Disclaimer: los personajes no me pertenecen, son creación del gran Masashi Kishimoto. La historia es mía, una de las tantas ocurrencias de mi loca cabecita.
Parejas: Naruhina, Sasusaku, Nejiten, Gaamatsu, Shikatema, Saino, Kibanabi.
Nada, aquí estoy de nuevo, con el noveno capítulo y la última confesión de todas, la de nuestra querida Hinata.
Abajo del todo dejo la nota de autor, que es bastante larga, pero agradecería que la leyeseis, porque contesto algunas dudas y sugerencias que se me han planteado en los reviews.
Disfrutad del capítulo, y ya nos leemos más abajo.
¡ Dentro el noveno capítulo de 7 Historias !
7 HISTORIAS
La luna que jamás volverá a esconderse
Sakura. Haruno Sakura. Pelo rosa, ojos verdes. Voz chillona. Un dolor de cabeza. Llorona. Molesta.
Sasuke Uchiha siempre había tenido claro su opinión hacia las mujeres. En general eran molestas. No entendía la manía que tenían los hombres que lo rodeaban de hablar de ellas como si no tenerlas fuese una tortura. Física, obviamente, porque tomando como ejemplo las conversaciones que había oído, claramente ese aprecio, si se le podía llamar así, no conllevaba ni una pizca de sentimiento. Era algo más... hormonal.
No es que él fuese del otro bando, como le decía el dobe de Naruto en algunas ocasiones. Si una mujer era guapa, pues lo era. Punto. No es que le gustase, ni que se sintiese atraído, ni nada por el estilo. Era una opinión objetiva. Pero no iba más allá. Nunca le habían interesado las mujeres, quizás por su manía de chillar cuándo el aparecía, o de ver el romance en todas partes, o porque pensaban que a él de pronto le iba a salir una brillante armadura y de su boca iban a salir un montón de palabras de amor.
No le veía el caso a salir con ninguna. Vale, tenía dieciséis años, y lo más normal a esa edad es salir con alguna, besar a alguna... Pero eso era estúpido. Él no iba a ir por ahí con ninguna chica porque la gente pensase que él en realidad era gay. ¡ Gay él ! ¡ Pero si era la hombría personificada ! Él estaría con la chica con la que quisiese renacer su clan. Mucha gente consideraría eso cursi. Darle todo a una sola mujer. Pero vamos, él era Sasuke Uchiha, claramente no era algo cursi. Era más bien práctico. No iba a perder su tiempo con cualquiera.
En definitiva: las mujeres eran molestas. Y la que reinaba sobre ellas, la que estaba en lo alto del trono burlándose de él, era Sakura Haruno. Esa molestia rosada... Esa pelusa rosa... Kami-sama, no salía de sus pensamientos. Ella siempre había sido colorida. Luminosa. Brillaba tanto que le daba dolor de cabeza. Tenía una voz chillona que no dejaba de repetir su nombre. Lo seguía, lo acosaba. Pensaba que él iba a empezar una relación amorosa, en plan príncipe y campesina que se transforma en princesa.
Sakura creía que iban a empezar a salir. ¡ Tenían doce años ! Además, él tenía cosas mucho más importantes que hacer. Mucho, mucho más importantes.
Pero ahora no podía sacársela de la cabeza. Desde su confesión no paraba de pensar, de replantearse varias cosas. ¿ El enamoramiento de Sakura fue tan infantil como él creía ? ¿ Realmente ella lo quería por ser quién era, con todos y cada uno de sus defectos, y no por ser Sasuke Uchiha, aquel por el que todas las chicas morían ? Siempre pensó que Sakura quería estar con él porque era como una especie de trofeo, algo inalcanzable. Y ahora, comenzaba a preguntarse cuánto sabía realmente de ella.
Al parecer, ella pasó por una mala infancia, donde todo el mundo se burlaba de ella, donde nadie la quería. Y apareció la Yamanaka, y a pesar de ser la única persona que la aceptó, ella dejó de ser su amiga porque no soportaba la idea de pensar que tuviera que ver a su mejor amiga saliendo con él. Entonces es cuando Sakura comenzó a cambiar: pelo largo para agradarle, una molesta y nada efectiva actitud coqueta, proclamando su amor a los cuatro vientos... Por él dejó de ser la chica tímida, porque pensó que Sasuke Uchiha quería a una chica atrevida. Con lo inteligente que era, y lo tonta que fue en esos momentos.
Ahora Sakura era seria, pensaba que era un cabrón y ya no creía en el amor. Pero lo amaba. Ella lo amaba como nadie lo había amado nunca. Ella murió miles de veces por él. Ella dejó que él la dañase una y otra vez, que la destrozase. Porque pensaba que morir lentamente era mejor que vivir sin él. Pero se fue, él huyó de la aldea como un maldito cobarde y la dejó tirada en una banca, y a pesar de todas la humillaciones ella aún lo amaba. Y no lograba entender por qué tenía ese sentimiento en el pecho, por qué su corazón ardía, y por qué no podía dejar de penar en ella. En su ceño fruncido, la forma en la que se mordía el labio cuando pensaba, o cuando se ponía nerviosa. Sus ojos verdes que miraban a todo el mundo con fiereza y dolor. Su nariz respingona que se le sonrojaba cuándo hacía demasiado frío y la hacía parecer adorable, y la manera en la que se mordía el interior de la mejilla cuándo se enfadaba y trataba de frenar las palabras que querían salir de su boca. Por qué no podía dejar de admirar su inteligencia, porque era la chica más inteligente que había conocido nunca. No sabía la razón por la que no podía dejar de deleitarse con el suave movimiento de sus caderas al andar, el elegante movimiento de su pelo cuándo se daba la vuelta. Y tampoco sabía por qué le encantaba su desprecio por lo femenino, a pesar de que ella sin saberlo era el ser más atrayente que había podido admirar. Y definitivamente, no entendía por qué le divertía cuándo la chica desprendía veneno de su boca, cuándo utilizaba sus frecuentes ironías y su hiriente sarcasmo. Le parecía fascinante.
El joven Uchiha abrió los ojos, alarmado. ¿ En qué momento se paró a detallar con tanta precisión a su compañera pelirrosa ? ¿ Realmente había llegado a pensar que era adorable y atrayente ? Su confesión lo había perturbado demasiado. Más de lo que debería, porque a él no tenían que importarle esas cosas. Pero lo hacían. ¡ Maldita sea ! Se había colado en sus pensamientos y no podía echarla. Ya empezaba a dolerle la cabeza.
Deslizó su mirada por la sala en la que se encontraba. El resto de shinobis ya hacía un par de horas que estaban durmiendo. Después de la confesión de Sakura, ninguno le habló. Supuso que era porque pensaban que quería estar solo. Pues habían acertado.
Lo mejor era intentar dormir. Al día siguiente, cuando volviese a ver a esa molesta motita de polvo rosa, esperaba que sus pensamientos se aclarasen algo.
Y su estúpido corazón. Sobre todo su estúpido corazón.
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Gruñó con frustración cuando el sol se coló por la ventana de su cuarto y le recordó que era un nuevo día.
Cerró los ojos con fuerza, con tanta fuerza que empezó a ver motitas de colores. Con un gritito de fastidio, cogió su almohada del suelo y la colocó con fuerza en la cama, para después estampar su cabeza sin delicadeza alguna en ella.
El aire caliente de debajo de la almohada le impedía respirar, así que terminó por arrastrarse fuera de la cama, hasta terminar sentada en el suelo.
Había dormido a intervalos irregulares. Ahora despierta, ahora dormida. Claro que sus ratos de dormida duraban, como máximo, media hora.
Parpadeó intentando acostumbrarse a la luz. Miró la habitación en la que se encontraba, y vio la característica melena negro-azulada de Hinata desparramada por la cama. Su brillante oscuridad contrastaba con el blanco de las sábanas. Hanabi estaba dormida en posición fetal, abrazando a la almohada y murmurando en sueños.
La pelirrosa apartó la mirada y se impulsó con las manos para levantarse del suelo. Ya había estado demasiado tiempo en la cama, era mejor levantarse que quedarse allí sin hacer nada.
Se detuvo delante del espejo y bufó intentando apartarse un mechón rosa de la cara. El muy maldito volvía siempre al mismo sitio. Se frotó los ojos para eliminar los restos del sueño que aún eran visibles en su cara y se recolocó la camiseta que se le había subido al estar dando vueltas en la cama. Cogió un libro que tenía en la mesita de noche, junto a un vaso de agua y un par de pergaminos, y salió de la habitación de puntillas, intentando no despertar a ninguna de las hermanas Hyuga.
Los fríos escalones de piedra hicieron que un escalofrío recorriese su columna vertebral, y tuvo que morderse los labios para evitar un gemido de disconformidad. Bajó las escaleras a paso ligero, acostumbrándose al frío que notaba en su piel, mientras sus pensamientos no paraban de girar en su cabeza, mareándola. ¿ Qué diría el Uchiha si escuchase lo que ella había dicho la noche anterior ? ¿ Se burlaría, o simplemente frunciría los labios con desprecio y la ignoraría ? No es que le importase realmente, por supuesto que no, pero le dolía a su orgullo, que no quería doblegarse. Además, estaba confundida, porque lo odiaba y lo amaba al mismo tiempo. Todas sus amigas tenían claro a quién amaban, y ella también, pero a la vez lo odiaba. Confuso, confuso.
Apretó con fuerza el libro que tenía en la mano y se dirigió con pasos firmes al sofá. Se tiró en él y comenzó a leer.
Leer siempre la relajaba. Y Kami-sama sabía que ahora mismo, eso era lo que más necesitaba.
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- Me pregunto cómo les irá a mis queridos ninjas- Tsunade miró a Shizune, que levantó la cabeza de los papeles que estaba revisando para mirar a la Hokague- A estas alturas, ya habrán salido a la luz bastantes secretos.
- Supongo que sí- contestó la pelinegra, encogiéndose de hombros- Pero aún me pregunto si esto es legal.
- La verdad, no lo creo. Pero es divertido.
- Oh, bien- la chica rodó los ojos, exasperada- Entonces ya está todo resuelto.
- Todo no. Resulta que, bueno... Hay una parte de este pequeño juego que he montado que no te había contado.
- ¿ Las pastillas tienen efectos secundarios ? Las chicas se van a soltar totalmente, se han emborrachado con las pastillas... No, no, espera, no me lo diga... ¿ las pastillas estaban modificadas de manera que adquirieran una parte de sus intereses y las chicas comenzarán una revolución proclamando el derecho del sake a ser considerado una bebida tan imprescindible como el agua ?
- ¡ Shizune !- exclamó la rubia, sorprendida- ¡ Eso es una idea fantástica ! Lamentablemente, no sé si eso es posible. Y no se me había ocurrido.
- Bueno, entonces, ¿ qué es ?- preguntó curiosa.
- Resulta que el efecto de las pastillas termina aproximadamente en una semana.
- Eso ya lo sé. Hoy a media noche termina esa semana, por lo que las pastillas ya estarán perdiendo efecto. Pero usted le dio al chico Nara un botecito a parte, un recambio de pastillas.
- ¿ Te refieres a un frasquito como este ?- preguntó la Hokague con una pícara sonrisa, a la vez que extraía de uno de los cajones del escritorio un pequeño bote y lo agitaba ante una perpleja Shizune.
- ¿ Pero cómo... ?
- Verás- comenzó la rubia mientras cerraba el cajón y depositaba el frasco encima de la mesa, observando con una sonrisa las pastillas rojo sangre que contenía su interior- A Shikamaru le di dos botes. El primero, contenía ocho pastillas. Siete para ellos, y una octava por si a ese baka de Naruto se le perdía, la destrozaba o se la terminaba metiendo por la nariz, no lo sé. Quizás él pensó que fue un error que metiera esa octava pastilla, teniendo un segundo botecito con varias pastillas más. Pero estaba todo fríamente calculado- dijo, dándose unos leves golpecitos en la sien- Me aseguré de que Shikamaru entendiese que primero tenía que utilizar el bote de las ocho pastillas. ¿ Sabes por qué ?
- Tengo la sensación de que me lo va a decir ahora mismo.
- Pues sí. En ese segundo bote, en ese frasquito de pastillas, lo que realmente hay... son caramelos de cereza. Prefiero los de menta, pero necesitaba que fuesen rojos, y curiosamente, los caramelos eran exactamente iguales que las pastillas. Eso me dio la idea.
- ¿ Pero no estaba todo fríamente calculado ?
La Hokague soltó un bufido de resignación, pero miró a su ayudante y amiga con una sonrisa en los labios.
- No se te escapa una, ¿ nee ? Por eso tengo este bote con pastillas reales- dijo, moviendo el frasco lleno de pastillas, provocando un suave repiqueteo al chocar estas contra el cristal- Al principio sí que pensaba darles este segundo frasquito, pero cambié de idea. Verás, pasaba por delante de una tienda de dulces, y por casualidad vi las mismas pastillas que estaba creando en el escaparate de esa tienda. Como comprenderás, no lo entendía, y le pregunté al dueño qué eran. Resulta que eran caramelos de cereza, y ahí se me ocurrió la idea. Ya tenía preparado el verdadero frasco con pastillas que serviría como recambio por si estas se acababan, por lo que me lo he guardado y le he dado a Shikamaru un frasco lleno de caramelos de cereza. ¿ Ahora lo entiendes ?
- No estoy segura. Creo que ahora lo entiendo un poco menos- replicó, frunciendo el ceño- Si el frasco de repuesto contiene caramelos de cereza, cuando el efecto de las pastillas pase totalmente, serán descubiertos. ¿ Y si para entonces aún no han confesado todas las chicas ? No resultaría justo, y encima su plan se estropearía. ¿ Para qué necesita que descubran a los chicos ?
- En realidad, la respuesta a todo eso es bastante sencilla- la rubia Hokague se echó hacia atrás en su asiento y se estiró, en un intento de hacer desaparecer la incomodidad de sus músculos, que los sentía agarrotados- Mira, todo radica en que puedo predecir con cierta exactitud lo que van a hacer las chicas. Si tú estuvieses encerrada en una casa hasta que confieses parte de tu vida, hasta que cuentes lo que has sentido, y recuerda que ellas creen que pueden estar allí indefinidamente, ¿ qué harías ?
- Pues supongo que hacerlo, para salir cuando antes.
- Exacto. Claro que también cabe la posibilidad de que hayan decidido rebelarse, pero lo veo improbable. Supongo que se vengarán después. Pero de eso no hay que preocuparse por ahora- movió la mano de arriba a bajo, quitándole importancia- Lo de los chicos también es lógico. Ellas deben saber que lo han escuchado todo. Sí, no creo que se hubieran imaginado su confesión de esa forma, pero tanto tú como yo sabemos que si no jamás dirían nada.
- Salvo Hinata, Tsunade-sama, ella ya le dijo a Naruto que lo amaba.
- Es cierto- asintió la Hokague- También hay que decir que pensaba que iba a morir. Pero ahora lo dirá todo, y no será fruto de la desesperación de pensar que él puede morir. Ahora lo hará rodeada de amigas.
- Ya. Pero me sigue sin parecer justo.
- ¡ Por Kami-sama ! Ya lo sé, pero necesito que dejen esas tensiones entre ellos, porque perjudica a las misiones, a ellos mismos, a la seguridad de la aldea y a mis nervios.
- Claro, Tsunade-sama, pero ahora los que corren peligro son ellos. No creo que ellas se alegren de enterarse de que están allí. Y no sé si recuerda que dos de ellas son Hyugas, con el Byakugan y las técnicas de su clan, otra tiene un abanico gigante, también hay una maestra de armas, una alumna del mismo Kazekague, otra experta en el control de mentes y, por si lo ha olvidado, otra es su alumna. Una alumna muy violenta, portadora de una fuerza sobrehumana, conocimientos médicos que puede utilizar para matarlos de maneras bastante originales y crueles, una inteligencia muy desarrollada y, por qué no, muy mala leche.
- Vale, me has vuelto a pillar- contestó la rubia, con las manos alzadas en gesto de rendición- Lo hago porque será divertido.
- ¡¿ Divertido ?! - Shizune estaba horrorizada. ¡ Eso sería una matanza !
- Sí, divertido. Sólo imagínate las caras de ellas cuándo se enteren de que todo lo que han dicho ha sido escuchado por los siete shinobis que menos quieren ver en esos momentos. ¡ Va a ser épico !
Y con un chillido de emoción, se levantó de su silla de un salto y salió por la puerta, imaginándose con una sonrisa, todo lo que podría estar pasando en esa casa.
- Kuso- Shizune se pasó una mano por la cara, con cansancio- De un golpe van a desaparecer del mapa siete de los mejores shinobis. Hokague-sama no debería beber mientras idea sus extraños planes. Borra de un plumazo cualquier posibilidad de que salgan bien.
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Akamaru fue el primero en despertar. Abrió primero un ojo, perezoso. Olisqueó un poco el aire y abrió el otro. Notó enseguida la presencia de otra persona, alguien que no era ni su dueño ni ninguno de sus amigos. Ni siquiera era un chico.
Se levantó del suelo para estirar sus patas y se dirigió hacia donde dormía su dueño. Con el hocico lo movió un poco, pero como no despertaba, decidió lanzarse encima suyo y ladrarle en el oido.
* ¡ Akamaru !
Kiba se despertó de golpe y dio un salto para ponerse de pie y alejarse un poco de su querido perro. Miró confundido a su alrededor y comprobó que ya era de día. Deslizó su mirada por la habitación y dio un respingo al notar la penetrante mirada de Gaara.
* ¿ Cuánto rato llevas despierto ?- preguntó ya más tranquilo, desperezándose de una manera sorprendentemente parecida a como lo había hecho su fiel amigo minutos antes.
* Un par de horas- contestó escuetamente el pelirrojo. Y cuando parecía que no iba a decir nada más, añadió- Ella lleva aproximadamente una hora- y señaló con la cabeza uno de los sofás.
El castaño dirigió su mirada hacia donde le indicaba el joven, y se sorprendió de no haber notado que en él estaba leyendo Sakura. Parecía nerviosa, y cambiaba constantemente de postura. Estaba semi-recostada, pero no paraba de mover rítmicamente uno de sus pies y, a pesar de que realmente daba la impresión de estar leyendo, Kiba se percató de que tenía el libro al revés.
* Voy a despertar a los demás. Todos tenemos que estar despiertos en cuanto aparece una de ellas.
Gaara asintió, y sus ojos aguamarina siguieron a la figura del castaño, que iba de un lado a otro de la sala, despertando junto con Akamaru al resto de shinobis que aún dormían.
* ¿ Qué pasa ?- Naruto bostezó y levantó los brazos, estirándose.
* Sakura ya ha bajado.- contestó Kiba, mientras zarandeaba bruscamente a Shikamaru, que se aferraba con fuerza a su almohada y no parecía tener ninguna intención de levantarse por el momento.
* ¿ Eh ?- el rubio parpadeó, confundido, intentando situarse en el espacio y el tiempo, y dirigió su mirada hacia donde le señalaba Kiba; su hermanita pelirrosa no paraba de retorcerse las manos, y su mirada estaba clavada en un libro que tenía en su regazo- ¿ Está leyendo al revés ?
* No lo sé- el castaño bufó, molesto- ¡¿ Quieres levantarte de una maldita vez, jodido vago ?!
* No.
* ¡ Oh, Kami-sama !- Naruto se levantó de golpe, chillando- ¿ Esa es Temari bajando en ropa interior ?
* ¡¿ Qué ?! ¡¿ Dónde ?!- Shikamaru se levantó de golpe, gritando- ¡ Mujer problemática ! ¡ Daros ahora mismo todos la vuelta, porque si no os juro que.. ! ¿ Eh ?
* Bueno, ya se ha levantado- Naruto se retorcía en el suelo de la risa- ¡ Madre mía, Shikamaru, no conocía ese lado de ti ! ¿ Lo has visto, teme ?- el rubio dejó de reír, y se giró para mirar a su amigo- ¿ Teme ?
Sasuke tenía sus ojos de carbón clavados en la figura de la chica que se retorcía nerviosa en el sofá. Durante el tiempo que le costó conciliar el sueño, llegó a la conclusión de que, de algún modo, la necesitaba. La necesitaba. Y sintió que un gran peso desaparecía cuándo no se lo negó a sí mismo. Necesitaba su actitud violenta, y sus aires de sabelotodo, y su estúpida mata de pelo rosa que debía odiar porque el rosa era un color horrible, pero que lo único que lograba era que le empezase a gustar de alguna manera. Pero sentía que le faltaba algo. Había algo de lo que debía darse cuenta, pero todo su orgullo Uchiha se iría al traste si lo admitía. Él no podía... definitivamente él no podía estar...
* ¡ Teme ! ¿ Te pasa algo ?- la cabeza de Naruto apareció ante sus ojos, con una mirada preocupada.
* Tsk, estoy bien. ¡ Y aléjate un poco !
* ¡ Vale, vale ! Un amigo que se preocupa, y mira, lo terminan tirando a la basura como a un triste bote de ramen usado.
* Dobe.
* ¡ Si serás... !
- ¿ Uchiha ?
La voz de Sakura cortó de golpe la discusión. Todos los shinobis, sin excepción, se giraron para mirar a la joven, que de un rápido movimiento se había levantado del sofá y empuñaba un kunai mientras adquiría una posición de lucha.
- ¿ Estás ahí ? Siento tu chackra. Y no es la primera vez- la pelirrosa se mordió el labio, frustrada. Sasuke siguió el gesto sin parpadear, comprobando como se formaban unas pequeñas arruguitas en el labio al ser apretado por sus dientes- Si estás ahí, sal de una vez.
* Nara, creo que deberías sacar las pastillas- intervino Sai, mientras veía como su violenta compañera daba vueltas por la sala- Las que nos dio de repuesto la Hokague pechugona. Por si se nos acababan.
* Cierto.
Shikamaru rebuscó entre las cosas que guardaba en su bolsa y encontró el botecito de pastillas. Lo abrió y repartió una para cada uno. Enseguida, todos se la llevaron a la boca. Sasuke hizo un gesto de desagrado, cerró los ojos y arrugó la nariz.
* Es... dulce- dijo con asco.
* ¿ Soy yo o esto sabe a caramelo de cereza ?- preguntó Naruto mientras saboreaba la supuesta pastilla.
* Hokague-sama nos la ha jugado. Esto son realmente caramelos de cereza, y a este paso van a descubrirnos- el habitual tono monótono y aburrido de la voz de Shikamaru había desaparecido- Este era el bote de repuesto y no sirve. Ahora entiendo por qué en el anterior bote habían ocho pastillas. Si Naruto la perdía, tendría esa octava de repuesto, porque el resto de pastillas no sirven.
* Bueno, pero tenemos esa pastilla- intervino Kiba.
* Sí, pero solo es una. No nos sirve de nada.
* Kuso.
* Estamos muertos.
- Bien- Sakura bajó el arma- Hay dos posibilidades. O me estoy volviendo loca, o realmente estás aquí. Sinceramente, no sé la que prefiero.
La joven sacudió la cabeza y entró en la cocina. Segundos después aparecía nuevamente por la puerta con una botella de sake en la mano.
- En momentos de tensión, el sake es la solución- dijo la chica, pegando un pequeño sorbito- Creo que dicen que beber no es bueno, pero no es como si yo hiciese caso de lo que dicen. Para bien o para mal, la mayoría de las cosas me valen una mierda.- y pegó un trago que acabó con una tercera parte de la botella- La verdad, espero que no estés aquí. ¿ O debería decir " que no estéis " ? Lo digo porque no saldréis muy bien parados.
Sakura se dirigió al sofá y se sentó con las piernas cruzadas. Dio otro trago y se limpió la boca con el dorso de la mano.
- No es muy femenino, ¿ verdad ? Cha, y qué más da. No sois quiénes para juzgarme. Si estáis aquí- reflexionó un momento y añadió- Ya no sé muy bien lo que digo.
- ¡ Sakura !
Por acto reflejo, todos dirigieron la mirada hacia lo alto de la escalera, en la que se encontraba Temari con el pelo suelto y revuelto. Tenía el ceño fruncido y los brazos en jarras.
- ¿ Ya estás levantada ?- preguntó la rubia.
- No. La verdad es que estoy ahora mismo acostada en mi cama. Todo lo que ves es una ilusión- contestó Sakura con voz monótona.
- ¡ Chicas, bajad ahora mismo !- gritó Temari, girando la cabeza hacia las escaleras e ignorando el sarcasmo de la pelirrosa- ¡ Sakura se acaba de levantar y ya está bebiendo !
- Oye, ni que fuera una borracha- protestó la susodicha.
- Pues no sabría decirte- Hanabi se presentó de un salto ante ellas- No es que sea muy normal beber a estas horas.
- Tsunade-sama bebe a estas horas.
- ¿ No te parece que tú misma te has respondido ?
- Enserio, agradecería que alguna vez alguien viniera a despertarme a la cama, me zarandease un poco, me llamase a un volumen normal o, por qué no, me estirase de un brazo hasta tirarme al suelo. Por lo menos sería algo más normal que la manera en la que me estoy despertando últimamente.- Tenten bajaba las escaleras mientras se reacomodaba la camiseta de Neji- Todo gira en torno a las alusiones sexuales de Ino y al alcohol. Y hablando de alcohol,- añadió, mirando a Sakura y deteniéndose antes de llegar al final de las escaleras- ¿ Qué haces bebiendo a estas horas ?
- No estoy bebiendo- contestó la mencionada con una ceja alzada- Todo es una alucinación colectiva.
- Claro. Eso es lo primero en lo que he pensado cuando te he visto con una botella de sake en la mano.- Hinata sonreía somnolienta, con una coleta maltrecha a un lado y el pijama apenas deslizándose por su hombro- ¿ No bajan Ino-chan y Matsuri-chan ?
- ¡ Ya estoy aquí !- exclamó Matsuri, que había llegado a su altura sin ser notada- ¿ Alguna novedad ?- preguntó al sentarse a un lado de Sakura en el sofá.
- Nada nuevo. Al parecer sigo siendo la misma alcohólica de siempre- refunfuñó la pelirrosa.
- Oh, vamos, no te lo tomes a mal. La verdad no creo que sea para... ¿ Ino ?
La joven rubia bajaba por las escaleras con una enorme palangana entre sus manos, y tanteaba con el pie izquierdo cada escalón para asegurarse de no caer rodando. Cuando por fin estuvo abajo del todo, las miró con una brillante sonrisa.
- ¡ Buenos días, gente !
- ¿ Se puede saber qué haces con eso en la mano ?- preguntó Tenten.
- Oh, ¿ esto ?- dijo mirando a la enorme palangana que tenía en la mano como si fuese lo más normal del mundo- Es una palangana. Y tiene agua.
- Cerda, la pregunta es por qué llevas eso en la mano.
- Pues mira, resulta que es para...- Ino se situó en frente de Sakura y volcó la palangana entera sobre la cabeza de la chica, mientras las demás la miraban con incredulidad- ...esto.
- ¡ Se puede saber qué haces !- chilló levantándose de un salto, chorreando agua por todas partes.
- Tirarte una palangana llena de agua por encima- respondió la rubia, con el tono de voz que se emplea para hablarle a alguien especialmente estúpido.
- Eso ya lo veo- el cuerpo de Sakura se contorsionaba de ira.
- ¡ Ah ! Te refieres a cuál es el motivo, ¿ verdad ?- la rubia se colocó un dedo en la barbilla, con gesto pensativo- Verás, el primero es para que te despejes porque te acabas de despertar; el segundo para que se te baje un poco el efecto del alcohol, el tercero por las estupideces esas que dijiste ayer de que para ti ya no existía el amor, el cuarto es por ese complejo de inferioridad tuyo, el quinto porque me da la gana y me parece divertido, el sexto...
- Sí, ya lo hemos entendido- intervino una voz pastosa, perteneciente a Matsuri- Pero resulta que yo estaba a su lado y, ¿ sabes qué ? He terminado igual de mojada que ella.
Y era verdad. La pequeña castaña estaba tan mojada como Sakura. Parecía que se hubiese tirado a un lago con ropa. Su pelo chorreaba agua que mojaba el suelo del salón, y el pijama de ambas se les pegaba al cuerpo. Al ser de colores claros, se adivinaba el color de su piel por debajo de la prenda, y se les pegaba al cuerpo de una manera bastante incómoda. Además, el agua estaba bastante fría, y pronto los temblores de Sakura dejaron de ser únicamente de ira.
Por otra parte, tanto Sasuke como Gaara estaban inusualmente sonrojados. El color de la cara del pelirrojo casi se podía confundir con su pelo, y el rojizo tatuaje de su piel parecía haber desaparecido. Y de verdad que lo intentaba, pero sus ojos no podían despegarse del cuerpo de su alumna, ni de las manos de ella, que se dedicaban a despegarse una y otra vez la camiseta del cuerpo, ni de sus labios fruncidos de frustración al ver como esta volvía siempre a su sitio. Y es que, de alguna manera, le parecía apetitosa. Nunca había sentido esa sensación, pero le encantaba detallar las recién descubiertas curvas de su alumna, la perfecta curvatura de su blanco cuello, el pronunciado arco de su cintura, la forma de sus labios... Era consciente de que el resto de shinobis se estarían riendo aunque sea internamente de él, pero era como si un canto de sirena le atrajese, y no podía dejar de observar los movimientos de la joven.
A Sasuke le pasaba lo mismo. ¿ Dónde estaba su orgullo ? ¿ A dónde había ido ? Estaba paralizado, no podía moverse. Lo único que veía era a una acalorada Sakura que, con la cara roja y las manos en la curva de su cintura, le gritaba algo a la Yamanaka, algo que por alguna razón no podía escuchar. Sólo veía el movimiento de sus labios, los dientes que lo mordían de vez en cuando, la camiseta rojo claro que con el agua era semitrasparente, su corto pelo rosa que le acariciaba el cuello, sus blancas manos en forma de puños, y sus ojos, esos ojos verdes rugiendo de furia...
* ¡ Oe, oe ! ¡ Despertad ! ¡ Tierra llamando a pervertidos !
Y de repente el sonido volvió a escucharse para ellos, el mundo volvió a moverse a una velocidad normal, y pudieron escuchar a la perfección la estridente risa de Naruto y Kiba, los chillidos iracundos de Sakura y las mordaces palabras de Matsuri.
- ¡ Lo que yo digo no es estúpido, cerda ! Y, sinceramente, no creo que tirándome agua por encima logres demostrar que tú eres menos estúpida.
- Y yo no veo por qué tengo que terminar así, toda mojada.
- Oh, no te preocupes por eso. Si estuviese Gaara hubieses terminado igual- contestó Ino despreocupadamente.
- ¡ I-ino-chan ! ¡ D-deberías dejar de decir esas cosas !
- Quizás, pero no todo el mundo hace lo que debería, ¿ no ?- dijo la rubia mirando acusatoriamente a su amiga pelirrosa- Porque si no esta jovencita no ahogaría sus penas en alcohol, ni se pasaría el día leyendo, sino que emplearía su tiempo como una adolescente normal, con sus amigas, preocupándose aunque sea mínimamente de su aspecto, ¡ e intentando conseguir que el Uchiha la bese aunque sea una vez !
- ¡ Oh, claro !- chilló Sakura- ¡Yo, como mujer, no debo aspirar a nada más salvo a que un tío me bese, porque así estaré a un paso más cerca de cumplir el objetivo que nos mantiene vivas, la reproducción, y de esta manera mi vida tendrá sentido ! ¡ Dejemos de lado los derechos de las mujeres ! ¡ Aspiremos únicamente a concebir hijos !
- ¡ Sabes perfectamente que no he querido decir eso !
- Pues a mí me lo ha parecido- intervino una resentida Matsuri, intentando escurrirse un poco el pelo.
- ¡ Le dais la vuelta a todo lo que digo ! ¡ Sólo quiero que vivas la adolescencia !
- ¡ Pues a lo mejor yo vivo la adolescencia de esta manera !¿ No lo habéis pensado ? ¡ Porque ya no lo digo sólo por ti, también está Tsunade-sama, Kakashi-sensei e incluso Naru-baka ! ¡ Hablamos de Naruto, el que aún no le ha respondido a Hinata !
- A mi no me metas, Sakura- Hinata estaba seria, inusualmente seria- Este problema es vuestro.
- ¡¿ Pero os habéis dado cuenta ?!- la pelirrosa estaba fuera de si- Si sufrimos es... es por esta manía de intentar alcanzar cosas imposibles. Ya lo dije ayer, ¡ no existen los cuentos de hadas ! ¡ No existen ! ¡ Todos queréis que termine saliendo con el Uchiha ! ¿ Pero sabéis qué ? ¡ Esas cosas no dependen de una sola persona ! ¿ Alguien ha pensado en lo que pueda querer él ? ¿ Alguien ? Ya contesto yo: ¡ no ! Intentáis juntar algo imposible.
- ¡ Ese es tu problema, Sakura ! ¡ No te das cuenta de nada !
- ¿ Y de qué debería darme cuenta ? Venga, dime. Dime, si el amor todo lo puede, ¿ por qué no pude detenerlo ? ¿ Por qué a pesar de amarlo jamás pude lograr que me amara a mí ? ¿ Qué probabilidades tienes de que la persona de la que te enamoras se termine enamorando de ti ? ¡ No lo entiendo ! Por eso no creo en estas cosas. Creo en la ciencia, en datos comprobados, no en... en las fuerzas del universo o lo que sea. Todo eso es estúpido.
- ¡ Entonces me mentiste !- gritó Ino con lágrimas en los ojos, pegándole una fuerte patada a la palangana que descansaba en el suelo- ¡ Me dijiste que Sai me querría ! ¡ Maldita sea ! Si tú no tienes posibilidades, ¿ entonces que tenemos nosotras ?
- De verdad, cerda, a veces me estresas hasta puntos insospechados- dijo Sakura, con la voz ronca de chillar- Ya lo dije: a vosotras os quieren, son lentos de entendederas, pero os quieren. Y punto. Dejemos ya el temita porque me está cansando.
- Kami-sama, la que se ha montado- musitó Hanabi, sorprendida- Por una palangana.
- Aunque no lo creas estas cosas suelen pasar- masculló Tenten, acercándose- No la intensa charla, sino las situaciones sin sentido. Hoy una palangana, mañana no lo sabemos.
- Un día de estos terminarán por matarse- negó Hinata con la cabeza- Anda, Sakura-chan, Matsuri-chan, subid a cambiaros.
- Lo estaba deseando. Esta cosa no para de pegarse- dijo Matsuri despegándose la camiseta con un gracioso sonido succionador.
* Bueno, Gaara, tu alumna va a cambiarse. Se te acabó el espectáculo-dijo Naruto, que fue el primero en reaccionar después de la discusión.
* Cállate.
* Lo mismo te digo, Sasuke-teme. Mi hermanita no es para que la mires de esa manera. No quiero saber en lo que estábais pensando ninguno de los dos.
* Mejor- dijo Sasuke con los ojos entrecerrados- Porque jamás lo sabrás.
- Kami-sama- suspiró Ino, tras comprobar que Sakura ya había salido del salón- Es increíblemente cabezota. Ya ha confesado que sigue enamorada de él, pero nada, que sigue en sus trece. Si no puedo con ella, pues a por el Uchiha. Podemos golpearle hasta que decida confesarse.
- Un poco violento, ¿no ?- Hinata meditó unos segundos y dijo- Podemos enviarle mensajes subliminales.
- No funcionan- contestó Hanabi en el acto.
- ¿ Y cómo lo sabes ?
- Yo lo he hecho con Neji-nii y no ha funcionado. Puse una estúpida película de amor para que se diese por aludido. Vi treinta y seis veces seguidas la misma escena, en la que el chico, sospechosamente de ojos claros y pelo largo castaño, le confesaba a una chica "casualmente" castaña de pelo recogido que, aunque era su compañera de equipo, la amaba. Casi termino vomitando arcoíris, y además me he aprendido la escena de memoria. Le intenté hacer un test de una ridícula revista que no había leído en mi vida, ¡ incluso me recogí el pelo en un par de moñitos antes de dormir para ver si el idiota se enteraba ! Pero nada de nada.
* Me siento utilizado- dijo Neji.
- ¡ Oh !- exclamó Hinata- Por eso un día te vi con unos kunais intentando darle a una diana que se encontraba a unos diez metros, mientras le decías a Neji-nii que cualquier próxima señora Hyuga para él debería tener muy buena puntería.
- Exacto. ¿ Fui demasiado sutil ?
- Para nada.
- Mensajes subliminales, fuera- concluyó Ino, haciendo como que tachaba en una lista invisible.
- Yo tengo una idea- intervino Tenten toda sonrojada, mirando a Hanabi con los ojos entrecerrados- ¿ Qué tal eso de dejar que surja ?
- Demasiado lento.
- No.
- Para nada.
- Pésima idea.
- Sí- dijo Tenten, sarcástica, golpeándose la frente con la palma de la mano- ¿ Cómo se me ha ocurrido algo así ?
- Sí, ha sido horrible- asintió Ino.
- Por cierto, cambiando de tema- habló Temari por primera vez en un buen rato- Sólo queda una confesión. La tuya, Hinata.
- Emm, pues sí- contestó nerviosa.
* ¡ Es verdad !- exclamó Naruto- ¡ Es la última que queda ! ¡ Por fin escucharé hablar a Hina-chan !
* Menos mal- suspiró Shikamaru, abatido- Las pastillas ya no durarán mucho.
- Creo que deberíamos hacerla cuanto antes- dijo Tenten, que en esos momentos lanzaba unos veinte kunais sobre una diana improvisada con la palangana- Me gustaría sentir que ya ha acabado. Y tener esta noche libre para partir mañana. Porque ya podremos irnos, ¿ no ?
- En teoría sí- contestó Sakura a su pregunta, bajando por las escaleras junto con Matsuri, ambas con sendas toallas secándose el pelo- Ese era el trato. Pero yo no me fiaría mucho de lo que pueda prometer esa loca.
- ¿ No le debes respeto, Sakura ?- preguntó Ino, burlona. Parecía que el ambiente volvía a ser el de siempre, como si el episodio anterior nunca hubiese tenido lugar.
- Respeto, mis pelotas.
- Y como si eso resumiese la bonita relación que llevaba la pelirrosada con la Hokague de Konoha, nadie más sintió que tenía algo que objetar.
- Bien, pues entonces creo que deberíamos empezar ya.
- Esperad un momento- las frenó Temari, repentinamente incómoda- Resulta que me he equivocado en calcular.
- ¿ Calcular el qué ?- preguntó Matsuri.
- Emm... pues... Lo que quiero decir es que... Vamos, que necesito una compresa- soltó a bocajarro.
Al contrario de lo que pensaba, ninguna de las chicas se sorprendió, ninguna de ellas se sintió incómoda. Al menos, no de manera visible.
Claro que en el caso de los chicos ya era otro cantar. La incomodidad era palpable; el único que parecía sentirse menos fuera de lugar era Kiba. El resto desviaban la mirada, rojos, y más de uno se aclaró la garganta, como en un fallido intento de desviar la atención hacia otro tema.
* ¿ Qué ?- preguntó este, al sentir las miradas extrañadas del resto de sus compañeros- Vivo con dos mujeres, y a demás tengo muy buen olfato.
- Lo siento, Temari- negó Ino-Creía que llevaba, pero se ve que me las he dejado en casa con las prisas. Me di cuenta el otro día cuando me la pidió Sakura.
- Me dejó Hinata un par- contestó la aludida, encogiéndose de hombros.
- Lo siento, eran las últimas- la ojiperla se disculpaba con los ojos.
- En el segundo cajón de la mesita de noche que hay al lado de mi cama-dijo Matsuri- El paquete está sin empezar.
- ¡ Muchas gracias !- chilló la rubia de cuatro coletas, con los ojos brillantes y tirándose encima de la sorprendida castaña para hacerle crujir un par de huesos con su abrazo de oso- ¡ Te debo una !
Y desapareció como una exhalación, ante unos incómodos shinobis sorprendidos y unas chicas divertidas.
- Eso es, Matsuri-chan- asintió Ino, dándole leves golpecitos en la espalda- Así hay que ganarse a la hermana de tu chico. Y a todo esto, Sakura, ¡ por eso estás de tan mala leche ! Son las hormonas, que hablan por ti.
- Claro- Sakura chasqueó la lengua y rodó los ojos, exasperada- No tiene nada que ver con el numerito que has montado antes.
- Claro que no.
- Me gusta que me tiren palanganas llenas de agua encima.
- Lo sé.
- Cerda...
- ¿ Sí, frente ?
- Cállate si no quieres que mis alborotadas hormonas terminen cometiendo un asesinato. Te doy una pista: tú serás la víctima.
* Bien, no creo que este sea un buen momento para que nos descubran- Naruto tragó grueso, preocupado.
* Corremos tanto peligro como un bote de ramen al alcance de Naruto-dijo Sai.
* ¡Oe, que estoy aquí !
- ¡ Ya he vuelto !- la voz de Temari acalló la discusión que amenazaba con empezar- Ahora sí, empecemos.
- Toma, Hinata-chan- dijo Matsuri, que en ese momento volvía de sacar del mueble de la sala el último papelito- Es tuyo.
La joven asintió quedamente y les dio la espalda, dirigiéndose a pasos temblorosos hacia el centro de la sala. Se sentó donde hasta ahora lo estaban haciendo y esperó a que el resto de sus amigas se sentasen con ella en círculo. Cuando todas estuvieron reunidas, Hinata suspiró ante la mirada expectante de todas ellas. Los chicos también guardaban silencio, manteniendo a penas la respiración.
- B-bueno, m-me llamo Hi-hinata Hyuga- la chica frunció el ceño y aspiró fuertemente otra bocanada de aire, que soltó en el acto- Odio tartamudear , pero no puedo evitarlo. Es algo que siempre me ha molestado, a mí, y al resto del mundo que ha intentado hablar conmigo alguna vez. Claro que tampoco es tanta gente. Bien, empecemos por lo básico, mis gustos. Adoro leer, porque eso hace que me evada, que aunque sea por poco rato sienta que no estoy aquí, que no soy yo. Puedo vivir cualquier cosa, soñar que puede cumplirse todo lo que deseo. Es maravilloso- añadió, con un suspiro- Tengo la costumbre de oler las páginas de los libros cuando llegan a mis manos, aunque sea algo raro. Me encanta. Amo los días de lluvia, y el sonido susurrante de las gotas de lluvia al caer al suelo. Me gusta aspirar el aire frío, y por eso prefiero el invierno. El sauce llorón me parece hermoso, con sus hojas que lloran y acarician el agua. Lo siento mucho, Ino-chan, pero detesto los vestidos. Evito a toda costa llevarlos, igual que los kimonos. Para muchos serán símbolos de belleza, pero para mi sólo es falsedad. En mis cumpleaños siempre me regalan kimonos caros y bonitos vestidos, pero todo es por compromiso y por aparentar, porque realmente la rama primaria de mi clan me odia, y sólo lo hacen porque creen que así me tendrán contenta y sentiré que les debo algo. O eso piensan los del consejo. Con sinceridad, prefiero cuando Neji-nii me felicita con una sonrisa. Es especial, raramente se ve. Y lo mismo con Hanabi-chan. No siento que las cosas caras sean mejores, siempre he querido pasar mi cumpleaños rodeada de amigos, haciendo lo que sea, aunque simplemente estemos acostados en la hierba del parque. Claro que nunca he hecho muchos amigos, no soy lo que se dice muy sociable- y contrariamente a lo que se podría esperar, su cara se iluminó- ¡ Pero aún así mi cumple es especial ! Con Akamaru que se me tira encima ladrando, y con Kurenai-sensei que me abraza y siento que es mi madre quien lo hace, y con Shino-kun y su espectáculo de hermosas mariposas. ¡ Y Kiba-kun, que me regaló un precioso diario ! Para mi ellos son mi familia, los amo con locura- concluyó con una mirada dulce y una sonrisa desbordante de cariño.
* ¡ Nosotros también te queremos, Hina-chan !- gritó Kiba, palmeándole a Naruto el hombro- ¿ Verdad que sí, Akamaru ?
Y el can ladró, totalmente de acuerdo con lo que decía su dueño.
- Me alegro de haberos conocido, chicas. De verdad- continuó la Hyuga, mirándolas a los ojos, ajena a la muestra de cariño de su compañero de equipo y su fiel amigo Akamaru- Con vosotras siento que todo está bien. Que no todo está mal, que algo puede ir bien para mi. Me dais fuerza, no me parece que esté tan sola. Desde pequeña he sido despreciada, he sido la escoria de mi clan, un simple deshecho, totalmente prescindible. Y estoy segura de que muchos querrían deshacerse de mi, pero sería una mancha en el honor de mi clan. Honor, orgullo, dignidad. ¿ Qué es eso ?- preguntó, con la voz levemente crispada- Es ser una familia, ser uno, personas unidas por un bien común, con el deseo de prosperar, de crear una comunidad digna donde todos sean iguales, donde nadie sea inferior, ni manipulado por alguien con más poder. Un clan es amor, es unión, es una misma sangre corriendo por nuestras venas. No es un consejo corrupto que acapara el poder, no es una rama secundaria maltratada, marcados como a ganado, controlados por alguien. ¡ Son personas ! ¡ No son aves enjauladas ! Les cortan las alas, destrozan sus sueños desde pequeños. Es normal que nos odien. Es normal que Neji-nii me haya odiado tanto. No sólo enjaulado, su padre muerto por un estúpido sacrificio. ¡ Nadie debería sacrificarse de esa manera ! No es justo. No lo es- la joven negó con la cabeza, sus ojos fuertemente cerrados- Yo... no creo haber odiado nunca algo con tanta intensidad. Ya desde pequeña se dieron cuenta de que no valía para eso, que era débil. No era merecedora del apellido Hyuga. Me mandaron a la academia en vez de ser entrenada allí. Pero yo, tonta de mí, me emperraba en que podía lograrlo, que podían aceptarme. ¡ Já !- exclamó, abriendo los ojos de golpe- Jamás encajaré. Jamás podré dedicarme a someter a alguien. Nunca podré tratar al Bouke como si fuesen esclavos, teniendo siempre que obedecer a la rama principal. Y estoy orgullosa de pensar de esta manera. He sufrido mucho por ser tratada como una basura, porque entrenaba hasta desmayarme, porque cada célula de mi cuerpo gritaba que parase. Cada vez que sangraba, cada vez que mi piel se desgarraba, no pensaba que era porque había entrenado mucho, sino por mi debilidad. Tenía que continuar, debía hacerlo. ¿ Cómo si no, alguien tan estúpidamente débil como yo, podría llegar a ser aceptado en ese clan ?- la voz de Hinata se rompió levemente. Cada una de sus palabras impregnadas de dolor.
- Hinata-nee-san...- murmuró Hanabi, incrédula.
- Creía... creía que podría. Y cada vez que fracasaba... moría un poco más. No creo que nadie salvo Kurenai-sensei sepa esto. Ella también lo ha pasado mal. Me aprecia, y me veía fracasar una y otra vez. ¿ Habéis sentido alguna vez la impotencia en su máxima forma ? Mirar como todo el mundo avanza y tú te quedas detrás. En las misiones debían protegerme siempre, era un lastre. ¡ Y lo intentaba ! ¡ Pero no podía, maldita sea ! ¡ No podía, y mi padre se decepcionaba cada vez más de mi ! Entrenaban más y más a Hanabi, porque sabían que yo jamás sería la líder que buscaban, debían crear a la sucesora perfecta. Y yo sólo podía ver de lejos como le arrebataban la infancia, como la privaban de la liberta de la niñez, la arrastraban a pensar de esa manera. Y yo no quería. De verdad que no quería. Me miraba con indiferencia, a veces con asco, y sentía que me moría. Nadie me apreciaba. Estaba sola. Es curioso como puedes sentirte sola rodeada de gente. Y lo único que podía hacer era sonreirle si nos cruzábamos alguna vez en los pasillos, arroparla de vez en cuando por las noches, cuando ya estaba dormida, o curarle las heridas. También intercedía de vez en cuando ante padre, intentando que le redujesen algunas horas de entrenamiento. Al menos me sentía algo útil. El resto del tiempo me dedicaba a entrenar hasta desfallecer, y a asentir con la cabeza gacha, sumisa, a todo lo que decían los de mi clan. Humillarme delante de todos. Dejando de paso que humillasen a la rama secundaria y destrozasen la infancia de mi hermana. Pero eso se acabó- Hinata alzó la barbilla con orgullo, con una mirada retadora- No lo permitiré más. Por fin he sido reconocida. Se ve que lo único que hacía falta era casi morir, demostrando según el consejo que valgo para algo. Por lo menos mi padre ya me reconoce como una igual, y juré que jamás volvería a dejar que pasaran por encima de mí. Con sinceridad, el consejo me odia aún más que antes. No parece posible, pero es cierto.
- ¿ Por qué ?- preguntó tímidamente Tenten.
- Verás, no les sienta bien que una buena para nada como yo les plante cara. El otro día les dejé unas cuantas cosas claras. Cuando sea la líder del clan, destruiré la división que hay entre la rama principal y la secundaria. El Bouke y el Souke serán uno solo, una familia, como debe ser. Los miembros del consejo se cambiarán, y se elegirá gente que sea justa y honrada. Se abolirá la costumbre de sellar a los miembros pertenecientes a la rama secundaria, que ya no existirá. Se destruirá el jutsu con el que se controla a los miembros del Bouke, y de esta manera las personas que ya están selladas no tendrán de qué preocuparse. Intentaré encontrar la manera de borrarles el sello. Todos los Hyugas serán respetados, y el clan renacerá de entre sus cenizas. Yo, la niña marginada, la humillada, la tímida, la que ni siquiera merece apellidarse Hyuga, seré el inicio de una nueva era en mi clan. Una era en la que reinará verdaderamente la paz, en la que todos seremos iguales, en la que se sentirá en el corazón de cada uno de nosotros que respiramos el mismo aire, que la misma sangre corre por nuestras venas, que tenemos los mismos ojos, los ojos blancos que todo lo ven. Y se alzará victorioso, y convivirá en paz con Konoha. Parecen los sueños de grandeza de una pobre niña, pero sé que lo lograré. Ya lo veréis. Algún día la historia de una dictadura en nuestro clan será sólo un cuento lejano, casi inverosímil. Algún día, nuestro clan será amado, no odiado y temido. Sé que es posible. No todo debe ser odio, y yo lucharé, moriré si es necesario, para que el clan Hyuga vea un nuevo amanecer.
La habitación quedó en silencio. Lo único que se escuchaba era la respiración agitada de Hinata, que desafiaba con la mirada a los presentes, retándoles a decirle que no podría hacerlo. Incitándoles a decir lo que sabía que pensaban. Atravesándolos con su fiera mirada, demostrándoles en silencio que ella vería nacer un nuevo clan. Que ella lo haría posible.
Tras unos minutos de solemne silencio, este fue rasgado por el sonido de una tela. Hanabi se había levantado de su sitio, y se dirigía con pasos seguros hacia el lugar que ocupaba su hermana. Lentamente, y sin dejar de mirarla a los ojos, se arrodilló ante ella, inclinó la cabeza con respeto y besó su mano, sintiendo la mirada de todo el mundo quemándole en la nuca. Alzó la mirada y clavó sus ojos lavanda en los de su hermana. Con voz profunda, habló:
- Que viva Hinata Hyuga, próxima líder del clan Hyuga. Porque con ella la gloria de nuestro legendario clan alcanzará cualquier rincón del mundo. Porque ella resurgirá un clan de ideales equivocados, y los convertirá en victorias, honor y dignidad. Ella será la luz que nos guíe, y nosotros como fieles la seguiremos. Que viva Hinata Hyuga, la que unirá un clan dividido, la que con su inteligencia y su bondad nos salvará a todos. Que viva.
* Que viva- repitió Neji, con sus ojos perla brillando de admiración.
Y ambos chicos se inclinaron ante Hinata, con la mirada baja, ofreciéndole su eterna lealtad.
- Levántate, Hanabi- habló Hinta, seria- No te inclines ante mí.
- Es el respeto que te debo, hermana. Siempre supe que algún día serías tú la que alcanzaría el liderazgo del clan. Y siempre quise que fueras tú.
- Me alegra oír eso. Pero todo lo que me propongo lo lograremos juntos. Tú lo harás, Neji-nii-san lo hará. Lo que en la actualidad es el Bouke, también lo hará. Todos juntos alcanzaremos nuestro objetivo. Sólo necesito saber si puedes confiar en mí.
- A ti, hermana, te confiaría mi vida.
- Eso es exactamente lo que necesitaba oír. Yo en tus manos pondría la mía sin dudarlo. Y en las de Neji-nii-san. Y en las de cualquier miembro del Bouke. Espero que también estén de acuerdo en todo esto.
- Por supuesto que sí. Te seguiríamos hasta el fin del mundo- dijo Hanabi con la voz firme.
- Ven aquí, enana del demonio- murmuró Hinata con cariño. Y de un suave tirón, levantó a su hermana del suelo y la abrazó.
La abrazó con fuerza por todas las veces en las que no pudo hacerlo. La abrazó con todas sus ganas reprimidas, con todo su amor desbordante. Hundió la nariz en la espesa melena de su hermana pequeña, y aspiró ese aroma que le recordaba con demasiada exactitud el olor de su madre. Y la apretó con fuerza, porque por fin todos sus sueños se estaban haciendo realidad.
Cuando por fin se separaron, se miraron a los ojos y sonrieron.
- Creo que debería continuar con mi confesión. Falta la parte que todo el mundo sabe, pero de la que tengo que hablar igualmente.
- Pues ve, nee-san. Di todo lo que tengas que decir- y se alejó de ella para sentarse en su sitio, pero todas oyeron claramente cómo se sorbía la nariz, y vieron que se restregaba los ojos con el dorso de la mano.
- ¿ Estás llorando ?
- ¡ Por supuesto que está llorando !- exclamó Ino, con los ojos anegados en lágrimas- Hinata-chan, ¿ eres consciente de las palabras tan bonitas que has dicho ? Y cuando Hanabi-chan te ha mostrado sus respetos, y ese abrazo...- la rubia se cortó, y sollozó levemente- ¡ Ha sido tan emotivo !
- Ya, ya, cerda- Sakura le dio unos golpecitos de consuelo en la espalda, sin mirarla si quiera- Dejemos que continúe.
- Está bien- contestó la rubia, sorbiendo la nariz como lo había hecho la menor de los Hyuga unos minutos antes. Y a pesar de todo, Ino dejó caer un par más de lágrimas emocionadas y abrazó a Hanabi- Lista, ya puedes continuar.
- Bueno- Hinata se situó en su lugar correspondiente del círculo y se aclaró la garganta- Ya he hablado de mis gustos, de mi vida pasada y del clan en general. Me faltan dos cosas. Lo primero mi madre. Ella murió cuando era muy pequeña, pero aún puedo recordar con exactitud cada rasgo de su rostro. Recuerdo su voz dulce, y cómo me decía que algún día sería grande. Cada vez que sentía que nada merecía la pena, ella era una de las personas en las que pensaba, y sus palabras siempre me aportaban calidez. Ella me decía: " Sólo el amor nos salvará. " Y justamente de amor trata mi segundo tema- la peliazul suspiró y se mordió levemente el labio inferior- Es lo que queréis saber, ¿ no ? Cuándo empezó todo, en que momento decidí que mi vida no tenía sentido si Naruto-kun no estaba en ella, aunque no fuese de la manera que tanto deseo.
El rubio se echó un poco más para delante, ansioso por escuchar lo que la ojiperla tenía que decir. Todo lo que había dicho hasta ahora lo había encandilado, absorbía cada palabra como si de ello dependiese su vida. Y necesitaba saber, en la tranquilidad de una sala de una casita alejada del resto del mundo, sin una batalla y sin gente muriendo a su alrededor, lo que Hinata sentía. Quería entenderla. Quería saberlo todo de ella.
- Desde pequeña he tenido la apariencia de alguien débil, con quien es fácil meterse. Eso lo vieron enseguida unos niños, que decidieron atacarme. Así, sin algún motivo ni razón aparente, iban a golpearme. Pero Naruto-kun apareció. Era un borrón rubio de ojos azules, de chillidos y ganas de justicia, de `ttebayos mezclados con un montón de promesas de dolor para los que se estaban metiendo conmigo. En ese entonces teníamos unos seis años. Él no me conocía, y aún así había decidido ayudarme. Yo lo recordaba. Los ancianos de mi clan me habían dicho que nunca, jamás, debía acercarme a él. Que era malo, que merecía estar solo. Más de una vez me castigaron por discutir sobre eso. No entendía como un niño de mi edad podía ser malo, ni lograba imaginarme a nadie que mereciese estar solo. Y cuando él me salvó lo entendí aún menos. Si existe el amor a primera vista eso es lo que me pasó a mi. Lo vi y me enamoré. Me enamoré de su fuerza, de su seguridad. Vamos, de lo que yo carecía. Y conforme iban pasando los años, lo observaba, siempre de lejos, y cada día me enamoraba un poquito más, si eso era posible. Me sonrojaba si estaba cerca, ¡ incluso me desmayaba ! De verdad, no os podéis imaginar las veces en las que he querido golpearme por idiota. ¡ Si ni si quiera me notaba ! No hacía nada comprometedor que me pusiese tan nerviosa, prácticamente no sabía ni que yo existía. O no lo sabía, no lo sé. Pero le animaba siempre, e incluso, con mi timidez y todo, intervenía si alguien se metía con él. Y desde el primer momento en el que dijo que quería ser Hokague, yo supe a ciencia cierta que algún día lo sería. Sin asomo de dudas. Es admirable su manera de luchar por todo aquello en lo que cree, jamás se rinde. Es un modelo a seguir, fue la luz que hizo que no me hundiera en la oscuridad que me rodeaba. Él sin saberlo, me ha salvado, y por eso, como le dije aquel día en medio de la guerra, lo que yo deseo es poder caminar a su lado- la joven desvió la mirada, azorada- Yo sé que no es posible. Es otra de esas cosas que supe desde el primer momento. A los doce, cuando le gustaba Sakura-chan... bueno, supe que si ella se daba cuenta de lo mucho que él valía, lo perdería definitivamente, porque jamás lo dejaría marchar. Es lo que yo haría- añadió, encogiéndose de hombros, con una sonrisa dolida- Si pudiese, claro. Es cierto que me invadió el miedo, me aterroricé cuándo Sakura-chan me confesó que le había dicho a Naruto-kun que se había enamorado de él. Y me siento mal por sentirme aliviada cuando me dijo que la rechazó, y cuando me dijo que se había dado cuenta de que estaba confundida, que en verdad no lo amaba. Pero me sentía culpable por pensar de esa manera. ¿ Y si Naruto-kun sigue enamorado de ella, y la rechazó porque no soportaría que se engañase a sí misma ? Y yo feliz con su desgracia. Pero eso es algo que no puedo saber. Y ese día en la guerra...- su mirada se oscureció, y casi parecía que en sus ojos se reflejase la destrucción de ese día en concreto, el dolor que sintió cuando creyó que lo perdía definitivamente- No pensé. Ni por un momento pensé en mi vida; es más, estaba convencida de que iba a morir. Pero no tuve miedo, ni por un instante, ni asomo de dudas. Haría lo que pudiese, y si moría, lo haría con honor, luchando por aquello que más amaba. Y si no podía salvarlo, quería darle al menos algo de tiempo. Vamos, todas sabéis que no tenía ninguna posibilidad. Aún sin estar cansada por todo lo que había luchado, dudo que hubiese tenido alguna oportunidad. Pero no me importaba. ¿ Y sabéis ? Lo haría otra vez. Las veces que hicieran falta sólo por saber que él respira, que sonríe, que vive. Aunque yo muriese y no pudiera verle cumplir su sueño, no importaba, porque estaba segura de que pasaría. Como ya he dicho, pensaba que iba a morir, y le dije que lo amaba. Ahora probablemente no quiera ni verme- dijo con pesadez- Y es normal. Acaba de enterarse de que existo y le suelto a la cara que lo amo. Pero es que no creía tener otro momento. De todas formas, da igual- dijo con una sonrisa forzada- Algún día encontrará una mujer a la que ame con locura, y que lo ame a él de la misma forma. Desde que volvió a la aldea ya tiene muchas admiradoras, seguro que alguna de ellas no lo ama sólo por su físico. Sólo quiero que sea feliz, aunque no sea a mi lado. Con él se cumplió lo que dijo mi madre: " Sólo el amor nos salvará. " Porque él, sin proponérselo, me ha salvado. Y si me preguntan porque lo amo, no sabría que decir, pues lo amo por todo. Por lo que es y por lo que no es, por su forma de ser; por ser, simplemente, Naruto. Y no necesito una razón para amarlo, porque tengo miles.
Y fue en ese preciso instante, con las palabras de Hinata todavía flotando en el aire, con un Naruto que sentía que podía morir de felicidad, con unas chicas sorprendidas por la fuerza de esa joven a quién siempre vieron como alguien frágil, con unos shinobis que se alegraban de saber que alguien amó desde un primer momento a su amigo, en esos segundos en los que en el silencio de la sala nadaban emociones, que se sentían en el aire, en ese preciso instante, y no en cualquier otro, el efecto de las pastillas desapareció de golpe. Sin sutilezas, sin previo aviso; simplemente, se esfumó.
Y siete shinobis vieron horrorizados como siete miradas se clavaban en ellos.
- Bueno- dijo Sakura, con voz cansada y mirada penetrante- Por lo menos ahora sé que estoy perfectamente cuerda.
¡ Capítulo nueve terminado ! Y con él, todas las confesiones.
El título obviamente hace referencia a Hinata, que jamás volverá a esconderse, luchará más fieramente que nunca por aquello en lo que cree, por defender a sus seres queridos. También tiene un doble sentido, ya que los chicos ya no pueden esconderse, ¿ verdad ? Tanto de ellas como de sus sentimientos.
Espero que la confesión de nuestra amada Hinata os haya parecido lo suficientemente completa, y que el capítulo no haya resultado tedioso. He explicado el por qué a los chicos no les serviría de nada tomarse otra pastilla, porque era una cabo suelto, y estoy segura de que muchos se preguntaron por qué tanto problema, si lo único que tenían que hacer era tomarse otra. Pues ahí la solución: eran caramelos de cereza. Cosas de la loca Hokague.
Ah, y el efecto de las pastillas acabó antes de lo previsto, es decir, antes de media noche. Como dije, las pastillas no estaban perfeccionadas. Espero haberlo aclarado adecuadamente.
Pasando a otra cosa, como dije arriba, la nota de autor será un poco más larga que de costumbre. Eso ya es decir.
Bien, pues empecemos. Lo primero es que siento la tardanza, y los reviews que no haya contestado los contestaré ahora mismo, pero es que he estado fuera y no he tenido internet por tres semanas. No he podido leer reviews, ni privados, ni leer nuevas historias. Pero me he puesto a escribir, y de ahí este capítulo.
Quería agradecer a ashio kazami , que me dijo que a este paso podría llegar a los 200 reviews. ¡ Muchas gracias ! De verdad, nunca creí que esta historia, siendo la primera, pudiera tener tanta aceptación, y todo os lo debo a vosotros. Gracias, gracias, gracias. Me hacéis infinitamente feliz. Y eso de los 200 reviews... ¡ Pues no depende de mi ! ( Sep, sutil indirecta ) En serio, os amo.
En este capítulo he puesto lo de la camiseta mojada, una propuesta que me hicieron. Al final, no me decanté ni por Sakura ni por Matsuri. Las dos terminaron empapadas. Espero que sea lo que queríais, a mí me ha gustado bastante.
Puestos a contestar, en un privado de Cerecito-Karla, me preguntó con cual de las chicas me identifico. La verdad, cada una tiene algo que me recuerda a mí. De Sakura, el orgullo, la mala leche, el complejo de inferioridad, el amor por los libros y esos aires de sabihonda. De Tenten, el no ser muy femenina, y que me gustan las armas ninja. De Temari, el carácter. Tengo mucho, mucho carácter. De Hanabi, el orgullo, indiscutiblemente. Y que soy muy cabezota. De Ino... pues de Ino quizás sea esa afición que tiene por picar a Sakura. A veces me da por joder a la gente. De Matsuri esa timidez, y el hecho de que no juzga antes de conocer a alguien, y que me decanto por cosas que los demás no hacen. De Hinata, que es introvertida, callada, y seria en ocasiones. Que la ven como a alguien raro. Pues sí, soy muy rara. Más o menos esa soy yo, bastante por encima, porque soy alguien bastante, por no decir muy, complicada. Hay veces, o la mayoría del tiempo en las que ni yo me entiendo.
Como curiosidad, los gustos de Hinata los he basado en los míos propios. Para que sepáis de dónde he sacado lo que le gusta y lo que no.
Pues bien, continúo. S.UxS.H me pidió que si podía escribir un fic del anime Brave 10, con la pareja de Saizou e Isanami, porque solo había uno. Bien, me gusta hacer lo que el resto del mundo no hace, así que me dije: ¡ Pues claro ! He empezado a ver el anime y me gusta mucho, pero solo voy por el cuarto capítulo, porque los vi en un día, antes de irme y quedarme sin internet. En cuanto me acabe el anime, me pongo a escribir. Así que, paciencia, que llegar llegará. Y gracias por recomendármelo, me gusta descubrir nuevos animes.
Ahora, esto va para los que se han leído los libros de Percy Jackson y les han gustado. A quien no, puede saltarse esta parte. El otro día en una librería descubrí una nueva trilogía que ha sacado el autor. Se llama " Los Héroes del Olimpo ", y los dos primeros libros ya están a la venta. El primero se llama " El Héroe perdido. " Los protagonistas también son un trío, y ocurre un año después del último libro de Percy Jackson. Aparecen también los personajes de Percy Jackson, claro que con un año más. Para todos los que quieran saber qué pasó después de finalizar la saga, recomiendo los libros. Es una continuación.
Por último, porque esto ya se está haciendo un poco largo ( aunque he avisado, que conste ), quería decir que el otro día, pensando en lo rarita que soy, se me ocurrió una cosa. Al finalizar cada capítulo, si se me ocurre, diré alguna de esas cosas que he hecho y que van en contra de las modas, o en contra de lo que se lleva a mi edad y la forma de comportarse. No es que sea algo malo seguir modas, pero se me ocurrió poner aquí un pequeño texto al finalizar cada capítulo, para ver si alguien más se rebela contra los cánones establecidos. Es una tontería, pero me parecen interesantes estas pequeñas cosas.
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Donde vivo, por ejemplo, está muy de moda el pelo largo. Aún no he visto a ninguna chica con el pelo corto. Yo, para diferenciarme, me corté la parte de atrás corto hasta la nuca, y la delantera hasta debajo de la barbilla. La diferencia es notable, porque no es seguido, desde la parte delantera a la trasera son mechones de pelo corto y desordenado. De todas formas mi pelo nunca me hacía caso, así que me parece bien ese desorden capilar. Como digo, esto puede estar de moda en algunos sitios, donde estoy yo, no. Me pareció gracioso, y un poco anime.
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Pues eso, un dato que no le interesa a nadie pero que me apetecía compartir. Animo a todos a que en sus comentarios, si me dejáis, digáis algo que hayáis hecho y que marque da algún modo la diferencia. No tiene que ser algo muy importante, la revolución empieza por pequeñas cosas u.u Bien, pues nada, que me haría feliz que compartierais pequeñas cositas de vuestra propia rareza, si tenéis, para que todos nos sintamos un poco más revolucionarios, ¿ nee ? Esto va para todos aquellos que alguna vez se han sentido diferentes.
Bueno, que se me había olvidado. Escribí un one-shot Sasusaku, extraño como a mí me gustan, llamado " De sonrisas agridulces ." Se lo dediqué a una gran escritora, y si os interesa, pues pasad por mi perfil, que es gratis.
Y, como pesada que soy, sigo intentando, aunque fracasando estrepitosamente, que más personas se unan al amor ShinoHana. Así que, si os habéis pasado por uno de los dos one-shots que he escrito de ellos y os han gustado, estaría genial que escribierais uno. Y si pensáis que son un asco y que obviamente podéis hacerlo mejor, adelante. Si alguien decide escribir sobre ellos, por favor, que me avise. Estaré encantada de leerlo y dar mi humilde opinión.
Y ya está, no quiero aburriros más de lo que probablemente ya estéis si habéis llegado hasta aquí. Espero de corazón que os haya gustado este capítulo, que os animéis a escribir ShinoHana´s o cualquier cosa, porque escribir es hermoso, y que os atreváis a compartir vuestras pequeñas experiencias que marcan la diferencia con vuestro entorno. Así de paso conoceremos como son las cosas en otros lugares, porque lo que en un lugar es diferente, en otro es exactamente lo que hace todo el mundo.
Ya nos leemos, y estamos en contacto por los reviews, que espero con ansias para saber vuestras opiniones.
Sin nada más que decir ( después de este tocho, ya está todo dicho ), se despide,
Nanami-chan !
