ay Blackmoon – empezó a decir entre risas – el par de tetas como tú dices, me lo propuso…

-Y tú no podías negarte.

-Vamos Zafiro ¿tú no habrías hecho lo mismo? Digo la chica más ardiente de toda la escuela de medicina, te pide que seas su compañero y vas a decirle que no.

-Suena lógico. Te perdono esta solo porque Michiru está buena – ambos rieron.

-Hey chicos ¿cuál es el chiste? – la aguamarina se unió al grupo.

-Ninguno – respondieron al unísono.

-Haru tengo hambre ¿almorzamos?

-Sí, ya el estomago me suena ¿vienes? – se dirigió a Zafiro.

-Me gustaría ir pero quedé con alguien.

-Pobre infeliz – se burló la rubia.

-Deja la envidia – el robusto peli negro le sacó la lengua. – Te veo más tarde en el Crown.

-No puedo, ya estoy comprometida.

-Pobre infeliz – esta vez era Zafiro que se burlaba.

-Blackmoon yo soy esa pobre infeliz – dijo Michiru con enojo fingido.

-¡Oh! Lo siento – se rascó la cabeza. – Chicas nos vemos luego y pórtense bien – sonrió de lado.

-Ese Zafiro es un bocaza. ¿Qué comeremos?

-Cualquier cosa menos hamburguesas – sonrieron.

Almorzaron donde lo venían haciendo las últimas semanas. Discutieron un poco sobre el menú. La peli verde insistía en que Haruka comiera ensalada pero la rubia se mostraba reacia a hacerlo. La chica se dio por vencida. Negó con la cabeza al ver el plato rebosante de comida de la rubia. Esmeralda alguna vez le había dicho a la velocista que comía por un batallón, además de lo suertuda que era al tener un metabolismo que le permitía mantenerse delgada a pesar de las toneladas de comida que ingería. Obviamente no se lo dijo de una forma amable si no con ese tono petulante que siempre empleaba para dirigirse a la rubia. Si, esa chica se comportaba algo agria con Haruka pero eran buenas amigas, la rubia nunca sintió atracción hacia ella, esto no quería decir que la chica Blackmoon no fuera agraciada físicamente incluso Henry se había flechado de ella en secreto por un tiempo.

-Oye Kaioh necesitas ser educada.

-¿En cuanto a qué?

-¿Todavía lo preguntas? La cultura popular, no sabes nada de la vida – la rubia extendía sus brazos al cielo – no sabes beber, no sabes manejar, te apuesto que no sabes ni maldecir.

-No, no y no – se encogió de hombros – estoy segura que mi loca amiga me ayudará con eso – batió las pestañas.

-Se ve más tierna que el gato de Shrek. Que empiece la lección – sonrió ampliamente.

-OK solo saco las llaves de mi bolso y empezamos. – Dijo mientras buscaba dentro de su cartera las llaves – ¿Cuál será mi primera clase? – preguntó mientras abría la puerta de la habitación.

-Teniendo en cuenta que hoy es lunes y mañana tenemos clases pospondremos lo de la bebida para el fin de semana, lo que nos deja con las clases de manejo y maldecirás en el proceso – sonreía ampliamente mientras entraba.

-Ok – sostenía la sonrisa al tiempo que colocaba su bolso sobre la comoda – prométeme que me tendrás paciencia.

-Toda la que necesites. No te preocupes, no te presionaré.

-No se diga más, comencemos ya – exclamó entusiasmada.

El sonar de la madera anunciaba la llegada de alguien, ambas chicas se miraron.

-¿Esperas a alguien? – interpeló la rubia a lo que la aguamarina negó con la cabeza.

-Veré quien es – dijo la violinista que se aproximaba a la puerta.

Sus ojos se quedaron fijos en las personas del pasillo, su rostro expresaba sorpresa y algo de curiosidad.

-Ma-madre – tartamudeó – padre ¿qué hacen acá? – Michiru estaba confundida por la presencia de sus padres.

-¿Qué? ¿No podemos visitar a nuestra pequeña? – Yushiro estaba buen humor.

-¿No nos invitas a pasar nena? – preguntó Megumi.

-Ah sí, si adelante – la nadadora se giró y con un movimiento tonto derribó su bolso, haciendo que el contenido de éste se esparciera en el alfombrado.

-Michiru – su madre fijó la mirada en el piso recogiendo un blíster de pastillas – ¿estos son anticonceptivos? – la interpelada tragó grueso.

-Mira nomás si aquí están y yo buscándolos como loca – intervino rápidamente la rubia al tiempo que le arrebataba el blíster de las manos a la madre de Michiru.

-Disculpe señorita ¿son suyos esos… esas píldoras? – esta vez era Yushiro quien preguntaba.

-Si son míos – respondió Haruka sin vacilar.

-Y ¿por qué los tenías tu Michiru? – la mujer esperaba expectante.

-Porque – la peliverde sentía su boca seca y las palabras no querían rodar.

-¿No le has dicho a tus padres? – el semblante de la velocista era relajado.

-No – apenas pudo decir.

-Decirnos ¿qué? – repuso con voz de trueno el jefe Kaioh.

-Es que Michiru y yo somos voluntarias en una escuela pública y nuestra función es dar charlas sobre educación sexual – la aguamarina abrió mucho los ojos - ¿cierto Mich?

-Si – su compañera respondía con monosílabos.

-Pero faltan algunas pastillas – dijo no muy convencida Megumi.

-En cada charla sacamos una para enseñársela a los chicos, ya sabe como son los adolescentes de curiosos – la velocista tenía respuesta para todo mientras su amiga estaba clavada al piso sin articular palabra.

-Pero ¿qué demonios? – Yushiro pasó junto a Haruka directo a la mesa de noche - ¿qué significa esto? ¿Usted fuma y bebe señorita? – la rubia se volvió en la dirección del hombre.

-No señor Kaioh ¿cómo cree? Esto – señalando la botella de vodka vacía el empaque de cigarrillos – es parte de nuestro material de apoyo en las charlas, porque también le conversamos a los chicos el impacto perjudicial que causa el consumo de alcohol y el tabaquismo.

-Si padre – por fin articuló la chica – orientamos a los jóvenes sobre cómo llevar una vida sana, alejada de los vicios – su voz sonaba un poco vacilante.

-Señor ¿sabía usted que el cigarrillo tiene concentraciones de arsénico, cianuro, alquitrán y otras toxinas? – dijo para desviar la atención.

-¿De verdad? – El hombre parecía impresionado.

-Mira Mich, tu padre hizo el mismo gesto de asombro que los chicos del Jubban.

-Entonces son voluntarias en el Jubban y ¿desde hace cuanto? – Megumi se dirigió a su hija.

-Desde hace unas semanas, madre – la pobre nadadora empezó a hiperventilar, por lo que Haruka se situó a su lado.

-Hey Ariel cálmate, déjamelos a mí que yo los controlo – susurró a su oído, su compañera solo asintió.

-Creo que es una excelente labor la que están haciendo ustedes dos – las alabó la señora.

-Gracias señora Kaioh. Casualmente íbamos a una de nuestras charlas y por eso buscaba las píldoras, la última vez olvidé sacarlas de tu bolso Mich y me disculpo por eso – le sonrió a la aguamarina – a veces soy un poco despistada – se encogió de hombros.

-Sabe señorita, todo el rato que hemos estado aquí no hemos escuchado su nombre.

-Ah sí disculpen es que con este mal entendido, no nos ha dado tiempo, soy Haruka Tenoh – extendió la mano.

-Yushiro Kaioh – correspondió al saludo.

-Megumi Kaioh – le dio un beso en la mejilla.

-Señor Kaioh es usted una persona muy educada y usted señora Kaioh – la recorrió rápidamente con la mirada – es muy elegante – la rubia no pudo evitar sonreír de lado.

-¿Por qué mejor no bajamos? – La violinista le lanzó una mirada de desaprobación a su compañera – Se nos hace tarde para nuestra charla ¿no es cierto Haruka?

-Sí, sí. Lo menos que queremos es hacer esperar a los chicos.

-Pero ¿no se llevaran sus cosas? – comentó Yushiro.

-Cierto, ya ven a lo que me refiero cuando digo que soy despistada – tomó la botella y los cigarrillos.

-¿No creen que les hace falta más cosas? –cuestionó Megumi.

-Lo tenemos cubierto señora K – Comentaba la rubia mientras bajaban las escaleras – la información la tenemos grabada en un pendrive, los trípticos los recogemos en el camino, lo único que no tenemos son profilácticos – la nadadora la miró de reojo – los chicos los piden mucho.

-Piensan en todo ¿no?

-Pues si señor K, además que la artífice de toda esta obra es Michiru, me ha dicho que admira el espíritu altruista de su madre – la aludida fijó su mirada sorprendida en su amiga la rubia – No me mires así, se que te sonroja el tema.

-Bueno yo, yo…

-Nena, no sabes lo feliz que me haces – su madre la abrazó.

-Tienes el corazón tan grande como el de tu madre – su padre la abrazó y besó su frente.

-No sé si su corazón será tan grande como esa delantera pero Dios bendiga a la madre que la trajo al mundo. Que debo mencionar, la señora está muuuy bien.

-Chicas que tal si las llevamos hasta la escuela – sugirió de forma cortés su madre.

-¡No! – gritó con nerviosismo la peli verde.

-¿Por qué no? – preguntó extrañado Yushiro.

Michiru buscó con la mirada a Haruka para que ésta acudiera en su rescate con sus respuestas rápidas.

-Bueno es que… ¡Wow! ¿Esa es una Lincoln Navigator? – La rubia recorrió la camioneta rojo metálico con la mirada – Si, no hay duda lo es – la velocista seguía hipnotizada por la maquina.

-Es hermosa ¿cierto? – dijo sonriente el hombre.

-Está increíble – la chica no ocultaba su emoción.

-Y entonces ¿aceptan que las llevemos? – Yushiro continuaba con su sonrisa ampliada.

-Vamos Haruka dile que no, si nos llevan estaremos perdidas. Se fuerte, se que una nena de estas no se te presenta todos los días… aah pero los asientos son de cuero. No creo que sea conveniente señor K – arrastró las palabras.

-¿Por qué lo dice señorita Tenoh? – esta vez fue Megumi quien intervino.

-Pues, verá la gente es muy prejuiciosa. Vamos a una escuela pública y si nos ven llegar en esa camioneta dirán: ahí vienen las niñas ricas, solo están aquí por una calificación.

-Si eso, Haruka tiene razón o se les olvida como me veían los hijos de los empleados por llevar el uniforme del Mugen.

-Pensándolo bien – empezó el hombre – no es nuestra intención causarle problemas, al menos déjenme llevarlas hasta la entrada de la universidad.

-OK – respondió la rubia sin ningún problema.

-Tú y yo hablaremos – susurró la violinista.

-Que poca dignidad tienes Tenoh, mira que venderte por estos cómodos asientos de cuero, vaya se sienten muy bien.

-Haruka, linda tengo la impresión de haber escuchado tu apellido en otro lado ¿qué hacen tus padres?

-Madre por favor – la peli verde reprendió la actitud de su progenitora, pues sabía cuáles eran sus intenciones.

-¿Qué? Es una simple pregunta – se defendió la mujer.

-Deja el drama Mich. – Le susurró a su compañera – Mi padre es ingeniero mecánico, tiene unos talleres en la ciudad y mi madre es profesora de ballet, tiene una escuela en el centro.

-¿Tu madre es Karin Tenoh?

-¿De dónde…? – fue interrumpida por la sirena.

-Padre puedes estacionarte por aquí – la violinista lucía un poco molesta.

-Michiru no seas mal educada, estoy hablando con tu amiga.

-Otro día lo harás. Ustedes me han enseñado a darle prioridad a los asuntos importantes y a dejar de lado las nimiedades – respondió en tono duro – Buenas tardes, vamos Tenoh – la ojiazul se bajó azotando la puerta de la camioneta.

-Hasta luego – se despidió de forma tímida.

La nadadora se había alejado un poco de la entrada. Tenía el ceño fruncido y los brazos cruzados sobre su pecho, su mal humor era evidente.

-Disculpa mi actitud y la de mi madre.

-No entiendo lo que pasó ni por qué reaccionaste así.

-Tenoh es que tú no conoces a mi madre, sus preguntas no eran inocentes del todo.

-¿A qué te refieres con eso? – la velocista seguía sin entender nada.

-Mi madre te estaba interrogando – hizo una mueca – ella quería saber si tu familia – hizo una pausa – es acaudalada – se dejó caer sobre una banqueta. – Ahora entiendes por qué me molesté, no quería que te incomodara con sus preguntas. Simplemente no voy a tolerar que mis padres alejen a la única persona que ha sido sincera conmigo.

-Entiendo – la espigada rubia se sentó junto a su compañera.

-Sí, mis padres tienden a ser clasistas, en especial mi madre. Siempre ha supervisado mis amistades y no sabes cuánto detesto que lo haga.

-No sé qué decirte Kaioh – se recargó sobre el respaldo de la banqueta.

-Me avergüenza decirte esto Haru pero si mi madre supiera cómo eres me prohibiría hablarte, con eso de que te gustan las fiestas, beber, fumar, decir vulgaridades. Según ella ese no es el comportamiento de una dama y lo peor de todo es que mi padre la apoya – la chica echó la cabeza hacia atrás en un gesto cansado.

-En el caso de que se entere quien es Haruka Tenoh ¿tu dejarías de hablarme si tus padres te lo ordenaran? – la rubia sentía algo de preocupación.

-Claro no. – le regaló esa sonrisa cálida a la que se estaba acostumbrando – A pesar de tus locuras e inventos, eres la única persona que se ha presentado ante mi sin caretas, sin dobles intenciones, lo habría notado desde un principio. Tú eres demasiado diáfana Haru, aunque no lo creas.

-Vaya, en verdad me tienes estima – la rubia se encogió de hombros.

-En estos dos meses me has enseñado que hay un mundo más allá, de las clases de etiqueta, las tardes de té o las fiestas de beneficencia. He descubierto gente real, que se equivoca y admite sus fallas, que te sonríe con sinceridad y no por cortesía – la violinista le dio un fugaz abrazo a la corredora tomándola por sorpresa. – Doblemente gracias – se separó de ella – por romper la burbuja donde vivía y por sacarme de apuros con mis padres allá arriba.

-No fue nada – se rascó la cabeza. – ¿Sabes? por ti me arrojaría de un peñasco sin dudarlo.

-¿No fue nada? Le mentiste a mis padres de manera descarada. Nadie le miente a Yushiro Kaioh, el hombre es un detector de mentiras – empezó a reír.

-Maquiavelo dijo: "el fin justifica los medios". Mentí de forma descarada pero funcionó, tus papas siguen pensando que eres pura y casta, si no se comieron el cuento al menos tienen el consuelo de que te cuidas.

-Haces que suene terrible. Ya no me estoy cuidando, he dejado de tomar los anticonceptivos.

-Y eso ¿falta de tiempo?

-Las cosas con Jedite están terribles.

-¡Mierda no! Todo iba perfecto hasta que nombró a ese imbécil. Oh mira allá viene el colectivo – señaló la rubia.

-¿Nos vamos en autobús? ¿A dónde?

-A Neptuno. – Se burló la velocista – Vamos a mi departamento por mi auto para empezar con tus clases.

-¡Genial! – el vehículo se detuvo en la parada, abriendo las puertas dándole acceso a los pasajeros. Las dos chicas se fueron hasta el fondo del colectivo.

-No me extraña que me digas que es la primera vez que abordas uno de estos – la aguamarina asintió – eres tan predecible Kaioh.

-De ti no se puede decir lo mismo.

-Ahora ¿qué hice?

-¿Profilácticos? ¿En serio? ¿Acaso estamos en los 80? – se burló la peli verde, cambiando su semblante a uno más relajado.

-Ah eso, oye y que querías que dijera ¿condones? La cara de tu madre era de espanto, casi se infartó cuando vio las pastillas y tu padre fue incapaz de decir anticonceptivos, si hubiera dicho condones en vez de profilácticos, en este momento estuviera cargando con dos muertes sobre mi consciencia – ambas se carcajearon.

Las chicas pasaron veinte minutos en el colectivo, seguían hablando del susto que pasaron en el dormitorio y de la incapacidad de la nadadora para mentir. La rubia le dio una clase teórica sobre los pasos a seguir para aprender a conducir, le repetía que debía pisar el embrague para hacer el cambio de velocidades.

El transporte se detuvo en la parada que estaba a un par de cuadras del edificio de la velocista. Caminaron hasta allá con suma tranquilidad. Al pasar por la recepción el portero le sonrió a Haruka.

-Hola Tenoh – se le dibujó una sonrisa cómplice.

-Hey Ryu ¿cómo va todo por aquí?

-Muy bien – le dedicó una mirada analizadora a la peli verde – todo tranquilo. Oye Henry está arriba.

-¿De verdad?

-Sí, con un código rojo.

-Oh – empezaron a reír – Ok. Yo solo vine por mi bebé – refiriéndose a su auto.

-Está bien. Hey Tenoh ¿código rojo también? – le dedicó una mirada confidente.

-No seas imprudente, para tu información es un código blanco.

-Qué pena.

-¿De qué me perdí? No pude entender de lo que hablaban.

-Es nuestra forma de comunicarnos – la rubia le quitó el seguro a su convertible.

-Eso lo noté, lo que no entendí fue todo eso de los códigos ¿cómo funciona? – decía al tiempo que se abrochaba el cinturón de seguridad.

-Mmm ¿de verdad quieres saberlo? – La chica asintió – Le asignamos un color al tipo de relación que tenemos con la chica que llegamos – Michiru enarcó la ceja – por ejemplo: blanco es amistad, rojo es sexo, naranja cuando la chica es obsesiva, azul relación asfixiante…

-Vaya toda una gama. – Comentó divertida – Un momento, el portero dijo rojo, pensó que tu y yo…

-Por eso le dije impertinente, espero que no te moleste que hagan esas insinuaciones, en realidad para mí lo es porque tengo que estar explicándoles a todos que eres mi amiga.

-Se que eres mi amiga y me vale muy poco si los demás hacen comentarios insanos, además no entiendo ¿por qué interpretan automáticamente que tu y yo tenemos una relación amorosa, sin antes preguntar?

-Porque eres el tipo de chica con la que tendría una relación. No lo sé, supongo que es debido a que suelo estar con alguien o que se yo – Haruka se encogió de hombros.

Dejaron el tema de lado. La velocista optó por darle más instrucciones de manejo a su compañera quien parecía comprender lo que su amiga le indicaba. Con mucha paciencia la rubia le repetía paso a paso lo que debía hacer, de haber estado con otra persona habría explotado por hacerla decir lo mismo una y otra vez pero con Michiru era distinto, sabía que debía ir despacio con ella; la aguamarina era como una niña en pleno aprendizaje. Fue criada con tantas privaciones con lo que a la diversión y la cotidianidad de una persona común respecta. Se crió entre aviones y nodrizas, en tierras extrajeras y otras veces en su país natal, era algo así como una ciudadana del mundo pero sin tener a alguien con quien compartirlo. A los cinco su madre la llevó a una academia de ballet, el baile le salía al natural, se movía al son de la música, entonces fue cuando se interesó por el violín. Vio a una chica sentada en un escenario de madera pulida tocando una preciosa melodía, el sonido de aquel instrumento la cautivó. Se atrevió a tomar uno en sus manos e intentó hacerlo sonar como aquella chica, lloró de frustración al no lograrlo. Limpió con su manito las lágrimas de la momentánea derrota, para poder acercarse a la violinista que salía del backstage y pedirle que la enseñara, gesto que a la joven le causó ternura. La tomó en sus brazos y la sentó sobre sus piernas, fue indicándole como debía hacerlo, desde entonces Michiru toca su violín, lo hace para olvidar lo sola que está, se refugia en sus cuerdas para ahogar su amargura, para tratar de llenar ese vació que siempre ha existido en ella. No era vida lo que tenía si no un itinerario de compromisos sociales a los que debía asistir por obligación. Sentarse con la espalda recta, no hablar con la boca llena, cubrirse la boca con la mano al momento de reír y no hacerlo de forma escandalosa para no parecer una verdulera, sonreír de manera hipócrita, pretender ante todos, así era su vida: una maraña de apariencias ¿Y quién preguntaba por la tristeza en sus ojos? Nadie. El dinero no sabe leer almas, solo sirve para comprar sonrisas falsas, saludos cordiales y consciencias.

La joven violinista estaba llegando a su punto de ebullición, cada desplante, cada intromisión en lo que ella llamaba vida, cada movimiento que hizo hilvanado por obra y gracia de sus padres, tarde o temprano pasaría factura y con una tasa de interés muy elevado, pero ¿Cuándo?

-Kaioh llegamos – se estacionó en lo que era un antiguo hangar, con el espacio suficiente para practicar – ¿recuerdas lo que te dije? – La aguamarina asintió – No dudes en preguntar, estoy aquí para enseñarte.

-Ok.

-Como ya estás lista, cambiemos de lugar – salieron del auto, Michiru ahora ocupaba el lugar de Haruka y viceversa.

-Ahora estoy muy nerviosa – dijo oprimiendo el volante.

-Shuu hey no – la rubia llamó su atención – Mírame, todo saldrá bien, lo peor que puede pasar es que se apague el auto y lo volverás a encender. Ya empezaste bien, te abrochaste el cinturón y te fijaste en el retrovisor.

-La visión es vital, lo recuerdo – la rubia asintió.

-Deberías mover el asiento hacia adelante porque estás un poco retirada, tengo las piernas más largas que tu y por eso está en esa posición pero tú debes adaptarlo a tu comodidad. – La nadadora movió la cabeza de forma afirmativa – debajo del asiento está una barra delgada que es la que te permite ajustar el asiento. – Michiru alargó la mano para moverla pero no pudo – Déjame y lo hago por ti. – Se liberó del cinturón y se inclinó levemente en dirección a su compañera – Separa un poco las piernas. Que pervertida sonaste Tenoh, este es el momento que estuvimos esperando, estar entre las piernas de Michiru, solo no te rías o se dará cuenta. – Impúlsate hacia mí. ¿Otra indirecta Haru? Ya cálmate ¿sí? – volvió a su posición inicial.

-Ahora giro la llave – el auto encendió.

-Yo quito el freno de mano y ¿tu?

-Piso el embrague hasta el fondo – la rubia levantó su pulgar – y ahora muevo la palanca para la primera velocidad y suelto el embrague despacio para que no se apague.

-Aprendes rápido – le sonrió.

El auto empezó a rodar, el temeroso pie de la aguamarina pisaba con delicadeza el acelerador, todo parecía marchar bien, al menos con la primera velocidad.

-Dime cuando debo hacer el cambio.

-Te darás cuenta porque el motor te lo exigirá. Recuerda soltar el acelerador y pisar el clutch antes de meter segunda – la peli verde siguió la indicación – Muy bien ya vamos a 45 Km/h. Quiero que cruces pero… - no le dio tiempo a completar la frase cuando la violinista giró de manera brusca – Te sugiero reducir la velocidad antes de cruzar – la rubia respiraba un poco rápido.

-Lo siento, son muchas cosas a la vez – continuó conduciendo.

Pasaron un par de horas entre arrancones y apagones. La rubia de vez en cuando se aferraba al asiento para pasar el susto y su amiga no hacía más que disculparse, en ningún momento Haruka perdió los estribos, todo lo contrario se reía de los gestos que hacía Michiru en señal de frustración y vergüenza.

-¿Qué huele así? – cuestionó la oji azul.

-La caja de cambios. No se debe ser algún olor del ambiente. Creo que por hoy fue suficiente.

-Pienso lo mismo, siento mis piernas acalambradas.

-Es cuestión de costumbre, cuando aprendas bien, no sentirás nada. Para la próxima clase usaremos un vehículo automático, es lo mejor para empezar.

-¿No tendré que hacer cambios de velocidades con el otro auto?

-No, pero debo darte otras indicaciones. Ahora cambiemos.

-Vamos por algo de cenar, yo invito.

-¿Cómo crees que te dejaré pagar? Sabes que como mucho.

-El dinero es lo de menos, quiero agradecerte por todo lo que has hecho hoy por mí.

-Bueno – la rubia se encogió de hombros.

Cuando se marcharon del viejo hangar ya había oscurecido. Michiru no ocultaba su emoción, condujo una maquina veloz aunque tuvo unos fallos se sentía complacida. A su modo de ver fue una experiencia liberadora y llena de adrenalina. Quería hacerlo de nuevo y lo haría pues su rubia amiga le prometió enseñarla y no descansaría hasta lograrlo, la velocista no era de las que se rendía fácilmente y mientras hubiera compromiso de ambas partes el resultado sería bueno.

Pararon en un autoservicio por la "cena", como siempre la velocista ordenó su hamburguesa doble carne, queso y pepinillos, claro su gaseosa y sus papitas fritas no podían faltar. El menú de su compañera era similar, la única variante era el pollo. Haruka condujo a su lugar favorito en la ciudad, cerca del jardín Hamarikyu aunque este ya estaba cerrado, aparcó frente a la bahía.

-Sabes es difícil encontrar un sitio donde mirar las estrella – comentaba mientras desempacaba su comida – los rascacielos son la única maldita cosa que puedes ver. Son muy fastidiosos esos carteles luminosos del centro.

-No sabía que eras del tipo rural – la chica se preparaba para degustar su hamburguesa.

-Mira abre grande, así como yo, a lo Steven Tyler. – La rubia abrió su boca a toda capacidad – La ciudad a veces me asfixia.

-Tu epiglotis la vieron desde Yokohama – empezó a reír.

-Y después la exagerada soy yo. Te decía que siento muchas veces que la ciudad me ahoga por eso prefiero escaparme de vez en cuando a un sitio donde pueda sentir paz, el viento. – la velocista se recostó sobre el capó de su convertible.

-Eres como yo – le dio un sorbo a su bebida – Me gusta escaparme también, ya sea tocando mi violín o perdiéndome por horas bajo el agua.

-Deberíamos ir un día de estos a una excursión a donde sea, lejos de la locura. Le podemos decir a los chicos para que nos acompañen.

-Suena genial – continuó comiendo.

-Michiru ¿te comerás las papas? – la interpelada se carcajeó ante la cuestión de su amiga.

-Son todas tuyas – se las entregó sin ninguna objeción – Tenoh hablando en serio.

-Si dime – la rubia comía sus papitas.

-¿Te has enamorado alguna vez?

-¿Ah? – la pregunta la tomó por sorpresa, haciendo que la papita se resbalara de entre sus dedos y cayera en su pecho. – ¡Maldición! Tengo que kétchup en las… en los senos – su amiga se burló de nuevo.

-Mira como te pusiste con una simple pregunta.

-Hey párale a la risa, eso es como si te preguntaran si te masturbas – la sirena se quedó perpleja por el comentario de la velocista - ¿Ves? Tiene el mismo efecto – esta vez era ella quien reía – Ahora bien respondiendo a tu pregunta – se quedó pensando un poco – creo que sí, dos veces.

-¿Qué pasó?

-Mmm amores imposibles. Ella era mayor que yo.

-¿Qué hiciste? ¿Se veían en secreto?

-Pues verás era el Kindergarten y mi maestra no era exclusiva para mí, tenía que atender a los otros chicos.

-Oye te estoy hablando en serio y tú me sales con bromas – quiso fingir enojo pero no contuvo la risa - ¿quién es la otra?

-Natalie Dormer – sonrió de oreja a oreja.

-¿Esa quién es?

-¡No me jodas! Nunca escuchaste hablar sobre The Tudors.

-Claro que se sobre los Tudor pero no veo como se relaciona.

-Ya veo, es que tú, sabes la parte aburrida de la historia y yo se me la parte sexy. En fin Natalie Dormer fue quien interpretó a Anne Boleyn en la serie The Tudors, lástima que solo fueron cuatro temporadas. Qué papel más regio el de esa mujer, logró lo que se propuso. Te sugiero veas la serie, si quieres te la presto, la tengo en blue ray. ¿Te parece si vemos el primer capítulo hoy?

-Ok pero aún no respondes a mi pregunta.

-Que insistente, creo que no. Tuve una novia en la escuela, ella me gustaba mucho pero terminó.

-¿Qué ocurrió? – la aguamarina se mostraba interesada.

-Ella salió seleccionada para estudiar en Kioto y yo me quedé aquí, era muy difícil mantener una relación a distancia, además yo no soy un símbolo de la fidelidad que digamos – la chica se encogió de hombros.

-Entiendo, tú y ella ¿duraron mucho? – la conversación se iba tornando más seria.

-Estuvimos juntas por dos años y algo, fue difícil mantener la relación en secreto, Eugial era algo celosa, ella quería que siempre estuviera a su lado, todas las tareas las hacíamos juntas y esas cosas, me la pasaba más tiempo en su casa que en la mía.

-¿Nadie se dio cuenta que tenían un romance? ¿Sus padres? ¿Los tuyos?

-No, para todos ella y yo eramos grandes amigas. Los únicos que sabían eran Henry, su novia y Darien un amigo de la infancia. Además nunca he llevado chicas a mi casa, sabes cómo soy y lo que menos quiero es que una Rumi cualquiera me arme dramas en casa de mis padres y ahí si es verdad que valgo mierda.

-Quiere decir que tus padres no saben que tu…

-Nop y ni que se enteren. Mamá lo tomaría muy mal y papá no sé, él siempre me ha apoyado en todo y dudo que le haga gracia que a su hija le gusten las chicas – suspiró pesadamente. – Y tu Kaioh ¿te has enamorado?

-A estas alturas lo dudo mucho, se recostó finalmente sobre el capó.

-Tú y Yoda ¿qué? – a la rubia le desagradó su propio comentario.

-Honestamente es un caso perdido – dijo con la vista clavada al cielo.

-¡Siiiiiiiiiiiiii! Va a dejar al maldito oxigenado. Bájale dos ¿sí? No te hagas ilusiones Tenoh. Mmm vaya que sorpresa – trató de sonar normal.

-He pensado hablar con él para ponerle fin a nuestra relación.

-Ding ding ding me siento como el maldito 4 de Julio. Qué pena. Eres una mentirosa Haruka Tenoh estás más feliz que nunca, aunque sabes que no tienes posibilidad con ella. Ya vienes a joderme la celebración.

-Era evidente, él y yo vamos en direcciones diferentes. Mientras él persigue escalar posiciones en los negocios de mi padre yo quiero alejarme. Quiero deslindarme de ellos.

-Tú buscas una suerte de libertad, de independencia que ellos no te pueden ofrecer.

-¡Exacto! Tú si me entiendes Haru.

-Eso que tanto deseas lo tendrás, te acordarás de mí. – Le sonrió – Es hora de irnos.

-Si mira ya es algo tarde, es increíble cómo se me va el tiempo contigo.

-Yo quisiera que fuera eterno. Es porque soy muy conversadora. Mich sabes hubo algo que me dejó intrigada.

-¿Qué cosa?

-Tu madre conoce a la mía, dijo su nombre.

-¿Estás segura?

-Totalmente.

-¿Quieres que le pregunte a mi madre?

-¡No! Déjalo así, no le preguntes. ¡Maldita sea! Los estúpidos jueves de té – la chica se llevó las manos a la cabeza.

-Mi madre asiste, es la presidenta del comité.

-De ahí se conocen. ¡No rayos, no! ¿Sabes que quiere decir eso?

-No, tú dime.

-Que tu madre y la mía se conocen, eso por un lado. Tú y yo somos amigas y compañeras de cuarto, tú asistes a esos eventos que organizan esas señoras, lo que quiere decir que ya no tengo excusa para no ir. Mi madre me dirá que tú me harás compañía.

-Y ¿qué tiene de malo?

-¿Qué qué tiene de malo? Que tendré que escuchar los chismes de esas viejas – Michiru enarcó la ceja – tu madre no lo es – se disculpó rápidamente – Y me harán usar vestido, es mi fin.

-Si tú no quieres ir, no vayas, total yo tampoco iré. Estaré ocupada haciendo cualquier otra cosa o no Tenoh.

-Uuh se puso rebelde, me gusta. Es un trato – extendió la mano.

-Hecho. Una cosa más Haruka, no vuelvas a coquetearle a mi madre.

-Te atraparon pervertida – Yo no…

-Claro que si, vi como la miraste y le hablaste, además de esa sonrisa que usas con las chicas. Mamá no lo captó pero yo sí.

-Ay si ya, lo hice. Debes sentirte halagada, tu madre para la edad que tiene esta bien.

-¡Basta! – empezaron a reír.

-Sirena tu madre es bella pero no se compara con esa sonrisa hermosa que tienes.

Un pequeño evento puede cambiar el curso de la vida, las rutinas preestablecidas tienden a variar como consecuencia de dicho evento, el comportamiento también se verá afectado, se puede considerar una reacción en cadena, donde cada sección de tu vida experimenta una ligera transformación. Una pequeña pero a la vez gran revolución que se desata en silencio de manera calma pero con paso firme.


¡Hola a todos! Sé que no actualizo desde hace un rato pero ¿cómo hago? Si la uni me tiene presa :s En fin aquí les traigo otro cap, que por cierto me costó un mundo escribirlo, no se imaginan lo que pasé. Bueno allí incluyendo parte de mis vivencias, el momento awkward de las píldoras :/ lo traumático que fue aprender a manejar hahaha.

Con respecto al cap anterior, me alegro que les gustara, trabajé mucho en él, uds hacen que escriba mejores capítulos y que los vaya superando, porque a medida que avanzo sé que tengo que esforzarme más para darles una historia de calidad, sin abandonar los elementos que vengo usando para que el relato sea de su agrado.

La fiesta fue un desastre total, los chicos hicieron lo que quisieron pero Haru estuvo al pie del cañón para espantar a los cerdos xD Se que los adoran con todo y lo pervertidos que son. Ay Esmeralda, esa muchacha es todo un personaje, les confieso que está inspirada en la personalidad de mi mejor amigo, ni se lo imaginan, uds apenas han visto los trailers de Esmeralda Blackmoon, más adelante verán más de ella.

Darien el eterno amigo de los gemelos, lo iba a incluir en el capitulo anterior pero a la final se me olvidó por completo, en los próximos caps aparecerá.

Pues ya para terminar se supo quien era la mentirosa ¿Quién más podía ser?La rubia que todos adoran hahaha.

Sin más nada que decir me despido. Lo próximo que viene se llama: "No es lo que parece"

Gracias por leerme y dejar sus reviews que siempre los tomo en cuenta… Ahora si me despido… les quiere Elly

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