Ante todo:
DISCLAIMER: los personaje pertenecen a Stephenie Meyer, aunque la historia es mía.
Las cursivas son conversaciones telefónicas o conversaciones que se oyen en la lejanía.
Los pensamientos de los personajes están escritos "entre comillas".
(Entre paréntesis está lo que comunica uno de los protagonistas a través de la mente.)
Lo escrito en negrita y entre comitas, son conversaciones entre lobos.
El primer capítulo está escrito en tercera persona, pero los demás son Pov Nahuel.
.-..-..-..-..-..-..-..-..-..-..-..-..-..-.
9. EPÍLOGO.
- ¿Estás bien?
- Si.
- Te noto nervioso.
- Es que lo estoy.
- Tranquilo. No va a pasar nada.
- Lo se, pero aun así...
Susan tomó mi mano y besó el dorso. Sonrió y apoyó su rostro en mi hombro, cerrando los ojos.
- Tranquilo. - murmuró. - Las cosas han cambiado. Ella ha cambiado.
- Aun no me creo que nos haya invitado. - dije, acariciando la mejilla de mi dulce Susan. - ¿Crees que ya nos ha perdonado o que lo ha hecho porque eres su sobrina?
- Lo segundo. - dijo como si nada. - Pero ya ha pasado un año. Si no lo ha superado, no es culpa nuestra.
En parte tenía razón, pero no por ello estaba menos nervioso.
Hacía ya un año desde que había ido a Forks por el accidentado aniversario de bodas de Edward y Bella. La fiesta fue bien, lo accidentado fue mi visita, que metí la pata a más no poder. La lié, y mucho, y solo porque no aceptaba mis sentimientos reales. Que me había enamorado de la mujer que se estaba quedando dormida a mi lado.
Durante todo ese año, habíamos mantenido contacto con toda la familia, ya que Susan se había venido conmigo a Brasil. Bueno, en realidad no hablamos con toda la familia. Isa no había vuelto a dirigirnos la palabra. Por eso me había sorprendido tanto recibir un e-mail suyo. Era un video, en el que nos invitaba a Forks. No dijo el motivo, aunque por lo que nos había dicho Patrick, nos hacíamos una ligera idea.
- En parte si. Le hice mucho daño.
- Ambos lo hicimos, pero ya no podemos hacer nada al respecto. - dijo, pellizcándome el brazo sin motivo, por lo que me quejé. - Sigue culpándote y yo seguiré pellizcándote. - soltó una risita.
- Vale. Ya me callo. - dije, sonriendo también. - Duerme un poco. Te despertaré cuando aterrice el avión.
Susan se quedó dormida abrazada a mi brazo, mientras yo me dedicaba a leer el libro que me había regalado hacía dos días, el día de nuestro primer aniversario.
Ese año había sido el mejor de mi larga vida. Gracias a Susan, me apunté al insitituto, al que fuimos juntos. Estudiaríamos otro curso más y ya iríamos a la universidad. Reconozco que me moría de ganas de ir, sobre todo porque iría con el amor de mi vida.
- Yo también te quiero. - dijo Susan.
No supe si estaba dormida o es que, gracias a su poder, sabía que estaba pensando en cuanto la quería. Opté por lo segundo cuando alzó un poco su rostro y besó mis labios.
Al final Susan se quedó dormida, aunque se despertó en cuando el avión aterrizó. Bajamos del avión cogidos de la mano y fuimos en busca de nuestras maletas, que tardaron en salir quince minutos. Cuando ya tuvimos cada uno nuestra maleta, fuimos en busca de un taxi. Podríamos haber ido corriendo de Seattle a Forks, pero optamos por tomarnos el viaje con calma. No había ninguna prisa.
Fuimos directamente a la casa de los Cullen, que habían vuelto a trasladarse al pueblo con no se que excusa, pero nos la encontramos vacía. Susan dejó nuestras maletas en el salón, me cogió de la mano y me dejé llevar por ella hacia el único dormitorio en el que había una cama. Me empujó, haciéndome caer sobre la cama y se sentó sobre mi cintura, sujetándome por las muñecas.
- ¿Que haces? - pregunté, a pesar de que era obvio.
- Ya lo sabes.
- Tu familia podría llegar en cualquier momento.
- Tranquilo. Les oiremos antes de que ellos nos oigan a nosotros. - dijo, acercándose a mi cuello, comenzando a darme breves besitos. - Dime que no quieres que lo haga y pararé.
- Pero es que no quiero que pares. - dije, llevando mis manos a su trasero, levantando un poco su falda. - Me encanta lo que me estás haciendo.
- Mejor. Porque no pienso parar.
- Pues deberíais.
Ambos dimos un brinco al oír esa voz. Ambos la habíamos reconocido, cuando no lográbamos ver a nadie.
- ¿Mamá? - dijo Susan, empezando a caminar por la habitación, con los brazos extendidos hacia delante, intentando encontrar a su madre. - Mamá, aparece de una vez. Esto no tiene gracia. - dijo, poniéndose seria.
- No te enfades. - dijo, apareciendo de repente frente a nosotros. - Solo quería daros un susto.
- Pues lo ha conseguido, Sarah. - dije, llevando una mano sobre mi corazón, que latía descontroladamente por el susto. - Casi me da un infarto.
- Eres una pervertida! - exclamó Susan. - Nos estabas espiando.
- Eso vosotros, que ibais... - no dijo nada. No hizo falta. Sabía perfectamente lo que iba a decir. - Bueno. He venido a buscaros. Estamos todos en casa.
- Ah, vale.
- Cariño.
- Si?
- Estás preciosa. - dijo, y al momento Susan fue corriendo hacia su madre, abrazándola.
Me las quedé mirando mientras las dos se ponían a llorar. Me emocioné al verlas así, pero volví a asustarme cuando Sarah gritó. Tenía sus manos sobre la tripa de mi Susan y miraba a su hija directamente a los ojos.
- Sorpresa! - dijo Susan, mirando a su madre.
No se lo habíamos dicho a nadie, pero Susan estaba embarazada de dos meses y medio. Aun no lo habíamos dicho porque teníamos miedo a que las cosas no salieran bien. Además, el médico, que era el doctor Cullen, que se había escapado un par de veces para visitar a Susan, nos había dicho que mejor no dijeramos nada hasta los tres meses, ya que era un embarazo de lo más normal, lo que nos había alegrado a ambos, aunque no parecía que Susan estuviera de dos meses y medio, sino que tenía una tripa de unos cuatro meses.
- ¿Por qué no nos lo habíais dicho? - dijo, mirándonos a Susan y a mí alternativamente. - Uy... Cuando los demás se enteren...
- No! - exclamamos Susan y yo al mismo tiempo. - No, mamá. No puedes decir nada. No queremos ensombrecer el gran momento de tía Isa. - dijo Susan, cogiendo a su madre de las manos. - Por favor. No le digas nada a nadie.
- Bueno, vale. Intentaré mantenerlo en secreto.
- Venga. Vayamos con los demás. - dijo Susan, cogiendo a su madre de una a mano y a mí de la otra.
Fuimos paseando hacia La Push, donde vivía Sarah con Seth y sus dos hijos Seth y Harry. Estaban todos allí, alrededor de alguien o algo. Después de saludarles a todos, nos abrieron paso y pudimos ver lo que tan asiosamente miraban. Isa estaba sentada en una butaca, junto a un chico que estaba sentado en el brazo de la butaca, abrazándola. En sus brazos, Isa tenía un hermoso bebé.
Susan fue hacia ella, se arrodilló y acarició la frente del bebé con cierta duda, mirando a Isa. Isa asintió con la cabeza y Susan besó la mejilla del bebé, que soltó una risita.
- Me alegro de que hayais venido. - dijo Isa, mirándome a mi también. - Así puedo presentar oficialmente a Joseph. - dijo, señalando al chico. - Al que amo. Y a Susana, nuestra pequeña.
El tal Joseph cogió a la niña en brazos, Isa se puso en pie y, al momento, abrazó a una emocionada Susan.
Me extrañó tanto ver esa imagen... sobre todo después de lo que había pasado hacía ya un año, pero me gustó lo que veía. Isa había perdonado a Susan y ello me hacía muy feliz. Parecía que al fin Susan iba a ser completamente feliz. Solo hacía falta decirles a todos lo del bebé que venía en camino.
- ¿Que bebé?
"Creo que con esta familia voy a tener que ir con mucho cuidado con lo que pienso en cada momento."
.-..-..-..-..-..-..-..-..-..-.
Hola!
Espero que os haya gustado. Ahora solo queda una cuestión. ¿Este es el último capitulo o sigo? Depende de vosotras. Si no recibo respuesta, así termina.
Besitos!
.-..-..-..-..-..-..-..-..-..-..-..-..-..-.
