¡No puedo decir mucho más como siempre, gracias, gracias, gracias y DENTRO CAP porque como me pillen mis padres con el ordenador no me veis por aquí en años! (Lo que tiene estar castigada)
Un besito y disfruten.
La marca del destino.
— ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Dios mío!— Gritaba una histérica Marie Granger mientras corría por la sala de urgencias esquivando a varios enfermos. Al fondo de la sala de azulejos blancos se encontraba Hermione, sentada en una cama, con el pie totalmente vendado y escayolado. A su lado estaba Draco, con le pelo revuelto, y la camisa rasgada. Tenía varios cortes de cristal en la cara y en las manos, pero nada grave, por lo demás se le veía bastante tranquilo.
Scorpius y Luccia marchaban detrás de la novia de su padre. A Luccia se la veía bastante inquieta, sin embargo Scorp pareció calmarse al comprobar que Draco estaba bien.
— ¡Qué ha pasado!— Gritó Marie, agarrando la mano a Draco, y mirando a Hermione con preocupación.
—Un coche se estampó contra el restaurante donde cenábamos…— Respondió la castaña. Esta estaba algo pálida, y con puntos en la brecha de su cabeza.
— ¿Estabais cenando juntos?— Luccia se cruzó de brazos y miró a su padre indignada.
— ¿Casi les aplasta un coche y tú te pones a preguntar que qué hacían juntos? ¡Lu cariño tienen todo el derecho a pasar juntos el tiempo que quieran! ¡Hermione es mi hermana!
Luccia ignoró las palabras de la mayor de las Granger y continuó mirando a su padre con enfado; Al final cedió, pero no porque tuviera ganas de hacerlo, sino porque no quería montar el espectáculo.
— ¿Cómo os encontráis?— Dijo Scorpius intentado que nadie se percatara de las sospechad de Luccia.
—Estamos bien… Yo al menos, Hermione está un poco peor, se ha dado un golpe en la cabeza y la rueda le ha pasado por encima del pie… Ha tenido mucha suerte…
—…No seas modesto Draco. No he tenido suerte, tú me has salvado…— Hubo un silencio general seguido de una ola de miradas. De repente Marie saltó a los brazos de Draco y lo besó apasionadamente.
—… ¡Tu la has salvado cuando no tenías porqué hacerlo! ¡Qué dulce eres Draco!...—La chica le volvió a besar más apasionadamente todavía. Hermione se sentía incómoda, y sus hijos aún más. Luccia se colocó su abrigo azul celeste intentado disimular, y Scorpius, al igual que hacía Draco cuando estaba incómodo, se pasó la mano por el pelo rubio descolocándoselo—… ¿Ves Herms? Te dije que era un hombre increíble… Te lo dije ¿Verdad? ¿Verdad?
Hermione suspiró profundamente.
—Si Marie… Lo dijiste…— Expresó la castaña con cansancio y poniendo los ojos en blanco.
— ¿Cuándo podemos volver a casa?— Preguntó Luccia cruzándose de brazos.
—El médico a dicho que cuando queramos, que simplemente pasemos para decir que nos marchamos…
— ¡Esta bien! Iré yo, Scorp por favor acompáñame— Dijo Marie tomando la iniciativa con ilusión. El rubio lanzó una mirada suplicante a Luccia para que los acompañara, la idea de estar solo con Marie le aterrorizaba. La chica sonrió y se dispuso a acompañarle.
Hermione dio gracias de poder quedarse sola con Draco, pues quería agradecerle y hasta ese momento no había tenido la oportunidad. Además, lo bueno de Draco es que no era tan abrumador como su hermana, y no le hacía sentirse incómoda como Luccia y Scorp. Él se dedicaba a ser frío con ella, excepto cuando la miraba claro, ahí la cosa cambiaba; Pero por lo demás, estar con el rubio casi la podía resultar agradable, sobre todo cuando no la miraba ni cuando no hablaba con ella. Verdaderamente prefería estar con el Draco que conoció el primer día, frío, distante y poco hablador, porque en cuanto le conoció un poco mejor se dio cuenta de que no era, ni mucho menos todo lo agradable que Marie le había dicho en un principio.
—Aún no te he agradecido lo de que me…
—…No tiene importancia— Cortó él sin mirarla.
—No es solo por eso. Gracias por… Estar conmigo cuando… He estado… Llorando… ¡Dios he llorado! ¡Qué estúpida soy!— Dijo ella apenas pensado sus palabras.
Él se giró y al fin la miró. Distaba mucho del aspecto saludable y brillante que tenía en la cena. Ahora su cabello lucía menos brillante, como si se hubiera apagado con su ánimo, al igual que sus ojos y su piel. Aún así, le pareció que estaba atractiva, nunca había visto la cara de Hermione Granger agradecida, y verdaderamente le pareció bastante bonita.
—No eres estúpida. Todos lloramos a veces… Y por experiencia sé que siempre es bueno tener alguien que nos ayude, que nos de… Ánimos… De nada… No ha sido la menor molestia, ni salvarte ni estar contigo cuando has llorado. Lo habría hecho por cualquiera…
—Dile eso a Marie y te considerará más héroe del que ya te considera…
Draco rio con desgana y esta vez miró al suelo.
—Me han llamado cosas en mi vida… Pero nunca héroe. Créeme, es un título que no merezco.
—Sino eres un héroe esta vez te has comportado como tal. Si algo he notado de ti Malfoy, es que te tienes en baja consideración… ¿Por qué no aceptas tú título? Cualquiera lo habría hecho, incluso habría fardado de ello…
— ¿Por modestia?— Dijo él en un intento de callar a la castaña. Ella empezó a reír.
—Viniendo de ti lo dudo. Draco Malfoy modesto ¡Ja! Ni en sueños…
— ¿Te lo tengo que decir otra vez? ¿Cuántas veces te lo he dicho esta noche? Lo que me pase por la cabeza, no es de tu incumbencia ¿Vale? En otras palabras, no te importa. A si que déjame en paz.
—Desagradable.
—Niña estúpida.
—Tendrás más de treinta años pero eres un inmaduro…
Draco empezó a reír.
—Habló aquí Miss madurez. Yo al menos sabría como controlar una clase de alumnos de dieciséis años…
Eso de verdad la dolió.
—…Si, Luccia me lo ha contado. Créeme o te impones o nada…
—Lo dices como supieras mucho de ello. No tienes ni idea acerca de la enseñanza—Replicó Hermione.
—Pero tengo idea de la vida y de los niños, tengo dos, y he tenido que criarlos yo solito, estoy al día…
Hermione se dispuso a contestar con avidez pero en ese momento Luccia, Marie y Scorp llegaron y ya no pudo continuar con la discusión.
...
...
El nuevo día llegó. Sábado. El mejor día de la semana para todos… O casi todos. Nymphadora Tonks y el resto de miembros del equipo se comían el coco mientras los afortunados que no tenían que trabajar dormían aún en sus calentitas camas.
La sala era amplia, con varias sillas, mesas y ordenadores. Al lado izquierdo de la puerta había un gran encerado trasparente, lleno de fotografías de cuerpos cubiertos de sangre, a los lados de cada foto había infinidades de apuntes en rotulador azul.
Alastor Moody observaba todo lo escrito con una taza de café en mano, mientras todo su equipo esperaba a que dijera algo.
—Bien… ¿Qué tenemos?— Expresó al fin sin girarse. Los rayos de sol empezaban a penetrar por las ventanas llenando la sala del sol de la mañana.
Todos los jóvenes se miraron, eran primerizos la gran mayoría, al final fue Tonks quien decidió tomar la iniciativa, tomó un expediente y leyó.
—Rabastán Lestrage, cuarenta y siete años…—Dora esperó a que Moody la animara a continuar. Este se giró y asintió.
— ¿Que más?…
—Anastasia Eliel, veintisiete. Robert Frederick, treinta y dos. Marcos Charles Levereux cincuenta y cinco. Joanna Rose veinticuatro. Cocó y Paul Garner, ambos sesenta. Igor Karkarov, cuarenta y tres…
—Tenemos ocho asesinatos en nueve días. ¿Qué creen que está ocurriendo?
— ¿Asesino en serie?— Dijo no muy convencida una chica rubia del fondo.
—Sophie… ¿De verdad eras la mejor de tu clase? Este no es el cuadro de un asesino en serie, ¿Dónde ves la relación entre las víctimas? Ninguno se parece en nada. No frecuentan los mismos lugares, ni comparten parentesco… Además la mayoría no han muerto de la misma forma… No tratamos con un maniático…—Dijo Moody haciendo sonrojar a Sophie.
— ¿Una red de asesinatos?— Observó el chico que se sentaba al lado de Tonks.
— ¡Bien! A eso se le llama pensar con el cerebro. Y ahora decidme, si es una red, contamos con dos o más asesinos ¿Cómo saber más o menos cuantos son…?
—…Por los cuerpos…—Interrumpió Tonks antes de que Moody acabara de hablar—…Los de Anastasia Eliel y Joanna Rose están destrozados… Estos pertenecerían al sujeto número uno. Perfil: Disfruta haciendo sufrir a sus víctimas, está desquiciado, es fuerte y seguramente demente. Es alguien que disfruta matando, y que es me atrevería que es un "profesional" seguramente un hombre, ya que ambas mujeres median más de un metro ochenta y de compostura fuerte… Los demás cuerpos están casi intactos. Fueron muertes rápidas y limpias, como si alguien simplemente quisiera librarse de ellos y ya está, las víctimas no sufrieron dolor alguno. Todos parecerían asesinados por la misma persona si no fuera porque se utilizaron armas diferentes… En unos se forzó la puerta mientras que en otros se entró en casa por la ventana… Y por último tenemos a Rabastán Lestrage, este se salta todos los patrones porque no estaba dentro de ningún edificio, sino en su coche… Y para disparar algo en movimiento y acertar… Hay que ser… Un verdadero profesional… Si tuviera que apostar, me apostaría la cabeza que el autor de este último asesinato es el sujeto número uno…
Todos se quedaron mirando a Tonks impresionados, y Moody empezó a aplaudir.
—Me dijeron que eras buena, se quedaron cortos pequeña…—La chica sonrió profundamente y colocó su pelo negro con reflejos morados con timidez—… ¡Eso es ser una verdadera policía! Hay que pensar con el cerebro…
Tonks siguió sonriendo con timidez hasta que Moody habló de nuevo.
—Podéis marcharos, ya habéis hecho suficiente por hoy…—Tonks cogió sus cosas. Se puso su abrigo de cuadros negros, esperó a que todos salieran para ella salir la última, aunque cuando se disponía a ello, Alastor la paró agarrándola por el brazo.
—Enhorabuena, un razonamiento brillante.
—Muchísimas gracias— Respondió ella. El hombre asintió y la dejó marcharse.
Tomó un taxi para marcharse, aún no tenía el dinero suficiente como para comprarse un coche. Tardó unos veinte minutos en llegar al lugar a donde se dirigía. El barrio donde se encontraba era agradable, de casas pequeñas pero familiares y de aspecto acogedor.
Cuando bajó del auto respiró profundamente, llenándose de vitalidad, como volviendo de nuevo a la vida. No había nada como estar en casa.
Subió unas escaleras y abrió la puerta de madera blanca. Un fuerte perfume floral, característico de su hogar la perfumó la nariz.
— ¿Has llegado ya Dora?— La voz de Molly venía de la cocina. Si, desde hacía dos años vivía con los Weasley. Ella vivió en Alemania hasta los veinte años, y luego, decidió mudarse a la ciudad natal de su madre, París, y como no tenía piso pues su padre llamó a los Weasley unos buenos amigos suyos, y allí seguía viviendo en su casa, y la verdad es que estaba encantada pues la habían acogido como a una hija más.
— ¡Si Molly, soy yo! — Dijo mientras se quitaba el abrigo y lo colgaba en la percha del pasillo.
— ¿Cómo te ha ido el día?
—Estupendamente… ¿Dónde está Ron?
— ¡En su cuarto! Lleva allí toda la mañana, como siempre, ya sabes en que plan está, no hay quien le haga moverse. Tal vez tú consigas animarle querida…
"Lo dudo" Pensó la morena poniendo los ojos en blanco. Y era verdad. Ginny y ella ya lo habían probado todo, era imposible animar a Ron. Desde que consiguió salir de un tormentosa relación el pelirrojo se pasaba la vida deprimiéndose y componiendo canciones que conseguían que los demás se deprimieran aún más. Verdaderamente lo que ese chico necesitaba era enamorarse otra vez.
Tonks subió las escaleras y una vez arriba se dirigió al cuarto de Ron, que estaba al fondo del pasillo. Cuando entró se encontró con una habitación pequeña, apenas amueblada con una cama desecha, sobre la que estaba Ron con su guitarra; También había una sosa mesita de noche y un armario. Solo había una ventana, aunque era bastante grande. Las paredes eran de un gris oscuro y austero, pero eso no quitaba luz a la sala.
—Ehi…—Dijo Dora cerrando la puerta tras si—… ¿Cómo estás? ¿Qué tal el día?
Ron se encogió de hombros.
—Bien. Vamos, como siempre… He compuesto varias canciones que seguro que gusta mucho en el club…
—No lo dudo… —Dijo ella mientras se sentaba en la cama—…Ron en serio, ¿No crees que esto ya se está pasando de la raya? Por favor, todos queremos verte bien ya. Deja de deprimirte, no vale la pena de verdad…
Ron cayó y empezó a pasar las partituras de música que él mismo había escrito.
—Ronald por favor escúchame, te lo suplico. Hay muchas chicas en el mundo ¡Muchísimas!
—Lo sé…—Dijo él cansado de oír el mismo discurso de siempre.
— ¿Por qué no pones nada de tu parte? Diviértete, sal por ahí. Ginny y yo estuvimos pensando el otro día… ¿Por qué no invitas a cenar a Amelie? Es tú compañera de escenario, es bailarina, ilusionista… ¡Es fantástica! Alguien así sería perfecto para ti. Por favor Ron…
—No voy a salir con Amelie. Somos amigos. Simplemente amigos. Nada más…
Tonks se dio por vencida por ese día. Pero volvería, como todos, e intentaría animar a Ron a salir con alguien, y sino iba ella, iría Ginny o Molly. Pero conseguirían levantarle, volvería a ser el mismo, tarde o temprano…
...
...
Blaise y Will llamaron a la puerta de la mansión Malfoy. Ambos charlaban animadamente pero les cambió la expresión al ver la cara de Draco cuando este les abrió la puerta.
—Dios tío das pena ¿Qué te ha pasado?— Dijo Zabini mirándolo.
—Un coche se estampó contra el restaurante en el que cenaba… Y este es el resultado…—Dijo mientras se señalaba los cortes de la cara—…Creerme esto es poco comparado con lo de la espalda.
— ¿Con quién cenabas? ¿Con Marie?
—No con Hermione, su hermana…—Respondió Draco rápidamente.
— ¿Y que hacías cenando con la hermana de tu novia?—Preguntó Blaise extrañado.
—Cosas del estúpido de William, que te las explique él…
— ¡Lo hice por tu bien! ¡Y lo sabes! No puedes negarlo— Protestó el moreno.
—Y no lo hago. Solo te dijo lo mismo que la dije a ella. Deja de meterte en vida…
— ¿La hermana de tu novia se mete en tu vida? ¡Jo! Cuanto me he perdido...—Se quejó Zabini metiéndose las manos en los bolsillos. Will se dispuso a contestar pero Blaise interrumpió—… ¿Sabéis que? Me encantaría que me lo contaseis todo, pero ya lo haréis en otro momento. He quedado con mi ahijado. ¿Dónde está Draco? ¿Y Scorp? Me dijo que tiene muchas cosas que cortarme…
—Creo que está dentro. En seguida baja…—Respondió Draco con su habitual seriedad.
Blaise entró en la mansión y subió las escaleras para dirigirse a la habitación de Scorpius. Mientras Draco y Will se fueron a la cocina. Donde Aimeé preparaba la comida. Ambos hombres hicieron como que la ignoraban y se sentaron en las sillas alrededor de la mesa.
— ¿Qué mierdas pasó anoche?— Preguntó Will.
—Te lo he dicho. Un coche se estampó contra el restaurante…
— ¿Y cómo está Hermione?
—Mal. Ahora mismo está en su casa, Marie la está cuidando. La rueda del coche la paso por encima del pie, y se dio un golpe bastante fuerte en la cabeza. Aunque sino llega a ser por mí, habría sido mucho peor…—Dijo el rubio mientras jugaba con una cuchara.
— ¡Dios tú la salvaste!—Rio William— ¡Dios la salvaste! ¡En serio! ¡Esto es muy fuerte!
El moreno reía incansablemente, pero Draco no compartía su diversión.
—No sé donde ves la gracia…
— ¡Esto está peor de lo que yo pensaba!
— ¡Si quieres la dejo que la aplaste un coche! ¡Soy cabrón pero no tanto!
—En realidad eres un cabrón, capullo y te comportas como una auténtico hijo de puta… Pero sin embargo, tienes un corazón de oro, eres impresionante Draco de verdad… Es una suerte poder conocerte de verdad… Eres sorprendente… De pies a cabeza…
—No sé como tomarme esta conversación…
—…Tómatela como quieras… Pero recuerda esto… Ella no es Paris, tenlo presente…
—Siempre lo tengo presente…
—Ya, claro. ¿Entonces qué? ¿La cita fue un asco no?
— ¡No, no! ¡Estuvo genial! Claro, estuvo genial si ignoramos que era con Granger, que un coche se estampó contra el restaurante y que pillé a Theodore Nott rondando por ahí…
La cara de Will cambió instantáneamente y se acercó a Draco de un modo sigiloso.
— ¿Nott está en la ciudad?— Dijo de una forma oscura. El rubio asintió.
—Vino hace un mes…
William se pasó la mano por la cara.
— ¿Quieres que nos libremos de él o…?
—No, no quiero que hagáis nada. De momento no quiero hacer nada en contra suya… Él no ha hecho nada en contra mía a si que…
—Draco… Nott te odiaba, y te seguirá odiando. Te envidia mejor dicho. No soporta que tú consiguieses a Pansy y él se quedara solo… Siempre intenta joderte… Desde siempre…
Malfoy se quedó pensativo y miró a Aimeé en busca de apoyo, pero esta negó dando así la razón a Dawson.
—En serio Draco… No te fíes de él…
—No me fio…
— ¿Entonces…?
—Estaba con Hermione…—Soltó el rubio de repente sin mirar a su amigo. Este puso los ojos como platos.
— ¡Dios! ¿Crees que dirá algo a Pansy o a Blaise…?
—Lo dudo…
— ¿…Y a ella?
Draco se quedó pensativo.
—Él no la ha reconocido. No se dio cuenta de nada…
Will entrelazó las manos y miró a Draco penetrantemente.
—Aún así… Ten cuidado con él…
Draco se disponía a responder cuando Luccia entró en la cocina y exclamó.
— ¡Will! Nadie me dijo que estabas aquí…
—Hola Lu— Dijo él con una sonrisa de oreja a oreja, esa chica era verdaderamente simpática con él—… ¿Te sirvieron mis clases de física?
—O si. Fueron geniales…
— ¿Él o las clases?— Irrumpió Draco de repente.
Luccia se puso colorada como un tomate y se ruborizó pero aún así como siempre tuvo el valor de contestar.
—Ambas cosas…
A Will le cambió la cara por un momento y Draco soltó una risotada.
—…Bueno, si me disculpáis, yo solo venía a traerte el correo papá…—Dijo la chica entregando a Draco una ocho cartas.
— ¿Scorp y Blaise se han ido ya?— El rubio tomó el correo y miró las cartas una por una, pero se paró más detenidamente en una color rosado.
—Si, afortunadamente se han ido…—Respondió la chica. Su padre apenas la escuchaba ya que estaba concentrado leyendo esa gran carta—…De verdad no entiendo como soportáis a Zabini ¡Si es idiota! Es estúpido, insoportable y además un mal educado…—Se quejó ella.
—No hables así de él Lu. Al fin y al cabo es vuestro padrino…— Dijo Will en un tono dulce.
— ¡Me da igual! Es idiota…
Draco continuó leyendo la carta, y cuando hubo terminado miró a Luccia con seriedad. Ella cazó el mensaje al instante y cerró la boca.
— ¿Qué es esto?—Dijo él levantando el papel con la mano—… ¿Lu?
La chica permaneció callada.
—Luccia, respóndeme…
Ella permaneció callada y de brazos cruzados unos minutos más hasta que al fin reaccionó.
—Si… Lo sabía… ¡Pero yo no soy una chivata!
— ¿Por qué le han expulsado?
— ¿Han echado a Scorpius?— Preguntó Will con extrañeza.
Luccia se pensó un par de veces si debía responder.
—Si… Pero es que…
—Luccia, en serio… Dime que ha pasado…
—Ha sido por culpa de Cormac…—Respondió ella un poco abrumada—…Pero, yo no pedí a Scorpius que se metiera en medio. ¡En realidad no pasó nada!— Gritó con lágrimas en los ojos—…Por favor papá, Scorp no tiene la culpa de nada… A él solo… No… No le gustan las formas con las que Cormac suele tratarme… Pero nada más… ¿Podrás perdonar a Scorp?
Draco se quedó pensativo mientras miraba a Luccia. Pero al final reaccionó.
—Perdonaré a tu hermano, no te preocupes…—Ella resopló con alivio. Y casi sonrió, pero esta sonrisa se borró al continuar viendo la cara seria de su padre—…Pero no a ti…—La rubia se quedó quieta inmóvil, no entendía nada, y decidió esperar a que él le diera una explicación—…No te perdonaré ¡Nunca! Si dejas que McLaggen te trate mal, de eso… Puedes estar segura. Confío plenamente en ti. No me importa que salgas con él, pero si no te trata como te mereces y aún así sigues con él es que eres una idiota, y yo no tengo ese concepto de ti… ¿De acuerdo?
Luccia miró a su padre penetrantemente durante unos segundos y al final asintió con lágrimas en los ojos.
—Ven— Dijo Draco levantándose de la silla. Ella se acercó a su padre y ambos se abrazaron—…Te quiero muchísimo ¿Recuérdalo siempre vale?— Ella asintió con lágrimas en los ojos y apoyó su cabeza en el hombro de su progenitor.
Will se enterneció ante tal imagen. Draco podía ser un cabrón a veces, pero la verdad es que a pesar de ser quien era, también era el mejor padre de sus hijos…
...
...
— ¡Dios Ginny fue la peor cita del universo! ¡La peor! ¡La peor que he tenido en mi vida, te lo juro!— Hermione estaba tumbada en el sofá de su casa con el teléfono en la mano. Marie se encontraba en la cocina, preparando algo para comer.
—Vamos cielo tampoco creo que fuera tan mala…—Dijo la rubia desde el otro lado del aparato.
— ¡Pues estás equivocada! ¡Llegó una hora tarde! Y luego… ¿Recuerdas a Theodore Nott el chico del que te hablé? ¡Pues me encontré con él! Dios es tan agradable… Bueno, a lo que iba… Cuando estaba hablando con él apareció Draco y le estampó contra una pared…
— ¡Qué me dices!
— ¡Lo que oyes! Y después para colmo, cuando le fui a dar las gracias por haberme salvado, se puso en plan desagradable conmigo. ¿Sigues creyendo que es alguien increíble?
— ¿Te salvo? ¿De que?
—Ah si. Se me olvidaba. Un coche se estampó contra la cristalera del restaurante donde cenábamos. Él me salvó del que el auto me atropellara… Ahora ando con muletas. Tengo el pie destrozado y una brecha en la cabeza…
— ¿Entonces el lunes no vas a trabajar?
—No.
—Oh… A Fleur le va a parecer fatal…
— ¡Me da igual lo que Fleur piense! Siempre está enfadada. No hay nada que la parezca bien…
— ¡Ni que lo digas! Aún así es muy maja, en sus días buenos claro…
— ¿Y tiene algún día bueno?— Ambas chicas rieron con ganas.
—Bueno aunque no vengas a trabajar esta semana, el finde irás a la fiesta ¿No?— Preguntó Ginny entusiasmada.
— ¿Qué fiesta?
— ¡A la de McLaggen por supuesto! ¡Alumnos y cotilleos por doquier! Te lo dije el primer o el segundo día ¿Recuerdas?
— ¡Ah si! Tienes razón. Iré, aunque me sentiré bastante estúpida cojeando por la ciudad…—Dijo la chica imaginándose en una fiesta glamurosa donde todas iban monísimas y ella iba descarrilada.
— ¡No te preocupes! ¡Es una fiesta! ¡Tú alégrate pensando en adolescentes borrachos que no ven si lo que beben es vodka o el agua de los floreros…
— ¿Sabes? Has conseguido animarme…—Rio la castaña.
—La experiencia cielo, la experiencia…
—Te dejo. Llaman a la puerta— La castaña colgó y se levantó del sofá como pudo. Ando a tropezones hasta llegar a la puerta y abrir.
Se sorprendió al ver a Draco Malfoy en el portal de su casa.
— ¿Qué haces aquí?— Dijo ella cortantemente.
Él captó el tono de voz de la castaña, pero decidió ignorarlo.
—He venido a buscar a tu hermana…
—Ahora vendrá— Dijo Hermione cruzándose de brazos.
— ¿No piensas invitarme a pasar?
Hermione puso los ojos en blanco y se apartó para que el rubio entrara. Este observó milimétricamente cada detalle de la sala.
— ¿Vives aquí?— Preguntó en un tono de asco mientras arrugaba la nariz—… ¿No es muy pequeño?
—Es un piso. No todos tenemos tanto dinero como tú Malfoy…—El hombre se giró y la miró. Verdaderamente tenía un aspecto espantoso. ¿Cómo podía una mujer ser tan fea? Estaba seguro de que Paris no era así, ella siempre le pareció guapísima, y súper madura e inteligente. Si embargo Hermione le parecía fea, inmadura y estúpida. Si eran iguales ¿Cómo podían parecerle a la vez tan diferentes? Deseaba a Hermione por ser como Paris, y a la vez la odiaba por ser como ella, pero en el fondo no conocía a Hermione, simplemente la odiaba por lo que le hacía sentir. Además prefería que ella le odiase, pues Paris, de seguir allí, le odiaría. Eso era lo que se merecía en el fondo. Que todos le odiasen como él se odiaba a si mismo.
—Entiendo—Dijo Draco sin prestar atención a las palabras de la castaña. Él empezó a caminar por el salón.
— ¿Qué vas a hacer?— Expresó molesta la castaña.
—Nada.
— ¿Nada? ¿Qué respuesta es esa?
—Tú buscas pelea ¿No?— Dijo Draco irónicamente.
— ¡No me respondas como si fuera estúpida!
— ¡Tal vez lo seas!— Dijo él levantado la voz.
— ¿En serio? ¿Eso es lo que piensas de mí? ¿Qué soy estúpida?— Gritó ella.
— ¡Eso y muchas cosa más! ¡También creo que eres un cría, estúpida e inmadura!
— ¿Si? ¿Quieres saber lo que pienso yo de ti?
— ¡Me da igual! ¡Piensa lo que quieras!
— ¡Creo que eres un estúpido, un egocéntrico, idiota y creído! ¡Creo que no te preocupas por nadie! ¡Y creo que eres un mentiroso! ¡Incapaz de ser amable con nadie! ¡Creo que no eres capaz de amar! ¡Creo que no dejas que nadie entre en tu vida por qué hasta tú te das cuenta de lo asqueroso que eres!
Draco cayó al instante. Esas palabras le hicieron daño de verdad, más del que él pensó que le harían. Verdaderamente se sintió muy herido.
Hermione se dio cuenta del efecto que esas palabras hicieron el él y por un segundo se arrepintió de haberlas dicho. Gritar a alguien cosas horribles a la cara no era su modo normal de actuar, no entendía porque lo había hecho. Pero entonces los ojos del rubio se volvieron oscuros, temibles. Sintió miedo, verdadero terror, un terror que casi la hiela la sangre. La miró fulminantemente de un modo que ella nunca había visto nunca, en verdad estaba enfurecido.
Él se acercó. Mucho, demasiado. Ella quedó pegada a la pared, con la respiración agitada y el corazón a mil por hora. Verdaderamente estaba aterrorizada. El rubio se acercó lo suficiente como para que sus labios estuvieran casi pegados. Podía sentir la respiración de ella sobre su boca, podía sentir su miedo, y el aliento de la vida. Era como tener a Paris frente a él, estaba exactamente igual a la última vez que la vio, con esa palidez posterior al miedo y la sorpresa. Deseo besarla, apasionadamente, deseó ese intercambio de saliva. Ese beso tibio que le haría volver a la vida. Verdaderamente sentía deseo, un deseo que casi era superior a él.
Malfoy bajó su mano hasta el pantalón de ella inconscientemente. Recorrió toda su pierna, de arriba abajo, pero no consiguió más. La mano de la castaña le agarró con fuerza, con una fuerza que él no se abría imaginado de ella jamás.
—No vuelvas a tocarme nunca— Seguidamente le dio un tortazo, y casi le atraviesa el corazón.
Se lo merecía, verdaderamente se lo merecía, por haber caído por unos momentos en la trampa mortal que era ella.
—Lárgate…— Los ojos de Hermione ardían fogosos en todo su esplendor. Era como si hubiera recuperado el color, como si hubiera sanado de repente—… ¡Vete! ¡Vete! ¡No vuelvas a acercarte a mí jamás!
Draco se apartó rápidamente y casi sale corriendo. Como si le estuvieran echando a patadas. Abrió la puerta, miró por última vez a Hermione, que mantenía una expresión entre enfadada y confusa. Seguidamente desapareció cerrando de un portazo.
Hermione empezó a llorar. ¿Draco se sentía atraído por ella? En verdad, ya lo había pensado, pero no quería aceptarlo, él era el novio de su hermana, y ninguno de los dos tenía edad para estar jugando a ese tipo de juegos.
Se sentía impotente y desesperada. ¿Y si se sentía atraído de verdad? ¿Qué podía hacer? Nada, no podía hacer nada. ¿Debía contárselo a Marie? Le daba cosa decírselo, porque ¿Cómo decir algo así? No podía. No quería engañar a su hermana, pero no quería decirla algo como eso. Sonaba demasiado egocéntrico y estúpido. Además Marie adoraba a Draco.
Se tapó la boca con la mano mientras se sentaba en el sofá. Intentó dejar de llorar, detener sus lágrimas. Quiso borrar el recuerdo de Draco intentando tocarla, pero no podía, sentía sus ojos mirándola, ardiéndola encima, quemándola tanto por dentro como por fuera. Él había grabado su marca a fuego en el corazón, la marca Malfoy estaba ahora ardiéndole, y esta, sangraba demasiado.
...
...
Blaise y Scorpius pasaron parte de la mañana en el centro comercial. Dieron vueltas por todas partes, recorrieron todas las tiendas que les interesaban. Zabini compró a su ahijado varios videojuegos, ropa y muchas cosas más. Draco siempre decía que mimaba a Scorp demasiado. Siempre que se veían el armario de Scorpius y sus estanterías estaban más llenas.
Cuando la hora del medio día llegó ambos se fueron a comer una hamburguesa.
El rubio se encontraba haciendo cola mientras Blaise buscaba una mesa libre en el piso de arriba. El joven Malfoy estaba concentrado en los enormes carteles que anunciaban los distintos tipos de comida rápida cuando una voz extrañamente familiar interrumpió su inspección.
— ¡Scorpius!
El chico se giró ante esa voz femenina. Se sorprendió al encontrarse con los ojos negros de Jamie McLaggen. Esta estaba justo detrás de él en la parte de atrás de la cola.
— ¡J-Jamie! Que raro verte por aquí ¿Cómo estás?
—Increíblemente bien. Mi madre me trajo de compras— Dijo ella con una sonrisa de oreja a oreja.
— ¿A ti sola?— Preguntó él como desinteresadamente. Aunque en realidad esperaba que así fuera, pues lo único que no quería en ese momento era encontrarse con una pandilla de McLaggens.
—Si. Bueno a mí y a alguien más…
— ¿A si?— Dijo él algo sorprendido.
— ¿Conoces a Michael Corner de tercero B?
—No me suena…
—Oh… Es un chico super simpático. Su familia y la mía se llevan estupendamente. Mi madre le adora, literalmente, siempre dice que es perfecto para mí…—La chica rio tímidamente, pero paró de hacerlo ante la cara seria de Scorpius—…Lo siento yo…— Dijo poniéndose el pelo tras la oreja—…No sé porque te cuento todo esto…
— ¡Oh no! ¡No importa de verdad! ¡Es estupendo! Espero… Espero que seáis muy felices… Ahora si me disculpas…
Jamie se quedó con la palabra en la boca, mientras un celosísimo Scorpius se salía de la cola y subía las escaleras de la hamburguesería donde debía estar Blaise. El rubio estaba enfurecido. En verdad tenía ganas de mandarlo todo a la mierda.
Empujó a todo niño o adulto que se interpuso entre él y la mesa donde al fondo Zabini estaba sentado leyendo el periódico. Cuando estuvo suficientemente cerca, este levantó la cabeza.
—Vaya, yo que esperaba verte venir con una bandeja llena de hamburguesas— Dijo Blaise con su particular tono de ironía.
Scorp se sentó en la mesa y entrecruzó los dedos de las manos manteniendo una expresión de seriedad. Se sentía lo suficientemente humillado como para no responder a las habituales ironías de su padrino.
— ¿Ocurre algo?— Preguntó Zabini observando a su ahijado.
El chico miró al adulto con una expresión de pocos amigos.
—Nada, simplemente que… Me cansé de hacer el idiota… ¿Sabes? Uno reflexiona mientras hace cola para comer hamburguesas…
— ¿…A si?— Dijo Blaise levantando una ceja.
—Si… ¿Raro verdad? Y… He estado pensando que… Soy joven… Tengo todo el derecho del mundo a hacer lo que quiera y con quien quiera ¿Cierto…?
—Por supuesto pero…
— ¿…Por qué atarme a una sola chica cuando hay muchas más? ¡El mundo es muy grande!
—Scorp…
—Si la chica que me gusta no me hace caso… Pues iré a por otra…
—Scorp…
—Total hay muchas más…
—Scorp…
— ¿Para qué comerme más el coco…?
—Scorp…
— ¡Para nada! ¡Me como el coco para nada!
— ¡Scorpius!
— ¡Qué?— Gritó el rubio ante la llamada de su padrino.
—Quiero que me escuches ¿Vale? Si. Claro que hay muchas chicas más en el mundo, ¿Pero crees que estando enamorado podrás mirar a otras?
— ¿Y tú como sabes que estoy enamorado? ¿Luccia no te habrá dicho nada?— Preguntó el chico con curiosidad. Blaise rio.
— ¿Desde cuándo tu hermana y yo mantenemos conversaciones?—Scorpius se quedó pensativo dando la razón a su padrino—…Lo sé porque se te nota, a leguas. Se te ve en la cara. Mírate, tienes una cara de tonto que no puedes con ella…—Dijo el moreno riendo. Scorp imitó al Blaise y ambos soltaron varias carcajadas. Al final pararon y decidieron ponerse serios para hablar.
—En serio Blaise, lo de yo y esa chica como que… No. Es algo imposible. Hay muchas cosas en contra…
—¿Tantas?
—Demasiadas. Tú no sabes como es su familia. Su hermano es un cabrón inútil, y además por cierto es el novio de Lu…
— ¿McLaggen?
—Si. ¿Cómo…?
—El estúpido de William está preocupado por Luccia y ha mencionado a McLaggen varias veces. No sé que narices le pasa a Dawson, no quiere que la hagan daño a tu hermana, se siente mal por ella y todo… A veces no hay quien entienda a ese tío… Bueno, continúa…
Scorpius contó a Zabini todo lo que había en contra. Lo de la familia de ella, las continuas peleas con Cormac y sus primos, y la eterna lucha de popularidad entre los Malfoy y los McLaggen. Y, que para colmo, Jamie no se fijaría jamás en él. Se consideraba demasiado estúpido para ella. Jamie se merecía un chico inteligente, de calificaciones altas y que no se quedara como una seta cuando la veía.
Pasaron una media hora allí sentados, al final, se fueron, pues se les había ido el apetito.
...
La semana pasó apresuradamente para casi todos, hasta un punto que cuando quisieron darse cuenta, ya era sábado otra vez.
Hermione no fue al instituto en toda la semana, sin embargo Ginny y Luna fueron a visitarla todos los días a su casa. Su pie se reponía poco a poco, al menos la hinchazón bajó considerablemente.
Como Luna fue con Ginny todos los días, Hermione no tuvo tiempo de contar a su amiga pelirroja lo ocurrido entre Draco y ella. Se moría de ganas por contarle, pero nunca encontraba el momento, ya que no tuvieron la oportunidad de quedarse solas.
Los sentimientos de la castaña hacía el rubio fueron cambiando según pasaron los días. Los primeros se sentía estúpida por haber reaccionado de esa forma ante él, y además fatal, ya que era el novio de su hermana y, claramente se sentía atraído por ella, eso era ya un hecho. Cuando se cumplieron siete días desde el último encuentro de ambos la castaña decidió que debían hablar, en verdad quería hablar con él, preguntarle lo que sentía por su hermana y lo que sentía por ella, si es que sentía algo…
Al menos la chica podía consolarse pensando en que Harry volvería en un par de días, estaba deseando verle, con él allí, ya no se sentiría tan sola.
En Hogwarts la mayoría de los alumnos estaban demasiado emocionados por la fiesta de Cormac. No se habló de otra cosa en toda la semana. Todos especulaban sobre lo que pasaría en ella, que parejas se romperían, quienes empezarían un nuevo amor y hasta que punto se desfasaría la cosa…
Luccia al igual que el resto del alumnado solo pensaba en la fiesta y en lo que ocurriría en ella. Iba a salvar su relación con Cormac, la que ya llevaba rota mucho tiempo (en opinión de Scorpius desde siempre). Esa era la única manera. Si tenía que darlo todo, para salvar su relación lo haría, y no le importaba el precio que tuviera que pagar, por muy alto que fuera…
¡Reviews please! Y bueno antes de marcharme deciros que si sois buenas y me dejáis reviews es muy posible que suba un nuevo capitulo este sábado como regalito. La fiesta de Cormac está en ese capitulo llamado "Le Chat Rouge" ¡Me voy volando! ¡Adios!
Mónica.
