Nee! c:

Fraanchi is back with a new chapter (?) ... okno.

Finalmente puedo actualizar esta cosa, me tomó mucho tiempo, no tanto escribirlo, ya que en realidad el capitulo lo tengo escrito desde la semana pasada y ya voy a la mitad del capitulo diez. Es que he tenido muchos problemas en mi vida privada, quizá no les interese, pero finalmente deje la escuela! Lo bueno es que ya no tendré que soportar el acoso de mis malvados compañeros ni estar bajo la vigilancia de mis maestros, lo malo es que tendré que asistir a un preuniversitario, ya que planeo ir a la universidad el año entrante, fuera de eso.
!PODRE ACTUALIZAR MUCHO MÁS SEGUIDO AHORA QUE ESTARÉ TODO EL DÍA EN CASA, ASÍ QUE ATENTOS !

En cuanto al capítulo, este fue uno de los que menos me costó escribir, ya que estaba demasiado inspirada y realmente es hermoso (?) fuera de eso, ya verán que el padre de Alfred se encuentra, por el momento, estable. Y en el próximo se darán cuenta que el problema realmente no es el rey, sino que los familiares y nobles que rodean al pobre hero.

Disclaimer: Hetalia y sus personajes pertenecen a Himaruya Hidekaz.
Advertencias: Well... Peligro de hemorragia nasal (?)
Spoiler: Nuevamente Arthur se hara pasar por la novia del gordo (pero esta será la última vez)


Bueno, he aquí el capítulo nueve, espero que lo disfruten como yo lo disfrute escribiendo, y mientras lo leen, me iré a escribir más para poder actualizar mis fics, en una de esas escribo un hard UsUk cardverse, no se, si es que me sale.


Cardverse y el Reino de las Espadas

9.

Correr, correr, correr. ¿Por qué justo se tenía que averiar el ascensor de mi edificio? Bueno en realidad hay dos, pero frente al otro ascensor había una larga fila de personas esperando. Una vez que llegamos al piso, ya agotados de subir tantas escaleras corriendo como locos, cerré fuertemente la puerta. Noru, que estaba en el living del piso, se quedó mirándonos, con una cuchara de helado en una mano y el bote de este en la otra. Soltó ambas cosas, dejándolas caer al piso, y corrió donde mí. Lukas no suele ser muy expresivo, esta fuñe le excepción.

Noru nos vio llegar juntos, tomados de la mano y exaltados después de todo lo que corrimos para evadir a la prensa que rodeaba el edificio, incluso tuve que aparcar mi vehículo en el estacionamiento subterráneo, ya que el lugar en el que siempre lo dejo, estaba lleno de paparazis, panelistas y reporteros esperando a que "El desaparecido heredero al trono salga de su escondite en el que posiblemente se encuentra con su misteriosa amante" No puedo creer como la farándula inventa cosas, sin contar que en todos los canales de televisión, deben haber interrumpido las programaciones para hablar del rey, de su desaparecido hijo y el escándalo que ha ocasionado en la boda de Francis. Noru seguía sorprendido, a pesar de haber sido quien me ayudó a asistir a la boda de Bonnefoy.

-Válgame, Arthur, ¡Para qué Trajiste al príncipe, si todo el reino lo está buscando!

-Noru, no le digas a nadie que está aquí.

-¿Sabes lo que acaba de suceder?

-Sí, si lo sé. Pero en este minuto, Alfred necesita estar a solas y lejos del palacio.

-Ya veo, ¿Y por eso creer que es buena idea traerlo aquí?

-No tiene donde ir

-Ah pobrecito, el multimillonario y heredero al trono no tiene donde ir

-Noru, si va a alguna de sus propiedades, lo encontrarán

-Y tú crees que aquí no

-Bueno, aquí es más discreto…

-¿Discreto? Arthur, cuando llegué de la Universidad, vi que el edificio lo rodeaban los medios de prensa ¿Eso es discreto?

-De todos modos no nos vieron llegar

-Pero los verán salir.

-De todos modos, Noru.

-¿Qué cosa?

-Déjalo que se quede, aunque sea por esta noche

-Eh, oigan… Estoy aquí, no hablen de mí como…

-… Bien Alfred, dile a Noru que si puedes quedarte

-Bueno, ¡que se quede! pero ambos me deben una explicación.

Los tres nos sentamos en el sofá, Alfred tenía los ojos llorosos, aun así, no quería ir al palacio. Entre los dos le explicamos a Noru lo que sucedió en la boda, luego nuestra salida y finalmente Noru decidió dejarnos a solas, Recogió el helado y la cuchara, los dejó sobre la mesa de la cocina, y se despidió para irse a dormir. Alfred tomó mi mano, y la apretó. Por un minuto, sentí la inseguridad del interior de Jones. Le solté la mano, y le miré a los ojos, el pobre hombre ya no daba más, algo había en su interior, algo que no quería decirlo, o tal vez lo había guardado tantos años que, producto el coma de su padre, le sobrepasó, causándole esta inestabilidad emocional. Es extraño, pero al tenerlo cerca, es como si pudiese sentir exactamente lo que él siente. Tal vez sea una estupidez, pero es como si de alguna manera, estuviésemos conectados.

-Algo te pasa Alfred. Eso me preocupa.

-No… Arthur, no te preocupes.

-Estás triste.

-No Arthie

-Preocupado

-Tampoco

-¿Es por lo del Rey?

-No…

-No, no es por tu padre, no. Algo más te sucede.

-Es que… no lo comprenderías

-Yo confié en ti al ponerme un vestido y acompañarte a la boda de la rana. Confié en ti en el minuto de arrancarme de esa aburrida charla que me serviría a futuro. Confié en ti al contarte que jamás había salido con alguien y al dejarte subir a mi auto… ¿Confías en mí?

-Ah, Arthur… después de todo, eres al único que me ha brindado su amistad y que me ha soportado, a pesar de que me llamas idiota y me empujas todo el tiempo. Aun así, eres al único que me valora por quien soy realmente, no por lo que tengo ni por mi familia.

-Alfred, ve a grano.

-Bueno ya, ya… Lo que pasa es que, desde pequeño, mi padre fue muy distante y frio conmigo, solo mi mamá se preocupaba por mí, me defendía. Cuando ella murió, mi mundo prácticamente se derrumbó, y mi padre ha aprovechado su ausencia para ser el dueño de mi vida. Jamás pude salir otra vez del palacio, desde la muerte de mi madre hasta los diecisiete años. Todos los días de mi vida, desde que mi mami falleció, me han presionado a mantener el protocolo familiar, respetar tradiciones y aprender todo en cuanto al reino se trata. Ahora que mi padre está en coma, de seguro todos los esos estúpidos parientes que siempre han querido el trono deben estar alegres, fingiendo preocupación. Mientras los burócratas reales deben estarme esperando, solo para culparme de lo de mi padre.

-¿Por qué dices que te culparán?

-Arthie, no los conoces, me juzgan por cada cosa que hago, y también si no hago algo. Me costó mucho huir de ellos esta tarde. Después de regresar de la boda de Bonnefoy, discutí con mi padre y con todos en ese palacio.

-Alfred… n-no me habías contado eso.

-Ah, pero no es importante. El asunto, es que nunca me dejan ser yo mismo, tengo que ponerme todo el tiempo esa máscara de un hombre frio y malo, paso de ser el héroe a un villano. Incluso, me dan ganas de regresar al palacio a ver a mi padre, después de todo, somos familia. Pero no aun, esperaré que se calmen un poco las cosas.

-Puedes quedarte si deseas. Prepararé fruta con miel para que te sientas mejor. A veces como eso cuando me siento triste.

Me puse de pie y caminé hasta la cocina, saqué de la frutera dos bananas, las pelé, las coloqué sobre un plato limpio, las corté en rodajas con un cuchillo, y luego vertí un poco de miel de palma sobre ellas, lucían deliciosas, solo que comenzaron a incendiarse abruptamente una vez que estaba listas para llevárselas a Alfred. De todos modos, fui a dejarle el plato con un tenedor, me sorprendí cuando lo probó, dijo que estaba delicioso. Espero que haya sido sincero, y no por cortesía. Me senté a su lado nuevamente, y apareció el gato, refregándose en la pierna de Alfred, lo cual me puso nervioso por tres razones:

1. Alfred es el príncipe de Espadas, puede sentirse ofendido

2. ¿Qué tal si Alfred es alérgico a los gatos, o simplemente no le gustan?

3. El gato está pelechando.

Alfred rió tontamente y dejó a un lado el control del televisor y el plato con comida quemada, pero deliciosa, para tomar al minino entre sus brazos, dejarlo sobre sus piernas y acariciarlo tiernamente. Al parecer le agrada el gatito. Comienza a hablarle muy tiernamente, y eso me relaja un poco, al gato parece agradarle su compañía, Alfred se ríe de la cara del animal, dice que tiene mis mismas cejas y el ceño fruncido. Le menciono que su nombre es Iggycat, me pregunta por qué le llamé así, y le respondo que Iggy es el apodo que me dice Noru y mis compañeros en la Universidad. Creo que ahora ya no me llamará más Arthie, inmediatamente, ha comenzado a llamarme "Iggy" y es que nos e si es un confianzudo, o tiene mucha personalidad, pero creo que debe de ser po que es el puto príncipe de espadas y dentro de muy poco, será rey. ¿Por qué rayos me ha tocado este destino? Nuevamente, el hada aparece, pero al ver al gato, huye, mientras es perseguida por Iggycat a lo largo y ancho de la sala, hasta que finalmente decide desaparecer, desconcertando tanto al gato como a Alfred, yo río por lo bajo, y aprovecho de recargar mi cabeza sobre el hombro de Alfred.

Él sonríe.

Me sonrojo y me aparto, notoriamente, del lado de Alfred, con la barata excusa de que voy a arreglarle un lugar donde dormir, pero este no me deja ir. Me toma del brazo y me sienta nuevamente en el sofá, apaga la televisión y fijo la atención a su rostro, completamente serio, que incluso podría llegar a aterrar a los tétricos personajes de las CreepyTrebloPastas. Tragué saliva, y me senté a su lado, evitando el contacto con sus ojos, ya que son tan hermosos y profundos que temo perderme nuevamente en su mirada. Oh, como me gusta este idiota, me llega a dar rabia. No es justo que juegue conmigo de esta manera ¿Por qué lo hará? ¿Se divertirá de esta forma con todos? No creo que sea justo. En realidad no lo es. Alfred, hermoso, sensual y perfecto. ¿Por qué me haces esto a mí? Creo que me estaba hablando mientras divagaba en mi mente, por lo que le pido que repita lo que había dicho con anterioridad.

-¡Ah! Te dije que te sientes junto a mí, porque no quiero estar solo, que después vieras donde dormiré, y que por ahora te quedes conmigo, ya que no me gusta quedarme completamente solo.

-lo siento, estaba distraído.

-Sí, lo noté. Ni siquiera me mirabas a la cara "Iggy"

-Alfred, ¿Te sientes bien?

-No. Pero tampoco quiero volver al palacio, por lo menos no por esta noche.

-Entonces creo que tendrás que dormir aquí.

-No me importa, dormiría en la calle con tal de no volver al palacio si no fuera por la prensa, y porque podría morir de hipotermia, o porque los vagabundos duermen en la calle, o simplemente porque no es digno de mí, Príncipe Alfred F. Jones, dormir en la calle.

-¡Que arrogante! Espero que a "su majestad" no l moleste dormir aquí.

-No dormiré en toda la noche… Y no me refiero a hacer cosas pervertidas. Hablo de que me siento tan mal, de que no creo poder conciliar el sueño

-Yo no pensaba en cosas pervertidas, idiota

-Todos siempre lo piensan. Sobre todo mi círculo cercano, que conoce mis aventuras.

-¿Aventuras?

-Si Arthur, de verdad que he tenido muchísimas, bueno me protejo y todo, pero…

-Cambiemos de tema, ¿sí?

-Bueno, ¿Qué quieres?

-Ah, solo quiero saber si quieres dormir en mi habitación, el sofá o en el piso. El cuarto de huéspedes está ocupado, y como ves, no somos muy pudientes.

-Tienes un auto.

-Sí, pero no tienes idea lo que le costó a mi padre, incluso aún seguimos pagando entre mi madre, mi padre y yo el crédito del auto.

-Crédito ¿Qué es eso, se come?

-No Alfred, es un préstamo que se pide al banco por un avance en efectivo, el cual debe pagarse posteriormente en cuotas o en su totalidad, en un plazo determinado, de no cumplirse este plazo, el banco puede aplicar una tasa de interés de acuerdo al porcentaje acordado al momento de firmar inicialmente con el ejecutivo o agente de la sucursal bancaria donde fue requerido y posteriormente adquirido el préstamo.

-¿Y si la gente no paga ni con intereses?

-Pues bien, en dicho caso, el interés aumenta, por lo que al superar cierta cifra millonaria la deuda, esta pasa a Spadequifax, una empresa que según el decreto supremo de hacienda real Nº950, obliga a bancos, notarios, juzgados de letras en lo civil, bienes raíces, entre otros, a proporcional quincenalmente información como cédula de identidad, nombres completos, dirección, etcétera, a la cámara de comercio real de Espadas sobre los deudores nacionales, en pocas palabras, les entrega un boletín comercial, y a su vez, la cámara de comercio real de Espadas proporciona dicha información, vendiéndola literalmente, a cualquier particular que se interese en adquirirla.

-¿Eso existe? Wow ¿Y qué pasa si aun así no pagas?

-Una vez que tus datos pasan a la base de Spadequifax, puedes perder tu empleo, y se te es difícil encontrar uno nuevo, ya que tus datos están al alcance de privados, además, el hecho de que tu nombre aparezca ahí, provoca que no te contraten, ya que en aquellos datos solo hay deudores. Incluso, puede quitarte beneficios como salud, educación tanto Universitaria como la de los niños, en caso de tener hijos, y en el más extremo de los casos, embargan la vivienda, solamente dejando la cocina y camas para dormir.

-Oh… ya veo. ¿Y tu familia está en esa cosa?

-Mi padre y mi madre. Él se endeudó para pagar mi auto, los estudios de mi hermano mayor y luego, su vicio alcohólico. Mi madre pidió un préstamo, una vez divorciada, para poder pagar la escuela de mi hermano menor, ayudar en el pago de mi auto, que ya se atrasó demasiado, y también para arreglar el techo de la casa, que se llovía cada invierno. Ahora ambos están en Spadequifax, por eso me urge tanto graduarme de la universidad, para poder ser un profesional y ayudarles, aunque si hubiese reprobado algún ramo, probablemente hubiese tenido que repetir algún semestre, eso hubiese retrasado mi graduación e incluso podrían haberme expulsado de la Universidad solo por esa deuda, a pesar de estar con una beca.

-Bueno yo… lo siento, no sabía que las personas tenían esos problemas.

-¿Qué esperabas?

-No lo sé, yo pensaba que todos vivían como yo, llenos de lujos y comodidades, sin preocuparse de nada.

-Alfred, de verdad tengo sueño.

-Bien, me quedaré aquí.

-¿No dormirás?

-No lo sé. Tal vez me recueste por un momento.

-¿y si vienes a mi cuarto y duermes ahí?

-Mejor, ¿de cuánto es tu cama?

-¿cómo de cuánto?

-Ya sabes, me refiero a tamaño ¿dos lazas y media? , ¿Tres plazas?

-Solo una plaza. Las camas más grandes son muy caras.

Caminamos hasta mi habitación, donde Alfred se quitó los zapatos y se recostó pesadamente sobre mi cama, siendo seguido por el gato. Ambos se tiraron sobre el cobertor, y luchaban por no quedarse dormidos. Sonreí al verles, sobre todo a Alfred, y me gire a buscar algo que pueda utilizar como pijama, pero al parecer no le importó, ya que comenzó a quitarse los pantalones y el resto de su ropa, quedando solo en calzoncillos y calcetines. No había notado la vez anterior esa marca de nacimiento que lleva, es idéntica a la mía y está posicionada exactamente en la misma zona de su cuerpo que en el mio. La de Francis, si más no lo recuerdo, estaba en su brazo derecho y era un diamante negro. Aun así, me apena que vea detalladamente mi marca de una espada negra con contorno de diseños extraños, por lo que dándole la espalda a Alfred, me coloco mi pijama. Por suerte acostumbro a guardarlo en mi ropero y no bajo la almohada, como suele hacerlo Noru.

Después de haberle dicho a Alfred que me espere un poco, corrí al baño a cepillar mis dientes y lavar mi rostro, luego volví calmadamente a mi habitación, pero Alfred se había metido a la cama y estaba ya dormido. Con cuidado de no despertarle, me acosté junto a él, tapándome con las mantas y quedando frente a él. Por un minuto, me imaginé durmiendo así cada noche, ha de ser hermoso dormir todas las noches junto a Jones, y despertar por la mañana con el brillo de sus ojos encontrándose con los tuyos. Incluso, tuve el deseo de abrazarme a él, como en aquellos libros de romance que leía en la secundaria, en los cuales la protagonista dormía en los brazos de su amado, sin llegar al acto sexual, simplemente teniéndose los dos el uno para el otro, disfrutando de la compañía del ser amado.

Rápidamente cierro mis ojos, y me dejo llevar por los brazos de Morfeo. Sueño con gatos, ojos azules y gafas cuadradas. Muchedumbres persiguiéndome mientras corro para poder alcanzar aquellos ojos que tanto me encantan. De repente hay un espejo, me miro y soy un gato, mi mascota para ser preciso, e intento alcanzar al gato de gafas cuadradas y ojos azules, es un gato blanco y gordo. Mientras más corro, más parece alejarse, aunque esté parado de frente mirándome, pero si me detengo, lo más probable es que la muchedumbre me alcance y pueda hacerme daño. Una vez que logro saltar un precipicio, dejo atrás la muchedumbre y veo todo más claro; estaba corriendo para darme vuelo, y ya casi llego al otro extremo, donde el gato blanco obeso de ojos azules y anteojos cuadrados me espera sentado a la orilla. Solo unos centímetros más y llego, pero comienzo a caer antes. El gato blanco me afirma con sus patas delanteras mi patita delantera derecha, para no caer. Estoy colgando del precipicio, y el gato intenta hacer fuerza para que yo no caiga. El gatito logró jalarme hasta arriba, dejándome a salvo en tierra firme. Me acerco al minino blanco, un poco enojado, y este gatito con su hocico toma un pequeño sombrero de copa color morado, y lo coloca en mi gatuna cabeza. Comienzo a ronronear y a refregarme contra el pelaje del otro felino, este tiernamente lame mi rostro, y ronronea al sentir mis caricias. Ambos nos echamos en el piso, y estoy feliz.

Luego de eso, el sueño se termina y despierto.

Alfred estaba tirándome un brazo e Iggycat lamiéndome el rostro. Al parecer sucedió algo. Miro el reloj con azul con forma de pica que hay en mi pared y son las cuatro diecisiete de la madrugada. Alfred está vestido, nuevamente, y parece preocupado. Me acerco a Alfred, quien me sonríe y luego de que me levanto, se borra esa sonrisa. Al parecer, cosas malas han ocurrido, su rostro puede decírmelo, o tal vez es esa extraña sensación que tengo que me hace poder sentir los sentimientos de Alfred.

-Arthur, acabo de contestarle a Yao. ¡Mi padre empeoró aún más y me necesitan!

-Oh no…

-Pero, no es todo. Dicen que vaya con la "mujercita esa con la que he estado haciendo tanta polémica" o mejor que ni se me ocurra aparecerme.

-¿Qué?

-Arthur, a la hora del almuerzo discutí con mi padre y con los idiotas del palacio por defenderte, o a Alice, el asunto es que, el consejero real me dijo que si no voy contigo a la clínica real, mejor ni me aparezca.

-Oh… Lo lamento, lamento haberte causado problemas

-Descuida, no eres tú, son esos viejos ridículos que no creen en el amo… en el a modo que los jóvenes sean libes, si eso es, ha jajá, eso…

-Lo que dices no tiene sentido

-Lo se… pero, Iggy ¡tú! Jejeje, ¿Podrías hacerme un favorcito?

-No me digas que quieres que yo

-Ajá

-¿Otra vez?

-Oh yeah.

-No lo sé, aún me duelen los pies por lo de la boda.

-No es necesario que uses tacos, dude, aunque me impresiona mucho que estemos pensando en lo mismo.

Me giré levemente, sonrojado. No sé si por lo que me acaba de decir, o por el hecho de tener que hacerme pasar, nuevamente, por su novia. Alfred se acerca lentamente a mí, lo que me pone aún más nervioso, y me obliga a avanzar para mantener la distancia con el susodicho. Me giro para contestarle, ni siquiera he pensado en si sea buena idea, pero de todos modos le diré que sí, después de todo él quiere ir a la clínica, y sea como sea el rey, sigue siendo su padre. Me volteo para mirarle, ya mi sonrojo ha pasado. El chico me dice que no es necesario que me coloque un vestido, que tan solo con parecerme a las fotos que circulan por los medios es suficiente.

No puedo creer que cometeré nuevamente una locura, pero asiento con la cabeza y esbozo una sonrisa. Le digo a Alfred que me siga, que iré a buscar el bolso azul que dejé tirado en un sofá pequeño. El decide esperarme en mi cuarto, así que voy solo por el pequeño bolso azul. Una vez que lo encuentro, saco el vestido, los zapatos, el cintillo y el resto de las cajas. Recuerdo que aquella tarde, al hermanito de Noru se le ocurrió la idea de comprar dos tenidas adicionales en caso de emergencia. No eran caros, no. Solo ropa cualquiera femenina, aunque me apena mucho tener que hacerlo, prefiero esto a que Alfred tenga problemas en ver a su padre.

Abro las cajas. En una de ellas, hay un conjunto de una playera larga tipo vestido color azul cielo, con calzas un tono más oscuro. En la otra caja, hay un vestido celeste, sin mucho escote y un poco más arriba de la rodilla. No usaré eso. Tomo la playera del conjunto, y el cintillo negro, vuelvo a la habitación por unos jeans ajustados color negro, y mis zapatillas de lona azul claro. Alfred estaba hablando, o mejor dicho, discutiendo por teléfono, por lo que al parecer no notó mi presencia. Aprovecho para salir silenciosamente sin interrumpirle, y voy al baño a cambiarme la ropa y arreglarme un poco. Lo bueno es que Noru dejó mi canasto de ropa por planchar en el baño, por lo que aprovecho de sacar boxers y calcetines limpios. Una vez que ya me vestí, lavé y arreglé, me falta solo colocarme el cintillo. Intento colocármelo frente al espejo, pero ni cabello no queda igual que la otra vez. ¿Será porque me ayudó ese extraño joven de la tienda de cosméticos? Intento nuevamente, solo que esta vez con el cintillo azul. A decir verdad me quedaba mejor el negro, así que lo intento por última vez con el primer cintillo que me probé, y finalmente me quedo así. A mi parecer sigo viéndome como Arthur, pero apenas salgo del baño y me topo de frente con Alfred, el exclama "¡Wow, ya eres toda Alice!"

Le pregunté si ya estaba listo, asintió. Tomé mi bolso, aun hechizado, y guardé en el mi billetera con mis documentos, mis llaves, una agenda con un par de lápices, mi pendrive con forma de pica, una muda de ropa, masculina obviamente y mi chaqueta. Una vez que cerré el bolso, le dejé una nota pegada en el refrigerador a Noru, la cual decía que estaría en el palacio con Alfred, y que cualquier cosa le llamaría.

Alfred pidió un taxi desde su celular, luego de es bajamos por el único ascensor que estaba en buen estado, ya que a esta hora no anda prácticamente nadie. Una vez que llegamos al primer piso, Alfred tomó mi mano, me sonrojé y subí la mirada. El ojiazul me dijo en un susurro "No te sueltes, o te harán trisas" No comprendí a que se refería. Por suerte el guardia de turno estaba dormido y no me vio salir de la mano de Alfred, pero al atravesar la puerta, supe a qué se refería Jones. Un montón de prensa estaba al asecho del hotel, y nos vieron salir de la mano y subir al Taxi que, minutos antes, Jones ordenó por teléfono. Una vez estando en el interior del vehículo, le solté la mano al príncipe, y luego le pregunté:

-¿Por qué hiciste eso?

-¿Hacer qué?

-Eso, Tomar mi mano frente a las cámaras y los reporteros

-Ah… Iggy, verás, mientras más polémica armemos, será mejor.

-¡Qué! ¿Por qué?

-Es que, no quiero casarme con ninguna de las candidatas que eligieron para el duelo, y si ven que por lo menos tengo novia, ya no insistirán en que hagan este estúpido duelo.

-Ah… pero, ¿Por qué yo?

-Es que… t-tú, tienes un algo que no sé lo que es, pero cuando estoy contigo, verás, siento como que estamos conectados.

-SI…

-Y yo no soy premio de nadie. Pero ya ves lo que le sucedió a mi padre, y si no me caso en un mes y medio, puedo perderlo todo. ¿Sabes por qué la reina de Diamantes se casó tan joven con ese idiota de Bonnefoy?

-Supongo…

-Fue porque ella, al igual que yo, podía perderlo todo.

-Pero… ¿Por qué Francis? Digo, había chicos mucho más fuertes que pudieron ganar. ¿Por qué él?

-Al parecer, tuvo suerte. El punto es que, si por lo menos logro engañarlos a todos con que tengo novia, quizá aplace el tonto matrimonio y no haya duelo.

-Y no has pensado, no lo sé, en tener un novio o novia de verdad.

-No… Una vez tuve, pero me lastimó.

-Como lo siento. Yo jamás he tenido, solo una vez un amigo con ventaja, pero también me lastimó, solo que lo hizo cuando cambió.

-Ah… No te preocupes, seremos mejores amigos y no te lastimaré. Te voy a proteger cueste lo que cueste y así no tendrás que sufrir nunca más.

Me sentí friendzoneado por segunda vez en mi vida. Solo que esta vez, realmente me dolió. Tengo miedo de llegar a sentir algo por Alfred, aunque me temo que es demasiado tarde. El sueño finalmente logra vencerme, y me duermo cargando mi cuerpo en el hombro de Alfred, solo que esta vez no sueño nada. Simplemente logro conciliar el sueño, perdiéndome en el aroma de Alfred. Cuando despierto, Alfred me estaba cargando. Logro ver altos pilones de mármol azul, por lo que al pareces vamos por un pasillo. Me acurruco y cierro los ojos, me hago el dormido, pero parece que Alfred lo notó, porque al llegar al final del pasillo, me bajó con cuidado. Reclamé y el rió tontamente, luego me puse a observar la infraestructura. Ya estábamos en el palacio.

Alfred me dijo que era la entrada antigua, y se notaba, ya que según la historia, Este palacio anteriormente fue un castillo, el cual se construyó durante la alta edad media con el fin de resguardar y proteger la población de los ataques barbáricos. Posteriormente se hizo una ampliación, ya que al ser el único castillo en pie, fue el que utilizaron los reyes desde ese entonces hasta la actualidad. Pero a mediados del siglo XX, comenzó un proyecto el que se comenzó a llevar acabo en 1972, el cual era la construcción de la parte frontal, dejando como entrada trasera el antiguo y tradicional castillo, y como entrada principal el nuevo y elegante palacio contemporáneo, el cual de terminó de edificas el año 2002 y se inauguró oficialmente en octubre del 2003. Lo recuerdo porque vimos la transmisión en la televisión del vecino de la esquina.

Había algunos guardias, pero parecieron no prestarnos atención. Alfred tomó mi mano y se puso a correr hasta llegar a un salón gigantesco, que al parecer era el antiguo salón del trono, porque había dos sillas enormes de mármol pegadas al suelo, acolchadas con terciopelo azul y los vidrios reflejaban los rayos del amanecer a través de unos cristales estilo gótico.

Me quedé junto a Alfred todo el tiempo, tenía miedo de perderme, ya que este lugar es aún mucho más grande que el palacio de Diamantes. Una vez que llegamos a una puerta demasiado alta, una vez que atravesamos, unos hombres de traje elegante se acercaron corriendo a Alfred, comenzando a hablar de asuntos que no comprendo del todo. Mientras caminábamos, muchas personas que estaban al paso hacían reverencias al ver a Alfred, quien simplemente ignoraba a todas esas personas.

Luego de mucho andar por largos pasillos alfombrados de azul con dibujos de picas negras y ventanas elegantes que alumbraban cuadros y pinturas antiquísimas, llegamos a la entrada de un salón, grande, con papel tapizado azul con picas y relojes negros, altos pilones de oro, una chimenea que estaba apagada, sobre la cual había objetos a simple vista invaluables y costosos, y desde el techo colgaba un gran y llamativo candelabro. El salón tenía sillones y sofás de madera con acolchados azul zafiro. Muchas personas estaban ahí reunidas, todas ellas vistiendo trajes formales de tonalidades azules y/o negras.

-Bueno, Arthur… ahora conocerás a los miembros de la alta nobleza de este reino.

-Son los que me dijiste, con los que discutiste a la hora de almuerzo

-Así es, ellos son los más influyentes en el reino, la mayoría de ellos amigos de la familia.

-Ya veo.

-Ellos harían lo que fuera por tener mi lugar.

-¿Tu lugar?

-Sí, todos ellos quieren el trono.

-Debe ser difícil, e incómodo.

-Y lo es, ¿Tienes idea de cuantas veces me han intentado dejar en la quiebra? ¡Millones!

-¿Y cómo puedes soportar eso?

-Hay que tener carne de perro para algunas cosas, no por nada me convertí en el dueño y gerente general de las empresas de Biotecnología y Telecomunicaciones Jones. Aunque no lo creas, todo este proyecto científico comenzó en una rabieta que tuve con mi padre.

-¿De verdad?

-Sí, él quería que yo aprenda humanidades para luego ser el rey. Yo siempre he sido un hombre se ciencias.

-Entonces, ¿Cómo eres el mecenas de la universidad de humanidades?

-Simple, una vez que ya tenía cuatro sucursales y mucho dinero en acciones, mi pare comenzó a quejarse que a mí no me interesaban las tradiciones y todo eso. Tras fuertes discusiones, en las que intentó convencerme de que estudie algo con letras, cívica o algo humanista, llegamos al acuerdo que yo le daría un porcentaje de mi dinero a la universidad, si me dejaba tranquilo.

-Oh, entonces por eso hay tanta tensión

-Sí, todos ellos me culpan por el ataque de mi padre.

-¿Y qué hacemos aquí?

-Bueno, ahora habrá una reunión y luego iremos a la clínica. Quiero pedirte algo.

-Que es ahora.

-Mira, voy a tomar tu mano. No la soltaré en lo que dure la reunión. Si quieres decir algo, podrás hacerlo cuando te de un leve apretón.

-¿Y es por qué?

-Ellos son muy, como decirlo, conservadores y también impulsivos. Cuando yo note que el ambiente sea seguro para que puedas opinar, puedes hacerlo.

-¿Y si no qué?

-Bueno, es que pueden salir mal las cosas, y no quisiera que nos impidan estar juntos.

-¿E-estar juntos?

-Si, como amigos. Aunque esos perdedores crean que somos novios.

-No lo sé.

-Vamos Iggy… No sabes cuánto apoyo necesito en este momento, y todos ellos se me tirarán en contra…

-Está bien, solo no me sueltes la mano, Alfred.

-¿No?

-E-es que… así me sentiré más seguro.

-Hajajah, entendido mi queridísimo amigo.

Ambos nos tomamos de las manos, dimos un largo suspiro a un tiempo, y luego finalmente decidimos armarnos de valor de una vez por todas para ingresar a aquel salón y enfrentar a los nobles que, de algún modo, quieren destronar a Alfred. Solo espero poder salir pronto de esta y conocer al rey en persona, aunque esté en coma, lo que importa es que pueda estar apoyando a Alfred, porque aunque me cueste admitirlo, me importa mucho su bienestar.


YAY! hasta aquí el capitulo nueve, próximamente subiré el diez.

Espero haya sido de su agrado, ahora estoy contestando los reviews, ya que tengo mucho tiempo en casa, así que ánimo a dejar alguno, ya que lo respoderé con gusto. !Quiero agredecer a quienes me dejan reviews largos, me encantan. Y también a los que me dejan en todos, o casi todos los capítulos! ... eso quiere decir que el fic no es tan malo como yo creía.

Cariños, que estén bien, hasta pronto n.n !