Capitulo 9

Revelaciones

Con el correr de los días, las cosas volvían a la normalidad. Las chicas continuaban con sus actividades en la universidad: Nany estaba muy feliz por que su niña había vuelto a ser la misma atolondrada de siempre.

Obviamente continuaba viviendo en su departamento, pero alternaba con su casa, ya que Nany insistía en verla más seguido.

Por su parte, Albert había retomado sus estudios, porque estaba próxima la fecha de su examen final, y esperaba obtener buenas calificaciones para recibirse entre los mejores…pero su mente estaba cada vez más con cierta pecosilla de ojos verdes, que lo había conquistado.

Como era su costumbre, Candy llegó a su casa para almorzar con la señora Pony; pasó primero a darse una refrescante ducha y a ponerse cómoda.

Mientras estaba bajo el agua, recordaba los últimos acontecimientos ocurridos: como Albert había estado todo el tiempo pendiente de ella, como la cuidaba… sus fuertes brazos… su amplio torso… y sus cálidos labios… "ah, que bien se sentía probar esos labios… ¿pero qué haces Candy?
… deja de pensar esas cosas"!, se decía, mientras se golpeaba la cabeza.

-"Será mejor que deje todo esto como está… además fue solo un beso… que hay de espectacular en un beso, nada… ¿a quien engaño?… ese hombre revoluciona mis hormonas… ¿que voy a hacer?. Ya se!… me mantendré alejada de la tentación… si… eso haré, evitaré todo contacto con él".

Con esta determinación, bajó a almorzar; pero todas sus decisiones quedaron en la habitación… porque fue suficiente llegar a la cocina y preguntar a Nany por Albert.

- ¿Oye Nany, que has sabido de tu hijo?- preguntó inocente

- Hay mi niña, estoy esperando que me llame para decirme como le fue en su examen final-

- Hoy era su examen?… oh, …espero que todo le salga bien-

- Si mi niña, pero hace rato que debía llamarme… no entiendo que puede haber pasado, a menos que le haya ido mal. Pero no creo, ha estudiado mucho para esto, es su más grande meta.

- No te preocupes Nany, ya verás que en cualquier momento suena el teléfono y serán buenas noticias- la consolaba Candy

- Tienes razón Candy, me estoy preocupando por nada… bueno vamos a comer, quieres?

- Por supuesto que quiero… muero de hambre, no ves que ya casi se ven mis huesos Nany?, jaja- reía divertida.

- -Pues yo no veo tus huesos… pero veo otras cosas- sonaba una voz a su espalda.

- Hijo!... porque no me llamaste?... esperaba noticias tuyas, como te fue en tu examen?- preguntaba ansiosa Nany

- Bueno mamá, creo que tendrás que besar al flamante abogado William Albert Andrew- sonreía

- Oh, hijo, que alegría… felicitaciones mi amor, sabía que lo lograrías, eres mi orgullo- lloraba Nany mientras lo besaba y abrazaba.

Candy no salía de su asombro. No podía entender en que momento apareció, y lo miraba abrazar a su Nany y sentía un gran deseo de ser ella quién lo abrazara y que él no la soltara… "pero en que estoy pensando?- se reprochó- será mejor que deje de tener alucinaciones o voy a terminar mal"

De pronto volvió a la realidad cuando Albert le preguntó:

- Y tú princesa… no me vas a felicitar?-

- Ah?… oh, si, te felicito- le decía mientras le extendía su mano.

- Creo que merezco un beso por lo menos, no te parece?-

- Pues, ya te besó tu mamá, no creo que haga falta otro más- reponía nerviosa. Sabia que acercarse a él era como estar cerca del fuego.

- A mi no me parece suficiente, el beso de mi mamá es mi premio… pero un beso tuyo sería mi recompensa- decía pícaramente Albert, mientras sonreía

- Yo creo que mejor te contentas con el premio… y ahora Nany, por favor dame de comer- cambiaba el tema ella.

- Un momento pequeña, no comerás si no me das mi recompensa- la detenía el.

- Oye, tú nunca te rindes?- decía fingiendo enfado.

- No, y menos cuando hay algo que me interese…y en este momento me interesa un beso tuyo, princesa- aseguraba calmadamente Albert.

- Está bien… pero solo será porque tengo hambre…debería ser suficiente con mis felicitaciones, que pesado!

- Me parece perfecto, aquí espero-

Cuando Candy se dispuso a darle un beso en la mejilla, Albert hizo un movimiento rápido con su cara y terminaron dándose un fugaz beso en los labios. Ella retrocedió como si se hubiese quemado con algo, el sonreía victorioso.

Nany no entendía muy bien que era lo que pasaba, pero tenía sus sospechas. Solo le preocupaba que ese filtreo pasara a mayores… sabía como reaccionarían los padres de Candy si se enteraban que su hijo pretendía a su hija.

Durante el almuerzo, las cosas estuvieron mas relajadas: solo hablaban del examen; que si había sido muy difícil, que nota obtuvo y todo eso. Candy se relajó lo suficiente como para comentar sobre sus estudios, sus metas, sus proyectos.

Albert la observaba detenidamente, cada movimiento que ella hacía, cada mueca, cada gesto, sus ojos, sus labios… y cada vez se convencía más de que esa era la mujer de su vida. Por increíble que eso pareciera, se había enamorado como loco de una pequeña pecosa y revoltosa, como jamás pensó que lo haría.

Candy estaba tan emocionada con la charla que apenas si se dio cuenta de que esos ojos celestes, que se habían convertido en su delirio, la observaban como si estuvieran grabándola a fuego.

Luego del almuerzo, Candy llamó a sus amigas para que se juntaran a estudiar; estaban próximos sus exámenes y debían prepararse. A la hora acordada, Patty y Annie llegaron a la casa de los padres de ella. La sorpresa de Patty al ver la casa de los padres de su amiga la dejó sin habla; Annie en cambio ya había ido a esa casa el día en que se originó lo de la disco.

-No puedo creer que Candy viva aquí- decía una asombrada Patty.

-Pues créelo amiga, aunque a ella mucho no le gusta todo este lujo- aventuraba Annie

-Si, lo se, ella es alguien realmente especial; a veces pienso que está muy sola,… no crees?

-Si no fuera por su Nana, no habría podido llegar a donde está,… el calor de hogar solo se lo brindó su Nany.

-Creo que es afortunada por haber tenido quien la apoyara y la amara incondicionalmente- decía Patty- yo no podría soportar la ausencia de mis padres.

-La diferencia, amiga, es que tú siempre los tuviste… ella ni los conoce… es como si fuera huérfana,… entiendes?

-Si,… en fin, llamemos de una vez porque hace calor y muero por algo fresco.

-Ok

Para sorpresa de las chicas quien abrió la puerta fue Albert, quien vestía ropa casual: un jeans que le quedaba perfecto y una camiseta que marcaba sus pectorales… se quedaron sin habla por un momento, hasta que la voz de Candy las trajo a la realidad.

-Hola chicas, pasen por favor… enseguida les sirvo algo fresco- ofrecía ella

-Por favor señoritas, pónganse cómodas mientras esperan a su amiga.-ofrecía Albert.

-Gracias- respondieron ambas

De regreso de la cocina, Candy notó que sus amigas estaban muy calladas y acercándose despacio las sacudió y preguntó:-

-Se puede saber que les pasa a ustedes?

-Ah?... no… nada, es solo que… no nada, olvídalo.

-Seguro que se sienten bien… parecen en trance-

Albert se retiró, dándoles privacidad a las amigas, una vez que desapareció, las jóvenes reaccionaron de nuevo.

-Oye Candy… se puede saber que hace Albert aquí y en esas fachas- preguntó curiosa Patty

-Oh, es eso… verán; Albert es el hijo de Nany, estaba de visita mientras duraba su examen…

-Y?- preguntaba ansiosa Annie, mientras sacudía la mano de Candy- no me vas a decir que con semejante hombre no se vuelven locas tus hormonas.

-Oye Annie… que cosas dices… solo somos… amigos- se apuró en aclarar ella

-Si como no…ahora me contarás el cuento de caperucita roja…- se burlaba Annie

- Qué insinúas?- se asombraba

-No insinúo, lo afirmo… a ti te gusta Albert y por lo visto a el también le gustas tú… yo no lo pensaría mucho amiga- decía Annie como si fuera una experta- me lanzaría a sus fuertes brazos y me dejaría cuidar por él- suspiraba

-Tú estás loca, definitivamente el estudio está secando tu cerebro.

-Yo creo que Annie tiene razón Candy, no hay peor ciego que el que no quiere ver… y tú te estas negando a reconocer que Albert te atrae- afirmaba Patty- y no solo físicamente amiga; realmente es un hombre cautivador en todos los aspectos, no te demores mucho en notarlo… deja de negar tu felicidad, atrévete a tomar riesgos- concluía Patty apretando la mano de su amiga.

-Es que ustedes no entienden… no es tan fácil- la voz de Candy sonaba triste- si mis padres se enteraran de que el hijo de Nany me pretende… me llevarían al fin del mundo con tal de separarme.

-Candy, amiga- comenzó Patty- esta no es una cuestión de tus padres… es tu decisión y de lo que estás dispuesta a arriesgar por ese sentimiento.

-Eso es verdad, Candy, en un mes mas serás mayor de edad, tendrás la independencia necesaria para tomar tus decisiones- afirma Annie- por una vez piensa en ti, analiza tus sentimientos… y cuando estés segura, tu corazón te dirá que hacer.

-Gracias chicas… no se que haría sin ustedes, son mis hermanas del corazón… y ahora basta de sentimentalismo- decía mientras se secaba las lágrimas- y a estudiar, o ya se imaginan como nos irá en el examen, jaja

-Está bien, pero voto por estar al lado de la piscina… así si nos da mucho calor, zas, adentro y ya!- aventuró Annie

-Me parece genial… apoyo la idea, y tú, Candy… que opinas?

-Que yo les gané y ya traigo puesta mi bikini, jaja, así que les cedo mi habitación para cambiarse- decía divertida

-Ok, enseguida estamos contigo- replicaron las dos

-Aquí las espero-

Preparó todo a la orilla de la pileta, ayudada por Nany…mientras esperaba a sus amigas, se quitó la camisola que traía puesta y se dispuso a leer, pero tenía la fuerte sensación de no estar del todo sola. Volteó a ver y allí estaba él en todo su esplendor, dispuesto a zambullirse; ella no podía dejar de mirarlo. Llegó a nado a la orilla en la que ella estaba, salió del agua y se acercó lentamente… mientras las gotas de agua viajaban por su cuerpo, la mente de Candy le jugaba malas pasadas, ya que de pronto se imaginaba ser ella como esas gotas que tocaban su cuerpo; reaccionó solo cuando le hizo una pregunta inesperada.

-Te gusta lo que ves, pequeña?- su mirada la quemaba

- Perdón?... no sé de que hablas!- decía ella ruborizada, pensando que se había delatado con la mirada

-Pregunto si te gusta lo que ves... es que noté que estabas concentrada en tu libro- completó él para no hacerla sentir incómoda, ya que sintió su cuerpo vibrar mientras ella lo observaba.

-Oh… si, el libro,… es que, debo aprenderme todo esto para pasado mañana- sintió un gran alivio cuando el tema se desvió a la lectura

-Si quieres, puedo ayudarte- ofreció Albert- siempre es más fácil cuando las cosas se hacen de a dos- agregó, mientras la miraba detenidamente.

-No, gracias, estudiaré con mis amigas, así que no creo que sea necesario molestarte-

-Tú nunca serás una molestia para mí, Candy- sus ojos se encontraron, no hacían falta las palabras; cada uno sabía lo que ocultaban detrás de esas frases.

En ese momento, llegaban Patty y Annie a la piscina y Candy aprovechó para escapar de lo que presencia de Albert la hacía sentir. Estaba convencida de que no podría pasar mucho tiempo antes de ceder a sus impulsos.

No quería analizar demasiado lo que le estaba sucediendo, sospechaba que la respuesta era más que obvia… se estaba enamorando de ese hombre que la hacía sentir especial; quería ceder al impulso de dejarse llevar por esas manos cálidas que le brindaban seguridad, deseaba poder besarlo hasta quedarse sin aire y acariciar su cuerpo de manera prohibida.

Pero la realidad era otra, cada vez que analizaba las posibilidades de estar con él, los obstáculos comenzaban a aparecer y su mente luchaba contra su corazón, sin poder tomar una determinación.

Porque su vida siempre tenía que ser tan complicada?... si tan solo una vez las cosas pudieran ser diferentes.

En la cocina Albert observaba a las chicas, mientras alternaban el estudio con la diversión y no dejaba de recordar como lo había mirado Candy…estaba seguro de que su princesa sentía lo mismo que él, pero había algo que no podía entender… y se había propuesto a averiguarlo, sin importar cuanto tiempo le llevase, necesitaba saber a que le temía Candy… y por qué?...