¡Acá vamos! Comienza la cuenta regresiva de Frozen Is Returning. ¿Están listos? Quedan tres capítulos, así que tienen tiempo para prepararse jajajajaja

Es algo corto porque ando con apuro y corta de imaginación. Lo compensaré, o espero poder xD

La canción de este capítulo es "Dark Days" de Punch Brothers. ¡Disfrútenlo!


Las cosas empeoraban y a la vez mejoraban. Elsa ya no se podía mover de la cama por unos horribles dolores y todos estaban reunidos en la casa para terminar con 'la cosa' de una buena vez. Hans estaba mejor y pudo participar, Snow se quedó con la reina en la habitación y el resto sentados en la mesa.

Vieron que Mary Margaret salió la habitación un momento y dejaron de hablar. Había salido para buscar algo de agua para ella y para Elsa.

"¿Cómo está, ma?", preguntó Emma.

"Por ahora, mejor. Vayan haciendo la cuenta regresiva porque estos dolores son normales.", aseguró Snow. Tomó una bandeja y allí colocó dos vasos y una jarra repleta de agua, luego se encaminó a la habitación cerrando la puerta detrás de ella.

"Pobre Elsa...", murmuró Anna.

"Peor va a ser el parto, así que deberá calmarse.", comentó Regina sin dar demasiadas vueltas. Anna no le respondió, pero la miró con algo de temor.

Se pusieron a discutir todas las formas posibles para derrotar a Jarl, pero nadie coincidía con nadie; en todos los planes había algo que estaba mal o era ilógico. Regina le preguntó a Hans cómo era que no sabía cómo derrotar a su propio hermano, a lo que él respondió.

"Tú tampoco supiste cómo derrotar a tu hermana en algún momento."

Regina lo miró mal y Emma interfirió antes de que siguieran con la discusión.

"Punto para Hans. Y que quede ahí."

La Reina Malvada no dijo más... Sólo porque Emma lo dijo, y porque tenía mejores cosas para hacer que seguirle el hilo al hermano de 'la cosa'.

Anna comentó que, la vez que quiso atacar a Elsa, su hermana encendió la luz y la nube desapareció. Todos se pusieron a analizar los relatos que fueron dando y Emma pensó rápido.

"Jarl es un ser oscuro, Elsa lo ahuyentó encendiendo la luz, Gold dijo que teníamos que verter la poción sobre algo que lo moleste y atacarlo. Quizá debamos verterlo sobre algo que dé luz."

"O empaparlo a Hans.", opinó Regina. Ya lo tomó de punto, no había vuelta atrás. Hans se dio cuenta y la miró mal; Anna puso su mano sobre su hombro con una mirada que pedía que se calmara.

"Puede ser.", contestó Emma para el pesar del príncipe. "No podemos desperdiciarla, tiene su sangre, así que tiene algo que ver."

"¿Cuándo tomó esa muestra de sangre?", preguntó David.

Pero Emma no tenía idea. Había que investigar, pero primero lo primero.

Se escuchó un grito y todos voltearon a la puerta de la habitación de Elsa. Hans se paró de inmediato aunque no pudo dar un paso sin escuchar la voz de Snow.

"¡TRANQUILOS, TODO BAJO CONTROL!"

Falsa alarma.


Los pasos de ambos se escuchaban por los pasillos del castillo. Padre e hijo eran conducidos por los guardias hasta el despacho de la reina, quien decidió que ese día no iba a hacer reposo. Se enteró del plan de huida, exceptuando la parte de que Hans no iba con ellos, y comenzó a buscar salidas para que su pueblo esté a salvo mientras estaban fuera.

Tocaron la puerta y ella permitió el paso sin quitar los ojos del papel en el que estaba escribiendo. Sería enviado a un lugar donde lo iban a duplicar y lo iban a difundir por todo el pueblo como un anuncio oficial. El hombre mayor y el muchacho entraron en el lugar sin hacer mucho ruido.

"Sobrina.", dijo el hombre mayor en forma de saludo cariñoso.

Elsa levantó la mirada y se levantó con cuidado yendo hacia él con los brazos abiertos.

"¡Tío!", saludó de la misma manera y lo abrazó.

"Mi querida, ¡mírate! Me asombró todo de lo que me he enterado de ti y de Anna. Estoy feliz por cómo están, pero me preocupó un poco el hecho de que me hayas citado urgentemente.", contó su tío. El hombre mayor era hermano del antiguo rey de Arendelle, el padre de Elsa. Era el hermano menor, y su hermano mayor el rey de la tierra de origen del padre de las monarcas de Arendelle. Puso una mano en la espalda del muchacho, animándolo a presentarse. "Él es mi hijo Ryan, el del medio.", dijo eso último con un tono confidente. Elsa sonrió al entenderlo. Coincidencias con su padre.

"Estoy encantada porque aceptaron tomar control de Arendelle, tío. Y lo que te he contado no puede ser una información que esté al alcance del resto.", explicó Elsa casi implorándole que no dijera nada.

"Tranquila, sobrinita. Nadie sabrá nada. Y este chiquitín no será humillado por nadie.", aseguró su tío y dijo lo último en referencia al bebé.

"Tu tierra estará en buenas manos, prima.", dijo Ryan con algo de timidez. Aún no se desenvolvía por completo; era un jovencito que aún estaba aprendiendo a ser un monarca como era debido. Además, ver a su prima, un ser tan imponente y poderosa casi lo intimidaba, pero al darse cuenta que era una persona como ellos entró un poco más en confianza.

"Me gusta que tú me lo puedas asumir, Ryan.", respondió Elsa con una sonrisa. "Serás un gran mandatario."

Ryan sonrió, con su juventud e inocencia a flor de piel. Apenas tenía 16 años.

Elsa por fin se sentía segura, luego de mucho tiempo. Su tierra estaría a salvo con su familia y los seres queridos que iban con ella a Storybrooke también. Hasta hace unas semanas estaba muy nerviosa, ¿cómo iba a dejar Arendelle de esa forma? ¿Otra vez? Pero ahora todo tenía algo de orden y eso la calmaba.


En una cueva, lejos de la ciudad, un remolino mágico que flotaba en ese mismo lugar transmitía todo lo que iba sucediendo con los ciudadanos de Storybrooke. El mismo era vigilado por Jarl. El momento estaba llegando, por fin podía terminar con su hermano y su prole. Estaba esperando a que huyeran de Arendelle para tenerlos vulnerables y que no pudieran llamar ni a los guardias del palacio. No conocía esa tierra en la que estaban, pero entendía que no habían monarcas ni nadie que los pudieran albergar. Se convirtieron en pueblerinos ordinarios con tal de salvar sus vidas. Qué ridículo.

Sus ojos se posaban en lo que veía, aunque llegó al punto de hartarse y desaparecer el remolino por un tiempo. Su plan estaba a punto de realizarse, hizo demasiado espionaje. Sin embargo, no había visto lo que planeaban los Charming, Regina y los arendellianos junto a su hermano.

Salió al bosque y, desde el pozo de los deseos que estaba allí, hizo aparecer una enorme nube negra que aseguraba la oscuridad total sobre la ciudad, tal y como hizo en Arendelle. Cortaría la corriente eléctrica para no ser ahuyentada y, en cuanto terminara su trabajo, se iría a Arendelle a acabar con los monarcas sustitutos y reinar de una vez por todas.

Se acabó el príncipe. Un nuevo rey se acercaba y la línea de sucesión no iba a ser el impedimento que siempre fue.


Desde la ventana veían que todos salían corriendo a refugiarse a sus casas. Kristoff miró extrañado y se levantó de la mesa mientras todos seguían en sus lugares.

"No puede ser, es la una de la tarde y hace un día espléndido. ¿Por qué está oscureciendo?"

Todos se levantaron y corrieron afuera de la casa. Estaban próximos al bosque y eran los primeros en ver la nube oscura que se les venía encima.

"'La cosa' puso su plan en marcha. El que sea que fuere su plan.", comentó Regina.

"Elsa está a nada de dar a luz.", dijo Anna de la nada con el miedo corriendo por sus venas.

"Mejor que esto suceda ahora y no con el bebé en este mundo.", contestó Emma y fue a buscar las cosas. "En marcha, hay que terminar con este plan."

Aún confundidos, tomaron sus cosas y salieron de nuevo. Regina y Emma conjuraron un hechizo de protección sobre la casa para que Elsa y Snow estuvieran a salvo. Ante cualquier imprevisto, tendrían el teléfono para poder comunicarse.

Caminaron casi a las corridas por las calles de la ciudad hasta llegar al centro. Se encerraron en la biblioteca con ayuda de Bella y desparramaron lo que tenían.

"Es poción lo detendrá, ¿verdad?", preguntó Bella.

"Y lo matará.", aseguró Regina.

"El problema es que aún no se entiende qué es lo que lo molesta. Si la luz o Hans.", dijo David. Tenía razón.

De repente, las luces titilaron hasta que todo quedó a oscuras. Bella fue a buscar varias linternas que tenía guardadas y las repartió entre todos.

"La luz se cortó por toda la ciudad.", anunció Regina mientras veía por la ventanita de la puerta del edificio.

"¿Aún siguen creyendo que soy yo a lo que le deben tirar la poción?", preguntó Hans. Él ya tenía la idea clara.

Por las dudas formularon el siguiente plan, bueno, medio plan: dejarían a Hans en la torre para que 'la cosa' lo recogiera hasta que supieran qué es lo que debe contener la poción.

"¿Y si lo secuestra antes? Con esta oscuridad no hay forma de que regrese. Será demasiado tarde.", opinó Anna hecha un manojo de nervios. Estaban a un paso de que Jarl se llevara al amor de la vida de su hermana, y padre de su sobrino, y no podía permitirlo. Rápidamente tomó el brazo de Kristoff para aferrarse y no caminar por toda la sala.

"Anna tiene razón. ¿Pero qué es lo que le molesta?", preguntó Emma ya sin paciencia. La presión que le causaba la situación y la preocupación por si llama Snow por Elsa no la dejaba pensar.

Hasta que algo la iluminó sin necesidad de tener electricidad.

La oscuridad que trajo Jarl cortó la corriente eléctrica. ¡Eso es!

"¡Ya lo sé!", gritó con apuro y tomó el frasquito que le dio Gold. "Enciendan sus linternas, verteré la poción en ellas. Dejaremos a Hans en la torre, y cuando entre lo iluminaremos todos."

Ninguno dijo más. Encendieron sus linternas, Emma vertió unas gotas sobre la luz de cada una, y las apagaron. Era hora. Anna abrazó a Hans sin darse cuenta, haciendo que él y Kristoff abrieran los ojos como platos, y se separó luego de dos minutos. Hans la miró aún con ese gesto, pero la respuesta en la mirada de su cuñada le dijo todo. Emma subió junto con él y el resto los siguieron detrás en el ascensor. Lo dejó justo en la torre y ella fue con ellos al objeto que elevaba, según como él lo llamó. El elevador cerró sus puertas, pero no bajó.

Los nervios lo invadieron, estaba literalmente a oscuras, indefenso. Un rápido resumen de toda su infancia recorría su mente. La misma oscuridad que antes, luego de tanta luz. ¿Será una señal? Debía enfrentar a sus fantasmas para superarlos y ser feliz con su familia.

Total, con su familia de Arendelle había esperanza. Empezando porque Anna lo abrazó. ¿Sus diferencias estaban comenzando a ser superadas?