TÍTULO- Crónicas De Una Mansión

AUTOR- Angel of the Sweet Pain

DISCLAIMER- La historia no es mía, pero sí es original.

NOTA - Por favor chequen el capítulo 6, ya que son unos capítulos que habían faltado la primera vez que los subí. Además que el formato ha cambiado y ya no tiene el estilo guión que prohibía la página, así como hubo una corrección en la ortografía y algunas cosas de redacción por si quieren gustan volver a leerla. Disculpen las molestias.


Capítulo 4

Cuellos aplastados

Olivia se quedó petrificada mientras veía como Erandi metía todo el dinero y las joyas en un costal y lo ponía en un Ferrari. Erandi subió al auto y le dijo: -Vamos Olivia, no hay nada que hacer aquí-. Las dos huyeron.

Pulido se acercó a Bárbara, ella estaba inconsciente. Pulido la intentó levantar, pero ella abrió los ojos. -Suéltame Pulido.

Gaby Romo hablaba por teléfono y pidió una ambulancia, después llamó a Juan.

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Juan dejó a Brenda en la mansión y le aconsejó que descansara un poco. -Los demás no tardaran en volver- agregó.

Brenda asintió. -Gracias.

Juan se dio la vuelta y vio como Araceli bajaba de la camioneta blindada. -Tenemos una misión- le informó a su padre.

-¿Qué pasó?

-Dos lesbianas decidieron jugar a policías y ladrones y robaron un cabaret para después huir en un Ferrari- dijo hastiada. Juan subió a la camioneta.

Oscar se puso sus lentes oscuros y Bob dijo emocionado: -Hora de jugar a Rambo.

Plá se rió y sacó un cuchillo.

-En marcha- indicó Juan.

Araceli saltó al volante. -¡Yo conduzco!

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Antonio, Rafa y Cirilo esperaban en el hospital. El tratamiento de Tania estaba tardando mucho. Las puertas de la habitación de Tania se abrieron y Martín salió de la habitación.

-¿Está bien?- preguntó angustiado Cirilo.

-Me temo que no, el veneno es inmune a todos los antídotos que he tratado, me temo que no puedo hacer nada- dio las malas noticias Martín.

-Debe haber algo que se pueda hacer- rogó Cirilo.

-Puedo intentar crear un antídoto, pero va a tardar- sugirió el galeno.

-De acuerdo- aceptó Cirilo.

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Isadora y Efrén llegaron a un viejo almacén, ahí estaba el laboratorio escondido de Rodolfo. Isadora derribó la puerta y entraron a una especie de recepción, una puerta metálica les impedía el paso al laboratorio.

-Esto va a tomar tiempo, mucho tiempo- murmuró Isadora.

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Erandi y Olivia conducían a máxima velocidad por la ciudad, Erandi reía, pero Olivia no decía nada, Olivia encendió la radio, quizá eso la distraería.

// Pasando a la nota roja, un secuestrador, Ángel Aguayo Rodríguez, fue mandado a prisión por privar de la libertad a dos chicas que prefirieron permanecer en el anonimato. //

Olivia suspiró, eso no la relajaba.

-Yo conocí a ese tal Ángel- soltó Erandi de pronto.

-¿Dónde?

-En secundaria, nunca pensé que terminaría así- se lamentó Erandi.

"Yo jamás pensé que terminaríamos así," pensó Olivia.

// Noticia de última hora: los S.T.A.R.S. han decidido capturar a dos lesbianas que robaron un cabaret. //

-¡No!- exclamó Erandi.

Olivia volteó atrás y vio una camioneta blindada. la conductora era la hija del director de los S.T.A.R.S. Erandi también lo vio.

-Prepárate para un viaje agitado- le dijo a Olivia.

En la camioneta blindada, Araceli dejaba a Juan al volante para sacar un megáfono por la ventana y gritar: -Ríndete sin cuello.

La voz de Erandi se escuchó diciendo "Ay que poca". El Ferrari aceleró.

-Prepárense para una persecución- les indicó Juan a su equipo. Plá chilló de emoción.

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Bárbara y Pulido abrieron la puerta de la mansión y se toparon con Rafa, Antonio y Cirilo. Los tres estaban viendo la tele, así que no les prestaron atención. Bárbara y Pulido subieron y vieron a Brenda durmiendo tranquilamente.

-No te vayas Barbie- le pidió Pulido.

-Tranquilo, no voy a regresar hasta que la policía diga que es seguro- le aseguró Bárbara. Pulido sonrió.

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La persecución que tenía lugar en las calles de la ciudad ponía cada vez más tensos a los dos autos involucrados. Los S.T.A.R.S. casi alcanzaban a las lesbianas, pero ellas siempre escapaban.

-Me estoy desesperando- comentó Araceli, el tono de su voz confirmaba sus palabras.

-Yo también- coincidió Plá.

En eso, una bala se estrelló contra el parabrisas, pero éste no se rompió. Juan tomó el control de la camioneta otra vez.

En el Ferrari, Erandi había dejado a Olivia conduciendo; después, había tomado su pistola y había disparado, pero no logró nada. Erandi maldijo y vio como Plá y Bob se asomaban por las ventanas y disparaban, una bala se perdió y la otra le dio a la cajuela. Erandi volvió a disparar y rompió el parabrisas. La camioneta se frenó por un instante y continuó la persecución.

-Más rápido, Olivia- le ordenó a su novia.

Erandi vio como Plá y Araceli disparaban. Vio en cámara lenta como la bala de Plá le daba a ella en el estómago y la empujaba al parabrisas. Erandi se sentó, pero sintió como una llanta reventaba y el Ferrari dio vueltas hasta impactarse con una pared.

Olivia sintió una tremenda sacudida antes de que ella fuera lanzada hacia la pared a través del parabrisas. Sintió como los pedazos del parabrisas le desgarraban el cuello, sintió como se estrellaba con la pared, después vio un remolino de colores y después todo negro. Esa fue la última vez que Olivia sintió algo.

Erandi se llevó las manos a la cara y se arrancó pedazos del parabrisas. Su cuello corto la había salvado de cortarse la garganta. No se podía mover. Erandi volteó a ver a Olivia y la vio con el cuello rebanado, la sangre saliendo de su cara como si fuera un río. Erandi lloró.

Araceli bajó de la camioneta y dio las indicaciones pertinentes: -Oscar, llama a una ambulancia-. Oscar obedeció. Juan se acercó a Erandi y le pidió que aguantara.

-Ya entiendo, todo lo que hice estuvo mal, voy a cumplir mi condena- dijo Erandi arrepentida.

-Me alegro. Vas a ir a prisión después de que te atiendan- le comunicó Juan.

A los pocos minutos, Martín bajó de una ambulancia.

-Erandi va a vivir- le informó a los S.T.A.R.S.

Juan vio a Olivia y sintiéndo compasión por ella les ordenó a sus compañeros: -Quiero que la sepulten.

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En esos momentos, Isadora y Efrén entraron al laboratorio. Efrén se puso a revisar los instrumentos, Isadora revisó los documentos y lanzó unas maldiciones. Efrén se acercó y vio varias fotografías de Cirilo, todas lo mostraban tachado.

Isadora llamó a Juan. Él contestó e Isadora le dijo: -Dime que alguno de ustedes esta con Cirilo…

En ese momento, Cirilo salía de la mansión, cerró la puerta y se volteó, un hombre le sonreía detrás de él.

-¿Puedo ayudarlo?- le preguntó Cirilo.

Rodolfo lo noqueó y le susurró en el oído: -Dulce sueños, mi amor.


Capítulo 5

Del otro lado

Cirilo abrió los ojos lentamente, su cabeza le zumbaba, estaba acostado en una cama o algo parecido. Intentó levantarse, pero descubrió que estaba atado. Rodolfo entró al cuarto con varios tubos de ensayo, un coreano lo acompañaba.

-¿Qué me van a hacer?- preguntó Cirilo asustado.

-Nada, sólo me voy a asegurar que no seas una amenaza- respondió Rodolfo.

-¿Yo?- cuestionó estúpidamente.

-No mientas. Todos ustedes, los capoeiristas, son una amenaza para los planes de Xenia- lo interrumió Su Hyun, el coreano.

-¿Por qué yo?- aun no captaba el significado de nada.

-Porque sabes muy bien que eres mejor capoeirista que la líder Pacheco- le aclaró Rodolfo.

-No vas a salirte con la tuya- lo amenzó valientemente.

-Yo ya te vencí-. Rodolfo mezcló algunas sustancias. Rodolfo tomó una jeringa y la llenó con la mezcla. -El virus T es mi mayor logro, deberías considerarte afortunado por ser el primer humano en sufrir sus efectos- se vanaglorió.

-¿Qué hace esa cosa?- inquirió Cirilo comenzando a asustarse.

-Descuida, no es mortal- comentó Su Hyun.

-El virus T convierte a cualquier persona en travesti- le explicó Rodolfo.

-¿Por qué crees que se llama virus T?- dijo Su, como si fuera un hecho asquerosamente obvio. Rodolfo inyectó a Cirilo en un brazo.

-¡Oh, rayos!- se quejó éste.

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La mansión P.B. vivía un ambiente de tensión. Juan y su equipo habían llegado diciendo que Cirilo estaba secuestrado y desde entonces no había parado de hablar por teléfono con Isadora y Efrén. Los demás sólo veían.

-No, Isadora, debe haber otro laboratorio en el cual se esconde Rodolfo- le señalaba a la mujer.

// El problema es saber donde está. // Se oía desde el altavoz.

-Deben localizarlo lo más rápido posible- indicó Juan.

// Antes de colgar Efrén desea hablar con usted. //

-Pásamelo- accedió.

La voz de Efrén fue escuchada. // Mientras ustedes hablaban yo encontré material que puede ayudarnos a dar con Rodolfo. //

-¿Cuál?

// Bueno, abrí unos cajones y encontré unos documentos que establecen una relación entre Rodolfo y un agente de Xenia que no conocíamos. //

-¿Quién?

// Se llama Su Hyun Cho Lim, un coreano, en su perfil dice que vive en una casa en las afueras de la ciudad. //

-Bien, ya tenemos una pista, quiero que la investiguen.

// Claro, esos inches losers no saben lo que les espera. //

-Cambio y fuera- cortó Juan. Todos los demás en la sala miraron a Juan. -¿Qué?

-¿Podemos irnos?- preguntó Antonio con cara de aburrimiento.

-Bien- concedió Juan.

Casi todos abandonaron la mansión: Rafa, Brenda y Antonio fueron a ver a Tania.

Juan esperó a que salieran para decir: -Bien, quiero que todo mi equipo regrese al cuartel general.

-Voy contigo, Shantal habló conmigo en la mañana y dijo que iría de compras con Ivette y Sandra, y no pienso quedarme con el rarito de mi primo- condenó Araceli.

-¡Oye!- se quejó el aludido.

Juan rió. -Bien, ven con nosotros- aceptó.

Los S.T.A.R.S. salieron dejando solos a Bárbara y a Pulido. Pulido miró fijamente a Bárbara. Bárbara al sentir la presión de la mirada le dijo: -Ni lo pienses, tú tienes 13 y yo acabo de cumplir 21.

-La misma historia de siempre- gimió Pulido.

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Isadora y Efrén salieron del laboratorio camuflado como almacén y subieron a su auto para llegar a la casa de Su Hyun. El Sol se estaba ocultando, haciendo que la tarde diera paso lentamente a la noche.

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Rodolfo miró a la mesa de operaciones donde estaba Cirilo. Cirilo parecía dormido, un efecto secundario lo había dejado dormido. Rodolfo lo miraba fijamente.

-No sé usted señor, pero yo creo que deberíamos irnos. Los S.T.A.R.S. no van a tardar en llegar- le sugirió Su.

-Paciencia, sólo unos minutos- pidió Rodolfo.

Cirilo abrió los ojos y le dijo a Rodolfo seductoramente: -Hola guapo.

-Aguanta, mi amor, deja te desato- le contestó Rodolfo.

-¡Qué asco!- comentó para sí el coreano. Rodolfo desató a Cirilo y lo abrazó. Cirilo le dio un beso.

-¿No estás enojado por lo que te hice?- preguntó Rodolfo poniendo una mirada tierna.

-Un poco, pero no importa- aceptó Cirilo.

-Hay que hacer el amor- opinó Rodolfo.

-Claro- accedió Cirilo. Rodolfo se empezó a quitar la ropa mientras Cirilo hacia lo mismo.

-Solicito permiso para retirarme, creo que voy a vomitar- pidió Su Hyun.

-Concedido- respondió Rodolfo mecánicamente.

Rodolfo se acostó con Cirilo y comenzaron a "jugar", a los pocos minutos, Cirilo y Rodolfo están cubiertos de un líquido blancuzco.

-¡Ha sido genial!- reconoció Rodolfo satisfecho.

-Yo también creo lo mismo- concordó Cirilo.

Los dos se vistieron, entonces, Su Hyun entró corriendo mientras decía: -Jefe, creo que tenemos compañía.

-¿Qué clase de compañía?- quiso saber Rodolfo.

-Afuera está el coche de los S.T.A.R.S. Isadora y Efrén- informó Su Hyun.

-Maldita sea- maldijo Rodolfo.

-Isadora es mi amiga, tal vez vino por mí- caviló Cirilo.

-Su Hyun, encierra a Cirilo en un armario, no lo deben ver, después vuelve aquí, juntos enfrentaremos a los S.T.A.R.S.- ordenó Rodolfo.

Su Hyun tomó a Cirilo y lo encerró en un armario justo como le habían dicho que lo hiciera.

-Simio, déjame salir, vamos haré realidad todas tus fantasías- le gritaba Cirilo desde el interior.

-Me das asco- le espetó el coreano.

Isadora y Efrén entraron a la casa, parecía vacía, revisaron todos los cuartos sin encontrar nada.

-Efrén, regresa al auto y dile a Juan que no hay nada. Yo sola voy a revisar el ático, si escuchas un tiroteo espérame 20 minutos y si no salgo ve por ayuda- le indicó. Efrén asintió. Isadora recorrió todo el camino al ático y abrió la puerta. Su Hyun se le fue encima, Isadora lo tiró al suelo y lo golpeó en la nuca para dejarlo inconsciente.

Rodolfo se adelantó. -Impresionante, ahora sigo yo-. Los dos comenzaron a pelear.

Cirilo encontró un conducto de ventilación en el suelo, abrió la tapa y se introdujo en él, siguió el tubo y salió a una habitación con una puerta trasera al exterior. Cirilo escapó, quería una cura y venganza.

Isadora apuntaba a Rodolfo con su pistola. Rodolfo yacía en el suelo, Isadora lo pisaba.

-Tu maldad termina aquí y ahora- le dijo Isadora.

-¿Estás segura? ¿Podrás vivir sabiendo que me mataste?- preguntó Rodolfo con un tono ingenuo.

-He matado a otros- se jactó Isadora.

-¿Podrás vivir sabiendo que pude haberte dado el antídoto para tu hermana?- chantajeó el líder de Xenia.

Isadora bajó el arma. –Dámelo- le ordenó.

-No es gratis. Necesito que hagas algo- continuó Rodolfo.

-¿Qué quieres?- cuestionó insegura.

-Tu ayuda- contestó con simpleza.

-¿Para qué?- titubeó Isadora.

-Acabar con los S.T.A.R.S.- concluyó Rodolfo.

-No- negó rotundamente.

-Vamos, accede, todavía puedo parar el veneno- dijo Rodolfo persuasivo.

Isadora recordó a Tania, pálida, en una cama de hospital.

-Está bien- dijo por fin.

Rodolfo le dio un teléfono y dijo: -Estaremos en contacto.

Rodolfo tomó a Su Hyun y escaparon por la puerta trasera.

Efrén vio salir a Isadora. Ella se subió al auto pesadamente. -Sólo estaba un laboratorio abandonado- le mintió a su compañero.

"Tania, por favor perdóname, lo que voy a hacer es para que te recuperes," pensó Isadora mientras regresaban al cuartel.


Capítulo 6

El placer de Plá

El Sol todavía no se asomaba por el horizonte en el momento en que los S.T.A.R.S. estaban reunidos en su cuartel general.

-Hoy comenzaremos una nueva operación, una operación para acabar con Xenia y los capoeiristas simultáneamente- reveló Juan.

-¿Qué hicieron los capoeiristas?- preguntó Araceli.

-Entrenan mandriles para intentar conquistar el mundo- dijo Plá dramáticamente.

-Bien- contestó Araceli.

-Por eso, he decidido dividirnos en dos grupos, el primer grupo va a acabar a Xenia y el segundo a los capoeiristas- prosiguió Juan.

-¿Quiénes integran cada grupo?- volvió a cuestionar Araceli.

-En la ciudad permaneceremos Araceli, Itatí, Efrén y yo, Oscar, Plá, Bob e Isadora van a ir a la selva amazónica para derrotar a los capoeiristas- concluyó Juan.

-¿Lo haremos del modo seguro?- inquirió Isadora.

-¿Qué es eso?-. Araceli no había entendido.

-El modo seguro es dividir cada equipo en dos bloques, así si uno es eliminado, el otro queda para intentar terminar la misión- clarificó Plá.

-Lo haremos de esa forma- asintió Juan.

-¿Cómo quedaríamos al final?- de nuevo preguntó Araceli.

-Araceli y yo seremos el bloque Alpha, Efrén e Itatí serán el Beta, Oscar y Bob serán el Gama y por ultimo, Isadora y Plá serán el Delta- dijo.

-Bien- dijo Plá quedando conforme.

-El vuelo a Brasil sale a las tres de la tarde, tienen el día libre hasta ese momento- concedió Juan.

-Bien- Araceli dio por terminada la sesión.

Todos salieron del edificio menos Isadora. Ella se dirigió al baño, tomó su teléfono y llamó a Rodolfo para explicarle la situación.

Rodolfo escuchó atentamente. // Bien, un vuelo te recogerá de Brasil dentro de tres días, para ese momento deberás haber eliminado a los S.T.A.R.S. que te acompañan. //

-Entendido.

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Rafa y Antonio entraron al cuarto de Tania y vieron a Martín haciéndole una transfusión sanguínea.

-Cada día esta peor, tuve que sacarle un poco del veneno y después tuve que darle sangre- explicó.

Antonio y Rafa no sabían que decir.

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Cirilo, oculto en un laboratorio, buscaba un antídoto, había robado papeles con información del virus, pero todavía no encontraba una posible cura.

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Pasaron algunas horas y el reloj dio las tres, Juan y Araceli veían desde su coche como despegaba el avión que llevaba a los S.T.A.R.S. a Brasil.

-Les deseo suerte- les dijo Juan.

-Todos la vamos a necesitar- comentó Araceli.

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En la mansión P.B. Pulido hablaba con Bárbara.

-Vamos de compras- sugirió la mujer.

-Bueno, sirve que me compro un poco de ropa accedió el muchacho.

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Los S.T.A.R.S. llegaron a Brasil y fueron directo a un hotel, durmieron hasta que el Sol anunciaba un nuevo día. Isadora miraba pensativa al Sol, después fue a la cocina de la habitación y buscó algo para desayunar, solo había espagueti y cereal, ella comió cereal y preparó espagueti para llevar. Al mediodía, los S.T.A.R.S. se separaron.

-Bob y yo montaremos el campamento Gama a unos diez kilómetros de la base de los capoeiristas- señaló Oscar.

-El nuestro estará un poco más retirado- informó a su vez Plá.

Los S.T.A.R.S. subieron en dos camionetas y se internaron en la selva.

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A muchos kilómetros de distancia, Rodolfo y Su Hyun entraban al rascacielos de Xenia, subieron al elevador y se dirigieron a la oficina de Rodolfo, el pasillo estaba quemado, el cuerpo de Rosa estaba ahí, carbonizado. Rodolfo pasó de largo, Su Hyun lo pateó.

-¿Por qué regresamos?- cuestionó Su Hyun.

-Para buscar a Cirilo- contestó de mala gana Rodolfo.

-¿Cómo?

-Cirilo está infectado y por lo tanto busca una cura- explicó.

-Aun no me queda claro el por qué estamos aquí- dijo sinceramente Su.

-Fácil, Cirilo cree que yo tengo la cura y la buscará en alguno de mis laboratorios.

Rodolfo apretó un botón y la computadora se encendió dejando ver lo que varias cámaras grababan, había una por cada laboratorio.

-¡Bingo, lo tengo!

Su Hyun se asomó a la pantalla y vio a Cirilo, estaba en el laboratorio disfrazado como almacén.

-Vamos por él- exclamó Su Hyun.

-Aun no, todo a su momento- lo apaciguó su jefe.

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En esos momentos, Juan y Araceli observaban una pantalla, los dos habían revisado las notas de Isadora sobre Xenia, pero no habían encontrado un posible escondite de Rodolfo.

-Esto va a tomar mucho tiempo- suspiró Juan, cansado.

-Iré por las papas- canturreó Araceli.

Juan la miró sorprendido. -¿Qué?, tú dijiste que iba a tardar y por eso voy por comida-se defendió la muchacha.

-Bien, trae las papas.

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Isadora se demoró un poco más de lo que esperaba en la pequeña cocina improvisada del campamento Delta. Isadora miró por la ventana y vio sólo selva, era difícil imaginar que los capoeiristas tuvieran su base allí. Ella no le prestó importancia, cogió un puñado de arsénico y lo derramó en una copa de sidra, después, salió al exterior donde estaba su comedor con dos platos de espagueti, dos copas de vino y una botella de sidra. Plá la esperaba sentada. Isadora se sentó y Plá le dedicó una sonrisa.

-Eres mi mejor amiga- le confió Plá.

-Claro- dijo Isadora estoica.

Plá volvió a sonreír. -Va en serio.

-No lo estoy negando- le contestó con indiferencia.

-Está bien, ¡a comer!

Las dos se sentaron y comieron un poco en silencio. Isadora miró a Plá, ella la miró de vuelta.

Isadora levantó la copa sin arsénico y dijoecon expresión lúgubre: - Brindo por el fin de Xenia y los capoeiristas.

Las dos levantaron las copas, las dos las bebieron, las dos las volvieron a colocar sobre la mesa, pero nada más sucedió. Isadora esperó unos minutos, pero Plá seguía viva.

-¿Tú crees que estoy loca?

-No- respondió Isadora.

-Voy al baño.

Plá se levantó y fue a un árbol cercano. Isadora aprovechó y vació una bolsa de arsénico en el espagueti de Plá y un poco más en su copa. Plá regresó y siguieron comiendo.

-Una vez, mi madre me dio espagueti en mal estado, sabia muy parecido a éste… De verdad no sabes cocinar.

-Bueno, no tengo mucho tiempo para practicar.

Las dos terminaron su comida y fueron al interior.

Plá eructó. -Se oye mal, pero descansa el animal- se "excusó".

Isadora rió. Plá se metió a su cuarto. Isadora la miró y tomó una decisión. Se aseguró que nadie estuviera cerca y desenfundó su pistola, avanzó al interior del cuarto de Plá, apuntó a una silueta y disparó.

Plá vio como su gigantesco muñeco Santa de porcelana se hacia añicos por una bala y vio a Isadora con una pistola apuntando a su pecho. Plá saltó por la ventana e Isadora la siguió por la selva. Plá corría como loca y vio al cuartel de los capoeiristas, iba directo al enemigo. Plá se frenó y sintió una bala darle en el rostro, Plá cayó al suelo gimiendo.

-Gracias Plá, me facilitaste el trabajo- dijo Isadora sarcástica.

Plá sintió como la alzaba Isadora y le amarraba una liana en el cuello. Isadora la soltó, Plá sintió como se quedaba sin aire, sentía como la vida se le iba, lo sentía, sin poder hacer nada. Plá derramó una lágrima y su mundo se desvaneció. Plá había muerto. Isadora sintió una punzada de remordimiento al ver morir a Plá.

-Tania, perdóname, lo hago por ti.

Isadora se fue a su campamento. Plá colgaba de un árbol cercano al cuartel de los capoeiristas.


Bien, aquí está la continuación del volumen 3. Espero que les guste. ¡Gracias por leer y por favor dejen un review!