Epílogo
A pocas horas de terminar el turno de la tarde y comenzar la jornada nocturna, tres fuertes toquidos resonaron en el de la oficina de la máxima autoridad del Departamento de Policía de Zootopia.
—¡Adelante! —voceó un búfalo cafre sentado detrás de su escritorio.
—¿Quería vernos, jefe Bogo? cuestionó una conejita que todos en la estación conocen como Judy Hopps mientras asomaba su rostro y orejas entre la abertura de la entrada y la puerta.
—Así es, ¿está Wilde contigo?
—Aquí estoy, jefazo —respondió con la irreverencia que lo caracterizaba a Nick Wilde mientras que el zorro asomaba su hocico, abriéndose paso entre las orejas de su compañera.
—¡Entonces dejen de estar jugando y entren de una maldita vez! —exigió molesto el búfalo, hastiado de la bufonería del vulpino.
Quitándose de encima a su pareja policíaca, Judy sacudió cualquier rastro de su astuto compañero y entró a la oficina; naturalmente, el susodicho la siguió riendo taimadamente.
—Cierren la puerta y tomen asiento.
Ambos mamíferos obedecieron y se subieron encima de la enorme silla, al haber suficiente espacio para dos, la compartieron, como siempre lo hacían en la sala de juntas.
—¿Qué necesita, oh gran Jefe Toro…
—¡Necesito que cierres la trompa si no quieres repartir multas el resto de la semana y que me escuches con atención, esto es serio! —bramó iracundo Bogo, no dispuesto a soportar el humor típico de Nick. La coneja le devolvió una mirada acusadora a su compañero y este se rascó la nuca apenado.
—Lo lamento Jefe Bogo, Nick se pone así después de salir de su turno, discúlpelo, ¿que quería decirnos, señor.
—Iré al grano. Últimamente ha corrido un fuerte rumor sobre ustedes dos en el departamento…
El zorro y la coneja tragaron saliva y se vieron a los ojos por un segundo, mientras que a sus espaldas, sostuvieron la pata del otro sin que Bogo se diera cuenta.
—Y saben lo mucho que aborrezco esta clase de información rondando bajo mis narices. No quiero que mi estación sea un nido de chismes, así que quiero acabar con esto lo antes posible.
—Señor, sea lo que sea, le aseguro que nosotros no…
—¡Cierra la boca Wilde, y déjame terminar! —le exigió de mala gana a su hablador subordinado—. Como les decía, creo que la única forma de terminar con esto es haciéndoles una pregunta que les ordeno, no, ¡les exijo! Que me contesten con total sinceridad —declaró el líder policíaco golpeando la mesa con un dedo.
El búfalo tomó un vaso de agua y bebió el contenido para aclarar su irritada garganta por tanto grito. Secó la comisura de sus labios con una pezuña y dio una gran bocanada de aire, todo esto mientras observaba con detenimiento los rostros nerviosos de sus mejores elementos del departamento… bueno, al menos Judy, a quién ya le temblaba su naricilla. Dicho gesto dibujó una pequeña y poco notable risa en el enorme rostro bovino, luego volvió a tomar la palabra antes de que el impertinente zorro dijera algo más.
—Sean honestos conmigo, ustedes dos… ¿están saliendo? ¿Es decir, como pareja sentimental?
La sorpresa y algo de horror en el rostro de ambos fue suficiente para que Bogo obtuviera su respuesta, pero no bastaba para él, quería oírlo de su propia voz.
—¡Eso, no es cierto, señor! ¡Judy y yo no! —se adelantó el vulpino antes de que su compañera los delatara.
—Pero la reacción de ella dice otra cosa, Wilde. —Sonrió confiado mientras Nick lo miraba contrariado—. Hopps, —el búfalo volteó a ver a la chica—, dime la verdad. Sé que tú nunca le mentirías a un superior y menos a tu jefe. Prometo que no…
—Yo… —musitó ella.
—¡Oiga! ¡El único que puede aprovecharse de su integridad y exceso de honestidad soy yo!
—¡N-N-Nick! —La coneja espetó ruborizada.
—Así que… —Bogo miró esta vez al zorro a la cara—… ¿Acaso es eso una confirmación de su amor? —comentó con una mueca burlona.
—Yo no… eso no… —El vulpino balbuceaba mientras intentaba recuperar la compostura. Todo rastro de su personalidad astuta y confiada se había desvanecido ante la posibilidad de que se supiera de que él y Judy salían.
—Vamos muchachos, por favor, díganme la verdad. Si les preocupa lo que piensen los demás, creo que quedó bastante claro con la cantidad de rumores que circula sobre ustedes y que estos hayan llegado hasta mis oídos, que la mayoría, si no es que todos los animales en la estación, ya lo saben o sospechan.
La coneja agachó su cabeza y un intenso rubor cubrió sus mejillas, por su parte Nick, torció el rostro de la misma forma en que lo hace cuando sus tretas son descubiertas. Internamente, su superior sonrió y encontraba adorable el gesto, pero eso era algo que ellos dos jamás sabrían.
—Así que, ya no se hagan los difíciles y díganmelo de una buena vez. Como trate de decirles antes de que Wilde me interrumpiera como siempre, les prometo que no habrá repercusiones.
—¿Qué no habrá repercusiones? —Judy por fin habló, se puso de pie indignada y muerta de miedo, por primera vez en su carrera policíaca le levantó la voz a Bogo, pero eso no le importó—. ¡Pero jefe, está en la regla 27, subsección b! ¡"Las relaciones amorosas quedan estrictamente prohibidas y pueden sancionarse según lo considere su superior directo"!
—¡Conozco muy bien el reglamento de la jefatura, Hopps! ¡Yo mismo escribí la mitad!
—Huy, ya llovió… —musitó Nick.
—¡No te conviene hacer chistes ahora, Wilde, así que o me dices la verdad o te callas! —reprendió molesto—. ¡Lo mismo para ti, Hopps! —Tomó otra bocanada de aire fresco, y prosiguió—. Y ya que te sabes muy bien nuestras reglas, agente Hopps, ¿podría recordarme la número 13?
Después de pensarlo menos de 3 segundos, Judy usó su gran memoria y recitó mecánicamente dicha sección del reglamento policíaco.
—"El jefe del Departamento de Policía de Zootopia puede cambiar las sanciones a las faltas que crea conveniente, de acuerdo a los casos y su criterio sin ser cuestionado y…" —Judy se detuvo en seco—, ¡pero señor, eso no!
—Odio reconocerlo, pero tú y Wilde… más tú, Hopps,—declaró con brutal honestidad—, son una gran pareja policíaca, pese a las diferencias que tengo con sus métodos, más los de este zorro…
—Gracias, jefe, también lo aprecio.
—¡Nick!
—¡Ejem! Pese a su impertinencia, nunca me han dado motivos para dudar de su efectividad en el trabajo, tras estos casi dos años de servicio. Quiero creer que llevan tiempo ocultando sus sentimientos, así que si aún así han logrado cumplir con su deber sin que sus emociones les afecte, no tendría razón para separarlos o despedirlos sólo por estar saliendo.
—Señor no…
—Así que, tienen mi palabra de que no habrá consecuencias por su relación. Así que lo preguntaré por última vez. ¿Son novios, pareja sentimental, o como sea que le digan hoy en día, sí o no? —declaró con severidad.
—Jefe Bogo, por favor —suplicó Judy—, nosotros no…
—Zanahorias… es decir, Judy —El vulpino miró a su compañera a sus ojos púrpura y la contempló con ternura—. Ambos sabíamos que este día llegaría, tenemos que decirle.
—¡Pero Nick, por favor, no debemos, yo no puedo...!
—Shu, shu… ya, ya, mi torpe coneja… yo me encargo.
—No me digas torpe —susurró avergonzada como nunca en su vida.
Nick miró seriamente al búfalo mientras entrelazaba con firmeza los dedos de su zarpa entre la pequeña pata conejuda de su pareja de trabajo, y aparentemente, sentimental. Judy no pudo evitar sonrojarse como nunca en su vida. Nick estaba con el mismo color e igual o más apenado que ella.
—Jefe Bogo, Judy y yo estamos saliendo.
—¡Ja, ja, lo sabía, lo sabía!
La presa se sobresaltó del grito fuerte de su jefe mientras que sus orejas se alzaron no sólo por la potente y grave voz del animal bovino, sino por otro ruido que escuchó fuera de la oficina.
—¿Alguien más oyó eso?
La pregunta de Judy fue acompañada de fuertes portazos que dio con su pezuña el enorme mamífero.
—Oh, no es nada, seguramente es el escándalo que hacen los idiotas del turno nocturno al entrar. Pero volviendo a ustedes, tórtolos; en primer lugar, muchas felicidades Judy.
—¿¡Qué!? —exclamó ella sorprendida.
—Me alegra ver que por fin este raposo te corresponde como se debe, mi niña.
Ambos se sonrojaron por el comentario y se vieron entre sí con incomodidad.
—No diga eso jefe, no es la gran cosa —comentó ella apenada.
—Claro que sí, me llenas de orgullo, mi niña. En cuanto a ti Wilde…
—Señor, —sonrió confiado—, no es necesario que… ¡glup! —Tragó saliva de inmediato.
El jefe Bogo se levantó de su silla, tomó al zorro por la camisa y acercó su frente contra el diminuto rostro vulpino.
—Si le rompes el corazón a mi mejor elemento, considérate muerto, ¡¿Fui lo bastante claro, Wilde!?
—De-de-descuide señor, haré feliz a Zanahorias todos los días, y no porque usted me lo pide amablemente, señor —masculló Nick temeroso de que el búfalo pudiera ser como un segundo suegro con su mamífera favorita.
—Jefe Bogo, no es necesario que haga esto, él sabe perfectamente lo que le haré si se mete conmigo.
El vulpino trago saliva y luego rió nervioso.
—¿Vio eso jefe? Hasta ella sabe que hará conmigo si la decepciono, ¿no es un amor esta tierna conejita? ¡auch!
La hembra le dio un nada discreto codazo en la costilla a su pareja.
—¿Sería todo, señor? Nuestro turno terminó y quisiéramos… ya sabe, hacer cosas… de novios y eso —musitó avergonzada.
—Oh, sí, sí, sí, pero claro —Bogo quitó su cara irritada y les regaló una expresión más amigable— Adelante. Era lo único que quería saber, ya pueden irse.
Ambos animales bajaron de la silla, siendo Nick el primero que le dio la pata a Judy para bajar, como el caballeroso novio que era.
—Pero antes de irse, dos cosas —dijo Bogo evitando que se fueran—. Uno. De preferencia, comuniquen a sus compañeros de esto lo antes posible, detestaría que esto siguiera siendo un rumor. No lo hagan ahora si quieren, pero sí, lo antes posible.
—Señor, con todo respeto, quisiera mantener esto en secreto —comentó Judy— Ya sabe, mis padres aún no saben de esto, y no quisiera que…
—Comprendo Hopps, en verdad quisiera cortar con estos chismes, pero si crees que puede afectarte personalmente a la larga, creo que puede esperar, pero por favor, que sea lo más pronto posible. Por mi parte, prometo que no diré ni una palabra.
—Gracias señor. —Judy hizo una reverencia, aún con rubor en sus mejillas.
Ambos oficiales ya estaban a punto de abrir la puerta cuando la voz de su jefe los detuvo nuevamente.
—Ah, y otra cosa, antes de que se vayan, tengo una duda muy personal chicos —dijo el búfalo desde su escritorio mientras empujaba una cajita café lo más cerca posible de Judy y Nick—. Me gustaría saber, ¿quién se le declaró a quién primero?
—¿Disculpe? —Judy arqueó la ceja confundida.
—En verdad no quiero que me cuenten detalles, no soy tan cercano a ninguno de los dos ni nada, pero, mi esposa, ya la conocen, ella ha deseado que ustedes salgan juntos desde hace mucho, y ella le toma mucha importancia sobre quién se le declaró primero a quién, así que si no les molesta, podrían decirme quién fue el que dio el primer paso.
Judy y Nick se miraron a los ojos al mismo tiempo con una mueca de seguridad y un poco de vergüenza, sin embargo, eso no impidió que el zorro respondiera por los dos.
—Jefe, no nos lo va a creer cuando se lo digamos.
—Vamos, no importa, sólo díganme de una vez, he esperado… es decir, mi vaquita ha esperado esto durante mucho tiempo.
—Bueno jefazo, la verdad es que Zanahorias y yo…
—Sí, SÍ… —Bogo apretó ambos puños emocionado.
—Nos declaramos al mismo tiempo —dijeron los dos al unísono.
—¿¡Qué, QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ!?
El búfalo quedó boquiabierto ante su declaración y dio un fuerte alarido que retumbó en toda su oficina y aparentemente afuera, porque se escuchó un especie de eco, pero con distintas voces.
—¡Jefe, no grite tan fuerte, le digo la verdad!
—¡Ahí está ese sonido de nuevo! —mencionó Judy— ¿Alguien más lo…?
Un ruidoso golpe a su escritorio, seguido de varios azotes con el puño distrajo la atención de los oficiales.
—¡No, no fue nada! —bramó alterado y muy nervioso—. ¿De verdad? ¿Al mismo tiempo? ¡Pe-pe-pero…! ¡Eso es imposible! ¿Có-có-cómo fue que?
—Le dije que no nos creería. Mire, sé que suena a una historia romántica y de película, jefe; pero es verdad, el día que me le iba a declarar, esta coneja me leyó la mente y cuando le dije que me gustaba… ella me dijo lo mismo en ese preciso instante… ¿no es genial?
—Pero… pero… —el jefe se quedó estupefacto sin dar crédito a lo que escuchaba—. Juraría que Judy… es decir, mi, mi, mi esposa pensó que Judy sería la que daría el primer salto y…
—Lo lamento señor. —La coneja, aún más ruborizada que antes, lo interrumpió—. Pero como dijo mi compañero, así fue. Lamento que no fuera como se lo imaginó —masculló más molesta que feliz, con la cabeza baja y mucha pena— ¿Podríamos retirarnos ya? Nick y yo teníamos planes y…
—Sí, sí, adelante. Ya lárguense.
Sin estar muy sorprendidos por la actitud altanera de su jefe, ambos animales dejaron su oficina, Nick abrió la puerta y salió justo después de Judy sin comentarios. Un minuto después de su partida, el búfalo presionó un botón de cierta cajita café y enseguida dio dos fuertes manotazos a su escritorio, no pudiendo retener más su ira.
—¡Maldita sea! ¡Acabo de perder 500 zoólares! —se lamentó con furia el jefe Bogo llevándose las pezuñas a la cara.
Alrededor de la mesa principal de la recepción del Departamento de Policía de Zootopia, varios oficiales y servidores públicos, incluido el mismo Garraza, el guepardo rechoncho y adorable de la estación, estaban reunidos muy molestos y decepcionados discutiendo entre ellos.
—¿Y ahora qué haremos? —cuestionó un lobo.
—¿Pues qué más? Cancelar todo, es obvio, tonto —una tigresa respondió malhumorada.
—¿A quién le dices tonto, gatita?
—¿¡Gatita!?
—Chicos, chicos —El tierno Benjamín Garraza los interrumpió— Quizás no sea el mejor momento para comentarlo, pero recuerden que no hay reembolsos ni…
Varios gruñidos, rugidos, aullidos y demás ruidos típicos de animales se escucharon por todo el salón principal, al mismo tiempo que el pobre guepardo regordete trataba inútilmente de calmar los ánimos.
—¡Hey, hey! ¿Qué está pasando aquí?
El bullicio se paró en un instante cuando Nick y Judy hicieron acto de presencia en la recepción; tras las palabras del zorro, todo el mundo se calló enseguida y, sin mucha discreción, escondieron los pequeños papeles que tenían entre sus dedos.
—¡Nada, nada Wilde! —respondió un elefante nervioso—, lo que pasó fue que…
—Cancelaron un partido de Baseball de Policías —se adelantó a decir Garraza—. Los chicos y yo queríamos escuchar el juego, pero por el clima, se tuvo que posponer, je, je… —rió nervioso el felino.
—Ajá… y, ¿por qué casi toda la estación está reunida? Veo rostros de todos los turnos… —Judy comentó con sospecha.
—Lo-lo-lo que pasa es que es que… —Benjamín volvió a comentar—, es que era la final y los chicos y yo apostamos, y bueno, nos decepcionó que no se realizara… sí… eso. —sonrió de forma poco convincente y casi sudando.
—Sí bueno, eso tiene sentido… supongo —declaró la coneja extrañada—. Aunque ya saben lo que dice el reglamento y el jefe Bogo sobre las apuestas, los policías no debemos…
—Sí, sí, no necesitas recordarles las reglas, Zanahorias, se hace tarde. —Nick la tomó del hombro para indicarle que debían irse.
—Oh, es cierto, bueno Benji, quisiera quedarme a oír tu elaborada y razonable explicación, pero yo y mi compañero llevamos mucha prisa.
—Sí, claro. Adelante Judy. No los detengo más, nos vemos.
—Adiós Benji Price, mañana vendremos a robarte una o dos donas —mencionó Nick mientras se alejaba junto con Judy, presuroso—. Nos vemos. Muchachos.
—Sí, sí, adiós.
El zorro y la coneja se despidieron de forma veloz de sus colegas y salieron rápidamente de la estación, haciendo que Garraza suspirara aliviado al no tener que inventar más excusas.
—¿Por qué salieron por aquí y no por la entrada de policías? —cuestionó la tigresa.
—¿No escuchaste, chismosa? —el lobo la reprendió molesto—. Tenían prisa, de seguro los tórtolos tenían una cita o algo.
—¿Y se van sin cambiarse, con su uniforme de policía puesto? ¿Y a quién le dices chismosa, enano? Con razón no resuelves ningún caso, ni tienes novia. —le respondió de mala gana.
—Eres una…
—Ya, ya; no peleen mensos, los únicos tórtolos aquí son ustedes dos —mencionó un león con sorna que los rodeó con un gran abrazo fraternal.
—¡CÁLLATE! —dijeron al unísono.
—Oigan, no nos importan sus problemas maritales —Un rinoceronte bramó desesperado— ¡Lo que quiero saber es qué haremos sobre la apuesta de Nick y Judy! —el paquidermo reveló las verdaderas intenciones de todos en la jefatura—. No puede ser posible que ambos se hayan declarado su amor al mismo tiempo, ¡es ridículo! Y lo más importante es, ¿que se hará con la apuesta? ¿Se va a anular o qué?
—Lo siento chicos, —prosiguió Garraza—, pero todos escuchamos claramente lo que le dijeron al jefe Bogo hace sólo unos minutos en esa conversación que filtré, no fue ni Judy ni Nick, fueron los dos, quién haya apostado por uno o por otro, ya ha perdido la apuesta.
Un fuerte abucheo no se hizo esperar y el pobre recepcionista hizo lo que pudo para controlar el escándalo de cientos de mamíferos furiosos. No fue hasta que un intenso y ensordecedor sonido de un silbato obligó a todos a guardar silencio y proteger sus oídos de tan horrendo ruido. Al cabo de medio minuto, cuando el cuchicheó y los reclamos habían cesado, el molesto pitido también se detuvo. Enseguida y como si pensaran lo mismo, las miradas se enfocaron en el causante de lastimar sus orejas, y fue ahí cuando varios animales observaron a un pequeño pero inesperado invitado: Era el detective Jack Savage, portaba su tradicional smoking negro, pero esta vez, su cuello estaba cubierto por una bufanda guinda, y presentaba un par de banditas en su mejilla y orejas. Parecía que su última misión fue intensa y no había salido ileso.
—Vaya, vaya, ¿pero que tenemos aquí? —comentó la liebre de rayas mientras se quitaba unas gafas oscuras y observaba a todos los presentes con cautela.— Policías, tenientes, oficiales de tránsito, investigadores y hasta otros colegas detectives, todos de distintos turnos reunidos con el pobre Garraza —dijo Jack en voz alta con cierto tono acusador—. Ya que veo tantas caras largas y molestas, es fácil deducir que están discutiendo por dinero, ¿no es así? Por una apuesta, me atrevería a decir, ¿cierto?
Algunos mamíferos apartaron la vista incómodos o apenados. Otros vieron a la entrometida presa y murmuraron en lo bajo.
—Vaya, ¿quién invitó Sherlock Holmes? —mencionó un malhumorado policía rinoceronte
Unos cuantos oficiales rieron, pero al instante se callaron cuando Jack saltó sobre él y se colgó de la solapa de su camisa, apoyando sus patas traseras sobre su pecho.
—Nadie, pero recomiendo que te guardes tus comentarios pseudo sarcásticos o aprendas a murmurar más bajo, porque Sherlock Holmes tiene oídos en todos lados y unas orejas excepcionales. ¿Quedó claro, oficial Rhinowitz?
—Se-se-señor, sí señor —balbuceó el paquidermo sorprendido por la agilidad y la dominancia que su superior podía ejercer con sólo abrir la boca.
El detective soltó al oficial y se dejó caer al suelo, luego de tener la atención de la mayoría, continuó caminando hacia la dirección de Garraza mientras contemplaba a todos con decepción.
—¡Debería darles vergüenza! Saben que está prohibido apostar, especialmente en horas de trabajo, sobre todo aquí mismo, en la recepción, donde cualquier ciudadano podría entrar y ver como sus defensores públicos apuestan como viles gánsters a plena hora del día y peleando por dinero mal habido.
—Pero Sr. Savage —lo interrumpió una elefanta—. Hacemos esto cada fin de turno, cuando no hay nadie, y es sólo un simple juego con…
—¡No me interesa, Francine! —la reprendió molesto—. Estamos para servir al pueblo, no para ponernos a pelear como lo estaban haciendo antes de que llegara. Y todavía tienes el cinismo de llamarlo un juego cuando su apuesta no es sobre un deporte o alguna tontería similar, sino sobre la vida personal de uno de sus compañeros. ¿Crees que es un juego lucrar con el morbo y la vida personal de uno de los suyos? Podría esperar esto de la escoria que metemos tras las rejas, o de algún policía foráneo que desconozca nuestras reglas, pero no de ustedes, no de oficiales entrenados del Departamento de Policía de Zootopia. Que poca decencia tienen todos ustedes.
Varios mamíferos no pudieron evitar agachar la cabeza o sentirse culpable por ser parte de una apuesta que deshonrraba su placa y su posición como protectores de la ciudad. Tras un silencio incómodo, producto de las severas palabras de la liebre, Jack Savage por fin llegó en donde estaba Benjamín y de un gran salto, llegó al elevado escritorio del felino y le entregó un papelito similar al que varios de sus colegas policías tenían escondidos entre sus patas.
—Garraza, vine a recoger mi premio.
—¡¿QUÉ?!
Todos los animales bramaron exaltados al escuchar claramente la petición del detective que minutos atrás les dio un sermón sobre integridad, el mismo oficial estirado que los satanizó por atreverse a apostar sobre la vida personal de sus compañeros era el mismo que exigía su parte en dicha apuesta.
—Oh por todas mis manchas, ¡es cierto! —exclamó el gordinflón felino.
—¿Qué demonios? ¿Qué significa esto, Garraza? —un lobo se acercó con el guepardo, seguido de una tigresa, un león y luego, por todos los interesados en la apuesta.
—Bueno, verán chicos, hace una semana, el detective Savage pidió entrar a la apuesta de Judy y Nick. Y a diferencia de todos ustedes, él no apostó ni por Judy ni por Nick… sino apostó que ambos se declararían… ¡Al mismo tiempo!
—¿¡Qué, qué!? —gritaron la mayoría de los animales presentes.
—¡No es justo! —se quejó una elefanta
—¿Se podía hacer eso? —un lobo albino cuestionó confundido
—¡No se vale! —un hipopótamo exclamó.
—¿¡Y qué pasó con lo que nos dijo hace rato de no apostar!? —Un oso reclamó desde el fondo.
—Esto no lo hice por mí, chicos; fue para enseñarle una lección a todos —dijo Jack en voz alta para que todos lo escucharan desde atrás.
—¿Cuál lección?
—A nunca volver a apostar, al menos no en mi presencia. Espero que esto sirva de ejemplo.
Tras una serie de abucheos e insultos hacia Jack y su progenitora, el escándalo continuó hasta que Garraza, tras tomar su parte de la apuesta como organizador, le otorgó a la liebre un sobre amarillo algo grueso que tenía escrito "$ 9, 394". Las protestas continuaron, unos minutos más exigiendo que la liebre regresará el dinero, hasta que este, luego de guardar el sobre en su saco, habló.
—¿Y que van a hacer si no lo hago? ¿Van a acusarme con Bogo? Por qué si no están a gusto con su actividad ilegal y que van en contra del reglamento de la estación, podemos ir ahora mismo todos juntos a discutirlo en su oficina ahora, me gustaría ver que opina él al respecto. ¿Eh? ¿Qué me dicen? ¿Quiénes se apuntan a venir conmigo?
Uno a uno, las quejas y los gritos se fueron extinguiendo de poco a poco hasta que la paz y la tranquilidad regresó al precinto del DPZ.
—Eso pensé. De verdad espero que la próxima vez lo piensen antes de hacer algo tan inmoral y poco honesto como esto.
La liebre bajó de un brinco de la mesa y se fue apartando de una furiosa pero impotente multitud. Después de dar unos cuantos pasos, se dio la vuelta y habló.
—Ah, y por cierto, por si se lo preguntan, este dinero mal habido no es para mí, todo esto se irá para la caridad, así que pueden estar tranquilos de que su dinero no se habrá desperdiciado del todo. ¡Hasta luego!
Para ese entonces, la mayoría ya se había resignado con lo de la apuesta y se dispersaron admitiendo su derrota. El detective Savage dejó el edificio con una gran sonrisa y a paso veloz siendo olímpicamente ignorado y odiado por sus colegas resentidos.
A las afueras de un departamento algo elegante, un zorro rojo y una coneja en ropas de civiles permanecían sentados en las escaleras, aguardando con algo de impaciencia a un cómplice que los ayudó en una treta magistral que realizaron una hora atrás en la estación policíaca. Al cabo de unos minutos, Judy escuchó los pasos de un mamífero conocida para ella y se puso de pie, mientras que su compañero hizo lo mismo pero con algo de pereza; cuando el animal llegó al mismo piso que ellos, el zorro le dio una cálida bienvenida.
—Ya era hora, Rayitas —dijo Nick de mala gana.
—Lo siento, Wilde, hubiera llegado más rápido a mi hogar si hubiera usado mi auto en vez de tener que tomar el tren subterráneo, ya que alguien lo mandó al taller —respondió Jack con fastidio.
—Te dijimos que podíamos hacer esto en algún lugar más cercano a la comisaría, no tenías por qué hacernos venir a tu casa, Rayitas.
—Y yo te vuelvo a recordar, Wilde, que la idea es que no nos vieran juntos a los tres para no levantar sospechas. Y yo que pensaba que lo que Judy me contó de ti era cierto.
—¡Zanahorias! ¿Le hablaste a este sobre mi pa...?
—Nick, yo no…
—Ella me dijo que eras el zorro más astuto de la ciudad, ¿acaso era un secreto?
—Ah, eso… es decir, para ti, cara de cebra, claro que sí…
—¿Te gustaría que aumentara tu deuda, zoquete?
Ambos machos intentaron denotar su superioridad gruñéndose y viéndose las caras territorialmente como animales salvajes, hasta que unas patas femeninas y conejudas los separaron, tomándolos del pecho a ambos.
—¡Chicos, por favor, basta! Jack, y sobre todo tú Nick; por favor, ya no peleen, sólo quiero acabar con esto de una buena vez.
De mala manera los dos se separaron.
—Judy tiene razón, no vales la pena.
—Tienes suerte de que Zanahorias esté aquí porque sino…
—Ya, ya, ya, jugaran al macho alfa después. —La coneja tomó a su compañero del brazo y lo apartó para evitar otro infantil conflicto—. Jack, ¿lo conseguiste?
El detective dejó de prestar atención a las amenazas vacías del zorro y suavizó su rostro para mostrarse más amable con la fémina, cosa que sólo hizo a Nick sentir más rencor por esa liebre.
—Por supuesto que lo hice, fue más fácil de lo que pensé —sacó el sobre de su saco y se lo mostró con intención de dárselo a Judy, pero Nick se lo arrebató a la presa de rayas con cierto recelo—. Sí, de nada Wilde. Como supuse, el mismo Bogo era parte de la dichosa apuesta.
—¡Dulces moras! ¿Zanahorias y yo valemos 9, 394 zóolares? —comentó el zorro impresionado al ver la cantidad nada despreciable que indicaba la carta.
—¿Qué dices Nick?
—Considerando que esto es el 80%, —comentó Jack—, y que el organizador tomó el 20% restante, el monto total es alrededor de…
—¡Más de once mil zóolares! —exclamó Judy quien calculó rápidamente el monto real de la apuesta.
—Es increíble —susurró Nick asombrado—. De haber sabido de esta apuesta y todo el dinero que juntaron, ¡hubiera ganado esa cantidad de haber hecho lo mismo que hizo Rayitas!
—¡Nick, no digas tonterías! ¿Por qué harías eso? ¡Toda la estación se burló a nuestras espaldas por…! Ay no puedo creerlo —se lamentó Judy avergonzada.
—Seh, aún se me hace increíble que no supieran de eso —comentó la liebre ráscandose la nuca—. En fin, devuélveme el sobre Wilde, aparentemente esto cubrirá todos los gastos de mi auto, pero tengo que discutir los términos con mi mecánica de confianza primero.
Sin esperar a que el zorro le regresara aquel sobre, el detective hizo lo mismo que Nick y le arrebató el dinero.
—Jack… —comentó Judy viendo con tristeza—… no puedo creer que nos hayas hecho hacer esto, podría haber esperado algo así de Nick.
—Sí… ¡oye!
—Pero jamás de ti Jack, no creí que a ti se te ocurriera una treta así.
—Sería darle demasiado crédito a mi novio por esa idea, ¿no lo crees, conejita? —dijo una voz taimada y femenina detrás de ellos, enseguida, los tres mamíferos se voltearon para ver a la dueña de dicha voz. Judy fue la más sorprendida de ellos al reconocerla.
—Que demo… ¿¡Tú!? ¿¡Tú aquí!?
La puerta del departamento de Jack se abrió sin que los tres se hubieran percatado y en la entrada, una zorra ártica que tenía un mandil los miraba risueña desde el interior, mientras que una sorprendida Judy se reencontraba con una hembra que esperó jamás volver a ver.
—Ella tiene razón. Esta treta maestra no fue idea mía, sino de ella.
Luego de que Nick y Judy quedaron a deberle a Jack la reparación de su auto, la liebre les advirtió que el costo para arreglarlo, según su mecánica de confianza, era muy elevado; así que les propuso a la pareja un trato: Como ellos desconocían de la apuesta de ver 'Quién se le declaraba primero, si Judy o Nick', el detective los puso al tanto y les dijo que lo ayudaran a ganar la apuesta manipulando el resultado. Sí lograban convencer a Bogo y a la estación de que se declararon su amor al mismo tiempo, Jack ganaría la apuesta y se quedaría con todo el dinero, el cual usaría para reparar su auto. Ninguno creyó al principio en esto y Judy fue la que más se opuso a este engaño, pero luego de ser convencida por Nick, accedieron.
Lo interesante de esto era que, oficialmente, Judy y Nick no eran pareja ni nada. El reto más grande fue que toda la semana tuvieron que hacer creer a todos que eran amantes secretos para hacer creíble su treta máxima. De esa forma no fue difícil que Jack ganara la susodicha apuesta.
—Judy, Wilde, me parece que ustedes ya se conocían, pero por si acaso, les presento a mi mecánica de confianza, a mi novia y a la futura señora Savage: Skye. —Los presentó la liebre con una cálida sonrisa.
—¿¡Qué, qué, QUÉ!?
Naturalmente, la coneja y el zorro macho quedaron desconcertados al enterarse de que una vieja conocida era la dueña del corazón del detective.
—¿Señora Savage? Ya quisieras, menso, ni en tus sueños seré tu esposa, pero en lo demás, tienes razón, mi semental rayado.
La vulpina ártica se lanzó a los brazos de su amante y enseguida le plantó un besó muy intenso frente a los dos sorprendidos espectadores.
—¡Jack! ¿Qué significa esto? ¿Cómo, cómo, cómo…? ¿¡Cómo es que conoces a esta… a esta… tipa!?
—Zanahorias, cálmate…
Los enamorados se separaron sin dejar de sonreír, luego Skye volteó a ver a la coneja con una expresión de pocos amigos.
—Esta tipa tiene nombre, ternurita.
—¿Ternurita? ¿¡Ternurita!? ¡Te voy a dar tu ternurita…! —exclamó Judy furiosa mientras la zorra sonreía taimadamente.
—Oye, oye, tranquila Zanahorias.
Nick tomó a su compañera antes de que una pelea se desatara y Jack tomó a su novia, recordándole al oído que la palabra 'tierna' estaba prohibida hasta que se fueran las visitas.
—Oh, lo lamento… Judy. A veces olvido que a ustedes los orejas largas los ofende ciertas palabras, procuraré referirme a ti con otros adjetivos menos… bonitos.
—¡Eres una…! ¿Lo estás haciendo apro…!
—Chicas, chicas, por favor, tranquilícense. Será mejor que pasemos todos adentro, antes de que los vecinos se quejen y que la cena se enfríe.
—Me temo que estoy de acuerdo con Rayitas esta vez Zana… un momento, ¿dijiste cena?
—¡Ja, ja, ja, ja! —Se carcajeó la depredadora de lo lindo—. Ay, mi vido, ¡te acaba de llamar Rayitas! —Skye tomó a su novio por el antebrazo— Ja, ja, ja, tengo que anotar eso en algún lado, con razón me caes tan bien, Nick.
—Je, je… —carcajeó el vulpino nervioso.
—¿Y tú de qué te ríes, Nick? —cuestionó furiosa la coneja.
—De na-nada Zanahorias.
—Querida, no te pongas celosa; no pienso quitarte a tu novio. Aunque esté hecho un bomboncito, los zorros somos animales muy fieles y yo ya tengo a mi pareja.
Con gracia y agilidad, Skye tomó a su amante del brazo y mordió con suavidad una de las orejas caídas de Jack, haciéndolo sobresaltarse.
—Skye —susurró el macho de menor altura— no frente a ellos, guarda algo para al postre, amor.
La pareja se rió acarameladamente mientras que la otra dupla interespecie los miraba un poco apenados y sintiéndose un poco fuera de lugar.
—¡Ni-Nick no es mi-mi novio! —declaró Judy de forma nerviosa— ¡Y está bien, te creo, ahora, dejen de estarse coqueteando de una vez enfrente de nosotros!
—Oh cierto, perdón, ya recordé que ustedes siguen en la fase de la negación.
—¿¡Có-cómo dices!?
—Ya Skye, no los molestes, todo a su tiempo. ¡Ejem! Quiero decir; miren, por ahora entremos a mi departamento, primero cenemos y discutamos lo del dinero, la apuesta y mi auto con el estómago lleno, ¿de acuerdo?
—¿Así que por eso nos citaste aquí, Rayitas? ¿Ya habías planeado esto?
—Nuevamente, esto fue idea de mi chica, porque si dependiera de mí, Wilde, no te dejaría pasar de la puerta, pero Judy es mi amiga y mi novia quería probar lo que le enseñé de cocina con mamíferos que no conoce. Así que por favor, ya pasen.
—Nick… —la coneja volteó a ver a su mejor amigo algo desconfiada.
—Sé lo que piensas Zanahorias, huele muy bien. ¿Es eso pastel de moras?
—Oh, buen olfato oficial zorro. Sí y no. Hice pequeños cupcakes como postre, la mitad son de mis favoritas, moras azules, y la otra de zanahorias, para los orejas largas de nuestros novios, ay perdón, para mi novio y tu… amiga especial.
Judy miró molesta a la irreverente vulpina, y se dispuso a protestar.
—¿Pero Nick…? —La coneja se detuvo de pronto cuando a su nariz llegó el aroma de pan horneado mezclado con su hortaliza favorita—. Ay, ¡qué rábanos! ¿Sabes qué? Tienes razón, también muero de hambre y ya no quiero pensar más.
La coneja pasó de largo a la zorra y a la liebre y entró al departamento de Jack, mientras que su compañero vulpino la siguió, no sin antes acercarse a sus anfitriones y comentarles en voz alta.
—¿Sabes Rayitas? Este es el chantaje más raro que me han hecho. Espero que tengas comida suficiente, porque Zanahorias tiene estómago de tres cone…
—¡Nick!
Jalándolo de su pata, Judy arrastró al bocón de su compañero al interior del hogar del detective. Mientras, la otra pareja interespecie contempló desde a fuera a sus invitados.
—Awww, Jackie, son tan adorables. ¿De verdad no son pareja como nosotros?
—Ja, ja; no, no lo son, pero espero que esta semana con la extorsión que me obligaste a hacer, se hayan dado cuenta de algo.
—Espero que no se tarden demasiado, si fueron tan torpes para no notar lo de la apuesta antes, o están muy enamorados o muy tontos.
—Bueno, todo a su tiempo, querida. —Jack hizo una reverencia e invitó a su novia a pasar—, después de ti, amor.
—Ash, ¿podrías dejar de ser tan caballeroso frente a las visitas? Me avergüenchas.
Skye cubrió su rostro con ambas patas y Jack le dio un tierno abrazo. Antes de entrar, los novios se dieron un breve beso, ni muy profundo ni muy sencillo; luego, la hembra acarició la cabeza de su macho y le susurró al oído.
—Oye Jack-Jack.
—¿Sí amor?
—Después de que esos dos se hagan novios, ¿crees que les interesaría hacer un cuarteto con nosotros?
—¡Skye!
—¿Qué? Noté química entre Nick y tú, y ahorita que vi pasar a la tal Judy, me di cuenta que tiene unas grandes nalgo…
—¡Skye, basta! No me hagas sacar la mordaza tan temprano.
Entre risas y sin más reclamos o propuestas indecorosas, los novios por fin entraron al departamento y cerraron la puerta por dentro.
~POR FIN, AL FIN, ESTE ES EL FIN~
Notas finales:
¡Por fin, acabé este cochino fic xD! No, no me malentiendan, disfruté mucho escribirlo y, quiero mucho a mi bebé horrendo, pero después de estar tantos meses con la historia en la cabeza (casi un año desde que empecé), siento una gran liberación de por fin haberlo terminado. Repito, es todo de mi parte, a continuación no habrá más secciones de la historia extra ni nada, sólo voy a anexar los correspondientes agradecimientos, las curiosidades y referencias que hubo en toda la historia, basura legal y como bonus, unos adelantos de 3 historias que planeo publicar próximamente este año. Si nada de eso les interesa, pues creo que esto es el adiós, pero antes de que se vayan, quiero decirles que, ¡muchas gracias por leer este fanfic! De toda corazón espero que les haya encantado y si creen que se lo merece, los invito a dejarme un comentario. Hasta la próxima, queridos lectores.
Agradecimientos:
Este espacio es para reconocer a todos los seguidores de la historia que de un modo u otro, se hicieron notar en mi bandeja de notificaciones en el momento que la historia estuvo en emisión. Aunque a la mayoría le agradecí en persona, es justo que le dedique al menos una mención en esta sección.
Muchas gracias a los siguientes usuarios por leer mi historia y comenzar a seguirla: McBuenVinyl, AngelEstebanFox16, Izzy2866, javier-master64 y Rorlo0.
Gracias a los siguientes usuarios que indicaron que el fic era su favorito pese a no haberlo terminado: Al3xRar12, swerty, Leonardo Leto, autor fantasma, Fleckeri, JRamirez, arturven, kiraraki491, fatima damian, venomsebas y Azzimaru.
Y por último, muchas gracias a aquellos que, además de seguir la historia y/o hacerla su favorita, me obsequiaron un bello comentario: LyonWolf, Miss. G. M. Fenton, neslykoki, Don Guest, otro Guest, IronMaik2095, The Chronicler Fox, Zanzamaru, Sfan01, Michi y caninefemale
Agradecimientos especiales:
Y este espacio está dedicado a aquellas personitas que merecen un pequeño reconocimiento aparte y que se han ganado su lugar aquí y en mi corazón:
MapacheSilvestre, viejo amigo, muchas, pero muchas gracias de verdad por hacerme el honor de leer y comentar esta historia, fuiste el primer comentario de este fic así como uno de los seguidores más acérrimos que me ha dado su opinión y compartido bellas palabras en prácticamente todos los capítulos, de verdad aprecio tu atención y me alegra que te guste la historia. Te deseo mucha suerte, mi mapachoso amigo, espero que tú también logres publicar y terminar varias historias, de las cuales, sabes que estaré encantado de leer, especialmente si son de Rock Dog, Zootopia o alguna serie que me guste.
TARTAKAN5012 o Krypton, como dice tu nombre de perfil, muchas gracias por leer esta historia y dejarme infinidad de comentarios, no tengo duda que esta historia te encantó, al igual que otras que he hecho, muchas gracias por tus atenciones y ser prácticamente el primero en leer y comentar mis historias. Te deseo mucha suerte en tu vida y con tus futuros proyectos.
ylsen123, Muchas gracias wonejita por leer esta historia, sin embargo a ti te debo algo más que un gracias por eso, pues, no te lo he dicho aún, pero tú tienes que ver bastante con el desarrollo de este fic. Sí, aunque asted no lo crea, no sería lo mismo sin ti. Además de inspirarme a escribir un poco de Jack y Judy en el capítulo 4, tú incondicional amor por Jack Savage fue lo que me inspiró mucho en hacer este personaje tal y como se ve en la historia, al comenzarla, no sabía exactamente como diseñar a mi propio Jack, pero gracias a ti, a las conversaciones que hemos tenido y todas las experiencias que hemos compartido juntos, me ayudó bastante en hacer al Jack de esta historia. Quizás no sea el conejo/liebre de tus sueños, pero espero que el Jack de "Todo un macho haré de ti" haya sido lo bastante bueno para ti y cumpla con tus estándares. Muchas gracias por eso y también por tu linda amistad, sabes que te quiero muchísimo, Nestlé. Upsy Bupsy. Si no te importa, me gustaría dedicarte esta historia, sé que no es mucho, pero créeme que al menos para mí, significa muchísimo, casi como regalarte un cachito de mi ser.
MissFenton21, ¿Hace falta que lo diga, señorita? Bueno, de nueva cuenta millones de gracias por existir, y le recalco fue usted la musa de la inspiración para todo este fic. Gracias a sus historias de Skye y Jack y obras de arte como Maestros del Engaño me motivo a escribir esto y me contagió ese amor por esta parejita. No hay forma justa de pagarle todo lo que le debo Miss Fenton, espero que lo poco que le ofrezco con este fic sea suficiente. Muchas gracias por todos los buenos momentos que compartimos juntos y esas horas de entretenimiento y diversión que me brindo a mí y varios lectores con sus increíbles historias, así como los momentos que me dedicó a mí. Le deseo lo mejor, le estaré eternamente agradecido y sepa que usted tiene un un lindo lugar en lo que queda de este corazoncito de pollo. La quiero mucho, Miss Fenton.
Ah, caray, creo que están lloviendo cebollas cortadas por aquí, en fin, antes de que se me caigan los ojos, en general agradezco a todos los seguidores y lectores de 'Todo un macho haré de ti', incluso a esos lectores fantasmas que aunque no se manifiesten, sé que están ahí y que de seguro disfrutaron (al menos la mayoría y los que no sean bots) de este remedo de historia. ¡Muchísimas gracias a todos!
Curiosidades, referencias y otros datos inútiles:
Capítulo 1: ¡Qué macho!
El auto de Jack Savage, llamado aquí F-Taurus, es un Ford Taurus. El vehículo más rápido de la policía de California, según ellos.
Skye está inspirada en su concepto de mecánica que se ve en el libro "The Art of Zootopia", si bien encontré suficiente material de ella con ese atuendo, no hallé muchos fics, al menos no en español. (Y en general, tampoco hay tantos fics de Jackie y Skye, ayuda por favor)
Herbert, el segundo nombre de Jack Savage está inspirado en el segundo nombre de James Bond, personaje en el que está basado Jackie.
Capítulo 2: Esa clase de instructoras
Honey es otro personaje descartado de Zootopia, originalmente es una tejona punk y conspiracionista que no confía en las ovejas, aquí trabaja con Jack siendo su enlace con el departamento de Forense. La mención de Honey fue más un homenaje a la Honey que aparece en el fic MdE (Maestros del Engaño), quise incorporarla de algún modo pero no encontré un buen papel para ella salvo una aparición menor, al menos me alegra que pese a no tener un diálogos en este fic se menciona su desconfianza hacia las ovejas y shipeara brevemente a la liebre con Skye.
Capítulo 3: Detectives arreglando coches, mecánicas haciendo interrogatorios
Los juguetes a los que se refieren Jack y Skye son Lego y Meccano respectivamente, creo que todos conocen "al mejor juguete del mundo" pero no creo que la mayoría conozca los Meccano, como Skye los describió, son unas barritas metálicas con hoyitos y se unen entre sí para formar distintas cosas, de niño nunca me tocaron esos juguetes, pero veía que unos primos los tenían y mi papá decía que siempre quiso unos pero nunca tuvo hasta que creció y se los compró (Y nunca me compró uno a mí). Basado en un trauma de la niñez (?)
La historia falsa sobre que el padre de Skye quería dos varones para ser mecánicos y boxeador la sacó de la película Atlantis: El imperio perdido (una fantástica película olvidada de Disney, se las recomiendo mucho) esa es la mini historia que la mecánica del grupo le cuenta a Milo. La hermana de Skye terminó de pagar sus estudios y está por convertirse en una modelo profesional, ella es muy bonita, mucho más que Skye, por lo que ella nunca dejará que se acerque a su Jack-Jack. Su nombre Cynthia es una referencia a cierto OC muy conocido de Zootopia y bastante parecido a Skye (muchos las confunden, de hecho) hecho por Aoimotion, una de las autoras del cómic de Black Jack.
Hablando de eso, de los motes que Skye le dice a Savage, el de Jack-Jack está basado en el bebé de la familia de Los increíbles. Esa Skye es una gran fanática de Disney y Pixar, al parecer.
Capítulo 4: La sra. Savage
Como una historia enfocada en Jack y Skye, Nick y Judy no estaban planeados en aparecer pero... sentí que no era un fic de Zootopia sin ellos, además, quería jugar un poco con la idea de una enemistad de Jack con Nick - Skye con Judy y en general con los celos, tema que no suelo manejar en mis historias. La idea de que Jack mostrara cierto interés en Judy está inspirado por una amiga que los shippea, más información en los agradecimientos especiales.
Capítulo 5: Nada que temer
Este capítulo está lleno de referencias y es el que más tiene, empatando con el 6, algunas de estas son:
"Abuelito dime tú" es un estribillo de la canción de Heidi, un anime muy antiguo del mismo nombre que seguro sus abuelos o sus papás recordarán; aunque por lo que veo muchos vieron las retransmisiones y lo conocen, es todo un clásico.
Este es algo difícil de ver, pero si leen el diálogo entre Skye insultando la edad de Jack y lo llama además de anciano 'Sr. Conejo' me refería al viejo lagomorfo de Mansión Foster para amigos imaginarios.
Timón y Pumba son personajes de la película El Rey León y su propia serie Spin-off, Las aventuras de Timón y Pumba, las travesuras que hicieron en ese capítulo se basa en los problemas en los que se suelen meter en la serie, principalmente por la impertinencia de Timón y la inocencia de Pumba. La boda a la que querían ir es a la de la hija de Kimba, diga, Simba y Nala: Kiara, personaje que aparece en la secuela titulada El Rey León 2: El reino de Simba. "¡Hakuna Matata, zoquetes!" es su frase célebre (quitando obviamente el 'zoquetes')
El planeta del tercer oso es un simple juego de palabras de la película El planeta del tesoro, les recomiendo ver esa joya infravalorada de la animación y de Disney. Quizás así comprendan porque es la película favorita de Jack (no sin antes recordar un poco del pasado familiar de Jack que se menciona en el capítulo 3 de este fic).
Por si no quedó bastante claro, la película favorita de Skye, Mula-Ann, es una referencia andante de la cinta Mulán. Toda esa sección abundan referencias de esa película, la crítica de Skye se debe al cambio de la canción en español latino que en inglés ('Hombres de acción' no es lo mismo que 'I'll made a man out of you' (Haré todo un hombre de ti)) y la canción que cantan es de aquella escena de la película. Aunque parece que esta escena le da el nombre al fic, en realidad no lo es, nunca estuvo contemplada una escena así desde que escribí la historia, aunque sí, el título del fic se debe a la canción, fue una coincidencia que después incorporara dicha escena. Como anécdota, escribir dicho segmento causó que atrasara la actualización del fic casi un mes, pero creo que valió la pena, aunque quizás no sea la escena predilecta de muchos.
¡Ah! Y cuando Skye menciona a un tal Cristian Castor, es porque el intérprete original de esta rola es un cantante llamado Cristian Castro, aquí el juego de palabras animalesco fue muy fácil de hacer xD y no, no fue un error de dedo, lo juro, ¡Por la garrita!
Lamento si el capítulo 5 se siente muy fuera de lugar, pero al igual que la parte de Mulán, fue un capítulo casi improvisado, una idea loca se me pasó por la cabeza, luego una cosa llevó a otra y salió esto.
Capítulo 6: En la segunda caja lo atienden
El título del capítulo es una frase célebre de los Oxxo, una tienda de conveniencia de mi país que se le criticaba porque pese a tener siempre dos cajas, sólo usaban una para cobrar. Como se darán cuenta, el nombre Osso es una parodia de esta tienda, además de la obvia referencia a un animal, mucha gente no sabe cómo pronunciar el nombre real del Oxxo y una de las formas incorrectas que usa es esa. (La correcta es "ocso" por cierto, sólo nunca lo escriban así xD)
El capítulo está en parte inspirado en un un asalto que me pasó a mí en una tienda de conveniencia hace tiempo, obvio yo no soy Jack Savage y tuve que rendirme a los criminales, mi hermano iba conmigo y tampoco es sensato a enfrentar 5 tipos armados por un teléfono celular y dinero. Lo material puede reponerse, la vida no, Nunca intenten lo que hizo Jack en este capítulo, recuerden que esto es ficción.
El capítulo no estaba planeado en la historia pero siempre quise incorporar a Jack como me lo imaginé antes del fic y como su diseño original de los creadores de Zootopia: un especie de James Bond, un espía y agente secreto capaz de vencer a varios oponentes por sí solo con tal de cumplir una misión; siendo que Jack es un detective era imposible verlo en una situación típica de Bond pero el asalto a una tienda fue algo que, pese a la exageración, creo que se adaptó muy bien. El capítulo tiene un par de guiños del agente inglés incluyendo su típica frase "Savage, Jack Savage" ("Bond, James Bond") y la línea "Mátala, ella no significa nada para mí" es una dicha por Jimmy en la película Golden Eye, la parte en que Skye le pregunta si era cierto que la quería muerta y él respondiendo "Regla Básica, siempre amenázalos" es también otra frase de la cinta (mi película favorita, por cierto). Lamento si en ese capítulo Jack rayó (je) en lo absurdo, pero en mi defensa, no puedes ser una liebre detective de grado 2 sin poder derrotar cánidos más grandes y fuertes que tú. Debo añadir también que su natural e irresistible encanto con otras hembras además de Skye es otra cosa que Jack le pide prestado a James aquí.
Sin embargo algunas cosas como las patadas es más un rasgo de Jean Claude Van Damme, me inspiré en el ataque final de la cinta "Contacto Sangriento". La frase "Sólo soy el cajero" la escribí pensando en la película "Alerta Máxima" de Steven Seagal, donde el susodicho admite varias veces ser "Sólo el cocinero" y salvar el día.
La revista Play Bunny, una obvia parodia a la revista Play Boy.
Este no se libra de curiosidades. Los 4 de los 5 animales que asaltaron el Osso son todos cánidos y cada uno tiene un nombre en relación a su animal: Wile es un coyote y el nombre del coyote de los Looney Tunes; Lucas es un chacal, derivado del Pokémon, Lucario, que está basado en un chacal o perro egipcio; Crash, el dingo inspirado en el protagonista del videojuego Crash Bandicoot y finalmente el líder, el aguará guazú, se llama Ookami Wolfgang, un personaje de la serie Aggretsuko, si se lo preguntan (¿a quién engaño? A nadie le importa esto, seguro nadie lo lee ;_;), tanto Ookami como Wolfgang hace referencia a un lobo, esto es porque en inglés y japonés al aguará guazú se le conoce como "Maned Wolf" (Lobo de crin). Al último cánido lo llamé simplemente Bob pensado originalmente como una oveja, pero creo que con tanto cánido en su pandilla no tendría sentido que lo fuera y no se me ocurrió un nombre mejor para el licaón/perro africano (Y no, no es Haida bebé de Aggretsuko, jamás le haría un villano a ese rol de canela que merece amor y el amor de Retsuko..
La amenaza de Bogo de suspender a Jack se menciona primero en el capítulo 2 donde Jack revela que trabajaría en su día libre si Bogo no se impidiera; desde ese capítulo se puede notarse el crecimiento de Jack desde que conoció a Skye hasta dicha escena, aunque también puede interpretarse como que Jack está dispuesto a cambiar algo que ama como su trabajo por el bienestar de Skye.
Capítulo 7: A prueba de balas, besos y llaves inglesas
No creo que haya alguna referencia externa en este capítulo, pero sí varias autoreferencias del mismo fic de (casi) todos los capítulos previos: Jack menciona a Jerry, el padre de Skye, del capítulo 1 y nuevamente a Honey del capítulo 2, la confesión sobre Jack sólo fijándose en hembras de su misma especie es del capítulo 4 y obviamente la cajera liebre que Jack rescató en el capítulo 6. Si bien no hay algo específico del capítulo 2 y 5, el carácter y desarrollo de Skye y Jack se explica a lo largo de todo el fic.
Originalmente nada de lo de Leslie y el malentendido amoroso estaba planeado para este capítulo, más de la mitad fue hecho a la marcha. Mi boceto original hacía a Skye enojarse con Jack por ser un cobarde y no aceptar sus sentimientos, y eso causaría el enojo y sus separación; pero al desarrollar la historia me dije a mi mismo, ¿en serio alguien sería capaz de enojarse tanto por eso? Sentí que era una excusa muy floja para separarlos, así que luego de pensarlo mucho, la única idea que surgió fue este cliché del malentendido amoroso. Aunque no estoy muy orgulloso de elegir ese desenlace, lo que había planteado en todo el fic, especialmente a Leslie, me ayudó a unir las piezas para formar mejor el capítulo y ,en mi opinión, darle una mejor ruptura a la relación de Jack y Skye. Pese a ser un personaje sin mucho trasfondo o que no fue planeado desde el principio, Leslie. la cajera de Osso ayudó mucho a este capítulo y a dirigir la conclusión del fic.
Al terminar de redactar la historia, pensé que el que había metido más la pata y al que imaginé que la mayoría odiaría por sus acciones era a Jack por su indecisión, torpeza y falta de carácter, sin embargo no esperé que la mayoría de los comentarios veían a Skye como "la mala" de esta situación al comportarse impulsivamente, de forma violenta y exigiendo lealtad en Jack cuando no eran ni novios ni nada; sólo un comentario coincidió con mi punto de vista de Jack. Debo decir que se siente muy raro que tu intención sea una pero los lectores tengan otra visión al respecto de lo mismo, digo, me ha pasado muchas veces que tengo opiniones diferentes, pero nunca en algo así. Pero fue gracias a los comentarios de ustedes que me di cuenta de cosas que al parecer no vi por mí mismo, gracias a eso me ayudó mucho a escribir el capítulo final. ¡Gracias a todos por sus comentarios a esta historia! La retroalimentación puede ayudar a hacer mejores capítulos.
Capítulo 8: Machos y hembras
Fue un capítulo complicado que, aunque ya sabía más o menos de qué iba, tuve que modificar varias veces. La detención del lince iba a ser algo con más acción, incluso pensé que el provocará el accidente con el auto de Jack, pero luego se me ocurrió agregar a Judy y a Nick en la historia y decidí que era mejor que ellos metieran la pata e hicieran a Jack recapacitar. La disculpa original iba a ser más enfocada en Jack, es el protagonista y el que metió la pata más, después de todo, pero con lo que comenté arriba, creí que quizás Skye, quién se había salido mucho con la suya en todo el fic, debía 'sufrir' un poco, pero al final, creo que cada personaje sufrió a su manera y del "drama" pude pasar al perdón y la comedia rápidamente.
Ese final sexoso nunca estuvo planeado, el fic acababa con un inocente beso y una promesa de amor, pero después de tanta tensión sexual a lo largo del fic, se me ocurrió este giro que espero no haya incomodado o los haya dejado con ganas de más.
Hablando de cosas descartadas y tensión sepsual, antes de que Jack y Skye se besaran por primera vez, se me ocurrió que un fanático religioso en contra de las parejas interespecie los interrumpiera, el chiste consistía en que Jack sacaba un arma y Skye su llave y lo amenazaban para que se largara de ahí. Sin embargo, o que escribí no me gustó y descarté la idea. Además, creo que para evitar controversia, es mejor siempre prescindir de temas religiosos y políticos en las historias.
Una pequeña referencia del fic es que el nombre de una amiga de Skye es Darma, este es un guiño a la zorrita que sale en la película Rock Dog, de forma sutil, a ella deben agradecer que haya hecho ver a Skye que no había sido muy justa con Jack-Jack.
Oh, y sobre porque Skye y Jack son muy salvajes a la hora de demostrarse amor, bueno, eso es un especie de guiño o referencia a los tres mejores fics de esta pareja que he leído, todos de la misma autora, Miss Fenton, pero en especial, esa conducta posesiva está basado en lo que pasa en mi favorito de esos fics "Las ventajas de ser zorro" el cual recomiendo muchísimo y sí, fue una gran inspiración para todo este fic.
Epílogo
Tampoco estaba planeado (como más de medio fic xD) esta clase de extra, pero tras ver la aceptación que tuvo la mención de Judy y Nick en el capítulo 4, sabía que debía haber una forma de unir a estos cuatro. Muchos comentarios de ese capítulo me dieron la idea de saber quien se declaró primero a quién, si Judy o Nick, y aunque quizás el mundo jamás sepa la respuesta (al menos yo jamás la daré en el universo de este fic, MUAJAJAJAJA), a los ojos de toda la estación del Departamento de Policía de Zootopia, fue al mismo tiempo.
Uno de los apodos con que Nick llama al recepcionista, Benjamín Garraza, es Benji Price. Si a alguien no le suena el nombre, este es el nombre que le dieron en mi país al portero del manga y anime, Súper Campeones (Captain Tsubasa) mejor conocido por el impronunciable nombre de Genzo Wakabayashi.
La enemistad entre Jack y Nick es algo que se menciona desde el capítulo 4 y se ve más claro en el 8. De la misma forma, en el cuarto capítulo Skye menciona que ya había conocido a Nick y a Judy antes, donde la coneja recordaba con no muy buenos ojos a la vulpina albina.
Lo de Skye aprendiendo a cocinar se mencionó en el capítulo 8, Jack no bromeaba en eso de hacerlo una hembra, fuera de bromas, la vulpina no era buena cocinando y al parecer Jack sabe más que ella de repostería y cocina.
Misceláneos
El título del fanfic viene de una canción de Mulan: "I'll make a man out of you" o "Todo un hombre haré de ti" (la versión en castellano, no me maten amigos latinos, pero en inglés es así y la versión latina "Hombres de acción" pierde significado) Aunque prefiero la versión en latino de la canción, la versión en castellano es muy buena y mucho más fiel a la original, me la recomendó un viejo amigo. Espero que estés bien donde quieras que estés, Bombermans.
Por si no lo notaron, la portada del fic y está en blanco y negro pese a que tiene una versión a color. La única razón de hacer esto es por estética inspirada en Jack, quién principalmente se le ve en está tonalidad en la mayoría de los fanarts.
Adelantos:
Historias que planeo publicar este año. La primera y segunda saldrán de hecho este fin de mes, la tercera, no tengo fecha aún, probablemente cuando termine de publicar el segundo fic.
Quiero intentar todo (contigo)
Sinopsis: Finnick terminó conociendo sin querer a la despampanante Gazelle, ella, impresionada por pequeño vulpino, le propone volverse a ver aunque él no parece estar interesado en ella... aún.
Adelanto:
"Ya, sé que no vendrás, todo lo que fue, el tiempo lo dejó atrás..."
Esa voz... esa voz... se me hacía muy familiar. Era una voz algo grave para ser la de una chica, pero era definitivamente femenina. No soy un experto, pero su timbre de voz no sonaba como la típica cantante tierna y genérica de las que abundan en el mercado musical; era una muy marcada y diferente.
"...y ahora estoy aquí, queriendo convertir, los campos en ciudad..."
Y no cantaba nada mal. Agité mi cabeza, no tenía que distraerme, no vine para apreciar la música o tomar el sol. Seguí mi camino a hurtadillas y gateando para no ser descubierto, pero era difícil entre tanto pasto alto y maleza, a veces, terminaba alejándome un poco, mi oído era bueno, pero no tan preciso como mi vista. Cerré los ojos un momento y nuevamente escuché la canción para orientarme mejor.
—«¿Dónde estás niña? ¿Dónde estás?» —pensaba en ese momento.
"...Estoy aquí queriéndote, ahogándome, entre fotos y cuadernos, entre cosas y recuerdos, que no puedo comprender..."
Mis oídos se erizaron y por fin supe en qué dirección estaba ella: a unos 15 metros, a las 3 en punto. Mientras me dirigía con sigilo y mucha cautela, me puse a divagar y a pensar quién sería dicha chica; la voz se escuchaba muy joven, lo que descartaba que fuera una anciana arrugada más y no dejaba de sonarme extrañamente familiar, seguramente era alguna cantante de música Pop. ¡Bah! No soy muy adepto a lo popular, pero definitivamente no me gusta esa música comercial y manipuladora que hablan de amor y demás cursilerías; ¡Guácala! No lograba identificar a la chica, pero sólo podía adivinar a quién pertenecía esa voz, ¿sería Jennifer Antílopez? ¿Cristina Águila? ¿Laura Gattini? ¿O acaso sería...?
"Las cartas que escribí, nunca las envié, no querrás saber de mí..."
Por fin llegué al borde donde terminaba la supuesta hierba alta, aunque a penas y me cubría agachado. Con mucho cuidado y despacito, cual si fuera Tom el mirón a punto de ver a Lady Godiva (nada más lejos de la verdad), me asomé sin usar los prismáticos hacia dónde estaba la dueña de esa potente voz. Con una paciencia infinita, junté ambas patas y luego las separé para abrirme paso entre las gruesas hojas de pasto. Pero lo que vi, me hizo abrir los ojos de sopetón y casi se me salen.
—«E-e-e-e e-e-es... Es... ¡E-es G-G-Ga-Ga-Gazelle!» —grité a todo pulmón en mis pensamientos.
"...Estoy aquí queriéndote, ahogándome, entre fotos y cuadernos, entre cosas y recuerdos, que no puedo comprender..."
¡No puede ser, era ella, la cantante más famosa de toda Zootopia! Yax no mentía para nada, era Gazelle, ¡Con mil demonios, era ella! Enfrente de mi estaba una hermosa y despampanante gacela, con un hocico largo y afilado, un largo flequillo rubio que cubría uno de sus ojos que permanecían cerrado mientras cantaba con mucha entrega y pasión, un suave y terso pelaje color café rayando en dorado en combinación con mechones blancos en el centro de su cuerpo que combinaban perfectamente con su apariencia de Afrodita y sobre su cabeza unos grandes, curvos y exóticos cuernos que, para ser una hembra, se veían bastante llamativos y daban una apariencia sin igual. No cabía duda, ¡Era ella, era ella maldita sea! ¡La única y original! ¡GAZELLE!
Un zorro de alma plateada
Sinopsis: Tras una noche de juerga y sin saber cómo terminó ahí, Nick hablaba con Judy, sin embargo, ella realmente no era su Zanahorias, sino la Zanahorias de alguien más. El torpe zorro es ahora sin quererlo el protagonista de otra serie: Sakata Gintoki, el samurai más idiota del universo. [Crossover Zootopia x Gintama]
Adelanto:
—Zanahorias, ¿qué significa esto?
—¡Ya deja de llamarme así o te romperé un dedo Gintoki! —Lo amenazó tajante. —Ahora deja de jugar y tócame de una vez para que podamos continuar con la misión, ¿quieres?
A Nick casi se le cae la mandíbula tras oír la orden de la hembra. Luego saboreó su hocico con su lengua y miró a la hembra con una sonrisa pervertida; Judy inmediatamente alzó las orejas y lo miró con algo de rubor en los ojos pero no se movió cuando vio que el vulpino acercó una pata a su abdomen.
—¡Me canso...! —Exclamó excitado el zorro, pero a los dos segundos se detuvo, agitó su cabeza y apartó la pata enseguida—. ¡Es decir! ¿Cómo que te toqué Zanahorias? ¿De qué rábanos hablas?
—¡Qué no me llames Zanahorias! Y ya te lo dije Gintoki, te demostraré que renuncié a ser hembra hace mucho tiempo. Así que adelante.—La supuesta Judy extendió sus patas como invitando al macho a tomar un poco de fruta de una canasta y elegirla personalmente con la pata— Tócame y verás que no te haré nada, demostrándote así lo fuerte que soy y que no queda ninguna pizca de hembra en mí
Pese a tan jugosa oferta, Nick no se tragaba ese cuento. No tenía idea de lo que pasaba, aún para ser un sueño, alucinación o efecto secundario del alcohol, no dejaba de sentir que era incorrecto hacer lo que la chica le pedía casi a gritos.
—¡Estás loca Zanahorias! No voy a tocarte y menos sin saber qué rayos está pasando, ¿por qué me pides algo así? ¿Y por qué diantres estás vestida de esa forma? Y por todos los cielos, ¿¡por qué tienes tremendas toronjas en vez de tus lindas moritas!? —exigió Nick confundido.
La supuesta Judy se ruborizo un poco, pero luego mantuvo con dificultad un rostro sereno rayando a lo molesto, tomó al alterado zorro de la solapas de su yukata blanco y lo acercó a ella.
—Déjate de idioteces Gintoki —le demandó ella—. ¡Déjate de jugar y compórtate cómo el macho que se supone que eres y tó-ca-me! —Exigió eso último con cierta dificultad como si quisiera y no quisiera al mismo tiempo la extraña orden que le pedía.
—¡No voy a hacerlo! —respondió Nick con un caballerismo que él mismo desconocía.
—¡Tócame! —repetía ella molesta.
—¡Qué no voy a...!
El zorro se detuvo cuando al tratar de tomar a la coneja por los hombros, notó que en su pata una enorme araña negra con un centro rojo había descendido sobre la zarpa derecha del chico. Enseguida y sin pensarlo, un miedo irracional lo invadió y soltó un grito más propio de una fémina que de un macho adulto.
—¡Ayyyyyy, una araña! ¡Quítamela!
Nick bramó aterrado y apartó su pata al mismo tiempo que alejaba su cuerpo hacía la dirección de la hembra. El macho terminó pegado a Judy con su nuca aplastando los pechos de ella. El cobarde zorro no se había percatado de esto pues estaba ocupado viendo donde había quedo el arácnido y no se calmó hasta que sintió una suave y esponjosa almohada en la parte trasera de su cabeza.
La supuesta Judy miraba con un rostro inexpresivo al vulpino que descansaba la cabeza sobre su delantera, pero a cada segundo que pasaba a ella le costaba mantener la compostura y un ligero rubor ya cubría sus pómulos; apretó ojos y boca en un intento por no mostrar la pena que experimentaba al tener un macho recostado sobre una parte de ella que nunca imaginó que en verdad la hiciera sentir incómoda.
Por su parte Nick cayó en la cuenta muy tarde que Zanahorias ya no estaba a la vista y que su cabeza ahora reposaba en un par de protuberancias suaves. Sin saber por que motivo, ya sea por la curiosidad característica de los zorros o mera estupidez, Nick dirigió su pata desde atrás y tomó uno de los senos de la chica, como si las cosas no pudieran ponerse peor, lo estrujó (in)voluntariamente tres veces y sintió que al menos eran reales.
—Esto... Zanahorias... —masculló inseguro y con miedo en la voz.
La ojos púrpuras de la coneja se llenaron de una rabia incontenible, su rostro se volvió paulatinamente rojo por completo y la expresión que puso a continuación denotaba una cólera explosiva e inmensurable. Aprovechando que la espalda del zorro estaba delante de ella, abrazó al chico y entrelazó sus propias patas, luego las puso alrededor de su vientre y, con una gran fuerza alimentada por su ira, levantó al zorro en el aire con un particular 'abrazo' y le aplicó una tremenda llave de lucha libre que envió el cuerpo del vulpino de adelante hacia atrás con suma brusquedad, azotándolo violentamente contra la vivienda.
—¿¡QUÉ DEMONIOS CREES QUE ESTÁS TOCANDO!?
Torpe zorro 2
Sinopsis: Después de frustrar los planes de Bellwether, Nick decide seguir el consejo de Judy y se enlista en el DPZ para ser su compañero, pero para ello, debe aprobar primero un riguroso entrenamiento en la alma máter de la coneja: La Academia de Policía de Zootopia. ['Secuela' de Torpe zorro]
Adelanto:
—¡Nick Wilde! La voz profunda y violenta de McCuerno lo regresó al tiempo presente. —¿Ahora lo recuerdas maldito infeliz?
—Oh ya... tú eras... tú eras... no, lo lamento. No recuerdo. —Se encogió de hombros aún suspendido en el aire por el cuerno del paquidermo.
—¿¡Qué!?
—Había varios rinoceronte ese día, la verdad no...
—¡Hey! ¡Dejen de hablar y peleen! —Alguien del público gritó.
—¡Sí! ¡Mátense el uno al otro! —exigió otro cadete.
—¡Muerte al zorro! —exclamó una oveja.
—¡Cállense! —Friedkin ordenó a todos.
—Muy bien zorro. —McCuerno apretó los dientes— ¡Entonces te daré algo para que jamás me olvides, maldito zorro!
Un "Aaaahhhhh" colectivo fue lo único que se escuchó cuando el enorme mamífero se preparó a dar un golpe final al indefenso zorro. De inmediato soltó su puño pero sólo ondeó al aire y una camisa vacía que colgaba de su cuerno.
—¿Qué demo...?
—¡Oooohhhhh... Ehhhhhh...!
Otra gran ovación se produjo ante lo que acababa de ocurrir. Antes de ser alcanzado por la furia de McCuerno, Nick aprovechó la distracción y se despojó de su camisa y de los holgados guantes de box, tocando de nueva cuenta el piso del cuadrilátero con sus pies y luciendo el abdomen desnudo. Los silbido y las risas de tan absurda pero divertida escena no se hicieron esperar.
—¡Hey, mucha ropa zorro!
—¡Fiu, fiu! —una tigresa chifló.
—Oye Raposo —dijo la Mayor— Para no saber pelear, vaya que sabes dar un buen espectáculo, aunque esperaba ver un poco más de carne de tu parte, papacito. —Le lanzó un beso.
Los carneros y otros animales cerca de la osa quedaron impresionados ante las acciones de su instructora.
—¡Bien! Ya se divirtió Mayor —Nick se dirigió desesperado a las cuerdas—, ¡Descalifíqueme si quiere, yo me largo de...!
—¿¡A dónde crees que vas, zorro!?
—¡Argh!
Una brusca embestida de parte del rinoceronte empujó al zorro como si fuera un muñeco de trapo del otro lado de la esquina. El cánido se levantó como pudo y se disponía a huir del ring, pero unos cadetes malintencionados le bloquearon su escape. Desesperado, Nick volteó para alcanzar otra ruta, pero los ojos maliciosos de otros animales le quitaron las ganas de intentarlo. Escuchó pasos ruidosos acercándose enfrente de él y enseguida miró el puño de su oponente a punto de atacarlo.
—¡Oye, oye, espera! ¡Sólo espera un segundo grandote, por favor escúchame, tengo algo que decirte!
McCuerno se preparaba para dar otro golpe pero se contuvo.
—Se breve zorro, mis puños mueren por aplastar algo. —Impactó su pezuña cerrada contra su otra palma.
El vulpino sintió un nudo en la garganta, respiró hondo y alzó ambas patas.
—Me rindo. Tú ganas.
—¿Crees qué es así de fácil, zorro? ¿Crees que te vas a salvar de que te de unas buenas trompadas diciendo eso?
—Mira, si la intención era vengarse por la humillación que te hice pasar ese día, muy bien, ya lo conseguiste; gracias a ti terminé por ser la burla de todos hoy, perdí mi camisa junto a mi dignidad, estoy ahora mismo suplicando porque no me hagas puré y seguro seré el hazmerreír de la academia el resto de mi internado, ¿qué más puedes pedir? ¡urgh!
Un estrenduoso pisotón provocado por el paquidermo lo calló enseguida.
—¿A mí que me importa humillarte? ¿No lo entiendes todavía? ¡No quiero que un mugroso zorro, especialmente tú, se vuelva un oficial de policía!
—¿Qué dices? —preguntó indignado, aunque en el fondo, no le sorprendía.
—De hecho, no soy sólo yo, ¡sólo mira a tu alrededor, malnacido! No soy el único que te quiere fuera de la academia.
Nick volteó a todas direcciones, la mayoría de los mamíferos lo abucheaban, gritaban cosas como: "¡Golpéalo!", "¡Acábalo!", "¡Fuera el zorro!", "¡Tú no perteneces aquí!", incluso la Mayor Friedkin lo miraba de brazos cruzados con una cara de desaprobación. Por un segundo, el zorro sintió un vuelco en su corazón al experimentar de nueva cuenta el rechazo colectivo, la discriminación hacia su especie y la sensación de estar fuera de lugar con varios animales en su contra. La historia se había repetido de nuevo y viejas heridas del pasado volvieron a abrirse, junto con los errores que cometió meses atrás en la estación y como el rinoceronte se lo recalcaba con mucho odio y con razón. Si tan sólo ese estúpido rinoceronte supiera que todo lo hizo, lo hizo por ella.
—«Zanahorias».
—¡Ya ríndete y lárgate de esta academia! ¡Nadie, absolutamente nadie te quiere aquí!
Sólo entonces, todo problema, todo pensamiento pesimista desapareció en un instante cuando la razón número uno para estar ahí aclaró su mente, ¿cómo rayos lo había olvidado? ¿Cómo fue tan estúpido?
—Te equivocas, Cara de Cuerno —proclamó el zorro con total seguridad y una sonrisa ladina.
Las carcajadas y mofas generales se vieron opacadas enseguidas por ese último comentario. Ya era zorro muerto.
—¿¡Qué dijiste bastardo!? ¿¡Por qué tan feliz!? ¿¡Cómo te atreves a...!?
—Dije que se equivoca, oficial McSordo.
—¡Hijo de...!
—Tal vez ya no esté presente en este momento, pero sé con seguridad que ella cree en mí, pese a lo mal que me porté con ella o pese a hacerla enojar, ella es la única que no ha perdido la fe en mí. Y sólo ella me basta para seguir aquí.
Pese al temblor que invadía sus piernas y ante toda lógica, Nick adoptó una posición de combate y alzó los puños con determinación. Friedkin lo miró con una sonrisa de satisfacción y luego observó a McCuerno quién arrugaba la cara con desprecio. El resto de los cadetes, salvo algunas cuantas ovejas chocosas habían guardado silencio ante increíble acto de valor.
—Así que adelante, viejo —advirtió Nick con una voz confianzuda—; si quieres partirme la cara, aquí estoy; podrás quebrar mi rostro o sacarme un colmillo pero nunca podrás quebrar mi alma.
El rinoceronte se abalanzo contra el pequeño zorro, Nick no se quedó atrás e hizo lo mismo con un grito lleno de determinación.
Basura legal:
Es historia fue escrita sin ningún fin de lucro.
Zootopia, sus personajes, incluidos los descartado como Jack Savage y Skye pertenecen a Disney y sus respectivos dueños.
Esta historia es ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
Todos los derechos (e izquierdos) reservados.
Nota final, lo juro:
Sin nada más que agregar excepto algo de lo que nunca me cansaré, muchas gracias a todas las fabulosas personas que leyeron esta historia, sigan existiendo para darle a los escritores de este bello fandoms más razones para actualizar y seguir manteniendo vivo a esta bella comunidad. Mil gracias a todos, los quiero mucho. ¡Nos vemos hasta la próxima vez que se me ocurran más locuras e historias como esta! ¡Abúr!
Todo un macho haré de ti
-Por Janyo (Kirby Hanyou)-
~11 de enero de 2019~
FIN
