CASI INTOCABLE —

8


Solo podemos actuar de una manera —dijo Ryder, levantándose de su asiento con una calma que, en realidad, no tranquilizaba a nadie, y se dirigió con sus cachorros—. No es seguro, pero tenemos que hacer lo que dice.

— Ryder... —comenzó a decir la Alcaldesa, pero él la cortó con una mano.

— No, Alcaldesa, nadie de aquí le ha visto por diez años, es mucho tiempo, las personas cambian, no sabemos como puede actuar.

— No —se quejó Katie—, tiene que haber una manera mejor.

— Si la hay, no hay tiempo para pensarla. Él tiene a Chase, ha hakeado su collar, y ya le he dejado a su merced el tiempo suficiente.

Todos en la sala comprendieron de repente lo personal de la situación. Todo se resumía en una elección. Renunciar a Chase, o renunciar a Ryder, y el niño ya había tomado la decisión por ellos.

— Es mi culpa —comenzó a lloriquear Skye—, si hubiese reaccionado más rápido cuando se llevó a Chase, yo...

Ryder acarició la cabeza de la cachorra tratando de insuflarle ánimos.

— No hay culpables aquí, así que es mejor no tratar de buscarlos. Hiciste lo que debías.

Luego miró a todos los de la sala.

— Él ha cometido un error, se ha llevado al objetivo equivocado, así que cuanto más tiempo pase, más desesperado se pondrá. Por la seguridad de Chase es mejor hacer el intercambio lo más rápido posible —lo decía como si estuvieran hablando de simples objetos materiales, pero la verdad es que estaba poniendo en jaque su propia vida.

— ¿Y vas a dejar que se te lleve así por las buenas?

Ryder, sin perder ni un ápice la calma, dijo:

— Estoy preparado para algo como esto.


— Lo cree pensando en las misiones bajo tierra, nunca pensé que tendría que usarlo para un secuestro —el niño trató de que no se le notase el nerviosismo en su voz. Prefirió no decir que era puramente experimental, todavía no había hecho pruebas, no sabía si funcionaría bien. Tendría que jugársela. Sacó una pequeña caja del garaje de la torre hacía el exterior y la abrió.

— ¿Qué son?

— Chips de rastreo, modificados para que en ningún momento se pierda la señal, ni siquiera bajo tierra, su radio abarca desde Adventure Bay hasta Backinburg.

— ¿Por qué nunca los usamos antes?

— Son tremendamente invasivos, aun no encontré la manera de desactivarlos sin dañar sus sistemas. La última vez que lo probé con Perro-Bot lo estuvo rastreándolo durante meses sin descanso hasta que se agotó.

Los cachorros comprendieron, Ryder no quería que los chips trastocasen su privacidad, por eso Perro-Bot era el mejor conejillo de indias. Su compañero de metal no podía tener quejas con respecto a eso, era un robot sin conciencia después de todo.

— Pero servirán —Ryder activó uno de los pequeños chips con la forma de un escudo y se la ocultó bajo una muñequera, después mostró un mapa reflejado en su PAW Pad, una inconfundible luz roja marcaba el exterior de la Torre de Control—. Con esto podéis saber donde encontrarme y mandar refuerzos en cuanto sea posible.

— ¿Para rescatar tu cadáver?

Todos vieron mal a Humdinguer por ese comentario de mal gusto. Goodway sintió la gran necesidad de clavarle hondo sus tacones en la piel, más que nada porque esos eran sus propios temores.

— ¿Qué? Es una posibilidad que no descarto. ¿En qué clase de nube vivís?

— No vas a morir, ¿verdad qué no, Ryder? —Rubble miró a su humano con grandes ojos y formando un puchero asustado.

— Por supuesto que no.

— ¿Me lo prometes por lo mas sagrado? —el bulldog alzó una patita y el corazón de Ryder se hizo un pobre amasijo dentro de su caja torácica. ¿Cómo asegurarselo? Si ni siquiera él estaba seguro de que esperar. Pero en caso de que ocurriera lo peor, mejor él que Chase.

El niño se obligó a recomponerse y tomo la pata de Rubble entre sus manos.

— Te lo prometo, por vosotros.

Todos los humanos giraron la mirada incómodos, comprendiendo que este no era un momento nada fácil, y, aunque no muriese, había muchas posibilidades de que Starlight fuese más rápida y se lo llevase para siempre, en su tiempo había sido la reina del escape. Todos tenían presente esa posibilidad, menos los cachorros. Ellos creerían todo lo que Ryder les dijera por sobre todas las cosas, y estaba demostrando ser un buen actor para enmascarar su propio miedo. Rubble le sonrió, tranquilo ahora, y le cubrió la cara a lametones.

Iba a estar bien, Ryder lo había prometido. No supo que cada una de esas muestras de afecto le habían sentado al niño como una patada en el costado.

Después, el niño se dirigió a su mejor amiga y le dio el PAW Paz prendido.

— Me dejo en tus manos —dijo y ella no fue capaz de hacer otra cosa más allá de asentir.

Comprendió que Ryder no solo le estaba dando su indicación, si no que le estaba dando el mando de la PAW Patrol, por si algo salía mal. El corazón le golpeaba fuerte en las costillas.


El Capitán Turbot fue realmente muy amable al ofrecerse a acercarles a Foggy Bottom en cuanto se lo pidieron. "Lo que sea por la PAW Patrol" aseguró. Todos los cachorros habían subido al barco, incluso Rocky había hecho de tripas corazón por subirse, aunque prefería no mirar demasiado hacía la espuma del agua. Prefirió quedarse hecho una estatua en medio de la embarcación. Era mejor que nada.

— Katie, ¿qué es una familia? —preguntó Skye a la niña rubia.

La nombrada la miró extrañada.

— ¿No sabes lo que es?

— Sé... Un poco... Los perros somos diferentes de los humanos. De pronto tenemos muchos hermanos, y entonces nos separan, y vivimos alejados, sin conocernos... —la cachorra la miró profundamente con sus ojos rosas— ¿Tú tienes familia, Katie?

— Sí, tengo a mis padres, Henry y Jessica, a mi abuela Margaret y a mi hermano mayor, William. Los amo mucho y los extraño. Nunca dejaría que nadie ni nada les dañase.

— ¿Querrías volver con ellos?

Katie asintió sin dudarlo.

— Por supuesto, pero también quiero tener mi propia vida, mis propios éxitos. Al volver quiero enseñarles a mis padres lo que he logrado y que se sientan orgullosos de mi, lo han sacrificado todo para ayudarme a cumplir mis sueños después de todo.

— Yo apenas recuerdo a mi madre, es una mancha borrosa en mi memoria. No sé nada de ella, y seguramente ella tampoco se acuerde de mi, ha tenido a muchos otros hijos. Es muy diferente para nosotros los perros... —Skye negó con la cabeza y vio a Katie— ¿Para los humanos qué significa tener padres?

De repente, Katie se sentía incómoda.

— Oh, bueno, tus padres te dan la vida, te dan amor, cobijo, y alimento, a ti y a tus hermanos. Sacrifican muchas cosas por ti. Te protegen cuando tú no puedes valerte solo, y poco a poco te enseñan a vivir, te inculcan valores, reglas que debes seguir para convertirte en una buena persona, un adulto de bien, alguien que ya no necesita más de su protección y al que puedan mirar con orgullo.

— Creo que entiendo... —dijo la cachorra, y tras unos segundos aseguró, sin una nota de duda en su voz— Ryder es nuestro padre.

Katie tuvo que recomponerse de la sorpresa que le ocasionó escuchar eso por un momento, y tuvo que parpadear.

— ¿Perdón...?

— Ryder nos dio una casa, nos dio amor, cuidó de nosotros, incluso si estábamos enfermos siempre le recuerdo ahí para nosotros, incluso ahora no duda en tomar el lugar de Chase. Y nos enseñó a movernos solos por la ciudad, nos entrenó en lo que más amábamos, nos dio pautas y valores para ser cachorros de rescate. Buenos cachorros. ¿Es eso un padre?

Katie tuvo que parpadear de nuevo, para evitar que las lágrimas que se habían formado al escuchar la emoción en la voz de la coockapo le había causado.

— Sí —aseguró—, eso es justamente lo que un padre hace.

La niña acarició ligeramente a la cachorra voladora.

— Tú también tienes una familia, Skye, la PAW Patrol sois la familia más hermosa y unida que vi nunca.

Un padre y sus seis hijos. Curiosa manera de ver a Ryder y a los cachorros, sin embargo en realidad esa descripción les quedaba perfecta.

Ryder mantenía la vista fija en el horizonte. Foggy Bottom era todavía apenas una pequeña mancha en la lejanía para sus ojos, pero igualmente su corazón bombeaba desbocado en su pecho. No sabía que esperar, no sabía que pensar. Tal vez todo, tal vez nada.

— Supongo que estás enfadado conmigo —la Alcaldesa se atrevió a acercarse a él, sin embargo no le pidió que la mirase—. Te mentí sobre tu familia.

— Supongo que decir que mi madre estaba muerta era más fácil que decir que estaba en la cárcel —Ryder se la devolvió, sin embargo su voz no reflejaba malas emociones—. No estoy enfadado.

Solo sorprendido, muy sorprendido. La sangre de delincuentes corría por sus venas.

— Vas a conocerla, tienes... ¿Preguntas?

Conocer a la mujer que le dio la vida, ¿qué si tenía preguntas? Había muchas incógnitas encerradas, cualquiera en su lugar tendría la cabeza atestada de dudas. Sin embargo, él no. Solo tenía que fijarse bien hondo en si mismo, desde los más pequeños hasta los más grandes rasgos que formaban su parte de su propio ser, si se conocía bien, conocería a su familia a través de si mismo.

— No —aseguró escuetamente y giró la mirada hacía ella. El más puro candor reflejado en sus ojos marrones—. Incluso con todo lo que ha pasado hoy, no tengo dudas sobre quien es mi verdadera madre.

Y Goodway volvió a romper en llanto, apresando al niño contra ella. Tan pequeño y frágil se sentía entre sus brazos, y aún así tenía un espíritu tan grande y fuerte.

Ella había creado a ese ser tan bello. Si bien no le había dado inicio, había tomado y moldeado lo que Melody dejo inconcluso, haciéndolo suyo. Ryder era Ryder gracias a ella.

— No vale —susurró ella contra su oído—. No se suponía que fueras a crecer tan rápido... Me siento engañada.

Una pequeña risa se escapó de la garganta de Ryder sin que él pudiera detenerla. Sí, en muchos sentidos dejaba en claro que no era un niño normal... Puede que en realidad ya no fuera un niño en lo absoluto.

Fuera lo que fuera lo que llevaba dentro, era momento de sacarlo a la luz.