Hola!!!
Pss aquí les dejo el siguiente capítulo, el cual espero y sea de su agrado.
Gravitation no me pertenece…
Un afortunado encuentro y una noticia inesperada
Estaba desesperada… Shuichi le había dicho que la alcanzaría en cuanto despidiera a Hiro, pero ya tenía casi 30 minutos de retraso, así que decidió ir en su busca ya que también le empezaba a preocupar, sabía que Shu jamás la dejaría esperando por tanto tiempo y menos se iría sin siquiera despedirse…
- Ok… supongo que no falta nadie… - decía un rubio mientras pulía despreocupadamente a su fiel compañera. (Su mágnum)
- S… se… señor… falta… Hiro… - dijo temerosamente una de las meseras.
- ¿Mmm… quien es Hiro? – preguntaba con curiosidad el rubio.
Pero antes de que obtuviera su respuesta, el estridente ruido de una motocicleta se escuchaba por todo el lugar y en instantes un pelirrojo entraba en el establecimiento.
- ¿What is it? – preguntaba el rubio mientras apuntaba con su mágnum al recién llegado.
- Hiroshi Nakano… -respondió indiferente, al tiempo que se quitaba el casco que aún portaba, para ver como un hombre alto, de largo cabello rubio y de complexión robusta, lo apuntaba con un arma.
- Ahh ok, entonces tu debes de ser Hiro… ¿supongo que sabe que hora es? – pregunto sin mostrar la sorpresa que le causo el hecho de que el menor haya entendido lo que le había preguntado, ya que muy pocas personas en ese país hablaban ingles.
- Mmm… pues no tengo por que contestar a su pregunta, ni que usted fuera el… nuevo… ¿adminis… tra... dor? – termino de decir, al ver la cara y las señas de sus compañeros.
- ¡Pues así es, my pretty boy!!! – exclamo con malicia para ver si en verdad el chico le entendía.
Un leve rubor apareció en el rostro de Hiro, debido al comentario del rubio… el cual se percato de lo sucedido y sonrió al comprobar sus sospechas.
- Yo… pues… - miraba hacia cualquier parte, sin saber que responder mientras sentía como el rubio lo observaba detenidamente.
- Como ya estamos completos, terminare con esta reunión, mi nombre es Claude Winchester… pero pueden llamarme K, desde ahora y hasta nuevo aviso voy a ser el encargado de administrar este lugar, todo va a seguir sin ningún cambio, excepto para aquel que ocupaba mi puesto, así que los demás pueden volver a su trabajo.
Todos se alejaban rápidamente a realizar su trabajo, hasta que solo quedaron dos de los presentes, un apuesto chico pelirrojo y su nuevo jefe…
- Vamos… no creo que deba de preocuparse más, después de todo ese mal presentimiento lo tiene desde hace un par de días y no ha pasado nada. –
- Pero es que en esta ocasión es diferente… como si algo muy malo estuviera apunto de pasar… y… -
- Ya veo… lo que le hace falta es hablar con Shuichi para que se sienta más tranquila, le diré lo que haremos, pero tendrá que guardar el secreto… - le comentaba una enfermera a la mujer que se encontraba a su lado.
- Mmm… que bien hueles… Shu… eres… tan suave… - comentaba el moreno cerca de los labios del menor, mientras que introducía la mano que tenia libre dentro de la camisa de Shu para acariciar su terso abdomen.
- Ta… Taki… por… favor… déjame… - suplicaba el peli rosa al borde de las lágrimas, mientras intentaba soltarse de la mano que le sujetaba ambas muñecas por encima de su cabeza.
- ¿Dejarte… pero como crees que seria capaz de tal cosa? He estado esperando el momento… para poder tenerte, solo para mi… mi querido Shuichi… - decía pausadamente al tiempo que su lengua recorría la mejilla del menor.
Shuichi sentía como su cuerpo empezaba a temblar involuntariamente a cada roce del moreno, el aire le empezaba a faltar a causa del forcejeo y poco a poco su cuerpo se sentía más pesado…
-Sabes… Shu, desde que me rechazaste… decidí que serias solo para mí y si no… no serias de nadie. – dijo antes de tratar de besar los pálidos labios del menor.
Llevaba un par de minutos estacionado frente al instituto en el cual asistía Shuichi, se puso sus gafas oscuras y salió del auto, se recargo en este y encendió un cigarrillo… mientras trataba de razonar el motivo por el cual había llegado hasta ahí.
- Diablos… ¿Qué estoy haciendo en este lugar? – Se preguntaba.
- Padre, no imagine que vendría… - decía la mayor de los hermanos Uesugi.
- Mika, eso no tiene importancia… ¿Es verdad lo que me has dicho por teléfono? –
- Así es… Eiri se va a casar con Shuichi. –
- ¿Con un hombre, pero acaso tu hermano ha perdido la cordura? –
- Su apellido es Shindou… y por lo que sé y por lo que me ha dicho Touma, si es de buena familia. –
- ¿Los Shindou? –
- ¿Si, acaso los conoce? –
- Pues… un buen amigo mío tenia ese apellido pero lo último que supe de él, es que falleció en un accidente y que su esposa y su único hijo viajaron a Milán (una cuidad de Italia) por algún tiempo, ya que los abuelos de ella vivían en ese sitio, pero después me enteré que su hermano se hizo cargo de los negocios de su familia. -
- Entonces, Shuichi es hijo de ese hombre... –
- Si eso es cierto… no me opondré a su boda, pero antes debo cerciorarme que estemos en lo correcto... -
Al notar que su beso no era correspondido y que los labios del menor estaban fuertemente cerrados, se enfureció a tal grado que lo empujo violentamente contra la pared.
Shuichi recibió un fuerte golpe en la cabeza… se encontraba realmente débil, apenas y tenia fuerza suficiente para sostenerse en pie, cosa que fue aprovechada por Taki, quien empezó a esparcir pequeños besos por su rostro… para después intentar besarlo nuevamente, pero al obtener la misma respuesta por parte del más pequeño, opto por darte un golpe en el estómago, el cual termino por obligar al menor a abrir su boca para tratar de absorber todo el aire posible…
El moreno se encontraba tan molesto y extrañamente excitado por la reacción del peli rosa, que atrapo su labio inferior y lo mordió tan fuerte que un gemido de dolor escapo por la boca del menor… mientras un par de lágrimas recorrían sus pálidas mejillas.
Su excitación aumento al sentir el sabor de la sangre en su boca… así que desgarro la camisa del menor y empezó a dar pequeños mordiscos en su cuello y parte del pecho, mientras Shuichi cerraba fuertemente sus hermosos ojos violetas… y poco a poco empezaba a perder la consciencia.
- Tacchi… ¡Tacchiii!!! –
Al escuchar los gritos de sus amigos reacciono y se dio cuenta de que Shuichi ya no oponía resistencia alguna, ya que se encontraba inconsciente y al apoyar el cuerpo del menor sobre el suyo descubrió que parte de la pared estaba manchada de sangre… se asusto tanto que dejo al chico en el suelo y salió corriendo.
Dio una última calada al cigarrillo que sostenía en su mano y estaba a punto de marcharse al comprender que no tenia ningún motivo para estar en aquel lugar… se podía apreciar claramente que la mayoría de los chicos del instituto ya se habían retirado y lo mas seguro era que el mocoso estuviera en casa, recibiendo la noticia de su compromiso.
Pero antes de subir al auto vio salir apresuradamente a un joven, el cual se le hizo conocido, pero no recordaba de donde, hasta que…
- ¡Ta… cchi!!! - gritaba entrecortadamente un chico de tez morena.
- Basta Ken… Tacchi, se ha ido… - decía su amigo.
- Pero Ma… ¿que le habrá pasado para que se fuera de ese modo? –
- No lo sé… pero no me gusta nada, lo mejor será que vayamos a casa… y quizás mañana nos enteremos de lo que le ocurrió. -
Ahora si estaba seguro de quién era aquel que había salido corriendo… al otro lado de la calle se encontraba uno de los sujetos que molestaban al chiquillo el día anterior y el otro, era aquel que se había alejado hacia unos instantes.
Sin saber por que decidió esperar a ver lo que harían aquellos chicos…
- Ma… Ken… ¿de casualidad han visto a Shuichi? –
Escucho a una linda chica preguntar por su prometido, motivo que le causo una fuerte opresión en el pecho… así decidió acercarse disimuladamente para oír de cerca la conversación.
- ¿Ehh? – fue la respuesta de ambos chicos.
- Si, bueno… ¿no recuerdan? Shu es un chico que esta en nuestra clase, no es muy alto, es delgado, tiene cabello rosado, que generalmente recoge en una coleta, tiene unos hermosos ojos violetas, es muy inteligente y guapo y… -
- Ahora comprendo… lo mas seguro es que se esconde de ti, se ha de haber hartado de que te la pases acosándolo todo el tiempo. -
- Pero… Ma… eso no es verdad, además Shuichi es muy amable y sobre todo responsable, el jamás me dejaría esperándolo. – replicaba la chica.
- Si, como digas… pero si yo fuera tú, me iría a casa. - dijo como si nada para emprender el camino a lado de su amigo.
La chica volvió sobre sus pasos, decidida a seguir buscando al peli rosa, mientras era observada por un celoso escritor… que en ese momento decidió tragarse su orgullo.
- Disculpe… -
- ¿Si, diga? – pregunto la chica.
- No pude evitar escuchar su conversación y como llevo algún rato esperando por Shuichi, pienso que quizás seria buena idea que lo buscáramos entre los dos. – Estaba empezando a preocuparse y aunque no le había agradado la compañera de su prometido, sabia que él solo, no podría buscarlo en todo el colegio.
- ¿Usted también esta esperándolo? –
- ………………....... – solo asintió a la pregunta.
- Bueno si es así, vayamos a buscarlo. –
Empezaron a recorrer los salones y por ningún lado había rastro de Shuichi, hasta que una melodía conocida por el rubio se escucho a lo lejos.
Yuki sentía su respiración agitada y una fuerte angustia se apoderaba de su pecho a cada paso que daba en dirección al sonido del celular de Shuichi… corrió lo mas rápido que pudo, rogando por que la melodía no se detuviera sin haber encontrado el lugar de donde provenía.
- No contesta… ¿será que le habrá ocurrido algo malo? – preguntaba la paciente a la enfermera que la acompañaba.
- Bueno eso no significa nada… a lo mejor olvido el celular y por eso no responde. –
- Pero… yo tengo que saber si… -
- No… recuerde que hicimos un trato, yo le prometí que haría lo posible para que se comunicara con su hijo y usted prometió guardar el secreto. -
- Yo… tiene razón, tratare de calmarme y lo intentare mas tarde… –
Llego hasta un amplio pasillo y de repente, no escucho más… en ese instante su corazón latió aceleradamente por la desesperación y angustia de no poder encontrar al hermoso ángel que había conocido hace un par de días, pero no se daría por vencido… después de todo el nunca se dejaba vencer, siempre obtenía lo que quería y en ese momento lo que quería era encontrar a Shuichi, así que siguió hasta el final del pasillo y al llegar hasta este, giro hacia su derecha…
Estaba un poco cansada, había decidido con el rubio en dividirse para buscar a su compañero… pero empezaba a desesperarse, Shuichi seguía sin aparecer y ahora ya ni siquiera sabia en donde más buscar, pero si de algo estaba segura era de que su amigo se encontraba cerca y aunque le tomara todo el día, ella no se detendría hasta saber de él.
Se estremeció al encontrar a un Shuichi inconsciente… lo tomo entre sus brazos y observo con tristeza las condiciones en que se encontraba…
Su piel estaba pálida, su labio se notaba claramente lastimado a causa de un mordisco, su camisa desgarrada mostrando la parte superior de su cuerpo, que a pesar de las condiciones se veía tan hermosamente suave, su cabello revuelto y sus ojos entrecerrados como si estuviera dormido, se percato del rastro de sangre que había en la pared y también del posible causante de su estado, un cuadro que estaba muy cerca de donde se encontraba el menor, seguramente se había golpeado en el filo del marco.
- Shuichi… - susurro con alivio de tenerlo cerca.
Salió apresuradamente con el pequeño en brazos, pero antes de llegar a su auto.
- ¡Shu!!! – se escucho por todo el lugar, un grito de preocupación por parte de la chica, que corría en dirección a ambos jóvenes.
Yuki solo la miro con molestia y prosiguió su camino… necesitaba llegar a algún hospital para que el menor recibiera atención medica.
- ¿Qué le sucedió…? - pregunto intimidada por la mirada del rubio.
- No lo sé, por el momento solo quiero asegurarme que él esta bien… - respondió sin siquiera verla, al tiempo que recostaba al pequeño en la parte trasera del auto, para luego subir él, cerrar la puerta y alejarse rápidamente.
Ella simplemente se quedo observando como se alejaban… sintiéndose tan tonta por haberse quedado callada y por no haber hecho nada para ayudar o acompañar a su amigo.
- Espero que te encuentres bien… - deseó con todo su corazón, mientras caminaba sin rumbo y una mueca de angustia se dibujaba en su rostro.
-Mmm… pues no es nada serio, al parecer se desmayo a causa del impacto que recibió… aunque tampoco es nada grave, una herida en la cabeza suele sangrar demasiado por pequeña que sea y si a eso le agregamos la tención emocional que ha vivido, pues es razonable que aun no despierte… por ahora se encuentra un poco débil, pero ya verá que en cuanto despierte se sentirá mejor, solo tendrá que tomar su medicamento a la hora que se le indico, en caso de que presente dolor. – decía un hombre de cabello cano.
- Esta bien… ¿entonces no es necesario que se quede aquí? – pregunto el escritor.
- No, lo que ahora necesita es descansar y comer bien, mañana estará como si nada. -
- Si eso es todo… entonces me retiro, gracias Dr. Mizuno. -
- No es necesario que me lo agradezca, joven Uesugi. – respondía el doctor mientras veía como se marchaba el escritor, con el pequeño en brazos.
- ¿Y bien, que se supone que tengo que hacer? – preguntaba arrogante el menor.
- Ohh… ¿entonces estas ansioso por recibir tu castigo? – respondía con burla.
- ……………………… - Estaba apunto de poner en su sitio al extranjero, pero algo en su pecho lo hizo sentirse intranquilo. – Shuichi… - susurro el nombre de su mejor amigo.
- ¿Mmm? –
- Lo siento… tengo que irme, pero terminaremos con este asunto, te doy mi palabra… - comento, ignorando olímpicamente que el americano lo apuntara con un arma.
- No lo creo boy, tu no vas a ningún lado… - decía tranquilo mientras se le iba acercando y lo apuntaba con su mágnum.
No obtuvo respuesta alguna, ya que cuando reacciono, el pelirrojo ya se encontraba fuera de su alcance.
- ¿Qué haces aquí? Pensé que te habías ido a casa Tacchi… -
- Lo… mate… ¡lo mate Ma!!! – grito afligido por lo que creyó que había hecho.
- ¿De… de que diablos estas hablando Tacchi? – pregunto nervioso, mientras veía como gruesas lagrimas empezaban a bañar el rostro de su amigo.
- Shu… Shuichi… yo… lo… lo mate… - respondía entrecortadamente a causa del llanto.
- ¿Has dicho Shuichi…? ¿Pero… que diablos has hecho, estas seguro de que esta muerto? –
- Yo… yo creo que si… no lo vi respirar, estaba tan pálido y salía sangre de su cabeza… -
- Ta…cchi… - se quedo sin habla, sabia que su amigo tenia una insana obsesión por el peli rosa, pero no lo creía capaz de matarle por el simple hecho de que este no le correspondiera.
Sentía un calidez envolver su cuerpo… y ese olor tan peculiar que emanaba aquel rubio que le había robado su primer beso, pero eso era imposible, el estaba con Taki Aizawa… no quería abrir sus ojos por el miedo tan indescriptible que le causaría darse cuenta de su realidad, lo mejor era seguir imaginando que estaba en los brazos de aquel, del cual no conocía ni siquiera su nombre…
Llego hasta su mercedes y recostó al menor en el mismo lugar que lo había hecho anteriormente, observo por unos instantes el hermoso rostro del chiquillo y se vio tentado a curar con un suave y delicado beso el labio lastimado de aquel ángel… por un breve momento se dejo embriagar por la dulce fragancia que despedía el más pequeño.
Ese aroma lo estaba volviendo loco… sintió como aquella calidez se alejaba para ser sustituida por unos fríos labios posándose en los suyos, un calor recorría su cuerpo y unas ganas inmensas de profundizar ese beso se apoderaba de él… pero antes de reaccionar, aquel beso había terminado.
- Shuichi… ya estas a salvo… - menciono Yuki al tiempo que acariciaba las suaves hebras rosadas…
Escucho la varonil voz del escritor y su corazón latió aceleradamente, se sentía tranquilo y seguro, ahora entendía que no estaba soñando, seguramente algo que aún no comprendía debió de pasar para que Aizawa lo dejara y aunque no entendía del todo como era que se encontraba al lado del rubio, sabia que en ese momento no deseaba estar en ningún otro sitio… y se dejo envolver por las suaves caricias que recibía en su cabello.
- Bueno Tacchi, lo primero será averiguar si en realidad… mataste a Shuichi. –
- Pero… yo… yo no quiero ir a la cárcel… -
- Si Shuichi esta vivo no creo que levante cargos en tu contra, después de todo él no es una mala persona y comprenderá que no intentabas matarlo. –
- Tienes razón… después de todo nadie sabe que fui yo quien le hizo daño a Shu. –
- Pero no hay que confiarnos, sabes que Hiroshi no se quedara de brazos cruzados… -
- ……………………………………….. – el moreno no dijo nada, ahora lo peor que podía pasarle era que Hiro se enterara de lo que le había hecho a su amigo, si alguien le podía inspirar temor, ese era Hiroshi Nakano.
Suspendió las caricias que ejercía en el menor y se acomodo en el asiento del conductor, para dirigirse a casa de los Shindou.
Al sentir que el rubio se alejaba y al escuchar el ruido de las puertas al cerrarse, se aventuro a abrir levemente sus ojos… estaba recostado en el asiento trasero del auto, así que pudo observar a su alrededor sin ser descubierto… o al menos eso creía…
La parte superior de su cuerpo estaba cubierta por una camisa blanca, de la cual podía percibir aquel aroma característico del escritor, en la parte del copiloto apreció una pequeña bolsa con unos cuantos medicamentos y frente a él, alcanzaba a ver unos cuantos mechones dorados del apuesto escritor…
Para su sorpresa descubrió que cierto chiquillo se encontraba despierto, pero lo dejo estar tranquilo por algún momento.
- Hey… ¿tienes hambre? – dudó en hacer esa pregunta, posiblemente gastaría mas en invitarlo a comer que lo que gastó en pagar los honorarios del médico.
- ………………………. – un fuerte sonrojo se pinto en sus mejillas al ser descubierto.
– Yo… bueno… pues… - respondía con nerviosismo, al tiempo que se acomodaba en el asiento trasero.
- ¿Ehh? –
- ¿Cómo es que llegue aquí? –
- Ahh… - enarco una ceja en señal de desconcierto, pero después comprendió que el menor quería respuestas, así que prosiguió. - Pues yo pasaba por casualidad frente a un instituto y vi salir a uno de los sujetos que te molestaba el día de ayer y cuando me iba, salieron otros dos tipos y luego tu novia me pidió que le ayuda a buscar al chico más guapo y responsable del colegio y como la vi muy angustiada decidí ayudarla… aunque jamás me imagine que fueras tú… - mintió – después te encontré y… -
- Me llevaste al médico… - comento ausente, como si estuviese imaginando lo ocurrido. – Pues entonces soy afortunado… –
- No comprendo… - replico molesto por el hecho de que Shuichi no haya desmentido lo de la supuesta novia.
- Es simple… yo necesitaba ayuda y por fortuna tu apareciste y me salvaste… - comentaba animado.
- …………………………… - no supo que decir ante aquel comentario.
En ese preciso momento, la melodía que le había salvado comenzó a sonar nuevamente…
- ¿Diga? –
- Shu… ¿estas bien? –
- Hiro… yo… - En ese instante sus ojos comenzaron a llenarse de lagrimas… lo cual no paso desapercibido para el rubio.
- Shuichi… tranquilo que voy por ti, solo quiero saber ¿en donde estas? –
La molestia de Yuki no se hizo esperar y miro con frialdad al menor.
- Yo… pues... voy hacìa la casa... – mintió.
- ¿Mi casa? –
- No… -
- Ahh… comprendo, ¿hacía tu casa? –
- Mmm… si Hiro, te veo ahí. -
- De acuerdo Shu, llego en diez minutos… - dijo concluyendo la llamada.
El silencio se hizo presente, ninguno de los dos sabía como expresar los sentimientos que tenían en ese instante.
- ¿Puedes llevarme a casa de Hiro? – pregunto el peli rosa, sin darse cuenta del error que había cometido momentos antes.
- …………………………….. – arranco el auto sin decir una sola palabra.
Mientras iban en camino, su atención se posó en un libro que estaba hasta el otro extremo del asiento.
- ¿Ehh? Este es el libro que le mande a mi mamá la última vez… -
- Mmm… ese libro lo escribí yo… ¿Sabes leer? – comento sarcástico.
- ¿En serio? Entonces tu eres Yuki… ¡el escritor de novelas románticas!!! – exclamo con emoción, ignorando lo último.
El mayor lo miro con curiosidad a través del espejo retrovisor, pareciese como si no le hubiese ocurrido nada, así que sonrió con alivio.
- Así es… soy escritor de novelas... –
- Vaya… a mi mamá le gustan mucho tus libros. –
- …………………………………………. - Estaciono su mercedes frente a la Mansión Shindou.
Shuichi observo que estaba frente a su casa, abrió la puerta trasera del lado derecho y salió del auto, pero antes de marcharse…
- Gracias… Yu... Yuki… - dijo en tono bajo pero lo suficientemente audible para ser escuchado.
- ¡Espera! – lo detuvo Eiri mientras le alcanzaba la bolsa con los medicamentos. – Ahí viene las indicaciones. -
- Gracias… - dijo tomando lo que le ofrecía aquel guapo rubio.
- …………………….. Suspiró mientras veía como el pequeño se alejaba... encendió un cigarrillo y emprendió el camino hacía su departamento.
Llego hasta la casa del pequeño y lo vio parado en la puerta.
- ¡Shuichi!!! – exclamo mientras se quitaba el casco y abrazaba a su amigo.
- ¡Hiro!!! – chillo el pequeño mientras sus hermosos ojos se volvían acuosos.
- Shu… ¿Qué fue lo que ocurrió? – dijo mientras levantaba el bello rostro del pequeño, para quitar con su dedo una solitaria lagrima que había escapado de sus ojos.
- Yo… ¿Cómo lo sabes Hiro? –
- Solo lo sé Shu… lo presiento. –
- Vayamos dentro Hiro… -
- …………………………………… - solo asintió a la petición del peli rosa…
-Eiri, llevamos tiempo esperándote… - decía una mujer castaña.
- Eiri… - dijo su padre con una mirada de reproche.
- Mjjj… - fue la respuesta del escritor, el cual abrió la puerta de su casa y dejo pasar a su hermana y a su padre.
Ya dentro de esta, el rubio se dirigió a la cocina y tomó una cerveza para después regresar a la sala, que era en dónde lo esperaban.
- ¿Y a que debo tan grande honor? – soltó con sarcasmo.
-¡Eiri no seas insolente!!! – respondió molesta.
- Esta bien Mika, no es necesario que tu hermano muestre un respeto que nunca me tuvo. –
- Pero padre… - trato de replicar, aunque un gesto del mayor la hizo guardar silencio.
- Eiri… ¿Es verdad que te has comprometido con un Shindou? –
- Vaya… entonces te has tomado la molestia de venir personalmente, pensé que te quedarías en casa y solo me sermonearías por teléfono. – comento con burla.
- Pues lamento haberte decepcionado, pero esto lo tenía que hablar personalmente contigo. –
- No veo el porque… supuse que estaba todo muy claro, Shuichi llena todos tus requisitos, así que pierdes el tiempo, si es que vienes ha oponerte. – respondió al tiempo que daba un sorbo a aquella adictiva bebida.
- Te equivocas Eiri, yo no vengo a oponerme, solo vengo a darles mi bendición… después de todo tu elección no ha sido del todo mala… -
- Mjja!!! Ya decía yo que el interés es el que mueve a esta familia… -
- ¡Ya basta Eiri! – replico su hermana.
- De acuerdo Mika, si venían a darme su permiso, no me importa… de todas formas me iba a casar, así que si no hay nada nuevo de lo que deban de informarme… - comento al tiempo que les señalaba la puerta.
- No hace falta que seas tan grosero, pero como te quiero mucho Eiri, haré de cuenta que no lo fuiste… y como soy tu única hermana, no creo que me niegues el placer de ayudar en los preparativos de tu boda con Shuichi. – comentaba la castaña con una enorme sonrisa en sus labios.
Nunca espero esa petición por parte de su hermana mayor, pero al ver esa sincera sonrisa en su rostro, no pudo negarse… después de todo, no tenía humor para volver ha discutir con ella.
- Buenas tardes joven… joven Nakano… - decía el mayordomo mientras hacia una leve reverencia a ambos chicos.
- Buenas tardes Takaki… -
- Hola Takaki… vamos ha estar en mi habitación, por favor avísenos cuando este lista la cena. -
- Entendido joven… - respondió el hombre, para después retirarse a seguir con sus labores.
Al entrar en su habitación, se sentó sobre la suave cama y miró de frente a su amigo, el cual imito la acción del menor y se sentó a su lado.
- Dime Shu… ¿Qué fue lo que paso? – pregunto el mayor.
- Pues…
- Quedé en enviar a alguien mañana a la casa de los Shindou, para que ayuden a mi prometido a comprar y ha preparar lo de la boda, así que puedes ir tú y hacer lo que quieras… siempre y cuando Shuichi lo apruebe. – respondió con indiferencia.
La sonrisa en los labios de Mika se acentuó más al escuchar la respuesta de su hermano.
- Gracias Eiri… - fue la entusiasmada respuesta de su hermana mayor.
Su padre era un simple espectador de aquella escena, hasta que decidió participar en la bien disimulada felicidad de su hijo.
- Entiendo que la boda será dentro de pocos días… -
- Así es… supongo que estarás al tanto de todo por medio de Mika. - le interrumpió.
- Vámonos hija, estoy algo cansado y quisiera dormir un rato antes de la cena. – comento el Sr. Uesugi, mientras inclinaba su cabeza hacía su hijo menor, en señal de despedida.
- ¿Ehh? Si padre… hasta mañana Eiri, ya me comunicaré contigo para informarte los avances de los preparativos. – se despidió Mika, para salir detrás del mayor.
- Pero aún no recuerdo lo que paso, mientras estaba con Taki. –
- Ese maldito… pero ya ajustaré cuentas con él… - respondió para sí, sin que su amigo lo escuchará.
- ¿Dijiste algo Hiro? –
- No Shu… no te preocupes… lo importante es que no te ocurrió nada más, aunque aún no comprendo como es que aquel rubio fue quién te encontró. – dijo con curiosidad.
- Pues Yuki dijo que solo pasaba por casualidad… y… -
- ¿Yuki? – interrumpió con burla.
- Ya… Hiro, pues es que resulta que él, es un famoso escritor que se llama Yuki… jeje, no recuerdo bien pero me parece que tenía otro nombre. – comento mientras un gesto aniñado se dibujaba en su rostro.
- Jajajaja… ¿te refieres al escritor del libro que le enviaste a tu mamá? –
- Jajajaja… aún lo recuerdas Hiro… -
- Como olvidarlo… ese libro estaba agotado por todas partes y me hiciste recorrer casi todo Japón, para encontrarlo.
- Hey… ¡no seas mentiroso!!! – protestaba el menor mientras hacía un lindo puchero.
Suspiro aliviado, al encontrarse solo en su departamento… se recostó en el cómodo sillón y encendió un cigarrillo.
- Shu… - por más que intentaba no pensar en el chiquillo, no podía evitarlo… dio una nueva calada a aquello que sostenía en su mano, cerró sus ojos… y ahí estaba nuevamente aquella imagen…
La parte superior del pequeño cuerpo se encontraba descubierta, mostrando su suave y delicada piel morena… sus hermosos ojos violetas entrecerrados, un bello rubor adornaba su perfecto rostro, sus deliciosos labios lucían más que apetecibles y sus largas hebras rosadas estaban revueltas, dándole la apariencia de un hermoso ángel.
Una notoria reacción en su propio cuerpo lo hizo abrir sus ojos de golpe.
- Diablos… ¿Qué me esta sucediendo con ese mocoso? – se pregunto molesto, al comprobar como aquella recién adquirida erección, empezaba a dolerle…
- Joven, la mesa esta puesta y su tío espera por ustedes. – decía amablemente el mayordomo de la familia Shindou.
- Gracias Takaki… ahora vamos. – respondía el menor.
Salieron de la habitación para dirigirse al amplio comedor, ambos reían y jugueteaban sobre cualquier tema hasta que...
- Ahh… que bien que están aquí… - decía un sonriente Kouta, mientras sujetaba una copa en su mano derecha y les invitaba a tomar asiento.
- Buenas noches… - respondió el pelirrojo, aún asombrado por la exquisita cena que tenía delante.
- ¿Y ha que se debe este recibimiento, acaso estamos celebrando algo? – pregunto el pelirosa, mientras apreciaba los suculentos platillos, los vinos y un par de copas que se encontraban sobre la mesa.
- Así es… pero primero cenemos. – comento animado.
Ambos chicos asintieron sin decir palabra alguna y se dispusieron ha disfrutar de la deliciosa cena…
- Ahora ¿podrás decirnos que es eso tan importante por lo cual debemos brindar? – preguntaba con curiosidad el más pequeño.
- Bueno… el motivo por el cual estamos celebrando es por tu reciente compromiso. - respondía el moreno al tiempo que servía el vino en sus respectivas copas.
- …………………………………… - Hiro enmudeció al escuchar la noticia.
- ¿Mi compromiso? ¿Con… con quién? –
- Pues es con el hermano menor de Mika, la esposa de Touma Seguchi. –
- El hermano de Mika… - respondió ausente.
- Su nombre es Eiri Uesugi, pertenece a una muy buena familia, poseen mucho dinero y prestigio dentro del país, además de ser el protegido de Seguchi, es un famoso escritor de novelas románticas. – comentaba animado el mayor.
- ¿Entonces ese hombre es mi… mi prometido? – pregunto.
- Si… hoy muy temprano me reuní con él, me pidió tu mano y que te informara que mañana por la tarde va ha enviar a alguien para que te acompañe a comprar lo que necesites y te ayude con los preparativos de la boda, que será dentro de siete días... –
- Yo… yo… - no sabía que mas decir, su mente quedo en blanco.
- No digas nada… mejor brindemos por tu compromiso. – dijo mientras levantaba su copa y esperaba a que los demás hicieran lo mismo. – ¡Salud por la fortuna de mi amado sobrino, Shuichi!! – exclamo al tiempo que estrechaba su copa con la de su sobrino y la de su mejor amigo.
- ¿Es cierto eso? – preguntaba un rubio a su esposa.
- Por supuesto que si, Eiri me dejó ayudar a Shuichi con los preparativos de su boda. – respondía la mayor de los Uesugi.
- Vaya… eso si que jamás lo imaginé, pero supongo que ya le habrás comentado esto ha Ayaka. -
- Aún no… pero ya encontraré el momento. – respondió con desanimo.
- Pues te aconsejo que lo hagas lo más pronto posible. –
- ……………….. – solo asintió al consejo de su esposo.
- Vamos Shu… tu querías casarte para ayudar a tu mamá y después de todo tu tío encontró un buen partido para ti, no puede ser tan malo… - trataba de animar a su amigo.
- Pero… aún así me siento… triste… - respondía el pequeño.
- ¿Es por Yuki? –
- Yo… no lo sé… -
- Oye Shu, dijiste que Yuki era un escritor y tu prometido también es un escritor… ¿Qué tal que tu prometido es Yuki? – reflexionó el mayor.
- ¿Crees que eso sea posible? – Pregunto exaltado.
- Pues… cabe la posibilidad, Shu… pero pienso que no deberías preocuparte. – respondía al tiempo que revolvía los suaves cabellos rosados.
- Tienes razón Hiro… no debería de preocuparme por eso, ahora debería de hablarle ha mamá para saber como esta y para que no se preocupe. – respondía alegre. – Aunque aún no he conseguido el número… - termino diciendo.
- Ahh… es verdad, yo tengo el número… recuerdo que lo apunte en algún lado, pensando en que quizás lo perderías pero no quise decirte por que no estaba seguro de sí aún lo conservaba. – hablaba mientras sacaba de la bolsa de su pantalón, un pequeño papel.
- ¡Hiroo… te quiero!!! – exclamo el pequeño, mientras abrazaba efusivamente a su mejor amigo.
Se dio un refrescante baño y después de cenar, se dirigió a su estudio para trabajar en lo que sería su nueva novela, aunque no podía concentrarse, ya que lo único en lo que pensaba era en cierto chico de hermosos ojos violetas… intento por mucho tiempo hasta que el cansancio lo venció y quedo dormido sobre su escritorio.
- ¿Hola? Ahh Shuichi que bueno que hablas, tu mamá estaba muy preocupada por que no sabía de ti… bueno, ahora eso ya no importa, ahora mismo te la pasó…
- Gracias Carol… -
- ¿Shuichi, hijo te encuentras bien? – preguntaba una mujer al otro lado de la línea.
- Mamá… jejeje, lo que pasa es que he tenido muchos deberes… lamento preocuparte… - respondía Shu.
- Esta bien Shu… lo que pasa es que yo tenía un mal presentimiento, ¿seguro que estas bien? –
- … si mami… estoy muy bien, Hiro también y te manda saludos… -
- Me alegro mucho hijo… dile a Hiro que también lo extraño y que cuide bien de ti… -
- Si, yo le digo mami… por cierto, espero que estés tomando tus medicamentos y obedeciendo las indicaciones del médico. –
- Si Shu, pero dime… ¿ya tienes novia? –
- ¿Ehh? Yo… mamá… yo… - no sabía que decir… su corazón latía apresuradamente y su rostro empezaba a arderle.
- Ya… entonces mi Shu tiene novia… –
- Yo… bueno, no tengo novia… - respondía nervioso.
- Ahh… entonces es novio… y por eso es que estas más ocupado para hablarme… -
- Pero… yo no… bueno yo… lo siento mamá… - respondió aceptándolo, ya que tarde o temprano su mamá se enteraría de su futura boda. – Él es un famoso escritor y aunque llevo poco de conocerlo se preocupa mucho por mí… -
- Yo… me alegro mucho hijo, aunque espero que no te trate mal… no soportaría saber que estas con alguien que no te ama… - respondió con un deje de tristeza en su voz, lo cual no paso desapercibido para el menor.
- No mami… te aseguro que me hace feliz… - dijo con fingida alegría.
- Yo sé que no todo esta bien Shu, lo he presentido desde hace un par de días… pero me conformo con oír tu voz diciéndome lo contrario… -
- Mamá, tiene que descansar… ya le hablo en estos días para que no se preocupe por mí... –
- Esta bien hijo... –
- Espero que descanse y se recupere pronto… - se despedía el menor.
- Hasta pronto cariño… - concluyo con la llamada.
- Supongo que ya esta más tranquila… -
- Eso creo… aunque aún siento que algo no anda bien, hay algo que me están ocultando…
- Bueno, pero lo importante es que ya hablo con Shu… así que ahora debe descansar, este día ha sido muy pesado y el estrés no le hace bien a nadie…- decía la enfermera mientras le aplicaba una inyección en el brazo.
- …………………… - No dijo nada solo se dejo hacer… y poco a poco su cuerpo empezó a relajarse.
- Me alegra que hayas hablado con tu mamá… -
- Si y fue gracias a ti Hiro... –
- Sabes que por ti haría cualquier cosa Shu… - decía al tiempo que se pasaba su brazo por sus hombros, para luego besar con cariño su frente.
- Hiro yo… lo sé… y… -
- No digas nada Shu, también sé que tú harías lo mismo por mi… - comento sonriente al ver el bello y sonrojado rostro de su amigo.
- ……………………….. – solo le respondió con una enorme y sincera sonrisa.
- Ahora sí me voy… después de ver esa encantadora sonrisa, me puedo ir más tranquilo, además tú debes de descansar y reponer fuerzas para mañana… - decía mientras salía de la habitación.
- Esta bien Hiro… te veo mañana para ir al colegio. – dijo alegre.
- Espero que esta vez si seas puntual Shu… o te iras caminando. – respondió con burla al tiempo que cerraba la puerta y oía una almohada estrellarse en esta.
- Aunque si quisieras te puedes quedar a dormir conmigo Hiro… - gritaba el menor.
- No lo creo Shu… ¿o acaso seguirás invitándome a dormir contigo cuando estés casado? – dijo asomando levemente su cabeza por la puerta, para después alejarse rápidamente.
- ¡¡¡Hiro!!!! – El grito se escucho por cada rincón de la mansión Shindou…
Se aseo y se acostó en la tibia cama… sus pensamientos lo llevaron a recordar lo ocurrido durante el día, que después de todo no fue tan malo… tuvo un afortunado encuentro, fue rescatado por el guapo y engreído rubio… y recibió una inesperada noticia… ya tenía prometido y había una posibilidad de que este, fuera ni mas ni menos que aquel que le salvo, aunque aún no tenía la certeza… estaba deseando que así fuera.
Pero lo que no le dejaba conciliar el sueño era aquel fugaz beso que le dio el escritor y que en ese preciso momento le hacía sentir una felicidad tan grande que sentía que no le cabía en el pecho… así que aferrándose ha ese pequeño momento, abrazo su propio cuerpo percibiendo el aroma que seguía impregnado en la fina camisa que aún llevaba puesta y que pertenecía al rubio, luego envolvió en sus brazos la suave almohada y se dejo llevar por el cansancio con una tenue sonrisa en sus labios…
- Yu… Yuki… - susurraba entre sueños…
Pss espero y haya sido del gusto de tods ustedes.
Nuevamente les agradezco por leer y a esmeralda-chan y beba23gravieiri-ayame por tomarse un tiempo más para animarme con un lindo comentario.
Salu2!!!
