. . . Cálido . . .
Conviértete en una mejor persona y asegúrate de saber quién eres antes de conocer a alguien más y esperar que esa persona sepa quién eres.
(Gabo)
-¿Por qué?- Era un juego tonto, pero aquella pregunta te sorprendió un poco, nadie excepto él te lo había preguntado, sonríes por un segundo sin darte cuenta antes de responder a la pregunta, y por instinto le buscas, a tu derecha esta él, mirándote fijamente como esperando ansioso la respuesta que darás y tú tan solo respondes la pregunta sin si quiera mirar a Jan Di –Porque es cálido- lo ves sonreír casi invisiblemente mientras continuas -porque él es una persona siempre cariñosa con la que siempre te sientes protegida- Woo Bin te besa suavemente en los labios para tu sorpresa y la de tus amigos y te dejas llevar mientras escuchas los gritos y murmullos de sus amigos.
La noche ha caído sobre la ciudad y el otoño se hace notar, las hojas de los árboles se desprenden y bailan entre el viento que corre suavemente y algunas se quedan a medias, tiradas sobre la puerta principal truenan bajos sus pies, mientras entran por fin a casa -¿Cálido?- su mano se posesiona de tu cintura mientras su aliento roza tu cuello a causa de la cercanía, te es inevitable estremecerte mientras el besa tu cuello y vuelve a preguntarte -¿Cálido?- sonríes sin que él te mira y giras sobre tus pies para encontrarte con él, tus manos acarician su rostro y tus labios se apresuran a besar los suyos con urgencia mientras que en beso y beso respondes –Sí, cálido- y seguirías ahí, besándole el resto de la noche o lo llevarías de la mano hasta su recamara para hacer el amor toda lo noche, sino fuese por el llanto de dos personitas las que te lo arrebatan, sale corriendo escalera arriba mientras te dice "las niñas" y te deje ahí, al pie de la escalera mientras su silueta se pierde al girar a la derecha y tan solo sonrías por un segundo antes de seguirle.
Lo recuerdas bien era la quinta ocasión en la que se encontrarían desde que se conocieron y era la segunda desde haberse comprometido. Y aunque habías decidido que aquella fuera la última vez que le mirarías no puedes sino sorprenderte al recordar que aquella ocasión es la causante de que sigas a su lado, hacía cuatro horas que habías llegado a Seúl y tres horas con veintitrés minutos y cinco segundos a su casa, y él, simple y sencillamente no se había tomado la molestia de ir a saludarte, consiente estabas de que tu visita era consecuencia de una reunión entre los altos mandos de la mafia y aunque tu padre no había querido traerte esta ocasión pero tú te empecinaste a que te llevara y ahora estabas sola en la habitación de huéspedes, mientras él seguramente estaba en la calle y en compañía seguramente de una mujer, sí, tu mente te traicionaba imaginándole complaciendo a la mujer en turno.
Con tan solo 17 años la fama de Don Juan de Woo Bin se había extendido tanto que te era bien conocida las más de 100 aventuras de una noche que por año que tenía, las glamurosas fiestas a las que acudía y de las que generalmente salía a altas horas de la noche acompañado de una mujer muchos años mayor que él, y que en más de una ocasión se topó con alguna de las mujeres en cuestión, no dudaba en proteger a su familia, en cumplir aquel compromiso acordado por sus padres pero de eso a que fuera la burla de cientos de mujeres y de él, había un límite. Se levantó de la cama enfadada al darse cuenta de que todo lo que se rumoraba de él era cierto, le dolía saberse tan poco para el chico con el que en algún momento compartiría el resto de su vida, camina sin rumbo fijo por la casa y se excusa educadamente con su futura suegra y opta por salir al jardín.
El día es precioso, típico de un Seúl durante la primavera, la mansión de los Song es la mezcla perfecta de la modernidad y la arquitectura clásica de Corea, el jardín está lleno de Cerezos rosas y rojos que guían el camino, es una lástima que aquel paisaje se vea estropeado por el montón de gente que va y viene llevando y trayendo cosas, seguramente para una comida en el jardín. Resignada regresa a casa cuando la imagen de él yendo hacia a ella aparece frente a sus ojos, su figura corriendo la ilusiona un poco, pero poco le dura la alegría cuando él pasa a su lado tirándola sin siquiera saludarla, no se da cuenta cómo pero al instante va detrás de él con la firme intención de exigirle una disculpa, sin embargo se queda quieta y en silencio mientras le mira correr más aun rápido, en la distancia puede mirar a unas pequeñas que lloran fuertemente, reconoce al par de gemelas de cuatro años que son sus hermanas, una de ellas sangra de las manos y la otra también lastimada cubre su rostro mientras llora, sus pequeñas cuñadas lloran sin consuelo y su corazón se encoge al mirar a las pequeñas que parecen más un par de muñecas que unas niñas con sus ojos llorosos y sus manos lastimadas, Woo Bin se agacha a la altura de las pequeñas y les abraza al mismo tiempo que les habla –Tranquilas… Tranquilas… oppa ya está aquí-
Las pequeñas pronto esconden su rostro en el pecho de su hermano y se abrazan a él mientras las carga, la voz de dos hombres a tu lado te sorprenden un poco, reconoces a tu padre y al de él hablando un tanto eufóricos –Se han caído del columpio- la declaración de tu padre te desconcierta y tan solo le miras, por lo que él se a presura a aclarar –Las pequeñas- giras para mirarlas, ellas avanzan hacia ustedes en los brazos de su hermano –Las pequeñas se han caído del columpio, Woo Bin ha salido disparado de la reunión, cuando las vio caerse. Ha corrido desde el tercer piso de la casa hasta aquí-. Tan solo puedes mirar en silencio al atractivo chico de 17 años que es tu prometido cargando a sus pequeñas hermanas y te preguntas por un instante si lo que miras es cierto ¿si él es Woo Bin? ¿Dónde está el frio chico mujeriego que es tu prometido?
-¡Papá!- las pequeñas pronto buscan a su padre quien les sonríe y las toma en sus brazos, pronto habla –Entiendo que te preocupes por ellas pero debes ser más cuidadoso Woo Bin- él mira sorprendido a su padre –Has tirado a Yang Mi mientras venias por tus hermanas- y por fin su mirada te busca, comprendes entonces que él ni si quiera se dio cuenta de que te arrojo –Yang Mi lo siento- su voz llamándote te provoca un sensación en el estómago y te deja muda mientras te observa y tú sigues su mirada observándote, tu short y playera blanca están arrugados y manchados de pasto, y no es hasta ese momento que te das cuenta de tu aspecto, tratas de dar un paso hacia atrás y en el intento trastabillas el dolor en uno de tus tobillos te sorprende pero antes de que puedas caer su mano sujetándote te sorprende, tratas de soltarle pero él solo sujeta más fuerte –Te has lastimado el tobillo- sin darte cuenta cómo él te carga sobre su espalda mientras tú estas muda y perpleja.
Sus padres han empezado a caminar y ustedes le siguen en silencio –Lo siento Yang Mi no me di cuenta de que te arroje- no dices nada tan solo lo miras y él continua –Siento no haber hablado contigo cuando llegaste, pero mi padre insistió en que debía entrar a esa reunión- sonríes sin darte cuenta y te apresuras a responder –No te preocupes, era importante esa reunión- segundos de un silencio incomodo siguieron pero te atreviste a hablar –¿Se han lastimado mucho?- él se gira apenas para mirarte –No realmente, eso que se asustaron-
-Es un alivio entonces, que bueno que las observabas- el aroma de su perfume te abruma –Realmente no fue así- aquello te sorprende -¿No?-
-No- lo miras respirar y suspirar profundamente antes de volver a hablar –Te observaba a ti- tu corazón se acelera mientras le escuchas hablar –Te observaba caminar por el jardín cuando las mire caerse… lo siento, te tire sin darme cuenta… es solo que ellas son muy pequeñas y me asuste verlas caer- poco te importo las miradas de todos sobre ti o el dolor en tu tobillo, tu tan solo sonreíste y recargaste tu rostro sobre su hombre mientras te abrazas más a él –No importa, no fue nada- su aroma se impregno en tu ropa y en tu mente, su dulce gentileza se guardó desde entonces en tu corazón, porque a pesar de que no lo has visto en más de un año y que no son un par de enamorados ni tampoco amigos te sientes protegida, porque a pesar de todo Woo Bin es cálido como un rayo de sol en la primavera.
-¡Cariño!- su voz llamándote te saca de tus recuerdos, alzas la mirada y lo encuentras abrazando a tus hijas que te miran tranquila pero con sus ojos llorosos y que pronto te llaman –Mami…- sonríes y te apresuras a subir las escaleras –Ya voy mis amores, papi esta con ustedes- el par de gemelas de tres años se aferran más al protector cuerpo de Song Woo Bin.
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Nos vemos en el próximo.
PD Gracias por toda su paciencia.
Shannon17
