Bienvenidos a un nuevo capitulo de mi fanfic.
Disfruten la lectura.
Esa noche era de pura celebración y alegría, y se debía no sólo que los juegos habían finalizado sino también al acto heroico de Spike, que salvó a muchos ponis de un trágico destino. La fiesta de clausura de los juegos se hacía en uno de los salones del castillo del imperio de cristal y todos los deportistas y gente importante de Equestria estaban invitados.
Ese día, Twilight había invitado a su hermano a ver los juegos como una excusa para pasar tiempo de calidad. Al principio, se mostró recio a ir, pero como sucede la mayoría de las veces, cedió ante la insistencia de su hermanita. Su principal preocupación era su antiguo amor de su vida, Cadence, quien por cosas del destino se convirtió en princesa del imperio de cristal.
Mentiría si dijera que Shining no quedó cautivado por la princesa al segundo de verla en el estadio, se perdió gran parte de los eventos sólo por mirarla. Ella por su lado, nunca le dirigió la mirada, pero podía sentir una gran conexión amorosa en el aire, diferente a todas las demás. Sabía que él estaba ahí.
En la fiesta, Shining se encontraba solo bebiendo ponche, mientras Cadence y los nobles de distintas ciudades de Equestria felicitaban a la princesa por la impecable organización del evento, más allá del percance ocurrido en este. En su mente, analizaba una y otra vez las respuestas que daría la princesa del amor si la invitaba a bailar. Cada una más alocada que la anterior.
—¿Shining?
Su cuerpo enteró reaccionó ante aquella voz.
—¿Shining Armor, eres tú? —volvió a preguntar.
—¿Cadence? Ha pasado tanto tiempo —dijo abrazándola.
—Sí, no puedo creerlo, ¿viniste a ver los juegos?
—Sí, también vine a acompañar a Twilight, tu sabes cómo se pone cuando se trata de asuntos reales.
Ella sólo asintió, permanecieron en silencio unos segundos.
—¿Quieres sidra? —ofreció Shining.
—Será un placer.
Bebieron y conversaron por un largo rato. Incluso si Cadence iba a charlar con otros nobles, regresaba para ponerse al tanto con el amor de su vida.
—Entonces… tal parece que ambos logramos lo que queríamos, tu querías ser un guardia de la realeza y yo, pues, me convertí en princesa de un gran imperio.
—Aun hay algo que quiero conseguir —dijo tomando el casco de Cadence disimuladamente.
El pelaje alrededor del rostro de Cadence se oscureció por la repentina acción de Shining.
—Acepto tu invitación para bailar la siguiente pieza, capitán Armor —dijo Cadence arrastrando a Shining al centro de la pista del salón.
Una balada lenta y romántica comenzó a sonar, las parejas reverenciaron a su acompañante especial, Shining hizo lo mismo. Luego, pusieron sus cabezas lado a lado y bailaron al compás de la canción, dejándose llevar por el mar de sensaciones que hace años dejaron de sentir. Su fragancia, la suavidad en su pelo, aquella sensación de seguridad al estar a su lado.
Se extrañaban, bailar juntos el resto de la velada era la prueba.
Cuando la música se puso más animada, ambos decidieron salir del salón y dar un paseo por el castillo. Entre charla y charla, Shining le robó un beso a Cadence, esta, lejos de ofenderse, se acercó y le correspondió miles de veces mejor. Ella le susurró al oído, una loca idea que la mantuvo en vela durante muchas noches de celo, sin oponer objeción accedió. Corrieron por todo el castillo, de vez en cuando deteniéndose a continuar con la lucha de besos, hasta llegar a la habitación de Cadence. Él abrió la puerta de una patada y cargó a Cadence hasta la cama, depositándola bruscamente, pero lejos de enojarse lo acercó nuevamente a su lado, esta vez para llevar las cosas mucho más lejos.
—Te amo, Shining.
—¡Ahhhh! —gritó Shining Armor al caer de la cama.
Refregó sus ojos cansados para luego abrirlos, la ventana abierta de par en par, dejando entrar la luz de un nuevo día. Eso lo molestó. Se quedó unos segundos allí, tratando de olvidar lo que había soñado, quería olvidar lo ocurrido aquella noche. La resaca era fuerte, por suerte al levantarse encontró una pastilla junto a un vaso con agua, junto a un mensaje de su hermana pidiendo que se mejore y avisándole que estaría en la biblioteca.
Caminó hacía el baño y se miró al espejo, tenía ojeras pronunciadas, la melena desordenada y un aliento capaz de derribar aves de sus nidos. Con un rápido vistazo en el espejo, pudo mirar el reloj de la habitación marcando el mediodía.
—Tal vez —dijo para sí mismo—, si necesito salir un rato.
XXX
Desde temprano, Dry y Twilight salieron a la biblioteca para continuar con su investigación. A medida que los libros pasaban de su vista a una pila de leídos, sus expresiones cambiaban a una de impaciencia. Los últimos libros parecían tan inútiles en cuanto al aporte de información que ambos no tuvieron miedo de aumentar la velocidad de lectura para pasar por alto lo innecesario. Iban tan parejos en velocidad que cerraron el último libro con fuerza y exclamaron:
—¡Esto no puede ser!
Se miraron sorprendidos por un segundo.
—¿Sucede algo princesa?
—Creo que sabes lo que pasa. Viajamos hasta aquí para buscar respuestas pero seguimos sin encontrar algo útil, siento que estoy destinada a no encontrarla, no tengo lo que se necesita.
—Por favor princesa, míreme —dijo Dry sacándose los lentes—, en mis mil años como hipólogo nunca conocí a alguien como usted, una poni inteligente con una gran sed de conocimiento. Usted está más que cualificada para esto, créame.
—Gracias —agradeció tomando su casco.
Cada uno entregó una sonrisa sincera al otro. Aquel toque hizo que todas sus preocupaciones desaparecieran por un instante, eran ellos dos y nadie más. Luego un minuto, dejaron de estrechar sus cascos y volvieron a enfocarse en la investigación.
—¿Qué hacemos ahora? —preguntó Dry poniéndose los lentes.
—No lo sé.
—¿Conoce algún lugar donde pueda haber información sobre lo que estamos buscando? Tal vez, si vamos más atrás en el tiempo, podremos encontrar algo.
—Se me ocurre algo… tal vez haya información en la época de Nightmare Moon y el destierro de Luna.
—¿Y dónde podemos revisar eso?
—Tengo acceso a todas las alas de la biblioteca del castillo de las princesas en Canterlot.
—¿Dónde queda Canterlot?
—Pues… Canterlot… ya sabes… ¿centro de Equestria? ¿Capital de los ponis? ¿Nada?
Pero Dry no parecía entenderla. Esta situación tomó por sorpresa a la princesa, era el primer poni que conocía que no tenía idea de su pueblo natal.
—No importa, sólo tenemos que avisarle a Shining y…
En ese instante, recordó el estado emocional de su hermano, no podían regresar a Canterlot ahora, necesitaba más tiempo para sanar.
—¿Sucede algo?
—No podemos regresar, mi hermano necesita tiempo, pero no puedo hacerle perder tiempo a usted por algo como esto, tal vez, si le mando una carta a la princesa Celestia, podría darle acceso total a la biblioteca para que pueda ir a investigar mientras yo me ocupo de mi hermano. No, eso sería egoísta, dejarle todo el trabajo a usted, tal vez si…
—Disculpe que la interrumpa princesa, pero no será necesario, yo me quedaré con usted hasta que sienta que es necesario, después de todo, somos compañeros de investigación.
Twilight sonrió.
—Creo que podemos dejar las formalidades de lado, Dry, somos amigos.
—S-si, amigos —dijo un tanto nervioso—. Ahora, ¿Qué haremos hasta entonces?
—Pues, ya es mediodía, ¿Qué tal si vamos a comer?
—Me parece una buena idea, podríamos invitar a su hermano si es que despertó —propuso Dry acomodando los libros para guardarlos apropiadamente.
—Hablando de eso, gracias por la pastilla.
—No hay de que, princesa, esos años locos de universidad rindieron frutos.
—Por favor, puede decirme sólo Twilight.
XXX
Dry y Twilight regresaron rápidamente a la habitación para invitar a Shining a almorzar, pero este no estaba allí. Sin nada que hacer, decidió caminar por el pueblo sin rumbo fijo, incluso llegó a dar vueltas a la misma manzana tres veces. Lo que hacía, era un calco exacto de hace años cuando él y Cadence decidieron no verse más, no comer, beber de forma desmesurada y largas caminatas lejos de casa.
Ignoraba todo a su alrededor, desde la música folclórica hasta las muestras de comida que le ofrecían. Sólo podía imaginar a su amada, y al hijo o hija que nunca conocería.
Su oreja derecha se levantó, apuntando a un ruido inusual en el ambiente, como si algo se hubiese caído bruscamente. Levantó su cabeza y se acercó a la ventana para echar un vistazo rápido por el hueco que dejaban las cortinas, sus pupilas se dilataron y dio unos pasos hacia atrás.
—Esto sería un escándalo, ¿pero quién soy yo para interrumpir su diversión? —se dijo a sí mismo, retomando su andar.
Caminó por una subida hasta llegar a una plazoleta que tenía una vista general del pueblo y tomó asiento en una de las bancas. Allí, potrillos de todas las edades jugaban juntos con sus pelotas, globos o cometas, parejas de todo tipo caminaban tomados de los cascos con su poni especial.
Cuando menos se lo esperaba, una poni con su bebé se sentaron a su lado. Al principio no les prestó atención, pero cuando el bebé comenzó a lanzar quejidos queriendo empezar a llorar, desvió su mirada hacia ellos.
—Vamos pequeña, ya llega papá, ya llega papá, ¡mira, ahí está! —mintió para que se callara.
Pero la pequeña, lejos de ser tonta, comenzó a lagrimear, lista para dejar escapar su llanto.
—No, no, por favor, no aquí, no ahora —rogó la madre primeriza.
—Disculpe —dijo Shining—, ¿me permite su hija un momento? Creo que se como calmarla.
Sin dudarlo demasiado, entregó el bebé a un completo desconocido.
—Mira pequeña, mírame.
Con la atención de la beba a punto de llorar, Shining giró su cabeza, ocultándola de su vista, luego la regresó haciendo una mueca graciosa, que le sacó una sonrisa a la niña. Repitió el proceso unas cuantas veces hasta que la nena dejó la tristeza de lado y comenzó a reír.
—¡¿Cómo lo hiciste?! —preguntó asombrada.
—Hacia esta cara cuando mi hermanita menor era apenas una bebé, mi padre me agradecía profundamente.
Shining continuó jugando con la pequeña, esta vez, alzándola alto en el aire y luego bajándola rápidamente mientras le decía cosas de bebé que le venían a la mente.
—¿Quién es una buena nena? ¿Quién es una buena nena? Tú, tú lo eres.
Ella sólo reía. Shining estaba tan distraído que no vio cuando el padre de la niña llegó, saludó a su esposa y le preguntó que estaba pasando.
—¿Quién es la luz de mis ojos? ¿Quién es la luz de mis ojos? Tú lo eres, tú lo eres.
De repente, la situación se puso incomoda. Shining entregó rápidamente al bebé a sus padres quienes miraban desconcertados.
—Quiero decir, es la luz de tus ojos —dijo nervioso—, debo irme.
Salió corriendo hacía cualquier dirección que le permitiera escapar de aquella situación, y en general, de todo lo que estaba viviendo.
XXX
Mientras tanto, Dry y Twilight se adentraron en el pueblo para buscar un lugar para almorzar. Cerca de la alcaldía, encontraron un pintoresco lugar con mesas adornadas en el exterior. Al llegar, tomaron asiento y segundos después un mesero llegó corriendo para atender a la princesa y su invitado antes que los demás.
—Bienvenidos a la casa del alce hambriento, soy Galaxy Carpet quien los atiende, ¿Qué desea la princesa ordenar? —preguntó haciendo una reverencia mientras recuperaba el aliento.
—¿Está bien si pedimos algo para compartir? —preguntó Twilight.
—Claro —respondió Dry.
—¿Tiene algo en mente?
El hipólogo observó la carta con todas las opciones de bebidas, comidas, entradas y postres, vegetales y pastas, muchas combinaciones y colores. Su mirada iba de un lado a otro sin parar, nervioso por hacerle perder el tiempo a la princesa y al mozo.
—¿Sucede algo? —preguntó ella.
—N-No seque pedir —admitió avergonzado.
—¿Puede darnos un momento para pensar?
—Claro princesa Twilight, ¿desea algo para tomar?
—Agua está bien.
—Enseguida regreso —dijo el mozo.
Dry usó una de las servilletas para limpiar el sudor de su frente producto de sus nervios. Twilight sólo lo miraba con duda.
—Espera que sepas disculparme Twilight, es que no estoy acostumbrado a salir a comer.
—¿Cuándo fue la última vez que salió?
Hubo unos segundos de silencio hasta que admitió:
—Hace mil años.
Twilight quedó sorprendida por la revelación.
—Como lo siento.
—No es su culpa, estuve tan ocupado desde que regresé que no tuve tiempo de probar las comidas de este milenio.
—¿Y en su casa que come? —preguntó Twilight curiosa.
—Pues, comidas que me enseñaron cuando era joven, pero algunas de los ingredientes que necesitaba para cocinarlos en la actualidad ya no existen así que busqué alternativas, es casi lo mismo.
En lo que hablaban, el mozo regresó con una bandeja con dos vasos y una jarra de agua, allí les sirvió a ambos.
—En ese caso, déjeme ordenar a mí, ¿alguna vez comió pizza? —preguntó Twilight.
Dry negó.
—Está bien, tráigame la pizza de la casa por favor.
—Excelente elección princesa, ¿desea algo para tomar?
—Así estamos bien, gracias.
El mozo se retiró del lugar, dejando a los dos solos. Permanecieron en silencio por unos momentos hasta que Twilight dijo:
—Entonces… ¿Qué otras cosas desconoces de la actualidad?
—Pues, muchas cosas, diría todo, pero desde que el imperio regresó y Cadence asumió como dirigente instaló una especie de feria donde muestran la tecnología moderna de Equestria y las diferentes culturas y modismos actuales, ya sabe, para que no se produzcan malentendidos si alguno del imperio quiere salir a conocer el resto de Equestria. Llegué a visitarla un par de veces nada más.
—Eso fue muy inteligente de su parte, no puedo imaginar todo lo que cambió en el milenio que estuvieron afuera.
—Puede ser muy aterrador si me lo pregunta.
—¿En serio?
—Claro —Asintió Dry—, para explicarlo de forma sencilla, imagine que el imperio es una de esas cosas que ustedes llaman película, que corre y corre sin parar y de repente, alguien o algo le pone pausa y deja todo congelado en su lugar por mil años, mientras todo a tu alrededor continua sin percatarse de tu estado, y luego, mil años después, alguien o algo le saca la pausa para que la película siga reproduciéndose, como si nada hubiera pasado, y si no fuera por unos ponis desconocidos, que vienen de una ciudad que nunca habíamos escuchado, nunca hubiéramos sabido que pasaron mil años.
El tono con el que relataba iba profundizándose, llegando a ser personal.
—Conozco ponis que se asustaron como nunca al saber que pasaron mil años como si nada, incluso ahora temen a que vuelva a suceder y están paranoicos.
—Nunca… lo pensé de esa manera, imaginé que todos se habían adaptado a estos tiempos y dejado el incidente atrás.
—No, algunos —Suspiró—… perdieron demasiado como para olvidarlo.
Twilight pudo sentir que hablaba por experiencia personal, por lo que estrechó su casco con el de Dry en un intento de consolarlo, de pronto, todo el ruido de la ciudad se silenció. El hipólogo levantó su vista para encontrarse con la empatía de la princesa hecha mirada, aquellos ojos de tono similar a su pelaje y melena brillaban de forma inusual, el casco que ella sostenía se llenaba de un calor agradable que prometía extenderse a todo su cuerpo si continuaba sosteniéndolo. Ante sus ojos, parecía más atractiva ahora que cuando la conoció.
—Aquí tienen —dijo el mozo trayendo su orden en una bandeja.
Ambos dejaron de estrechar sus cascos y movieron los vasos para que pudiera poner la tabla de madera con la pizza, la cual tenía muchos ingredientes encima, un par de platos y los cubiertos.
—Que tengan un buen provecho.
—Gracias —dijeron ambos al unísono.
—Cualquier cosa que deseen, me avisan —dijo el mozo retirándose del lugar.
—Esto se ve delicioso —dijo Twilight sirviendo una porción de pizza a cada uno.
Dry sólo miraba dudoso la porción de lo que parecía ser masa con queso derretido y algunos ingredientes que invadían la superficie.
—Oh vamos, ¿no tenían pizzas en su tiempo?
—No.
—Oh… bueno, es una buena oportunidad para probar algo nuevo, se que le gustará, anímese.
—Está bien, por usted la voy a probar.
Twilight dejó escapar una sonrisa y agarró los cubiertos de Dry con su magia, cortando una pequeña porción de comida para que probara y lo acercó. El hipólogo olisqueó aquello que ella le ofrecía mientras una parte del queso derretido caía al plato, luego abrió el hocico y lo degustó. Sus ojos se abrieron a la par, aquella extraña combinación de ingredientes eran un manjar para su boca, una sonrisa involuntaria se dibujó en su rostro mientras masticaba la pizza y luego la tragaba gustoso.
—¿Y qué tal? —preguntó Twilight adivinando la respuesta.
—¡Es lo mejor que he probado en mil años! —exclamó a todo pulmón.
—Me alegra que le gustara.
—No puedo creer que me perdiera de comer las comidas actuales, ¿Qué otras cosas me habré perdido? —preguntó mientras llevaba otro pedazo de pizza a su boca.
—Pues, son muchísimas cosas, pero podemos empezar por lo básico, después de comer vamos a ir al cine a ver una película, ¿Qué le parece?
—Después de esto —dijo mostrándole una porción de pizza en su tenedor—, confiaré en usted al cien por ciento.
Ambos continuaron con su almuerzo charlando sobre cosas varias, mientras tanto, justo al frente había otro restaurante de temática oriental en el cual, el detective Magnifying Glass vigilaba a la princesa mientras degustaba un rollo de verduras con una salsa picante y un vaso de agua gasificada, de vez en cuando sacaba fotos a los ponis que disfrutaban de la compañía del otro y anotaba cosas en su libreta de investigador. Seguía sin tener una pista clara de que es lo que estaban investigando, por lo que su mente divagaba entre las posibilidades mientras trabajaba, pero de vez en cuando sus pensamientos se enfocaban en las conversaciones que las ponis en la habitación de al lado tenían, muchas de ellas hablaban de una protesta que tendría lugar mañana. Por lo que dedujo que mañana no podría investigar a gusto.
Luego del almuerzo, Twilight llevó a Dry al cine del pueblo. Mientras el hipólogo se dejaba llevar por los colores y las luces de las carteleras y el lobby, la princesa compró un par de entradas para una película de comedia que supuso le gustaría. Como parte de la experiencia de descubrir cosas nuevas, ella invitó una bandeja de nachos para Dry y una para ella, pero con guacamole en lugar de queso. La mayoría de los ponis del lugar la reverenciaron.
Al ingresar a la sala de la función, ubicaron el numero de sus asientos y se sentaron minutos antes de que comenzara la película. Poco a poco la sala se llenó de ponis deseosos de pasar un tiempo de calidad con sus seres queridos y de pronto, las luces de la sala comenzaron a apagarse lentamente hasta quedar lo suficientemente tenues para no distraer la vista de la pantalla y el proyector se encendió, mostrando el logotipo del cine, seguidos de todos los anuncios de próximos estrenos. Dry no despegó los ojos de la pantalla mientras alucinaba con todas las historias que se contaban, desde simples filmes de vida, pasando por acción hasta una de ciencia ficción que se llevaba a cabo en el espacio. Mientras él apreciaba con suma curiosidad todo lo que observaba, Twilight no pudo evitar recordar algo que había leído en un libro de historia del cine cuando era potranca.
—Disculpa Dry—susurró Twilight.
—¿Si?
—Sólo quiero que recuerdes que todo lo que verás aquí es actuado, nada va a pasarle a los actores involucrados o a ti.
—Me habla como si fuera un niño chiquito Twilight, no es necesario que me advierta sobre eso.
—Está bien, disfrute la película.
La primera escena era un tren que recorría las vías mientras los créditos iniciales se mostraban, la cámara iba cambiando de ángulo mientras el bólido se desplazaba a gran velocidad, tal vez transportando al protagonista de aquella historia de comedia. En uno de esos cambios, la cámara, que se encontraban en las vías inclinada ligeramente hacia arriba, grabó como el tren se acercaba a esta a gran velocidad, el sonido de la maquinaría se hacía más fuerte a medida que se acercaba y cuando estaba a punto de llegar a la cámara, Dry dejó escapar un gritó de sorpresa mientras se escondía en el asiento para que el tren no lo golpease, muchos de los que estaban allí lo callaron.
—¿No era necesario advertirle? —preguntó burlona.
—¿Ya se fue el tren? —inquirió atemorizado.
XXX
Luego de la película, Twilight y Dry pasaron el resto del día disfrutando de las atracciones que el pueblo podía ofrecerles en esta época de celebración, desde juegos hasta distintas actividades recreativas. Rieron, se divirtieron y se conocieron mejor, contándose cosas de sus respectivos tiempos. Entre anécdotas y diversión cayó la noche y ambos regresaron al hotel, en el camino siguieron hablando, en un punto volvieron a retomar lo sucedido con la investigación y entre palabra y palabra, Dry revisó su alforja.
—¡Oh no!
—¿Qué sucede?
—Olvidé mi diario de investigación en la biblioteca, iré a buscarlo.
—Iré contigo.
—No es necesario Twilight, ya está por llegar al hotel, adelántese y yo volveré en unos minutos.
—Está bien, suerte.
Se separaron por primera vez en ese día y Twilight regresó al hotel, nada más al llegar los botones la saludaron y ella se encaminó a su habitación, al ingresar vio a Shining leyendo el periódico mientras bebía.
—Hola Shining, ¿Cómo estuvo tu día?
—Meh, no muy aburrido como ayer, ¿y a ti?
—Estuvo genial.
—¿En serio? ¿Cómo te fue con la investigación?
—Seguimos avanzando —mintió—, luego fui con Dry a dar un paseo por la ciudad, vinimos a invitarte para que nos acompañaras pero no estabas.
—Estaba caminando por allí.
Twilight caminó hasta el baño y se lavó la cara para refrescarse.
—¿Y cómo te fue con Dry? —inquirió Shining.
Twilight sonrió sin darse cuenta, tomó una gran bocanada de aire y comenzó a relatar todo lo que hicieron en el día, las cosas que hablaron, lo que comieron y demás. Incluso llegó a decirle las cosas lindas de su personalidad que le llamaron la atención. En ese momento, Shining se vio envuelto en un deja vu que lo transportó hasta su adolescencia, cuando conoció a Cadence sentenció a Twilight a escuchar horas de anécdotas sobre lo maravillosa que era y todo lo que tenían en común.
Ahora el karma le había regresado, y para su sorpresa, ella hablaba más rápido que él. Si no estuviera deprimido, tal vez jugaría con ella un rato para burlarse de su ingenuidad en el amor hasta que ella se diera o no, cuenta de lo que estaba sucediendo.
—¿Sabes que la tía de Dry tenía una especie de loro con cuerno y garras súper afiladas que ahora se considera extinto? Dice que no podía imitar el sonido de los ponis al hablar, pero si podía imitar el sonido de otros animales para asegurar su supervivencia, es súper interesante, no creo que un ave como esa pudiera sobrevivir luego de regresar de un exilio de mil años o parecido.
—Suena… interesante, de verdad —señaló Shining aburrido—, es la primera vez que te escuchó hablar así de un semental.
—Es que de verdad es interesante, puede ser divertido a veces y es inteligente, los que conozco en Ponyville no son nada como él.
—¿No te das cuenta lo que sucede? —inquirió Shining.
Y justo cuando Twilight estaba por responder con otra pregunta, Dry ingresó por la puerta algo agitado y sudado por correr a la biblioteca, la cual estaba a punto de cerrar.
—Hola Shining, ¿Cómo se encuentra?
—Un poco mejor gracias —dijo dándole un último trago a su gaseosa.
—Bien, creo que hoy ha sido un largo día, deberíamos irnos a dormir —propuso Dry dejando su alforja en el suelo.
—Tiene razón, mañana será un largo día —secundo Twilight.
Shining dejó el periódico y se acostó en la cama, los demás se alistaron para dormir. Unos minutos después apagaron las luces y fueron a dormir, por alguna razón, Dry no pudo dejar de percibir el perfume de Twilight en el aire hasta que ingresó al mundo de los sueños.
XXX
Unos días pasaron desde el incidente de Spike con la gran mayoría de los potrillos de Ponyville y el resto de los elementos tomaron turnos para cuidarlo. Ese día, Fluttershy fue al castillo de la amistad con unos cuantos animales para que Spike pudiera convivir con ellos, también había llevado unos cuantos juegos de mesa para jugar juntos, aun así fue con ella con la que se divirtió menos. Por suerte, su día estaba a punto de ponerse mejor cuando la puerta del castillo se abrió y unas tres potrillas ingresaron.
—Hola Fluttershy —dijeron las Cutie Mark Crusaders al unísono.
—Hola pequeñas, ¿Qué las trae al castillo?
—Venimos a ver a Spike.
—Está en su habitación leyendo unos comics.
—¡Gracias! —exclamaron las tres dejando a Fluttershy con Ángel.
Recorrieron los pasillos del castillo hasta encontrar una puerta con el cartel de "Habitación de Spike" colgado, Apple Bloom tocó un par de veces la puerta.
—Adelante —dijo Spike del otro lado.
Las potrillas ingresaron y el dragón dejó el comic en la cama.
—Oh, hola chicas, ¿Cómo están?
—Bien, pasamos a visitarte para saber cómo estabas luego de lo que sucedió.
—¿Cómo se enteraron?
—Nuestras hermanas nos dijeron —respondió Apple Bloom
—También nos dijeron que tengamos cuidado —agregó Scootaloo.
—¿Y tu cómo estás? —preguntó Sweetie Belle.
—Pues bien, las chicas me están consintiendo más de lo que Twilight lo haría normalmente, pero eso es algo bueno.
—Que bien, oye Spike, queremos proponerte algo para que los potrillos no te vuelvan a molestar.
—¿Involucra pedirle ayuda a las demás?
—¡No, las demás nos lo prohibirían, por eso debemos hacerlo nosotros mismos! —exclamó Sweetie.
—Díganme.
Así las Crusaders le contaron el plan que han puesto en ejecución desde antes de venir a hablar con Spike, como la mayoría de los atacantes iban a la escuela, decidieron esparcir un rumor de que otro potrillo heterosexual estaba haciendo de las suyas en una parte alejada del pueblo, como adivinaron, el rumor se esparció rápidamente y el grupo se estaba formando para ir a emboscar al supuesto potrillo esa tarde, por lo que Spike y las CMC tenían que actuar rápido.
En las afueras del pueblo, Snips y Snails esperaban algún indicio del susodicho potro cuando Spike apareció a lo lejos, caminando hacia ellos. Snips silbó con todas sus fuerzas y el grupo de infantes salió de todos los lados posibles. Cuando el dragón estuvo cerca Snips dijo:
—¿Qué pasa Spike? ¿Vienes por otra dosis?
—Nada de eso, vengo a detenerlos, ustedes no tienen derecho de atacar a alguien por querer a alguien de otro género.
—¿Ah sí? ¿Tú y quien más? —preguntó Snails.
De repente, las Crusaders aparecieron por detrás de Spike.
—¿Qué hacen aquí los costados en blanco?
—Venimos a defender a Spike —respondió Apple Bloom.
—Ustedes no podrán detenernos nunca —dijo uno de los potrillos de la multitud.
—¿Eso creen? —inquirió Spike acercándose a la multitud— ¿Saben lo que dirá la princesa de la amistad cuando se entere de lo que ustedes quisieron hacerme?
—La princesa Twilight nunca hizo nada al respecto, ¿Por qué crees que ahora será diferente?
—Porque si el resto de los elementos se enteran de lo que tienen planeado hacer con nosotras se enojarán y harán todo lo que esté a su alcance para castigarlos, incluso puede llamar a la princesa Celestia para que intervenga —dijo Apple Bloom—. ¿No querrán que la máxima autoridad de Equestria venga a Ponyville a preguntar por cada uno de ustedes verdad?
—¿Cierto Snips, Snails, Pudin Cup, Aqua Storm, Wooden Star…?
Tanto Scootaloo como Sweetie Belle comenzaron a nombrar a todos los potrillos que conformaban el grupo, luego Apple Bloom y Spike se unieron con la lista. Algunos de los nombrados agacharon la cabeza, otros empezaron a sudar, no podían ser descubiertos, ellos prometieron que nadie los descubría.
—¡Alto! —exclamó Snips un tanto nervioso— Ustedes ganan, nos retiramos, nunca más haremos esto.
—¡Más les vale! —gritó Scootaloo— ¡Ahora shu, no queremos verlos por aquí!
El grupo se dispersó rápidamente como cuando Rainbow aterrizó para salvar a Spike, sólo que esta vez para no volver a juntarse nunca más. Las demás se enteraron de la movida gracias a Rainbow que espiaba a Spike desde una nube cercana, todas recibieron sermones de sus respectivas familias y luego, un cumplido por ser tan valientes al ayudar a un amigo en apuros.
Más que nunca deseaban que Twilight regresara para plantearle la situación.
Hasta aquí llegó el capitulo señores, espero les haya gustado.
Luego de organizar las ideas con respecto a este fanfic, al fin pude volver para seguir escribiendolo. Si todo sale bien, el fanfic tendría que estar terminado pronto.
En este espacio, voy a responder los reviews dejados en el capitulo anterior por parte de:
Afromario: Gracias por el comentario. Ahora, respondiendo a tus dudas, obviamente tiene un origen pero no es algo que pueda ser rastreado a un poni o un grupo de ponis, es como la homofobia, con respecto al vigilante de Twilight, se sabrá más adelante y no, definitivamente no fue él o ella quien inició el odio.
Linkwarriorx0: Gracias por el comentario. Si, es feo lo que pasa con Shining.
misery680: Gracias por el comentario. Con respecto a tu duda, eso se verá más adelante, y no, ni Twilight ni Celestia saben lo sucedido con Spike.
Recuerden, si les gustó dejen un review, si tienen alguna duda o consulta pueden mandarme un MP, no muerdo, tambien pueden darle like a la pagina de facebook "exelion fanfiction" para estar enterados de avances y otras cosas, link en mi perfil o pueden buscarlo por FB.
Nos vemos gente, se despide, Exelion.
