¡Hola!, sorprendiendolos a mitad de semana y regalandoles una actualización rápida. Para que me perdonen haberles dejado quizás un mal sabor de boca en el capitulo anterior.

Aquí les traigo el capítulo 8, el cual lo consideré muy complejo, porque se aclaran muchas dudas y se descubre ya como los planes de Voldemort van cambiando radicalmente y su final se ve más claro, aunque les digo de una vez... todavia falta... es una astuta serpiente...

No los distraigo más, los dejo leer.

Gracias totales por sus reviews... miles de gracias, y gracias por leerme.


"Cuando se busca tanto el modo de hacerse temer se encuentra siempre primero el de hacerse odiar", Montesquieu.

Capítulo 8
Liberación y Revelaciones

Sirius Black miraba con mucha seriedad al pelirrojo que estaba de pie frente a una puerta, aparentemente se veía fastidiado y cansado – ¿Sin obtener respuesta? –

–Se ha encerrado, lleva ahí desde que mi madre lo abofeteo, dos días…– dijo Ron con pesadumbre, Sirius emitió un suspiro.

– ¿Has intentado usar magia? – señaló la puerta que a leguas se veía chamuscada.

–Todo lo que sé y nada da resultado – dijo –ni siquiera los Bombarda son eficaces, Hermione ha intentando todo lo que sabe y nada tampoco–

–Entiendo – le puso una mano en el hombro –ahora ve con tu madre, está muy alterada, yo me encargo de Harry –

–No – dijo firme –no quiero dejarlo solo, él necesita de un amigo, él… –

–Él tiene un padrino para ayudarle un poco – le sonrió débilmente –ahora ve tú con tu madre, ella necesita de tus palabras Ron – el pelirrojo insistió con su mirada y al ver la decisión en Sirius, suspiro.

–Hazme saber cuando éste mejor – dijo, Sirius asintió, Ron sonrió débilmente nuevamente y se fue de ahí.

–Harry… – Sirius golpeo con fuerza la puerta –abre, tenemos que hablar –

–Esfúmate – gritaron dentro.

–Harry, por favor, encerrado no vas a lograr nada – insistió golpeando nuevamente la puerta.

–Y una mierda, lárgate Black – dijo con dureza el chico, Sirius suspiro, apunto con su varita la puerta.

Noctis tenebrae umbra tempus de su varita salió un rayo negro, al instante hubo un estruendo y la puerta se salió de sus soportes, Harry le miraba con sorpresa desde la ventana de aquella aula.

– ¿Cómo…? – Sirius entró con rapidez al aula, apunto nuevamente la puerta y pronunció un simple "Reparo".

–Digamos que escuche que cuando los sortilegios son inquebrantables, siempre es bueno usar el latín – dijo aunque mentalmente y casi sin quererlo agradecía haber visto a Bellatrix usando eso para quebrar los sortilegios del bosque, luego miro al chico y se sorprendió de su apariencia, sus puños sangraban, el aula estaba destrozada y sus ojos rojos e hinchados –Harry, muchacho… –

–Vete Sirius, déjame – le dio la espalda –no quiero tu compasión, ni tu lastima –

–Sabes Harry, hoy no solo tú has perdido algo – dijo ignorándolo –yo he perdido a una persona a la cual quise mucho y sin embargo estoy aquí, a tu lado, pudiendo estar llorando y encerrado por haberla perdido – Harry se giro y lo observo.

–No es lo… –

– ¿No es lo mismo? – Le interrumpió –Harry, he perdido a quien por mucho tiempo considere una hermana, aunque Andrómeda era mi prima siempre fue alguien muy especial para mí, ella no merecía morir tan cobardemente – el moreno iba a replicar y Sirius siguió – ¿llamas entonces compasión y lástima a eso?, si así lo piensas entonces me has decepcionado mucho, Harry –

–Sirius… – ya no había más enojo, miraba a su padrino con sorpresa.

–Todos, tarde o temprano debemos enfrentarnos a grandes dilemas, situaciones de peligro y sufrimiento, no eres el único que lo hace – dijo Sirius –desafortunadamente a ti te han tocado grandes pruebas a tan corta edad, es difícil, lo comprendo, pero con lamentarte nunca saldrás adelante –

–Él la matará… – dijo con desesperación –él la torturará, le hará daño, yo no puedo soportarlo, no puedo… –

–Nadie podría, hijo – camino hasta él y le puso un mano en el hombro, sin embargo Harry lo abrazó y comenzó a sollozar con intensidad, Sirius permitió que llorará, que se viera débil y frágil, era un alma joven sufriendo cosas que nadie podría sufrir, soportar cargas que nadie podría cargar a tan corta edad.

–Ella… –

–Vive Harry – le dijo al separarse –ella vive y eso es lo importante, ¿por qué?, porque eso nos motiva a ganarle a ese bastardo, él ha querido llevársela de tu lado y solo ha sellado su destino –

–Sirius… –

–Él no la matará, lo sé – le dijo con mucha seguridad –Voldemort es inteligente, muy inteligente y sabe que Ginny Weasley es una estrategia a su favor de que debe tomarse con mucha tranquilidad –

–Pero la torturará… –

– ¿Y cómo te hace sentir eso? – le preguntó con firmeza.

–Rabioso, yo no puedo soportarlo y… – abrió los ojos y comprendió lo que Sirius quería decir.

–Eso Harry, él te ha dado el poder para vencerlo, él te ha mostrado el camino para acabarlo – dijo sonriente –él ha despertado en ti ese coraje de luchar por lo que quieres, de pelear hasta la muerte por lo que más amas en todo tu mundo y eso mi buen Harry, es el arma más poderosa que puedes tener a tu favor –

–El amor… – dijo con tranquilidad.

Dime Harry, ¿qué es más importante? – Le preguntó Albus cerrando un libro, Harry bajo su varita y se relajó, la clase había terminado – ¿un mago que ama con locura? o ¿un mago entre su familia y una maldición? –

Esa una pregunta muy simple, profesor – dijo el chico y Albus se vio sorprendido.

Yo no le veo lo simple a algo que es tan diferente – dijo con tranquilidad, sin embargo sus palabras escondían algo.

Pero profesor, no es un mago que ama con locura aquel que no se intimida ante la muerte y protege con su vida la de los suyos – contestó con mucha tranquilidad, los ojos del viejo Albus brillaron orgullosos.

Esa es una respuesta muy sabia, Harry – dijo sonriente –y parte de la esencia de la vida, ¿sabes cuál es su verdadero nombre? –

¿Amor? – dijo.

Así es, es el amor Harry, el amor verdadero – sonrió –no es amar a una persona y proclamarle fidelidad, lealtad, amistad, no, es ir más allá de ti, es luchar por lo que amas, es cuidarlo, protegerlo, amarlo con locura y dar la vida por él, sin temor, sin titubeos, es sacar de dentro de ti el coraje, el valor, la fortaleza, sin importar lo que suceda… –

Vaya profesor – dijo sorprendido –no lo había visto de esa manera –

Los magos oscuros, Voldemort mismo por ejemplo, si ama Harry, pero se ama a sí mismo, él ama su inmortalidad, su poder, a su propia persona, es un amor tenebroso, egoísta, oscuro, obsesivo, no es el amor del que hablo y eso es lo decisivo –

¿Por eso me persigue? – preguntó.

No precisamente, Harry – dijo –de alguna forma tú lo has vencido de mil maneras, maneras que él no pudo, puede o podrá comprender, porque como ya te dije, no conoce el amor verdadero, tú lo has conocido con los Kingston, con Sirius, con Ginny, ellos Harry, son tus armas contra Voldemort –

¿Mis armas? –

Exacto muchacho, ellos son tus armas, ¿sabes por qué? – Le sonrió –porque luchas por ellos cada día, vives por ellos cada día, sufres por ellos y eso mi querido muchacho es el arma más poderosa que puedes tener a tu disposición –

–Así es Harry – dijo Sirius –él te ha robado un pedazo de tu alma, lo más lógico es que intentes recuperarla, cueste lo que cueste –

–Pero claro que voy a recuperarla – dijo de pronto, su rostro se veía decidido, no había más lágrimas, no más sufrimiento, él rescataría a su princesa, él lucharía por ella.

–Eso Harry – dijo con orgullo.

–Gracias, papá – Sirius palideció, sin embargo cuando Harry lo abrazo, no tuvo más remedio más que sonreír con mucho, pero mucho orgullo.

–Vaya que tengo toques de motivador, ¿a qué sí? – le dijo sonriente, Harry iba a responder pero ante la sorpresa del ojigris cayó el suelo dando un alarido de dolor, se movía frenéticamente y no paraba de gritar.

-o-o-

–Estúpida mocosa – escupió con rabia, su varita apuntaba a una sometida pelirroja – ¿por qué no chillas de dolor? –

–Mi señor… – Lucius miraba su amo, estaba encolerizado.

Crucio – grito con más frenesí, el rayo rojo oscuro dio de lleno en el pecho de una sorprendida pelirroja y nada paso, el hechizo se movía en su cuerpo como una sensación de hormigueo, sin dolor.

–Mi señor… – insistió Lucius, sin embargo su amo no le prestaba atención, miraba a su víctima con rabia, con confusión.

– ¿Qué pasa contigo?, pelirroja estúpida – dijo caminando hacia la chica – ¿qué poder ocultas a Lord Voldemort? – le sostuvo la cara, sus ojos rojos centellaban de la rabia y los marrones de Ginny brillaban por su intento de no llorar.

–Mi señor… – el rubio insistió por tercera vez.

Diffindo – un movimiento de varita, un corte apareció en el antebrazo de la chica y al instante desapareció –Diffindo – insistió el mago oscuro de nuevo en su antebrazo, nuevamente la misma reacción – ¿qué mierda…? – rabioso lanzó una bofetada en la mejilla de la chica, su cabeza se giro bruscamente, sin embargo, la chica no soltó ningún gemido, nada.

–Mi señor… – gritó Lucius con firmeza.

– ¿Qué demonios quieres, Lucius? – un rayo rojo hizo a Lucius volar hasta estrellarse contra una pared – ¿Quién te crees para gritarle a Lord Voldemort? – el rubio se movía frenéticamente en el suelo, el mago oscuro interrumpió su tortura.

–Su…su cuello amo – dijo tomando aire e intentando ponerse de pie –su cuello… –

– ¿Qué…? – miro el cuello descubierto de la chica, ahí, brillando con débil intensidad había un colgante, una piedra extraña que no reconocía –eso… – dijo curioso, los ojos de Ginny se abrieron por la sorpresa, la mano de Voldemort se acercaba a su cuello.

–Mi señor no… – gritó Lucius nuevamente, pero fue muy tarde, Voldemort cerró su mano alrededor del colgante.

De pronto ocurrieron muchas cosas a la vez, Voldemort gritó como desquiciado, era de dolor, un dolor inexplicable, su mano se veía roja, quemada, sus ojos se abrieron por la sorpresa y su otra mano yacía en su pecho mientras respiraba agitadamente. Ginny miro asombrada como Voldemort perdía el equilibrio y caía de rodillas y se sorprendió de ver terror en sus ojos, las iris rojas del mago estaban dilatadas por el pavor, por el horror y el miedo, el mago se puso de pie y Lucius de inmediato corrió hacia su maestro, pero un simple Obliviate, lo hizo caer al suelo inconsciente. Lord Voldemort no podía permitirse que alguien lo viese así, no, nadie podía saber que tenía miedo, que se sentía temeroso, miro a la pelirroja y de pronto comenzó a temblar con frenesí, era un dolor inexplicable, extremadamente impresionante. Dio dos pasos hacia atrás alejándose más de ella y nuevamente se vio indefenso, cayó con estrepito hacia atrás.

– ¿Qué eres? – Dijo sorprendido – ¿Quién eres? – sin decir más, salió de ahí, dos mortífagos que custodiaban la puerta miraron a su amo sorprendidos, iba prácticamente huyendo de ahí.

–Mi señor… – dijo uno, hubo un fogonazo verde y cayó muerto al suelo.

–Despierta a Lucius, lo he dejado inconsciente, mantén vigilada bien esa puerta, nadie, absolutamente nadie entra – dijo firme.

– ¿Qué hay de la prisionera? – se atrevió a preguntar sin mirarlo.

–Nadie se le acerque, nadie la toque – dijo frenético –enciérrenla y con eso bastará, solo eso… solo eso… – se giro y se fue de ahí.

Él era Lord Voldemort, él era el mago más temido y más malvado de todos, él no podía verse frágil, débil y sin embargo, su reflejo en el espejo no auguraba nada bueno, su rostro mostraba una mueca que nunca había visto en él desde hacía años: "aflicción". ¿Qué había pasado?

En su mente se arremolinaban infinidad de sensaciones, escuchó gritos y los rostros de miles de personas aparecieron ante él, gritaban de dolor y sus gritos le dolían más que cualquier cosa, ante sus ojos aparecieron también pasajes de su vida y su dolor aumentaba cada vez más.

Avada Kedavra – dijo y un rayo verde acabo con la vida de su sorprendido y muggle padre, éste cayó con estrépito mientras reía con tenebrismo.

Cayó de rodillas, hubo dos fogonazos más, sus abuelos y gritó de dolor, grito como nunca, su cuerpo temblaba, se movía al compás de un ritmo desquiciado y doloroso. La escena cambió, ante sus ojos estaba aquella mujer de apellido Smith, con la copa y el guardapelo, se vio maldiciendo a su elfina y luego vio a Smith morir envenenada, su boca se secó como si no hubiese tomado líquidos en miles de años, un dolor en el estomago lo hizo doblarse por la mitad y la escena cambió, James Potter caía muerto y nuevamente esos gritos de dolor, ese dolor en el pecho, un dolor inexplicable.

Basta – decía con súplica –Detente – sin embargo nada pasaba, el dolor no se iba y la escena cambió nuevamente, Lily Potter abría sus brazos protegiendo a su hijo, él la apuntaba con su varita y le pedía que se apartase, luego sin titubeos lanzó la maldición asesina y él cayó de rodillas, una sensación de miles de espadas atravesándolo con fiereza, con coraje, lo hicieron gritar de nuevo, estaba sufriendo, no podía más. De pronto volvió a la realidad, vio a su víctima, aquella pelirroja llamada Ginny Weasley con el rostro surcado en sorpresa y pudo ver el rostro de algo horrible, de un demonio, del fantasma vengativo de aquellos a los que les había arrebatado su vida, sus sueños.

–Ese collar – dijo tras echarse agua en el rostro, sonrió triunfal y salió de inmediato.

Tres mortífagos habían sin éxito intentado quitar el collar de la chica, uno murió al instante y los otros dos "concurrieron" a lo mismo que le había pasado a él al tocar al collar, de pronto esa pelirroja se vio más poderosa que ninguno, se vio enorme e imponente. Miro con firmeza a la chica, sus ojos rojos la intentaban intimidar de alguna manera, pero ella no cedía, parecía que el descubrimiento de que el collar la hacía invencible la había engrandecido. Comenzó a caminar de un lado a otro, analizando, el collar en su cuello brillaba, seguía brillando, ¿qué magia era aquella?, ¿Por qué nadie podía tocar aquel collar?, ¿Qué poderes ejercía?, ¿Cómo hacerle daño?, ¿Era un artilugio de Dumbledore?, ¿Dumbledore previó aquello?

–Magia antigua – dijo de pronto, apuntó su varita al collar en el cuello de Ginny, pronuncio un cántico en latín, un rayo purpura se impactó contra la roca, nada paso –Tú sabías lo que era Lucius, di lo que sabes – se giro y miro al rubio que permanecía silencioso.

–Mi señor, el collar que la chica tiene en su cuello se llama "Lágrima de Fénix" – Ginny dejo su mirada airada y se vio aterrada, de pronto su ventaja titubeaba mientras Lord Voldemort curvaba una siniestra sonrisa ante lo que Lucius comenzó a relatarle.

-o-o-

Dumbledore miraba con impaciencia el cuerpo frente a él, Harry Potter yacía inconsciente con heridas en sus antebrazos y por alguna extraña razón habían descubierto que fue sometido a la maldición Cruciatus varias veces. Madame Pompfrey estaba simplemente sorprendida, nada podía explicar aquellos síntomas, ni siquiera el intento de suponer que Voldemort nuevamente intentaba romper las barreras mentales de Harry porque eso no había pasado, ni podía ocurrir. Albus había descubierto que Harry era un oclumático natural, al reforzar sus defensas y mantenerlas muy bien adiestradas, había despertado sus barreras naturales, leerle la mente, aún dormido, era prácticamente imposible.

– ¿Qué es lo que me escondes muchacho? – preguntó observándolo detenidamente.

Llevaba ya un día en la misma situación, al principio culpo a su falta de sueño y comida por dos días, luego culpo a su dolor por saber secuestrada a Ginny, sin embargo, no, los hechos habían derrumbado aquellas teorías y por primera vez en mucho tiempo no tenía una respuesta para explicar la situación del chico. Luego llegó Mcgonagall y le explico que durante la batalla había momentos en los que Harry sucumbía a hechizos inexplicables e incluso lo vio retorcerse por una Cruciatus cuando no había ningún mortífago atacándolo. Surgieron algunas teorías, rechazas al instante también, algo sucedía y no encontraba que. Sirius le contó lo del anillo del chico, lo tuvo entre sus manos, lo analizo, lo investigo, ¿cómo un anillo que te protege podría dañarte inexplicablemente contradiciendo su función principal?, era de ónix, una piedra mágica por excelencia para protecciones, nunca para situaciones como la de Harry.

Quisiera pedirle un permiso especial – decía intentando sonar lo más firme posible, pero estaba nervioso.

¿Permiso especial? –

Verá profesor, Ginny y yo somos formalmente novios – Albus ensanchó aún más su sonrisa –entonces quería ver si me daba oportunidad de ir a Hogsmeade –

–Hogsmeade – dijo Albus con meditación, por alguna extraña razón a su mente acudía la aldea, Harry había ido allá, ahí había conseguido su anillo de ónix.

Ginny y yo somos formalmente novios… entonces quería ver si me daba oportunidad de ir a Hogsmeade…Anillo de ónix… protección…artículo mágico…ónix…artículo…anillo… Hogsmeade…

Según el vendedor, sí – siguió –hasta el momento solo lo he visto funcionar con lo sucedido en Hogsmeade, aquí en Hogwarts sus poderes no son tan efectivos –

Albus sonrió satisfecho de sí mismo, por alguna extraña razón intuía un poco lo que estaba pasando, pero no podía ser cierto, parecía una locura, Harry no podía saber algo así. Atando cabos llegó a la única conclusión que había que visitar Hogsmeade y hacerle una visita a ese comerciante que le había vendido a Harry su anillo. Ahí estaba su respuesta, a palmos de él. Disculpándose con Pompfrey, salió de la enfermería con una idea en mente.

-o-o-

Su rostro era altivo como siempre, no se inmutaba por tener a Lord Voldemort frente a ella, sus ojos azules centellaban con ese toque de elegancia que la había caracterizado siempre, no temía, ella no temía miedo, ni siquiera al mago frente a ella. Por alguna extraña razón la muerte de sus hermanas le había otorgado una fuerza impresionante, ya no le mortificaban las presiones de su esposo, ya no le temía a lo que pudiera pasarle a su hijo. Ella era Narcisa Black, antes que Malfoy, tenía ese carácter fiero y fuerte de Bellatrix en la sangre, tenía esa paciencia y paz de Andrómeda dentro de ella. Es como si de pronto un amuleto hubiese sido instalado en su corazón.

–Entonces, dices que al quitarle el collar, ella escapo – Lord Voldemort la miraba calculador.

–Así es mi señor – dijo con decisión, la mano de Lucius sobre la suya tembló, temiendo por ella.

–Me pregunto, Narcisa – se puso de pie –solo me pregunto, ¿cómo una chica que era vigilada por tres mortífagos mientras hacías tu trabajo, escapo? –

–Ya se lo dije, mi señor – no había titubeo, no había temor –ella me dejo inconsciente y no sé como escapo –

– ¿Y por qué Narcisa, porqué dos de los tres mortífagos que la protegían fueron atacados con magia, si la chica no tenía varita? – Insistió – ¿porqué uno de ellos desapareció?

–Bueno, mi señor, eso no puedo explicarlo, quizá le robo la suya a uno de sus carceleros, o la mía propia, no puedo explicar algo que desconozco – siguió.

–No me mientas, estúpida – la mujer se tensó mientras la maldición de tortura hacía lo suyo, apretaba su boca, tenía los ojos cerrados y no se quejaba.

–Mi señor… – Lucius miraba a Voldemort torturar a su mujer, Narcisa no se movía, no se quejaba, solo apretaba con fuerza los brazos de la silla.

Ginny miraba aterrada como Narcisa Malfoy caminaba hacia ella y sabía que si esa mujer se le acercaba, no habría más protección, todo estaba acabado. Lord Voldemort había pensado con astucia, había encontrado en las palabras de Lucius la respuesta a todas sus preguntas, había encontrado que solo un puro de corazón podría quitar aquel collar y precisamente la mujer frente a ella, no llevaba la marca tenebrosa en su brazo, aquella mujer tenía el corazón puro ( a pesar de estar rodeada de maldad) por el simple hecho de amar a su hijo, porque Narcisa estaba confinada pues Lord Voldemort se había cansado de verla llorar por su hijo, de escucharla suplicar por dejarlo libre y entonces el mago oscuro supo que la solución al problema del collar estaba precisamente en las manos de una madre desesperada y amorosa de su hijo.

Por favor… – suplico Ginny, Narcisa evito su mirada y cerró su mano en el collar brilloso, nada pasó, no sucedió nada, pudo retirarlo sin esfuerzo –por favor… –

Avisaré al amo – dijo uno de los mortífagos, Narcisa se giro.

No – dijo firme –tú no le avisarás a nadie –sin darle tiempo de nada y sorprendiendo a los otros dos mortífagos, aquel hombre cayó aturdido al suelo, la varita de Narcisa lo apuntaba.

¿Qué has hecho? – los dos mortífagos sacaron sus varitas y apuntaron a la rubia, Ginny estaba atónita.

Lo mismo que os hare a ustedes – dijo y un brillo en sus ojos hizo que el duelo comenzará, Ginny estaba sorprendida, aquella mujer se movía perfectamente, los mortífagos estaban siendo acabados por una persona a la que subestimaban, hubo un estruendo y un mortífago cayó aturdido.

¿Qué os pasa? – Dijo el mortífago esquivando maldiciones – ¿proteges a esta traidora?, deja que te elimine escoria y desearás haberte quedado de nuestro lado –

Me pasa que ya me cansé de su presencia en mi casa, me pasa que estoy harta de toda esta mierda, Imperius Fortis – el mortífago sorprendido desenfoco su mirada –Irás a Azkaban y usando todo lo que puedas, liberarás a Draco Malfoy y le dirás que debe buscar a Sirius Black, que su prioridad, pase lo que pase, es llegar a él

El mortífago asintió y se desapareció, Narcisa suspiro y con una fuerza nada propia de ella, golpeo con violencia a los magos aturdidos, luego mirando a la pelirroja, lanzó un hechizo que la liberó.

Pase lo que pase, escóndete en las cocinas… – decía.

Pero… – se sobaba las muñecas tras sentirlas libres otra vez

Cállate – dijo con rapidez –escúchame muchacha, no pretendo redimirme con esto, ni busco misericordia en su bando, solo lo hago porque es mi única oportunidad para salvar a mi hijo – decía –iras a las cocinas y te esconderás en una trampilla que hay debajo de la mesa, esperarás ahí hasta que una elfina llamada Hail se presente ante ti –

Señora como… –

Ella tiene instrucciones, síguelas al pie de la letra – decía y miro nerviosa la puerta –y lo más importante, pase lo que pase, no digas o hagas nada –

Gracias – dijo sonriéndole.

Entrégale esto a mi hijo – le extendió una carta.

Pero señora Malfoy… – decía la pelirroja –usted puede escapar también, no pensará en… –

La vida de mi hijo es más valiosa que la mía – sonrió débilmente –ahora, golpéame con todas tus fuerzas –

¿Qué…? –

Golpéame con todas tus fuerzas – dijo y la pelirroja asintió resignada, se acerco a ella y la miro directo a los ojos –dile a mi hijo… dile a Draco que lo amo – Ginny suspiro y siguiendo las instrucciones golpeo con todas sus fuerzas el rostro de Narcisa Malfoy.

–Mi señor – la puerta se abrió de golpe, Narcisa abrió los ojos y miro al recién llegado, era Yaxley –ha pasado algo –

–Habla – dijo, Lucius miraba a su esposa pidiendo explicación y le sorprendió que ella tomará su mano y lo mirará con aquella dulce sonrisa que tanto le gustaba.

–Azkaban – dijo tomando aire –el chico Malfoy… el chico Malfoy escapo – y fue entonces que Voldemort se giro para ver a Narcisa Malfoy sonreír, sonreír con mucha alegría, Lucius se puso de pie de un saltó y miro a su señor, en el rostro de aquel rubio mortífago se veía la súplica, Voldemort lo hizo a un lado de golpe, su mirada solo estaba en aquella rubia, que ahora lo miraba desafiante, de su bolsillo sacó un colgante, el colgante de Ginny Weasley.

–Yo ya no te pertenezco Lord Voldemort, yo solo le debo lealtad a mi familia, a la noble y ancestral familia Black – dijo firme y le lanzó el collar a sus pies –y Ginny Weasley debe estar en estos momentos regresando al lugar del nunca debió salir – cerró sus ojos.

Os prometo una cosa – una niña de cabellos rubio tomaba de las manos a una niña de cabellos castaños y a otra de cabellos negros –siempre seremos hermanas, hermanas de sangre – las tres rieron alegremente y se abrazaron.

–Narcisa… – Lucius miraba con horror a su mujer.

–Voy entendiendo – dijo Voldemort, Narcisa se puso de pie, abrió los ojos y con el vago recuerdo de sus hermanas y el rostro de su hijo cayó muerta al suelo, mientras Lucius Malfoy gritaba con horror, con dolor, con derrota.

-o-o-

Sirius Black miraba con extrema sorpresa la lechuza que estaba parada en la ventana de la enfermería, no la reconocía, era un ejemplar que sin duda provenía de alguien de mucho dinero. Mirando a Harry con aprehensión fue hasta la ventana, la lechuza de inmediato la extendió la pata y pudo ver una estilizada caligrafía verde. La reconoció al instante, tomó la carta con rapidez y mirando nuevamente a Harry salió de la enfermería dejándolo solo.

Sirius, Siri

Prometo no hacer larga está carta porque lo tengo que decir es tan corto, hoy, con el corazón destrozado os digo que te perdono por lo de Bellatrix, Bella forjó su vida y selló su destino al aceptar como lema las ideas de Voldemort, ella escogió un camino y nadie de nosotros podía hacerla cambiar de opinión. Sin embargo es mi sangre y me duele enterarme que ha muerto, pero me alivia saber que por lo menos en su último momento intento redimirse un poco. Andrómeda, ella siempre fue muy admirable aunque nunca tuve la molestia de decírselo, ella lucho contra todos nosotros por hacer prevalecer su amor con Ted y con su hija, Nymphadora y me lastima aún más saber que nunca tuve el valor de decirlo y ahora ella ya no está, se ha ido.

Sirius, no busco redención, ni misericordia, he sido mala y me he dejado llevar por el lado oscuro al apoyar a mi esposo en su cruzada con Lord Voldemort, también es culpable aquel que calla ante la injusticia, qué quien la comete, así que heme aquí pagando las consecuencias de todos mis actos. Hoy, he hecho algo que sin duda pagaré con mi vida, pero amo a mi hijo y quiero salvarle, es lo único que puedo y quiero hacer, él es bueno, sin embargo ha crecido con prejuicios, con ideas oscuras, es por eso que pase lo que pase os pediré un último favor, aunque tú y yo estemos distanciados: "cuida de él, protégelo como alguna vez lo hiciste conmigo, amalo y rescátalo, Siri"

Hubiese deseado verte por última vez, pero sé que en cuanto termine este día estaré alcanzando a mis hermanas en aquel viaje desconocido al cual no temo.

PD- No teman más por la vida de Ginny Weasley, antes de que termine el día ella estará con ustedes.

Narcisa.

Su cuerpo temblaba y su boca se seco tan pronto termino de leer, ¿Narcisa le estaba avisando que moriría?, ¿se estaba despidiendo?, ¿había liberado a Ginny?, apretó los puños arrugando la carta en sus manos, un sentimiento de desdicha y dolor surgió en su pecho. Voldemort había al fin arruinado a la familia Black, con la muerte de Narcisa aquel mago oscuro se mofaba nuevamente de la familia, él muchas veces renegó de ser un Black, pero aquello era impensable, un dolor de los más horribles se poso en su pecho. "Regulus", "Andrómeda", "Bellatrix", "Narcisa", Lord Voldemort se había encargado de tomar como bastiones al linaje Black y los había utilizado a su antojo, hoy se deshacía de ellos sin consideración. Un sentimiento de rabia, de coraje, lo hizo tomar una decisión, él iría por Voldemort también, lucharía con todas sus fuerzas contra él así le costase la vida, un lema en particular surgió en su mente "no más". Por otro lado no podía evitar sentirse aliviado y agradecido, Narcisa había sacrificado su vida (eso entendía y rogaba por equivocarse) por salvar a Ginny Weasley, eso quería decir que la había dejado libre de las manos de Voldemort, sonrió débilmente, su ahijado estaría feliz cuando despertará y viera a una pelirroja mirándolo como si el mundo se fuera a terminar por estar tendido en la enfermería. Entro a la habitación y su cuerpo se helo, la cama de Harry estaba vacía, su varita ya no estaba tampoco en la mesita de al lado de la cama y para su sorpresa, Madame Pompfrey yacía inconsciente en la cama de junto.

-o-o-

Albus Dumbledore caminaba si bien no apresurado, con prisa, debía llegar cuanto antes a la librería del colegio y encontrar a Pince, tenía la respuesta en su mente solo quedaba confirmar sus teorías. Al llegar a la biblioteca del colegio, apagada como nunca antes, Madame Pince limpiaba la portada de unos libros con mucha melancolía, no la culpaba, aquella biblioteca siempre había su hogar, ahora sin alumnos y sin clases, aquel lugar no era más que un lugar dónde muy pocos inquilinos del castillo iban. Era una biblioteca desangelada que era vista como una simple proveedora de herramientas que de sabiduría.

–Buenas tardes, Irma – dijo Albus, la mujer se giro sorprendida y lo miro.

–Albus – dijo y dejo el libro que limpiaba en la mesa en la que estaba – ¿usted por acá? –

–Quisiera decir que estoy aquí para deleitarme con el conocimiento al dedicarle un rato a la lectura de algún libro – dijo –desafortunadamente mi vista es muy corta y por mera solicitud de ayuda –

–Entiendo – dijo algo decepcionada – ¿en qué puedo ayudarlo, entonces? –

–Sé que ya no tienes porque hacerlo, pero lo haces de todas maneras – dijo el anciano con tranquilidad, Irma Pince se sonrojó un poco –así que mi pregunta puede solucionarse gracias a que no dejaste de hacer tu trabajo nunca –

–Profesor… –

–Lo que quiero decir es que sé que sigues llevando un meticuloso control de los libros que entran y salen de esta biblioteca – dijo –además de que sigues cumpliendo con todas tus obligaciones aunque el colegio no tenga más alumnos, ni clases –

–Esta biblioteca es… – iba a decir, pero Dumbledore le sonrió bonachón.

–Lo cual me parece muy adecuado – la interrumpió siguiendo el tema –puesto que cuando termine la guerra, éste colegio podrá volver a abrir sus puertas y que mejor que todo esté en orden, ahora Irma, pasemos al punto, ¿últimamente has visto a Harry Potter merodear por la biblioteca? –

–Ese muchacho es un hombrecito muy interesante, valora los libros incluso con el mismo fervor que la señorita Granger – sonrió –sí, ha estado aquí muchas veces –

–Entiendo – dijo con un repentino interés en seguir indagando –y por casualidad, sabe usted Irma, ¿qué tipo de libros se ha interesado en leer? –

–Bueno, el muchacho lee casi de todo, sin embargo, se le ha visto más entusiasmado con la magia antigua – dijo y pronto estaba rebuscando en unos cajones –sí aquí está, "Encantamientos Medievales", "Magia Antigua", "Transformaciones de la edad media" a y éste último: "Los Encantamientos de Romeo". –

–Los Encantamientos de Romeo… – dijo meditabundo cuando Pince dejo de hablar, la miro detenidamente –Irma, una última cosa, ese último tomo, ¿lo ha obtenido de la sección prohibida? – la mujer se sonrojó profusamente y asintió leventemente.

–Él estaba muy interesado y nunca había visto tanto interés en un tema en particular y sinceramente no hay muchos libros que traten el tema así que… –

–No te justifiques, Irma, no te estoy reprochando nada – dijo con seriedad –ahora muchas gracias por tu información, que pases buena tarde –

Así que Harry Potter había resultado ser más listo de lo que imaginaba, su mente finalmente cerró sus teorías y llegó a la conclusión de que él había ido a Hogsmeade a comprar un collar "lágrima de fénix", una de las herramientas de protección para el amor por excelencia, sin embargo, el collar tenía encantamientos muy simples, regularmente solo se igualaban los estados de ánimo o permitía a tu amante siempre traerte en sus pensamientos. Sin embargo, si su mente no fallaba y tras confirmar sus sospechas con Irma, Harry había llevado más allá los encantamientos del collar, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿en qué momento?, el muchacho apenas y había tenido tiempo de hacerlo, pero no le quedaba ninguna duda, si todo era cierto como creía entonces Harry había desarrollado en el collar el encantamiento llamado "Besos de Julieta, lagrimas de Romeo", era un conjuro muy complicado de hacerse, le sorprendía que el chico lo pudiera desarrollar en tan poco tiempo, aunque de algo estaba seguro, sus intrusiones en la biblioteca habían sido de mucha ayuda.

–Señorita Granger, ¿puedo hablar un momento con usted? – la castaña dejo su plática con Luna y miro a Dumbledore.

–Profesor… – se puso de pie y lo siguió – ¿tiene noticias de Ginny? – preguntó cuando estaban a solas.

–Lamentablemente no – sonrió tristemente –pero ese no es el tema que quiero tratar con usted, es sobre Harry Potter –

– ¿Le ha pasado algo? – Preguntó de prisa – ¿empeoró su estado? –

–Oh no, no puedo negar o afirmar esas preguntas pues me ocupado mucho tiempo en otras cosas que no son propiamente el estado de Harry – la invito a sentarse, habían llegado hasta su despacho –más bien, me gustaría tratar un tema de mucha relevancia con usted –

– ¿Es sobre el encantamiento de "Besos de Julieta"? – preguntó con las mejillas sonrojadas, los ojos del director brillaron un poco por la sorpresa y asintió.

–Veo que no estaba tan equivocado en mis teorías respecto a eso – dijo meditabundo.

–Profesor, antes que nada, sé que cometimos un error al tomar aquel libro de la sección prohibida, pero Pince estuvo de acuerdo y… – decía con rapidez, Albus negó con la cabeza.

–No voy a reclamarle, ni reprocharle lo sucedido con el libro, como lo obtuvieron o porque lo obtuvieron – dijo interrumpiéndola –lo que voy a preguntar y seré muy claro en ello es, ¿Harry practicó ese hechizo? –

–No lo creo – dijo sincera –estuvimos leyendo un poco sobre él, luego vimos que era muy complejo y nos dimos por vencidos, aunque debo admitir que Harry estaba realmente interesado en él y no va a creerme profesor, pero el chico domina el latín y el antiguo idioma británico e incluso el francés a la perfección–

–Eso explica mucha cosas – entrelazó sus manos y la miro fijamente –pues resulta señorita Granger, que aunque usted haya dejado de lado el hechizo, Harry no – la castaña abrió la boca sorprendida.

–Pero… –

–Si mis teorías son ciertas, Harry Potter realizó el encantamiento medieval en un collar que por excelencia está destinado a la protección de los enamorados – dijo, la castaña estaba pálida –no sé cómo, no sé cuándo, pero sé que ha sido eso, debe serlo, explica perfectamente el estado de Harry –

–Entonces… – dijo pálida –Vol…Voldemort es el causante de lo que pasa, después de todo –

–Me temo que sí – suspiro –el encantamiento es oscuro, muy admirable, pero oscuro y peligroso, tiene que tenerse el conocimiento completo para evitar alguna tragedia, según se sabe, este encantamiento permite a los enamorados llevar su amor a un nivel mágico más allá de lo creíble… si ella es torturada, él es quien sufre, si ella es… –

–No, no lo diga – dijo aterrada –es tan espantoso –

–Si Harry Potter le entregó el collar a Ginny, me temo que ya es muy tarde – suspiro de nuevo –es un contrato vinculante, en cuanto la chica se ponga el collar, no hay nadie que pueda retirarlo –

– ¿Profesor entonces…? –

–Si Ginny Weasley es torturada por Lord Voldemort, Harry sufrirá aquello, si es lastimada, golpeada, hechizada, maldecida es lo mismo, es un sacrificio de amor más allá que cualquiera, en pocas palabras en estos momentos Ginny es una persona invencible ante alguien como Voldemort – dijo con seriedad.

– "Solo una persona con el corazón puro y oscuro a la vez podrá deshacer el vinculo entre los enamorados y retirar el collar" – recito Hermione recordando las palabras que había leído en el libro.

–Si Voldemort descubre esto, si Voldemort conoce el alcance del collar, no dudará en… – dijo Dumbledore viéndose derrotado –y eso será nuestro fin –

-o-o-

Molly no miraba ni hablaba con nadie, había peleado con su esposo, su hijo Bill y hasta con Remus Lupin, estaba sentada en un sillón de la sala común de Gryffindor mientras en sus manos podía verse un pequeño álbum de fotos. Estaba destrozada, un psicópata se había llevado a su pequeña hija, ¿estaría viva aún?, ¿la estarían torturando?, nuevamente comenzó a llorar, su Ginny, su única hija estaba a merced de un grupo de magos cobardes y viles y ella no podía hacer nada por salvarla. Lord Voldemort le había robado una de sus joyas más preciadas, amaba a sus hijos por igual, los adoraba, pero Ginny era especial, era la primera mujer Weasley luego de tantas generaciones, era una chica dulce, traviesa, decidida, orgullosa, ella era en parte el alma de su familia y podía darse cuenta de ello, pues ahora que estaba lejos de todos, en una situación fuera de las manos de cualquiera de la familia, los Weasley ya no eran lo mismo; Fred y George no se hablaban más que lo necesario, Arthur y Charlie peleaban sin cesar, Bill no dejaba de quejarse, Percy no dejaba de culpar a Dumbledore y Mcgonagall y Ron, bueno él no lo estaba tomando tan mal, pero era su madre después de todo y sabía que el chico también estaba mal por la "pérdida" de Ginny. Sintió una mano en su hombro y de inmediato vio los ojos azules de Ron, éste sonreía débilmente pero se veía fuerte y seguro de sí mismo.

–Papá me ha dicho que llevas todo el rato aquí – dijo el chico con sutileza – ¿no piensas bajar a comer aunque sea algo de fruta? –

–No tengo humor, ni hambre – respondió seca –ahora, podrías dejarme a solas –

–No, no voy a hacerlo – dijo con decisión, la pelirroja alzo una ceja con su habitual mueca de mando, pero no lo intimido.

–No te estoy preguntando si deseas o no hacerlo – dijo firme –es una orden –

–Una orden estúpida – dijo sin más, Molly abrió la boca sorprendida – ¿qué sigue ahora madre?, ¿vas a golpearme a mí también? –

–Ron… –

– ¿Crees que eres la única a la que le duele que ese bastardo de Voldemort tenga a Ginny? – le preguntó con brusquedad – ¿crees que era la única que puede llorar y sufrir por ello? –

–Ron… – decía.

– ¿Acaso prefieres pasar todo el día llorando como estúpida cuando tu familia se esta yendo al carajo? – el rostro de Ron se giro con brusquedad, Molly le miraba furiosa, lo había abofeteado.

– ¿Cómo te atreves? – dijo atónita.

–No madre, cómo te atreves tú a dejar a tu familia en un estado tan deplorable, ¿no lo vez?, papá está destrozado y no puede salir adelante porque te empeñas en culparlo y restregarle que por ser tan consentidor con sus hijos, nosotros hacemos lo que queremos – decía, su madre apretaba los labios –y todos los demás estamos desorientados en esto porque no sabemos que sentir, como sobrellevarlo, ¿por qué?, porque papá esta lo suficiente mal por Ginny y tú, tú te la pasas culpando a medio mundo, quejándote por todo y llorándole a un viejo álbum de fotos – las orejas del chico estaban coloradas, su mejilla enrojecida, pero Molly Weasley le miraba ya no con rabia e ira, se veía sorprendida, noqueada y en shock.

–Hijo… –

– ¿Dónde está la Molly Weasley que regaña a medio mundo por no comer bien?, ¿Dónde está la Molly Weasley que se preocupa por todos antes que ella misma? – Dijo Ron –te necesitamos mamá, es doloroso, lo sé, pero se vea como se vea, tú eres el pilar de esta familia que sinceramente se está yendo a la mierda –

–No lo entiendes hijo… Ginny… – decía hipando –ese infeliz, tiene a mi pequeña, no sé si está viva, si permanece… –

–Dumbledore, Sirius, papá y toda la Orden está haciendo hasta lo imposible por intentar rescatarla – dijo tranquilo aún tenía su mano en el hombro de su madre –y Harry mamá, has sido muy injusto con él, vamos, el chico la ama más que a él mismo y está dispuesto a morir por traerte a tu hija sana y salva, ¿cómo lo motivas?, pues culpándolo, abofeteándolo y ofendiéndolo, vaya motivación – dijo con ironía.

–Yo… – iba a decir, sin embargo, se lanzó y abrazó a su hijo con mucha fuerza, Ron apretó el abrazo y dejo que su madre llorará, que se desahogara. Molly Weasley había regresado y se asombraba haber sido precisamente él quien la trajera de vuelta.

-o-o-

–Hasta aquí puedo dejarla, señorita – dijo una elfina domestica, estaban en un callejón de Hogsmeade –mi ama fue muy clara –

–Gra…Gracias – se inclino y beso la frente de la elfina sorprendiéndola, aquella criatura la había salvado de una muerte segura, quizás siguiendo órdenes de Narcisa, pero la había salvado a fin de cuentas.

–Hasta luego, señorita – dijo sorprendida y haciendo una reverencia, hubo un plop y desapareció.

–Harry… – la pelirroja miro con anhelo el camino que conducía al castillo de Hogwarts, con pura suerte, con un milagro y con el sacrificio de Narcisa, había salido ilesa y bien librada de las garras de Lord Voldemort. Mirando con nerviosismo el callejón, tomo aire y decidió que era hora de dirigirse al castillo.

-o-o-

– ¿Cómo que escapo? – Preguntó Albus escandalizado –es imposible, tome medidas muy estrictas para evitar algo como lo de Hogsmeade –

–Pues se escapo – dijo con desesperación Sirius –pero no pudo haber salido por la puerta de la enfermería pues yo estaba en ella –

– ¿Y si se fue en escoba? – preguntó Ron, Hermione a su lado estaba pálida.

–Es imposible – insistió Albus –les dije que tome medidas muy severas, Harry no puede salir de Hogwarts a no ser que le levante el sortilegio silencioso que le puse –

– ¿Usted? – Dijo Sirius de pronto – ¿controla a Harry con un sortilegio y…? – su rostro se iba endureciendo.

–No me malinterpreten, por favor – miro a los tres –conoces el temperamento del muchacho más que nadie Sirius, ¿Qué hubieras hecho tú?, no se han llevado su osito de peluche, se han llevado a la mujer de su vida – Hermione, Ron y Sirius miraron atónitos a Dumbledore, como si no creyeran posible que él estuviera diciendo aquello tan cómico, pero serio a la vez.

–Bueno… – dijo intentando calmarse Sirius.

–Magia antigua – dijo de pronto Hermione –ahora entiendo, sí, eso es – hablaba para sí misma, los tres hombres le miraban esperando una explicación

–Hermione… – decía Ron.

–Sí, sí, ese Harry, por Merlín – se fue de ahí dejando confundidos a los tres, Albus iba a decir algo pero Hermione volvió a aparecer de pronto con un enorme libro en sus manos –descarado…vaya, es imposible y… –

–Hey muchacha – dijo Sirius perdiendo el nervio –puedes dejar de hablar por ti misma y hacer de cuenta que estás solas, ¿qué es eso que descubriste?, ¡habla! – le gritó, Ron le miro de mala manera y lo amenazo con su puño.

–Perdón – sus mejillas estaban sonrojadas, Dumbledore parecía a punto de perder la paciencia, Ron meneaba la cabeza mientras reía y Sirius estaba sufriendo un colapso.

– ¿Señorita Granger? – Dumbledore hablo.

–Harry Potter se ha desaparecido, señor – dijo sin más –es así de simple, Harry ha aprendido a quebrar los sortilegios del colegio y puede aparecerse y desaparecerse como si nada –

–Pero es imposible – saltó Ron asombrado –según dijiste nadie puede…. –

–Eso dije, sí – aseguro la castaña –pero nunca dije que no podía revertirse, de hecho es posible, pero para eso necesitas… –

–Usar magia antigua – dijo Dumbledore medio sonriente, medio sorprendido – ¿cómo lo hizo? –

–Runas celtas, idioma británico antiguo, una poción y unos cuantos hechizos para quebrar sortilegios – los tres miraron sorprendidos el dibujo que la chica les mostró.

-o-o-

Cuando se separaron, los dos lloraban y sonreían con nostalgia, habían hecho las paces y ahora estaban ahí, mirando como si esperarán ver a su hija aparecer de la nada ante las verjas del castillo. Arthur abrazaba a su mujer por los hombros y Molly sollozaba débilmente. No podían evitar sentirse melancólicos, pero en los ojos de Arthur había algo de orgullo, se habían enterado que Harry Potter había sorteado protecciones, sortilegios, vigilancia y aún en estado convaleciente había escapado con la única misión de salvar a su hija. Con eso, sellaba por fin la idea de que para su pequeña ese muchacho era el hombre adecuado. Molly se sentía mal aunque no lo demostraba, porque sentía algo dentro de su pecho al saber que Harry había ido al rescate de su hija, porque ella lo había tratado mal, lo había culpado y ahora se sentía culpable y si por haber sido tan dura con el chico, él hacía una estupidez. Meneo la cabeza y nuevamente miro con nostalgia un punto fuera de aquellas puertas, una chica de cabellos pelirrojos, pecas y caminando con tranquilidad se venía acercando, su corazón se detuvo y miro a Arthur, esperando que no se estuviera volviendo loca.

–Ginny – grito Arthur, abrió las puertas de golpe y corrió hasta la chica seguido de Molly, ambos abrazaron y besaron a la pelirroja que se dejo mimar y querer, se veía cansada, pero estaba a salvo.

–Hija, ¿dónde está Harry? – dijo Molly ilusionada buscando detrás de ella, en el sendero, sin embargo no había nadie.

– ¿Harry? – preguntó, Arthur miro a Molly con sorpresa.

–Pero si tú estás aquí y no vienes con Harry… – dijo Molly –entonces él está… Arthur, tenemos que avisarle a Dumbledore –

– ¿Qué pasa con Harry mamá? – se separo de su padre, éste la abrazaba como temiendo que fuera un espejismo y se esfumara.

–Él ha ido a rescatarte y… – no dejo que su madre terminará, echo a correr al castillo.

-o-o-

Lord Voldemort miraba el collar en aquella mesa, lo observaba con admiración y sorpresa, ese collar era una joya emblemática y un objeto muy valioso, estaba partido por la mitad pues había ordenado que lo hicieran, admiraba el objeto, pero no era tan estúpido para tocarlo o hacer algo con él, no, solo lo admiraba, pues no entendía como una insignificante piedra había podido hacerlo sufrir tanto, verse débil y sobre todo temer, temer como nunca lo había hecho. Levanto su mirada y vio a Lucius, estaba demacrado, pálido, sus ojos habían perdido esa intención de servirlo, sin embargo, no decía nada, estaba ahí, quieto, mirando hacia la nada esperando alguna instrucción nueva o alguna diligencia. No le había permitido hacer algo con la muerte de su esposa, había ordenado que se deshicieran de ella en algún lugar de Londres y aunque pudo ver el coraje y las ganas de matarlo en el rostro y ojos de Lucius, asintió quedamente y solo observó en silencio como se la llevaban. Imbécil, seguía siendo un imbécil sumiso, ya se encargaría de él luego, hasta ahora, aquel rubio era su apoyo, sin Bellatrix, la confianza del señor oscuro estaba de nuevo en los Malfoy, al menos en el que quedaba a su lado. La puerta se abrió de golpe, un mortífago cayó muerto al suelo y Lord Voldemort de inmediato sacó su varita, Harry Potter caminaba derecho hasta él, su rostro estaba marcado en furia, coraje puro y le apuntaba con firmeza.

–Quiero a Ginny Weasley – dijo con frialdad y sorprendiendo al mago oscuro lanzó otra maldición asesina a un mortífago que intentó atacarlo.

–Resulta, Harry Potter – dijo con diversión e indico a sus mortífagos que se calmaran, que no atacaran –que Ginny Weasley ya no está más en mis manos, ella escapó – pudo verlo abrir sus ojos con sorpresa, sin embargo, no titubeo, dio un paso hacia adelante.

–Pues entonces eso es mejor para mí –seguía firme –porque así puedo acabar de una vez por todas contigo, maldito bastardo – hubo una sonora explosión, miles de objetos y cosas saltaron por todos lados, el salón de lleno de humo y parte del techo se derrumbó.

–Ah, estás cabreado, vaya Potter, estoy sorprendido – dijo Voldemort despejando el humo con su varita y miro a Potter, seguía de pie, firme, decidido y el mago oscuro se sorprendió por ello, aquel mago no le temía más, estaba frente a él, plantándole cara y entonces supo que el peor error que pudo haber cometido era haber secuestrado a Ginny Weasley – ¿cómo piensas vencerme?, estás en mis terrenos Potter, mis mortífagos te harían papilla antes de que pueda lanzarme un Stupefy –

–Si patearte el culo implica enfrentarme a cinco, diez, quince mortífagos, ten por seguro que no me importa – dio otro paso hacia adelante sin bajar su varita –ya me escuchaste, estoy aquí para acabar contigo –

–Entonces juguemos – dio una señal, tres mortífagos aparecieron y rodearon a Potter, éste sonrió con frialdad, con cinismo.

–Así sea – lanzó un rayo rojo a uno de los mortífagos fallando al intento, sin embargo, éste cayó aturdido, miro a quien le había ayudado y le sorprendió ver a Lucius Malfoy caminar desarmar a un segundo mortífago.

–Juguemos – el rubio miro a Voldemort con decisión, el mago oscuro borró su sonrisa y miro a Lucius con rabia, el hombre se había volteado, había atacado a dos mortífagos.

Cuando se busca tanto el modo de hacerse temer se encuentra siempre primero el de hacerse odiar –dijo Harry, Voldemort siseo furioso y la batalla comenzó.


Si he citado a Montesquieu, ¿por qué?, creo que si nos dimos cuenta.. los actos de Voldemort estan siendo por fin analizados... y los demas estan agarrando el coraje para hacerle frente y dejar de temerle... si señores.. a veces cuando las personas buscan infundir el miedo con represiones, castigos, dolor, etc... llega un punto de quiebre.. donde de alguna manera... la varita se vuelve contra el mago y aquellos a los que suprime se revelan y le hacen frente.

Un abrazo