La misma declaración de siempre. No no s pertenece nada que reconozcan.

¡ESTAMOS FELICES! ¿La razón? Pues le hemos encontrado pareja a Percy! SIIIII! Y no, no es Annabeth, ni mucho menos Rachel Elizabeth Dare… es…. (Redoble de tambores)…. Es…. Es….. –En el próximo capítulo se van a enterar!

¿Quién creen que será?

Ah, y la Playlist de hoy es:

-De nada sirve- "no te va a gustar"

-Chau- "No te va a gustar"

-Walk- "Foo Fighters"

-My hero- "Foo Fighters" y el cover de "Paramore"

-Wheels- "Foo Fighters"

-California- "Phantom Planet"

Si tienen ganas, descárguenselos a los temas… todos son geniales… y luego nos dicen que tal…

Besos!

Capítulo 9: De vida, muerte y problemas con temas mitológicos….

Poseidón's POV

Desesperación. Era bueno encontrar una palabra que describiese mis sentimientos esos días… y esos días que no podían ser comparados con otros en todos mis eones de vida. Ni la pérdida del territorio de Atenas con la que podía ser la única rubia inteligente en la tierra (No hablo de Afrodita), ni Odiseo comportándose como idiota con el más que idiota de mi hijo Polifemo, ni cuando Atenea le puso serpientes en la cabeza a la antes bellísima Medusa, cuyo nombre real no recuerdo, ni en la segunda Guerra del olimpo, ni estar varios siglos a medio deglutir en el estómago de mi padre… No, ningún momento se podría comparar con todo el sufrimiento que venía pasando estas últimas semanas. Primero roban el rayo de Zeus y este acusa a mi hijo, luego mis hijos son perseguidos hasta el punto de casi terminar muertos, mi esposa es separada de mi lado, roban mi tridente y el yelmo de mi tonto hermano, mi pequeño niño se embarca en una misión suicida con cinco niños más y dos dioses adolescentes. ¿Qué podría salir mal?

TODO.

Y Sally, mi amada Sally no estaba conmigo… Su solo recuerdo me hacía sentir vacío… ¿Pero, sinceramente, qué esperaba? Ella era mortal, ella no podría quedarse conmigo para siempre, ella… ella… ella se iría en algún momento y yo me quedaría solo otra vez, con el recuerdo de una vida corta, de un siglo en el que fui feliz. Un siglo que jamás volvería a repetirse, porque, Sally y mis hijos, eran incomparables, mi tiempo junto a ellos, sería algo que guardaría en mi alma hasta el fin de la tierra, la caída del olimpo, y la sequía en el mar.

Dos jóvenes de veintitrés años caminaban por el campus universitario de Nueva Jersey, una de ellas parecía furiosa, la otra, en cambio parecía querer luchar por no reír.

-¡No quiero bailar en esa estúpida banda de tontas!-gruñó Sally a su amiga, Iris, una bonita chica morena de ojos y cabellos negros.

-Sally, ya basta..-sonrió Iris.- estamos en la universidad, la popularidad lo es todo y tu tienes todas las de querer en ello… bailas mejor que Tracy y toda su parva de tontas…

Sally sonrió.

-Pero yo no quiero puntos extra por bailar, Iris, yo quiero seguir como hasta ahora, leyendo y escribiendo sobre la antigua Grecia.-su tono fue soñador.

-Y tu adorado Dios del mar…-sonrió Iris.

-Y mi adorado Dios del mar…-estuvo de acuerdo Sally. Miró hacia un punto en los parques y enrojeció por completo, lo que, hizo que su amiga soltara una carcajada.

-Oh, es Peter Jackson…-sonrió Iris.- ¿Qué querrá ese joven apuesto ahora?-preguntó inocentemente.

Sally rodó sus ojos, aunque por dentro, el corazón le dio un tremendo vuelco al ver a su adorado Peter, esperándola con la típica rosa en las manos, en una banca cerca del lago del campus, su lugar de reunión desde la primera vez que se encontraron.

Se acercaron al hombre, de veintiocho años, apuesto, de cabello negro y ojos verde mar, eternamente bronceado y sonriente, con un cuerpo de los mil demonios.

-Hey, Pete…-Sally sonrió ampliamente al verle sus ojos verdes, más brillantes al verla.

-Hola, Sally, hola, Iris…-las saludó y les dio un beso a cada uno, aunque, a Sally la sostuvo de la mano.

-Hola, y adiós.-dijo Iris.- prometí a Josh que nos veríamos en el gimnasio hace diez minutos, debe estar desesperado…-

-No olviden de usar condón.-dijo Sally en tono jocoso.

Iris se puso roja y Peter soltó una carcajada.

-No hablo porque te podrías del color de una fresa, mala amiga…-dijo Iris sacando su lengua y alejándose de la feliz pareja, fingiendo enfado.

Peter y Sally se quedaron solos y se sonrieron con timidez.

-¿Te hice esperar mucho?-preguntó Sally apenada.- tuve problemas con las porristas…-hizo una mueca.- quieren que me una a ellas… y hay un chico…-se cortó.

Peter la miró nervioso.

-¿Te gusta?-preguntó con temor.

Sally negó frenéticamente.

-¡No, claro que no!-casi chilló.- yo le gusto a él… y no me deja tranquila, y quiere que me una a las porristas… ¿Peter?-preguntó al ver que los ojos de su amigo eran ahora negros, al igual que el cielo, hace unos segundos, soleado.

-¿Dónde está ese maldito?-preguntó entre dientes.

Sally puso una mano suavemente en su mejilla y se aferró a él con la otra.

-No quiero que hagas nada malo, Peter…-le dijo mirándola a los ojos.- tú eres una buena persona, la mejor que existe, y no quiero que cambies jamás…-sonrió al ver que a medida que le hablaba, los ojos de Peter volvían a ser de ese hermoso verde que algún día le gustaría ver en sus hijos, y que el cielo volvía a iluminarse.

-¿Cómo lo haces?-preguntó Peter asombrado.

Sally se rió y le dio un suave y cariñoso beso en la punta de la nariz.

-Soy muy persuasiva y me amas.-bromeó ella.

Peter la miró con seriedad.

-Tienes razón.-dijo besando su nariz.

-¿En cuál de las dos cosas?-preguntó Sally aturdida con la proximidad de su amigo, deseosa de probar sus labios.

-En las dos.-dijo Peter y unió sus labios en un beso voraz, desesperado, al que ella correspondió con los mismos sentimientos y con mucho más. Sus lenguas se rozaban, se enroscaban bailaban y el fuego en las venas de ambos, amenazaba en terminar dejándolos como dos carbones.

-A mi cuarto…-jadeó Sally cuando se separaron.

-Uhum…-solo dijo Peter antes de llevarla acarreando hacia las residencias del campus, en donde, gracias a los dioses, Sally tenía un cuarto individual.

Apenas entraron al cuarto azul y verde, volvieron a besarse con urgencia, y poco a poco, se perdieron más y más en la pasión y la lujuria, y determinó aquella noche, una unión eterna… olímpica.

Escuché un gruñido a mi lado que me hizo salir de mis recuerdos.

-Ya deja de ser tan pesimista, papá, me pones de los nervios.-graznó mi hija sentándose en mi cama, que desde la segunda noche de estadía en el campamento, se había vuelto, nuestra cama, incluido Percy en ello. Percy… mi pequeño niñito. Un nudo se formó en mi garganta y temí romper en llanto frente a mi pequeña hija, que después de dos días sin noticias, se comportaba igual que su madre. Fuerte. Ella debía ser fuerte, ella tenía que ser el apoyo en el que todos debían tenerse para no caer. Siempre lo supe, cuando Percy perdió su primer campeonato de esgrima, lo demostró abiertamente. Con solo cuatro años, la pequeña había montado campamento en la puerta de la habitación de su hermano, limitándose a esperar por cinco noches seguidas a que le abriese, cinco noches en las cuales no se movió de su lugar sino era para tomar una ducha rápida o robar del refrigerador, comida para su hermano, y dársela por una curiosa especie de bandeja movil creada con cuerda, una polea y una bandeja de desayuno, en la parte exterior de la ventana del chico. Creo que tuvo ayuda del Dios inventor para ello.

Percy le abrió la puerta a la sexta noche, para ponerla en su cama y acostarla junto a él, y abrazarla mientras dormía.

Suspiré.

-Lo siento, Di.-me disculpé. Ella no dijo nada. Simplemente escondió su rostro con sus cabellos negros alborotados.- ¿Dianne?

-¿Y si no vuelve?-me preguntó con voz temblorosa.-¿Si mamá y Percy no pueden volver? ¿Qué hacemos? El Olimpo estará en riesgo… y todos nosotros, por ende.-no dije nada, la dejé desahogarse.- No entiendo la mayor parte de esta situación… hace un mes estaba en casa, con mamá, Percy y tú, desayunando tranquilamente, pensando en cosas que yo creía eran importantes, como estar para la apertura de la nueva ala de la biblioteca de mi escuela en donde estaban los libros de mamá…o estar entrenando esgrima con Percy, o simplemente pensar que Hermes y Apolo eran solo mis hermanos mayores, no dioses… o pensando Poseidón… ¡deja de hacer eso!-chilló al escuchar por decimonovena vez en un día un trueno a lo lejos. Me encogí en mi lugar. Podía enfrentarme a un titán con los ojos cerrados, pero los ojos verdes de mi hija mirándome como si quisiera asesinarme, sinceramente daban miedo.- que Poseidón.-trueno, mirada de muerte.-era solo un mito y no estaba en mi casa, le decía papá, dormía conmigo en las noches de tormenta o me ayudaba con las tareas…

-Es justo que creas eso, cielo, pero debes comprender que…-comencé, pero ella me detuvo.

-No me malinterpretes.-me dijo mirándome de frente, con seriedad.- te amo, eres mi padre, y así hubieses sido el dios de los idiotas yo te amaría igual… pero todo esto… es… surrealista…

Sonreí y la abracé con fuerza, y nos tumbé en la cama.

-Lo se, cariño, es normal estar confundido en situaciones así…-ella bufó.- pero tu sabes bien que yo estoy, y estaré para siempre contigo, con tu hermano y si la suerte lo desea, con tu madre… ¿Entiendes?-ella asintió.- Y Percy acabará con esto… lo hará, yo confío en el, es un niño inteligente y junto a él están sus amigos y sus hermanos mayores…-se notaba a la legua que deseaba convencerme a mi mismo de mis palabras.- además cuenta con la protección de la mayor parte del olimpo…

-Ares se abstuvo, ¿Cierto?-preguntó con ojos entrecerrados. Asentí.- idiota…-gruñó.- ese tipo no sabe a lo que se enfrenta, si Percy pierde su lugar en el olimpo estará ocupado por, ni los dioses saben, que titán…

Miré a mi alrededor al sentir una presencia extraña.

-Di, tranquila, Ares es un retobado como toda nuestra familia, ahora, agrégale el hecho de que sea el Dios de la guerra…

-Lo cual es completamente lógico.-se resignó mi hija.- Pobre Hefesto… ser engañado por el y su esposa por siglos… el debe ser un buen hombre, no se lo merece…

-Es algo malhumorado… pero es bueno…-comenté.- si quieres podemos ir al olimpo…

Di dudó.

-Prefiero esperar a Percy… le prometí que iríamos juntos…-me dijo con una mirada de disculpas.- además, Luke me dijo que me enseñaría el árbol de manzanas de Hera…

-¿Luke?-la interrumpí.- ¿Qué te traes con ese Luke?

Se mostró visiblemente nerviosa, incluso se rasco la palma de su mano, signo inequívoco de su estado nervioso.

-Nada, papi, mejor volvamos a dormir…-se acostó y se acurrucó en mi costado, pero yo la senté y la puse frente a mí.- ¡Papá!-me miró suplicante, pero yo le di la mirada más cargada de autoridad que tenía, y finalmente, cedió.- No se que siento por el. ¿Contento? Lo quiero como un amigo, pero se que en el futuro se convertirá en otra clase de amor, que me enamoraré de él, por muy infantil que te parezca…-insistí sin decir nada.- creo que me enamoré de él… bueno, no lo se… después de todo, es la primera vez que me sucede algo así con un chico…

La miré gravemente, preparado para decirle unas cuantas palabras sobre chicos a su edad… pero, ver el brillo de sus ojos al nombrarlo…

-¿Lo amas?-le pregunté con algo de molestia.

Suspiró y escondió su rostro en sus manos.

-No lo se…-me respondió.- pero no es algo fraternal… papá… siento…-tragó en seco.- que no podría vivir si el no está conmigo… que, si le llegara a pasar algo… mi vida no tendría rumbo… siento mariposas en el estómago cuando me sonríe y… y… no dejo de pensar en el…-me miró suplicante.- ¿Qué significa eso, padre? Y-yo… no entiendo que me sucede… se que soy pequeña, lo entiendo… pero no puedo reprimirlo…

Acaricié sus cabellos y la abracé contra mi costado.

-No podrás evitarlo, Dianne.-le susurré.- yo estaba muy confundido cuando me enamoré de tu madre… al principio pensé que sería una mortal más… pero la conocí tan profundamente que me hizo sentir que no habría nadie más como ella y la amé, la amé más de lo que he amado nunca. Cuando nacieron Percy y tu fue lo que hizo que realmente sintiera que no podría vivir sin ella…

Los papeles cambiaron y mi hija dejó que apoyase mi cabeza en su regazo, consolándome.

-¿No puedes vivir sin ella?-me preguntó acariciando mi cabello con dulzura.- pues, mamá no querría eso… Percy y yo estamos contigo, te amamos y pensamos que eres el mejor padre del olimpo…

Sonreí. Las palabras de mi hija eran casi tan aplastantes como las que me daba Sally cuando más las necesitaba.

-¿Quieres comer algo?-le pregunté cambiando el tema.- tengo hambre…

Mi hija soltó una risita.

-Toque de queda, Papi…-me dijo rodando sus ojos.

Me puse de pié.

-Ninguna arpía se atrevería a atacar al Dios del mar…-me encogí de hombros.

Ella rodó los ojos my mientras me alejaba la escuché murmurar algo parecido a "Luego nos castigan cuando rompemos reglas…", me reí y salí de la cabaña con destino al comedor, pero una luz en la casa grande, me hizo desviarme de mi objetivo y seguir hasta allí.

-¿Zeus?-le llamé en voz alta. Mi hermano levantó la vista de la partida de poker con Dionisos y me sonrió.

-¡Hey!-dijo distraídamente.- reina de jockers…-le mostró las cartas a su hijo, quien soltó un gruñido y tiró las suyas.

-¿Dejaste sola a la pecosa?-me preguntó mi sobrino.

Asentí.

-Iba a buscar algo para comer al comedor, pero me llamó la atención la luz y vine…-me senté en la mesa.

-¿Y qué sucedía si me encontrabas aquí con una chica o algo?-inquirió Zeus sonriendo.

Bufé.

-Ya estoy acostumbrado…-me encogí de hombros.- como si nunca te hubiese encontrado en situaciones pecaminosas con… ¿Qué haces tú aquí?-me interrumpí al ver a mi hija entrando a la casa grande con una enorme sonrisa en el rostro.

-Las arpías no son malas si les sonríes de vez en cuando… además, le di unas… cosas que tenía, y me dijeron que no me comerían ni de ida ni de vuelta…-se encogió de hombros y se sentó junto a Zeus.

-Esta niña impresiona….-me dijo mi hermano.- ¿Seguro que no es mi hija?

-Ya quisieras…-le gruñí, tomé en brazos a Di.- ¿De veras le sonreíste a las arpías para que no te coman?

Ella me dio una gran sonrisa de suficiencia. Sinceramente, no negaba ser sobrina de Zeus.

-Hola, tío, ¿Qué tal tu día?-preguntó con amabilidad a mi hermano.

Zeus se encogió de hombros.

-Aburrido, como siempre.-respondió.- estuve organizando un grupo de dioses menores para que busquen nuestros poderes…

Una voz conocida, hizo que todos se giraran.

-Y déjame adivinar, no los encontraron.-era Hades, de pié, vestido informalmente, ropa deportiva negra, casi ni parecía el Dios de la muerte de no ser por sus ojos negros.

Dianne soltó una risita y corrió a saludarlo.

-¡Hola, tío!-se paró en una silla cercana y le dio un beso en la mejilla, haciendo que mi hermano se sonrojase.

-Hola, sobrina, tanto tiempo…-le respondió azorado, sentándose junto a mi.- hermanos…

Me reí y pasé un brazo sobre sus hombros.

-Hola, hermanito, ¿Qué tal?-le pregunté.

El rodó los ojos y se quitó mi brazo de sus hombros.

-Pues, ¿Cómo te sientes tu sin tu hijo?-inquirió.

La sonrisa de mi rostro se esfumó, y lo fulminé con la mirada.

-No es lo mismo, tu sabes que tus hijos están a salvo en Lotus…-bajé mi vista.

-¿Lotus?-preguntó Dianne con expresión seria.- ¿El casino Lotus?-Mis hermanos y yo asentimos.- Lotus…-susurró pensativa.- Lotus… flor de loto… ¡LOTÓFAGOS!-saltó alterada.-esa será una de las pruebas, ¡Deberán resistirse a los lotófagos!

Hades se vió visiblemente alterado.

-¡¿Irán a Lotus?-preguntó poniéndose de pié.

Mi hija ignoró su pregunta y se sentó junto a Zeus y miró a nuestro hermano con firmeza.

-Dime: ¿Qué bestias, podrían resultar ser una prueba para mi hermano? ¿Qué bestias mitológicas han muerto últimamente?-preguntó sin perder la calma.

Hades frunció el ceño.

-El…-palideció más de lo normal.- león de Nemea… Medusa…-ahora fue mi turno de ponerme pálido.- y… ¡Oh, por los Eliseos!-me miró con culpa.- l-la hidra….-susurró.- la hidra está despertando… y va por él…

Cerré mis ojos, y dejé que la desesperación y el miedo me llenaran por completo.

-Percy….-susurré.


Padfoot: Hey! ¿Qué tal todos?

Prongs: Ya los extrañábamos… hace mucho que no nos leían a todos juntos, ¿No es cierto?

Mooney: esperamos que este Chap sea de su agrado… nos costó un poco hacerlo…

Talula: en realidad, no es demasiado relevante, solo queríamos aclarar la situación Dianne/Luke, y nada más… y también demostrarles a todos como es que Poseidón se siente, con respecto, no solo a Percy, sino también a Sally…

Padfoot: y, en los próximos chapters, veremos como la confianza de Percy en su padre, va sufriendo altibajos…

Prongs: parecen ser la familia perfecta, pero, en realidad, no lo son…

Talula: si necesitan que les aclaremos algo, por favor, dejen reviews….

Mooney: y esta vez no exigimos nada…hagan lo que desean…

Padfoot: al mar no le gusta que le digan lo que tiene que hacer…

Prongs: buena lectura y ¡LARGA VIDA A LOS MERODEADORES!

P.D.: La semana que viene publicaremos la historia de Harry Potter que estamos haciendo… esperamos que la lean… ahora si. ¡ADIÓS!