Personajes: Sabertooth. Sting & Minerva.

Extensión: 493 palabras.

Notas: Ay, pobre Sting que solo está aquí para que su autoestima sea pisoteada —lo dice como si le importase—. Ni me pregunten qué evento, porque no tenía ganas de pensarlo.

Mis frases sorteadas fueron: "You are actually the worst person I have ever met." y "You look like crap." "Thanks."

[Editado 09/07/2019]

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Entre tigres.


Vestimenta.

(sting&minerva).


Sting no era gay por mucho que sus compañeros se empeñasen en decir lo contrario... Bueno, tal vez un poco... De acuerdo, era un tanto definitivamente gay. ¡Pero era todo! Y aquello, lo creyesen sus compañeros o no, no tenía nada que ver con sus elecciones de ropa.

—Señorita —llamó, incómodo. La susodicha desvió la mirada del espejo, dejando a un lado la sombra de ojos, para mirar a su compañero—, ¿qué tal me veo?

El maestro tragó saliva, algo nervioso, tras hacer la pregunta, luego ajustó con un movimiento de manos la camisa que se había colocado para la ocasión. Después de todo sería un evento formal y él como maestro debía lucir impecable, ¿no? Lástima que Minerva, al igual por lo visto que todos los demás, no estuviese de acuerdo.

—¿Intentas ir a juego con Frosch o es que en verdad quieres usar eso? —cuestionó la maga.

Sting notó como se le subían los colores a la cara.

—¡Es salmón! —exclamó, harto de oír de todos la misma maldita insinuación respecto al color de su ropa.

Rogue, Orga, Dobengal, ¡incluso Lector! ¡Que la puta camisa no era rosada! ¿Que no sabían diferenciar el color salmón del rosado? Solo dos personas personas no habían dicho eso: una era Yukino y la otra, sorprendentemente, había sido Rufus, por la sencilla razón de que él sí distinguía el salmón del rosado... aunque luego le había comentado que de todas formas ningún color le quedaba bien porque la idiotez no era combinable, pero prefería omitir esa parte.

—Ya entiendo —dijo Minerva, apartándose del mueble donde reposaba su maquillaje para verlo de frente, sonriendo de forma nada confiable—, finalmente vas a salir del clóset —concluyó, divertida.

—¡¿Qué?! —Se sorprendió Sting.

—Siendo así ya era hora —comentó su compañera, sonriendo y cogiendo un lápiz labial—. Ven, te maquillo.

—¡No me voy a maquillar! —alegó Sting—. ¡Y no necesito salir del clóset!

—¿O sea que sí estás en el clóset pero no te animas a salir? —razonó Minerva en base a sus palabras—. De acuerdo, supongo que puedo hace el esfuerzo de ponerme en tu lugar.

—¡Que no! —reclamó el maestro, chirriando los dientes... Vale que técnicamente estaba en el clóset, pero ese no era el punto—. ¿Puede simplemente decirme si la estúpida camisa me queda bien o no?

Minerva arqueó una ceja, sin borrar la mueca divertida de su rostro.

—¿Quieres honestidad? —inquirió, para no esperar respuesta—. Te ves como mierda.

Sting notó como se le hinchaba la vena de la sien.

—Gracias —espetó, molesto.

La maga no pareció darle importancia a su expresión iracunda, porque solo sonrió y regresó la mirada al espejo.

—De nada —dijo, volviendo su atención a la sombra de ojos—. Ahora si me disculpas estoy ocupada, largo.

Hubo unos instantes de silencio antes que Sting dijera, con todo el desagrado del que fue capaz:

—Es realmente la peor persona que he conocido.

Minerva se alzó de hombros, nada que no supiera ya.


Nos leemos.