La idea de Jacob

Como si lo hubiéramos convocado, Jacob apareció un rato después.

-Hola chicos, - saludó entusiasmado.

-Hola, - respondimos al unísono.

-Así que… - comenzó Jacob. -¿Qué te parece todo? ¿Increíble cierto?

-Sí, todo es como de cuento, - le respondí. - Y más el darme cuenta de lo cerca que estaban de mi. Conviví con los Cullen bastante tiempo, y nunca hubiera pensado algo así.

-Así que también sabes lo de los Cullen… - dijo pensativo. -¿Qué tanto sabes?

-Sólo lo esencial,- se adelantó Embry. -Creo que son ellos quienes le tienen que contar esa parte de la historia.

-Sí, tienes razón… Yo voy ya a su casa, ¿no vienen de una vez? Entre más rápido lo entienda todo, mejor para todos.

-Supongo, - dije. Me sentía bastante nerviosa. No todos los días vas a la casa de unos vampiros. Por lo menos no sabiendo que son vampiros.

-¿Estás segura que quieres ir? - me dijo Embry, tomándome de la mano. Seguramente mi nerviosismo era muy evidente.

-Sí, estoy segura, - dije, tratando de reafirmar esa seguridad con mi voz.

-Bueno, pues va… - se interrumpió Jacob a la mitad de su frase. El brillo en sus ojos me asustó un poco. - Vámonos. Llegaremos muy rápido.

-No estás pensando lo que creo, ¿verdad? - preguntó Embry, mirándolo entre divertido y asustado.

Jacob sólo le contestó con una sonrisa y se echó a correr hacia el bosque. (N/A: No sé si se entiende, pero el bosque está a un lado de la playa… ^^)

-¡Dense prisa! - nos gritó justo antes de perderse de vista.

Embry se volvió hacia mí. Lo noté un poco nervioso, pero sin duda, lo que predominaba en sus ojos era emoción.

-Ang… bueno, verás… lo que pasa es que… - lo vi balbucear y no pude evitar sonreír ante su expresión. Trataba de mostrarse serio, pero no lo lograba; se le veía muy emocionado.

-Lo que quiero decir es que… bueno, la casa de los Cullen está algo lejos y… bueno, a Jake se le ocurrió una manera más rápida de llegar…

-¿Cuál? ¿Ir en coche?- bromeé. Sabía que no era esa la idea, pero no lograba adivinar cuál era. Solo quería aligerar el ambiente.

-No, - dijo riéndose. -Se le ocurrió que… bueno, no se le ocurrió. Más bien, es la manera en que siempre nos trasladamos por el bosque… - se interrumpió. Me miraba como si estuviera evaluando mi reacción.

No entendía bien lo que me quería decir. Por más que lo intentaba, no podía adivinar cuál era su idea.

-Bueno, claro que si tú no quie…-

-¿¡Te vas a convertir en lobo!- lo interrumpí. Justo en el momento en que comenzó a hablar de nuevo, mi cerebro hizo click.

No sé que reflejaba mi rostro. Por un lado, la curiosidad y emoción de verlo convertido en lobo, pero por otra parte también estaba algo asustada.

-Pues, esa sería… la idea. Pero obvio que si tú no quieres, pues… - respondió con preocupación. -No voy a hacerlo si te da miedo.

-Pues me parece una gran idea, - le respondí con una sonrisa. -Me muero de curiosidad por verte en tu forma de lobo, pero… la verdad sí tengo un poco de miedo…

-No tienes que tener miedo,- dijo tomándome de las manos y mirándome a los ojos. -Nunca te lastimaría.

-Lo sé,- respondí.

-Además, soy un lobo muy tierno,- me dijo con cara de inocente. Noté su intención de aligerar un poco la tensión que se había formado. Se lo agradecía.

-No lo dudo,- le dije mientras daba un paso más cerca de él. -Seguro que eres el lobo más lindo y tierno del mundo.

Se inclinó un poco y rozó sus labios con los míos. En ese momento me perdí en las emociones que me embargaban: desde el amor que transmitíamos en ese momento hasta el nerviosismo ante la expectativa de ver a Embry en su forma lobuna.

Se separó de mí y apoyó su frente en la mía.

-¿Estás segura?- me preguntó en un susurro.

-Claro,- le respondí.

Se separó de mí y su entusiasmo era casi tangible. Solté una pequeña risita.

-No me has dicho cómo te transformas en lobo,- le dije. La curiosidad, finalmente, había vencido al miedo y ahora dominaba mis emociones.

-Pues, es bastante sencillo. Al principio, la mayoría nos transformábamos cuando nos enojábamos y perdíamos los estribos, y nos era más difícil hacerlo por voluntad propia. Ahora me es mucho más fácil controlarme cuando me enojo, y puedo transformarme a voluntad, casi sin esfuerzo.

Percibí algo de orgullo mientras me explicaba esto.

Aún no sabía muchas cosas, y tenía por lo menos un millón de preguntas más. Por un lado quería quedarme ahí con Embry y simplemente hacerle todas mis preguntas, pero por otro, quería ver a Bella. En verdad la extrañaba.

Opté por la segunda opción. Tal vez eso me ayudara a entender todo esto un poco más. Parte de mí se preguntaba si no sería todo esto un sueño.

-Bueno, pues… vamos. Sólo recuerda que mientras soy lobo no puedo hablar. Pero puedo escuchar,- me dijo Embry. Me observaba como evaluando mi reacción.

-Para ya de verme así. No te preocupes por mí, estoy bien,- le dije con una sonrisa para que dejara de preocuparse.

De pronto un fuerte aullido se escuchó de por el bosque. Embry soltó una risita y algo que me pareció un "que impaciente".

Me tomó de la mano, se acercó y me dio un beso en la mejilla y me guió hacia las orillas del bosque.

Nos adentramos un poco en él y se detuvo. Se giró a verme con una sonrisa entre dulce y divertida.

-Tal vez deberías ver primero a Jake, así yo estaré aquí para… servirte de apoyo,- dijo divertido, pero pude ver algo de seriedad en su mirada. Yo sabía que aún estaba preocupado por mi posible reacción. -¡Jake! ¿Podrías salir?-

Escuché unos crujidos de hojas y ramas y de pronto, saliendo de entre los árboles, se encontraba un enorme y precioso lobo café-rojizo.


GOMENASAI! Sé que no tengo ni perdón ni excusa por haber tardado tanto en actualizar...

Sólo puedo decirles que no saben lo felices que me hacen con sus Reviews y Alertas. Espero que este capítulo les guste ^^.

¡Ah, por cierto! Este capítulo va dedicado a las Locas del 410, que tanto me estuvieron molestando por que lo subiera. Pues ¡al fin! Ahí lo tienen.

Mil gracias por leerme.