Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fanfic al grupo de Las Inadaptadas (Vicky y Josita en este caso.)
xoXOXox
Capítulo 09:
La mañana a Felicia se le pasa un poco larga sin Al pero bueno, no es como si todo el curso hubiese hablado con él. Y eso era triste porque era con el único que se hablaba en su clase. Las niñas y niños de su sección parecían tenerle una especie de cordial alejamiento: No la intimidaban pero tampoco se esforzaban en devolverle un saludo sincero. Chiara le decía que era por quien era su abuelo.
Como si fuera el abuelo quien viene a la escuela, pensaba siempre la italiana menor cada vez que escuchaba esa excusa. Al menos tenía verdaderas amigas en niveles diferentes, aunque no las podía ver mucho.
Se encoge de hombros mentalmente, desviando la atención al asunto que la tenía nerviosa desde el día anterior. La dichosa reunión. Con los chicos mayores. Y con Ludwig. Empieza a temblar y da un respingo cuando la campana del almuerzo suena alta y estruendosamente.
Sale del aula mirando a todos lados por si Alfred regresó. Mas a quien se encuentra de frente es a su hermana, que le da la bolsa del almuerzo.
—Vamos —la empuja hacia el comedor —, ¿hoy no vienen tus amigos los raros?
—No…. —gira la cabeza hacia atrás para hacer contacto visual —. Vee~ sorella…
—Che?
—Hoy vamos a comer con Tony y los chicos —mejor y sin rodeos.
—Ah... ¡Espera! ¿Con quiénes? —le quita la manos de encima para buscar su espejito y maquillaje del bolso.
—Con Tony, Francis, Gilbert y... —automáticamente se pone nerviosa. La mayor se detiene de ponerse labial, notando la pausa.
—¿Con quién más? —levanta una ceja.
—Y... y el hermano de Gil —mira a otro lado queriendo escapar de su hermana, de la cita, de todo. Se le nota de lejos que empieza a temblar. Pero porque confía en Francis…
—Che cosa?! —la agarra de los hombros.
—Veeee! —se asusta por el grito.
—¿¡El imbécil que te asustó!? —la mueve violentamente.
—Sí, ayer estuve hablando con Francis, ¡me prometió que no dejaría que me hiciera nada malo porque es un buen chico y sólo está nervioso! —ni siquiera sabe por qué lo defiende.
—¡Y una mierda! ¿Le creíste? ¡Es amigo del...! ¡Del tonto ese! —del moreno hermoso...
—Claro que le creo, por eso necesito que vengas conmigo —replica bajito, perdiendo la seguridad. Chiara frunce el ceño y bueno, es una oportunidad... la suelta.
—Bien —levanta la nariz, concediéndole su presencia. Y sí, se va a idiotizar...
Felicia sonríe un poquito, con su hermana y los chicos no se iba a sentir tan aterrorizada. Así que siguen su camino muy tranquilas cuando a lo lejos se ve una mancha albina corriendo hacia ellas.
—¡Veeeee! —grita Feli al sentir como un brazo fuerte la toma de las piernas y es levantada del suelo con jodida facilidad. Francis, detrás de Gilbert, se ríe de la cara de Chiara.
—¡FELICIAAAA! —grita esta también tratando inútilmente de ir por ella, pero bueno, ya imagino quien la detiene.
—Hola, Tomatico —saluda Antonio con voz aterciopelada en su oído, sosteniéndola de la cintura. Ella se queda callada antes de empezar a golpearle donde pueda.
—¡¿A dónde demonios se llevaron a mi hermana esos imbéciles amigos tuyos?!
—Pues a hablar —esquiva los golpes lo mejor que puede —. No vamos a la cafetería, es que Lud es muy nervioso sabes, pero no creo que tenga la culpa pues si él se fijó en Feli conociendo los genes estoy seguro de que tiene buen gusto —cejas cejas.
Chiara se sonroja y la boca se le abre sin decir nada. Le da un golpecito menos bestia en el pecho. Él se ríe tontamente y ya los perdieron. Francis, estás solo en esto. No importa, esa era la misión del español.
—No jodas...
—Sólo digo la verdad, aunque déjame decirte que la mayor es más bonita.
—Cállate —frunce el ceño, encantada. Y así es como uno se olvida de un secuestro.
oxOXOxo
—Vee~ veee~ —va lloriqueando Felicia en el hombro de Gilbert. Este le sonríe sin detenerse a pensar en lo nada caballeroso que está siendo ni en que todo el estudiantado los mira como si fuera el circo.
—Kesesese, West está muy feliz de hablar contigo.
—¿Eh? ¿Quién? —pregunta la chica mirando a Francis asustada.
—Ludwig, West es un lindo apodo que su hermano mayor le puso —aclara el galo. Gilbert se avergüenza de ello pero se ríe para ocultarlo.
—Ah~ —igual sigue asustada, ¿y qué pasa cuando se asusta y no puede correr? Comienza a parlotear.
Así que los dos minutos siguientes le sirven para contar todo el asunto de la mañana y como el americano se había largado y hasta ahora no se veían señas de él o Iván. Fran levanta las cejas porque sí que vio irse al ruso... Pero de que el niño estuviera incluido...
—¿Qué crees que estén haciendo? —ese toniiito.
—No lo sé, no creo que hagan mucho. Además Iván parecía buscar algo… —recuerda. Gilbert pone los ojos en blanco.
—Mmm —se lleva una mano a la liza barbilla, pensando en besos húmedos y crema chantillí —, pero no me cambies el tema, mon amour. ¿Estás lista?
La italiana se tensa de nuevo todo lo que se había podido relajar con la conversación. Se van hacia el otro lado del patio, donde están los asientos. Ahí los espera Lud, que está medio emocionado y enfufuruñado.
Gil, suelta a la chica casi que al frente de su hermano como si fuese mercancía o algún objeto.
—¡Mira Feli, te presento a mi awesome hermano West! —y se queda ahí, sonriendo como tonto.
Este se levanta como con un resorte y se sonroja, viéndola fijamente. De paso quiere estrangular a su hermano porque es un adolescente y está en la etapa de avergonzarse por casi todo. Feli se para frente a él tensa como una tabla, no, como un muro de concreto.
Lud se pone más tieso aun, sudando e intentado no verse tan serio. Falla. Fran suspira, pero toma de la mano a Gil, le da un empujoncito a la chica y se lleva al albino de allí.
—¡Veee, tú dijiste que te quedarías! —le grita al verlos irse.
—¡Estaremos cerca! —y se sientan a unos buenos tres metros. La cuestión es darle a Lud privacidad pero no dejar de vigilarlos tampoco.
El alemán aprieta los ojos porque ella está asustada y siente que no debería estar allí.
—Siéntate —pide igual. La chica se sienta un poco alejada de él de manera robótica, sin mirarle de frente.
—Soy Fe-Felicia —opta por saludar. Él no la sigue, pero sí que se siente mal por alejarla. La mira a los ojos cuando le habla.
—Ludwig.
—Sí, ya me lo habían dicho. Ciao —le saluda con una seña de la mano.
Él levanta la propia, se arrepiente y la baja. Piensa que él sabe su nombre desde hace más tiempo que ella.
—Eh, me han dicho que querías hablarme —comienza a jugar con el vuelo de su falda.
—A mí me dijeron que tú... —la señala y las ganas de matar a su hermano y a los idiotas de sus amigos estalla.
—A mí me dijeron que tú y yo quise hablarte porque también me dijeron que eras buena gente y yo le creo a Francis —y ahí la tienen otra vez parloteando —, ve~ ve~ no te enojes…
Él levanta las cejas porque bueno, al final sí está hablando con ella. Se le borra la expresión asesina.
—No me enojo —carraspea —. Eh... Pues. Yo quería disculparme... Por asustarte el otro día.
—Ah, está bien. Me asustaste mucho pero no sé —se hace un lío porque no sabe que decir —. Suelo asustarme casi por nada —lo observa por primera vez y no le encuentra parecido con su hermano. Él se sonroja un poquito con la mirada de ella y le parece muy bonita.
—Bueno yo, yo no suelo no poder hablar pero... Estaba nervioso.
—Aun estamos nerviosos, ¿no? —se ríe la italiana, olvidándose del miedo de poco en poco.
Ludwig sonríe un poquito de lado y asiente y en un revuelo saca algo de su mochila.
—Toma —es una florecita pequeñita de papel.
Ella recibe la florecita y sonríe, porque no se lo esperaba de ese muchacho tan grandote y serio.
—Grazie —toca los pétalos con la punta del dedo anular —, me gusta mucho.
Y es que la hizo en los descansos mientras pensaba en ella y se la iba a dar antes... Pero ahora no está seguro.
—No creo que... No creo que a tu novio le guste...
Ella que la está metiendo en una libretita lo mira con expresión desconcertada.
—¿Novio?
—Sí, el... El que llegó a golpearme. Lo siento, yo no sabía que lo tenías.
—¿A golpearte? ¡Ah, Alfred! Él no es mi novio —se ríe por lo tonto que suena eso —, nos conocimos ese mismo día.
Ludwig levanta las cejas porque eso no es lo que ha escuchado.
—Te han visto... de la mano con él y eso explicaría que fuese a por mí cuando te hablé.
—Sí, estos días he estado todo el tiempo con él e Iván. Veee~ siempre estaba sola con mi sorella y sus amigos, así que puedo decir que Alfred es mi primer amigo.
—Oh... —sonríe un poquito —, eso está bien... Digo, tener amigos —y se queda callado.
—Es muy divertido. Tú no estás con tu hermano, ¿verdad?
—No, estoy en un curso menor… Con tu hermana —agrega.
—Pero yo sí estoy con ella en los almuerzos y descansos —arruga el entrecejo sin entender porqué no sienta con Gilbert. Sonríe y se gira en busca de Chiara. Pero ni ella ni Tony están.
—Sí, pero Gilbert pasa con sus amigos... Ella me ve raro —mira hacia donde ella mira. Fran a lo lejos los saluda.
—Ella mira raro a todos, no te preocupes —saluda a Francis y luego a Gilbert —. Pero si quieres puedes ser amigos de ellos también, ¿no?
Él se encoge de hombros porque ni siquiera lo había pensado, tampoco le hacía falta. Era un chico inteligente al que le hablaban todos, cuando tienen problemas.
—¿En serio creíste que Al es mi novio? —le hace gracia el asunto y tiene que preguntar de nuevo. Lud levanta las cejas con el regreso a ese tema.
—Eh, sí.
Ella piensa si quizás Iván cree eso mismo y por eso Al no progresa mucho con él. Aunque hoy se escaparon juntos, piensa en preguntarle luego a Francis. Lo que no saben es que Iván no piensa en NADA.
—Es que... Ayer los vieron de la mano —agrega el alemán.
Felicia no lo sabe, ni Iván sabe que podría enamorarse.
—Ah —sale de sus pensamientos —, sí, solemos caminar así, es normal —mira las manos de Lud pero no cree ser capaz de tomarle las manos porque son muy grandes y siente que le quebrará las suyas.
Él nota la mirada, se mira sus manos, mira las de ella y la diferencia es enorme. Aparta la vista.
—¿Normal? —logra repetir.
—Sí, yo camino así con mis amigos. Con Al, Fran y Tony también. Aunque ahora ya no tanto porque a mi hermana no le gusta, no me lo dice pero se le nota.
—Oh —y piensa que él no quiere ser su amigo... ¿le podrá tomar la mano algún día?
—Eh… ¿y tú quieres ser mi amigo? —ya lleva mucho rato hablando ella sola y decide preguntarle ya que no le hecho nada malo.
—No.
—Ah…. —no entiende para qué quería hablar con ella entonces y mira a Francis en pánico, ¿entonces sí quería hacerle algo malo?
—Es que... ¡A mí me gustas! —y le empieza a salir humo de la cabeza.
—CHEEEE? —es que no lo esperaba en verdad.
—¡Por eso te hablé! ¡Y me voy a quedar sin tomarte de la mano porque no quiero ser tu amigo! —al menos es sincero.
Francis los mira, tensándose con esa confesión tan violenta. Gilbert se ríe con medio pan en la boca, orgulloso.
—Ahhhh —se echa un poquito hacia atrás, entre avergonzada y temblorosa — eso me halaga, pero… no te conozco, así que no puedo darte una respuesta —y ojo que no es un no rotundo. El alemán está ahí rojísimo y con una chimenea por cabeza.
—Lo entiendo... —se pasa una mano por la cara —. ¿Podría invitarte a un helado? Después de clases —y se siente tonto al instante por insistir. Él no entendió que no le estaba rechazando por completo. Ella suspira por lo fácil que lo aceptó, asiente.
—Pero mi hermana debe ir, casi nunca llegamos separadas a casa —y seguramente le pedirá también a Francis que los acompañe. Lud asiente, porque con todo y hermana, va a poder seguirle hablando.
—Claro.
—Ya casi se acaba el almuerzo y no he comido nada. ¿Vas a comer? Tengo hambre —se lamenta la chica, metiendo las manos en la bolsa del almuerzo. Y por el agobio ni nota que el de su hermana está ahí también.
—Eh, sí —saca un muy pulcro contenedor.
Ella comienza a comer muy incómoda por todo lo que acaba de pasar pero el hambre ataca. De vez en cuando ve al rubio y se pregunta cómo es que le puede gustar y porqué no se dio cuenta antes, con lo diestra que es para esos temas.
Francis les ve desde donde está y tuerce los labios. Le echa una mirada a Gil, que de seguro no va a entender. Efectivamente, Gil no entiende.
—No estoy muy seguro de lo que está pasando —termina por poner en palabras lo que pensaba.
—¿Ves como hablan? Sabía que West necesitaba un empujoncito y su awesome hermano lo ayudó, todo está bien.
Lo que no sabe es que igual y le está costando al pequeño alemán. Al menos tiene una cita con ella después. Pero Gil es feliz, porque hizo su buena acción del día.
Al menos uno de todos ahí se está divirtiendo.
Sí, hablo de Tony.
El está feliz de la vida porque ha estado todo el almuerzo solo con Chiara. Y quieeen sabe. Puede que ella se haya dejado tomar la mano. Todo se resume al momento y lugar indicados. Y ella le da vergüenza que le guste pero, de seguro que estuvo menos agresiva entre la preocupación y estar sola con él.
Tensa es lo que estaría.
Y así es como Francis une parejas, ya tiene tres a su alrededor. Sólo le falta Gil y se puede quedar él vistiendo santos para la eternidad.
Feli come con la esperanza de que se acabe pronto el tiempo del almuerzo porque está en medio de un silencio tenso y espera la salida más fácil. Lud en cambio no desea que se acabe el tiempo, pero sí la tensión y es que no sabe de qué hablar. Opta por seguir comiendo en silencio y cuando suena la campana saca su móvil con la angustia de que no le va a pedir esto nunca si sigue así.
—¿Me das tu número de teléfono? —se estira hacia ella.
—¿Vee~? Ah sí, está bien —recoge sus cosas y saca el móvil de su falda.
Lud se acerca para que le dicte el número y se va a su clase despidiéndose con un asentimiento de cabeza. Se queda un poquito desconsolado por ser tan... Él.
—¡Oh, le dio el numero! ¿Lo viste? Somos unos total y awesomes Cupídos —dice Gil, tan feliz que el otro no puede negarlo.
—Oui, somos fantastiques —pero sabiendo obvio que es el esfuerzo de Lud.
Felicia le mira irse con expresión indescifrable y sale corriendo hacia Francis. El francés la atrapa y la abraza, haciéndole cariñitos en la cabeza.
—¿Cómo fue? —le pregunta el francés.
—Veee~ tenía miedo, eso fue raro —responde la chica repegándose un poco.
—Ay, pobrecita… pobrecita —ni que fuera bebé —, ¿no cambiaste ni un poquito de idea con respecto a él? Les vi intercambiar números.
—Bueno es que tuve mucho miedo al principio pero luego él me pareció, es tan raro… —resume sin hacer mucho sentido —. ¿Sabes? Pensaba que yo era novia de Al y luego se me declaró pero yo no le conozco veee~
Francis levanta las cejas, pensando que ese niño no tiene nada de sensibilidad para hacer las cosas.
—¿En serio?
—Sí, fue muy raro y luego de la escuela iremos a comer helado, le pedí que mi hermana viniese, no dejes que Toni se la lleve y por favor protégeme esta veeeez.
Gilbert levanta las cejas e hincha el pecho, ya irá a molestar a su hermanito.
—¡Oh, gatita! ¡Vas a tener una cita con él!
—Noooo, ¡sólo iremos a comer helado! —y es que la está conquistando por el mejor camino, la comida y no lo quiere admitir. Lud ni idea, pero bien hecho.
—Si van juntos, aunque con un séquito de chaperones, es una cita Feli.
—Noooo, más importante —cambio de actitud —, ¿en verdad parecemos novios Al y yo? ¿Y si Iván piensa eso?
—Para mí que sé que sólo son amigos, no los veo como tal. Pero hoy en la mañana escuché de uds dos. ¿Tú qué opinas, Gil?
—Los rumores dicen que los vieron muy juntitos —se encoge de hombros el albino. Y ni le importa que la chica le dijera raro a su hermano, es que a él también se lo parece a veces.
—Tomados de la mano contra el atardecer —el drama —. Primero debemos averiguar qué piensa Iván.
—Yo investigaré que pasó hoy —decide la italiana, recordando que debe irse a clases —. ¡Debo irme!
—Oui, oui, corre. Te llamaré luego —promete el francés y le sonríe.
Felicia se pierde a lo lejos sin ver atrás, apurada.
—Vaya, vaya. ¿Así que se hablan por primera y ya tienen una cita? —silba el alemán, satisfecho. Fran sonríe y le da un besito en la mejilla, feliz del amoooor. Gil se tensa un poco de nuevo pero se relaja ya que ve que es algo corto y para nada como la otra vez.
—No sé si funcione pero se ven lindos juntos. Sólo necesitamos que tu hermano no esté tan rígido todo el tiempo.
—Hay que hacer que se relaje —asiente.
—Oui. Ven, hay que ir a interrogar al tercer gamberro.
El albino se ríe y se lo lleva arrastrando a la siguiente clase.
oxOXOxo
—¿Y cómo le fue a Lud? —saluda Antonio desde la puerta, llegando diez minutos tarde y cuando el profe está explicando algo. Francis y Gilbert se giran a él, cada uno con su almuerzo a medio terminar.
Almuerzo que no empezaron por estar de chismosos.
Ni qué decir… Llegan tarde, comen en clases, escenas amorosas, no ponen atención… ya el profesor ni los regaña.
—¡Mira tú quien regresó! —le saluda Fran desde su pupitre.
—Tenía miedo que Chiara pudiese interrumpirlos si la dejaba ir muy pronto, así que me la llevé… más lejos —se ríe culpable.
Fran entrecierra los ojos y le da un codacito al albino, empezando a reírse. El alemán también se ríe porque hasta él entiende las oscuras intenciones de Tony.
—¡Huy! Cuenta ya, ¿qué hicieron?
—¡No se lo imaginaaaaaaan! —súper feliz el ya sonriente español, hasta salen corazones voladores de fondo —, ¡se dejó tomar de la mano!
Y los otros dos hasta se levantan a abrazarle. Gil más que todo por seguir la corriente.
—¡Mi niño! —lloriquea Fran.
—Es muy monaaaa —y es que no se lavaría la mano si fuera posible. Se la veo en un mes toda brillante de lo cuidada que la tendría.
—Estoy feliz por ti.
—Gracias chicos —los aprieta contra sí antes de soltarlos, feliz —. Y dime, ¿cómo le fue a Lud? ¿La asustó?
—Sí, pero adivina —sonríe.
—Me lo imagino todo tieso, ¿pero le habló?
—Sí, ¡pero no me escuchaste, te dije que adivines! —las ganas de esparcir el chisme. Hasta Gil quiere que adivine.
—¿Enseriooo? ¿Y cuando saldrán? —sí, así de conectados están.
—Después de clase y tienes prohibido robarte a la niña otra vez. Feli la necesita.
—Pero… —hace pucherito —, ¿yo puedo ir con ellos?
—Eso sí, el problema es que te la lleves lejos. Vamos los cuatro con ellos.
—¡Qué bien, creo que hoy es el mejor día de mi vida! —ya se imagina lo que hará. El galo sonríe porque se alegra sinceramente por él —. ¿Y Feli te dijo algo de por qué el gigante se fue corriendo?
—No, pero al parecer, el pequeñín también se fue con él —miradita.
—Oh, ¿en serio? —*cejas cejas*
—Ajaaaa —le imita el cejas cejas.
—Quien lo iba a imaginar, después de tantos años ese niño misterioso encontró a alguien, es hasta bonito —alguien del fondo opina que no es como si Iván fuese un viejito de ochenta años.
—No lo creo, es tonto, ¿quien querría estar con él? —dice el alemán metiéndose siempre que se trata del grandote.
—¡Mira tú! ¡A Antoine le parece lindo el novio de Iván! —le molesta y levanta las cejas con lo que dice Gil.
—Calla tío, no le estoy diciendo lindo al chico sino a la situación —se ríe y le da un suave codazo a Francis.
—¡Pero en sí Iván no es lo que nos interesa , si no mi hermano con la chica asustadiza! —protesta el alemán.
—Ya lo sé, mon amour —le dice el moreno y se vuelve al albino —, nos interesa porque la "chica asustadiza" es nuestra amiga. A los amigos se les ayuda. Además, ¡es posible que veamos algo adorable!
—Jum —el albino bufa un poco y jamás va a confesar que le da curiosidad. Fran le sonríe y le pone una mano en el brazo.
—Cuando te guste alguien, nosotros estaremos allí para apoyarte en todo.
Gilbert se sonroja un montón cosa que hace que los otros dos se rían un poco. Otro secreto más para sacarle, pero quizás luego, sus habilidades de Cupido no dan para tantos a la vez.
oxOXOxo
¡Muchas gracias por leer hasta aquí!
Ahora en respuesta a sus preguntas. Lud no entro al cuarto porque cuando gil hace pataleta no lo escucha ni se deja escuchar y pensó ir cuando se calmara.
La historia se llama 7 dias contigo porque toda la historia se lleva a cabo en 7 días.
