Nota de la autora: saludos a toda la gente que ha estado leyendo y manteniéndose al tanto de mi nuevo fan fiction. Sólo quería decirles que no deberían esperar que suba todo un capítulo cada día justo como lo hago ahora. Ya tenía este capítulo escrito cuando subí el anterior, sólo que no había revisado errores. Tuve que leerlo y asegurarme de que todo estuviera bien. (N/T: yo debería hacer eso también).
Lo mismo va para el siguiente capítulo. Probablemente estará subido más tarde hoy o mañana temprano. Pero después de eso, no esperen un capítulo en por lo menos una semana, por favor. Toma un tiempo escribir estas cosas. Especialmente si se supone que debo entrar en las mentes de dos genios raros y un tanto psicóticos. Aun así, me estoy divirtiendo con el primer fan fiction que subo, y espero montones de reviews y comentarios después de los próximos dos capítulos. ¡Gracias por el apoyo!
N/T: las reviews hacen feliz a quien traduce, también. Tanto en estos proyectos como en trabajitos propios. Gracias :3
L estaba mucho más preparado para salir en esta segunda ocasión. En lugar de la máscara de gato, optó por una máscara teatral. Las bien conocidas máscaras de felicidad y tristeza habían venido en par, y L compró ambas, aunque por ahora usaba la máscara feliz mientras la triste estaba enganchada a su cinturón.
Light suspiró con pesadez. Eran un espectáculo todavía mayor, si es que eso era posible. La gente los observaba abiertamente, sin siquiera molestarse en disimular cortesía. Ahí, en la acera, caminaban los tres. Light encadenado a L, Misa aferrada al brazo de Light, y L quedándose detrás de la pareja, descalzo y enmascarado.
Light se preguntó por un instante qué pensaría la gente. ¿Por qué dos hombres estarían encadenados si uno de ellos claramente tenía una novia colgando del brazo? Light prefirió no ahondar en el asunto, o mirar a los que se cruzaban en su camino.
"¡Conozco un lugar excelente de sándwiches justo en esta calle! Podemos comer ahí," chilló Misa con una emoción desmedida.
"No estoy de acuerdo, Misa-san", L respondió bastante rápido. Misa observo al detective desde el hombro de Light con una mirada furiosa.
"¡Nadie te preguntó, Ryuuzaki! Light y yo comeremos donde queramos! ¡Prometiste que ni siquiera parecería que estuvieras con nosotros para que Misa pudiera tener una cita como se debe!"
"De hecho te equivocas, Misa-san. Dije que quería salir con ustedes dos para almorzar. Nunca especificaste que era una cita, por lo que no me haré a un lado esta ocasión. Me gustaría hablar cuando lo considere necesario. La próxima vez, cuando quieras una cita en forma, agradecería que lo dijeras desde el principio". Misa estaba lívida. Light sentía la tensión mientras Misa dirigió una segunda mirada asesina a L. Esto no iba bien.
"Además, Misa-san, me gustaría almorzar también, y una tienda de sándwiches no tendrá los dulces que deseo. Por favor, acompáñenme a la pastelería bajando esta calle. Tienen bagels y una selección de emparedados que podrán disfrutar. Será la mejor opción para que todos tengamos lo que queremos". Misa abrió la boca para replicar cuando Light la interrumpió.
"Vamos a la estúpida pastelería, Misa. Es la mejor manera de que se calle". Misa pareció satisfecha con esto. Asintió felizmente y procedió a restregar su cara contra el brazo de Light como si fuera una especie de felino. Light giró los ojos hasta casi tenerlos en blanco. ¿En verdad tenía que ser tan… kinestésica?
El grupo llegó a la pastelería especificada sin problemas. Afortunadamente nadie los interrumpió para hostigarlos o hacer preguntas, y por suerte no había pandillas alrededor con el cálido clima veraniego. El grupo entró al local.
L corrió inmediatamente al mostrador, fascinado. Podría decirse que estaba emocionado, incluso con la máscara de teatro puesta sobre su normalmente seca expresión. Puso las manos en el cristal y se asomó a la variedad de pasteles, donas, galletas y brownies.
Light y Misa, por otra parte, observaron el escueto menú en la pared. Había algunas cosas sin azúcar en el menú, como L había dicho. Light se convenció de que quería el sándwich de pavo con queso.
El dependiente tomó las órdenes en cuanto todos habían decidido. Light había optado por el sándwich de pavo y queso; Misa pidió un simple bagel con crema de queso vegetal, y L ordenó… ¡esa cosa monstruosa! Light dedujo que eso era alguna especie de pastel, pero estaba inundado de azúcar, trozos de chocolate y crema. A duras penas parecía algo que él hubiera visto antes.
"Seguro que así se ve un coma diabético, si pudiera tener forma sólida", hostigó Light. Parecía que L no lo había oído en absoluto. Sus ojos brillaban con total y completo deleite mientras miraba su pedido. "Vamos, sugar junky, hay que sentarse". Los tres se dirigieron a una mesa para dos. L tomó una silla extra y se acomodó entre Light y Misa, quienes permanecieron sentados frente a frente.
No esperó más, y con una mirada exaltada en su resplandeciente cara, tomó un primer gran bocado. L sonrió ampliamente, sus ojos cerrándose dichosos. Ni siquiera pareció importarle que había crema batida y chocolate cubriendo su labio superior.
Light soltó un sonido de disgusto y volteó a otro lado.
"En serio, Misa, me gustaría comer mientras aún tenemos apetito". Pero Misa no pareció tan molesta, estaba ocupada con su bagel. Light gruñó. El único momento en que podía servirle de apoyo y ella no lo tomaba en cuenta. Se encogió de hombros. Oh, bueno. Light desenvolvió su sándwich, retirando la envoltura plástica. Se veía bastante bien. Con repentina disposición, se acercó para dar un mordisco.
¡BOOM! Un disparo estremeció la tienda. Misa gritó, tirando su bagel al suelo por haberse retorcido del susto. Light había saltado también, e incluso en el caos, notó que L también había sido tomado por sorpresa, pues su bocadillo azucarado había perdido casi todo el relleno por haber sido exprimido demasiado.
"¡Muy bien, que nadie se mueva!" El vozarrón dijo con fuerza, sonando casi como el arma que acababa de disparar. Por fortuna sólo había otras tres personas en la tienda, el encargado y una pareja de adolescentes sentados al otro lado de la tienda. La joven pareja lucía aterrorizada.
El hombre armado que permaneció de pie en la puerta del local era lo suficientemente estúpido para llevar el rostro descubierto. En tiempos de Kira, que un ladrón no llevara máscara era prácticamente un suicidio. Light se preguntó qué demonios estaba pensando. Bueno, la mayoría de los criminales eran bastante estúpidos…
El hombre aparentaba estar en sus treintas y su cabello rubio estaba largo y grasiento. Tenía una complexión fuerte y apariencia intimidante. El arma estaba en una mano, y una bolsa vacía en la otra.
"¡Todo el mundo al suelo!" La pareja de adolescentes y el encargado obedecieron inmediatamente. L los siguió rápidamente también. Cuando vio que Light no se movía con suficiente rapidez, tomó la cadena. Con una fuerza inusual para alguien tan pequeño, jaló a Light a su lado. Misa ya estaba en el piso desde el primer disparo. Aterrorizada y gimiendo como un cachorrito perdido, se abalanzó sobre Light y se aferró a él desesperadamente.
"¡Bien hecho, niños y niñas! Ahora, así van a ser las cosas. El señor Panadero va a darme todo el dinero de la caja registradora, y luego ustedes me van a entregar carteras y joyería. Si todos son amables y buenos, dejaré que se marchen y nadie saldrá herido". El ladrón avanzó al mostrador y al aterrado dependiente que estaba en el suelo. "¡Levántate!".
Mientras el ladrón estaba distraído, Light trató de idear un plan. La puerta estaba sin seguro y el ladrón estaba cerca del mostrador, con la espalda hacia la salida… si corrían para llegar…
"No, Raito-kun," llegó el suspiro discreto, casi inaudible de L. Light volteó a verlo. "Te vi mirar la puerta. No podemos superar a las balas. Tal vez si el tipo fuera mal tirador… pero desafortunadamente para nosotros, es uno de los mejores francotiradores de Japón. Escapó de prisión hace unos días, pero la historia no se reportó porque las autoridades no querían que Kira se involucr…"
"¡Sin hablar! ¡Los de ahí, cállense! ¿O qué, quieren morir?" L negó con la cabeza. El sujeto se le quedó viendo. "Qué máscara… fenómeno". El asaltante giró de nuevo hacia el pobre dependiente que estaba paralizado hasta los pies. Light observó al sujeto otra vez. Así que era un criminal de carrera. Uno de los mejores francotiradores. Light podría apostar que había usado sus magníficas habilidades para matar… Este pequeño espectáculo seguramente estaba por debajo de su nivel. Pero si acababa de escapar, necesitaba dinero. Lo usaría para salir del país o para esconderse en donde se creyera a salvo de Kira.
Lo que no sabía es que Kira estaba justo ahí. Y Misa podía ver su nombre. Pero desafortunadamente para Light, también estaba L. No podía preguntar a Misa por el nombre. L escucharía todo, por lo que tendría que encontrar una manera.
Momento… ¿en realidad debería matar a este tipo? Pensó. La respuesta era afirmativa. Las autoridades no habrían tratado de cubrir el escape del sujeto si no estuvieran seguros de que sería del interés de Kira. Eso significaba que había cometido las acciones suficientes para merecer un castigo. Pero hacerlo aquí y ahora era arriesgado. Si el sujeto caía muerto por un ataque al corazón, sello indiscutible de Kira, L tendría su caso resuelto.
Tal vez si lo hiciera morir de otro modo. Podría dispararse por accidente… no, muy obvio. ¿Qué tal si fuera corriendo por la calle y lo atropellara un auto? No… L sabe que Kira puede matar en otras maneras además del ataque cardiaco. Lo deduciría todo. ¡Maldición! ¡L era un obstáculo muy molesto!
De repente, un flash distrajo a Light de sus pensamientos.
"¡Mierda! ¡Saquen esas cámaras de aquí! ¡Kira va a verme!" chilló el asaltante. Parpadeante, Light miró hacia arriba. Todo el frente de la tienda estaba atascado de una multitud de reporteros con cámaras, transmitiendo en vivo. "¿Cómo lo supieron?"
L le dio un codazo a Light y apuntó al dependiente. Desde ese ángulo, apenas podían ver detrás del mostrador. El dependiente estaba de pie sobre un botón rojo. Light comprendió entonces. Había presionado una alarma silenciosa. La policía llegaría pronto. Pero por ahora, las sanguijuelas de los medios habían llegado primero.
Es una solución perfecta. Una sonrisa malévola se esparció en la cara de Light. La escondió girando a otro lado. Con los medios aquí, transmitiendo en vivo al público, Kira pudo simplemente estar viendo la televisión. Puedo matar al sujeto cuando me plazca. Incluso con L justo aquí. Pero su entusiasmo se redujo conforme consideraba su plan. No, porque no tengo forma de escribir en mi pedazo de papel de la Death Note con él aquí. Se dará cuenta… y no puedo preguntarle el nombre a Misa.
Todavía había dificultades, agitadas dificultades relacionadas con L. Tal vez sería lo mejor dejarlo ir y preguntar a Misa por el nombre más tarde. Sí, esa sería la ruta más segura y el hombre moriría de todas formas. Eso era lo importante.
"¡De acuerdo, alimañas, es su turno!" El ladrón había terminado de tomar el dinero de la caja registradora y ahora enfocaba su atención en los rehenes. Por lo visto, había decidido ignorar las cámaras y la prensa. Eso había sido un golpe de suerte. Pudo haberse enfurecido y dispararle a alguien si lo hubiera querido.
El sujeto fue por las pertenencias de la pareja primero. Luego se movió hacia Light, L y Misa. Misa seguía prensada a Light con un agarre mortal. Enterró la cara en el hombro de Light y soltó un quejido cuando el ladrón se acercó.
"¡El dinero en la bolsa, gente!" L sólo tenía algunos billetes en su bolsillo y los depositó obedientemente en el saco. Light abrió su cartera y se dispuso a abrirla.
"Nah-uh. ¡Quiero la cartera, niño bonito!" Light lo observó. Él no quería dejarle toda la cartera. No le gustaba la idea de que alguien más tuviera su identificación o alguna otra información personal. Podría haber alguna conexión… no. Había sido demasiado cuidadoso para eso. Nada en sus cuentas bancarias o información médica podía conectarlo a Kira. No había problema. Light obedeció y puso la cartera en la bolsa.
"Muy bien, linda, es tu turno", dijo el hombre a Misa. Ella se encogió, girando su cabeza en dirección opuesta mientras escudriñaba su bolso. "No hace falta hacer todo eso, sólo mete el bolso. Hagamos que todo sea fácil". Misa asintió, demasiado absorta como para hablar. Sería la primera vez. Tomó el bolso y lo acomodó en la bolsa. Pero de repente, el ladrón tomó su muñeca. Misa chilló sorprendida.
"¡Vaya, pero si eres una cosita linda!" sonrió el con lo que al parecer era un intento de coquetear, pero que su dentadura deteriorada sólo volvía una mueca aterradora. Misa tomó la mano que la atrapaba y la arañó con fuerza.
"¡Déjame en paz!"
"¡Auch!" Él la soltó, pero sólo por un momento mientras inspeccionó las marcas de uñas en su piel. Empezó a sangrar un poco. "¡Maldita rata! ¡Ven acá!" El tipo trató de tomar a Misa de nuevo, pero Light se interpuso en su camino. No porque le preocupara o algo así, sino porque Misa tenía los ojos. Light necesitaba esos ojos.
"¡Hazte a un lado! ¡Ya te dio el dinero! ¡Ahora vete de aquí!" El ladrón permaneció erguido, dejando que su complexión entrara al juego. Light se levantó también, dejando a Mis en el piso.
"Vaya, vaya, ¿el novio quiere jugar al héroe?" Sonrió. "Piénsalo dos veces. No puedo irme. ¡Ve a la multitud afuera! Me atraparían en segundos. Lo que necesito ahora es un plan de respaldo, y ustedes lo son". Volteó al resto de los clientes. "¡Óiganme bien! ¡Ahora son mis rehenes! ¡Mis opciones para negociar! ¡Así que nadie va a ninguna parte! ¡Qué nadie se mueva!" El ladrón volteó hacia Misa y Light una vez más. Su extraña sonrisa se mantuvo en su cara.
"¿En qué me quedé? ¡Ah, sí!" arremetió con fuerza, tomando a Misa antes de que Light tuviera oportunidad de reaccionar. El ladrón la acercó y empujó el cañón del arma bajo la barbilla de la chica. Misa gritó al igual que la joven al otro lado de la tienda.
"¡No te muevas! ¡Vas a morir primero si las cosas se ponen feas! ¡Ya lo oyeron todos! ¡Si alguien se mueve, ella lo pagará!" Light lo fulminó. Esto pintaba mal. El ladrón no era la persona más estable. Estaba atrapado en una pastelería con un ejército de cámaras afuera. Tenía una sala llena de rehenes y una bolsa con dinero. Si la policía llegaba ahora… podría matar a Misa por mero impulso. Seguro temía la posibilidad de ser atrapado y ahora estaba en un callejón sin salida. Incluso, si se sobresaltaba por cualquier razón, Misa podría…
De repente, la cadena de Light estaba tensándose ligeramente. Light esperó a que el ladrón encarara a la pareja para voltear a ver a L. L tenía la llave de las esposas en sus manos. Se señaló a sí mismo y luego a la puerta.
Light creyó haber entendido. L quería liberarse y escabullirse fuera de la tienda para obtener ayuda. Quería que Light se quedara para proteger a Misa. Era similar al resultado que habían discutido sobre la pandilla que habían enfrentado. Light asintió lentamente.
L se liberó siendo mucho más silencioso que Light. Dejó la mitad de la cadena en el piso. Tomando la llave con él, lentamente empezó a arrastrarse hacia la puerta. Light sabía que su trabajo era distraer al sujeto sin arriesgar la vida de Misa. Light debía hacer suficiente ruido para que L no fuera descubierto. Sin embargo, le preocupaban los periodistas. Podían arruinar todo si L abría la puerta y hacían algo estúpido, como gritarle. Si lo hacían… Misa sería la que pagaría el precio.
"¡Suelta a mi novia!" exigió Light. Se acomodó de tal manera que cuando el ladrón giró a verlo, L estaba a espaldas del sujeto.
"¿Perdón?"
"¡Ya me oíste! ¡Déjala ir! ¡Tómame a mí! ¡Ponme en su lugar!" El ladrón sonrió repentinamente una vez más.
"Aw, ¿no es tierno? Amor de juventud. Ya sé cómo es. ¿Quieres salvar a tu princesita rubia? Qué lindo. Pero no. Eres lindo también, lo admito, pero nada funciona mejor que una chica dulce ante una multitud. No sentirán tanta simpatía por ti".
"¡Vamos, déjala ir! Yo… ¡mis padres son muy ricos! Me aseguraré de que te paguen si la dejas ir". Era tan buena mentira como cualquiera. Mientras siguieran hablando, las cosas funcionarían. L ya casi llegaba a la puerta.
"No soy estúpido, niño. ¡Si la suelto, no veré un centavo tuyo!" L estaba por tomar la perilla ahora.
"¡En verdad! ¡Lo haré! Yo… yo… haría cualquier cosa por mi novia. Sólo no la lastimes". Incluso en una situación tan tensa, los ojos de Misa brillaron de alegría ante las palabras de Light. El pobre estaba al borde de la náusea. ¿Que no se daba cuenta de que estaba actuando? L estaba abriendo la puerta con lentitud para que no hubiera rechinidos. Afortunadamente, los reporteros permanecieron en silencio también. Tal vez sí les importaba un poco la vida humana.
… aun así, era extraño.
"No le haré daño, niño bonito. A menos que sea necesario. Me estás haciendo enojar, ¡al suelo!" L había salido. Light suspiró sin más, y luego llegó una sonrisa a su cara. Ya no había obstáculos. L estaba fuera del juego. Había cámaras de televisión afuera. Kira podía matar a voluntad. Nadie pensaría nada más. Todo lo que Light debía hacer ahora era tener cuidado de que no lo filmaran escribiendo nada.
"¡Le volaré la cabeza! ¡Al suelo!"
"O… ok, sólo no la lastimes". Light se recostó en el piso como un buen chico. Se acomodó convenientemente entre la mesa y las sillas que había estado ocupando con sus acompañantes. Ahora sólo necesitaba descubrir el nombre. Sonriendo ampliamente, estaba por gritarle a Misa para pedirle el nombre cuando algo capturó su atención.
Los reporteros… estaban ayudand levantarse. Era muy raro. ¿Por qué no lo bombardeaban con preguntas ahora que había salido de la tienda? La boca de L se movió bajo la máscara. Dijo algo a la multitud y todos lo empezaron a atacar repentinamente al mismo tiempo, actuando de la manera en que lo hacen los reporteros normalmente.
Algo raro estaba sucediendo… se habían quedado en completo silencio mientras L escapaba. No se habían apretujado contra la puerta. No se abalanzaron contra L… hasta ahora. No le arrancaron la máscara ante las cámaras. L seguía con la máscara puesta.
Light sabía por su experiencia como Kira que los reporteros apenas eran algo más que animales. Harían cualquier cosa por tener una historia antes que la competencia. Con tantos reporteros afuera, deberían estar matándose entre ellos para grabar la primera palabra que saliera de L. Pero no lo hicieron inmediatamente, como deberían. ¿Por qué? ¿Por qué dudaron?
De hecho… ahora que lo pienso… todo esto es demasiado conveniente. ¿El tipo es un criminal que acaba de escapar de prisión? ¿Alguien que no fue reportado en los medios? ¿Y casualmente entra a nuestro local? ¿El local que L eligió para almorzar? Y cuando necesité que L se fuera… él quita las esposas. L jamás se habría separado de mí sin una buena razón. Estoy seguro de que habría muerto a mi lado si fuera necesario.
Light frunció el ceño peligrosamente. L. ¡Ese bastardo! Light no podía creerlo. ¿En verdad era una actuación? ¿Un escenario preparado para hacerlo matar a alguien? ¿Para descubrir su método? ¿Para determinar si Light era Kira? ¿Sería posible? Light sabía que debía descubrir la verdad rápido, o Misa perdería la vida si esto no era una trampa como él suponía. ¿L sería capaz de ir tan lejos? ¿Al punto de poner en peligro a Misa? Parecía extremo, incluso para él.
Sería complicado determinar si era una trampa. El ladrón podría no tener idea. Le pudieron haber pagado una fuerte suma para que asaltara ese lugar en específico. Podría no saber nada de los motivos ocultos de L. Probablemente no habría estado en contacto directo con L, sino que Watari pudo ser quien hiciera los preparativos. Pero, entonces, ¿el arma estaba cargada? ¿Arriesgaría L a gente inocente por seguir su plan? La pareja al otro lado de la tienda claramente no era parte del juego.
No obstante, los reporteros sí. Light estaba seguro de que no eran auténticos periodistas.
Es ahí donde te equivocaste, L. Light vio por qué L había procedido de este modo. Los reporteros debían guardar silencio mientras él salía. Si hubieran actuado como reporteros reales y hubieran empezado a gritarle y enfocarlo, el ladrón habría tenido que reaccionar. Incluso si el tipo estaba contratado y era parte del plan, no podría ignorar semejante ruido. Se habría visto obligado a moverse y eso habría alarmado a Light mucho más que los reporteros. Había sido una trampa que L no había sido capaz de pulir a la perfección. Los reporteros debían estar ahí para que el ladrón no escapara y se viera forzado a tomar a Misa como rehén.
Misa debía ser el rehén para presionar a Light y hacerlo matar. De otra forma, no había garantías de que Light cometiera un crimen. Y la última pieza era L. No podía estar presente, o Light jamás podría usar su libreta. L debía marcharse para que el plan funcionara. Había sido astuto, muy astuto en realidad.
Casi me atrapó, pensó Light amargamente. Fui impulsivo y casi caí directo en la trampa. Si hubiera reaccionado un segundo antes, me habrían atrapado por completo. Estuve muy, muy cerca de la muerte… Light inspeccionó el entorno y su alrededor. Había cámaras, sí. Pero si no lo conociera mejor, Light habría pensado en que serían cámaras ordinarias. Ahora que estaba consciente de la situación, sabía que eran cámaras de alta calidad. L seguramente estaba viendo todo ahora mismo. ¡Maldito bastardo!
Ahora, lo difícil era salir de este embrollo. Era una situación delicada. Light no podía dejar que L supiera que lo había descubierto. No dejaría esa ventaja. Si lo hacía, L sospecharía que Light fuera tan paranoico sobre un robo. ¿Pero cómo salvaría a Misa sin usar la Death Note? Y, más importante aún, ¿cómo cambiaría la situación para verse más inocente que nunca?
L no sabe que lo atrapé. Si juego mis cartas con cuidado, puedo salir limpio de esta. En palabras de L, el puntaje quedará en ceros. Puedo engañarlo. Puedo usar su plan en contra suya. Light puso a trabajar sus ideas para obtener un plan.
