Capitulo 9
Conceptos
Se encontraba en un lugar oscuro y tétrico. Estaba sólo en medio de la oscuridad no había sonido alguno, sólo podía escuchar su rítmica respiración.
Rompiendo el silencio y con un espeluznante comienzo los gritos agónicos de una mujer se escucharon de repente y frente a él se iluminó una zona mostrando a una joven en el piso bañada en un charco de sangre, varias zonas se iluminaron y evidenciaron más cadáveres a su alrededor.
-murieron por tu culpa, tu los mataste- el eco de esa voz resonaba en los oídos de Seto mientras se repetía una y otra vez, no sabía porque y aunque nunca había visto a esas personas sentía tristeza por sus muertes y aunque el no fue el actor intelectual de tal carnicería también se sentía muy culpable.
Una risa malévola hizo eco en la oscuridad y una figura se fue acercando, era su padrastro quien se poso frente a él.
-eres igual que yo, tus manos están cubiertas de sangre, eres un digno Kaiba-
-Cállate!, No me compares con Tigo! Yo no soy un asesino como tú!- grito a su padrastro mientras esté desaparecía en la oscuridad.
Del cielo comenzaron a caer gotas, eran pesadas y hacían un sonido seco al estrellarse contra el piso, una a una fueron aumentando en frecuencia y aquel sonido era más audible.
El posicionó su mano al frente para sentir esa raras gotas de lluvia y lo que cayó en su brazo fue un líquido tibio color carmesí, supo de inmediato que era sangre. Se limpio enérgicamente pero la lluvia de sangre comenzó a caer con más intensidad.
Los cadáveres en el piso comenzaron a podrirse y su carne comenzó a caer mientras avanzaban arrastrándose hacia el, repetían su nombre con un sonido aterrador.
No podía escapar estaba rodeado.
Sobre su cabeza un gruñido hizo que el desviará la mirada hacia arriba, una enorme criatura lo observaba; sus ojos, el sentía que aquellos enormes ojos brillantes se clavaban y desquebrajaban su alma haciendo que sintiera un creciente temor. No pudo ni siquiera reaccionar cuando la criatura abrió sus enormes fauces y lo engullo.
Despertó dando un grito, sudoroso y con su respiración agitada.
-fue una pesadilla- dijo para si, ya más calmado.
Estaba en la mansión en su respectiva habitación, sentado en su cama pero cuando alzó la mirada pudo notar que no estaba solo, Mokuba, Kisara y la pandilla se encontraban ahí, que rayos estaban haciendo ahí?. Todos lo observaban asombrados y el sintió como la sangre le subía a la cabeza.
-LARGO!- Grito y todos salieron apresurados.
Fuera de la habitación de Seto, la pandilla, Mokuba y Kisara bajaban al salón.
-vez te dije que era mala idea- reclamo Tristán.
-claro que no, necesitamos dinero no? Y ya le salvamos el pellejo varias veces, ya está demostrado que nuestro trabajo es muy eficaz- Respondió Joey al reclamo de su amigo.
-Joey no creo que Kaiba te contrate como guardaespaldas- afirmó Tea.
-yo tampoco creo eso- refirió Yugi.
-te dije que no subieras a su habitación, mi hermano necesita descansar y mucho- comento molesto Mokuba.
-fue una muy mala idea, Joey- Kisara apoyo a Mokuba en su reclamó.
-si, si, si, como sea- Joey comento cansado de los reclamos.
Un olor delicioso fue percibido por Joey y Tristán, corrieron de inmediato a la otra habitación, Mokuba trato de detenerlos y fue tras de ellos, pero ya se encontraban comiendo en la gran mesa.
-esto está delicioso!- grito un alegre Joey mientras se atragantaba con comida.
-ni que lo digas, me estaba muriendo de hambre- afirmó Tristán que al igual que Joey había comenzado a comer.
-ach, no tienen remedio- comento una decepcionada Tea, sus amigos le hacían pasar muchas vergüenzas.
Yugi solo río nervioso ante tal inapropiado comportamiento.
En su habitación Seto decidió que ya estaba arto de estar ahí, se había quedado dormido y temía que las sombras aparecieran de nuevo, decidió bajar a cenar aunque aun sentía un inmenso dolor a causa de la golpiza y le costaba bastante movilizarse.
Si ese sujeto no se hubiera aprovechado de la situación pensó, posiblemente el resultado hubiese sido otro.
Bajo al primer piso y el bullicio de la pandilla en el comedor lo desalentó a entrar así que decidió seguir su camino hacia la parte trasera de la mansión, había un hermoso jardín que se extendía por varios metros, al fondo un denso bosque ya oscurecido por el atardecer.
La brisa era fría y tenue pero suficiente para mover un poco su cabello.
A su lado se posicionó Kisara observaba el jardín y el hermoso atardecer.
-todo está bien?- le preguntó ella con una dulce voz.
-no- su respuesta fue cortante y seca.
Kisara volteo hacia el sorprendida y el de igual forma dirigió su mirada hacia ella.
-casi te matan, dos veces y aún insistes en quedarte?, Alguien con más sentido común ya se hubiese marchado-
-no pienso dejarte sólo, ni yo ni los demás y mucho menos después de lo que ví y lo que pasó en esa cueva, además seguimos vivos no?- respondió molesta.
-eres una tonta-
Kisara hizo un puchero que le daba una apariencia bastante infantil.
-no tenemos ninguna probabilidad y lo sabes, si estamos vivos es por…-
El nunca creyó en la suerte, siempre dijo que las personas podían forjar su propio destino, pero no supo como explicar lo que había ocurrido en esa cueva, el era un hombre de ciencia creer en historias de fantasías, magia y cualquier otra cosa sobrenatural le era casi irrazonable.
-suerte?- Kisara terminó la frase.
-bueno yo suelo tener bastante suerte, así que si de suerte hablamos, te daré un poco de la mía- Kisara sonrió de nuevo.
El la observó y se embeleso de su sonrisa, le encantaba sus bellos labios, sus brillantes y vivos ojos, ella era tan pura y cálida, junto a ella el se sentía muy cómodo y su aroma era tan dulce y embriagante, no llevaba mucho tiempo en que la vio por primera vez en la mansión, pero en eso cortó tiempo el sentía como si hubiese estado con ella toda su vida y no deseaba apartarse.
-eres una niña tonta-
-no soy ninguna niña y mucho menos una tonta- Respondió enfadada de nuevo.
-claro que si- afirmó Seto con una leve sonrisa en sus labios.
Kisara de nuevo hizo un puchero.
-si yo soy una niña usted también lo es, sólo es un año mayor qué yo, no?- se defendió Kisara.
Ahora era Seto que la observaba molesto, como se atrevía a insinuar que era un niño, él, el gran Seto Kaiba, CEO de la corporación Kaiba y la persona más rica y poderosa de ciudad domino y pronto a colocarse entre los 5 más poderosos del mundo.
El se sintió totalmente ofendido por ese comentario en cambió Kisara lo observó victoriosa.
Un ruido y murmullos hicieron que ambos voltearan hacia el interior de la mansión, Seto supo de inmediato de quienes se trataba, los estaban espiando y eso lo enfureció. No estaba acostumbrado a tanto bullicio, ya estaba arto, así que explotó como de costumbre.
-no les dije que se largaran!-
-porque los tratas así?, Ellos solo quieren ayudarte como buenos amigos- Kisara hablo en defensa de los demás.
-amigos? Por favor, sólo son un grupo de tontos, además yo no necesito su ayuda, ya lo he dicho muchas veces-
Kisara lo observó molesta.
-como el gran señor Kaiba ordene- ella hablo de forma sarcástica.
Kisara hizo una reverencia mientras un confundido Seto la observaba, ella se alejó al interior de la mansión.
-aun no te he ordenado que te vayas- no supo porque, pero deseaba estar junto a Kisara y claro aprovechándose que es una mucama contratada…
Kisara se detuvo en la entrada y cuando volteo mostraba una gran irá en su mirada, Seto estaba acostumbrado a esas miradas pero que Kisara lo viera de esa forma lo desalentó un poco.
Kisara se acercó a zancadas hacia el, lo que ocasionó que el retrocediera un par de pasos.
-Siempre pensé que eras diferente a lo que decían de ti!, Pero en realidad eres solo un niño terco y malcriado!, Un niño que está acostumbrado al poder!. Dijiste que tenias miedo!, Entonces porque te cuesta tanto aceptar ayuda?!-
Kisara trato de controlar su enojo con respiraciones pausadas para luego dirigir una mirada afilada hacia Seto.
-Es tan difícil creer que tienes amigos que se preocupan por ti-
Ella lo observó desafiante en espera de su respuesta.
-estas despedida- fue la respuesta que dio Seto a las demandas de Kisara.
Para Seto cada palabra dicha por Kisara fue una punzada en su pecho, le había afectado tanto lo dicho por esa niña malcriada?.
-bien- respondió sarcástica Kisara.
-bien- respondió un frio Seto.
Ambos se colocaron de espaldas y cuando Seto escucho pasos volteo su rostro y observo que Kisara se alejaba; esa imagen lo afecto, sólo quería decirle "quédate" y que Kisara no se alejara mas. No sabía explicar lo que sentía, estaba confundido, esos sentimientos tan extraños que le hacía sentir Kisara nunca los había sentido por alguien del sexo opuesto. Le encantaban sus ojos, sus labios, su cabello, su figura, su caminar, le encantaba todo de ella; ella es perfecta.
Sabia lo que era preocuparse por alguien, de velar por el bienestar de alguien; el lo hace por su pequeño hermano Mokuba, pero hacerlo por alguien que ni siquiera es tu familia?. La mayoría de personas lo llamaría amor.
Amor? es algo irracional, es un concepto establecido por un ámbito social para encasillar acciones ilógicas hacia una persona, animal u objeto.
Está enamorado de Kisara?, definitivamente no.
Cuando Kisara salió del jardín, fue seguida por los demás de la pandilla, ella caminaba apresurada hacia la salida y fue Joey el primero en alcanzarla.
-muy bien hecho, Kisara! Le diste su merecido a ese bufón multimillonario-
Kisara no contesto y cuando Joey la observó, Kisara estaba llorando.
-esta todo bien, Kisara?- pregunto un confundido Joey.
-si, sólo necesito un poco de aire- respondió fingiendo una sonrisa y tratando de limpiar las lágrimas que no dejaban de caer; Se habían detenido al final del pasillo.
-si quieres regreso y lo golpeó?-
-Joey!- sentencio de nuevo Tea.
-no es el momento para tus tonterías-
Tea se acercó y abraso a Kisara que aún lloraba desconsolada.
-ya paso- Tea empezó a arrullarla tarareando una canción.
-es un tonto- murmuró Kisara mientras era abrasada por Tea.
-esto no va bien, no?- Mokuba había seguido a la pandilla para despedirse en la salida, no estaba de acuerdo en que su hermano los sacará de la mansión, pero que podía hacer.
-pues creó que no- respondió un desanimado Yugi, le había tomado mucho cariño a Kisara, la consideraba una buena amiga y verla llorar le partía el corazón.
Desde una ventana del segundo piso de la mansión, Seto observo marcharse al grupo escoltados por guardias que el había enviado.
-hermano-
La voz de Mokuba se escuchó a su espalda, su pequeño hermano ya se encontraba en el pasillo.
-ya sabes que hacer, Roland-
Mokuba observo intrigado mientras Roland se colocó a su espalda.
-Señor Mokuba, acompáñeme por favor- Roland hizo una reverencia suplicante en espera de la reacción de Mokuba.
-pero que?- pregunto Mokuba confundido.
-yo no me iré de aquí!, No voy a dejarte sólo!- Mokuba trato de huir pero fue sujetado por otro guardaespaldas que se encontraba detrás de Roland, quien se lo llevó mientras Mokuba hacia lo posible por liberarse.
-Señor?...- Roland estaba completamente confundido ante el actuar de su joven jefe.
Porque si el estaba en peligro, no se resguardaba la mansión, en cambio ordenó que la mansión fuera vaciada, Roland nunca cuestionó la decisión de su jefe, pero estas circunstancias lo ameritaban.
-si lo desea puedo asignar el grupo de élite de la corporación que lo acompañe y mantenga el área asegurada, no tendrá de que preocuparse-
Seto no contesto.
-Señor en el hospital nos tomaron por sorpresa, le aseguró por mi vida que esta vez será diferente y que atraparemos a quien se atrevió a lastimarlo- Roland estaba preocupado por su jefe y definitivamente no deseaba dejarlo solo.
-Roland has sido un buen empleado, pero si no haces lo que te digo tendré que despedirte-
Roland no supo que contestar.
-esta seguro de esto?-
Seto de nuevo no contesto.
Finalmente Roland se marchó y el se quedó solo observando por la ventana.
En el horizonte una enorme luna hacia su aparición mostrando muchas siluetas reflejadas en las penumbras, anunciaba el comienzo de la noche.
