DISCLAIMER: El mundo de Harry Potter y todos sus personajes le pertenecen a J.K. Rowling. Este es un fic basado en «Orgullo y Prejuicio» de la inigualable Jane Austen

Dedicado a MrsDarfoy: Porque hoy cumple años una de las chicas con la imaginación más maravillosa que he tenido la oportunidad de conocer y de leer. Tu talento no tiene fronteras, igual que nuestra amistad.

¡Happy Birthday to you!


Capítulo IX.

«¿Qué recomienda usted para fomentar el afecto?

Bailar, incluso si la pareja de uno es apenas tolerable»

(Orgullo y Prejuicio)

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Las semanas siguieron pasando entre decoraciones navideñas y los preparativos que, tanto los directivos de Hogwarts como cada uno de los integrantes de las diferentes casas y colegios visitantes, ultimaban para el baile de la noche de navidad.

Luna había decidido comprar una túnica celeste que, según Ginny, hacía juego con los ojos de su acompañante, mientras que ella había elegido un tono rojo Gryffindor para su propio atuendo. Hermione por su parte vestiría de rosa pálido por recomendación de sus amigas. No podía recordar cuándo se había sentido tan entusiasmada con algo y trató de convencerse a sí misma de que la razón no sólo debía atribuírsele a quien iba a ser su pareja.

Viktor Krum era un chico simpático y bastante agradable, que además de todo, entendía perfectamente cómo se sentía estar rodeada de personas que los consideraban inferiores. No obstante, Hermione tenía que recordarse que él no era de allí y que tarde o temprano volvería a su hogar, lo que le hacía suponer que esa era una de las razones por las que atesoraría aquella noche por mucho tiempo.

Y de esa manera, todas habían conseguido una pareja para el dichoso evento. Ella disfrutaría del humor sarcástico y autocrítico de Viktor, mientras Luna tendría la oportunidad de gozar de la agradable compañía de Theodore Nott e incluso Ginny (quien iría con Harry Potter como pareja) la pasaría bien.

Hermione aún podía recordar la incomodidad con la que su amiga le había contado días antes que el chico le había pedido acompañarlo al baile. Ambas bajaban al Gran Comedor cuando al final de las escaleras de la torre de Gryffindor se toparon con su nerviosa presencia.

—¿Ahora qué querrá? Pensé que le había dejado las cosas claras. —Hermione frunció el ceño.

—En realidad —Ginny ralentizó el paso—, creo que está buscándome a mí.

Hermione giró su rostro lentamente para detallar la expresión de su amiga. Ginny no volvió sus ojos a ella.

—Vamos a ir juntos al Baile de Navidad —explicó y Hermione no pudo evitar reír.

—¿Es una broma?

Ginny mantuvo una postura seria. —Estoy hablando muy en serio —contestó y Hermione borró la sonrisa de su rostro.

—Oh, bueno, eso es grandioso —rectificó—. Me alegra que te haya invitado a acompañarlo al baile. Lo digo de verdad.

Ginny sonrió débilmente, percibiendo su sinceridad. —Hermione, sabes que no soy romántica. Lo mío es lo práctico. Quiero ir al Baile de Navidad y él me preguntó si quería ser su pareja.

—De verdad me alegro, Ginny. Estoy segura de que la van a pasar muy bien. —Hermione le brindó una cálida sonrisa.

—Gracias.

—Entonces, ¿vas a ir a hablar con él?

—Supongo. Creo que quiere que nos pongamos de acuerdo acerca de en dónde vamos a vernos para llegar al baile.

—Bien, te veré luego —dijo Hermione a su amiga antes de ver cómo terminaba de bajar las escaleras para encontrarse con Harry. Parecían incómodos el uno con el otro, pero Hermione tenía la esperanza de que les fuera bien.

Ambos lo merecían.


De la misma forma, los últimos los días de diciembre avanzaron uno a uno tan rápido que para cuando Hermione fue consciente, ya había llegado el vaticinado día del Baile de Navidad.

Ya no podía mentirse respecto de las ansias con las que lo había estado esperando desde que había empezado a pasar tiempo con Viktor Krum y más aún, desde que este había decidido invitarla como su pareja. Todo parecía haber tomado un rumbo distinto e incluso se había encontrado a sí misma preocupada de que el reflejo en el espejo le devolviera la imagen que deseaba mostrar.

Y así había sido. Su vestido rosa pálido resaltaba de manera estilizada su figura, y su cabello —recogido en un elegante moño de lado con bucles definidos—, hacía que su rostro luciera fresco y radiante, igual que su sonrisa. Al parecer nada podía arruinar el humor de la chica, pues iba a pasar un momento divertido y especial con Viktor, por lo que por primera vez desde que había llegado a Hogwarts se mostró realmente ansiosa por prepararse para una fiesta.

Luna también se estudió en el espejo por última vez y mientras Ginny terminaba de elegir los accesorios que combinaría con su vestido, Hermione sonrió para sus adentros.

—¿Listas? —preguntó.

Luna respiró profundamente una vez, mientras Ginny abrió la puerta de la habitación. —Es hora —anunció.


El Gran Comedor estaba exquisitamente decorado. Pequeñas mesas redondas, alumbradas con farolillos y cristales rodeaban la pista central donde en contados minutos se iniciaría el baile. El techo mostraba cientos de guirnaldas de muérdago y hiedra debajo de un cielo lleno de estrellas y en la parte principal del lugar, un escenario ligeramente elevado se posicionaba para dar paso a la banda que amenizaría la noche.

Pero Hermione no había reparado completamente en todo aquello, pues todavía estaba instalada en su estómago la sensación que le había provocado el encontrar a Viktor Krum al final de la escalera, en su impecable traje de gala y esperando por ella.

—Luces prreciosa —le dijo en tono encantador, haciendo que ignorara al resto del mundo, incluido otro alumno de Durmstrang que literalmente se había quedado boquiabierto al verla llegar, algo que Pansy Parkinson (su obligada pareja), no pasó desapercibido.

—Gracias —contestó ella, tomando su brazo para entrar, ante la mirada molesta de varias personas y una vez tomaron su lugar en una de las mesas, aguardaron por el acto de iniciación del baile que sería precedido por los tres campeones y sus respectivas parejas.

Hermione contempló la entrada del Gran Comedor por donde los mencionados y sus citas entraron en procesión. Fleur Delacour caminaba de la mano de Roger Davies, un chico de Ravenclaw que parecía aturdido y avergonzado en partes iguales. Cedric Diggory y Cho Chang entraron detrás de estos y por último Draco Malfoy que caminaba, entre irritado y molesto, con una por demás sonriente Pansy Parkinson.

La chica no pudo evitar reír al ver como la hermana de Theodore Nott intentaba pavonearse con alguien que parecía querer estar en cualquier otro lugar. «En definitiva esos dos se merecían el uno al otro», pensaba entre divertida y aliviada, y una vez las parejas estuvieron dispuestas en la pista central, Dumbledore dio la orden para que un suave vals empezara a sonar.

Las manos de los chicos se posaron en la cintura de las chicas, mientras ellas colocaron sus propias manos en los hombros de ellos para balancearse durante casi tres minutos seguidos. Una vez hubo terminado la melodía, el director tomó la palabra.

—Muy bien. Luego de esta maravillosa demostración de talento, ¡declaro abierto nuestro baile de Navidad! —exclamó, antes de ser aplaudido por la multitud—. Ahora, si los campeones y sus parejas son tan amables, les pido que pasen a la mesa principal para degustar la cena.

Todos hicieron caso.

Cuando se acabó la cena, Dumbledore se levantó y pidió a los alumnos que hicieran lo mismo. Entonces, con un movimiento suyo de varita aparecieron en el escenario una batería, varias guitarras, un laúd, un violonchelo y algunas gaitas antes de que las Brujas de Macbeth, vestidas con túnicas negras llenas de desgarrones y aberturas, tomaron su lugar entre aplausos entusiastas.

—¿Quién quiere bailar esta noche? —gritó uno de ellos, haciendo que centenares de manos se alzaran.

—¡Vamos! —exclamó Viktor—. Crreo que deberríamos irr a bailarr.

—¿Tan pronto? —preguntó Hermione, un poco nerviosa.

—A eso vinimos, ¿no?

La primera melodía que tocaron fue lenta y Hermione se permitió a sí misma disfrutar del embriagador aroma del chico que no paraba de conversar y sonreír, y se dijo a sí misma que la noche había empezado muy bien. Mientras tanto, desde otro de los puntos del salón, unos ojos grises la observaban con detenimiento, reparando en cada uno de los detalles de la chica y de su conversación que, al parecer, era bastante amena.

—¿Te gustaría que bailáramos? —preguntó Pansy, y Draco volvió su mirada a ella por primera vez desde que habían abierto el baile.

—Tal vez más tarde —contestó, vagamente, poniendo sus ojos nuevamente en la pista. Pansy sintió que la ira haría que su cabeza estallara y decidió tomar a su hermano bruscamente para obligarlo a bailar con ella. Luna, por su parte, solo sonrió.

Cuando la canción terminó, la mayoría de parejas volvieron a sus lugares, mientras Viktor le dijo a Hermione que iría a servir un poco de ponche para ambos. La bruja asintió, al tiempo que se percató que Ginny y Harry Potter caminaban hacia ella.

—Hermione —la llamó Ginny—. ¿Podrías hacerme un favor?

Hermione asintió. —Claro.

—¿Podrías quedarte con Harry un momento? Debo subir a mi habitación a ponerme unos zapatos más cómodos. No he traído mi varita y estos malditos —señaló sus pies—, están matándome.

—Está bien —contestó, no sin antes pensar que Ginny estaba exagerando, pues Harry no era un niño que necesitara que alguien lo cuidara.

—Gracias —contestó Ginny antes de marcharse.

Cuando Harry y Hermione se quedaron solos se produjo un incómodo silencio entre ellos, el cual, por supuesto, fue roto por la actitud entusiasta del chico.

—Esta es una espléndida fiesta.

—Lo es, de hecho.

—Hoy luces muy fresca, Hermione —agregó y ella le sonrió de manera cortés. Era imposible que el chico pretendiera coquetear con ella siendo la cita de su amiga. Además, sus maneras eran extrañas y anticuadas para alguien de su edad.

—Gracias.

Hermione pasó la vista por el salón buscando a Viktor, pero no lo pudo ver en ningún lugar.

—¿Buscas a alguien? —preguntó Harry—. Puedo ayudarte si lo deseas.

—A mi cita —contestó ella, registrando el sitio con la mirada—. Fue por ponche y no ha regresado.

—¿Te refieres al chico de Durmstrang? —preguntó él—. Lo vi salir del salón hace un rato. Creo que alguno de sus compañeros le dijo algo urgente porque vi que tenía prisa.

Hermione hizo una mueca de incredulidad. —¿Estás seguro?

—Eso creo.

El corazón se le encogió. Viktor se había marchado sin explicarle nada. Tal vez volviera en un rato pero eso, lejos de molestarla, la preocupó. ¿Por qué se había ido de esa manera? Hermione no supo la razón, pero fue inevitable que buscara con la mirada a Draco Malfoy que permanecía sentado en la mesa principal. ¿Sería posible que él…? No. Aquello era demasiado, pero se podía esperar cualquier cosa de aquel rubio engreído que solo pretendía molestarlos y de inmediato, las esperanzas que la chica había tenido de pasar una noche maravillosa se esfumaron.

—¿Estás bien? ―Harry parecía preocupado.

—Sí —mintió ella.

—Entonces, ¿crees que podría persuadirte para que me acompañaras a la pista de baile?

Hermione se sintió atrapada, pero no tuvo más remedio que aceptar. Tal vez quedarse sentada pensando en Viktor era mucho peor y salir a buscarlo sin tener nociones de dónde podía estar era una idea absurda.

—¿Vamos? —Harry se levantó e instó a que ella lo siguiera y una vez en la pista de baile, tomó su cintura de una forma que a ella le resultó un poco rara.

Hermione por su parte, colocó los brazos alrededor de los hombros del chico, teniendo cuidado de no acercarse demasiado y justo cuando empezaron a moverse, Harry no pudo evitar darle un pisotón. Al parecer no sólo era un charlatán sino que además podía considerársele un pésimo bailarín.

—¡Lo siento mucho! —exclamó él, mirando el movimiento de los pies de ambos como si se tratara de un acertijo o un problema aritmántico.

—No te preocupes —contestó ella, intentando moverse de una manera que a él no le resultara complicada.

—Bueno, creo que esta es otra de las cosas en la que eres excelente.

—Gracias.

—¿Habrá algo que Hermione Granger no pueda hacer?

Hermione rio. —No exageres, Harry.

—Es en serio. Eres muy inteligente, sabes la respuesta a cualquier cosa que se te pregunta, eres hábil en encantamientos y la mejor en absolutamente todo lo que conozco.

Hermione empezó a sentirse un poco incómoda, pero, para su suerte, cuando la canción terminó Ginny había vuelto de su habitación.

—¿Se divierten? ―Ginny sonrió al ver la expresión en el rostro de Hermione. Al parecer estaba aliviada de que ella hubiera vuelto.

—Sí, gracias por preguntar —contestó Harry y Hermione solo se encogió de hombros—. Oh, pero qué grosero he sido, ¿les gustaría algo de tomar?

—Sí, muchas gracias —contestó Ginny, haciendo que el chico se retirara de inmediato a traerles una bebida.

Ambas permanecieron de pie a un lado de la pista. —Así que tu pareja era Viktor Krum —dijo—. ¿Dónde está ahora?

—Lo mismo me pregunto yo, la verdad no tengo idea de a dónde se fue —contestó Hermione—. Solo espero que no sea lo que me estoy imaginando.

—¿Qué cosa? —preguntó Ginny, antes de percatarse que alguien se les había acercado. Draco Malfoy estaba de pie junto a ellas con su impecable traje de gala y su mirada extrañamente apaciguada.

—Hola —saludó, viendo directamente a Hermione.

—Hola —contestó ella por cortesía.

—Me preguntaba si me concederías el siguiente baile —dijo, y Hermione estaba tan sorprendida por su invitación que no tuvo tiempo siquiera de pensarlo.

—Seguro.

—Bien, te veré en un momento —agregó él, antes de alejarse.

Hermione volvió su mirada a Ginny, contrariada. —¿Acaso acepté bailar con Draco Malfoy?

—Creo que podrías encontrarlo muy agradable —contestó Ginny, sonriendo divertida—. Malfoy puede ser un idiota prepotente la mayoría de las veces, pero no puedes negar que es sumamente atractivo.

—¿Enloqueciste?

—Tal vez, pero no estoy ciega y puedo ver claramente que es muy sexy y que obviamente siente algo por ti.

―¿Qué? —Hermione no podía creer la insinuación de su amiga. Era ridículo pensar algo como eso.

—No ha bailado con Pansy más que el primer vals y desde que estoy en este salón no ha parado de mirarte.

—Por favor…

—¿Qué? ¡Es en serio! Y no sé por qué, pero algo me dice que tú también sientes algo por él.

—¿Perdón?

Ginny sonrió de nuevo. —Entonces, ¿por qué te estás sonrojando tanto?

Hermione pensó en lo que su amiga le estaba diciendo. ¿Acaso se había sonrojado de verdad? Tonterías.

—No me estoy sonrojando —contestó, muy segura de sí misma—. Y quiero que te quede claro que nada está pasando entre Draco Malfoy y yo. Además, estoy convencida de que debe estar tramando algo. No confío en él.

Ginny se encogió de hombros. —Pues lo que sea que esté tramando vas a saberlo ahora, pues viene hacia acá.

Hermione volvió la mirada y encontró que efectivamente Draco se acercaba, señalando la pista de baile.

—¿Se supone que debo ir hasta dónde está?

—¿Qué demonios estás esperando? —Ginny le dio un leve empujón haciendo que avanzara y para cuando llegó al lado Malfoy, se sintió un poco atontada.

¿Qué estaba sucediendo? Era casi como si tuviera una experiencia sobrenatural, pero real y en menos de lo que había pensado se encontró moviéndose al ritmo de la suave canción que empezó a sonar. Draco deslizó sus manos por la cintura de la chica con mucha más facilidad que cuando había bailado con Harry y antes de que Hermione lo supiera, se encontraban sumidos en algo que se aproximaba a un abrazo. Draco era muchos centímetros más alto que ella, por lo que inclinó la cabeza para que sus ojos quedaran fijos en los suyos.

Las ironías de la vida: Hermione Granger se encontraba cara a cara con el enemigo.

—Es bonito el color de tu vestido —observó él, por hacer conversación.

—Gracias —contestó ella de manera ácida y desviando su atención al resto del auditorio donde muchos pares de globos oculares la recibieron.

Al principio pensó que de seguro el chico haría algo para dejarla en ridículo delante de todos, pero una vez se fijó en los celos que se registraban en las diferentes miradas de las chicas y principalmente en la de Pansy Nott, comprendió que estaba equivocada.

Al parecer nadie podía superar que precisamente él, uno de los chicos más apetecibles de todo el baile, hubiera elegido bailar con ella.

—Veo que te has divertido mucho —dijo él, intentando volver a conversar.

—Todo lo que he podido —contestó ella—. Esa es una de las ventajas de hacer nuevos amigos.

Draco tensó su mandíbula de inmediato. —Cierto. Viktor Krum es realmente muy bueno haciendo nuevos amigos, que pueda o no conservarlos es otra cosa.

—Estoy segura de que debe estar muy afectado por perder a un amigo tan maravilloso como tú, pero puedo preguntar: ¿es algo irreversible?

—Lo es, ¿por qué lo preguntas? —Draco pareció molesto de repente.

—Para tratar de conocerte mejor —contraatacó ella.

—¿Y qué has descubierto?

—No mucho hasta el momento. Oír tan variadas opiniones sobre ti es intrigante.

—Entonces, ¿te encuentras pensando demasiado en mí? —preguntó él, volviendo a recuperar el buen humor mientras sonreía ladinamente.

«Vanidoso».

Hermione puso los ojos en blanco, pero no contestó y continuó balanceándose con Draco al ritmo de la música. La canción estaba por terminar así que su sufrimiento acabaría pronto. Sin embargo, cuando pensó que podría marcharse de allí, Malfoy apretó el agarre alrededor de su cintura mientras una nueva canción comenzaba.

—Y dime, ¿qué cosas te gusta hacer? —preguntó él, de la nada.

—¿Cómo dices?

—Pensé que podríamos hablar de otra cosa.

—Oh, ¿acaso estábamos hablando de algo que no te gustó?

—No, solamente intentaba entablar una conversación en la que no termináramos discutiendo.

—Pues ojalá tengas suerte con eso.

—Supongo que voy a necesitarla.

—¿Sabes? —agregó ella, de pronto—. No consigo entenderte.

—¿Y lo has intentado?

—Solo para darme cuenta de que parece que no tienes ningún sentido común.

—¿Y tú sí? ―Draco sonrió una vez más.

—Al menos yo soy coherente.

—¿Y yo no lo soy?

—Supongo que no —contestó ella, descolgando los brazos de los hombros de Draco, pues hasta el momento no se había percatado de que estaban demasiado cerca el uno del otro—. Alguna vez me dijiste que pensabas que yo tenía un problema con las personas de sangre pura, pero creo que tú eres el que tiene un problema con la gente que no tiene un linaje como el tuyo.

Malfoy miró al suelo y luego a los ojos de Hermione. Su mirada era penetrante y de alguna forma logró intimidarla un poco. —Tienes razón. Tú no me entiendes para nada.

—Bueno, supongo que somos un caso perdido.

La canción terminó y Hermione se soltó de su agarre y le dio la espalda, saliendo de la pista de baile. Decidió buscar a Ginny o a Luna, pero antes de encontrar a cualquiera de las dos, sintió que una mano aprisionaba su brazo.

Era Pansy Nott.

—¿Qué crees que estás haciendo? —preguntó, evidentemente molesta.

—No sé de qué hablas.

—¿Ah, no? Bailas con mi pareja mientras tienes el descaro de haber venido aquí con Viktor Krum.

—¿Y eso qué? Si tanto te molesta, dile a tu pareja que baile contigo y en relación a lo de Viktor, eso es algo que no te incumbe.

Pansy sonrió con sarcasmo. —No sé cómo Draco pudo bailar contigo —señaló—. Ese indeseable con el que andas últimamente no es alguien de quien deberías fiarte.

—Me conmueve tu preocupación por mí, pero con quien salgo o no, no debería de ser algo que te interese.

—Tú no podrías importarme menos —admitió—. Pero me preocupo por Draco y ese chico es un desagradecido —declaró, teatralmente—. Después de todo lo que hizo por él.

—Y según tú, ¿qué se supone que ha hecho Viktor? —preguntó Hermione, con una sonrisa irónica en los labios.

Pansy presionó con más fuerza su brazo. —Sólo debes saber que no queremos que esté cerca de nosotros, ¿entiendes?

—Pansy —Hermione habló despacio y haciendo énfasis en cada una de sus palabras—, no sé de lo que me hablas, pero aprovecho para aclarar que ni tú ni Draco Malfoy son mis amigos por lo que lo que pase con ustedes me tiene sin cuidado. Además —agregó—, sé que hay algo entre Malfoy y Viktor, pero a mí no me importa así como a ti no debería importarte con quién ando.

—Como quieras ―contestó Pansy, antes de disponerse a marcharse—. Pero luego no digas que no te lo advertí.

Luna, que había estado ocupada con Theo, se dirigió por primera vez a su amiga para checar que todo estuviera bien.

—Hermione, ¿qué ha sido todo eso?

Hermione suspiró, pero con paciencia le contó a su amiga lo que había sucedido con la hermana de su cita.

—La verdad he oído cosas muy negativas de Viktor Krum, Hermione. Deberías tener cuidado.

—¿También tú, Luna? —preguntó, algo herida. Luna no podía ponerse de parte de ellos.

—No quiero que lo tomes a mal, pero le pregunté a Theo por el asunto y creo que la historia que te contó Viktor no es tan cierta como dijo.

—Sí, pero de seguro a él se lo contó Malfoy por lo que no confío en que la fuente sea de fiar.

Luna miró sobre su hombro a Theo que charlaba con algunos chicos. —No lo sé, Hermione. Theo no podía contarme el asunto porque era delicado, pero comprendo que Draco no tenía razones para mentirle a él.

—Supongo —contestó ella, un poco a la defensiva.

Luna suspiró.

El baile ya se había tornado pesado y Hermione sintió que deseaba marcharse a su habitación. Viktor no había vuelto a aparecer y la decepción y la molestia que se habían acumulado en su pecho le hicieron sentir que no podía respirar. La noche estaba arruinada como en otras tantas ocasiones y el frío invernal y el dolor en sus pies le hicieron recordar que desde que había llegado allí nada había sido ni sería fácil para ella.


N/A: En este espacio solo quiero decir: gracias por la paciencia, por sus comentarios y por seguir aquí, aunque mi vida muggle me haga tardar tanto en actualizar.

Saludos especialísimos a mis nenas: Liz, Sennyff Enel Ram, Guest, Sophie Mene, MrsDarfoy, Clau, ANNA MALFOY, nathyz18, QueenSlytherin, NenaMalDar, Yaro Alex, SallyElizabethHR, husar-patana, Micaela Malfoy, LoveRosie17, Bella Malfoy Mellark, mutemuia y Doristarazona.

¡Gracias por tanto!

¡Muak!

Gizz/Lyra.