Siento que venga tarde (ya pasó de día), pero mejor tarde que nunca ¿no?
Disclaimer: los personajes de How to train your dragon pertenecen a Cressida Cowell y/o Dreamworks. El icon lo encontré por Google.
N/A: Este fic participa en el reto Long Fic 1.0 – Música sin fronteras, del foro Canciones del Antiguo Berk. Está basada en "The best of Nickelback" y sus 19 canciones. Las partes en cursiva son fragmentos de la canción en cuestión. Las canciones las iré posteando en mi página de Facebook.
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Make me believe again
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Capítulo 9: Figured you out
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Stoick desayunaba en la cocina junto con su hijo mientras leía el periódico. El joven castaño estaba callado y algo intimidado por la forma en que su padre le estaba mirando de tanto en tanto por encima de las páginas. Había algo que se le escapaba, pero no llegaba a comprender el qué. No al menos hasta que su padre habló.
— Parece que ayer se divirtieron hijo, ¿no es así?
— ¿Eh? — lo miró entre sorprendido y asustado — A… ¿A qué te refieres?
— Bueno, ayer te oí llegar y cuando pasaste por mi puerta, llevabas a la chica Hofferson en brazos.
— Papá, no es…
— Yo creo que ya tienes una edad para esto, así que no voy a decir nada en contra. Pero también quiero que sepas que no me gusta que andes bebiendo hasta tan tarde.
— Creo que…
— Lo único que quiero es que tengan cuidado con lo que hacen. Son jóvenes, no idiotas.
— En serio papá, yo…
— Bueno, creo que es hora de que me vaya. Buena charla. Nos vemos en la noche.
Sin esperar una respuesta, se levantó, tomó su maletín y caminó hacia la puerta. Hiccup, rojo como un tomate, no pudo decir nada en su defensa. Ni aclarar lo que había pasado, ni la excusa bien pensada que tenía para ello. Rendido, hizo chocar su cabeza con la mesa.
— ¿No es demasiado pronto para maltratarte así?
Al oír esa voz, levantó la cabeza, encontrándose con Heather.
— ¿Cómo has entrado? — fue lo primero que se le ocurrió.
— Hola Heather, ¿qué tal tus vacaciones? Oh, Hiccup, gracias por preguntar, realmente buenas, la pasé en grande y…
— Está bien, está bien, perdona ¿quieres tomar algo? — ofreció el chico.
— La verdad que venía a recogerte a ti y a Astrid y también para darle su llave, por cierto… ¿dónde está?
— Bueno… ayer salió con Ruff y Tuff a tomar algo y la cosa acabó mal. Está arriba durmiendo y no quiero despertarla.
— ¿Por qué? Astrid suele controlarse.
— En resumen: ahogó sus penas.
— ¿Por qué no lo vi venir? Me parece que Astrid y yo tenemos mucho de lo que hablar.
— ¿Nos vamos? — ofreció Hiccup, levantándose de su asiento y dejando sus utensilios en el fregadero.
Heather caminó hacia la puerta, esperando que el chico la siguiera. Antes de salir de la cocina, Hiccup dejó escrito un mensaje en una pizarra magnética que estaba pegada en el refrigerador.
— ¿Te importa si dejo las llaves aquí? No quiero llevármelas de nuevo y seguro que Astrid tiene ganas de volver a su casa y con la cabeza que tengo, seguro que se me olvida dárselas.
— Sin problemas.
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Astrid despertó con un horrible dolor de cabeza. El solo hecho de abrir los ojos le hizo sentir una punzada en la frente. Otra vez, le costó reparar en dónde estaba. Todo lo que pasó el día anterior estaba borroso en su mente.
Cuando consiguió ponerse en pie, se dio cuenta de dos cosas. Primera, estaba con el vestido del día anterior, por lo cual, no había llegado a la cama por su propio pie porque no lo recordaba y al verse envuelta con la chaqueta de Hiccup, dedujo que fue él quien la llevó hasta ahí; y segunda, no oía nada ¿acaso estaba sola?
Se acomodó el vestido y bajó de puntillas a la planta baja y ver si por lo menos encontraba a Stoick, pero no. Estaba sola.
Volvió a su habitación, tomó ropa nueva y se metió en el cuarto de baño. Al verse en el espejo, se dio cuenta de las pintas tan pobres que tenía. Los ojos medio enrojecidos, el pelo enmarañado y el poco maquillaje que llevaba en los ojos, corrido, como si hubiera llorado. Abrió la canilla y dejó el agua fría correr. Se desvistió y se metió en la ducha.
El agua cayendo sobre su cuerpo consiguió despertarla y darse cuenta de la situación. Ayer había llegado ebria a la casa donde le habían ofrecido quedarse. El padre de Hiccup estaba en la casa, ¿la habría visto así? Si estaba con el vestido puesto, es que ni siquiera habría llegado ella sola, ¿tan mal estaba? Al menos esperaba no haber metido en problemas al pobre hijo.
"¡Qué vergüenza!" se reprendió mentalmente.
Pasó un rato más sintiendo cómo de a poco pequeños flashes llenaban los huecos de su mente. Había bebido, se había desahogado y había llorado.
Salió de la ducha, se cubrió con una toalla y se dirigió a su cuarto.
Cuando terminó de cambiarse y peinarse, bajó a la cocina, donde encontró el mensaje que le había dejado Hiccup.
"Toma lo que quieras del refrigerador. Pásate por el Centro cuando puedas, Heather llegó y quiere verte.
Pd: borra cuando termines de leer."
Astrid rió con la última parte. Abrió el refrigerador y sacó algo de fruta para desayunar, aunque considerando la hora, parecía más el almuerzo que otra cosa.
Era tarde para ir al Centro, además que no tenía cara para ver a Hiccup y mucho menos a su padre, pero era una responsabilidad. Quizá se despejaba en el camino y podría conseguir su llave. Cuando se acercó a la puerta, vio que encima de la mesilla del hall estaban sus queridas llaves.
Pensó rápido. Lo mejor sería salir de ahí y pensar en un lugar conocido.
···
— ¿Qué tal van las cosas con Astrid? — Heather había instado a Hiccup a salir del Centro a la hora de comer.
— No sé a qué te refieres… — negó Hiccup.
— Vamos, sabes que sí. ¿Has… intentado algo?
— Heather, Astrid acaba de salir de una ruptura y por lo que pasó ayer, no creo que lo haya superado o siquiera que lo haya olvidado.
— ¿Qué pasó? — Preguntó extrañada la chica. — ¿Tan malo fue?
— Creo que es mejor que le preguntes a Ruffnut, ella sabe con más detalle.
— Lo haré, pero que no me entere que te das por vencido. Sabes que soy capaz de encerrarte con ella en el cuarto de limpieza.
— Sí, como todas las películas de la vieja escuela, ¿eh? — rió — ¿Cómo te fue en tus vacaciones?
— Bueno, como te decía antes, la pasé realmente bien, conocí mucha gente y…
— Con mucha gente te refieres a una persona en particular o a que hiciste amigos, es pregunta. — su mirada decía que sabía por dónde iban los tiros, pero su intención era avergonzar un poco a su amiga.
— ¡No seas chismoso! — Heather se puso roja, y vio que Hiccup la había descubierto — Está bien, puede que haya conocido a alguien.
— ¿Quién?
— Vendrá para la feria. Ahí lo conocerás.
— Bueno, espero no tener que llamar a la mafia — Hiccup chocó su puño derecho contra su mano derecha, dando a entender que si era mal chico, las cosas no irían bien — Entiendes, ¿verdad?
— Ay, si. Tú y cuántos más.
— Volvamos.
···
Astrid arrastró la maleta hasta la entrada de su solitaria casa. Se notaba que su padre llevaba un par de semanas fuera, había ambiente a cerrado y el sol no había tocado a las pobres plantas de interior. Dejó la maleta en medio del salón y subió las persianas.
Hizo una revisión corta por todas las habitaciones para comprobar que todo estaba en orden y volvió al salón para llevar su maleta al cuarto de la colada para empezar a lavar sus cosas y que no se acumulara todo. Dejó la lavadora puesta y se fue a su cuarto.
Nada más entró por la puerta, surgió una pregunta en su mente al ver qué tenía encima de su escritorio.
"¿En qué momento estaba tan… "enamorada" para correr a imprimir esa foto?"
La foto en cuestión era de ella con Ares. Él con el mismo gesto serio de siempre y ella, sonriente.
— Eras mi maldita enfermedad favorita.
Porque sí, tenía que admitir que ella era la única a favor de esa relación. En algún momento, Heather le había insinuado que era una mala idea. Hiccup cada vez que lo nombraba, demostraba que no le caía bien y su padre… la cara que puso al enterarse fue un poema.
— ¿Sabes? — empezó a hablar con la foto — No sé porqué, pero siempre me esforzaba por hacerte ver que me encantaban los sitios a los que íbamos y que me encantaba la gente que conocías, y tú no lo hacías conmigo. Mis amigos no te caían bien y a ellos, tú tampoco. Nunca te esforzaste.
Astrid se sentó en la cama y siguió observando esa fotografía.
— Mi tía siempre me decía que me enamorara con la cabeza, no con el corazón. El corazón late rápido y la cabeza necesita tiempo para asimilarlo. ¿Sabes qué? Tenía razón. Yo me dejé llevar.
Levantó la mirada hacia el tablón que estaba colgado en la pared. Había varias notas y algunas fotos, una de ellas, la del concierto, en la que salía con la gente del voluntariado.
— Ah, me encantaban esos buenos momentos que arruinabas al separarme de mis amigos, llegué a pensar que te importaba. — suspiró recordando el día que empezó todo — Y ahora que sé quién eres, no fue tan difícil entenderlo. Tú querías otra cosa, pero yo…
Se levantó bruscamente para quedar de pie frente al espejo del tocador.
— Ojalá hubiera tenido el valor para decirte que odiaba los lugares a los que íbamos y si me hubieras dado tiempo, odiaría a la gente que conoces — estaba a punto de arrugarla — ¿Sabes lo que más odio de todo lo que tuvimos? Odio la forma en que no te podía decir que no.
Levantó la mirada y miró su reflejo en el espejo, muy diferente en comparación a esa mañana. El día anterior, había podido descargarse de todo lo que ella consideraba que él había hecho mal. No se acordaba de mucho, pero después de llorar y tras despertarse de un sueño poco reparador, se sintió ligeramente mejor. Hoy, había soltado todo estando consciente de que lo hacía. Le hubiera gustado decírselo a la cara, pero en el fondo sabía que no valía la pena.
Ella había cambiado por él y no al contrario.
Mirando al espejo, llegó a un último pensamiento. Antes de salir de su cuarto, arrugó la fotografía y la tiró en la papelera de al lado de su escritorio.
Quería borrar todo aquello.
Era hora de pasar página.
Tal vez, en un futuro, podría volver a creer en alguien como para darle su corazón.
Bueno, me falta un capítulo para cerrar con este pequeño arco de canciones que van, digamos, seguidas en la trama.
Ana-Gami: Me alegro que te gustara la canción. El vídeo era el oficial, algún día me gustaría hacer un fic con la temática del vídeo y con algo de la canción. Espero que te haya gustado el capítulo. Saludos.
videl S S: Ahora no se da cuenta, principalmente porque está dolida. Es difícil volver a confiar. También espero que estés bien, saludos.
KatnissSakura: Esa parte la tuve que reescribir varias veces. Me di cuenta que prácticamente estaba poniendo lo mismo que tú (en mis momentos vacíos releí "Volver a empezar") o que estaba exagerando o que no quedaba realista. Lo que tiene ser "sana" es que no vives una resaca para contarla en un fic después, ts. Con Hiccup he intentado rescatar el "no sé que hacer, no lo voy a conseguir" de la primera película, pero en capítulos siguientes, quizá se vea el otro lado. Saludos.
Yoloswagy: Jaja, bueno, Heather le sigue intentando dar ánimos, así que en eso sí que acertaste. Con respecto al fútbol... no soy de River. Según dónde esté se supone que soy o de San Lorenzo (con mi abuelo) o de Boca Jr. (con mi padre), pero nunca de River, así que su victoria ni me va ni me viene. jaja, saludos.
Jessy brown: Astrid está un poco renuente a ello. Todavía no es tiempo de fijarse en alguien más. Con el tiempo se verá. Saludos.
UnbreakableWarrior: Un poco rindiéndose, pero ya tiene a Heather detrás de él diciéndole que no lo haga. Igualmente, también recibirá apoyo de donde no se lo espera. Saludos.
Gracias por leer también a los favorite/follow y a los lectores en la sombra.
Hasta la próxima semana.
Heimao3
