Hola, heme aquí actualizando desde el único rincón con buena señal de mi cuarto XD

Una disculpa por la tardanza se quedaría corta, pero me sentía estancada con este capítulo, en especial porque como algunas de ustedes me señalaron el personaje de Juvia se me estaba saliendo de las manos...aún no estoy segura de haberla regresado a su buen camino, pero prometo tratar de hacerlo.

Por otra parte entre las buenas noticias figura que ya casi tengo el cap 10, así que planeo subirlo el Martes ;)

Sin más espero que disfruten la lectura.

Disclaimer: Los personajes y la obra Fairy Tail pertenecen a Hiro Mashima

Aclaraciones:
*Universo Alterno
*OoC
*Lenguaje y acciones explícitas
*Al final contestaré los reviews de los invitados

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Capítulo 9
"Pasión"

Rubia, alta, con grandes ojos color chocolate enmarcados por dos hileras de espesas y largas pestañas, además extremadamente bien formada. Fue sólo un sentimiento injustificado, pero simplemente esa mujer no le dio buena espina.

–Que optimista, Gray- dijo la rubia levantándose para saludar y entonces pudo observar su corta, reveladora y ajustada ropa –Aunque siendo sincera sí me gustaría llegar a ser una buena amiga tuya.- le tendió la mano cortésmente pero Juvia se limitó a analizarla con la mirada antes de girarse hacia el azabache pidiendo una explicación. –Gray me dijo que escribías una columna en Weekly Sorcerer- volvió a intentar pero la aludida seguía con los ojos clavados en el hombre.

–Así es. Una de reseñas según recuerdo, ¿no es así, Juvia?- le dio la cara a la peliazul devolviéndole la fuerte mirada –Lucy es reportera y da la casualidad de que en ocasiones también escribe para esa revista. Es un mundo realmente pequeño, ¿no?

La incomodidad de Lucy se hizo evidente con una ligera ricilla fuera de tono y al ver que su gesto no sería correspondido bajó lentamente la mano.

– ¿Por qué no se sientan?- señaló los lugares frente a ella en un intento por no permitir que el silencio se instalara –Gray habías dicho que querías hablarme de algo.

–Se gentil o no avanzaremos a las explicaciones- le advirtió en un susurro a la peliazul señalándole la silla.

–Juvia Vastia- le tendió la mano dejando confundida a la chica de ojos castaños.

–Es un placer, creo que sí he tenido la suerte de leer tu columna.

– ¿En serio?, pues por el contrario Juvia no recuerda haber leído nada de usted.

Ligeramente contrariada Lucy trató de sonreír en respuesta y dirigió la mirada hacia el hombre por el que se encontraban en dicha situación. Gray se llevó la mano al puente de la nariz, parecía que la señorita tenía más carácter que el que dejaban entrever sus rizadas pestañas y sonrisa angelical.

–Lucy es una buena amiga, tanto de Natsu y mía- comenzó a explicar para menguar la nada prevista reacción de la mujer de ojos color zafiro –Pensaba que ella podría ayudarnos con nuestro inusual problema.

–Juvia no entiende a que se refiere Gray-sama- apartó su mirada escrutante de Lucy y la clavó en Gray –¿Qué sabe ella de su situación?, Juvia creía que nadie debía enterarse.

–No sabe nada aun. ¿Podrías relajarte?, te dije que tengo un plan.

– ¿Y por qué tiene ella que saber?- le dedicó un mohín.

–Porque ya hablé con Natsu y necesitaba de alguien en quien también pudiese confiar.

– ¿Tan cercanos son?- frunció las cejas y una vez más repasó la pequeña ropa que la rubia vestía –Ella no formará parte de esto.- declaró tras pensarlo por un momento y se levantó para salir del lugar.

– ¡Juvia!- el pelinegro salió tras ella, logrando alcanzarla antes de que llegase a la puerta –¿Puedo saber qué rayos te pasa?, ¿a qué se debe ese comportamiento?

–Eso es lo que ella debería preguntarle a Gray-sama, ¿en serio tiene otra amante a parte de Juvia y su esposa?

– ¡¿Qué?!- Gray la llevó a una esquina ligeramente apartada del resto y hasta ese momento ambos habían mantenido un tono bajo para no llamar la atención –¿Todo fue por eso?- se autoreprimió para bajar la voz –¡Ya habíamos hablado sobre eso! Tú y yo nos vemos sólo para tener sexo y eso no te da ningún derecho a censurar mi vida.

–Juvia no lo hace, pero se niega a ser una más de sus zorras.

–Es muy tarde para eso- la peliazul apretó la mandíbula totalmente molesta pero él continuó hablando –Y aunque no tengo que explicarte nada, Lucy es sólo una amiga. Francamente no me importa si me crees o no, pero si nuestros encuentros continuarán debemos ser discretos, tengo una solución así que compórtate y primero escucha.

–Ah, Gray - intervino la chica de ojos castaños llegando a su lado –Lo siento pero recuerda que no tengo mucho tiempo- aclaró.

–Vamos en un segundo, ¿no es así, Juvia?

–De acuerdo.

–Quizá no empezamos con el pie correcto pero me da la impresión de que estás malinterpretando nuestra relación, Gray es casado- agregó dirigiéndose a la peliazul cuando los tres estuvieron una vez más frente a la mesa.

–Juvia lo sabe- su tono distó de ser considerado. El Fullbuster suspiró.

–Iré directo al punto, Lucy- dijo tras un suspiro –Juvia y yo tenemos...una especie de aventura y ella necesita una razón para ir al edificio del departamento de Natsu.

La rubia casi se atragantó con su propia saliva mientras que Juvia bajaba la cabeza con el rostro encendido en un potente tono carmesí.

–¡¿C-Cómo?!- logró articular en voz demasiado alta –¿Bromeas?, porque si es así, fue de muy mal gusto- los ojos grises se mantuvieron impasibles –¿No?, p-pero...pero tú...

–Sí, y también ella.

La peliazul no se atrevía a levantar la cabeza, había juzgado demasiado rápido a Lucy debido a la forma en que vestía y lucía que no se detuvo a pensar que la única que merecía el apelativo de resbalosa era ella.

–Oh por dios- sintió como la mirada castaña se clavaba en el pequeño aro de oro en su mano –¿Y...y qué tiene que ver Natsu en todo esto?, no me digas que el idiota y ella también...

– ¡Por supuesto que no!- respondieron los involucrados al unísono.

–No es para nada lo que te imaginas, Natsu tan sólo me prestó el lugar y no resultará extraño que yo me pase por ahí, pero por otra parte ella...

–No entiendo qué esperas que yo haga, es más, ni siquiera estoy segura de querer involucrarme en esto- a diferencia del pelirrosa Lucy no llevaba tanto tiempo de conocer al Fullbuster, a decir verdad no llevaban más de un par de meses de ser amigos. –Yo...yo nunca creí algo así de ti- luego fijó la vista en la mujer sentada junto a él –Y ella, ¿con quién está...?

– ¿Importa?

–No realmente pero...

–Sólo te pido que pasen tiempo juntas, que se relacionen y le des una excusa para frecuentar el edificio.

No respondió y el silencio se estableció en la habitación, ellas se observaban apenas de reojo y la incomodidad era más que palpable. Estaba claro que Gray no había contemplado en sus planes que trataría con mujeres, creía ridícula la forma en la que ambas parecían juzgarse a base de lo que apenas se podían llamar vistazos. ¿Qué tan difícil podía resultar algo como lo que pedía?, es decir si Lucy o incluso Erza le estuviesen pidiendo un favor parecido a él no le costaría nada tomarse un par de cervezas con el sujeto en cuestión e incluso quizá conocerlo un poco. ¡Pero no!, las mujeres tenían que complicar hasta el asunto más sencillo.

– ¿Y entonces?, ¡vamos Lucy, no te estoy pidiendo una coartada para un homicidio!

– ¿Dices que Natsu aceptó?- el asintió –De acuerdo...- se mordió el labio, aun indecisa –Supongo que no pierdo nada y tal vez pueda conocerte mejor ya que me agrada tu trabajo- dijo lo último dirigiéndose hacia la peliazul y tratando de fingir lo mejor posible una sonrisa.

– ¡Perfecto!, ¡Te debo una Lucy!- llamó al mesero con un gesto pero la rubia se disculpó por no poder quedarse más.

Acordaron que Gray le pasaría sus datos de contacto a Juvia y antes de levantarse le hizo una seña con el dedo índice para que se acercase, él obedeció. Juvia puso los ojos en blanco pero no dijo nada.

–Gray ella es muy bonita y eso, pero piensa en lo que haces- no podía irse sin antes tratar de persuadirlo –Piensa en Ultear, tu esposa.

–Sé lo que hago, soy un hombre adulto, Lucy- se defendió.

–Entonces compórtate como tal- fue lo último que dijo cerca de su oído y finalmente se despidió de Juvia con una mirada incómoda antes de desaparecer entre las personas.

–Ya cambia ese gesto, se ha ido- dijo el pelinegro inclinándose en dirección a su acompañante –Tienes que acostumbrarte a estar con ella, es la persona indicada, la conozco y gracias a su trabajo tu amistad con ella será fácil de explicar.

–Juvia ya tiene una mejor amiga, se llama Meredy- no parecía querer ceder.

–Escucha, no te estoy pidiendo que se hagan peinados, se pinten las uñas o lo que sea que las mujeres hagan; tan sólo que la frecuentes y le hables de ella a Lyon como una muy buena amiga.- frunció los labios como toda respuesta –Quieres esto tanto como yo, ¿no?- posó su mano sobre la de ella en un intento por cambiar de táctica persuasiva –Tal vez necesitas ver a que me refiero con mi gran plan- revisó la hora en el reloj de su celular y sonrió de lado –Puedo tomarme un rato más, ¿qué opinas si te muestro el lugar del que hablo?, puede que decidas que vale la pena.

–Juvia pensó que almorzarían algo.

–La cuenta, por favor- pidió al mesero cuando se acercó y después le guiñó el ojo a la peliazul.

Media hora después la tenía sobre la cama del amplio apartamento de su mejor amigo. Ella halaba de sus cabellos para conducirlo a su boca mientras él intentaba apartarla para quitarle la blusa.

Volvió a su casa tan tarde que nunca antes había deseado que su esposo tuviese una junta que se prolongara hasta altas horas. La batería de su celular había muerto en algún punto entre su idilio en la mullida cama y su frustrado primer intento de ducha para salir del lugar.

Desde la calle pudo apreciar que las luces de su piso estaban encendidas y se mordió el labio. Lyon ya estaba en casa.

Antes de que su llave terminase de girar la puerta principal fue abierta y tuvo que dedicarle una sonrisa tímida al azorado hombre parado frente a ella.

–Por todos los cielos, Juvia- la estrechó entre sus brazos al tiempo que la introducía a la casa –¿En dónde rayos estabas?- ella no tuvo tiempo de contestar ya que él presionó sus labios contra su boca –Me tenías terriblemente preocupado cuando no te encontré por ningún lado- hablaba entre beso y beso sin darle oportunidad de decir algo.

–Juvia lo lamenta, no fue su intención preocuparlo- logró decir finalmente –Ella tuvo que ir a las oficinas de Weekly Sorcerer para entregar la lista de títulos que le han estado pidiendo.

– ¿Por qué no contestabas mis llamadas y mensajes?

–El celular de Juvia se quedó sin batería- le mostró la pantalla negra del aparato.

– ¡¿Por qué no me dejaste una nota, mandaste un mensaje desde otro teléfono, lo que sea para que supiera que te demorarías tanto?!

–Es que ella no planeaba demorarse tanto- eso era verdad, había planeado almorzar con Gray, a la editorial y quizás tener algo de sexo rápido con el pelinegro para estar en casa antes de que el albino llegase, pero ni siquiera el sexo se había ajustado a sus plan ya que le había consumido toda la tarde y Gray sólo consintió dejarla volver a la realidad cuando su propio celular comenzó a sonar obligándolo a ver la hora.

–Lo importante es que estás aquí- besó su frente y ella se odió a sí misma –Por cierto, no me dijiste que Meredy estaba fuera de la ciudad.

– ¿Eh?...es verdad, Jellal le pidió que la acompañara a Croccus...¿cómo es que Lyon-sama sabe?

–Estaba muy preocupado y le llamé porque pensé que estarías con ella- la sostuvo por la cintura para guiarla en dirección a su dormitorio –A decir verdad deberías llamarla, se quedó algo preocupada.

–Juvia le escribirá antes de dormir.- sintió la mano de Lyon deslizarse para acariciar su trasero –Juvia está realmente agotada hoy.

A la mañana siguiente despertó más tarde que de costumbre por lo que se precipitó escaleras abajo para preparar todo antes de que el Vastia terminase de alistarse.

Cuando Lyon bajó algunos minutos después y se detuvo en la sala para terminar de anudarse la corbata vio el bolso de la peliazul en uno de los sillones y guiado por la curiosidad inspeccionó el sobre que sobresalía. Se trataban de varias hojas con títulos y referencias. El albino frunció las cejas al notar que se trataba de los documentos que se suponía ella había entregado el día anterior. Se sintió desconcertado, Juvia nunca antes le había mentido. Revisó el resto del contenido del pequeño bolso.

–A desayunar o se hará más tarde y...- la peliazul había asomado la cabeza desde la cocina –¿Qué hace Lyon-sama?, ¿necesita algo?

– ¿No se suponía que ayer llegaste muy tarde porque estuviste ocupada entregando esto?- su voz no salió con el tono que él había deseado.

–Juvia...ella se encontró con una amiga...y ella perdió la noción del tiempo...así que no pudo ver a su editor.- intentó sonar lo más normal posible.

– ¿Me estas ocultando algo?- el rostro de ella perdió el color.

– ¿Cómo?...¿Por qué lo haría?

– Eso me gustaría saber, ayer me mentiste.

– ¡No!- casi quiso cruzar los dedos tras su espalda. –Es verdad que ayer pasó mucho tiempo hablando con Lucy-san.

– ¿Al grado de olvidarte de la hora y no avisarme?, eso es muy irresponsable, Juvia- algo en su voz le sonó fastidioso, o quizá era sólo que aún seguía algo afectada por que el día anterior, como casi todos los días, un cuadro en la pared habría tenido más opinión que ella –¿Tienes idea de lo preocupado que estuve al llegar a casa y no encontrar nada ni a nadie?

– ¡¿Y qué esperaba Lyon-sama al llegar tarde a casa?, ¿ver a Juvia sentada frente a un plato de comida fría esperando?!- ya no pudo evitarlo más y dejó que parte de su frustración con la vida escapara – ¿De esa forma hubiese estado feliz?- el albino se sorprendió al escuchar las palabras que salían con intensidad de la boca de su esposa, no era como si siempre fuese todo color de rosas, pero estaba tan acostumbrado a ver todo el tiempo una sonrisa complaciente en el delicado rostro que cualquier tono demasiado brusco sonaba ajeno a su persona –Juvia es siempre buena con Lyon-sama, ¡ella no recuerda haberse quejado cuando la dejó esperando en un parque, sola por horas y quedando como una tonta frente a Gray-sama!

El Vastia quedó ligeramente descolocado ante sus palabras y no sólo por sus inusuales reproches, si no por la forma en la que le había escuchado llamar a Gray. Sabía perfectamente que no era usual en ella referirse de esa forma a cualquiera, es más a parte de él mismo tan sólo se refería con Metallicana -su autonombrado padre adoptivo-, y ahora lo hacía con un hombre al que apenas había visto dos veces.

– ¿Qué rayos tiene que ver Gray en todo esto?- no pudo evitar la pregunta –¿A caso te dijo algo?...y aunque así fuera ¿por qué tendrías que escuchar nada de lo que dijera?- la peliazul se mordió los labios al notar que casi se le escapaba algo indebido, y era por eso que usualmente no decía lo que sentía, por miedo a hablar más de la cuenta.

–Ese no es el punto al que Juvia trataba de llegar- puso las manos sobre la cintura y marcó las caderas –¿O ahora tampoco le parecerá que Juvia hable con otras personas?- esta vez definitivamente se mordió la lengua para evitar dejar salir un comentario mordaz.

–Claro que no, Juvia sabes que no me refería a eso.- respondió a media voz que poco a poco se fue elevando –Pero entonces dime a dónde quieres llegar, porque no me paso todo el día jugando en la oficina, ¡hago esto por nosotros!

–De igual forma que Juvia no pasa todo el día en casa tan sólo esperando por Lyon-sama, ella también tiene un trabajo, ella también tiene una vida.- las palabras se quedaron flotaron en el aire.

–Creí que tu vida era yo.- ahora el reproche bailaba en las palabras de él.

–Y Juvia creyó que ella era la suya- el celular de Lyon comenzó a sonar, recordándole que ya debía haber salido de su casa. Juvia sonrió ligeramente irónica –Parece que la vida lo llama, Lyon-sama.

Caminó a paso tranquilo hasta la puerta de entrada y la abrió, sosteniéndola para él.
Lyon frunció los labios con molestia y tomó sus cosas antes de cruzar el umbral sin decir ni una palabra más.

Cuando él se hubo ido Juvia cerró la puerta con brusquedad y regresó a la cocina a paso rápido, tomó el café que había preparado y con molestia lo arrojó al fregadero, siendo inmediatamente seguido por su propio tazón de cereal y tras el hecho salió sin dirección alguna. Estaba tan frustrada consigo misma que dio un par de vueltas en círculos mientras apretaba su cabeza con ambas manos.

¿Cómo era posible que revisara sus cosas? Le parecía terriblemente injusto e incluso un tanto insultante, en 3 años nunca le había dado un sólo motivo de queja o duda...era verdad que ahora si los debía tener, pero aun así, es decir ella había sido discreta y estaba segura que él no podía tener ni una sola sospecha.

Detuvo sus pensamientos en seco al darse cuenta lo hipócrita que estaba siendo.

Sin embargo no pudo evitar culpar a alguien, porque después de todo si Gray se hubiese tomado tan sólo media hora para llevarla a la editorial esto no hubiese pasado.

"Todos los hombres son iguales, tan sólo les interesa lo que ellos quieren, ¿a caso alguno te ha preguntado lo que tú quieres?"

Esa inoportuna voz era lo último que deseaba escuchar en ese momento así que agradeció a su suerte cuando el teléfono móvil comenzó a sonar.
Se apresuró a tomarlo y respondió inmediatamente sin siquiera ver el nombre sobre la pantalla.

–Hola, muñeca-y como si lo hubiese conjurado ahí estaba –Escucha se han presentado una serie de eventos afortunados y debido a que Natsu puso algunas reglas sobre su departamento creo sinceramente que deberíamos romperlas- Juvia estuvo a punto de interrumpirlo un tanto fastidiada pero el ruido proveniente de la puerta al ser introducida la llave la distrajo –Hoy saldré ligeramente tarde pero...

Dejó de escuchar cuando vio la cabellera blanca de Lyon entrando y -tras soltar sus cosas- casi correr en su dirección.

–Lo lamento, lo lamento tanto- dijo al atravesar a grandes zancadas la estancia.

Juvia apartó el aparato de su oído y luego de apretar el icono de colgar lo dejó caer sobre la alfombra para poder recibir a Lyon en sus brazos.
La besó con la misma ternura que siempre y ella correspondió sin pensarlo.

–Juvia también lo siente.- susurró cuando se separaron y él apoyó su frente en la de ella.

–No, fue mi culpa- le dio un pequeño beso en la nariz –Me he comportado como todo un idiota estas semanas y lo siento mucho- otro beso y acarició su cabello –Pero te amo, eso siempre será una realidad.

–Y Lyon-sama siempre será el hombre más importante para Juvia, ella lamenta haber dicho eso.

–Me lo merecía- la abrazó y permanecieron en esa posición por un buen rato.

– ¿Lyon-sama no debe ir a trabajar?- quizá su pregunta había roto el ambiente pero sabía que así eran las cosas.

–No, ya fue suficiente, hoy me quedaré contigo esperando que puedas perdonarme.

–Juvia no quiere que tenga problemas por su culpa.

–Me reporté enfermo mientras subía de nuevo.

La peliazul sonrió con alegría ante tal detalle para con ella y sentenció a callar a esa voz en su cabeza que se encargaba de recordarle los aspectos negativos de su vida actual. Ese día disfrutaría de Lyon y de todo lo que él podía darle.

–A Juvia le encanta la idea.

Pasaron el resto del día juntos sin salir de su casa, como lo hacían durante su noviazgo, recostados en el sofá viendo viejas series de televisión. Pidieron comida a domicilio, acordaron olvidarse por completo del trabajo al menos por esos instantes y aunque Juvia sí lo hizo Lyon no pudo desconectarse por completo del mundo exterior viéndose obligado a revisar a escondidas su celular para comprobar que su presencia en Lamia Scale no era requerida.

Cuando la noche cayó Juvia sintió que había sido uno de sus días más felices, y por primera vez en mucho tiempo no deseaba nada ni a nadie más, o así fue hasta que llegó la mañana y con ella un mensaje del atractivo pelinegro que la hacía perder la razón.

"Gray:
Si ya no interrumpo quizá podría hablarte de mi propuesta, te interesará"

El sonido de dicho mensaje la había despertado así que tras leerlo se incorporó buscando a su esposo.
La luz ya se filtraba por las ventanas y Lyon ya no estaba, en su lugar sólo encontró una pequeña nota escrita tras un sobre del correo:

"Dormías tan profundo que no quise despertarte.
Te veré esta noche aunque estaré extrañándote el día entero, ten un buen día.
Lyon"

Juvia frunció los labios y agradeció estar vestida, de otra manera hubiese resultado en extremo triste encontrarse sola ahí sentada.
Tomó su celular y se dispuso a responder el mensaje de su amante.

"Juvia estaba algo ocupada, se disculpa por haberle colgado.
Pero claro que sí quiere escuchar, las propuestas de Gray-sama siempre son interesantes"

Tuvo tiempo de tomar un baño antes de tener su respuesta.

"Gray:
Esta mañana Ultear salió a un pequeño viaje de trabajo, estará fuera al menos hasta pasado mañana. Te propongo toda una noche deliciosa, ¿necesito más para convencerte?"

La peliazul se mordió el labio inferior al imaginarse lo que podrían hacer con tanto tiempo, como las primeras veces que se habían visto.
Un segundo después recordó la reacción que Lyon había tenido al llegar y no encontrarla, ¿de qué forma irse toda una noche?

"Pero Gray-sama, Lyon-sama no saldrá en estos días, ella no puede quedarse tanto tiempo"

Terminó de arreglarse, desayunó ligero y comenzó a ordenar la casa mientras esperaba su contestación pero en lugar del esperado mensaje obtuvo una llamada.

–Y éste es el momento en donde me agradeces haberte presentado a Lucy- su voz sonaba grave y profunda.

– ¿Cómo?

–Dile a Lyon que te quedarás con ella.

– ¿Con una desconocida?- lo escuchó dejar escapar el aire pesadamente.

–No se lo plantees así, dile que es tu amiga y que necesita algo, que te es importante ir, usa tu imaginación.

–Pero Gray-sama...- pudo escuchar por el auricular lo que parecían golpes en la puerta.

–Piensa en algo. Te veré en el departamento de Natsu, llegaré a eso de las 7- se apresuró a decir en lo que era claramente una despedida pero antes de colgar agregó: –Usa algo sexy.

Suspiró, había vuelto a hacer lo mismo, apenas y la tomaba en cuenta. Tomó las hojas que debía haber entregado dos días antes y salió a hacer su diligencia sin más demora.

Durante todo el trayecto le dio vueltas al asunto en su cabeza, sopesando no quedarse toda la noche e incluso llegó a considerar escribir para decirle que no podía ir, pero al poner en la balanza unas horas del mejor sexo que se podía imaginar contra una noche de espera vacía, resultó obvia la elección y se encontró marcando a Lyon aún antes de entrar a su casa.

Y le mintió. Le dijo que una amiga del trabajo había terminado una relación de mucho tiempo y se encontraba muy deprimida por lo que quería quedarse con ella para apoyarla. No estaba segura de qué le dolió más, el hecho de que le creyese ciegamente o lo rápido que había cedido a su petición.

Dejó la cena preparada y estuvo frente a la puerta del departamento a las 7:30 de la noche. Se había puesto uno de sus vestidos más ajustados y dedicado suficiente tiempo para maquillarse de forma apropiada así que con una sincera sonrisa en sus labios y sintiendo una inusual autoconfianza tocó el timbre.

Fue recibida por un ardiente hombre de alborotados cabellos negros y torso descubierto por lo que no demoró un segundo en recorrerlo con la mirada sin disimulo como si de una exquisita obra de arte se tratase.

–A...a...Ju-Juvia...ella.

Con una sonrisa de suficiencia él se hizo a un lado para dejarla entrar y ella se maldijo por volver a tartamudear aún cuando podía apreciar en su espalda las marcas hechas por sus propias uñas.

– ¿Hoy sí te dejaron quedarte a jugar?

–Ju-Juvia lamenta lo de ayer es sólo que...

–Interrumpí, pude escucharlo- caminaba por el lugar semidesnudo y ella trataba de hilar sus pensamientos –Espero que al menos valiese la pena para no haberme llamado en todo el día.

–Sí- salió solo de su boca y Gray la observó fijamente, esa no era la respuesta que había esperado –De una forma diferente a Gray-sama pero no se arrepiente.

Las cejas del pelinegro se fruncieron sin razón alguna y para deshacerse de esa sensación absurda fue directo a la cocina para tomar su botella de cerveza sin terminar.

– ¿Por qué Gray-sama va sin camisa por todo el lugar?- inquirió cuando intentó sacarse el abrigo pero notó que el lugar estaba inusualmente frío.

–Porque en estos últimos días me he sentido sofocado al no poder quitármela en ningún lado, y debo agradecértelo a ti- señaló la marca en su pecho y luego giró para señalar los arañazos de su espalda –¿Qué hay de ti?, ¿sientes frío?- ella se encogió ligeramente –Ven acá trataré de hacer algo al respecto.

Obedeció y enseguida se dirigió a los labios que siempre lograban "calentarla" en segundos. Tenía un sabor amargo a causa de la bebida.

–Gray-sama siempre está bebiendo esto, ¿puede probar?- el pelinegro llevó la botella hasta los labios de ella y la dejó dar un largo trago. Juvia se apartó haciendo un gesto de desagrado y tosiendo disimuladamente.

–Pareciera que nunca hubieses probado cerveza, nena-preguntó entre risas.

–Juvia no lo había hecho- su vergüenza no tardó en reflejársele en las mejillas y él la observó aún divertido.

–Ya tendremos tiempo para cambiar eso. Por ahora...- la sujetó de la cintura y la levantó hasta sentarla en el comedor –Natsu dijo que nada de revolcarnos en sus muebles o cocina así que ¿qué te parece si empezamos por aquí?

Ella rió mientras lo dejaba sacarle el abrigo y bajar la cremallera de su vestido.

..

Cuando Gray despertó lo primero que pudo ver fue un par de grandes ojos azules, ella estaba demasiado cerca, su intención fue apartarla para poder desperezarse apropiadamente pero entonces notó otro par de detalles: sus manos estaban atadas con gruesos listones que le imposibilitaban el movimiento y su miembro estaba más despierto que él.

–Buenos días, Gray-sama- dijo con la voz más dulce y angelical.

– ¿Pero qué diablos ocurre?, no sé qué demonios intentabas, pero mejor déjalo por la paz.- habló lo más serio que le permitía la situación y tan sólo recibió una risa de campanilla como respuesta.

–No, Juvia no puede hacer eso- explicó al tiempo que se montaba sobre él –Juvia cree que ya es tiempo de que ella también se divierta.- el hombre pudo sentir el calor que emanaba de entre sus piernas por a través de las finas sábanas, estaba justo sobre su abdomen bajo y su mente lo contradecía deseando que se deslizara ligeramente más abajo.

–No tienes permitido ese tipo de juegos ya que no me gustan para nada.- trató de soltarse pero su nudo era impecable y firme. –Déjame adivinar ¿líder de las exploradoras?- se mofó.

–Nop- presionó los labios hacia adentro para darle tono a la respuesta y se inclinó sobre su torso para besarlo en la nariz. –Juvia jamás lo fue.

Llevaba puesta su camisa pero no la había abrochado del todo, dejando ver sus grandes pechos rebotar libremente con cada movimiento y por si fuese poco también podía notar que no llevaba bragas. Le dedicó una mirada seria cuando ella se incorporó deslizándose sutilmente hacia adelante y atrás contra la sábana que se interponía, lo estaba tentando eso era más que evidente, pero a él no le gustaba saberse sin el control. Volvió a forcejear inútilmente.

–Juvia sabe que a Gray-sama le gusta que ella acate sus órdenes y deseos, que sea una buena chica- se volvió a inclinar sobre él, regalándole una espléndida vista de sus senos –Pero ¿qué esperaba que ella hiciera si cuando despertó lo primero que notó fue lo animado que estaba Gray-sama?- ronroneó contra su oído –Dígale la verdad ¿estaba teniendo sueños húmedos con Juvia?

– ¿Te sorprende?, pasaste toda la noche demasiado cerca y con un cuerpo como ese enredado en el mío sería raro que no despertara así.

– ¿Entonces Juvia lo excita incluso aún estando inconsciente?- se volvió a frotar contra su torso y Gray pudo comenzar a percibir la humedad que se instalaba en ella.

–Puedo contestarte o mejor te puedo mostrar si me sueltas ya.

–No, Juvia se encargará de todo esta vez y disfrutará todo lo que quiera de Gray-sama, así que por favor coopere para que también pueda disfrutar.

– ¿O qué?

–Juvia lo hará de todas formas- deslizó el trasero más hacia el sur de la masculina anatomía y comprobó que estaba completamente duro y listo –Pero no parece que su cuerpo también quiera negarse.

–Es probable que se deba a que en verdad quiero follarte.

–Gray-sama siempre dice cosas tan dulces- comenzó a besar su torso, delineándolo con su lengua –¿Por qué no mejor le dice a Juvia que desea y así tal vez ella pueda complacerlo?

– ¿Por qué no mejor me desatas y yo te muestro a ti lo que deseas?- Juvia sonrió para sus adentros, ni aun sometido ese hombre perdía la arrogancia.

–No, porque Gray-sama siempre está ordenándole a Juvia y normalmente ella lo dejaría pasar, pero ahora está ligeramente molesta.- deslizó sus labios hasta su cuello y ahí empezó a besar cada centímetro de su piel, alejándose únicamente para susurrar en su oído –"Cierra la boca", "Tienes que acostumbrarte a estar con ella", "Mi vida privada no es asunto tuyo"- comenzó a arremedarlo mientras daba ocasionales mordiscos a su oreja –Quizá Juvia y Gray-sama sólo se vean para tener sexo y quizá Juvia se merezca el apelativo de "zorra" por lo que está haciendo, pero ella quiere dejarle algo muy claro.- se enderezó por completo –Juvia no consentirá que siga aprovechando lo mucho que ella desea a Gray-sama cuando es obvio que también él la desea a ella.

– ¿Consideras que me aprovecho de ti?- no pudo evitar arquear una ceja con gesto risible.

–No de Juvia, se aprovecha de la situación para tratar mal a Juvia.

–Creí que podía utilizarte para satisfacerme mientras te hiciera disfrutar, dime cuándo he incumplido mi parte- reiteró con arrogancia al recordar los múltiples y descontrolados gemidos que emanaban de ella en cada uno de sus encuentros.

–Y es verdad, pero si va a seguir utilizando el cuerpo de Juvia de esa forma entonces ella pondrá algunas condiciones.

》Nada de otras mujeres, Juvia será su única amante ya que cuando están juntos no utilizan condón y ella no quiere arriesgarse. Además de que con Juvia y su esposa le debe de bastar.

–Eso no es decisión tuya.

–Lo es si desea seguir entrando en el cuerpo de Juvia, así que si quiere revolcarse con su amiguita la rubia no espere que Juvia se les una.

–Y dale con lo mismo, ya deja en paz a Lucy, te he dicho que no tengo nada que ver con ella. Sería capaz de decirle a Erza que me castre antes que aceptar tener una aventura conmigo.

– ¿Y ahora quién es Erza?- infló las mejillas, no podía ser que ese hombre tuviese tantas mujeres a su disposición, y podía apostar a que sería igual de ridículamente hermosa como la rubia.

–Te estás saliendo del tema y esta conversación pierde sentido, nena.- suspiró resignado a la idea de no poder soltarse y aunque no lo dijese en voz alta tampoco quería perderla ya que se divertía mucho con ella. –Ya te dije que no veo a nadie más. ¿Qué clase de hombre crees que soy?, es la primera vez que mantengo un amorío regular con alguien desde que estoy casado. Sabes la razón por la que te presenté a Lucy, además de que creí congeniarían debido a su trabajo, en ningún momento me imaginé que enloquecerías pensando que te estaba proponiendo alguna clase de trío o algo por el estilo, que tú seas una pervertida no es cosa mía.

Las mejillas de la peliazul enrojecieron debido a la vergüenza, pero de inmediato se sacudió esos pensamientos, no debía dejar que él le quitase el control de la situación.

–Bien ella le creerá, así que la siguiente condición es que no puede seguir tratándola como si estuviese a su completa disposición, después de todo Juvia también tiene un trabajo y un esposo...

–Para lo que te sirve- la interrumpió –¿O me vas a decir que después de follar conmigo te quedan ganas de tener algo con tu esposo?

– ¿Qué había dicho Gray-sama sobre la privacidad?- trató de sonar firme pero aun así desvió el rostro para que no la viese volver a sonrojarse. Después de todo era cierto, en esos últimos días no le había ni cruzado por la mente intimar con el albino.

–Y con eso me acabas de confirmar lo que ya sabía, Lyon es un bueno para nada incluso en ese aspecto.

–La tercera y última condición va relacionada con esa actitud, Gray-sama debe dejar de ser tan ofensivo.

–Acepto tus condiciones a excepción de la última.- declaró tras pensarlo por un momento –No puedes censurar la forma en la que soy, después de todo sólo te sirvo para una cosa.

–Juvia no lo hace, pero le gustaría que al menos dejase de referirse así de Lyon-sama.

–Lo haré el día en que deje de ser cierto lo que digo sobre tu amado.

– ¿Acaso Juvia es tan dura con su esposa?

–Bueno te reto a tratar de serlo- las muñecas comenzaban a hormiguearle debido a todo el tiempo que llevaba en esa posición, pero Gray no podía evitar seguir mostrándose tan arrogante con ella –Ultear es hermosa, tiene un rostro de ángel, es sexy, fuerte e inteligente. ¿Qué puedes decir de ella?

La peliazul frunció las cejas obviamente molesta por ese comentario, ¿le estaba echando en cara lo "perfecta" que era su esposa?, ¿y para qué? Es decir, no era alguna especie de competencia, ¿o sí?
A pesar de quererlo no pudo evitar que su imaginación formase una lista tratando de encontrar virtudes con las cuales hacerle frente.

"Es muy simple, ¿con quién está en la cama justo ahora?" resonó en su cabeza y en esa ocasión ella acogió a esa voz como aliada "Tan sólo recuérdale porque al final del día no busca a la señorita mil cualidades para tener sexo"

– ¿En serio?, entonces ¿por qué necesita a Juvia?- ronroneó mientras volvía a frotarse contra él y al notar que seguía completamente firme –Juvia la vio esa noche y es muy bella, eso sí, ¿será que eso no es suficiente para Gray-sama?

Se inclinó para besarlo de esa forma tan apasionada, casi lasciva, en que él solía hacerlo. Poco a poco deslizó sus labios por su masculino cuello hasta llegar al tatuaje sobre su pectoral derecho, pasó la lengua sobre la sombra de la marca que ya estaba desapareciendo y siguió bajando por su musculoso torso de forma lenta, saboreándolo.

Gray echó la cabeza hacia atrás para reclinarse sobre las almohadas y disfrutar de la sensación de esa pequeña boca caliente sobre su piel, se sentía desesperado por el palpitante dolor de su hinchado miembro que reclamaba atención.
La sintió recorrerse hasta quedar sentada sobre sus rodillas.

– ¿A caso es que ella no hace esto?- llegó al sur de su torso y tras dejar un contorno de besos en el lugar al que llegaba el borde de la sábana lo descubrió totalmente. Le propinó una descarada lamida a la parte de la anatomía masculina que sobresalía al tiempo que le sostenía la mirada a los intensos ojos grises.

El Fullbuster suspiró audiblemente cuando la sintió cubrirlo totalmente con su boca y deseó poder tomar su azulada cabeza para guiarla en el vaivén cadencioso y torturante que iniciaba.

–No te detengas, preciosa- le advirtió al tiempo que movía la cadera para acompañarla. –Ve más rápido...eso...ahg...te has vuelto muy buena en esto.- Gray no sabía si fijar la vista en el sonrosado rostro que subía y bajaba sobre él o en el prominente y redondo trasero que de ella había sacado al inclinarse y de forma inconsciente balanceaba hacia adelante y atrás.

La Vastia siguió concentrada en su labor deleitándose con los sonidos de placer que lograban escaparse del orgulloso pecho del pelinegro. Entre caricias, succiones y húmedos lengüetazos logró llevarlo a su límite y se negó a darle tregua hasta obtener lo que quería.

–Ahh- dejó escuchar Gray mientras contraía los brazos frustrado por no poder soltarse y presionarla contra él al llegar al orgasmo.

–Hmm- ronroneó la peliazul levantando la cabeza tras recibir el tibio esperma de él en su boca –¿O será acaso que ella no cree que Gray-sama es delicioso?- se limpió con un dedo la pequeña gotita blanca que se escurría por su barbilla.

–Ven acá, ven nena, suéltame ya para poder tocarte.- a pesar de haber tenido su descarga de placer no podía evitar seguir sintiéndose excitado al contemplar su rostro encantadoramente encendido y enmarcado por el revuelto pelo azul que caía hasta sus hombros y pechos desnudos cuando se quitó la única prenda que la cubría.

– ¿Quiere tocarla?- el asintió –Oh, pero Juvia no lo torturaría obligándolo a conformarse con algo inferior- volvió a sentarse sobre su marcado abdomen y comenzó a tocar su propio cuerpo –¿No cree que los pechos de su esposa son más grandes, no los preferiría a los de Juvia?- los estrujó con sus pequeñas manos y Gray se incorporó lo más que pudo para tratar de alcanzarlos con su boca.

– ¡Ay maldita sea!- se quejó cuando ella retrocedió sólo lo suficiente para coartarlo de su objetivo –¡Te deseo más a ti, ¿de acuerdo?!, ¿es eso lo que querías escuchar? La diferencia que tienes con ella es que tu sola presencia me excita sobremanera, no sé la razón y tampoco me importa, ¡sólo quiero hacerte mía!

–De acuerdo, y por ser tan sincero aquí está la recompensa de Gray-sama.- con la sonrisa más grande que sus labios le permitían se acercó a él lo suficiente para permitirle hundir su boca entre sus pechos y acto seguido se deshizo en suspiros ante el placer que las mordidas y lamidas le proporcionaban.

De esta forma se dejó estimular sintiéndose llegar al paraíso.

Por su parte Gray estaba más desesperado a cada instante, al grado que se creía capaz de arrancarse las manos para poder liberarse, de no ser porque las necesitaba para lo que le quería hacer.

–Ahh...Gray-sama, Juvia ya no puede más, por favor dígale que ya está listo para fundirse en ella.

–Libérame ya y te haré sentir por qué algunos pecados son lo mejor del mundo.

Guiada totalmente por su deseo y sin prestarle demasiada atención tomó el nuevamente erecto pene y lo guió hasta su entrada, profundizando la penetración mientras se sentaba sobre él.

–Ahh~- suspiró complacida al sentirlo totalmente en su interior –Gray-sama es tan grande y delicioso.

–Maldita sea Juvia, ésta me la tendrás que pagar.

Lo cabalgó marcando el ritmo y la profundidad, cumpliendo finalmente la promesa de deleitarse con su cuerpo como si de un objeto se tratase. Gray por su parte no sabía si debía estar molesto por la posición en que se encontraba o excitado por la forma en la que ella se movía sobre él y sus grandes senos rebotaban al mismo compás al que bailaban sus risos azulados. Definitivamente la mezcla de ambas sensaciones lo obligó a fijar su concentración en las ataduras sobre sus muñecas, decidió que le resultaría muy complicado vencer la resistencia de los listones por la fuerza así que en cambio se centró en correr los nudos para liberar sus manos.
Cuando finalmente lo logró estaba tan cerca de su límite como la mujer que cerraba firmemente los ojos mientras movía las caderas a velocidad constante y comenzaba a hundir las uñas sobre su pecho.

No dijo nada, ni tampoco la sujetó para cambiar de posición -como había planeado segundos antes-, en lugar de eso posó sus adormecidas manos sobre la femenina cintura y la sostuvo para guiarla en un ritmo más rápido y salvaje.

Juvia se sobresaltó pero en lugar de abrir los ojos se dejó inundar por las sensaciones que se desbordaban en su interior y un par de penetraciones después Gray la siguió, liberándose en ella.

Se dejó caer sobre el pecho del pelinegro y él la recibió en sus brazos para hacerla girar hacia el otro lado de la cama. Ambos se quedaron en silencio mientras trataban de normalizar su frecuencia respiratoria y cardiaca.

–Eso fue algo nuevo- susurró finalmente Gray cuando el dolor de sus muñecas se sobrepuso al resto de sensaciones que esa mujer le había provocado.

–A Juvia le encantó.

Estuvieron acostados en esa posición por casi media hora hasta que finalmente Gray se levantó para tomar una ducha, entonces Juvia también se levantó, buscó sus bragas y volvió a colocarse la camisa del pelinegro para dirigirse a la cocina, estaba hambrienta.

El sol ya iluminaba la sala del lugar así que se apresuró a revisar lo que había para preparar el desayuno, puso la cafetera y preparó huevos.

Para cuando Gray salió de la habitación, descalzo y vistiendo sólo los pantalones, ella ya se encontraba sentada frente a una laptop que no recordaba haberle visto cuando llegó.

– ¿Qué haces?- ella levantó la cabeza para dedicarle una dulce sonrisa antes de levantarse. Gray pasó saliva al ver lo que llevaba puesto, pero se tranquilizó al recordar que aún tenían tiempo para disfrutar un poco más.

–Juvia trabajaba en la reseña de esta semana. ¿Quiere desayunar, Gray-sama?

Comenzó a servir para ambos al otro lado de la mesa mientras el pelinegro se inclinaba para leer sobre la pantalla.

–Demian. Es una obra poco común, ¿de verdad se apega a lo que los lectores de hoy acostumbran?

– ¿Gray-sama conoce el libro?

–Algo así, fue una de las tareas de las que no pude escapar en la clase de Literatura. Y no es precisamente que los jóvenes hagan fila para leerlo.

–Es verdad, pero a Juvia le gusta y esta semana no tuvo tiempo para leer nada- le dedicó una sonrisa tímida. Gray tomó asiento junto a ella para desayunar.

–Será bueno que algún crío se interese por algo profundo para variar- comenzó a comer. –Deben gustarte mucho los libros.-Juvia se encogió de hombros mientras masticaba.

–Igual que a todo el mundo.

–Bromeas, ¿no?- él levantó una ceja pero ella sólo le sostuvo la mirada –Lucy me habló de tu columna, es semanal, lo que implica que debes leer un libro por semana. La gente normal no suele hacer eso.- ella volvió a encogerse de hombros y Gray creyó haber descubierto el problema –¿Siempre soñaste con un trabajo así cuando pensabas en ser escritora?

Juvia levantó las cejas, la pregunta del pelinegro le resultaba extraña.

– ¿Gray-sama siempre soñó con el trabajo que tiene?- le devolvió la pregunta entre risas.

–Es diferente, nena. No escuchas a ningún crío diciéndole a su madre "quiero ser consultor de proyectos e inversiones de un gremio de compañías multinacionales", no pasa, mientras que escucharlos atormentar a sus padres con el "quiero ser escritor, astronauta o bombero" es tan común que casi es una etapa reconocida.

–Bueno Juvia no sabría decirlo ella no tuvo padres y a las personas que la mantenían poco les importaba lo que ella soñara- lo dijo de forma totalmente inexpresiva, llamando inconscientemente la atención del hombre -La columna en Weekly Sorcerer es un buen trabajo, es estable y pagan bien así que Juvia no tiene problema con él- y una vez más levantó los hombros para restarle importancia.

– ¿Y?- aunque parecía que ella quería dejar el tema, Gray no parecía dispuesto a ceder –Al diablo si es el trabajo más conveniente del mundo, si no te gusta simplemente lo dejas y vas a por lo que te gusta.

–Eso es algo infantil, ¿no lo cree? Cuando uno es adulto entiende que no todo es lo que soñó, si ese trabajo paga las cuentas y pone comida en la mesa ¿qué puede importar si no se apega a nuestras fantasías?

– ¿Esa fue tu línea de pensamiento para casarte?, porque entonces ya no me sorprende que te aburrieses de él.

– ¡Juvia no se aburrió de Lyon-sama! Además ¿qué le dijo sobre seguir siendo ofensivo?- elevó el tono y frunció el ceño –¿Qué hay de usted y su matrimonio?, porque después de todo ambos están aquí.

–Una vez más no dije una mentira- se defendió –Y yo nunca me conformo, lo que tengo es porque lo quiero y si no me gusta simplemente lo dejo.
》Creí que serías la clase de persona que entiende lo que es la pasión, por la forma en la que te negaste a terminar lo nuestro. Si algo realmente te gusta y apasiona entonces debes luchar por ello hasta finalmente tenerlo, sin aceptar menos. De otra forma no eres más que patética.

El Fullbuster se sintió ligeramente decepcionado cuando ella bajó la cabeza como toda respuesta, ¡era tan maleable que resultaba fastidioso!, esa era la razón por la que su tipo de chicas usualmente eran más agresivas, le gustaba que fueran apasionadas y defendiesen sus opiniones, quizás fuese que siempre estuvo rodeado de esa clase de mujeres o quizás que el sexo después de una pelea siempre era más intenso, no lo sabía con exactitud.

Gray se despejó la mente. No importaba si Juvia era o no su tipo porque su cuerpo sí lo era y sólo eso necesitaba y deseaba, después de todo, su relación era sólo física, para lo demás tenía a Ultear y sus siempre firmes opiniones sobre cualquier tema.

–Demian le recuerda a un poco a Gray-sama.- terció tras un momento, juntando las manos para apoyar su barbilla en ella.

–Es justo, mientras no me compares con el ridículo narrador.

– ¿Qué hay de malo con Sinclair?, ¿Gray-sama nunca ha tenido dudas o debates internos?

–Nunca sobre mi sexualidad, te lo aseguro.

– ¿De qué habla?, él estaba enamorado de Eva, una mujer mayor quizá, pero Juvia cree que no existe edad para el amor.- el pelinegro ignoró el comentario claramente infantil.

–Como quieras, pero diferimos totalmente en gustos- dijo tras un largo sorbo a su café, había terminado la comida en su plato y se levantó para llegar hasta la mujer que aún bebía de su tasa –Me gustan las mujeres en toda la extensión de la palabra, facciones finas y suaves- delineó el contorno de su rostro cuando ella colocó la tasa sobre la mesa –Grandes pechos, cintura estrecha- deslizó las manos por su cuerpo y la hizo levantarse para seguir tocándola –Caderas redondas, trasero firme y ¡dios esas perfectas piernas!

–Juvia también cree que Gray-sama es la encarnación de la virilidad- giró en sus brazos para quedar de frente a él y deslizó la mano por sus abdominales hasta llegar a su pantalón y meterla por debajo de la ropa para acariciar la que probablemente fuese la parte favorita de su perfecta anatomía.

–Levanta las manos- le susurró al oído y a regañadientes ella obedeció.

Él llevó las manos a los bordes de la camisa y la levantó hasta sacarla por su cabeza, dejándola cubierta únicamente por su diminuta prenda inferior. Juvia bajó los brazos instintivamente para cubrir sus senos.

–Es hora de mi venganza- declaró el pelinegro mientras la levantaba en sus brazos para llevarla de vuelta a la cama.

No fue sino hasta las tres de la tarde que ambos pudieron vestirse por completo.

–Me gustaría que mañana pases a Fairy Tail en cuanto Lyon se vaya.

– ¿A su gremio?, pero Juvia creyó que no era apropiado que ella fuese a ese lugar.

–Descuida es para que veas a Lucy- ella entrecerró los ojos pero decidió no insistir con el tema, después de todo era a ella con quien tenía esos encuentros.

–Juvia lo hará, pero Gray-sama debe invitarla al almuerzo.

Al llegar a su casa Juvia se dejó caer pesadamente en el sofá, se sentía realmente cansada debido a toda una mañana de sesiones intensas de sexo, aunado a una noche con pocas horas de sueño por la misma razón. ¡Y es que vaya libido que tenía el pelinegro! No recordaba que Lyon fuese tan demandante ni en su luna de miel, pero después de todo eran muy diferentes, su esposo prefería que se quedaran abrazados muy juntos tras el sexo mientras que si Gray la abrazaba era sólo para volver a penetrarla. Y aún así sólo podía pensar en el rostro contraído de placer del pelinegro.

Sacudió la cabeza para volver al presente y se dispuso a continuar con su trabajo, pero se encontró con la mirada fija en la escalera que comunicaba con el segundo piso.

La casa en la que vivían no era nada del otro mundo y a pesar de que tuviese dos plantas no se podía describir exactamente como "una casa grande".

En el piso inferior se encontraban por supuesto la cocina, sala, comedor y baño reglamentarios, además del cuarto de lavado y otro cuarto más que hacía las veces de pequeña biblioteca y estudio de Lyon.

Subiendo las escaleras se llegaba a un pasillo sobre el cual se desplegaban tres puertas: la central conducía a la alcoba principal que era la más amplia, completa y con baño propio; en la puerta de la izquierda solía encontrarse la habitación de huéspedes; en la de la derecha otra habitación -que se había pensado para la futura progenie de la pareja-, y por último al final del pasillo una cuarta puerta que conducía a un baño completo. O así era en un principio. Cuando se mudaron Lyon se encargó de que la habitación de huéspedes pasara a convertirse en un estudio de pintura para Juvia y al tener ocasionales visitas que pasaban algunas noches ahí -como Gajeel o Meredy- la segunda habitación había sido destinada para dicho propósito. Al menos de forma temporal.

Desde hacía algún tiempo Juvia no se pasaba por su "estudio de pintura" más que para abrir o cerrar las ventanas y mantener un aseo general. Lyon era un gran fanático del arte y sin duda alguna el principal alentador a que la peliazul invirtiese tiempo en dicho lugar, poniendo inconscientemente una presión sobre los hombros de la mujer que finalmente había caído en un estancamiento que le impedía terminar cualquiera de los proyectos de cuadros que tenía arrumbados en dicho lugar, y vaya que había pasado más de cuatro horas seguidas frente a ellos intentando llevarlos a término.

A partir de entonces entrar a ese lugar con otro propósito que no fuesen las tareas domésticas se había tornado en una frustrante agonía de sentirse completamente inútil, sobre todo cuando su esposo insistía en lo mucho que disfrutaba verla trabajar en "una de sus pasiones". Quizás lo fuese hace algún tiempo, pero en la actualidad ella ya no estaba segura de si lo seguía siendo.

Con las palabras del pelinegro en mente se dirigió a ese lugar e indecisa abrió la puerta. Ese sería el día en que decidiera lo que la pintura significaba para ella, ya fuese que siguiese siendo una de las cosas que más le gustaba en el mundo o bien que fuese un simple capricho del pasado que ya no tenía lugar en su presente, caso en el cual sería mejor desocupar dicha habitación para aprovechar el espacio.

A pesar de la hora del día el lugar estaba pobremente iluminado así que al encender la luz se vio rodeada de la evidencia de lo poco trascendente que era su vida, ni uno solo de los cuadros que había empezado estaban terminados y tanto su caballete como el resto de los materiales comenzaban a acumular polvo. Sobre una pequeña mesa se encontraba su cuaderno de bocetos, lo abrió sólo para contemplar el mismo triste panorama de bosquejos y trazos sin acabar.

"si algo realmente te gusta y apasiona entonces debes luchar por ello hasta finalmente lograrlo"

Las palabras de Gray hicieron eco en su cabeza y tras un largo suspiro cerró el cuaderno, se dispuso a buscar una bolsa para meter los materiales y deshacerse de todo de una buena vez. Empezó sacando los inútiles cuadros al corredor y continuó con los tubos de pintura, sin embargo al estirarse para poder alcanzar los que estaban sobre una repisa pateó sin querer la pequeña mesa y el cuaderno cayó al suelo quedando abierto en una página totalmente al azar.

Y ahí estaba, un dibujo hecho completamente a carboncillo y lápiz de un paisaje nublado y lluvioso. Juvia dejó lo que hacía y se acercó a contemplar la hoja del cuaderno. No era nada del otro mundo y a decir verdad era una escena bastante deprimente, pero estaba allí, completo e incluso firmado por ella en la esquina inferior derecha. Lo tomó entre sus manos y lo observó fijamente por más de un minuto, tratando de decidir si ese nuevo hallazgo cambiaba las cosas, si valía la pena.

No pudo decidirlo ya que cuando fue consciente de sí misma, se encontraba sentada frente a un lienzo en blanco intentando recrear ese bosquejo. No lo pensó, tan sólo se encontró haciéndolo. Y así, perdida en el mar de pintura y el constante cambio de pinceles pasaron las horas sin que ella lo notase. Cuando menos se dio cuenta fue consciente de una mirada sobre ella y vio una sombra en el marco de la puerta. Se espantó sobresaltándose inevitablemente hasta que le puso un rostro conocido a esa figura.

– ¡Lyon-sama!- se llevó una mano al pecho tratando de recuperar la compostura –Casi mata del susto a Juvia.

–Lo lamento, amor- respondió con una evidente alegría en la voz y una sonrisa que parecía imborrable –Lo que pasa es que cuando llegué estuve llamándote y al subir a buscarte porque no respondías me encontré con la escena más hermosa. Parecías tan concentrada que no quise interrumpirte.

–Igualmente lo hizo, así que la próxima vez recuerde que pudo evitarle a Juvia el ataque cardiaco- dejó el pincel sobre la solución limpiadora y se concentró en el hombre frente a ella.

–Lo tendré en cuenta- se adentró en el lugar y caminó hasta situarse detrás de la peliazul para poder contemplar en lo que trabajaba tan afanosamente –Vaya, es...extraordinario.

– ¿Le gusta, Lyon-sama?

–Es bonito, cielo, aunque...- se interrumpió a sí mismo dejando la frase en el aire

–Aunque...- repitió ella para animarlo a continuar, él siguió indeciso –Vamos, Lyon-sama sólo dígalo.

–Me parece quizá un tanto...depresivo.- la peliazul regresó la vista al cuadro e inclinó la cabeza pensando mejor en el adjetivo que el albino había utilizado.

–A Juvia le gusta- declaró finalmente. Él se encogió de hombros y salió comenzando a quitarse la ropa.

– ¿Ya cenaste?- le escuchó preguntar desde el pasillo.

– No, pero Juvia no tiene hambre- respondió y continuó con su trabajo mezclando colores. Un minuto después entendió la referencia y salió corriendo en busca de algo que prepararle a su esposo.

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Y hasta aquí por hoy, rayitos de sol (comí mucha azúcar y estoy muy feliz XP). Espero que les haya gustado el capítulo.
Gracias a todas por leer y ya saben que les agradezco mucho si me dejan un review con su opinión, comentario, crítica constructiva, saludo o lo que quieran para ayudar a esta pequeña historia a mejorar. ;D

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Kale: Hola,

Lo sé, no eres la primera que me lo dice ni muy seguramente la única que lo piensa U_U
pido sinceras disculpas por eso y prometo cambiar ese aspecto de Juvia para hacerla más asertiva.
Te agradezco mucho el comentario referente a mi forma de escribir y deseo que continúes interesada en la historia. Si es así también me gustaría que puntualices si mi Juvia te sigue pareciendo de esa forma (es que en ocasiones se me van las cabras al monte XD)

Gracias por leer y comentar.

Lymar Vastya: Hola,

Aunque no lo parezca ese gato también será relevante para la historia XD. ¿Te gustaría un poco de spoiler?, Haré que Gray persiga a Juvia por varios países ;D
Sobre tu pregunta, bueno eso depende, ¿de qué género: amor/romance, trágico/triste, etc. o un poco de todo? Y también dependiendo de la clasificación, porque si te refieres a uno romántico con clasificación K, entonces sería muy fácil que se volviese super cliché y eso. Pero si hablas de un fic con una temática más adulta (y no creas que hablo sólo de lemon XD, sino a problemas más reales), entonces sería un proyecto bastante interesante.
¿Por qué la pregunta?, ¿tienes algo en mente o sólo estás interesada en leer algo así?

Como siempre gracias por leer y comentar.