Capitulo 9. Descubriendo una herida.
Se encontraba muy nervioso en la espera de una llamada, por eso se carcomía las uñas esperando el sonar del teléfono que se encontraba en una de las esquinas de su escritorio llenos de papeles. Se quedo parado viendo fijamente el teléfono como si eso fuera el objeto mas importante del mundo, aunque quizás no lo era para cualquiera, lo era para ese instante porque de él recibiría el aviso de los dos exorcistas que mando en la búsqueda de Allen.
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Su corazón latía con fuerza amenazando con que se saldría de su cuerpo debido a la agitación que había llevado al cabo de unos minutos, por más que se esforzó en correr no pudo alcanzar al pelinegro quien ahora estaba parado en la estación de trenes al parecer esperándolo impacientemente.
-Porque demonios has tardado conejo idiota- expreso furiosamente el pelinegro.
-Oye en primera tú fuiste el que se puso a correr como loco, además que es lo que estamos haciendo aquí por el estado de Allen el lugar en donde deberíamos estar es en un hospital, así que no me vengas con estupideces como esas.
-Che por eso mismo es que he venido aquí.
-¡Como que por eso, que acaso quieres que Allen se muera, eso es lo que quieres!
-Cállate de una buena vez estúpido conejo, el único lugar en donde pueden tratar las heridas del moyashi es en el cuartel general, así que toma a tu maldito golem y comunícate con Komui para que prepare lo necesario.
El pelirrojo se quedo callado era verdad ningún hospital local podría hacer nada ante las heridas mortales de Allen, era seguro que moriría. "Morir" de solo pensar en esa palabra le causaba escalofríos, sacudió la cabeza vigorosamente para despejarse la mente de esa gran probabilidad en la que estaba Allen, tomo a su golem se dirigió al teléfono más cercano de esa pequeña estación, al voltear a ver en donde estaba el japonés vio que este ya no estaba, solo pudo ver que en donde se encontraba parado había gotas de ese liquido carmesí proveniente de Allen.
Se giro ante el teléfono, esperando a que sonara con la esperanza de que Komui le contestara rápido.
-Lavi eres tú- contesto finalmente un impaciente preocupado Komui.
-Si- le contesto quedamente.
-¿Encontraron a Allen?
-Si lo encontramos
-¿Cómo esta?
-El está muy mal, ha perdido demasiada sangre- silencio fue lo que se escucho al otro lado de la comunicación- Regresaremos de inmediato así que ten preparado todo para cuando lleguemos.
-Si lo tendré todo en orden. También los esperare en mi oficina mas tarde para los detalles.
-Está bien.
Con un pesado suspiro colgó el teléfono, para ir hacia en donde se encontraba el pelinegro, camino por el estrecho pasillo de ese tren sintió que el tren avanzo en cuanto coloco un pie en el, al parecer solo lo estaban esperando para ponerse en marcha. Busco de puerta en puerta para poder dar en el andén donde encontraría al pelinegro. Por inercia miro al suelo encontrándose un pequeño rastro de la sangre de Allen, con la vista recorrió ese camino hecho por la sangre de su amigo, sin ánimos lo siguió hasta dar en el andén correcto.
Miro de frente para encontrarse con la imagen del japonés parado de espaldas a él con los brazos cruzados.
-Kanda- lo llamo sin recibir respuesta alguna.
Entendió que ese no era el momento para seguir hablando, por muy difícil decidió que lo mejor era guardar silencio hasta que llegaran al cuartel con Allen. Recordó que traía consigo a Mugen, así que solo la recargo en la pared de ese anden. Se quedo parado al igual que el samurái, esperando por un milagro.
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Los nervios habían aumentado, pues el escuchar a Lavi serio no era nada bueno, sabía que Allen estaba mal, ahora la culpa no lo dejaría, ya que si se hubiera resistido a la suplicas del albino, esto no habría pasado.
Salió de su oficina a todo lo que sus pies le daba, se dirigió de inmediato hasta la enfermería en donde fue recibido por una amable enfermera preguntándole que era lo que se le ofrecía en esos momentos, el contesto de igual manera amable, pero que necesitaba a la enfermera en jefe, cuando de pronto sintió como un aura oscura se cernía atrás suyo causándole severos escalofríos, su piel se volvió de gallina, tallando sus brazos volteo a ver al causante de esa aura detrás suyo, quedándose estupefacto por el impacto de ver a esa persona.
-Buenas Noches- dijo en tono tembloroso aun con los escalofríos.
-Que es lo que quieres supervisor Komui- contesto una voz fuerte y clara perteneciente a una gran mujer- Si viene a buscar en que entretenerse en mi lugar de trabajo será mejor que se vaya a otro sitio si no quiere sufrir consecuencias por impertinencia de su parte- miro amenazante al pobre supervisor que ante sus palabras se hizo chiquito- ¿Y bien?- pregunto un poco impaciente colocando sus manos a la cadera y moviendo su pie en espera a que el tembloroso supervisor le contestare de una buena vez.
-Yo.. yo solo vengo para avisarle que …- tosió y recobro la compostura pues a lo que venía no era cuestión de juego, como siempre solía hacerlo- Kanda y Lavi vienen de regreso de una corta misión al parecer no vienen con heridas graves pero… Allen si, él está muy grave por lo que se al escuchar lo que dijo Lavi, así prepare lo necesario para hacer lo posible por salvar a Allen- termino de decir el supervisor serio y tristemente, pues ante su cabeza se vino el recuerdo de esa voz alegre y despreocupada del Noah del placer, imaginándose la clase de torturas que le pudo haber hecho al peliblanco.
Sumido entre sus pensamientos no vio cuando la enfermera había dado las indicaciones para que preparasen todo lo necesario para la llegada de Allen y los otros dos exorcistas que lo habían acompañado.
-Supervisor Komui- llamo la enfermera en jefe- Supervisor Komui- volvió a nombrarle obteniendo el mismo resultado, molestándose por eso – supervisor Komui- llamo mas fuerte mientras mostraba un aura mucho mas tenebrante, el aludido por fin reacciono mostrando temor ante ella- en cuanto tiempo estarán de regreso?- pregunto ella.
-Quizá estén alrededor de 20 minutos de camino si es que no hay contratiempos que impidan que lleguen- contesto serio.
-Es un buen tiempo- se dio la vuelta para caminar hasta el fondo de la enfermería y tomar algunas cosas de material de curación que servirían para los exorcistas.
-Bien será mejor que los esperemos en la entrada- dijo mientras se acomodaba los lentes con su dedo índice.
-Si será lo mejor- contesto débilmente la enfermera en jefe.
Caminaron hasta la entrada y salida de la orden admirando el oscuro y tenebroso paraje que era el canal subterráneo de dicho lugar, los siguieron dos enfermeras quienes llevaban una camilla preparándola para cuando llegaran los exorcistas, colocando suero hidratante, colocando en una pequeña bandeja de metal toallas blancas que servirían para absorber la sangre y tapar un poco las heridas que trajesen ellos en especial las de Allen por lo que habían escuchado, además colocaron en esa bandeja algo de desinfectante para parar cualquier infección que en caso haya adquirido durante todo ese lapso de tiempo que no fue atendido, también prepararon algo de agua fría en caso de que trajera fiebre por causa de alguna infección.
-Bueno con esto bastara por lo menos hasta que lleguemos a la enfermería- término de decir una de ellas.
-Si tienes razón-contesto la segunda de ellas, mientras que la enfermera en jefe estaba conversando con el supervisor loco de la orden. Viendo en sus rostros un claro signo de preocupación y desesperación por que esos escasos minutos pasasen y por fin llegaran los aludidos.
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EL tren paro de repente haciendo que uno de ellos despertase de golpe al haber ido a parar al piso, pues se había quedado dormido estando en pie.
-Hay- lloriqueo- mi nariz mi hermosa naricita- siguió lloriqueando y tallándose el golpe en la zona afectada.
-Che conejo estúpido- contesto de repente un pelinegro con un albino en brazos.
-Yu!- expreso el pelirrojo- no te compadeces de mi y de mi naricita- lloriqueo en un ridículo puchero típico de él.
-Che hazte a un lado pedazo de imbécil que estorbas- expreso impaciente.
-Que malo eres conmigo- dijo el chico poniéndose en pie para ir a la salida de ese tren- ¿Cómo sigue Allen?- pregunto cambiando su semblante a uno de más seriedad y tristeza- ¿Yu?- llamo pero no obtuvo respuesta, lo único que obtuvo fue ver el balanceo de los largos cabellos del japonés al compas de sus presurosos- ¿Entiendo Yu?- se dijo en un susurro.
Al salir de la estación de tren se sorprendió que el pelinegro no se encontrara por ninguna parte, miro hacia los lados en su búsqueda pero esta termino cuando la voz del japonés lo llamo como siempre proveniente desde el interior de un lujoso carruaje.
-Vaya al parecer nos estaban esperando- se apresuro y subió a ese carruaje que en seguida emprendió marcha rápida hacia el cuartel general.
Iban en silencio, pues no tenía ganas de molestar al japonés por muy difícil que se le hiciera la idea, pero entendía que ese no era el momento para sacar de quicio al japonés pues su cabeza rodaría de eso estaba completamente seguro. Mirando por le pequeña ventana del carruaje veía como las casas y demás cosas que complementaban el paisaje de esa ciudad pasaban rápido frente a sus ojos no pudiéndolo apreciar.
De pronto el camino comenzó a verse mas desolado saliendo de la ciudad dirigiéndose entre un pequeño camino formado por tierra y piedras haciendo que el carruaje comenzara a tambalearse al pasarlas de manera rápida, reconociendo el pequeño lago que se formada al termino del riachuelo que salía de la orden formando el canal que se tomaba para llegar al cuartel general, por la distancia y posición en la que se encontraba nadie que no fuera de la orden negra sabia de ese paraje para llegar sin ningún riesgo a la orden solo lo mas importantes del vaticano y el clan de los Bookman sabían de ello.
Sonrió ante el recuerdo de Lenalee cuando le conto como es que Allen había llegado a la orden y que había sido confundido por un aliado del conde milenario, que casi era abierto de panza tal cual pescado para desaliñar, por Kanda de no ser porque Allen había hablado a tiempo diciendo que venía recomendado por Cross obteniendo que el japonés se detuviera a tiempo con el filo de Mugen en el puente de su nariz, sintió un escalofrió al recordar lo que es tener al filo de Mugen cerca de la piel.
Miro que estaban aproximándose pudiendo apreciar que unos buscadores estaban en la espera de ellos porque estaban lisos para zarpar en cuanto estuvieran sentados en la pequeña balsa, el carruaje se detuvo abruptamente pudiendo reaccionar a tiempo para no estamparse en el.
El pelinegro fue el primero en bajarse con Allen en brazos, se le hacía curioso muy curioso el por qué actuaba de esa manera el japonés, ya que siempre decía odiar al moyashi, con una ligera sonrisa salió del carruaje y camino entre esa oscura noche para llegar a la balsa acomodándose en una pequeña esquina del fondo mientras que el japonés estaba en el medio.
El buscador de inmediato remo para llegar al canal de la orden encontrándose con el oscuro paisaje que desprendía ese lúgubre lugar, más bien uno de los tantos que había en el cuartel general.
En cuanto llegaron a la entrada y salida del cuartel vieron que se encontraba Komui acompañado por la enfermera en jefe y dos más, teniendo todo preparado tal como se lo había dicho.
El supervisor fue el primero en acercarse hasta donde ellos pudiendo apreciar el estado de él albino, que se encontraba inconsciente pues en todo el camino no hubo índice de que haya despertado ni tan siquiera por unos segundos, el japonés de nuevo fue el primero en bajarse llevando al peliblanco en brazos y Mugen a la espalda.
Escuchando el llamado de las temerosas enfermeras para que colocar al albino en la camilla y ser atendido de inmediato por ellas, el japonés solo las miro fríamente haciendo caso y acomodando al peliblanco con una delicadeza que jamás se hubiera esperado de alguien como él.
Que dando todos en completo silencio, que fue roto de inmediato por una de ellas al ver la gravedad de las heridas del albino, le enfermera en jefe se acerco hasta él y las vio reaccionando de manera rápida para quitar los vendajes que con anterioridad se le habían puesto al peliblanco.
-Yu hiciste un buen trabajo parando un poco el sangrado- dijo ella el terminar de quitarlos.
-Che- fue lo único que contesto poniéndose erguido cruzándose de brazos.
Los demás solo estaban a la espera de lo que la jefa de las enfermeras les dijera, pero cuando se hizo a un lado para tomar toallas pudieron ver claramente las heridas del albino que eran tan profundas, mirando con tristeza el estado de él. Le enfermera coloco cuidadosamente las toallas limpias y desinfectadas en las heridas del albino, para luego voltearse y dar la indicación de que se trasladara a la sección de enfermería, siendo seguidas por los exorcistas y el supervisor.
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Estaba muy cansada se había pasado toda la tarde y parte de la noche ayudando a limpiar a los de la sección científica, además de que también les había abastecido de ese delicioso liquido de color negro como la noche y con sabor único que era el café. Bostezó repetidamente tallándose los ojos para que no lograra vencerla el sueño en esa pequeña silla en la que estaba. Miro de reojo como Tap estaba entretenido viendo una pequeña cucaracha que había salido de las cajas que habían limpiado.
-"De milagro y no salieron ratas"- pensó al ver de nuevo el montonal de basura que se había acumulado luego de tantos años sin dar un pequeño restriego al lugar. Ya se podía imaginar cómo se encontraría el cuarto de su hermano que era utilizado para la creación de sus experimentos.
Sacudió la cabeza tratando de olvidarse de eso y poner atención a su alrededor tal vez así encontraría algo con que entretenerse, pues Kanda y Lavi habían sido llamados para una misión le daba tristeza porque ya se había acostumbrado a la nula actividad y que todos estuvieran en casa y así no tenia de que preocuparse porque uno de sus amigos o más bien algún miembro de su familia estuviese en peligro al estar en misión. Suspiro son tristeza para poner atención a uno de los buscadores que había llagado agitado.
-Lavi y Kanda han regresado- dijo con cierta dificultad el buscador Thoma.
-En donde están- pregunto ella rápidamente pues quería ver como se encontraban ellos.
-Se dirigían a la enfermería rápidamente- contesto.
-A la enfermería- respondió dudosamente dibujando un gesto de preocupación.
-Pero no se veían heridos de gravedad- dijo rápidamente el buscador al ver la cara de preocupación de la china.
-Gracias iré enseguida- dijo al ponerse en pie y caminar lo más rápido para llegar a la enfermería.
Salió de la sección científica para tomar el pasillo que la llevaría hasta la enfermería pasando rápidamente de quienes la saludaban.
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Caminaron rápidamente hasta llegar a la enfermería en donde la jefa de esa sección no los dejo entrar diciéndoles que harían todo lo posible por salvar al peliblanco que no tenían de que preocuparse pues estaba en buenas manos, les cerró la puerta en las narices.
Se quedaron en silencio por unos momentos hasta que el supervisor lo rompió.
-Lavi, Kanda me podrían decir los de detalles antes de reportarlos en su informe quisiera conocerlos en cuanto antes desde sus palabras.
-Si Komui- dijo el pelirrojo, el pelinegro solo cerró los ojos como muestra de afirmar ante esa petición.
-Bien primero que nada quisiera saber el verdadero estado del Allen.
-Pues él estaba…
-Che será mejor que lo hablemos en privado- interrumpió el japonés.
-Si tienes razón Kanda- dijo el supervisor.
-Sera mejor que vayamos a mi oficina ahí no nos podrá interrumpir nadie.
-Me parece bien- contesto Lavi mientras que Kanda asentía levemente.
Tomaron camino hacia la oficina del loco supervisor hiendo en el camino en completo silencio, solo escuchando el resonar de sus pasos presurosos, cuando de pronto uno de ellos se detuvo para enseguida hablar.
-Hermano- dijo una chica peli verde agitada.
-Lenalee- contesto el supervisor- ¿qué haces aquí?
-Me entere de que Kanda y Lavi regresaron de la misión e iban a la enfermería- volteo a ver a los otros dos exorcistas- Pero parecen que están bien – suspiro- menos mal pensé que estaban heridos- sonrió pero vio como la cara de ellos estaba seria y preocupada en su hermano - ¿Qué es lo que les pasa ? ¿Por qué están de esa manera? ¿Acaso ocurrió algo?- miro la reacción de los tres en la cual vio como su hermano se exalto- ¿Qué es lo que paso?- exigió saber.
-Veras Lenalee no ha pasado nada – le sonrió su hermano, los otros dos solo estaban en absoluto silencio.
-Mientes- expreso ella- mientes hermano por favor dime que es lo que ha pasado ¿acaso un ataque del conde?
-No es nada de eso Lenalee estate tranquila- se acerco a ella para acariciarle los cabellos, pero ella lo rechazo y miro fijamente.
-No me trates como a una mocosa, soy una exorcista así que exijo saber qué es lo que está pasando- el supervisor solo soltó un gran suspiro bien el no podía con su hermana cuando saltaba muy a flote el carácter fuerte que se escondía atrás de la gentil y dulce sonrisa que siempre mostraba a todo el mundo.
-Vamos- dijo el supervisor haciendo una seña de que lo siguiera.
Entendiendo eso continuaron siguiéndolo pasando a todos en los pasillos hasta llegar a la oficina del supervisor, el cual abrió la puerta para dejarlos pasar y cerrarla con llave para que nadie los interrumpiera mientras estaban conversando o peor que alguien le diese por estar espiando y escuchando algo que no le concierne.
-Pueden sentarse- dijo el mayor, pasando de ellos para sentarse en su asiento- Bien quiero los detalles por favor que sean lo más claro posible- termino diciendo mientras colocaba sus manos cruzadas en su mentón tapando su boca con sus dedos índices.
Silencio era lo que siguió detrás de sus fuertes y claras palabras. Los dos exorcistas se miraban mientras que Lenalee estaba más angustiada por ese silencio departe de sus dos compañeros comenzado a sentir nerviosismo. El pelirrojo soltó un gran suspiro.
-Bueno como sabrás Allen fue…- dudo por unos segundo seguir ya que Lenalee estaba presente y ella no sabía nada del ataque del Noah contra Allen.
-El moyashi se fue de la orden por motivos que se desconocen- dijo el pelinegro- y estando en ese lugar fue atacado por Akumas y un Noah.
-¡Que!- grito horrorizada la china-que… que… que… A... A... Allen fue atacado por akumas y un noah- término diciendo la chica mientras en su voz se formaba el temor y de sus ojos empezaban a brotar lágrimas de angustia.
-Si- dijo el pelirrojo- el fue gravemente herido.
-¡Y como esta! – pregunto rápidamente la china.
-Pues veras no sabemos el está siendo atendido por las enfermeras y médicos de la orden.
-Cual era el estado de Allen cuando lo encontraron- pregunto el supervisor.
-El estaba atado a un árbol con lo que parece hilo de materia oscura de uno de los akumas que nos recibió en aquel sitio.
-¡Que! Todavía estaban akumas ahí- expreso sorprendido el supervisor mientras que su hermana solo alcanzaba a sollozar por el estado de Allen.
-Si eran dos para ser exactos.
-Con que eran dos akumas
-Si además de que estos no eran como los demás akumas a los que estamos acostumbrados a combatir, estos eran de un nivel diferente.
-Eran nivel tres- comento el japonés.
-Nivel tres- susurro el supervisor.
-Estos akumas son mucho más fuertes que los de un nivel dos sobrepasan demasiado a un nivel dos y en cuanto a sus habilidades son mucho más efectivos, en cuanto a usar la materia oscura además de que estos ya piensan mejor que los anteriores, son mucho más sobresalientes que un nivel dos- concluyo el pelirrojo.
Al terminar de hablar el pelirrojo de nuevo quedaron sumergidos en silencio.
-Pero no por eso no son indestructibles- dijo el pelirrojo.
-Che costo una mierda pero si pudimos acabar con esas maquinas de mierda.
-Después de la batalla supongo que encontraron a Allen.
-Si fue después de eso pero fue posible localizarlo con la ayuda de Tim, sin el no hubiéramos dado con Allen a tiempo.
-Por cierto en donde esta ese golem de mierda.
-Oye Kanda no hables así de el golem del general Cross
-Che
-Pero en donde esta ¡Tim!-pregunto el pelirrojo.
-Es cierto Tim puede darnos los de talles del ataque de los akumas y el noah- expreso de pronto el supervisor levantándose de su asiento y buscando a golem dorado por su oficina.
-Tim!- grito el pelirrojo- Tim! – obteniendo el mismo resultado el golem dorado no aparecía- en donde se abra metido Tim ahora que lo ocupamos oye Tim!
-Che si sigues gritando de esa manera lo más probable es que no salga.
-Tu como siempre Yu- dijo en un puchero el pelirrojo.
-Che.
-Bueno ustedes dos no vayan a discutir que no es momento para eso así que en vez de perder el tiempo mejor pónganse a buscar a ¡Timcanpy!- dijo el supervisor.
-Che.
-Si tienes razón Komui.
-Hermano yo también ayudare en su búsqueda- hablo por fin la china.
-Bien entonces a buscar a Tim
-Si- dijeron al unisonó Lavi y Lenalee.
-Che- expreso el japonés cuando de repente sintió que algo estaba saliendo desde su espalda para salir disparado hacia atrás de su cabeza pegándole fuerte. Todos se quedaron en completo silencio viendo la escena.
-Tim- gritaron Lavi, Lenalee y el supervisor al ver salir a Tim de la espalda del japonés.
-Che maldito golem de mierda lo hare pedazos- contesto amenazante el japonés sacando a Mugen.
-Kanda por favor- chillo el supervisor, Lavi y la china solo se quedaron callados negando con la cabeza.
-Che- contesto amargamente el japonés guardando a Mugen.
-Insisto en que es misterioso el porque Tim actúa de esa manera con Kanda.
-Por qué dices eso Lavi- pregunto la china.
-Pues cuando lo encontramos hizo lo mismo golpeo a Kanda en dos ocasiones.
-Che estúpido golem lo hare mierda en cuanto tenga la oportunidad.
-Kanda- le regaño el supervisor- sabes que no debes de hacerle nada a Tim.
-Che- se sentó cruzado de brazos mirando amenazante al golem dorado- como sea no entiendo como ese estúpido golem se escondió en mi.
-Vaya ahora que lo dices en todo el camino de regreso no lo vi al parecer desde mucho antes se metió en tus ropas Kanda, es un poco extraño porque al parecer se detestan mutuamente- rio divertido el pelirrojo.
-Che cállate conejo estúpido.
-Bien Tim por favor muéstranos lo que paso con Allen- pidió el supervisor al golem.
El golem solo voló revoloteando para después dejarse caer en picada en el escritorio del supervisor, dando a entender que estaba triste, raro pero así se podía percibir el golem.
-Vamos Tim muéstranos por favor- pidió la china el golem solo volteo y se restregó en el escritorio apachurrándose el frente, bajando las alas dando a entender que le era desagradable el mostrar el momento del ataque.
-Tim! Por favor muéstranos así nos será más fácil ayudar al moyashi-chan- dijo el pelirrojo acercándose para tomar al pequeño golem entre sus manos y comenzar acariciarlo con su dedo en muestra de apoyo.
Como respuesta el golem se restregó mas en sus manos, elevándose para abrir la boca aleteando lentamente dejando ver las imágenes de Allen.
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Al cerrar la puerta de la enfermería se dedico a curar las heridas del albino también dando indicaciones de cómo tratarlas.
-Parece que ha perdido demasiada sangre- dijo una de ellas.
-Si ha sido demasiada temo que ya no tenga la suficiente para mantener activos sus órganos.
-Si pero lo primordial es limpiarles las heridas.
-Bien tomen mas toallas y traigan el desinfectante para la de este costado el otro parece estar bien en comparación de este – toco despacio- tiene rotas tres costillas del este lado – toco de nuevo el otro costado- en este costado solo parece estarlo una- tomo una de las toallas haciendo presión en la herida obteniendo que esta se empapase de inmediato.
-Al parecer la hemorragia no quieres cesar
-Si continua a este paso temo que no se salve.
-A callar- dijo la jefa.
-Bien ya he terminado de limpiar su brazo, ahora hay que reacomodar un poco sus tendones de la mano para que le sea posible el volver a utilizarlos. Además de que debemos suturar las heridas de ambas muñecas estas son profundas pasan de lado a lado, parece que estas las hicieron con estacas.
-Las heridas de este brazo son muy graves será un milagro si vuelve a moverlo.
-Con rehabilitación y la fuerza de voluntad necesaria lo podrá lograr pero eso depende de el nosotros solo podemos curarlo físicamente pero no mentalmente- dijo la jefa.
-En eso tienes razón- contesto una de ellas- afortunadamente solo recibió rasguños en cara y cuello, la espalda parece tener lo mismo.
-Bien ahora hay que cerrar las heridas del costado y reacomodar las costillas- comento el médico presente.
-Si ¿lo colocamos de otra manera?- pregunto una de ellas.
-No será necesario así está bien.
El médico empezó a realizar su trabajo limpiando acomodando y cosiendo las heridas del albino, haciendo lo mismo con las del otro costado.
-Sus órganos quedaron severamente dañados y al estar un poco expuestos al ambiente temo que no funcionen de igual manera, hay que inyectarle antibióticos y darle sedante, además de que deben de cambiar el suero azul por el amarillo e introducirle vitaminas con hierro inyectado para que se recupere de la pérdida de sangre pero temo que hará falta una transfusión ha perdido demasiada y si no la hacemos a tiempo no creo que lo logre.
-Bien entonces hay que ir por ella.
-Qué tipo de sangre es Allen- preguntó una de ellas.
-El es O positivo- contesto la enfermera en jefe.
-Pero no hay de ese tipo ahora disponible que haremos- dijo una de ellas angustiada.
-Ese no es el problema podemos decirle a uno de los buscadores que done de su sangre, no creo que haya problema con eso Allen es estimado por muchos- sonrió la enfermera en jefe ante el dulce recuerdo de la sonrisa del albino.
-En eso tiene razón.
-Bien ya esta- dijo el médico- ahora hay que limpiarlo completamente no queremos que cache una infección ha sido un milagro el que no haya tenido una.
-Si contestaron las otras dos.
-Yo me encargo- dijo la jefa.
-Bien ya he terminado regresare supongo que usted puede hacerse cargo de la transfusión.
-Si- contesto mientras comenzaba a despojar los retos de ropa del albino, viendo el estado de sus piernas, encontrándose con marcas en ellas especialmente en los muslos, unas marcas que la preocuparon más de lo que estaba.
Volteo al tener al albino completamente desnudo comenzó a limpiarlo con una toalla empapada de agua tibia, quitando los restos de tierra y alguna que otra hoja seca. Paso a paso en su tarea de limpiarlo iba descubriendo más de esas marcas y una que otra mordida cuando llego hasta la parte trasera de peliblanco ladeo un poco su cuerpo para poder limpiarlo mejor.
Pero al hacerlo pudo contemplar que entre sus nalgas había restos de sangre seca y un poco de semen seco, soltó el trapo dejándolo caer a sus pies viendo horrorizada esa parte del cuerpo de Allen.
-No puede ser- es lo único que dijo para salir corriendo hacia el despacho del supervisor.
Notas del Autor: waaa!!! Gomenasai se que me querrán linchar por esto.
*se pone de rodillas y con ojos de cachorro en repisa de venta*
Lamento la demora, pero entre falta de inspiración, tiempo y decidía de ponerme exigente conmigo misma para sentarme a escribir he tardado demasiado, además desde diciembre del año pasado no andaba bien de salud, pero desde mes y medio para acá he empeorado =P.
Jejejeje pero prometo cuidarme más para poder seguir escribiendo, además de que lo he prometido a cierta persona XD ya me siento como Kanda seguir por esa persona. Hare lo posible por no tardar demasiado por cierto ;_; me espante por el temblor que hubo en mi ciudad , solo puedo decir que el mundo se viene abajo XD hay que apurarse antes de que llegue el 21 de diciembre del 2012 XDDDDD. Los mayas nos echaron la sal XD jajajajaja
Agradezco enormemente los Reviews y espero recibir mas n_n
