He hecho algo muy malo.
Disclaimer: Los personajes no son míos, lo único que puedo hacer es torturarlos, tal vez Meyer no se enoja conmigo.
Capítulo 8: Viviendo con la duda.
BPOV
Tuve que utilizar toda mi fuerza de voluntad para no romper a llorar allí mismo en la soledad del camino, si mis sospechas eran ciertas, habría terminado de arruinar lo mas hermoso que había tenido.
Pero me había jurado a mi misma dejar de lado mis preocupaciones y darle todo mi apoyo moral a Jessica, según lo que Alice me había comentado, ella estaba muy nerviosa.
Logré llegar al hotel si derramar una sola lágrima, eso podría esperar. En cuanto me bajé de mi auto, Alice se arrojó a abrazarme efusivamente
-Bella, por fin! Ay, amiga, cuanto te he extrañado!
-Hola, Alice. Yo también me alegro de verte, me hacías mucha falta.
Ella se separó de mi y me tomó por los hombros.
-Te encuentras bien? Tenemos tanto de que hablar. Ustedes me tienen toda angustiada.
Bajé la vista para evitar su mirada, sonreí lo mejor que pude y traté de esquivar el tema.
-Luego, Alice. Como esta Jessica?
-Nerviosa como te dije. Ven quiero mostrarte algo…
Me arrastró hasta la parte posterior del lugar, me quedé boquiabierta cuando me encontré con el escenario en que se llevaría a cabo la ceremonia; Alice si que sabia lo que hacía, parecía un lugar de cuento de hadas, muchas flores, enredaderas, sillas perfectamente alineadas y un largo pasillo. Temblé al recordar que tendría que caminar por allí junto a Edward, no sabía cómo iba a lograrlo, seguramente el me ignoraría completamente mientras cumplía con acompañarme hasta el frente.
Luego Alice me llevó hacia el lugar en donde había improvisado todo un salón de belleza. Jessica y las otras chicas se encontraban allí, ella estaba sentada mientras alguien le hacia el pedicure, tenia la cabeza llena de rulos; en cuanto me vio extendió los brazos pidiéndome un abrazo, me acerqué a ella y la estreché lo mas fuerte que pude, traté de reconfortarla cuando me expresó como se sentía. No era la más indicada para dar ánimos a alguien más en ese momento, pero hice lo mejor que pude tragándome todo lo que llevaba dentro.
De repente sentí que alguien me empujaba para caer en una silla cercana.
-El tiempo corre, también tienen que arreglarte- me dijo Alice. Una de las asistentes de Alice se acercó a mí y comenzó a despojarme de mis zapatillas, me dejé llevar porque no tenia caso protestar, así que intenté relajarme mientras todo esto acababa. Recorrí el lugar desde mi asiento, pude notar en un rincón, un conjunto de bolsas de esas que utilizan para guardar trajes de hombre, todas tenían etiquetas pegadas, me reí porque seguramente era obra de Alice. Palidecí cuando me di cuenta del nombre que tenia la primera etiqueta: Edward Cullen.
Respiré hondo mientras las ganas de ponerme a llorar comenzaban a aparecer. Creo que la chica pensó que me había dormido porque dejó de platicarme en seguida. Alice, entró de nuevo y me dijo donde estaba mi vestido. Tomó la bolsa con la etiqueta de Edward y salió de la habitación, comprendí en seguida que él había llegado, no sabía como iba a resistir todo esto. Alguien del servicio del hotel entró empujando un carrito con muchas cosas para comer, el tiempo había pasado muy rápido y ninguna de nosotras tenia permitido, por órdenes de Alice, salir de allí. Comimos lo que pudimos y como pudimos. Algunas de las chicas comenzaron a vestirse cuando terminaron de arreglar sus peinados, todas lucían hermosas, el color que habían elegido Alice y Jessica para la boda era algo entre azul y verde, en realidad no sabía que color era. Ninguno de los vestidos era igual a excepción del color, Alice había personalizado todos y cada uno de los detalles de la boda.
Cuando me recogieron el cabello dejándome unos mechones sobre la cara, y mi maquillaje estaba listo, me dieron el vestido que usaría y una pequeña caja con ropa interior. La abrí con algo de vergüenza, era un sostén y una tanga a juego, no me incomodaba tener que usar una tanga, pero me avergonzaba que todas las que estaba allí se dieran cuenta, aunque luego me di cuenta que a todas les habían entregado la misma cajita, así que me dispuse a ponerme todo lo que me dieron. Salí de detrás del vestidor improvisado para verme en el espejo de cuerpo completo que habían colocado allí, el vestido era hermoso. Como me había dicho Alice? Un corte imperio o algo por el estilo, sin tirantes, del centro de mi escote salía un detalle en forma de ramita adornada enteramente con pequeños diamantes, este hacia una curva sobre uno de mis hombros para llegar a la parte trasera del vestido, me concedí algo de mérito porque en realidad me sentía linda con todo. Pero estaba nerviosa, por todo lo que me estaba pasando, por todo lo que iba a pasar, traté de no pensar en nada mientras esperaba la hora de comenzar.
Alice entró como un bólido, tomó su vestido, se vistió y arregló en tiempo record y nos pidió que saliéramos para comenzar a tomar nuestros lugares. Inmediatamente me tensé, en realidad hubiera preferido quedarme allí encerrada, pero Alice se acercó a mí presintiendo lo que yo estaba pensando.
-No te preocupes, todo irá bien- me dijo, asentí sin mucha convicción.
-Vamos me dijo, es casi la hora- acto seguido, tomó mi manó y comenzó a arrastrarme hacia afuera. No quise despegar la vista del suelo, de repente ella nos detuvo y exclamó:
-Okay, Bella y Edward, cuando Lauren y Tyler comiencen a caminar, cuenten hasta diez y comiencen ustedes, esta bien?
Comprendí que ya estaba junto a Edward, pero solo asentí sin levantar la mirada. Cuando sentí alejarse a Alice volteé a verlo. Se veía hermoso con el traje, me dolió el alma tenerlo junto a mi y no poder abrazarlo.
-Hola- me dijc con cautela y una pequeña sonrisa.
Le contesté como pude, casi no me salió la voz, pero el me escuchó. No sabia que iba a pasar ahora. La música comenzó a sonar y los que estaban detrás de nosotros comenzaron a avanzar. No me esperaba que Edward me ofreciera su brazo, lo dudé pero luego lo tomé, a parte de que no quería tropezar, caerme y hacer el ridículo en la boda de mi amiga por culpa de los tacones que estaba usando o porque el vestido se enredara en mis piernas, comprendí que eso era lo mas cerca que podía estar de él, tocarlo con una justificación.
La ceremonia fue hermosa. Mike y Jessica se veían tan felices. Luego nos arrastraron a todos para posar cerca del lago, definitivamente Jessica tendría una colección hermosa de fotografías de este día. Sentí la mirada de Edward sobre mí todo el tiempo, pero traté de que eso no me afectara.
Dentro del edificio se realizó el banquete, el brindis, el vals, los discursos y todo lo demás, me encontraba sentada en una de las mesas con algunas de las chicas conversando banalidades sin embargo sentía la presencia de él muy cerca. El estaba de pie no muy lejos, con una copa de champagne. Tanya se acercó a el de repente e involuntariamente fruncí el ceño, estuvieron conversando un momento, luego ella se alejó para regresar después de un momento donde Edward. Vi que él le entregó… la tarjeta de su habitación? Se me hizo un nudo en la garganta. Ellos se iban a quedar juntos? No, no podía ser, pero que se suponía que yo pensara? Traté de luchar con mis lágrimas, pero necesitaba aire fresco para serenarme, no me podía traicionar en ese momento.
Me sentía tan abrumada por todo lo que me estaba pasando, que sin pensarlo me levanté y salí a la terraza, necesitaba estar sola, lejos de todo el bullicio. Caminé hasta una de las columnas y apoyé mi cabeza en ella, mirando hacia el paisaje, a pesar de que ya había anochecido, el reflejo de la luna podía verse sobre la ondulante superficie del lago. Respiré profundo tratando de calmarme.
-Fue una ceremonia muy bonita, no?
Una hermosa voz interrumpió el silencio, sobresaltándome. Dios! No podía ser, el estaba allí, sentí todas mis defensas desplomarse en el instante en que sentí su presencia.
-Lo siento… yo… no quería asustarte- se escuchaba algo apenado.
-No, no me asustaste- le dije.
Un silencio incómodo se instaló entre nosotros. Me volteé hacia el y me apoyé en la columna, pues sentía que me faltaban fuerzas para mantenerme de pie. Las emociones que sentía eran demasiado intensas para contenerlas.
-Y como has estado?- me preguntó con recelo.
-Bien- le dije dudando- … Tu?
-No tan bien- me dije luego de un momento.
Mas silencio.
-Te… ves muy hermosa esta noche, no te lo había dicho- exclamó de repente dando un paso hacia mí. Me tensé en el acto, sentí la sangre subir a mis mejillas. No esperaba que dijera algo así. El caminaba con cautela hacia mí. Volteé a ver a ambos lados, no sabía si iba a poder permanecer con él sin controlar mis impulsos de abrazarlo fuertemente y besarlo como nunca, pero yo no podía hacer eso, no sin saber si yo esperaba un hijo de otro, producto del engaño, de una decisión estúpida. Esto me estaba atormentando.
El se dio cuenta de mis intenciones pues colocó sus manos en la columna a ambos lados de mi cabeza para no dejarme escapar.
-Edward…- intenté protestar con un hilo de voz.
-Hueles tan bien como siempre- me dijo acercando su nariz a mi cuello. Podía sentir la sangre golpeándome las sienes, su cercanía me iba a hacer sucumbir. Tener su aliento tan cerca de mí hizo reaccionar a mi cuerpo entero. No podía dejarme llevar, tenia que luchar contra todo para no hacerle mas daño. Mi respiración comenzó a hacerse cada vez mas irregular. Volteé mi rostro para alejar lo mas que podía mis labios de los suyos. Cerré fuertemente mis ojos y mis puños para resistirme, porque me pasaba esto justo ahora?
-Por favor…- le supliqué sin fuerza.
De repente una de sus manos se posó en mi cintura y se deslizó suavemente hacia mi cadera.
-Vámonos de aquí- me pidió susurrando mientras me atraía hacia él. Sentí su erección contra mi abdomen. Me estaba muriendo literalmente, hubiera deseado poder mandar todo al diablo, regresar a él, que me hiciera suya como antes, amarlo con mi alma y mi cuerpo, pedirle perdón por todo, arrodillarme ante el para que me aceptara nuevamente. Mi cuerpo me lo exigía, mi mente lo reclamaba pero mi conciencia me lo impedía… no podía hacerlo, no sin confirmar las consecuencias de aquella noche.
-Yo… no… no puedo- logré decir.
-No puedes o no quieres?- me dijo con enojo.
Sentí rabia por su pregunta, como podía siquiera pensar que no quería estar con él? si era lo único que yo deseaba. Sentí enojo, indignación, por todo, por haber sido una idiota, una estúpida caprichosa, por dejarme llevar, por arruinarlo todo, por no comportarme como la mujer que él merecía tener a su lado, por haber regalado mi cuerpo a otra persona, porque posiblemente estaba embarazada de ese otro, porque eso lo iba a lastimar de la manera mas cruel. Sentí mis ajos aguarse mientras el me miraba intensamente.
-Edward! Allí estas! Aquí tienes la llave de tu…
Alguien nos interrumpió en el preciso momento en que yo estaba a punto de caer de rodillas a llorar desconsoladamente. Agradecí al cielo por esto, aunque esa otra persona fuera Tanya, no me importaba, aproveché el momento para escabullirme. Entré temblando al interior, necesitaba tomar mis cosas e irme inmediatamente, no podía permanecer allí. Alice me interceptó y me preguntó con preocupación que era lo que me pasaba.
Traté de convencerla de que no me pasaba nada, pero yo era un libro abierto y ella me conocía muy bien. Me convenció de que irme en ese momento era imprudente, incluso me ofreció que usara la habitación en que Edward se hospedaba, cosa que rechacé tajantemente, si mal no recordaba, el le había entregado a Tanya la llave, yo no podía creer que compartieran la misma pieza, pero que otra cosa podía significar ese gesto?
Alice se sentó conmigo largo rato, al fin, me dijo que podía quedarme con ella y Jasper, acepté a regañadientas, no quería ser un mal tercio.
-Bella, puedes subir si quieres- me dijo cuando notó que mi expresión no había cambiado y que no estaba disfrutando la velada- yo llegaré dentro de un rato.
Fui a mi auto por mi pequeño equipaje. Subí con desganar. Una vez dentro, tomé una ducha caliente, no había podido contener las lágrimas desde que salí de la recepción, me sentía realmente mal. No podía creer que hubiera llegado a este punto. Lloré mucho bajo el agua de la regadera, hasta que sentí cerrarse la puerta de la habitación. Salí del baño con mi piyama puesta. Vi a Alice acomodando unas cuantas cosas en la mesita de noche.
-Alice, no quiero incomodarlos, te agradezco que me dejes quedarme aquí pero creo que es una mala idea.
-No seas tonta, Bella. Como piensas que voy a dejar que manejes sola a estas horas? Además, Edward me mataría.
Sonreí con amargura al escuchar eso. Ella se acercó a mi y puso sus manos sobre mis hombros.
-Ahora si vas a contarme lo que pasó.
Bajé la vista inmediatamente.
-Estuviste llorando?
Asentí.
Ella se quedó pensativa por un momento y luego exclamó.
-Bien, voy a darme una ducha rápida y luego me cuentas, esta bien?
-Alice… vas a odiarme cuando te lo diga.
Ella rodó los ojos. Sacó algunas cosas del armario y se metió al baño. Me quedé parada en medio de la habitación sin saber que hacer. Sentí unos suaves golpes en la puerta y la voz de Jasper al otro lado. Abrí para que pasara sintiéndome incómoda nuevamente
-Hola, Bella. Tengo que devolver la otra tarjeta de la habitación que pidió Alice a la recepción. Sabes donde la puso?
-Creo que está en la mesita de noche.
-Bien, enseguida vuelvo.
Alice salió un momento después, se veía realmente agotada.
-No puedo creer que ya terminó todo- me dijo acomodándose en la cama. Yo seguía clavada al piso. Ella palmeó el lado de la cama para que me acercara. Lo dudé, pero ella me reprendió con la mirada. Nuevamente los golpes en la puerta, Jasper había regresado. Le dio un beso corto a Alice para luego rebuscar dentro del armario.
-Y bien?- me dijo ella.
Inmediatamente mis ojos se llenaron de lágrimas. Abrí la boca para comenzar a hablar, pero en ese momento, escuchamos ruido en el pasillo y alguien tocó insistentemente a la puerta. Inmediatamente reconocí la voz de Edward. Palidecí en el acto.
-Que hace él aquí?- preguntó Alice para sí. Le pedí que no lo dejara pasar, no podía verlo en ese momento. Ella abrió la puerta de golpe.
-Edward? Pasa algo malo?- escuché que le preguntó.
-No, hermanita. Quería venir a verte.
-Edward, regresa a tu habitación, estas algo tomado.
-Para nada, Alice, déjame pasar.- me quedé paralizada esperando verlo asomarse por la puerta. Pero Alice se lo impidió.
-Disculpa, Alice, insistió en venir- era una voz de mujer, era Tanya. Mi cerebro se puso a trabajar a mil, así que era cierto y ellos iban a pasar la noche juntos en la misma habitación. Me dejé caer sobre las almohadas tratando de no llorar. No paraba de repetirme a mi misma "Te lo mereces. Todo es culpa tuya".
Alice entró cerrando la puerta tras de sí, le pidió a Jasper acompañar a Edward a su habitación explicándole que se le había pasado un poco la mano con el alcohol, Jasper aceptó sin problema.
Los dos salieron de la habitación y escuché a Alice tratando de convencer a Edward de que se fuera a descansar. El le susurró algo, no comprendí pero su voz se escuchaba tan dolida, sentí que me desplomaba, quería correr a sus brazos y abrazarlo, ahuyentar todo el dolor que tuviera, dar mi alma a cambio de su felicidad. De nuevo las ganas de llorar me dominaron y empecé a sollozar. Alice entró nuevamente, se acercó con cautela.
-Bella? Estas bien?
Negué con la cabeza, me incorporé y me arrojé a sus brazos. Ella me abrazó fuertemente y dejó que me desahogara. Cuando al fin pude controlar el llanto comencé a contarle lo que había pasado, aquel viernes, lo que hice después, lo que sentía, el infinito dolor por el que estaba pasando, lo que había pasado esta noche. No consideré buena idea contarle sobre mis sospechas de embarazo aún. Ella me escuchaba sin decir una palabra, pero una lágrima solitaria recorrió su mejilla.
-Bella, no voy a juzgarte. Para ser totalmente sincera, para mi la infidelidad es algo muy grave que puede destruir una relación muchas veces de manera irreparable, pero tu estas sinceramente arrepentida y al parecer Edward está dispuesto a superarlo para que regresen a estar juntos.
-Pero el está con Tanya ahora. El ya lo está superando con otra persona- le dije con la voz rota aún por el llanto.
-De donde sacaste eso?
-Vi cuando él le entregaba la llave de la habitación.
-No es lo que tu crees. Hablé con Tanya hace un momento, le pregunté directamente si estaba pasando algo entre ellos. Me explicó que simplemente habían llegado juntos y que él le ofreció la habitación mientras esperaba a su hermana. Bella, ellos fueron novios hace mucho y ninguno tiene más esa clase de interés en el otro.
Sorbí la nariz con alivio.
-Ahora deberías descansar, mañana puedes hablar con él.
-No! Mañana no!- le dije de repente.
-Porque? Pasa algo mas?
Si, que creo que estoy embarazada de Jacob.
-No- le mentí.
-Bueno, cuando te sientas preparada entonces. Pero recuerda una cosa Bella, mi hermano te ama como a nadie, nunca dudes de eso.
Con esa convicción en mi alma, me acomodé sobre las almohadas y cerré mis ojos. No me di cuenta del momento en que me quedé dormida. Los rayos de sol que se filtraban entre la cortina me hicieron abrir los ojos perezosamente, simplemente me giré al sentido contrario de la cama y volví a dormirme, me sentía realmente agotada.
A la mañana siguiente, a pesar de la insistencia de Alice, partí a medio día, me sentía realmente ansiosa por llegar a casa, hacerme la prueba de embarazo y salir de la duda de una vez por todas.
Conduje las dos horas de camino, con la misma dinámica del día anterior, llamadas a Alice cada cierto tiempo, la verdad no se porque se preocupaba tanto, solo eran dos horas, no era como que cruzara el país de punta a punta, pero no iba a contradecirla.
Al llegar a la ciudad entré en la primera farmacia que vi, como era día domingo, me costó un poco ubicar una sin desviarme mucho de mi ruta. Compré la prueba de embarazo y fui a mi apartamento.
Entré por fin y me encontré a Ángela, sentada con sus libros alrededor de ella.
-Hola, Bella. Que tal estuvo la boda?- me preguntó con interés, pero cuando vio mi expresión, se alarmó un poco- pasó algo malo? Porque tienes esa cara?
-Ángela, estoy metida en un gran problema
-Que hiciste?- me preguntó realmente preocupada. Le extendí la prueba que acababa de comprar.
-Que significa esto?
-Significa que tengo sospechas de que estoy embarazada- cerré mis ojos para continuar- y no es de Edward.
Ángela abrió la boca del asombro, había comprendido exactamente a lo que yo me refería. Literalmente se había quedado sin habla.
-Sospechas dijiste?- me preguntó luego de un momento.
-Si, tengo un retraso.
Me extendió la prueba y me dijo:
-Salgamos de dudas ahora mismo- me acompañó a mi habitación, leyó las instrucciones por mí, abrió la cajita y me entregó la prueba. Me sentía muy nerviosa pero tenía que hacerlo, el hecho de negarme no iba a hacer desaparecer el problema.
Entré al baño e hice lo que Ángela me había indicado. Dejé la prueba apoyada en el lavabo mientras abría la puerta para darle el tiempo necesario. Ángela miraba el reloj con insistencia mientras yo jugaba nerviosamente con mis manos.
-Es hora- me dijo de repente. Comencé a temblar violentamente, entré al baño y tomé la prueba.
Miré el resultado y me quedé sin habla, me apoyé en la pared del baño deslizándome por las baldosas mientras tapaba mi boca para no llorar. Ángela entró después, me vio en el piso del baño y muy preocupada me arrebató la prueba para ver por ella misma.
-Bella…
Negué con la cabeza mientras tomaba aire con mi boca. Sentí que el alma se me despegó del cuerpo, que mi corazón y mi estómago se hicieron uno solo y se alojaron en mi garganta. Tomé mi cabello con fuerza mientras Ángela me abrazaba.
-Ángela como pude permitir que llegáramos a esto? No es justo, porque tenia que pasarnos esto? El no se lo merecía y yo lo arruiné, todo lo tiré a la basura por nada.
-Bella, tranquila. Mira, esto tiene solución- me consoló entregándome nuevamente la prueba.
Por entre mis lágrimas volví a verla para comprobar que lo que decía era verdad. Di un suspiro de alivio cuando reconocí el significado del signo:
Negativo.
Ufff!!! Que alivio!!! No hay embarazo. No podía permitir que Bella tuviera un hijo de Jacob, claro que no.
Un millón de disculpas por la tardanza y por no haber contestado los reviews, mi excusa es total y absolutamente mezquina, me fui de paseo fin de semana y sin computadora y el trabajo de la semana no me ha dado tregua. Pero muchas gracias a todas por los comentarios, creo que no las defraudé con lo del embarazo, todas esperábamos que no estuviera ;o)
Creo que Bella ha sufrido ya bastante, así que ya vamos a cambiar un poco el rumbo de la historia. Tal vez lloró mucho en este, pero entiéndala anduvo con la duda del embarazo todo el tiempo y encima viene Edward a tentarla.
Quise buscar algún vestido que se le parezca a lo que tengo en mente que usó Bella para la boda, pero no encontré nada, el que yo me imaginé lo vi en el escaparate de una tienda aquí en mi ciudad y me pareció hermoso, creí que el color le quedaría perfecto a ella, el color es agua marina. Saben que Bella nunca se ha interesado por la moda y esas cuestiones por eso no pudo ponerle nombre al color y Edward… pues los hombres no reconocen las variedades de la paleta del arcoíris jejeje.
Cuéntenme que les pareció el capi. Esta muy dramático?
