Ni ouat ni sus personajes me pertenecen, por el contrario la historia sí es mía.

Este fic va dedicado a mis chicas del whatsapp swanqueen, a las del grupo evil regals, al grupo de las reinas, a mi petita, a mi morena, a Irina, a amandis la tetis y por supuesto a mi manager adorada.

Va especialmente dedicado a mi princesa esthefybautista, porque la amo con locura y hoy va a ser un largo día para ella, fuerza amor que tú puedes con todo y más.

A mi Miss Swan tata favorita, porque sus teorías sobre el fic son la mar de interesantes, a Vero porque es un amor de persona y a Natalia porque me encantan todos y cada uno de sus fics.

Pido perdón ya que en el capítulo anterior se me coló publicidad en medio del capi sin querer, no sé qué demonios toqué y se copió, mil disculpas.

Gracias a los que me leen y comentan, ayuda mucho saber vuestras opiniones. Sin más os dejo disfrutar del capítulo no sin antes recordaros que debéis leer a franchiulla, my dark queen, EvilSwanQueen21, el lado ciego del amor y por supuesto a mi amada esthefybautista.

CAPÍTULO 9 LENTO PERO SEGURO

Había pasado todo el día, llegó la noche y no habían recibido noticias de Emma, la moto de la dama negra no había aparecido y algún testigo dijo que la había visto salir de la ciudad. Peinaron la zona, ciudades vecinas se sumaron a la búsqueda pero ni Emma ni su captora daban señales, se habían esfumado.

El sol hacía ya rato que se había puesto, pero Diana y Luci seguían patrullando, seguían buscando a su jefe sintiéndose terriblemente culpables al no haber hecho nada para impedir que esa demente se la llevara, seguramente recibirían una llamada pidiendo cualquier cosa a cambio de Emma, la mafia negociaría su liberación. Finalmente recibieron la llamada de su superior, ordenándoles que se fuesen a casa a descansar, ya continuarían al día siguiente buscando, por lo que Diana puso rumbo a su casa sin dejar que Luci dijese una sola palabra, ninguna de las dos querían estar solas con sus recuerdos esa noche.

Una vez en el apartamento de Diana, esta se puso a cocinar para no pensar en Emma. Los disgustos le abrían el apetito, por lo que preparo una enorme pizza de pollo ante la mirada divertida de Luci que, harta del incómodo silencio, se dirigió a ella sobresaltándola.

-"No es tú culpa ¿Sabes? Hicimos lo que pudimos en la carretera, se la habría llevado de todas formas o peor, la habría matado"

-Lo sé Luci, pero no dejo de sentirme culpable, espero que no le pase nada malo

-"Es Emma, claro que no le pasará nada malo, ha lidiado con cosas mucho peores"

-¿Crees que estará bien?

-"Me preocupa más la dama negra, Emma enfadada da bastante miedo"

Con una sonrisa, Diana puso la mesa y sirvió dos copas de vino mientras la pizza seguía cocinándose en el horno. Luci la miraba pensativa, su compañera era impulsiva, bastante payasa y bocazas pero tenía un corazón enorme, era noble y ante todo buena persona, le encantaba compartir momentos con ella aunque jamás se lo diría, seguramente si lo hiciera, se pondría tan roja que tendría que desaparecer para no escuchar sus burlas. El olor de la cena inundó el apartamento y a ambas empezó a rugirles el estómago ya que buscando a Emma se habían olvidado de todo lo demás.

Una vez lista la pizza, Diana la sacó haciendo malabares intentando no quemarse, sonrojándose ante la risa cristalina de su compañera, siempre que la tenía cerca, que discutían o reían, se ponía nerviosa, como una niña pequeña. Volvieron a reír cuando Luci tuvo que admitir que esa pizza era la mejor que había probado en su vida, bromeando sobre su "primera cita" y sonriendo como dos colegialas, dos adolescentes que empiezan a mirarse con otros ojos. Tras la cena, Diana no quería que Luci se marchase, no quería quedarse sola torturando su mente, por lo que puso una película y le pidió que se quedara un rato con ella.

Ambas se sentaron en el sofá, mirando la televisión sin realmente verla, tomando de su copa y estremeciéndose ante la cercanía de la otra.

-"Tenías razón, la pizza de pollo estaba rica"

-Te lo dije, era un pecado que no la hubieras tomado antes

-"Me ha gustado esta no-cita contigo"

Se miraron sonriendo, estaban muy cerca, tanto que un leve impulso uniría sus labios, Diana tragó saliva y miró los labios de su compañera, a punto de romper la distancia, a solo segundos del ansiado contacto, sonó su teléfono móvil sobresaltándolas a ambas y separándolas de un salto.

Con las mejillas encendidas contestó a la llamada sin mirar quién llamaba y se quedó muda al reconocer la voz, al otro lado de la línea del teléfono.

Emma:

Despertó en medio del bosque, hacía frío y la luna iluminaba ese claro en el que se encontraba, sentía la mente nublada y no llegaba a recordar qué demonios hacía en el bosque ni cómo había llegado ahí. De pronto, como un rayo, un torrente de recuerdos la asaltó y abrió los ojos buscando a Regina por todas partes, más no había rastro alguno de ella. Con las mejillas encendidas recordó como había perdido el control, como se había entregado por completo a ella, a pesar de que debía arrestarla, como se había dejado llevar, lo bien que se sintió en sus brazos, con cada uno de sus besos.

Vio que estaba impecablemente vestida y que tenía encima todos sus enseres personales, su pistola, las esposas y su teléfono completamente operativo, no le faltaba nada, mas en el bolsillo de su chaqueta encontró una nota de Regina.

-"Lo siento Emma… ahora mismo seguramente me odias, pero no estoy preparada para explicarte nada, no aún, solo confía en mí y pronto tendrás las respuestas que buscas.

Siempre tuya. Regina"

¿La odiaba? Con toda la vida, había vuelto a abandonarla, a desaparecer después de regalarle la miel de estar a su lado, sintió ganas de llorar, de gritar, sintió rabia y dolor, desprecio, ganas de atraparla y encerrarla, de salvarla, ya no sabía ni qué sentir, solo sabía que estaba perdidamente enamorada de una mujer peligrosa a la que perseguía la mafia, no la odiaba, la amaba con todo su ser y no entendía por qué no compartía con ella su pasado y sus planes.

Cogió su teléfono y llamó a Diana para que fuese a buscarla una vez adivinó dónde se encontraba, conocía ese claro ya que ahí solían acampar con Granny durante el verano, Regina la había dejado cerca de casa. Tras varios tonos, por fin le contestó su compañera, por el tono de voz intuyó que estaba ocupada ya que contestó sin mirar quién llamaba.

-"¿Quién es?"

-Diana, soy yo ¿Puedes venir a buscarme?

-"¿Emma? ¿Dónde estás?"

-Cerca de Storybrook ¿Sabes dónde está?

-"Sí es zona de bosques, vamos en seguida"

-¿Vamos? ¿Interrumpí algo?

-"No, nada, ahora nos veremos jefa"

Colgó y se fue hacia la carretera a esperar, en unas horas Diana la recogería y volverían a empezar, arrestar a Regina era prioridad, no solo para conseguir respuestas sino que estaba segura de que su morena estaba en peligro, Moretti le había puesto precio a su cabeza.

Regina:

La moto volaba por el asfalto mientras Regina, con una sonrisa de oreja a oreja, se acercaba a su casa, su verdadera casa, el lugar donde toda había empezado.

Al escuchar el rugido de su moto, un muchacho alto, de cabellos negros y ojos oscuros, vestido como un mecánico salió del garaje de una casa pequeña en medio de la nada y le sonrió con ganas.

Regina se bajó de la moto y corrió a sus brazos, mientras ambos gritaban de alegría. Se habían echado de menos.

-Gina, ¿Qué haces aquí?

-"Necesito tu ayuda August"

-¿Qué puedo hacer por mi hermanita? ¿Necesitas que te arregle la moto?

-"No, me enseñaste bien cómo hacerlo, lo que necesito es ilegal August, pero no puedo confiar en nadie, solo en ti"

-Haré lo que pueda ¿Tiene que ver con tu plan para terminar con la mafia?

-"Completamente"

-¿Qué necesitas?

-"Necesito tus dotes de farmacéutico"

-¿Necesitas medicinas? ¿Estás bien?

-"No necesito medicinas… Necesito que crees una droga para mí, es sumamente importante"

August se la quedó mirando, habría dado cualquier cosa por saber qué demonios pasaba por la mente de su hermana pequeña, recordaba como hacía once años se presentó en su casa, asegurándole que eran familia, le bastó mirar sus ojos para saber que decía la verdad, esa muchacha era hija de su padre, el mismo al que hacía años que no veía y al que sabía muerto por sobre dosis. Saber que tenía una hermana fue un duro golpe, pero lo que más le dolió fue saber que había crecido en un orfanato, lejos de tener una familia, él por lo menos había tenido una madre que siempre estuvo a su lado.

Cogerle cariño a la morena no fue difícil, le bastó conocerla un poco para descubrir que era una muchacha fascinante, compartía con él sus sueños y sus ideas, hasta que decidió meterse en el mundo de la mafia, sin explicarle por qué, en ese momento su relación se tambaleó ya que August odiaba las drogas que habían destrozado la vida de su padre, pero la confianza que tenía en ella le empujó a no hacer preguntas y ayudarla en todo cuanto esta necesitara, siempre que estuviera en su mano.

La conocía bien, quizás no la había visto crecer pero conocía sus gestos, sus sonrisas, el brillo de sus ojos, sabía que algo no le estaba contando y también había leído el periódico por lo que decidió picar a su hermana.

-¿Entonces has visto a Emma?

-"¿Qué?"

-Recitando los titulares de hoy: Tras una persecución de infarto por el centro de la ciudad, una agente federal es retenida como rehén

-"Y eso te hace pensar que he sido yo"

-Bueno, una persecución, una moto más veloz de lo normal y una agente federal secuestrada… Tiene tu firma por todas partes

-"Sí, fui yo, y sí, estuve con Emma. No es algo que a ti te interese"

-Solo sé que aún no has terminado lo que sea que estás haciendo y que ver a Emma justo ahora no estaba en tus planes

-"No lo estaba, es cierto… Pero eso no cambia nada, tengo trabajo que hacer ¿Me ayudarás? ¿Otra vez?"

-Sabes que sí, siempre voy a estar de tu lado enana

Regina le sonrió, siempre encontraba ayuda y consuelo junto a él, entraron juntos a su casa, donde comerían algo y se pondrían al día después de tanto tiempo sin verse ya que lento pero seguro, el trabajo de Regina empezaba a tomar forma, empezaba a estar cerca de concluir.