Notas de la traductora:
Dios mío, traduje esto de un tirón el día de hoy las manos me duelen. Seguramente tiene algunos errores...
¡Nos leemos abajo!
Disclaimer:
La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.
The Window pertenece a SilverShine, yo sólo me ocupo de la traducción.
Capítulo 9
Misión exasperante.
Las cigarras estaban chirriando con toda su fuerza ese día. El sol estaba en lo alto, las nubes estaban surcando los valles, dejando el cielo de un azul quebradizo sobre ellos. Sakura echó un vistazo a él, observando la distante forma que podría ser un águila cruzando a través del lienzo azul sobre ella. No por primera vez se preguntó cómo sería volar y mirar hacia todo lo que había debajo de ella desde tal altura.
Entonces arrojaría cosas como yunques sobre las cabezas de hombres enmascarados..
La radio crujió en su oreja. —Oye, sabes-
—A menos que vayas a decirme que has visto a nuestros objetivos, no me importa. —Respondió abruptamente. —No me hables.
Hubo una embarazosa pausa mientras Sakura cortaba un tallo de helecho y comenzó a romperlo, desprendiendo hojas con olor acre de manera agitada.
Entonces Kakashi preguntó: —¿Por qué?
Como si tuviera que preguntar. Debería ser obvio que Sakura no estaba contenta con él. Ella le había estado ignorando desde que se habían encontrado en las puertas de la Aldea y, cuando finalmente llegaron a la villa minera, Sakura había tratado de insistir en ser emparejada con uno de los chicos en lugar de con Kakashi.
Sólo Sasuke seguía renuente a estar a solas con Sakura por largos periodos de tiempo, así que declinó sin decir nada más. Naruto tal vez hubiera estado más inclinado a aceptar, sólo que antes de que pudiera responder, Kakashi intervino, preguntándole con una falsa inocencia qué tenía de malo su compañía.
Sakura no podía decir nada, no enfrente de Naruto y Sasuke, no quería decir que no quería estar a solas con su Sensei durante la tarde porque la última vez que estuvieron ahí, estuvo hablando con ella hasta que terminó describiéndole su ropa interior por la radio. ¿Quién sabe a dónde le llevaría esta vez? Moriría de mortificación y Kakashi podría morir de múltiples puñaladas. No que no las mereciera. Pero sería mejor para todos si ella mantenía la boca cerrada.
Y sin otra excusa razonable, terminó resoplando y aceptando que estaba atorada con él, de nuevo.
Y ahora, incluso cuando estaban solos, él tenía que pretender que no sabía por qué ella no le hablaba. Bueno, si él no estaba al tanto de que era un voluble y bastardo mujeriego, tenía que darse cuenta él mismo. Ella no se lo dejaría fácil.
—¿Por qué? —Repitió. —Porque estamos en una misión. Deberíamos tener toda nuestra atención en el camino, no en el otro –quiero decir- n-ni deberíamos hablar.
—Eso no parecía importante demasiado la última vez que estuvimos aquí. Creo recordar que estabas siendo bastante habladora.
Las orejas de Sakura ardieron. Él sólo podía estarse refiriendo a la descripción de sus pantaletas. —La misión es importante. No deberíamos distraernos. —Dijo, esperando que mientras más lo dijera, más sonara como algo real.
—No hay nada malo con distraerse de vez en cuando…
Dios, este hombre podía hacer que todo sonara sucio. Parecía que todo lo que él podía decir era eufemismo… o tal vez era la mente de Sakura que perdía mucho tiempo tomándolo así.
Otro cuarto de hora pasó. La ramita del helecho que estaba en sus manos había sido desnudada y destruida, y ahora Sakura se estaba quedando sin más vegetación con la cuál distraerse. El camino estaba tan silencioso que podía escuchar al pequeño ciervo que se estaba sintiendo valiente como para cruzarlo, mordiendo las hierbas del camino. Sakura se relajó. Si sus objetivos venían de este lado, el ciervo sería el primero en alertarla.
Estaba silencioso, Kakashi estaba entretenido con su libro y ahí no había más que tiempo presente.
—¿Sensei…?
—¿Mm?
—Mi revisión semestral es pronto… Tsunade-Shishou dice que soy candidata a que me promuevan
—Mm.
—Pero… cree que no tengo suficientes jutsus.
—Mm.
—Así que… tal vez, si tienes tiempo, ¿Podrías enseñarme algunos de los tuyos? Quiero decir, todos dicen que tienes más de mil, y sólo necesito unos pocos, sólo para convencer a los examinadores de que no soy completamente inútil.
—Mm. —Reflexionó a través de la radio. —Supongo que podría.
¡Sí! Sakura internamente alzó un puño.
—Con una condición.
Sakura se detuvo. —¿Perdón?
—Con una condición.
—Espera, así no es como funciona. Tú eres mi maestro. Se supone que debes enseñarme cosas. —Apuntó. —Gratis.
—Tómalo o déjalo, Sakura.
—Qué- pero eso - ¡No estás siendo razonable! —Siseó, luchando con mantener la voz baja. —Viendo que tú robaste la mayoría de esos movimientos, no veo por qué tienes que ser tan aprensivo para compartirlos-
—No estoy siendo aprensivo. —Dijo calmadamente. —Estaré más que feliz de compartir mi sabiduría contigo. Sólo creo que las cosas deben igualarse. Por eso, mi condición.
Sakura apretó los dientes por un momento, antes de preguntar eventualmente con tono cortante. —¿Qué condición sería?
—Por cada jutsu que te enseñe, tienes que hacer algo para mí a cambio.
Los finos vellos en el brazo de Sakura se erizaron advirtiéndola. Cualquiera con una mente ligeramente menos pura podría elegir tomar eso como un comentario más que ardiente. Sakura Interna le advirtió que sabía exactamente qué quería decir él.
La Sakura real estaba jugando al tonto. —¿Cómo qué? —Preguntó en silencio.
—Todavía no lo decido. —Fue su respuesta. —Pero estaba pensando-
La radio se cortó abruptamente mientras un ligero temblor sacudió el camino, moviendo los árboles y sus hojas y callando a las cigarras por apenas un momento. El ciervo que estaba del otro lado del camino corrió dentro del bosque como impulsado por pequeños cohetes.
Sakura se salió de la zanja y salió al camino. —¿Qué fue eso? —Gritó.
Kakashi se bajó del árbol en que estaba. Él miró alrededor por un momento y entonces apuntó a la cuesta cubierta de árboles detrás de ella. —Por ahí.
Una columna de humo estaba ascendiendo por encima de la cuesta, débil, rala y lejana, pero definitivamente fuera de lo ordinario. —Sensei- creo que los chicos-
—Entonces vayamos.
Se movieron a través de los árboles, arrancando un poco del follaje a su paso, saltando sobre los escombros del bosque y agachándose bajo las ramas. Mientras corrían, Kakashi intentó con la radio. Sakura estimaba que los chicos estaban al menos media milla lejos, lo que normalmente los ponía dentro del perímetro de la radio, pero en las montañas la señal era débil, saltaba a través de los valles como una pelota de ping pong. Mientras Kakashi llamaba sus nombres a través del aparato, todo lo que recibía en respuesta era estática. Sakura esperaba que simplemente fuera debido a la pobre señal y no porque estuvieran en problemas.
Después de todo, estos eran Naruto y Sasuke. Sería un día raro si alguien tenía ventaja sobre cualquiera de ellos, incluso si los superaban en número.
Cuando llegaron a la cuesta, Sakura miró hacia abajo y divisó el delgado y tortuoso camino que serpenteaba, contrastaba como una pálida víbora contra el verde del bosque. La columna de humo casi estaba desvanecida, pero su origen era inconfundible, el más que notable cráter en medio del camino.
Kakashi naturalmente era más rápido que ella y estaba al frente. No era ni el tiempo ni el lugar, pero Sakura encontró sus ojos pegados a él. Mejor dicho a su trasero; pero con sinceridad, Hatake Kakashi era un muy buen ejemplo de la figura masculina. Esbelto, pero no delgado; musculado, pero sólo lo suficiente para hacerlo macizo. El perfecto balance de un hombre construido para la velocidad y la fuerza silenciosa. Lo cierto era que era raro encontrar a un ninja que no estuviera al tope de la condición física, pero algo en las proporciones de Kakashi le hacían querer gruñir y-
Por medio segundo vio a Kakashi dudar y volver a ver a ella. La siguiente cosa que supo, fue que el viento había sido sacado de su cuerpo mientras él la embestía por el costado.
Rodaron cuesta abajo por algunos metros antes de estamparse contra la base de un viejo árbol de maple. Kakashi estaba mirando la cuesta, pero no estaba haciendo señal alguna de moverse. No parecía que estuvieran bajo ataque, de otra manera, él estaría de pie y preparado para pelear.
Cuando Sakura consiguió regresar el aire devuelta a sus pulmones, ella le dio un puñetazo con furia en el hombro. —¿Qué estás haciendo? —Resolló. —Pudiste haberme matado.
—Estabas a punto de meter el pie en un nido de avispas. —Apunto, confundido. —¿No te diste cuenta?
Sakura se detuvo. No, no lo había hecho. Todo lo que estaba viendo en ese momento eran sus bíceps…
…los cuales ahora estaban colocados a cada lado de sus hombros.
—¡Sí lo vi!—Mintió, sintiéndose segura de que él nunca encontraría la forma de negarlo. —No tenías por qué molestarte tratando de romperme el cuello en orden de salvarme de un par de abejas.
Él parecía diferir y lo mostró con una mirada de incomprensión mientras se levantaba y la jalaba para que hiciera lo mismo. —No quería arriesgar ningún centímetro de esa bonita piel tuya a que fuera picada por molestas avispas. —Dijo alegremente, deslizando las manos a través de sus brazos de abajo hacia arriba en lo que probablemente era un gesto de confort y afecto.
Sakura no pudo evitar sentir más que eso. Había algo en los dedos que se detenían sobre su piel una fracción más de lo necesario, y la manera en que su mirada vagaba innecesariamente a través de su rostro antes de que se girara y comenzara a bajar la cuesta.
Sakura respiró profundo y mentalmente se dio un sacudón. Este no era momento para distraerse. No cuando los chicos podían estar en peligro.
Pero parecía que no tenía que estar preocupada. Ella llegó al camino detrás de Kakashi y a una escena muy lánguida. Una carreta estaba estacionada cerca del cráter que Sakura había divisado desde la cima de la cuesta. En la parte de atrás de la carreta estaban siete hombres inconscientes. Sentados en los asientos al frente estaban Naruto y Sasuke. Naruto –parecía especialmente feliz consigo mismo, aunque un poquito quemado- y Sasuke –parecía que alguien hubiera pateado a su gato.
Aunque así era como siempre lucía.
Sakura quería llorar. —¡Tres días! —Se quejó. —Tres días he estado sentada en esa maldita zanja esperando algo de acción ¡-Y entonces ustedes la obtienen y se la guardan para ustedes mismos! ¡Me hubiera quedado en casa!
—No te perdiste de mucho. No ofrecieron mucha pelea. —Sasuke le respondió.
—Awww, ¡Vamos, Sakura-Chan! —Naruto le consoló, apuntando a la parte trasera de la carroza. —Creo que uno de ellos sigue semi-inconsciente. Puedes golpearlo si quieres.
Ella suspiró miserablemente. —No es lo mismo…
Kakashi se movió e inclinó sobre uno de los lados de la carreta e investigó su carga. —¿Estos son los hombres correctos, verdad? ¿No atacaron a las primeras personas que se acercaron?
Naruto y Sasuke compartieron miradas ligeramente ansiosas antes de que Sasuke respondiera. —No pudimos encontrar ningún saco con el signo de dinero. —Dijo secamente. —Así que no podemos estar cien por ciento seguros.
—Dijiste que los ladrones tenían una carroza tirada a caballos. —Naruto apuntó, indignado.
—Sí, como todos los demás que viajan por estos caminos. —Kakashi respondió, enderezándose y girándose hacia los chicos. —Los llevaremos a Asahi para que los identifiquen. Con suerte estos son nuestros hombres, pero si no lo son… —Le dirigió una mirada por el rabillo del ojo a Sakura. —Sakura puede quedarse aquí y vigilar el camino. Naruto, tú puedes cuidar el otro. Si uno de los dos ve a alguien sospechoso acercándose, no se metan con ellos, vayan a buscarnos a Sasuke y a mí. ¿Entendido?
Oh, grandioso. Más tiempo perdido en las zanjas. Sakura asintió vagamente, mirando ausente a la dirección del caballo de ojos saltones atado a la carreta. Se preguntó por qué Kakashi le estaba mirando sólo a ella cuando debería de estar dándole indicaciones también a Naruto. Le estaba haciendo sentir incómoda.
—Bueno. —Kakashi se giró y subió al asiento del conductor en la carreta. —Sasuke, vas conmigo.
Impasiblemente Sasuke se subió y sentó a un lado de Kakashi quien prontamente le pasó a él las riendas. Poniendo los ojos en blanco, Sasuke apresuró al caballo a caminar mientras Kakashi se despedía con la mano de los otros estudiantes que estaba abandonando. —Volveremos como en media ahora. No hagan nada estúpido.
—Lo dice como si estuviera esperando que lo hagamos. —Naruto gruñó por lo bajo, antes de sonreírle a Sakura. —Apuesto a que los bandidos vendrán por mi camino. ¡Y los derrotaré con una sola mano!
Sakura refunfuñó. —Pensé que ya los habías derrotado. —Comentó maliciosamente.
—Sí… bueno… podrían haber más. —Naruto dijo poco convencido. —¡Toma este camino y yo tomaré el otro! Nos vemos luego, Sakura.
Si ella pensaba que un camino al lado de la montaña podría ser aburrido cuando Kakashi estaba ahí haciéndole compañía, era el doble de aburrido cuando estaba ella sola. No que pensara menos tiempo sobre él. Mientras vigilaba desde la copa de los árboles hacia el camino medio destruido por las actividades de Naruto y Sasuke, su mente debía de estar puesta con firmeza en el trabajo que estaba realizando. Era irritable cuánto podía pasar pensando sobre sus miradas poco claras y el indescifrable código con el que parecía hablarle. A veces pensaba que todo lo que le decía tenía otro significado.
A veces creía que estaba imaginándole más profundo de lo que de verdad era. Parecía que Kakashi era un ligeramente pervertido y vago hombre de treinta-y-algo que hablaba tan poco que podría ser fácilmente confundido con una persona pensativa, pero la realidad era que cuando él no estaba hablando, estaba leyendo, así que probablemente todo en lo que podía pensar era en porno.
Sakura suspiró mientras se sentaba detrás de un ancho árbol con un tronco rugoso y cerró los ojos. La escena de la noche anterior se repetía detrás de sus parpados, una y otra vez, jugando con ella y atormentándola. Había dejado de luchar para mantener esos pensamientos a raya. La primera vez que le había visto a través de la ventana, había hecho todo lo posible para sacarse las imágenes de la cabeza. Ahora simplemente las dejaba flotar por ahí, junto con esos pequeños vistazos irresistibles de la sexualidad de Kakashi… y la provocativa imagen de su cadera desnuda mientras tenía sexo con aquella chica sobre las cajas de cerveza.
¿Cuál era su nombre? Kakashi lo había murmurado, pero no lo había escuchado bien. ¿Sasaki? ¿Takuya? ¿Osaka? Algo que sonaba igual de estúpido. Sakura estaba preparada para odiarla con todas sus fuerzas, pero era difícil odiar a una chica que obviamente había sido echa a un lado de forma tan sencilla que se había puesto a llorar en el baño más cercano.
Sakura se había engañado con Kakashi porque parecía ser diferente a los chicos con los que generalmente ella se juntaba, pero aparentemente esto sólo estaba limitado a su habilidad sexual.
Incluso así, no te importa. Su inconsciente le dijo antes de que pudiera sofocarla. No estás buscando un novio, sólo buscas a alguien que pueda hacer que te ven-
Oh, cállate. Sakura se respondió cortante y volvió a guardar silencio.
Todo estaba en silencio, excepto pro el sonido distante de trote de pezuñas sobre el terroso camino.
Sakura contuvo el aliento y con cuidado se subió a un árbol para tener una posición más segura y poder vigilar el camino. A través de las hojas que todo lo oscurecían y los arbustos, podía ver otra carroza aproximarse. No había manera de saber cuántos ocupantes iban, pero definitivamente era más pequeño que el que Naruto y Sasuke habían atacado.
Quedándose completamente quieta, Sakura decidió esperar hasta que hubieran pasado antes de correr hacia Asahi para alertar a Kakashi y Sasuke. Naruto se perdería la diversión, pero habían pasado tragedias peores.
Pero mientras el carro se acercaba hacia ella, comenzó a disminuir su velocidad. Preocupada de que su presencia hubiera sido detectada, Sakura se preparó para pelear. Ninjas de alto nivel siempre podrían detectar el chakra de los ninjas con niveles más bajos, no importaba que tan bien estuvieran escondidos y si esos hombres habían detectado el flujo de su crakra que había estado cuidadosamente mantenido, ella estaba completamente en desventaja.
—¿Qué es eso? —Escuchó gruñir a un hombre a través del camino.
—¡El camino es un desastre!
Sakura comenzó a relajarse. Parecía que no se habían dado cuenta de su crakra gracias al cráter. Bueno, igual era muy difícil no notarlo.
—No hay que preocuparse, hay más espacio para rodearlo-
—No. Hay algo extraño en esto… ¿No puedes sentirlo?
Sakura contuvo el aliento.
—¿…Sentir qué?
—Algo poderoso estuvo aquí. Puedes probarlo todavía en el aire. Cualquier cosa que haya hecho esto, sigue aquí.
—¿Crees que los aldeanos hayan decidido ponerse inteligentes esta vez?
—Quizás han derribado las minas o algo.
—O algo.
—Deberíamos irnos.
—Pero- todo el oro-
—No voy a darles la oportunidad.
¡Maldición! El carro estaba dando la vuelta, volviendo a su retomar su paso veloz. Si Sakura los dejaba para alcanzar a sus compañeros, les daría el chance de escapar.
¡Todo hubiera sido una pérdida de tiempo!
La carroza estaba avanzando con un paso veloz y Sakura silenciosamente corrió a través de los árboles siguiéndoles el paso, hasta que los sobrepasó. Contó cuatro hombres de diferentes constituciones. ¿Quién sabía cuál sería su nivel de habilidad y si tenía o no oportunidad? ¿Pero qué tipo de ninja se escondía por un pequeño riesgo? Era ahora si quería ganarles o dejar que el dinero de la recompensa se fuera a través de sus dedos de nuevo.
Y ella de verdad necesitaba el dinero; su casero gruñía cada vez que le daba largas.
Una vez que estuvo cerca de cien metros enfrente del carro, Sakura se detuvo a un lado de una alta haya con un tronco ancho, a unos metros sobre el muro de contención que estaba en el camino. La carroza comenzó a acercarse, completamente ignorante de lo que iba a suceder.
Con un grito agudo, Sakura pateó la base del árbol, arrancándolo de raíz. El árbol crujió mientras se tambaleaba y retorcía y comenzaba lentamente a inclinarse. Sus ramas más altas se rompieron y comenzaron a caer sobre los ladrones, a quienes ella escuchó gritar y quejarse, luchando para hacer que el caballo se detuviera antes de que el árbol los aplastara, dejando una nube de polvo y una lluvia de hojas.
Para su crédito, el caballo parecía ligeramente sorprendido, comparado con los cuatro hombres detrás que saltaron asustados.
Aunque se recuperaron rápidamente.
—¡¿Quién está ahí?! —Uno dijo, arrojando las riendas y levantándose. Sakura dio por hecho que era el líder del grupo. Y con el tamaño de esa espada que estaba en su espalda, parecía estar compensando otra cosa. —Muéstrate.
No era como si ella hubiera podido evitar la detección en este punto. Habían sentido finalmente la presencia de su crakra y estaban buscando con cautela, acercándose hacia el arbusto en el que ella estaba escondida.
Con una calmada y compuesta cara, dio un paso al frente, saliendo de su escondite y caminando hacia el camino, tratando de imitar la mirada fría con la que Sasuke solía inspirar respeto.
Cuando ellos comenzaron a reír, no pudo evitar sentir que había fallado de alguna manera.
—Relájense, hombres. Es un niñita. —El líder resopló en su manga.
—¡Deténganse! —Cortó furiosa, apretando sus manos en las caderas. —¡Soy una kunoichi!
—Tienes el cabello rosa-
—¿Y? —Siseó, advirtiendo al hombre enmascarado que le había hablado.
—Y mides como metro y medio…
—Y este árbol medía casi cinco, pero no tuve mucho problema para sacarlo. —Gruñó, subiéndose sobre el tronco para ganar algo de altura e inspirar algo de respeto. —No tendré ningún problema con ustedes tampoco.
—¿Hicimos algo para ofenderte, niñita? —El líder preguntó.
Los ojos de Sakura se entrecerraron, pero ignoró el tono de condescendencia. Por ahora. —Sucede que no deberían de estar aquí, robando a ese bonito y pequeño pueblo minero, ¿O sí? Ellos han tenido problemas con ladrones últimamente.
—¿Así que te llamaron a ti? —Gruñó. —Si no te das cuenta, niña, nos estamos yendo. Así que tú y tu árbol pueden salirse de nuestro camino en los próximos diez segundos o nosotros los movemos.
Sakura siguió sin moverse. —No puedo estar de acuerdo con eso.
—Sería una horrible pena que tuviéramos que romperte ese bonito cuello que tienes en las rocas de allá abajo. —El líder dijo, parecía que se refería a las rocas que estaban por ahí cerca del camino, donde había un río turbulento lleno de piedras que estaba cubierto de niebla. —No tenemos interés de dañar tal belleza, pero nos veremos obligados si no te quitas del camino ahora.
—No respondo a los halagos. —Sakura dijo cortante. Su inner le atormentó, como siempre, en desacuerdo a lo dicho. ¡Te acaba de llamar hermosa! ¡Anotación!
El líder de los ladrones ladró. —Diez segundos o menos. Diez… nueve…
Sakura puso los ojos en blanco.
—Ocho… siete… seis… cin- ¡Jódete!
Esta palabra vino mientras el carro de pronto retrocedió, las riendas que sujetaban al caballo habían sido cortadas por Sakura. Ella se agachó en la espalda del caballo, observando al hombre dejándose caer sobre los otros en shock y sorpresa.
De verdad… esto no era mucho reto…
—¡Perra!
Sakura se dejó caer de lado mientras una ráfaga de senbon comenzaba a volar hacia ella, apenas librándose por un cabello. El caballo decidió que había tenido suficiente y tomó ventaja de su nueva libertad para girarse y correr del camino hacia la cantera. Ninguno de los hombres se preocupó en perseguirlo. Ahora estaban ocupados rodeando a Sakura como una manada de hienas arremolinándose contra una cría herida.
Pero Sakura no era una cría herida y esos hombres habían mordido más de lo que podrían masticar.
El líder sacó su espada de la funda de su espalda y avanzó hacia ella amenazante mientras la luz se reflejaba de la cuchilla a sus ojos. El agarre en la espada era muy flojo. Tal vez pensaba que ondearla de un lado a otro era intimidante, pero él nunca había visto a Sasuke tomar una espada. Un fuerte agarre inspiraba más terror que un meneo ostentoso.
—Te arrepentirás de buscar pelea con nosotros, niña. —Dijo.
De alguna manera, Sakura dudaba eso.
Repentinamente él estaba balanceado la espada hacia ella, entrando en acción simultáneamente con los otros hombres. Sakura giró deprisa para evadir la enorme cuchilla y torció de nuevo para embestir al gran hombre contra sus camaradas. Con un puñetazo en el estómago, despachó a uno de los otros hombres que venía a ella con un kunai. El hombre enmascarado vino hacia ella sólo con sus puños, pero con un filoso puñetazo en la mandíbula fue empujado hacia atrás.
—¡Te tengo! —Unos brazos le rodearon por la espalda, apretándose para sacarle el aire de los pulmones. Sakura dio un resuello agudo. Sus brazos habían sido atrapados pero seguía con los pies en el suelo. Con esfuerzo ella hizo que los dos se fueran de espalda para chocar contra el carro. El duro impacto fue suficiente para quitarse al hombre de encima por un momento, pero fue suficiente tiempo para que Sakura se liberara, separando la llanta que estaba a un lado de ella y rompiéndola sobre la cabeza del enemigo.
Así que sólo quedaban el líder y el ligeramente mareado hombre enmascarado.
—Carajo. Me rompió el diente. —El hombre con la máscara se quejó. Estaba demasiado ocupado revisándose por si había sangre como para ver la rueda que iba volando directo hacia él como un frisbee.
Y de pronto sólo quedaban ella y el líder.
Él no parecía tan confiado como antes, pero Sakura sabía que no era momento para regodearse. De cualquier forma, no se sentía terminado. —Si te rindes, no tendré que romper nada. —Le advirtió ella con seriedad.
Él se mofó. —Ellos no eran más que debiluchos. —Dijo con simpleza.
—¿Y tú? —Preguntó.
—Entrené con los Cazadores de Kumogakure.
Sakura nunca había oído de ellos. —¿Ah sí? Yo entrené con los sannin.
—Ah…
—Sí. Ah.
—Entonces será algo como un logro cuando te asesine.
—Si tuviera un ryo por cada ocasión en que escucho eso de un ninja que quiere estar en un libro Bingo…
La espada cortó el aire hacia ella. Sakura se agachó y con un giro veloz se movió alrededor del hombre para aparecer tras él, apuntando con el puño a un punto de presión debajo de su omóplato que lo paralizaría lo suficiente como para encargarse de él. Pero antes de que pudiera conectar con la mano fue forzada a retroceder por una vuelta que vino más rápido de lo que ella hubiera podido predecir. La punta de la cuchilla se acercó mucho a ella, casi cortándola mientras retrocedía.
—No luces tan confiada ahora, niña.
Él estaba haciéndola retroceder, los movimientos de su espada más concentrados y rápidos –demasiado rápidos para que ella encontrara una abertura. Todo lo que podía hacer era agacharse y salirse del camino. La espada le seguía a donde fuera que ella se moviera, como una persistente mosca. No importaba que tan rápido intentara evitarla, siempre estaba ahí, obligándola a retroceder hasta que –de la nada-, se salió del camino hacia el pasto. Sakura dio un vistazo por encima del hombro para ver que él la había llevado al mero límite del camino, casi a la escarpada colina. Por un momento lucía como si la predicción que el hombre había hecho de arrojarla por la montaña iba a hacerse verdad. No tenía a donde ir.
La espada cayó, preparada para cortarle el torso. Sin pensarlo, Sakura arrojó las manos para atrapar la cuchilla, concentrando una repentina corriente de crakra a sus palmas para dispersar el impacto.
No fue suficiente. La cuchilla golpeó y cortó profundamente sus manos, arrojando sangre sobre su cabello y cara. La boca de Sakura se abrió en un grito silencioso mientras el dolor corría a través de sus brazos.
El hombre no se movió. Cuando ella reunió la fuerza para abrir sus ojos y mirarlo, lo vio mirándola a ella confundido. —¿Cómo pudiste…?
No pudo terminar su frase. Repentinamente su cara se volvió laxa y sus ojos se pusieron en blanco. La espalda se había deslizado de sus dedos y golpeó el suelo, él le siguió un corto instante después, un confuso y sangriento agujero estaba en la espalda de su camisa. Detrás de él estaba Kakashi.
—¿Estás bien? —Preguntó.
Sakura apretó las manos y las llevo a su propio pecho y asintió con una sonrisa tensa. —Ujum. No sonaba demasiado convincente. No cuando había tanta sangre corriendo por sus brazos desde las cortadas en sus manos apretadas.
—Déjame ver…
—Estoy bien. —Dijo, un poquito exasperada. Ella ya estaba llevando chakra a sus manos para sanarlas, cortando gradualmente la sangre. —Soy médico, ¿Recuerdas?
Había algo raro en su expresión. Estaba frunciéndole el ceño con ese oscuro –casi como un pedernal- ojo, ilegible como siempre, como si ella hubiera hecho algo mal. Girándose, él hizo un gesto a Sasuke quien estaba de pie unos metros lejos, checando que los hombres siguieran inconscientes a base de golpearlos con el pie. Sasuke sólo se encogió de hombros y caminó.
Sakura echó un vistazo hacia sus manos para ver el progreso de sus músculos y piel uniéndose de nuevo bajo el velo de su jutsu. Estaba dando lo mejor de ella para ignorar la manera en que Kakashi le estaba viendo por encima.
—Te dije que nos avisaras si veías algo sospechoso.
Ah. Así sería entonces. —Lo hubiera hecho. —Dijo defensivamente. —Pero ellos sabían que algo estaba sucediendo cuando vieron el desastre que Naruto y Sasuke hicieron. Si hubiera ido tras ustedes, hubieran escapado.
—No necesariamente. —Dijo como si nada. —Podríamos haberlos rastreado.
—Ah. —Ella no había pensado en eso. —Bien, verás, no pensé-
—Claramente.
—¡Pero los pude manejar! —Protestó.
—¿Entonces qué es esto? —Él apartó una de las manos lejos de su pecho y la sostuvo en el espacio que había entre los dos para que la vieran. Pero pese a estar cubierta en sangre fresca, las heridas ya habían cerrado y ahora no eran más que marcas en sus palmas.
—¿Lo ves? —Dijo, jalando la mano fuera de su agarre. —Estoy bien. Si no hubieran llegado, aun así lo hubiera derrotado.
—Toma entre treinta y cuarenta y cinco segundos sanar una herida como esa. En una pelea grupal, puedes permitírtelo, pero en un uno contra uno, sin embargo, tomará demasiado tiempo. Estás abierta a un ataque. —Comenzó a alejarse para examinar a los hombres inconscientes. —Mis órdenes no son sugerencias, Sakura. Si te digo que esperes por refuerzos, tienes que esperar por refuerzos.
Algunos maestros hubieran felicitado a sus estudiantes por haber derrotado a un grupo de ninjas sin ayuda de nadie. Pero no Kakashi. Él era demasiado impredecible con sus elogios. Algunos días podías fallar patéticamente y ponerte en ridículo, pero él te daría un golpecito en la espalda y te diría que habías hecho un buen trabajo. Y cuando finalmente hacías un buen trabajo, te daría la espalda y un regaño sobre seguir las reglas.
Y para un hombre que escogía las reglas que él quería seguir y cuales romper –según su conveniencia-, Sakura pensaba que esto era hipócrita.
Pero no ganaba nada peleando con él por ello. Para empezar, Kakashi se salía de las peleas con mucha facilidad antes de que ellos pudieran ganar ímpetu y segundo, no era tan necia como para molestarse en intentarlo. Así que simplemente apretó los dientes y se giró, mascullando en silencio sobre su comportamiento tan contradictorio. Sabía que había controlado la pelea y eso era todo lo que importaba. Kakashi podía pensar lo que quisiera, pero últimadamente él estaba equivocado.
—¡Escuché una pelea! ¡Escuché una pelea! —Un bulto rubio, negro y naranja salió disparado desde los árboles para tomar lugar a un lado de Kakashi. —¿Qué me perdí?
—Nada terrible. —Kakashi respondió con vaguedad, inclinándose para levantar a un hombre por el cinturón. —Todos tomen un bandido. Vamos de vuelta a Asahi.
—El mío está prácticamente muerto. —Sakura se quejó, cargando por la espalda al líder y mirando a Kakashi para hacerle saber que era su culpa.
—No te quejes. —Kakashi respondió. —Puedes sanarlo.
—¡No estoy-argh! Olvídalo.
Naturalmente, a partir de ese punto ella se puso de malas. Su humor no mejoró tampoco cuando vio que Naruto y Sasuke intercambiaban esa mirada de 'son esos días del mes' mientras comenzaban a darse cuenta de su comportamiento poco amable. Sakura se forzó a relajarse e ignorarlos. Si ella les gritaba también a ellos, sólo confirmaría su creencia de que estaba siendo irracionalmente hormonal.
Pero no fue hasta que dejaron a los bandidos con las autoridades en Asahi y estaban bien encaminados de vuelta a Konoha que comenzó a hondar en Sakura el por qué estaba molesta con Kakashi. Después de todo, su reacción por su desobediencia no había sido dura. No era como si él nunca le hubiera regañado antes por ir contra sus órdenes antes, ¿Así que, por qué enojarse tanto esta vez?
Ella había esperado más lenidad, esa era la razón. Luego de todo ese coqueteo, todas las insinuaciones y todos sus defectos puestos sobre la mesa para que el otro las viera y la manera en que le hablaba cuando estaban a solas sobre todo tipo de cosas que no se atrevía a contarle a nadie más… bueno, había esperado que las cosas fueran diferentes. No quería que él la tratara con indiferencia una vez más, como si no fuera nada más que una maldita estudiante para él.
No parecía justo.
Incluso ahora, si estaba enojada porque él le estaba ignorando. ¿Pero qué esperaba? Para empezar, no iba a agradecerle por tomarle el pelo enfrente de los chicos y tampoco era como si él deliberadamente le estuviera desairando. Lo cierto era que, probablemente, él ya se había olvidado de la pequeña discusión. Como profesor, él no le guardaba rencores a sus estudiantes por su mal comportamiento.
Sakura suspiró, sintiendo que algo de la ira comenzaba a disiparse ¿Tal vez si eran esos días del mes? Kakashi no parecía haber hecho algo malo y ella se estaba comportando como una niña –tal como él le había acusado ser la noche anterior. Luego de todo lo que había sucedido, había malentendido su impersonalidad con indiferencia. Se había olvidado de la línea entre su relación personal y su relación de trabajo.
Le había dicho que probara que era tan adulta como él, pero de lejos, lo único que estaba mostrándole era que no era nada más que una malcriada petulante.
Tragándose su orgullo, Sakura aceleró su paso para alcanzar a Kakashi. Como de costumbre, él estaba leyendo su libro, una mano dentro de su bolsillo mientras un tirante de su mochila colgaba en su espalda. Él alzó la mirada del libro mientras ella aparecía a su lado, como si hubiera olvidado que estaba con ellos.
—¿Me puedes prestar el kit médico? —Preguntó débilmente.
Su ceño se frunció. —¿Estás herida?
—No, sólo quiero las toallitas con alcohol. —Dijo, poniendo los brazos en alto que estaban cubiertos con sangre seca hasta los codos.
—Ah. —Él detuvo el paso y dejó que la mochila se deslizara desde su hombro. Los chicos siguieron caminado, dejándolos detrás mientras Kakashi comenzaba a buscar el paquete de toallas y Sakura se acuclillaba incómoda a un lado de él. —Aquí tienes.
—Gracias. —Sakura aceptó el paquete y no gastó más tiempo en tomar unas cuentas y comenzar a pasarlas por su piel. Kakashi le veía ociosamente, pero con suficiente interés como para llevarla al límite. Él observó cómo quitaba la sangre seca de sus brazos de la misma forma en que la mayoría de los hombres veían a una mujer quitarse las pantimedias.
Pero ella ya había superado la fase en que se decía a si misma que no le gustaba la forma en que él la veía. Porque no era verdad.
—Tenías razón. —Dijo eventualmente, pasándole una toalla sucia para que la guardara mientras tomaba otra limpia para quitarse la sangre de debajo de las uñas. —Debí haber ido a buscarlos. Incluso si tenía la situación controlada, tomé un riesgo innecesario. —Lo siento.
Kakashi suspiró. —Si obedeces los beneficios no son para mí, Sakura. Son para ti. Cuando desobedeces de esa forma o tomas riesgos, sólo es a ti misma a quien dañas. Cuando seas un Jounin no tendrás que responderle a nadie más que al Hokage, pero hasta entonces, no puedo dejar que vayas formado malos hábitos ahora que pueden tener consecuencias serias cuando tomas decisiones malas. Y las decisiones malas suceden. Incluso a los mejores.
Ella asintió silenciosamente. —Lo sé. —Respondió. —No lo haré de nuevo.
—Pero tampoco sigas órdenes ciegamente. La obediencia infalible es tan peligrosa como la constante desobediencia.
—Lo entiendo, Kakashi-Sensei.
Él dejó salir un sonido divertido y de pronto su cabello terminó en su rostro mientras le pasaba la mano sobre la cabeza. —No pongas esa cara. No estoy enojado contigo. Toma, puedes cargar los suministros, Señorita Musculosa.
—¡Oof! —Sakura casi se iba de boca por el nuevo peso que colgaba sobre sus hombros. —Gracias. —Gruñó con sarcasmo.
—Tu sincera gratitud calienta mi corazón. —Dijo con ligereza. —Entonces, decidí tomar algo de tiempo libre esta tarde. ¿Quieres entrenar?
—¿Qué? —Ella parpadeó.
—Dijiste que necesitabas aprender más jutsu para tu examen semestral. —Apuntó. —¿Es en dos días, no?
Ella le frunció el entrecejo. —¿Cómo sabes?
—Es mi trabajo saber esas cosas. —Dijo evasivamente. —¿Así que te apuntas?
—Seguro…
—Grandioso. ¿Entonces, el campo de entrenamiento 2, a las tres en punto?
A las cuatro en punto, Kakashi llegó al campo de entrenamiento, recibido por una medio iracunda pelirosa. Parecía que, para ese momento, su retraso era tan predecible que nadie se molestaba tanto por ello. Pero mientras normalmente Sakura hubiera demandado saber por qué llegaba tarde y gritado que era un mentiroso no importaba qué excusa le diera, ahora se quedaba callada. Había hecho esto desde un tiempo hasta ahora, como si desde que le hubiera visto con Yoshi se diera cuenta que había cosas que no eran de su incumbencia.
Aunque él no tenía nada que esconder el día de hoy. Simplemente había ido al campo equivocado…
—Bueno. —Declaró, con tanto entusiasmo como su voz le permitiera (lo cual para remarcar, era muy poco). —Lo primero que haremos será una lista con cierto tipo de jutsu que podrían complementar tu propio estilo y perfeccionarte ante los ojos de los examinadores.
—De acuerdo. —Ella asintió. Estaba de pie, recargada en una cadena, los dedos de una de sus manos estaban metidos en los eslabones mientras la otra mano permanecía escondida detrás de ella. Ahí estaba de nuevo esa timidez. Esa inclinación que hacía con su cabeza de 'sólo soy una niña' complementada con ese inocente giro contra el suelo que hacía su bota. Fuera consciente o no, sabía que sólo era un acto. No había nada sumiso o tímido en Sakura… sólo parecía que estaba intentando comportarse mejor luego de su anterior tropezón.
—He estado pensando. —Dijo, moviéndose para inclinarse sobre la misma cadena a unos metros lejos de ella. Se hundió bajo su peso y movió su mano. —¿Cuántos genjutsu conoces?
—Uh… —Ella hizo una demostración contando con los dedos. —¿Ninguno?
—Bien, eres del tipo genjutsu, así que serás capaz de dominar estos con rapidez. Tengo algunos en mente que creo te gustarán, así que comencemos-
—Espera.
Kakashi se detuvo, poniéndose a su nivel para verla. —¿Por qué?
Los pies de Sakura se movieron incómodos contra el suelo. —Habías dicho que había una condición…
—Ya pensé en eso. —Él asintió.
—Bueno… preferiría saber qué condiciones son antes de que cierre el trato. —Dijo.
Internamente, él sonrió. —¿Estás preocupada de que te haga hacer algo… inapropiado?
Los ojos verdes se movieron para encontrarse con los suyos, su rostro se había tintado de rosa. —¡N-no! Sólo quiero saber en qué me estoy metiendo.
—No te preocupes. —Dijo, rascándose la nuca como si nada. —No te obligaré a hacer nada que no quieras.
Sakura seguía pareciendo preocupada.
—¿Tal vez quieras olvidarte de esto e ir a casa?
—¿Por qué es tan importante para ti que te regrese el favor? —Demandó saber, sus cejas casi tocándose. —Otros profesores no esperan que se les devuelva el favor por hacer su trabajo. Y tú no le pediste nada a Naruto o a Sasuke para pagarte la ayuda.
—Naruto y Sasuke no querían mi ayuda. Y no tengo ningún interés en cualquier pago que pudieran ofrecer…
—¿Tal vez debería haber ido con Kurenai-Sensei? —Sugirió, cruzando los brazos.
—Quizás. —Él estuvo de acuerdo. —Definitivamente conoce más de genjutsu que yo.
Los ojos de Sakura se entrecerraron. —Y ella no esperaría que le devolviera el favor tampoco.
—De hecho, probablemente lo haría. No eres su estudiante, no eres su problema y no tiene la obligación de mostrarte alguno de sus jutsu. Pero es una buena mujer. Lo máximo que te pediría sería que le ayudaras con las compras. —Kakashi disfrutó de la furiosa mirada que cruzaba el rostro de su estudiante. —Una cosa es enseñarle a los niños, Sakura, cuando la vida de esos niños depende de ti. Pero tú no eres una niña ya. Eres casi un Jounin y lo que te voy a enseñar ahora no es vital para que sobrevivas como una vez lo fue. Lo que estoy haciendo para ti es un favor, para ayudarte a impresionar al panel de examinadores. Y eso quiere decir que me debes un favor.
—¿Pero qué tipo de favor? —Siseó.
—No lo he decidido todavía. —Respondió, tallándose la mejilla. — Pero estoy seguro de que la inspiración me llegará mientras entrenas. Y como dije, no te voy a obligar a hacer nada que no quieras. ¿De acuerdo?
—De acuerdo. —Gruñó, aunque su mirada seguía fija en él, cautelosa, como si no confiara en que no le pediría favores sexuales como recompensa por el entrenamiento con genjutsu.
Bueno, siempre podía tenerlo en cuenta…
—Entonces tengo dos días para enseñarte todos los jutsu posibles. ¿Cuándo comenzamos? —Preguntó.
Ella asintió. —Ahora. Estoy lista.
Lo había dicho con tanta firmeza que hizo que Kakashi se detuviera, y por un momento dejó que sus ojos vagaran por su rostro, tomando nota de la determinación en sus ojos, sus altos pómulos, su alzada nariz y los dulces y maduros labios. Su mirada bajó por la larga y delgada garganta, a través de los fuertes hombros cubiertos con un ligero bronceado y bajó por las femeninas curvas de su modesto busto, pequeña cintura y estrechas caderas que colindaban con los suaves muslos que una vez había visto separarse para un lujurioso retoño ANBU. Muslos que hubieran lucido mucho mejor enganchados a sus propias caderas. Él volvió a verla a los ojos que ahora estaban en el suelo, cuando apenas un momento atrás habían estado destellando de determinación. La evaluación que había hecho de su cuerpo no había pasado desapercibida, aunque estaba pretendiendo que ese era el caso.
—Por supuesto que estás lista. —Respondió con una ligereza que terminó deslizándose en un tono sugestivo por ninguna otra razón más que observar el calor cruzar la cara de Sakura.
Porque Sakura siempre se sonrojaba de manera tan bonita y Kakashi se estaba comenzando a preguntar cuánto más tendría que empujarla antes de que su acto se cayera.
Notas de la traductora:
¡Hola a todos!
He revisado el capítulo y creo que no hay errores -eso, o ya me cansé. El fin de semana me quedé dormida como por 14 horas seguidas -sábado y domingo- porque toda la semana había estado trabajando con mis reportes de fin de Servicio Social de la Universidad y no había podido dormir ni nada. Así que me senté hoy a traducirlo. No lo volveré a hacer.
En fin... Al fin atraparon a los bandidos... Vamos a ver qué pasará con el entrenamiento y el examen, les aseguro que será interesante.
Ahora sí, respondo a los mensajes que me estuve pasando (soy una mentirosa, dije que los respondería pronto y ayer estaba respondiendo algunos lol), por favor, disculpenme, soy un desastre.
evelyn: Muchas gracias por tus palabras. Yo sé que es horrible estar esperando, pero ten en cuenta que a veces los autores nos tardamos hasta años en actualizar, comparado con eso, una semana no es mucho, ¿Verdad? Y ve, hoy me destrocé los dedos para no dejarlos esperando jajaja.
Emiko noctis: ¡Prepárate! Voy a estar traduciendo más historias KakaSaku hasta que mi musa me diga 'Ponte a escribir' y te prometo que todos son muy buenos. A mí también me entra luego la flojera y no quiero leer en inglés, pero ahí las historias de este ship se me hacen más 'concentradas' que las del español (siempre pueden callarme la boca y mandarme uno), así que esa es mi motivación jaja
harunalin8767: Me alegra que te guste el fic y aquí tienes, otro capítulo para tu disfrute.
Como siempre, muchas gracias por seguir leyéndonos y por las nuevas alertas ¡Ya casi llego a 50 follows y a los 40 favs! A ver si con este capítulo llegan o me tengo que esperar a que venga la primera escena sexy para eso.
En otros temas, Serenity ha vuelto a actualizar, por si quieren darle una checada a KakaSaku: Endure and Survive, el capítulo 9 ya está arriba.
Y creo que es todo (Las notas me van a llegar al número de palabras que el capítulo lol). Nos estamos leyendo :)
EDITO: Corregí ya el capítulo, muchas gracias a emiko noctis por el aviso
