Hola, hola, he tardado bastante esta vez, pase por diferentes etapas de depresión pero hora estoy bien n.n o eso creo xP
Empezare las actualizaciones de los fics dentro de poco, aquí les traigo el siguiente cap, aunque no es muy largo u_uU
Disc: Rumiko Takahashi es la dueña de los personajes.
Capitulo 9. La segunda luna llena.
Su sueño era igual a estar despierto, oscuridad, ya debería de haberse acostumbrado a aquella molestia, pero era imposible, aquello era insoportable. Sentía, aún dormido, un vacío que le desgarraba el alma, no era la preocupación de que uno de los dioses viniera a molestarlo, Hioru especialmente, si no que le dolía el haber cometido la estupidez de decirle a Ahome su duda, tan doloroso debió ser para ella, incluso podía ser más fuerte que el dolor que sentía él en esos momentos, aunque ya habían pasado varios días, semanas si no recordaba mal, ahora que recordaba, ¿la luna llena no estaría pronto en el firmamento?
— ¡Que sentimiento tan estúpido! — Dijo divertidamente, — caíste tan fácil en los sentimientos humanos.
Hioru. No era sorpresa que el viniera de nuevo, le repetía las mismas frases cada día desde lo sucedido, ¿Qué le encontraba de divertido?
— Vienes con lo mismo de nuevo, — se quejó con mala cara abriendo los ojos, aunque no le gustara la idea, podía ver cada vez que el dios del inframundo venía a una de sus "visitas" — si vas a fastidiarme al menos cambia de material, no creerás que me sigue afectando lo mismo.
— ¿Ah no? — Sonrió maliciosamente.
Las cadenas formaron un círculo de perfecta simetría, todo dentro de la esfera se veía confuso, pero sabía lo que venía, y como las veces anteriores, la imagen clara y transparente apareció como las otras veces, la clara y horrible imagen de las lágrimas de Ahome corriendo por sus pálidas mejillas, con los ojos heridos, dolidos y traicionados. Sesshoumaru tenso los músculos y trago saliva ruidosamente, se sentía como el animal más despiadado del mundo, ni siquiera merecía ser llamado youkai, era una abominación sin consideración ni sentimiento alguno, su estomago se retorció de manera brusca y molesta, el cuerpo le temblaba y como las otras veces, sucumbió al llanto.
Hioru rió.
— ¡Lo sabía! ¡Lo sabía! — Gritó como si de fuese un niño al que le regalan algo que desea, — no lo soportas, nunca lo vas a soportar… cuando caigas al infierno ya sabré con que torturarte por la eternidad.
— No cantes victoria antes de tiempo, — rugió mordazmente — "AÚN" estoy vivo, — esto hizo enojar a Hioru.
— No por mucho, — su sonrisa volvió a aparecer, — esa enfermedad que tienes te costara la vida.
Volvió a temblar, era cierto, había estado enfermo todo ese tiempo, pulmonía, eso había dicho Ahome en una ocasión, le había dado varios medicamentos para curarle, pero no se podía hacer mucho, además, había estado más de dos semanas a la intemperie, con el frío viento de las noches pasando por su cuerpo era algo perjudicial para él, pero lo peor de todo fue que Inuyasha lo había tirado, otra vez, a un río, aunque este fuera poco profundo, pero le causo un serio problema, ahora le costaba respirar en las noches.
— Ahora que lo pienso, no sería mala idea cambiar de material, — se dijo más para sí mismo, Sesshoumaru tembló por tercera vez.
— Yo y mi gran bocota, ahora recuerdo porque no hablo demasiado…— Se regaño mentalmente.
Después de ver el rostro de Ahome lleno de lágrimas, en aquel círculo apareció ella nuevamente, apuntándole con el arco, con la cuerda tensa lista para disparar, primero pensó que era una simple ilusión, pero instantes después, sintió como algo puntiagudo se insertaba en su hombro derecho, diviso con facilidad lo que lo había lastimado… una flecha.
— ¿Cómo? ¿Cómo es posible que…?
— Para los dioses esto no es nada, — contestó a las interrogantes mientras lo tomaba del mentón, — haré que tu muerte sea lenta y dolorosa.
— ¡Solo inténtalo mal nacido! — Bramó con furia mientras sus ojos reflejaban desprecio.
— ¡Estúpido! — Lo golpeó de lleno en la cara y lo tiro al suelo, Sesshoumaru escupió algo de sangre.
— Hermano, — le frenó Sanshoru con un tono de voz fría y seca — ya basta.
— Siempre tienes que llegar en el momento menos oportuno, — se quejo el menor.
— Hermano, has dejado que las almas del infierno se trasladen libremente fuera de la puerta, ve y has tu trabajo, yo no voy a purificarlos y darles descanso, además… tengo que hablar con Sesshoumaru-san, — Hioru hizo una mueca — ya ve de una vez hermano.
— Vale, vale, volveré a molestarle en otro sueño, haz lo que se te venga en gana con él, — dicho esto desapareció de la vista.
— Ah… gracias por la ayuda, — susurro Sesshoumaru mientras se levantaba.
— No fue nada Sesshoumaru-san, — su rostro se relajo; — sabía que mi hermano vendría a molestarle otra vez, ¿lo hace casi todas las noches?
— Sí, todas — afirmó — es muy "molesto".
— Ya me encargare de él más tarde, por ahora vine a darte una pequeña ayudita, — esto captó toda la atención de Sesshoumaru — dentro de unas horas se cumple el primer mes, necesito que te alejes de ese grupo que te ha estado ayudando, — pidió el de cabellos azules.
— ¿Pasará algo peligroso? — Inquirió sin rodeos.
— No, no realmente, pero puede ponerte las cosas más difíciles, incluso más de cómo están ahora.
— Entiendo, haré lo que pueda, aunque será difícil guiarme bien sin poder ver — dijo con tristeza.
— No me pidas que te devuelva tus ojos porque no lo haré, seria sospechoso si de repente tu vista vuelve sin ninguna razón, — esto decepciono a Sesshoumaru; — los humanos hablan mucho de las aguas termales que ayudan a recuperar los sentidos… si llegas ahí, "tal vez" pueda darte otra minúscula ayuda.
— Ahora que lo pienso, — cambio el tema, — a comparación de su hermano, usted es completamente opuesto, tiene bondad, compasión, cosas que yo…
— Que usted en casi toda su vida no ha tenido, ¿me equivoco? — Sesshoumaru negó; — no debería sorprenderse de tal cosa, mi hermano y yo somos polos opuestos, el representa la oscuridad del infierno y yo la luz que pacifica a los del otro mundo.
— Comprendo eso, — Sesshoumaru reflexiono un poco — ¿De qué ayuda me estás hablando? — Inquirió el de cabellos negros.
— Solo procura alejarte y no hagas preguntas, — le cortó fríamente, — aunque esta ayuda solo durara desde el anochecer hasta que amanezca. — Le explicó antes de desaparecer de la vista.
Luego de eso despertó.
— ¿Kein? — La joven que estaba a su lado le miró preocupada aunque el aludido no lo viera lo sentía.
— ¿Sango? ¿Dónde está Ahome? — Desde el incidente en el bosque, Ahome no quería estar cerca de él, solo lo hacía cuando había que darle las medicinas.
— Esta en la cocina ayudando a hacer la cena, — le respondió de manera seca.
— Seguramente me odia, igual que tú — sentencio mientras se sentaba.
Aquel comentario lo había estado guardando desde hacía ya un tiempo, sabía que la exterminadora lo odiaba por haber herido a su amiga, y se lo merecía. Deslizo sus dedos por las mantas, esperando en silencio la respuesta de la mujer que tenía al lado.
— No te odio, pero si estoy molesta contigo, — le aclaro — ¿Cómo le pudiste hacer a Ahome eso?
— Mi intención no es lastimarla, por eso la aleje de mí, me da… miedo, miedo de averiguar que solo siento deseo hacia ella, — respondió Sesshoumaru. Sin siquiera esperárselo, recibe una fuerte bofetada, quedo perplejo, ¿Por qué lo hizo?
— ¡Idiota! Tú le amas y te quedas ahí como un insensible, tus dudas son infundadas, ¡está claro que la amas! Se te nota a cada momento que la tratas de ver… siempre te veo fijando la vista a donde esta Ahome, incluso sin ver, la imaginas, imaginas su rostro… a ella la amas, ¡no sigas dudando! — Le sermoneo firme.
— ¡Como si fuera tan fácil para mí decidir! ¡Aunque me lo digas, mis dudas no se van a desvanecer solo porque si! — Se quejo Sesshoumaru.
— No voy a permitir que sigas lastimando a Ahome, cuando encontremos las aguas termales y recuperes la vista ¡te largas! — Grito Sango enfurecida.
Luego de eso, Sango se retira con pasos muy ruidosos. Sesshoumaru había quedado en estado de shock, ¿alejarse de Ahome? ¿Ahora? No, no podía irse en esos momentos, no podía… no quería.
Recordó lo que Sanshoru le había dicho. Salió de entre las cobijas, no sabía cuanto tiempo le quedaba, ni tampoco quería averiguarlo. Logro encontrar la puerta, puesto que choco contra ella, la abrió y salió inmediatamente solo para caerse al pasto de los jardines tras chocar el barandal del pasillo.
— ¡Mi suerte es la peor del mundo! — Chillo Sesshoumaru con molestia.
— ¿Disculpa?
— ¿Quién esta ahí? — Dijo alterado al oír una voz desconocida.
— Soy la princesa de este palacio, — le respondió con cortesía — espero no haberte asustado, como vi que te caíste me acerque, ¿te encuentras bien? — Interrogó preocupada al verlo perturbado.
— Sí, sí, estoy bien, solo quiero irme de aquí cuanto antes, — contestó secamente.
— Entonces le avisare a sus amigos, tal vez después se preocupen al no encontrarlo.
— ¡Espera! ¡No hagas eso! Quiero alejarme sin que ellos se den cuenta, — le explicó, respiro hondo, lo que iba a hacer no era nada fácil para él — ¿Me… ayudarías a… salir? — Pidió entrecortadamente.
La joven se calló durante unos momentos, Sesshoumaru pensó que no iba a ayudarle, pero sintió que era jalado del brazo, lo estaba guiando fuera del palacio, podía darse cuenta al oír las voces de los guardias saludándola, escuchaba el sutil sonido de las armaduras al moverse cuando se reverenciaban ante su princesa. Caminaron durante mucho tiempo, mucho más de que Sesshoumaru esperaba, luego sintió que la joven le soltaba.
— Ahora estas en el bosque, te vendré a buscar en unas horas, — le dijo la joven con un tono alegre.
— No, — le cortó seriamente — después los demás me encontraran a si que no te molestes, gracias… por traerme.
— No hay de que, — dijo la joven alegremente.
Después de eso, escuchó la hierba crujir, signo de que le estaba dejando solo, después, silencio. Cuando estuvo solo se sentó en las raíces de un árbol, claro que antes de eso se chocó de frente con el árbol para encontrarlo. Respiró hondo, el aire se sentía muy frío y áspero en sus pulmones, eso no era muy bueno para su salud humana, pero prefería quedarse fuera de ese lugar, tal vez así Ahome y los demás se olvidarían de él unas horas, además, debía estar "solo" para el anochecer.
Habían pasado ya unas cuantas horas, podía sentir que la temperatura del lugar estaba bajando considerablemente, signo de que el sol ya se estaba ocultando, respiro acompasadamente tratando de mantenerse despierto el poco tiempo que seguramente faltaba, debía esperar un poco más. Pero en ese instante…
— ¡¡Kein!! — Se escuchaban los gritos a lo lejos.
— ¡Ahome! — Chilló realmente exasperado.
Tenía que llegar en ese momento, justo en ese instante tenía que buscarlo, porque no pudo esperar solo unas horas más.
Se levantó rápidamente, tenía que alejarse de inmediato, no podía dejar que lo encontraran; corrió como pudo al lado contrario de donde provenía la voz, aunque no podía llegar demasiado lejos ya que se caía constantemente hasta que finalmente perdió el equilibrio en el lugar equivocado y cayó por un pequeño barranco hasta terminar en una gran laguna.
— Maldita sea, siempre termino en el agua, — murmuró muy molesto al salir a la superficie cubierto de fango y algas.
— ¡¿Kein donde estás?! — Gritaba más cerca que antes.
— Seguramente esta volando con esa gata mágica de la exterminadora.
Entonces pensó, si estaba volando, lo vería en el lago; solo una cosa se le ocurrió, meterse de nuevo bajo el agua.
Ahome pasaba arriba del lago justo en ese instante, vio que el agua se movía, pero no le prestó atención en lo más mínimo. Debió haberse dado cuenta mucho antes de que Kein no estuvo en su habitación ni en el palacio desde hacia horas ya que había permanecido tan silencioso. La princesa se los confesó todo porque se sentía responsable, había hecho una tontería al guiarlo fuera del palacio y ahora podría estar en peligro. Ahome pensó en lo peor, no quería ni imaginar lo que pasaría si un youkai lo atacaba en su débil estado.
Sesshoumaru salió del agua un minuto después y se acercó a la orilla tosiendo, solo faltaban unos minutos más para que la luna llena reinara en el cielo, solo un poco más, eso repetía en su mente, pero de repente sintió que algo lo tomaba de la pierna y lo sumergía de nuevo a lo más profundo de la laguna, miró banalmente al fondo recordando que estaba ciego y aun si tuviese los ojos en buen estado no lo vería por la oscuridad del agua.
Sintió que aquella cosa que lo jalo se enredaba en su cintura, perdió gran parte del aire que tenía cuando esa cosa se cerró con fuerza en su vientre y decenas de pequeñas garras se clavaban al mismo tiempo en su cuerpo humano, logrando así una herida poco profunda pero muy extensa.
— No… no puedo… morir en un lugar como este. ¡Simplemente no puedo! — Se gritó a si mismo internamente.
Después de unos segundos, algo apareció desde arriba, una luz blanca. ¡Podía ver! Fijó sus ojos en el fondo, vislumbrando una gran araña youkai de agua dulce. No supo en que momento pasó pero ya estaba fuera del agua y sus cabellos contrastaban con el mismo color de la luna del cielo nocturno.
