El renacer de un nuevo amor.
SUMARY:
Kouji Minamoto y Natsuko Yamamoto son los mejores amigos y ambos sienten sentimientos por el otro pero ninguno da el primer paso, ambos chicos empiezan a tener extraños sueños ¿Qué significan?
¿Qué pasa si esos sueños son recuerdos del pasado pero de mucho tiempo atrás? y que con estos acontecimientos crecerá su amor que siente el uno por el otro.
¿Qué pasaría si su amor ya está destinado desde antes de su nacimiento, y que con una cajita musical, un collar y una hermosa melodía recordaran su pasado, pero que también tendrán que vencer extraños seres malvado para estar juntos?
Pero antes de empezar con esto les hare una pregunta ¿creen en la magia y en las reencarnaciones?
Capítulo 9: Juega bien tus cartas…
El día de clases ya había terminado y todos los alumnos en forma de estampida abandonaban el edifico escolar como si sus vidas dependieran de ello.
-¿segura que estas bien?- pregunto Kouji a Nat mientras ambos empezaban a caminar.
-sí, ya te dije estoy bien- respondió tranquila la castaña.
Hacia unos minutos que había ocurrido el pequeño incidente en el que Nat había, literalmente, escapado de la clase de música. No importaba cuantas veces Nat le digiera a Kouji que estaba bien pues el chico parecía no tranquilizarse, pues el pensar que algo le sucedía a su mejor amiga, y gran amor, era algo que no le gustaba, o mejor dicho que odiaba. Después de que hubieran vuelto al salón, después de decirle al profesor que habían ido a la enfermería, y que este les creyera, Kouji había notado algo extraño respecto a Natsuko y Sakura, y era el hecho de que ambas se miraban retadoramente, como si quisieran matarse. Si las miradas mataran ninguna de las 2 chicas estarían aun en este mundo.
Kouji miro a la chica pensativo. Dio un suspiro y le sonrió- está bien, ya me debo ir- dijo mientras se empezaba a dirigir a su casa pero de repente sus pasos frenaron y su mirada se dirigió a la chica-Nat, aun iremos al baile juntos ¿verdad?- pregunto.
La pregunta sorprendió un poco a la chica, pero aun así contesto rápidamente a la pregunta- por supuesto, a no ser que quie…- su respuesta fue interrumpida por la voz del oji-azul.
-que bien, y no te preocupes si quiero ir contigo, lo que quería saber es si tú todavía querías acompañarme- aclaro mientras le sonreía.
Un sonrojo aprecio en las mejillas de la chica en ese momento, pero rápidamente lo oculto- ya veo- dijo feliz mientras le devolvía la sonrisa.
-hasta mañana Nat- se despidió el chico mientras se empezaba a alejar.
-hasta mañana Kouji- dijo Nat mientras veía como el susodicho se iba alejando hasta desaparecer de su campo visual. Dio un largo suspiro y miro hacia donde se había ido su amado- no te preocupes Kouji no dejare que la misma historia se vuelva, esta es una nueva oportunidad que no pienso desperdiciar- dijo para luego voltearse y dirigirse a su hogar, había cierta persona a la cual agradecer.
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Nat llego, literalmente, volando hasta la puerta de su casa, si no hubiera sido porque pudo frenar a tiempo lo más seguro es que la chica se hubiera estampado contra la pared. Abrió la puerta con mucha entusiasmo y, con la misma cantidad de entusiasmo, se adentró en su casa para luego ponerse a llamar a su Guardián.
-¡David! ¡¿DAVID DÓNDE ESTÁS?!- empezó a gritar por los pasillos del lugar.
-atrás de ti- dijo la voz de David, justamente atrás de ella.
Este acto asusto un poco a la castaña, no tanto por el hecho de que ya se había acostumbrado a la manía del chico de aparecer atrás de las personas sin ningún aviso, pero eso no quitaba el hecho de que el acto la sorprendiera por la naturaleza de este.
-quería agradecerte- dijo la castaña mientras sonreía- tus palabras me levantaron el ánimo y ahorra sé que puedo evitar que ese suceso vuelva a pasar, gracias en verdad muchas gracias- dijo mientras abrazaba al más chico, tal como una madre abrazando a su hijo.
-no hay de que, te la debía- dijo David mientras Nat lo dejaba de abrazar.
-solo por eso te voy a dar un pastel, ¿puedes comer verdad?- el castaño asintió- pues vamos a hacer un pastel- dijo mientras se daba la vuelta y se empezaba a dirigir a la cocina. No sabría decir si fue por estupidez o distracción pero el caso es que la castaña termino chocando con uno de los libreros de la sala, haciendo que algunos libros cayeran al suelo- auch, que idiota soy- se dijo a si misma mientras tomaba uno de los libros que había ciado, este término en su cabeza, y veía la portada-¿uh?-.
"Pedazos de sangre" de Sara Aldrich. Una historia que cuenta como fue atrapado un asesino serial y su gran técnica para evitar ser atrapado. Nat miro intrigada el libro, era muy bueno a decir verdad, recordaba cuando lo leyó y se quedó fascinada por las habilidades y la inteligencia del asesino pero no recordaba haberlo comprado, empezó a hacer memoria de como lo había obtenido, luego de unos minutos lo logro. El libro le pertenecía a Kouji, recordaba habérselo pedido el día anterior a conocer a George y debido a los acontecimientos que sucedieron después de eso no pudo devolverlo.
-oye David- dijo mientras se paraba del suelo.
-¿sí?- pregunto el susodicho.
-¿podrías esperarme unos minutos? Lo que pasa es que debo entregar esto- pregunto mientras mostraba el libro.
-ah, claro- respondió- pero, ¿Para quién o de quién es?- pregunto, aun que podía leer los pensamientos de Nat prefería no hacerlo para proteger su privacidad.
-es de Kouji y prometí que se lo devolvería- respondió mientras se dirigía a la salida.
David encarno una ceja. Él no era despistado, bueno tal vez un poco, ni mucho menos estúpido, la sabia los sentimientos que Nat sentía hacia Kouji, cualquiera con la habilidad de ver se podían dar cuenta de ello, claro excepto Kouji.
-el que te gusta- dijo mirando a la chica.
Un enorme rubor apareció en las mejillas de la castaña- ¿eh?, claro que no me gusta- dijo nerviosa aunque al momento en el que vio la mirada del oji-azul sobre ella supo que era mejor no ocultar la verdad- ¿tan obvia soy?- pregunto a lo que David simplemente asintió con la cabeza.
-sabes, no entiendo a los enamorados, si tanto quieren a esa persona ¿Por qué no se lo dicen?- pregunto David, ciertamente él no ha sido el único que se ha preguntado eso.
Nat se quedó sorprendida, pues esa era una pregunta que ella había hecho cuando era una niña pequeña- pues David no es tan fácil como parece, existe el miedo de que esa persona no acepte tus sentimientos y la tristeza y preocupación de que esto ocurra, aunque se vea muy fácil en realidad no lo es. Bueno creo que lo entenderás cuando alguien te guste-dijo mientras abría la puerta- a menos, claro que ya tengas a alguien espacial- dijo mientras miraba al más joven, este negó con la cabeza de manera tranquila-ya veo, bueno adiós David, ahorita vengo- finalizo para después salir de la casa y cerrar la puerta.
David se quedó en el mismo lugar por unos momentos. ¿Su persona especial? ¿Alguien que le guste? A él nunca le había gustado nadie y tampoco había tenido una persona especial en el sentido del amor, bueno a menos que…
El cielo se encontraba completamente cubierto de nubes grises. El agua fría caía sobre el haciéndole temblar hasta los huesos. Lagrimas se escapaban de sus orbes azules. Parecía que el clima se encontraba representando sus sentimientos.
Pudo escuchar unos pasos acercándose hasta donde se encontraba él. De repente sintió como lo arropaban con un abrigo y como unos brazos lo abrazaban desde atrás para consolarlo. Pudo escuchar como le decía unas dulces palabras de aliento. Esa era una sensación de verdad agradable.
David abrió sus ojos como platos y un fuerte color rojizo aprecio en sus mejillas. Empezó a negar frenéticamente con la cabeza. Oh no, esa maldita sanguijuela no era su persona especial, el no sentía ningún aprecio hacia… no ni siquiera diría su nombre. Recordaba claramente esa escena y, a decir verdad, la desea olvidar con toda su alma.
Miro hacia un lado y vio el charco de libros en el suelo, Nat se había ido antes de recogerlos. Lo mejor para la seria recogerlos y así olvidar el tema de la maldita sanguijuela, a pesar de que hubiera intentando lo mismo unas 329 veces y siempre fallaba, pero bueno la 330º vez es la vencida.
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Kouji entro tranquilamente a su casa. Puso su mochila en el sofá de la sala y empezó a buscar a su familia, luego de unos 5 minutos de búsqueda sin resultados se sentó en uno de los sillones para descansar.
-¿Dónde estarán?- se preguntó el muchacho mientras tomaba agua.
-todos salieron- dijo una voz a sus espaldas. Luego de escupir toda el agua debido al susto que se llevó, Kouji se volteó rápidamente solo para encontrarse a su pequeña guardiana atrás de él.
-¡Annette! ¡¿Qué te dije sobre aparecer atrás de mí?!- pregunto un poco enojado.
-que no debo hacerlo- respondió la castaña haciendo un puchero.
-y entonces ¿Por qué lo sigues haciendo?- pregunto.
Lo siento, no lo volveré a hacer- respondió triste, sus ojos se hicieron más grandes y lágrimas se empezaron a hacer visibles, la bomba iba a estallar, o mejor dicho, la pequeña niña ya iba a llorar. Kouji sintió como se le empezaba a partir el corazón, no quería hacerla llorar.
-¡lo siento Annette, no era mi intención regañarte pero no llores!- dijo el oji-azul mientras la intentaba calmar.
Las lágrimas de Annette fueron disminuyendo lentamente- está bien, te perdono- dijo feliz mientras sonreía, cabe decir que ya no había ninguna lagrima. Kouji se dio cuenta de que había caído, nuevamente, en el truco de las lágrimas de cocodrilo- bueno es momento de volvernos serios- dijo con un tono serio y fuerte- el recuerdo que tuviste hoy te mostró tu muerte de cuando fuiste James, ¿verdad?- pregunto.
-si- respondió- me sorprendió mucho ese recuerdo pero, a decir verdad, algo que me dejo sorprendido fue el nombre de mi asesina, Lucia, ¿Quién fue ella?- pregunto Kouji a la pequeña castaña.
Annette frunció levemente el ceño- Lucia fue una mujer vil y despiadada, que no le importaba pisotear a los demás con tal de obtener lo que quería y si no lo obtenía era capaz de todo, cuando perdió lo que más anhelaba se encargó de que nadie más lo tuviera, no le molesto en lo más mínimo acabar con la vida de inocentes para este cometido al final no pago con las consecuencias de sus actos y, lamentablemente, tuvo la opción de reencarnar, la cual no desaprovecho para intentar obtener lo que más quiere y lo que, según ella, le pertenece- finalizo su narración, el odio y rencor se podía leer en sus palabras y su tono de voz.
Kouji se quedó sorprendido, así que esa mujer había sido un verdadero monstruo sin corazón- entonces si ella reencarno y buscara la forma de obtener lo que quiere sin importarle lo que deba hacer para conseguirlo, ¿puede que vuelva a hacer lo que me hizo?- pregunto.
Annette asintió con la cabeza- te aconsejo que andes con cuidado, pero tranquilo yo me encargare con todo lo que pueda de protegerte, por algo soy tu Guardián- respondió mientras le regalaba una bella sonrisa.
Kouji estaba por decir algo cuando el timbre lo interrumpió antes de que pudiera comenzar- ¿Quién podrá ser?- pregunto a lo cual Annette alzo los hombros en señal de no saber nada.
Kouji se acercó hasta la puerta y la abrió, grande fue su sorpresa al ver a la persona que se encontraba afuera-¿Sakura? ¿Qué haces aquí?- pregunto mientras veía a la chica.
Annette se acercó hasta la puerta hasta quedar al lado derecho de Kouji. Abrió los ojos como platos cuando vio a la rubia parada enfrente, esta no podía verla a ella gracias a sus poderes de Guardián. Un tono sombrío apareció en sus ojos de color azul, algo andaba mal.
-Kouji es un gusto verte, pues vine porque te quería dar esto que olvidaste en la escuela- respondió Sakura mientras enseñaba un libro de matemáticas.
-¿Quién te dio mi dirección?- pregunto un poco asustado pues él nunca le había dicho a Sakura donde vivía.
-me la dio Takuya- respondió la oji-ámbar. Al escuchar la respuesta Kouji se hizo una nota mental "asesinar a Takuya".
-ah pues muchas gracias Sakura- le agradeció con una sonrisa nerviosa, esa chica le daba mala espina-ya puedes irte si quieres- le dijo tratando de no sonar grosero.
-pues yo estaba pensando en que tal vez podría quedarme aquí contigo- dijo Sakura. Este comentario altero a Kouji, ¿estar solo con esa chica? JAMAS.
-lo siento Sakura, pero yo voy a salir a un mandado ahorita- mintió Kouji.
-oh ya veo, está bien me voy- dijo un poco molesta, en realidad demasiado molesta aunque sabía aparentar lo contrario.
Sakura empezó a alejarse lentamente de la puerta para poder irse. De repente una fuerte ráfaga de viento hizo que el sombrero que llevaba Sakura saliera volando, la rubia empezó a correr intentando alcanzarlo. El sombrero término cayendo enfrente de la calle, 10 centímetros mas y hubiera caído en un enorme charco, Sakura se arrodillo en el suelo para poder agarrarlo pero para su mala suerte, o para la diversión de algunos, un auto paso rápidamente haciendo que toda el agua del charco, sobre el cual había cruzado, empapara a Sakura.
Kouji tuvo que hacer mucho esfuerzo para no soltar una carcajada pero Annette, quien no podía ser oída ni vista por Sakura, no hizo esto soltando enormes carcajadas, solo pudiendo ser oídas por Kouji. En ese momento Annette se le hizo muy parecida a Nat. Entonces Kouji se dio cuenta del enorme parecido que tenían Nat y Annette, las lágrimas de cocodrilo eran un claro ejemplo pues el recordaba que, cuando era niños, Nat usaba esta técnica muy a menudo, y el de menso caía siempre. Otro ejemplo era la apariencia, pues cuando era niña, Nat era muy parecida a Annette, las únicas diferencias eran los ojos y el cabello, pues Nat siempre lo ha llevado largo y Annette lo trae corto, pero aun así eran muy parecidas, como si fueran hermanas, madre e hija talvez.
Kouji rió ante ese último pensamiento. De repente otras risas llegaron a sus oídos. Empezó a mirar a los lados y encontró de donde provenían. Nat se encontraba unos metros alejada de Sakura mientras se reía del estado de la rubia.
-¡CÁLLATE YAMAMOTO!- grito enojada la rubia.
-¿Por qué lo haría? Si es muy divertido- contesto retadora Natsuko, a ella nadie la intimidaba y si alguien lo intentaba podía darse por muerto.
Sakura se enojó aún más y se fue del lugar dando zancadas. El ambiente en el lugar se tranquilizó un poco, al igual que las carcajadas de Nat y Annette.
-Nat ¿Qué haces aquí?- pregunto Kouji mientras se acercaba a la oji-esmeralda.
-Kouji- dijo contenta- pues venía a regresarte tu libro, mucha gracias- le contesto mientras le daba el libro. Kouji tomo el libro entre sus manos y vio la portada.
-gracias Nat, ya me preguntaba donde lo había dejado- le agradeció- oye ahorra que me acuerdo, tú también me habías prestado un libro-.
-¿enserio?- pregunto la chica, Kouji asintió.
-¿vamos por el?- pregunto Kouji a lo cual Natsuko asintió con la cabeza. Ambos entraron a la casa rápidamente. Annette miro esto con una sonrisa.
-¿no crees que te pasaste?- pregunto una voz de atrás de ella. La castaña se volteó para mirar a la persona a sus espaldas.
-¿Peter?- dijo confundida. Atrás de ella en la rama de un árbol efectivamente se encontraba su hermano mayor. El joven oji-esmeralda bajo de un salta de la rama, cayendo en pie.
-el mismo que calza y viste, un gusto verte hermanita- le dijo divertido mientras le daba la mano. Annette acepto el saludo tomando la mano del mayor.
-¿escuchaste lo que le dije a Kouji?- pregunto después de soltar a su hermano.
-sí, y también vi como invocaste esa ráfaga de viento- contesto con una sonrisa.
Annette desvió la mirada nerviosa, pensaba que nadie la había visto, pero pronto su mirada nerviosa se volvió una seria- ¿crees que logren evitar que vuelva a suceder?- le pregunto a su hermano mayor.
-no lo sé- Annette lo miro un poco enojada- te explico, la vida es como el póker, no importa las cartas que tengas sino como las usa, el destino es el que baraja las cartas pero nosotros somos los que jugamos. El destino ya barajo las cartas de Kouji y Nat es cosa de como usen sus cartas el hecho de que la tragedia vuelva a suceder o no. Ellos tienen el poder de elegir como usar esas cartas para hacerlo bien- respondió tranquilamente.
-ya veo- dijo en voz baja. Dirigió su mirada hacia donde antes había estado Sakura empapada-oye Peter ¿tú crees…?- su pregunta fue interrumpida por la voz de Peter.
-se lo que estás pensando Annette y déjame decirte que yo no podría ser capaz de olvidar el rostro de mi propia asesina- le dijo Peter con un tono serio.
-¿entonces?-
-estas en lo correcto…. Sakura Honda es Lucia Wayne-
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Continuara…
La vida en si es como una partida de póker, o que importa no es que tan buena sea tu mano sino como utilizas tus cartas…
Bueno primero que nada, yo pensaba subir este capítulo el jueves pero gracias a mi adorada maestra de historia (nótese el sarcasmo) y sus queridas y súper largas tareas no pude, pero enserio ¿quién deja 5 pinches tareas bien largas para el día siguiente solo por una pinché rabieta? Bueno al parecer mi maestra -_- ok me debo calmar un poco u.u
El título del capítulo está bien fail porque a mi cerebro no se le ocurrió otro u.u intente hacer el capítulo un poco largo pero no me salió XD (llegue a las 3000 palabras supere mi record X3) bueno solo estoy hable y hable XD me despido, bye :·3
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