Los personajes son propiedad de S. M. La trama es mía. Se prohíbe la reproducción parcial y/o total de esta historia.


AU [EN PROCESO] Isabella Swan una adolescente que a lo largo de su vida a tenido constantes perdidas, debe enfrentarse a la realidad y soledad cuando descubre parte del pasado y huir de el verdadero amor.


Lamento los posibles y existentes horrores de ortografía, pronto esta historia estará en re-edicción.


Maneje a toda velocidad, sentí como mi sangre herbía, estaba decepcionada, dolida y por sobre toda las cosas, mi corazón hecho pedazos.

Odiaba el hecho de que deje mis sueños de niña por un sueño estúpido que creí posible, que creí merecer, que creí poder alcanzar... Pero como todo en mi vida, él se escapo entre mis dedos.

Sentí odio por primera vez, un odio tan fuerte, por él y por Alice... Quizás me estaba metiendo en la boca del lobo pero tomaría ese vuelo, donde sea que me lleve, mis lágrimas corrieron por mis mejillas.

El dolor no era bello y yo lo sabía bien.

Sentí mi cuerpo temblar, en un momento frené de repente el auto, las ruedas rechinaron, poco a poco maniobre, pero ese "poco a poco", fue un segundo en donde vi mi propia vida pasar ente mis ojos, me olvide de Edward, de la perra de su hermana que se hizo pasar por mi mejor amiga hasta que decidió clavarme un puñal en mi espalda. Grite, grite de odio, la furia me carcomía por todo mi ser. Quería morir pero eso sería bastante bueno para ellos. No se merecían la felicidad, no si yo era infeliz por ello.

Ese momento de adrenalina fue un gran descubrimiento, me gustaba el peligro, estaba extasiada...

El dolor no pasaba pero por lo menos, era reemplazada por esta nueva sensación y recordé en mi mente aquel hombre que conocí una vez, hace meses a tras.

Ese hombre me ayudaría y había agenda-do su número, lo tenía...

—Con el señor Gregory Ashton, por favor—. Dije sin darle opción a quien quisiera que este del otro lado.

—Gregory Ashton, ¿Qué necesita?—Pasaron cinco segundo cuando escuche la voz del hombre...

—Ya... Ya me decidí. Quiero hacerlo—Le dije, los golpes de adrenalinas me hacían perder la cabeza y lo sabía...


Maneje nuevamente, más calmada, pensé todo fríamente... Tenía mis objetivos y metas fijadas y eran todos claros, no miraría para atras, no hasta el momento oportuno.

No podía pensar en un futuro que no sabría como sería. Quizás moriría mañana o viviría muchos años pero mi meta en la vida era quedar eternamente en la memoria de todos los Cullen, en esto, no discriminaría edad, culpabilidad o inocencia.

—Viaje por negocios o placer—Me preguntaron.

—Por tratamiento médico.—Dije ignorando su mirada. Aquella mujer si que era una idiota, sabía que me harían la misma pregunta al llegar a mi destino.

Pase y aborde el avión. Tenía la dirección a la que debía llegar. La clase turista estaba bien, la idea era mantener perfil bajo. Emmett jamás me buscaría en clase turista, nunca viajamos por esa clase.

—Seria una hipócrita aprovechada...

—¿Dijo algo?—Me pregunto la mujer que estaba a mi lado, tenía también la mirada de su marido puesta en mi también.

—No se lo dije a ninguno de ustedes. Es mi propio monólogo, señora.—Le hable sin emoción, estaba en este avión para viajar a Italia no para hacer sociales. No las quería ni las necesitaba.

A partir de esa grosería de mi parte, no volvieron a dirigirme ni una palabra y era como mejor estaba, claro que si, solo imagínate, o imagina-me... Claro que no entablaría ninguna amistad con ellos.

Cerré mis ojos, los cerré y me sumergí en la oscuridad, que era gratamente recibida.


La noche en Italia era increíble, de verdad. Aunque los aeropuertos no eran nada original. Las preguntas de siempre, aunque me sentí un poco molesta, tenía mi doble nacionalidad, los papeles en regla y todo aquello que era requerido. Solo hacían su trabajo pero cuanto más me retenían, más demoraban en dejarme ir para cumplir con el mio.

Tenía la dirección en mis manos, la tenía y todo mi equipare a mi lado, decidí alquilar un coche grande y espacioso para poder transportarme cómodamente sin molestar a los de más.

No necesite preguntar nada, tenía el GPS en el coche, no necesite ayuda...

Sonreí al encontrarme frente a aquella hermosa casa, era de dos plantas, con un hermoso jardín que se veía perfectamente cuidado.

Toque el timbre y de pronto escuche la voz de una mujer... Que me preguntaba que necesitaba...

—Disculpe, señora. Busco a Alec Vulturi.

—¿Quién lo busca?—¡Que insolencia! Penes, ni siquiera me dejo terminar de hablar.

—Su prima—Le dije. Esa persona ya me caía mal.

—El señor Alec no tiene primas...

—Mire señora, soy norteamericana. Mi madre fue una Vulturi y cuando no le diga al Señor Alec Vulturi que yo estoy aquí, juro por lo que usted considere más sagrado que golpearé su cara de zorra reprimida—Dije en un arrebato.

—¡Renée!—La escuche decir—¿Eres la hija de la niña Renée?

Yo me sorprendí... ¿Niña? ¿Quien carajos era la persona con quien estaba hablando? Y ¿Qué sabía ella de mi madre?

—Si...

—¿Cómo no lo dijiste desde un principio, niña?—La escuche decir...

¡Qué bicho le pico? No volvió a decir nada... ¿Le habrá dado algo? Me sorprendí cuando las puertas de la casa se abrieron y vi salir a una señora que aparentaba tener unos sesenta años, el cabello blanco y las arrugas en su rostro la delataban, abrió las puertas y me permitió pasar con el coche alquilado a la propiedad. Baje del coche y de pronto me sentí prisionera de un abrazo que me desconcertó...

—Nunca en los años que llevo de vida, había recibido una noticia más triste como lo fue la muerte de tu madre—La escuche decir—Querida niña, eres tan hermosa como lo fue mi niña Renée a tu edad.

—¿Conoció a mi madre?—Me extrañó este nuevo suceso.

—¿Cómo no conocerla, si yo fui quien la crié?—Me dijo orgullosa— La niña Renée salió de casa como una mujer de bien.

Sonreí feliz, al fin daba con alguien que conoció a mi madre y que sabía como era ella, alguien que pudiese decirme algo más que las simples habladurías a las que me había acostumbrado a escuchar al vivir con Edward y Alice.

—¿Cómo te llamas, niña?

—Isabella, Isabella Swan—Dije con timidez y vergüenza. Habría tratado de la peor forma a la mujer que crió a mi madre.—Le pido disculpas, señora. No quise ofender-la, ni ser grosera.

—No tienes que disculparte, niña. Solo preguntaba de quien se trataba, porque el señorito Alec me dijo que no quería nadie entrara a casa sin mi consentimiento ni el suyo—¿Señorito, Alec? ¿podría reírme acaso de eso?—Tuvo algunos problemas con una de sus secretarias. La mujer al verse rechazada, lo demando de acoso sexual. Gracias a Dios que la empresa tiene cámaras de vigilancia y se pudo demostrar que era una calumnia. Él niño, bueno el joven Alec siempre esta muy solo. Rara vez se junta con Demetri o Felix.

Yo asentí, ¿Qué le sucedería a este hombre?

—Felix, el hermano del joven Alec ha tratado de sacarlo de su estado de animo, pero no lo ha podido lograr—Suspiro tristemente la mujer—Desde la perdida de la niña Janne, todo su mundo se ha vuelto gris. Pero niña, pasa a la casa. Allí estaremos más tranquila.

—Disculpe, pero no me dijo su nombre...

—Para todo soy Nelly, niña Isabella—La mujer sonrió feliz—Espero que me puedas llamar por mi nombre.

—Muy bien, Nelly.—Sonreí...

Miro la hora en un reloj grande y sonrió al escuchar el motor de un coche llegar.

—Puntual como siempre.—Sonrió—Ven, niña Isabella. Así conozcas al joven Alec.

No iba ni a levantarme del sillón de donde estaba cuando escuche la puerta abrirse...

—Nelly, ¿Cuantas veces te he dicho que no dejes pasar a nadie a esta casa?—La regañaba sutilmente a la mujer.

—Pero, joven Alec... No podía permitir que la hija de mi niña Renée se quedara esperando a fuera... Debía ser hospitalaria. Además, es adorable. Debes conocerla...—Yo estaba dispuesta a enfrentarme al más gruñón y horrible de los hombres... Y hasta me estaba arrepintiendo de haber venido a esta casa, cuando lo vi. Tenía el cabello castaño claro y los ojos más azules que había visto en mi vida.

—Hola—Lo escuche susurrar desde la distancia.

—Hola—Dije. No se cual de los dos pareció mas bobo. Creo que ambos.

Vi a Nelly sonreírnos desde la distancia.

¿Cuando ella se había alejado tanto?

¿Cuando Alec y yo nos habíamos acercado tanto?

Lo vi tomarme de la mano para besar-la, sus cálidos labios sobre mi piel hicieron que sintiera muchas cosas, me quede sin aliento. Sin saber que decir, con esos ojos azules mirándome, tan detenidamente, como si me llevase a lugares desconocidos para mi.

Se supone que quiero a Edward, pero que también le odio con la misma intensidad.

¿Puede un corazón ser infiel?

¿Qué se hace cuando en tu corazón esta una persona y luego llega otra?

Mis sentimientos por Edward son confusos, creo que es amor, no es amor...

Pero, ¿Por qué siento esto?

Como si el corazón...

Como si e mi pecho tuviese un corazón Infiel.


Continuara.

Hola a todas mis lectoras... Vengo a dejar la primera parte de lo que va a vivir Isabella con su nueva vida. Si quieren que continué, ya saben... Pueden opinar que les ha parecido este capítulo, como el punto de vista de Isabella y su corazón infiel al empezar a sentir algo por un hombre que le es desconocido, además de que si ella quiere o no a Ed... Vamos chicas, opinen...

Lamento si no publico tanto como quisieran, es que estoy en exámenes finales, y dejo esta nota para comunicarles, que no volveré a publicar un nuevo capítulo de este fic, no hasta que pase el 21 de diciembre de este año. Las razones, es mi carrera. Estudio una carrera que requiere toda mi atención en ella, es por eso que dejo esta nota.

Bueno, ya saben, estaré esperando sus comentarios e ideas de lo que ocurrirá a partir de ahora.

Atte. Tsuruga Lia1412.